Hola! Paso por aqui de puntitas porque me da vergüenza el no haber pasado por aqui en un buen tiempo... espero sepan perdonarme y comprender que aunque quisiera que el dia tuviera 25 horas, ni con eso la harìa... en fin, por aqui se los dejo...
Saludos a mis hermanas que cumplieron años, Ceci e Ines... hermanitas bellas, las amo...
Disclaimer: Solo la historia es mia, lo demas... pues obvio no...
Vivan los Sly!
Enjoy!
PRECIPITANDOSE AL VACÍO
Draco se detuvo frente a la puerta de la habitación de sus hijos. Ambos habían sido trasladados a una habitación particular, beneficios del apellido que portaban. Cerró los ojos tratando de tranquilizarse, recordando el momento en que Harry había llegado y él lo había recibido con un golpe como hacia tanto tiempo cuando le odiaba por haberle rechazado.
Un odio visceral se encendió en sus venas, contra el hombre que casi había abusado de su pequeño, y aun más corrosivo, hacia el que los había puesto en tan peligrosa situación. El imbécil ni siquiera había sonado arrepentido, al contrario, se había mostrado sumamente arrogante, gritando que era el esposo del niño que vivió. No se dio cuenta del odio en la mirada de los Aurores, quienes apreciaban profundamente a los Potter y quienes, tras saber lo que Fin-Fletchey había estado a punto de hacer en contubernio con Wood, le dieron tal paliza que por poco lo matan, pero lo dejaron reservado para cuando su jefe regresara.
Draco estaba seguro que, en cuanto le viera, le mataría con sus propias manos. Ni siquiera tendría que usar su magia, pues pensaba sacarle la piel a tiras lentamente, y para eso solamente utilizaría aquel puñal de plata que Severus le había regalado un día para cortar las hierbas de sus pociones, aquel que tenía su nombre grabado con letras de oro, y el cual conservaba como un valioso recuerdo del que había sido su padrino y mentor.
Se detuvo frente a la puerta cerrada, suspirando con los ojos cerrados, buscando un poco de calma y tranquilidad, pues no quería que sus hijos lo notaran y se estresaran más de lo que ya lo estaban. Aun no había hablado con Albus, pues los medimagos lo habían tenido con pociones sedativas desde que había llegado con él en brazos, y no sabía que era lo que le esperaría del otro lado de esa puerta. Finalmente, como había hecho la mayor parte de su vida, obviando el lapsus de tiempo en que se había dejado hacer como un muñeco por Harry y su propia falta de coraje, decidió que tenía que agarrar el toro por los cuernos y dar la cara por sus hijos.
Las voces tranquilas que lo recibieron dentro de la habitación pararon lentamente. Dos cabezas lo miraron desde diferentes ángulos, una más oscura que la otra, pero las dos increíblemente despeinadas. Ojos verdes y marrones lo miraron ávidamente, temor, angustia y necesidad brillando en el fondo. Se le hizo un nudo enorme en la garganta, y las lágrimas que había estado aguantando finalmente cayeron de la bahía de sus ojos, haciendo surcos en sus pálidas mejillas. Ambos muchachos comenzaron a sollozar, siendo Albus el primero en salir de la cama y correr a los brazos de su papi, buscando su calor y consuelo.
-¡Papito!-gimió sollozante mientras prácticamente se incrustaba en el hueco de sus brazos.
El nudo en su garganta se apretó dolorosamente, mientras sostenía a su pequeño entre sus brazos, su llanto desgarrador apretándole el corazón como una mano ardiente. Su mirada empañada se clavó en James, parado a un costado de la cama, las lágrimas bajando de sus ojos mientras sus manos cubrían su boca, sus propios sollozos amortiguados por las mismas. Lo miro quieto sin atreverse a acercarse, temeroso de ser rechazado, culpa y vergüenza también en las profundidades marrones. Draco abrió sus brazos amoroso, esperando, y soltó un sollozo cuando, en un salto, James también se enterró entre sus brazos, ambos apretándolo con un abrazo de muerte. Se deslizaron hacia el suelo, ninguno de los tres queriendo soltarse, mientras él les susurraba palabras de cariño y consuelo, besándoles en donde quiera que pudiera alcanzar, acariciando el imposiblemente rebelde cabello de ambos, sin creerse muy bien que estuvieran entre sus brazos después de tanto tiempo.
Así los encontró Harry momentos después, abrazados, riendo y llorando entre lágrimas, Albus parloteando desde sus brazos sin querer soltar a su papi, mientras James los observaba en silencio con una sonrisa en sus labios. El dolor en su pecho se hizo insoportable, y una vez más se contuvo, mordiéndose los labios para acallarlo, porque no quería romper esa estampa entrañable, y porque no, porque quería estar un momento más viendo a la que había sido su familia, y que por un arrebato del que ya había aceptado, se arrepentiría toda su vida, había perdido.
