Si alguien cuestionara los defectos de las personas, y si hablamos más precisamente de una persona como Jeff S. Sterling, posiblemente el número uno seria: sobre protector.

Jeff tenía demasiados amigos, muchos de la infancia y muchos que fue cosechando a medida que avanzaba en Dalton. Sin embargo, a pesar de tener muchas amistades con las cuales podría pasar un buen rato, eran pocas las personas con las que él se desenvolvía naturalmente y en las cuales podía confiar; el rubio al carecer de hermanos, siempre decía que a pesar de que sus padres no pudieron darle un hermano, la vida lo había llenado de ellos.

Y como tal; todo hermano se preocupa por su hermano… y Jeff en ese momento estaba sumamente preocupado por Blaine.

El moreno luego de las seccionales no había sido el mismo; de hecho desde que regreso a la academia no había vuelto a ser el mismo. El Blaine que conocía habría vuelto con todas las energías para ganar las competencias, mostrar todo su talento, divertirse con sus amigos y estar contento. Pero el Blaine que regreso, había vuelto con cansancio en el cuerpo, con los ojos tristes y con la vos apagada, negándose a volver al coro, y de a poco se fue alejando de todos, había levanto un muro que a Jeff se le hizo imposible romper.

Al principio había querido darle su espacio, luego de una ruptura es difícil seguir adelante y más aun cuando la del moreno fue muy abrupta; pero ya habían pasado casi cuatro meses y su amigo no mostraba indicios de querer mejorar.

Pero la actitud de su amigo había sobre pasado los límites de lo aceptable no presentándose ese lunes a clases.

Había un examen; un examen que por primera vez en la historia – si es que le permitían exagerar – la profesora había sido bondadosa y les había dado la oportunidad de rendirlo a dos personas. Muchos en el curso, Jeff incluido, habían saltado de alegría al escucharla; y no había dudado en escoger a Blaine como su compañero… ambos eran más o menos queso en cuestiones de matemática, no les vendría mal un poco de ayuda.

Ese lunes Blaine no se presento a clases, y por ende no se presento al examen.

Decir que Jeff estaba molesto era decir poco. Estaba furioso, rabioso con ganas de ahorcar ese pequeño blanco cuello de su amigo y girarlo hasta que el moreno pida piedad. Bueno, no tan furioso pero estaba enojado.

Ya que no podía conseguir otro compañero debido a que todos estaban en parejas… hizo el examen como pudo, y a mitad de la clase lo entrego resignado a obtener una mala nota. Cargo su bolso al hombro y salió apresurado del salón; Blaine iba a escuchar unas cuantas palabras.


Blaine se acurrucaba en sus suaves y calientes sabanas. No había necesidad de levantarse… ni siquiera había necesidad de vivir.

"Si la hay, tu hijo"

Cerró los ojos con cansancio acomodo su almohada. "Mi hijo" sonaba raro aun en el pensamiento del oji- miel. Suspiro, y se refregó los ojos.

Escucho unos pasos por el corredor, y rogo porque su puerta no sonara.

No funciono.

Dos golpes bastante fuertes retumbaron en la habitación.


Jeff no espero que el morocho se levantara a abrir la puerta y tras un segundo golpe abrió la puerta de par en par.

La habitación estaba en penumbras, con apenas unos rayitos de sol que lograron atravesar las gruesas cortinas de Dalton. Había demasiada ropa repartida por todo el suelo de la habitación; detalle que al rubio le llamo severamente la atención, puesto que Blaine era la persona más limpia y ordenaba que conocía.

El joven propietario del cuarto se encontraba recostado en su cama, con las sabanas hasta el cuello en posición fetal.

- Claro, pasa – susurro con vos ahogada el moreno. Jeff suspiro con molestia.

- No puedo creer lo que has hecho - respondió el rubio, poniendo las manos en la cintura en evidente señal de enojo. Blaine rodo los ojos.

- Por favor ¿Porque no fui a ese estúpido examen? El profesor me tomara la próxima semana, solo presentare un papel que diga que… - Su amigo lo interrumpió.

- No es por el examen; es por ti – hablo bajando la cabeza – Blaine, no te reconozco.

El nombrado abrió varias veces la boca para intentar responder pero sus palabras quedaron en su mente, ya que nunca pudo liberarlas.

