Porque te amo
Capítulo 14
Epílogo
TRES AÑOS DESPUÉS
El Capitán Rick Hunter patrullaba como era su costumbre, pero su atención no estaba fija en su alrededor. Tenía un extraño sentimiento en su corazón. Algo le decía que las cosas no estaban bien, pero no podía descifrar que era. Estaba por comunicarse a la base cuando en su pantalla de comunicación apareció la ya familiar figura de Vanessa. Sólo con verla, Rick pudo adivinar que sus presentimientos no eran infundados, algo pasaba.
- "Rick" - Le dijo la mujer sin usar su acostumbrado protocolo militar, lo cual alteró un poco más al joven piloto.
- "Es Lisa, ¿verdad?" - Cuestionó sin esperar.
- "En este momento la llevan al hospital."
- "Voy a dejar al Teniente Lozano a cargo. Me voy al hospital."
- "Infórmanos cualquier cosa que suceda." - Fueron las últimas palabras de Vanessa antes de que su imagen desapareciera de la pantalla.
Rick se dirigió a toda prisa al andén de la base en donde dejó su Veritech, pero no se dio el tiempo de quitarse su traje de vuelo. Tomó uno de los vehículos militares y se fue a toda prisa al hospital. Su corazón estaba acelerado.
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En cuanto entró al hospital, sus ojos comenzaron a buscar por cada uno de los rincones, tratando de encontrar a alguien que le diera alguna información respecto a Lisa.
- "¡Rick!" - Escuchó la voz de Claudia a sus espaldas. - "Te tardaste cuñado."
- "Vine en cuanto pude. ¿Cómo está Lisa?"
- "La están preparando en este momento. Ha estado preguntando por ti. Toma, Lisa me pidió que te diera esto." - Le dijo mientras le daba una pequeña maleta color negro.
- "¿Qué es esto?"
- "Es un cambio de ropa. No puedes entrar con Lisa en tu traje de vuelo. Cámbiate rápido que en cualquier momento viene el doctor."
Sin decir nada más, Rick se dirigió a un baño cercano y se cambió. Estaba impresionado. Lisa siempre estaba lista para todo. Incluso tenía un cambio listo para él en caso de emergencia. No pudo evitar una sonrisa al pensar en ella.
El médico iba acercándose a Claudia cuando Rick regresó.
- "Usted sabe la situación, Capitán. Necesito que firme estos documentos en caso de alguna emergencia."
- "Doctor, tiene que asegurarme que Lisa va a estar bien. Usted ya me había dicho que todo estaba bajo control."
- "En estas cosas nunca se sabe, y es mejor estar preparado. Usted sabe lo complicada que ha sido la situación de la Capitana."
- "Rick, todo va a salir bien. Firma esos papeles. Es puro formalismo." - Le dijo la morena mientras ponía una mano sobre el hombro del pálido muchacho.
- "Está bien, Claudia, pero si algo no sale bien." - Dijo Rick dirigiéndose al médico. - "Va a saber lo que se siente volar en un Veritech, y no precisamente desde la cabina."
- "Claro Capitán." - Le dijo el hombre ya acostumbrado a ese tipo de arrebatos de parte de los familiares de sus pacientes. - "Otra cosa, ¿quiere estar presente? Lo entenderé si no lo desea."
- "¡Claro que quiero estar presente!" - Dijo Rick casi como un reclamo.
- "Entonces pase a la sala para que las enfermeras lo preparen." - Claudia y el médico vieron como el joven desaparecía tras las puertas de la sala.
- "Debe de disculparlo, doctor. Es muy arrebatado, y cuando se trata de Lisa no piensa."
- "Lo sé, Comandante, lo sé. Han sido meses difíciles."
- "Todo va a salir bien, ¿verdad doctor?" - Cuestionó una preocupada Claudia.
- "No lo puedo asegurar, pero la capitana es fuerte. Sólo tenemos que tener su presión bajo control y todo saldrá bien." - El doctor se despidió de Claudia y se dirigió a la misma puerta por donde Rick había desaparecido. Claudia se dirigió a una de las sillas en la sala de espera, se sentó y unió sus manos para rezar.