Suspiro sin hacer ni un solo ruido, saliendo de la habitación y cerrando la puerta suavemente. Le daría a su familia todo el tiempo del mundo para estar nuevamente juntos, lo necesitaban y se lo merecían. Aunque él no pudiera estar junto a ellos nunca más. Se limpió las lágrimas del rostro, y con un suspiro, dejo que la pesada loza que siempre llevaba cayera nuevamente sobre sus hombros.
Camino hacia la salida, ahora que ya todo estaba en curso, tenía algo muy importante que hacer.
La enfermera que lo vio pasar se estremeció de terror cuando miro sus ojos verdes, verde Avada, refulgiendo como la maldición. Mando una plegaria por el alma del desgraciado al que Harry Potter iba a enfrentar.
Nunca como antes agradeció no estar en sus zapatos…
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Cuando Harry Potter entro en el Ministerio de Magia, el centro mismo del recinto se estremeció expectante de tal manera, que hasta el velo que aún continuaba en el Departamento de Misterios, por donde Sirius Black cayo mucho tiempo atrás, se quedó completamente quieto, su superficie latiendo lentamente al ritmo del corazón del moreno. Su magia, terriblemente enfurecida, lamia el suelo por donde iba pisando, chispas destellando a cada paso que daba. Si la gente se apartaba por el eco de la furiosa magia, por el brillo siniestro de sus ojos verde Avada, o por el aura oscura que desprendía su cuerpo, nadie nunca lo sabría.
Solo sabían que la gente le abría paso como la marea se separó para Moisés, haciéndole camino a cada paso que daba.
Ya no sentía los dedos de sus manos, los puños apretados fuertemente, la mandíbula trabada y los dientes rechinando fuertemente, amenazando con astillarse de la presión que se ejercía sobre ellos. El control que ejercía sobre su magia le costaba enormemente a cada paso que daba, y sujetarla como a un caballo brioso le estaba agotando como nunca. Ni siquiera había reparado en el eterno helor que tenía en el pecho, su mente enfocada en un pensamiento únicamente: despedazar a quien había hecho daño a sus hijos.
Cuando entro en el departamento de Aurores, no se sorprendió de ver que casi la totalidad de sus compañeros lo esperaban. Sus rostros reflejaban un sinfín de emociones, una más caótica que la otra, y se preguntó levemente si la sorpresa que le esperaba del otro lado de la puerta de la sala de interrogaciones sería tan devastadora que acabaría definitivamente con el poco control que estaba consiguiendo retener.
Continuó caminando hacia su destino, siendo sorpresivamente interceptado por su ahijado, Teddy Lupin, quien se paró frente a él con determinación en su dorada mirada.
-Padrino…-
-Déjame pasar Teddy…-
-¡No! Padrino, por favor… necesitas calmarte primero…-
Harry lo miro en parte descolocado y a la vez sorprendido. Sorprendido por el nivel de madurez que el crio estaba demostrando, y a pesar que sabía que Teddy era muy maduro para su edad, le sorprendía ver que se controlaba muy bien a pesar de ser tan joven. Por otra parte, el hecho de que se mostrara tan ecuánime a pesar de la situación, de que tuviera los huevos para detenerle siendo quien era, o por eso mismo, siendo quien era y sintiendo lo cabreado que estaba, le produjo tanto orgullo que consiguió calmarle momentáneamente.
-Padrino, necesitas calmarte antes de que cometas una locura… piensa en James y Albus…-
Harry iba a argumentar cuando la siguiente frase se le clavo en el pecho como una saeta.
-… o en el tío Draco… ¿Qué van a hacer si caes en Azkaban?-
La bilis le amargo la boca, y se mordió la lengua al tragarse las palabras que su mente grito una y otra vez: "Si eso lo hubiese pensado antes, no estarían en esta situación".
Ron llego en esos momentos, sujetándole del brazo, sabiendo lo tremendamente cabreado que estaba, pues la magia del moreno lo repelió con un descarga de electricidad que le erizo hasta el último pelo del cuerpo, pero aun así no lo soltó.
-Hermano…-
-¿Ya los interrogaron?-pregunto.
-Solo a Fin-Fletchey, Wood se ha rehusado a ser interrogado hasta que tu llegaras… dice que quiere verte primero…-
Los nudillos de Harry crujieron cuando apretó fuertemente sus manos, buscando controlarse cuando algunos picos de su magia terriblemente enfadada se soltaron de su control. Ron le puso la mano en el hombro, aguantando las descargas que de magia enfurecida que le recorrían de a poco. Cuando finalmente Harry se calmó lo suficiente, lo miro fijamente a los ojos.
-Quiero ver a Oliver-
Teddy trago saliva, mirando a su tío Ronald a los ojos, preguntándose de que manera lograrían evitar que su padrino se convirtiera en viudo por propia mano…
Gracias mil por leer...