- Tu… no eres el mismo desde que regresaste aquí – le hablo, y se acercó a la cama del joven – Ya no sales, no te reúnes con nosotros, rechazaste volver al coro a pesar de que te suplicamos que lo hicieras, hasta ese tonto de smythe lo rechazas… ya no sonríes Blaine – Se lamentó Jeff bajando la cabeza.

- Yo…

- No intentes justificarte, nos has alejado a todos. Blaine, entendiendo que estés mal por tu ruptura con Kurt… y aún más por lo abrupta que fue; pero no serás ni la primera ni la última persona a quienes le hayan montado un par de cuernos – espeto volviendo a sentirse molesto. Blaine cerró los ojos, dolido.

- No tienes idea de lo que hablas…- le respondió haciendo un lado todas sus frazadas y poniéndose de pie, sintiendo el frio aire recorrer su cuerpo; tembló.

- Entonces explícame… explícame porque te juro que no entiendo nada, y aunque hayas logrado engañar a todos sabes que no podrás hacerlo conmigo – le dijo señalándolo.

- Jeff, en serio no tienes que…

- ¿Preocuparme? – completo el rubio – me sorprende que me digas eso, sabes que eso es inalcanzable para mí. Si yo no me preocupo por ti ¿Quién lo hará? – le expuso – ¿tu? – sugirió – no lo creo, porque en vista de los acontecimientos, déjame decirte que te has tirado al abandono – tomo al moreno por el hombro; Blaine se estremeció ante el contacto.

Blaine estaba aterrado. Jeff se proponía a derribar una barrera que al morocho le había tomado semanas levantar. Estaba asustado, aterrado. Su corazón empezó a latir de manera rápida haciendo creer al joven que comenzaba a tener taquicardia. El rubio miraba a su mejor amigo en busca de una respuesta, en busca de una palabra que le permita ayudarle. Y sin previo aviso, Jeff abrazo a Blaine.

Y el moreno solo le hacía falta ese pequeño gesto para derrumbarse en los brazos de su mejor amigo. Lagrimas comenzaron a humedecer sus ojos, hasta rebasarlos permitiéndoles deslizarse por las heladas mejillas del adolescente. Jeff sostuvo a Blaine en sus brazos y lo arrastro hasta la cama donde ambos se sentaron. Blaine escondió su rostro en el cuello del rubio, mientras este último le acariciaba la espalda en señal de apoyo y comprensión.

Pasaron segundos, minutos, horas y tal vez días; pero a ninguno de los adolescentes les importaba el tiempo transcurrido. Blaine sollozaba aferrándose al cuello de Jeff como si su vida se fuera en ello.

- ¿Blaine? ¿Quieres hablar? – le pregunto lentamente y en voz baja. No podía alterar más a su amigo. Este asintió despacio.

El oji – miel se separó de Jeff y se refregó los ojos, para eliminar las lágrimas que aun luchaban por salir de sus ojos, el rubio le tendió un pañuelo descartable, el moreno se lo agradeció.

- Es más difícil de lo que piensas… - comenzó Blaine mirando a sus piernas, no tenía el valor de levantar la mirada y encontrarse con los azules ojos de su amigo. - ¿Que dirías si te digiera que seré padre? – le pregunto.

Jeff no pudo evitar sorprenderse ante la pregunta.

- Pues… te diría que… fuiste descuidado – termino confundido. ¿De qué iba todo esto? Blaine sollozo de nuevo, y el rubio abrió grandes los ojos – Oh por dios Blaine ¿es cierto? – grito.

- No lo grites – suplico el adolescente, escondiendo su rostro entre las sabanas.

- ¿Serás padre? – le susurro. Blaine asintió. – Dios Blaine… - se cubrió la boca.

- ¿Ahora lo entiendes? – levanto la cabeza, y Jeff pudo ver en los ojos de su amigo; miedo.

- Pero y… ¿Kurt? ¿Kurt esta…? – y el morocho asintió.

- El vino hace unas semanas aquí, yo estaba en el patio …

- Lo sé, fue a la sala del coro… lo trate mal – admitió arrepentido, recordando sus duras palabras dirigidas al castaño.

- Bueno, ahí me lo dijo – confeso.