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Rick, ya vestido con el tradicional traje de papel azul, entró a la habitación donde Lisa se encontraba. Se sorprendió al ver tantos aparatos en donde se mostraba los latidos del corazón, la presión, y tantas otras cosas que él no entendía. Se dirigió hacia donde estaba su esposa y le dio un beso en su frente, que estaba cubierta por el gorro protector.
- "Rick, llegaste." - Le dijo con voz cansada la mujer.
- "No creerás que iba a dejarte sola precisamente hoy, ¿verdad? Ni el mismo Khayron podría alejarme de ti en estos momentos." - Lisa le regaló una cansada sonrisa. - "¿Cómo te sientes?"
- "Cansada y adolorida. ¡No sabes lo que duele Rick!" - El joven le dio un beso en los labios para después dirigir su mano al abultado vientre de su mujer.
- "No es bueno que hagas sufrir a tu madre, ya yo la hice sufrir por los dos." - Lisa llevó su mano con intravenosa hacia la mano de su marido que descansaba sobre su vientre mientras no podía evitar sonreír ante el comentario del joven. La enfermera que había estado preparando a Lisa tuvo que hacer un esfuerzo para no soltar la carcajada, pues estaba más que enterada de todo lo que ese piloto despistado había hecho sufrir a su ahora esposa. Lisa apretó los ojos al sentir una nueva contracción, y por instinto se tomó de la mano de su marido. Éste le colmó la frente con besos deseando que pudieran ser anestesia y calmaran el dolor que debía estar sintiendo.
En ese momento iban entrando el médico con un séquito de enfermeras y doctores que le ayudarían en el parto.
- "Capitán Hunter, si llegara a sentirse mal . . ." - Comenzó a decir el médico.
- "No se preocupen por mí. Su prioridad debe de ser Lisa." - Le respondió antes de que el doctor terminara. - "Te amo." - Le dijo a su esposa mientras apretaba un poco más su mano al ver el rostro de dolor de ésta ante una nueva contracción.
Ante las indicaciones del médico, Lisa comenzó a pujar para ayudar a su hijo a llegar al mundo. Rick sujetaba su mano mientras pedía al cielo que todo saliera bien. El estrés había causado que Lisa tuviera que abandonar su trabajo durante los últimos meses de su embarazo. Había tenido problemas de presión y él se había encargado de consentirla, pero en ese momento sentía que no era mucho lo que pudiera hacer para ayudarla, excepto sujetar su mano. El muchacho vigilaba constantemente las máquinas a las que su mujer estaba conectada. Sabía que su presión estaba subiendo y bajando, pero al parecer todo estaba en los parámetros normales, pues los médicos seguían concentrados en el parto.
- "¡Ya coronó!" - Le dijo emocionado el médico a la pareja y Rick, entre te amos, felicitó a su mujer con un beso en su frente sudada.
Unos minutos después, el llanto inocente de un bebé se dejó escuchar en la sala de partos.
- "Es un varón." - Les comunicó el médico. - "¿Quisiera cortar el cordón umbilical, capitán?"
- "¡Claro!" se emocionó el nuevo padre mientras depositaba un beso en la mano de su esposa y se dirigía hacía el médico quien le ofrecía unas tijeras quirúrgicas.
Lisa observó cómo su marido cortaba ese cordón que la había mantenido unida a su hijo por casi nueve meses. Pensó que a pesar del cansancio, todo había valido la pena con tal de ver ese momento. Rick no podía creer que ese pequeñito fuera suyo y de la mujer que amaba. Mientras cortaba el cordón sus ojos se llenaron de lágrimas, y al hacerlo, volteó a ver a su esposa con devoción y le articuló un te amo.
El médico llevó al recién nacido al lado de sus padres. Lisa al verlo, le dio un beso en la frente. Rick no pudo más que acariciar la espalda de su bebé y besar a su mujer en la frente. No podía estar más feliz. Todo había salido bien.
El doctor estaba por tomar al bebé para que las enfermeras lo limpiaran, cuando las máquinas se volvieron locas. Una enfermera tomó al bebé de los brazos del médico mientras él revisaba a la nueva madre.
- "Su presión está aumentando peligrosamente, doctor." - Le dijo una enfermera al hombre.
- "¿Qué sucede, doctor?" - Cuestionó Rick asustado.
- "Retírese por favor, capitán. Nosotros nos encargamos." - Ordenó el doctor al desesperado hombre que veía como Lisa sudaba y se retorcía.
- "¡No me voy! Tiene que salvarla doctor." - Gritaba el joven desesperado mientras se aferraba a la mano de su mujer.
Dos enfermeros tuvieron que obligarlo a salir casi a rastras para que los dejara trabajar.
- "¡Nooooo! Lisa por favor no me dejes." - Seguía gritando mientras los dos hombres lo llevaban casi a rastras a la salida. Rick no pudo ver a Lisa mientras lo sacaban, pues los médicos y enfermeras se habían echado sobre ella como abejas a la miel.
Claudia y los Sterlings se levantaron de su lugar al ver como Rick forcejeaba con unos enfermeros y gritaba cosas que no pudieron entender. Claudia inmediatamente le pidió a Max que trajera un calmante para su amigo. Cuando el chico se dio cuenta de que Claudia estaba a su lado, Rick se echó a sus brazos llorando como un bebé.
- "¿Qué sucede?" - Cuestionó Claudia mientras sobaba su espalda para calmarlo.
- "No lo sé. Todo estaba bien. Mi hijo nació Claudia. Lo puedes creer. ¡Soy papá! Pero entonces las máquinas enloquecieron y me sacaron de ahí a empujones. Claudia, si algo le pasa a Lisa, yo me muero." - La morena sintió como el chico se hundió más en su hombro, y gruesas lágrimas comenzaban a humedecer su uniforme.
El chico de anteojos que había ido a buscar un calmante para su amigo regresó unos minutos después con un té y una pastilla. Rick no quería tomarlos, pero Miriya logró convencerlo con técnicas no muy convencionales.
Unos minutos después, Rick se dejó caer en una de las sillas de la sala de espera. Se veía cansado, ojeroso. Tenía sus brazos recargados en sus piernas y su cabeza agachada. No hablaba ni se movía. Era como si sólo su cuerpo estuviera ahí, como un Veritech abandonado después de la guerra.
Los minutos seguían pasando y nadie les informaba nada. Claudia estaba recargada en la pared, mientras que Max y Miriya estaban sentados cerca de Rick tomados de la mano.
Todos se repetían en silencio que todo saldría bien, pero nadie se atrevía a hablar.
- "Capitán Hunter, su hijo ya está en los cuneros." - Le avisó una enfermera al nuevo padre.
- "Vamos Rick, quiero conocer a mi sobrino." - Le dijo Max mientras lo tomaba por el brazo. Claudia lo tomó por el otro brazo y Rick se dejó arrastrar como si no supiera lo que estaba pasando.
El estar ahí, en los cuneros, frente a su hijo, hizo que Rick reaccionara. Lo veía embelesado. Era tan pequeño, tan indefenso, pero al mismo tiempo él lo sentía como lo más grande y poderoso. Todos estaban admirando al pequeño y felicitaban a Rick cuando el médico de Lisa finalmente se acercó.
- "Capitán Hunter." - Le habló el hombre seriamente.
- "¿Cómo está Lisa, doctor?" - Preguntó Rick consternado mientras se aceraba a él.
- "Por favor sígame." - A ninguno de los presentes les gustó el tono que el médico estaba utilizando, pero nadie quiso intervenir ni hacer preguntas.
Sin esperar al médico, Rick se dirigió a la sala de parto. Su corazón se detuvo y todo desapareció a su alrededor. Únicamente veía a su esposa, Lisa, acostada en esa plancha de parto, con los ojos cerrados, quieta, no sonreía, no se quejaba, no lo regañaba. Sus ojos comenzaron a nublarse. Sin darse cuenta tomó la mano de su amada y la llevó a sus labios.
- "Lisa." - Murmuró mientras se abrazaba a ella y después llenaba su rostro de besos. - "No puedes dejarme, no puedes." - Como salido de un sueño, comenzó a sentir el calor de cuerpo de su mujer, y escuchó su rítmico y lento latido. - "¡Mi amor, estas viva! Creí que te había perdido." - Exclamó el joven mientras sentía la mano de alguien sobre su hombro.
- "Ella ya está bien muchacho, sólo está cansada. Logramos estabilizarla y en cualquier momento la vamos a pasar a un cuarto." - Confesó el médico.