- ¿y cuánto tiempo tiene? – le pregunto.

-Tres meses, un poco mas no lo sé – reconoció, y volvió a sollozar. Jeff lo miro comprensivo.

- ¿Qué vas a hacer? – Blaine volvió a romper en llantos mientras negaba con la cabeza.

- No lo sé, no lo sé – negaba mientras lloraba – No puedo criar una vida mientras no sé qué hacer con la mía. ¿Cómo se supone que me hare cargo de un niño? No sé nada de niños, ni siquiera sé cómo ser padre – Blaine estaba desesperado; aprovecho esa pequeña oportunidad para liberar toda la angustia que por semanas había guardado en su alma, dar rienda suelta a sus preocupaciones, y a todos sus temores.

- Hey, tranquilo – le abrazo – tranquilo.

- Todo está mal Jeff, todo está mal - susurraba entre sollozos - mi vida es una miseria.

- No está mal, amigo, todo va a solucionarse – le aseguro mirándolo a los ojos. Blaine no respondió nada, solo se aferro al rubio como si la vida se le fuera en ello.


¡Era Oficial!

Dos. ¡DOS!

Kurt Hummel había subido dos kilos, y sus tres meses ya daban todas las señales. Tenía varios pantalones que ya disponía a guardar en una caja, lista para archivarse. Dudaba que le fueran luego de que su hijo naciera. Negó con la cabeza, y busco unos pantalones que le sienten bien, ya tendría tiempo de comprar unos mas grandes… o quizás usar algunos de Finn. Abrió los ojos ante ese pensamiento ¿Usar los pantalones de Finn? Prefería andar desnudo.

Se acomodo su camisa color naranja flúor y se prendió con un poco de esfuerzo sus pantalones marrones. Tomo su bolso y abandono la habitación no sin antes fijarse en su perfecto cabello peinado.

Abajo carole ponía sobre la mesa las tostadas recién preparadas. Kurt abrió la boca ansioso; tomo asiento rápidamente y se robo un par.

- ¿Hambre? – le pregunto la mujer sonriendo.

- Como no tienes idea – contesto mientras le ponía un poco de mermelada a una de las tostadas.

- Recuerda que debes comer bien, no por dos Kurt – le recordó mientras le servía un poco de leche en una taza.

- Si a eso le llamas que haya subido dos kilos, creo que voy bien. – respondió comiendo una segunda tostada – he leído que en un embarazado lo normal es subir diez kilos; eso pienso hacer, ni uno más – sentencio, tomando una tercera.

- Si vamos por ese camino…- susurro Carole con una sonrisa. Kurt la ignoro.

Minutos después la clásica actuación de su hermanastro cambiándose a mitad de camino inundo la casa, kurt simplemente tomo su bolso y se acomodo pacientemente a esperar a que el mariscal estuviera listo.

Su celular vibro dentro de su bolso. Saco el celular del interior del mismo y vio el remitente del mensaje con pesar.

"Nuevo mensaje de Blaine"

No recordaba porque su número aún seguía en su agenda; suspiro y abrió el mensaje.

- Solo quiero que me digas cuando tienes una cita en el médico; voy a acompañarte. B

Ni siquiera un "Hola ¿como estas?" Nada, el castaño se mordió los labios enojados, bloqueo el teléfono, no iba a responderlo. Si tenía curiosidad ya llamaría.

Finn tomo su mochila y le hizo una seña a su hermano para que saliera. Con un gripo, ambos hermanos se despidieron de sus padres.


- Por última vez le pido, solo déjeme verlo un segundo – casi rogo Cooper en la recepción de la Academia Dalton. Amelia negó por séptima vez consecutiva.

- Lo lamento Sr. Anderson pero no puedo permitirle eso; ya lo deje pasar una vez estando en horas de clase no puedo hacerlo dos veces. Deberá esperar hasta el receso – le respondió. Cooper bufo.

- ¿Y dentro de cuanto será eso? – pregunto hostigado. Amelia miro en su reloj rojo.

- Dentro de unos cuarenta y cinco minutos – Cooper arqueo una ceja. Esta mujer estaba trastornada. No iba a esperar tanto tiempo, debía hablar en este momento con su hermano.