- "Gracias doctor." Agradeció el joven sintiendo un nudo en la garganta.
Quince minutos después pasaron a Lisa a una habitación, y Rick no se le despegó. Se sentó en un sillón al lado de la cama y tomó la mano de su esposa quien aún dormía plácidamente. Claudia y los Sterling entraron para ver a su amiga, pero no se quedaron mucho tiempo, pues querían que Rick también descansara. Decidieron que irían a la base a informarles a todos que ya el pequeño Hunter-Hayes había nacido y mostrarles las fotos que le habían tomado, y que regresarían más tarde, ya que Lisa hubiera despertado. Claudia quiso quedarse, pero Rick le dijo que ella también debía descansar.
Lisa comenzó a despertar finalmente y al ver a su alrededor, notó a su marido dormido en el sofá cerca de su cama. Su mano sujetaba la de ella. Se veía cansado. Rick despertó al sentir el movimiento de la mano de Lisa.
- "¡Lisa! Felicidades amor. Ya eres mamá." – Le dijo Rick mientras se levantaba y le daba un beso en la frente.
- "Felicidades a ti también. Tú también ya eres papá." – Lo felicitó mientras le sobaba la cabeza. "¿Dónde está el bebé?"
- "Me dijeron que iban a esperar a que despertaras para traértelo y que le des de comer." – En ese momento tocó el botón que lo comunicaba con la base de enfermeras y les informó que su esposa ya había despertado.
Unos minutos después, una enfermera entró a la habitación empujando una pequeña cuna. Lisa y Rick se emocionaron. Rick había estado tan preocupado por Lisa que apenas y había visto a su bebé.
- "¿Quiere cargar a su bebé?" – Cuestionó la enfermera al chico. Rick quería hacerlo, pero tenía miedo de no poder hacerlo.
- "Hazlo amor, no tengas miedo." – Lo alentó su esposa.
La enfermera puso al pequeñín en los temblorosos brazos del piloto. Rick estaba sin palabras, si haberlo visto nacer y cortar el cordón umbilical lo había emocionado, el tenerlo en brazos simplemente no tenía palabras. Era tan pequeño y delicado. Quería tocar su rostro, contar sus dedos, acariciar la alfombra de cabello cobrizo que adornaba su cabeza. Comenzó a hablarle a su bebé, y mientras lo hacía, se dirigía a la cama de su esposa, donde ya ella, ayudada por la enfermera, se había sentado.
Con infinita ternura, Rick depositó al bebé en brazos de Lisa. Ella estaba extasiada al ver tanta perfección en algo tan pequeñito. El bebé se acurrucó contra su pecho. Se veía tranquilo. Entonces la enfermera le dijo que era hora de darle de comer, y le ayudó a hacerlo por primera vez. Rick estaba embelesado, quería guardar en su memoria aquella imagen de la mujer que amaba, amamantando por primera vez a su hijo.
El joven no pudo más que acercarse a la cama, y con sumo cuidado sentarse al lado de su mujer, abrazarla, y observar como su hijo comía por primera vez.
- "Simplemente hermoso." – Fue todo lo que pudo decir ante esa imagen.
- "El médico ha permitido que el bebé se quede en la habitación con ustedes, pero vamos a venir contantemente a revisar que ambos estén en perfectas condiciones." – Informó la enfermera mientras colocaba al bebé en la pequeña cunita.
La puerta se abrió y uno a uno entraron Claudia, los Sterling, el trío, Gloval, y Mendell. Cada uno de ellos llevaba obsequios para la nueva madre y el bebé, incluyendo flores y chocolates.
- "No debería dejar a tantas personas en el cuarto, pero esta vez haré una excepción." - Les dijo la enfermera antes de salir. Para Claudia no pasó desapercibida la mirada y la sonrisa que la enfermera y el Doctor Mendell intercambiaran antes de que la chica saliera del cuarto.
- "Vaya jefe, espero que hayas dormido bien estos meses porque de ahora en adelante el dormir va a pasar a segundo plano." – Le dijo Max a su amigo mientras le daba un golpecito en el hombro.