- Ha… bueno, será largo el tiempo de espera – le dijo apoyándose en el mueble del recibidor. Ella asintió ajustándose los lentes de marco fino – y cuéntame… mientras espero… ¿vienes muy seguido? – le pregunto seductoramente. Si había una forma de acelerar el proceso; iba a hacer lo que sea, lo que sea por su hermano.

- ¿Muy seguido…? Sr. Anderson, trabajo aquí – le dijo con una media sonrisa.

Cooper se pateo mentalmente por su error, y sonrió descaradamente.

- Y ya que trabajas aquí… ¿crees que te gustaría no estar muy seguido aquí? – le pregunto, peinando su cabello. Ella se sonrojo.

- ¿Esa es tu forma de invitarme a salir? - le pregunto divertida.

- ¿Quieres que salgamos? - le pregunto coqueto.

- No estaría mal – le aseguro ella apoyándose sobre el mostrador, muy cerca del moreno.

- Es un hecho entonces…tú y yo saldremos – los señalo a ambos y sonrió.

- De acuerdo – le dijo ella, y le guiño un ojo.

Cooper se fijo en su reloj de mano. Solo habían pasado quince minutos…. Aun le faltaban treinta minutos más de espera; tal vez Amelia le guste jugar cartas- Pensó Cooper, volviéndose a acercar a ella.


Se deslizo en el último banco del salón. Estaba agotado; odiaba educación física, y aun más en otoño. El campo vivía sucio producto de las hojas esparcidas por todo el césped; el cielo era nublado y parecía querer llover y el frio cada vez comenzaba a ser más persistente. Los últimos días de octubre para Kurt comenzaban a ser un calvario.

Si, el profesor había sido "bondadoso" no le hizo hacer ni abdominales ni ejercicios de fuerza, pero le hizo correr dos vueltas el campo. SI la situación fuera normal, Kurt habría dado hasta cinco si al profesor se le antojaba, pero ahora hasta caminar tranquilamente lo agotaba. Estúpido cansancio – Pensó el contratenor.

- Luces cansado – hablo mercedes cuando ingreso al salón del coro.

El castaño le sonrió.

- No solo estoy cansado – respondió y se recostó en su silla – tuve que dar dos vueltas al estúpido campo. Mi garganta ardía – dijo con pesar.

- Tal vez si hubieras respirado por la nariz como la entrenadora siempre nos decía quizás eso no hubiera pasado – se burlo Mercedes.

- Al diablo, lo peor es correr con esta panza – se quejo. La chica rodo los ojos.

- Tienes tres meses, exagerado- recalco y le dio un leve empujón.

- Tú que sabes… no tienes que cargar con esto – se reafirmo en la silla, tomando su bolso. Mercedes solo sonrió.

- Kurt, tengo el doble de peso que tu… créeme que si, se lo que es – le aseguro, y el castaño la observo apenado.

- Lo siento… no quería…

- No me ofendiste, solo no te quejes de apresurado… aun falta lo peor – le dijo tomando su hombro. Kurt trago en seco. ¿Se iba a sentir peor?

El timbre sonó indicando el regreso a las clases. El salón del coro poco a poco fue llenándose de sus integrantes.

- Por última vez Tina, tu tendrás tu oportunidad el siguiente año – grito Rachel; bastante enojada seguida de una indignada Tina.

- ¿El siguiente año? ¿Que siempre que estés aquí el centro serás tu? – le contesto de igual tono. Rachel abrió la boca enojada.

- En las locales si mal no recuerdo no fui yo quien tuvo el solo – recordó.

- Y por primera vez en la vida no lo tienes, deberías dejar de ser menos egoísta – le grito y fue a sentarse en la silla más alejada del grupo. La morena solo la observo irse y fue a sentarse junto a Kurt.

Este último la miro entre apenado y comprensivo. La solista solo se encogió de hombros antes de que el Sr. Schue ingrese al salón, detrás del profesor Finn entro corriendo y se sentó en la única silla que quedo libre; al lado de su novia.

- Buenas tardes, chicos – les saludo el profesor mientras sacaba de su portafolio un par de papeles. – Se que las locales fueron hace pocos días pero debemos prepararnos muy bien para las Regionales; y debemos empezar a hacerlo ahora – aseguro el profesor. Los alumnos chillaron emocionados.