Los visitantes sólo se quedaron unos cuantos minutos, pues sabían que Lisa estaba exhausta y que Rick también necesitaba descansar. Todos estaban felices de la llegada del nuevo miembro de esa singular familia. Al igual de estar complacidos al escuchar el nombre que habían decidido para el bebé. Hubo muchas especulaciones sobre cómo le llamarían. Finalmente los nuevos padres informaron que el niño se llamaría Ronald, por Roy Fokker y el Almirante Donald Hayes.
Lisa, con bebé en brazos, le hizo un gesto a su marido para pedirle que se sentara junto a ella una vez que se quedaron solos. Rick se acercó y con sumo cuidado se sentó en la cama y abrazó a su mujer. Ambos pensaron en todo lo que había pasado en esos casi cuatro años, desde aquel accidente que había mandado a Rick al hospital, y todo lo que aconteció después de eso. Sabían que en sus vidas, había una historia antes y después de ese accidente, y que aunque les había costado trabajo llegar hasta el momento que ahora estaban disfrutando, todo lo ocurrido sirvió para unirlos más y para que ambos se dieran cuenta lo que el uno significaba en la vida del otro.
- "Te amo, Rick. Los amo a los dos. A ti, y al pequeño Ronald."
- "Yo también los amo a los dos, Lisa. Te amo."
Poco a poco, la pareja se quedó dormida en brazos del otro. Cuando la enfermera entró, tomó al pequeño bebé y lo depositó en su cunita. Antes de irse, no pudo evitar dar un último vistazo a esa pareja de enamorados.
La enfermera vio como Rick apretó un poco más su abrazo alrededor de su esposa y murmuró un te amo que fue correspondido de la misma manera por su esposa. Aún dormidos, no podían negar sus sentimientos por el otro.
Las luces de la habitación se apagaron dejando ahí a la nueva familia, cobijados por el manto de la noche y el increíble amor que los unía.
FIN
¿Qué les pareció? ¿Les gustó? ¿No les gustó?
Hemos llegado al final de esta historia. Muchas gracias a todos ustedes por seguirme hasta aquí, por haber leído la historia, y por haberme dejado tan lindos reviews. No puedo dejar de mencionarlos: Reeven, Moni Gzz, Kmi-17, RealHunter, Mafekes, Silvestre28, Nia06, Luz Estrella, Mikiaome Malfoy Felton, Darthmocy, Sango-Tsunade, adrsanma, Amy-Black-Nara, Arjuy, Norma Elizabeth, Cindy-jhonny, Sary Hayase, Grey, Alyshaluz, Rickandlisaforever (Thank you for taking the time to read it.), Karina Natsumi, Lorena, Romulus Marvelous y Witch_Ivyblue. Gracias a sus palabras de apoyo, esta historia siguió tomando forma y pude terminarla.
Saludos a México, Chile, España, USA, Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Panamá, Francia, Costa Rica, Honduras, Paraguay, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Suiza, Guatemala, Dinamarca, Reino Unido, Colombia, Australia, Nueva Zelanda , Uruguay, Brasil, Noruega, e Italia.
Gracias también a todos los que anónimamente siguieron la historia hasta aquí. Para mi cuenta mucho el que se hayan tomado el tiempo de leerla.
No puedo irme sin mencionar a tres personas que han estado a mi lado en esta historia y que me han aguantado, consolado y animado a seguir adelante.
RealHunter, gracias por tus elocuentes palabras, y por siempre ayudarme a ver más allá y tratar de ser mejor. Saludos a ti y a esposita.
Sary, gracias por siempre tener la palabra adecuada y alentarme a seguir. Gracias por dejarme compartir contigo el amor que siento por Rick y Lisa, y algunos otros.
Silvestre, no puedo irme sin agradecerte el haber estado ahí conmigo cuando las ideas ya no fluían, o no encontraba las palabras para expresarlas. Gracias por hacer hasta lo imposible para que mi musa traviesa regresara.
Creo que ya no me queda más que agradecer a Rick y Lisa, pues es gracias a ellos que pude conocerlos a todos y cada uno de ustedes. Les deseo todo lo mejor. Un gran abrazo a todos y nuevamente GRACIAS por haber leído, y por haberme hecho parte de su gusto por esta hermosa serie y el amor de esta pareja.
Lisa Hayes Hunter