Los integrantes del coro comenzaron a hablar entre sí, sobre nuevas ideas y propuestas para las regionales; si habían estado bien en las locales, en las regionales debían estar fabulosos.

El profesor sonrió al ver el entusiasmo de todos sus chicos, admiraba su empeño y sus ganas de participar.

- Chicos, chicos tranquilos… tenemos toda la hora para discutir que canciones prepararemos… yo traje unas cuantas aquí – señalo sus papeles – luego se los repartiré. Pero antes hay algo que debo comunicar – dijo, poniéndose serio de golpe. La clase se quedo en silencio. - Kurt – susurro y bajo la cabeza.

El mencionado se movió incomodo en su asiento, y de repente una pequeña angustia se instalo en su pecho. No le agradaba en absoluto como sonó su nombre en labios de su profesor, ese tono no aguardaba nada bueno.

- Kurt, has estado maravilloso en los locales… desde mi lugar pude ver la forma en la que te desenvolviste en el escenario a pesar de que hayas estado incomodo y nervioso antes de salir. Eso demuestra que tu profesionalismo está en crecimiento y es una excelente noticia. – Kurt sonrió agradecido; y el profesor prosiguió – Pero a pesar de que estuviste excelente, de que todos lo estuvieron – generalizo - yo…no me olvido de lo cansado que te sentías en los ensayos y de lo agobiado que a veces te veía. Por eso, te pido que por lo que queda del año descanses de estar en el coro – lo dijo serio y fuerte. El silencio en la sala se volvió tenso, ninguna daba créditos a lo que el profesor había dicho; todos estaban en shock.

Kurt abrió la boca sorprendido y sintiendo que el aire le faltaba ¿No estar en el club Glee? ¿Eso era lo que Will le estaba diciendo? Sus ojos comenzaron a humedecerse.

- ¿Qué? - Rachel le tomo la mano para tranquilizarlo, pero el contratenor la alejo bruscamente. - ¿Me está expulsando? – pregunto histérico.

- No, no te estoy expulsando… solo que te tomes un tiempo – intento explicar el profesor. Kurt no daba crédito a lo que oía - Cuando tu bebe nazca podrás regresar….

- Cuando mi hijo nazca; las nacionales habrán pasado…estoy no es justo, Quinn estuvo embarazada y participo en todo lo que hicimos – expuso, y la rubia asintió en acuerdo.

- Es diferente – expuso el profesor.

- Profesor, kurt puede quedar como algún asistente o suplente de alguien… no puede irse – añadió Mercedes.

- Si, el es muy bueno mejor que yo – subrayo Finn.

Rachel se puso en pie y avanzo hasta el profesor.

- Sr. Schue creo que nos estamos apresurando, no puede dejar a Kurt fuera lo necesitamos en las regionales – dijo molesta la morena.

- Querrás decir, que lo necesitas haciendo el coro de tus solos… como ha sido siempre – hablo tina desde un rincón.

- Cierra la boca, estúpida – le grito indignada Rachel. Harta de su compañera.

- ¿A quién llamas estúpida? ¿Estúpida porque no quiero seguir siendo tu voz de fondo? – se levanto molesta la asiática.

- Chicas creo que es suficiente – hablo Finn.

- Tú te callas – dijo dijeron al mismo tiempo ambas mujeres. Artie oculto una risa.

- Chicos es suficiente – dijo el profesor. – Kurt es mi decisión – le dijo.

El contratenor miro a toda la clase y se levanto.

- Bien, será su decisión… pero déjeme aclararle lo equivocado que esta. El hecho de que lleve un niño no me incapacita para hacer otras actividades, sé que puedo… aun estoy en el primer trimestre; soy consciente de que más adelante no podre moverme pero eso aun no está pasando… y usted y sus "decisiones" - añadió un movimiento con sus dedos al pronunciar la palabra – están terminando con lo poco que me queda. – le dijo.

- Kurt, estoy pensando en tu bebe – se disculpo el profesor.

- Exacto, todos piensan en el pero nadie piensa en mí – puntualizo y tomo su bolso - no se preocupes, no volveré aquí. Estaré cuidando de mi bebe, hasta luego – le dio una mirada rápida a Finn y Rachel y salió dando un portazo el salón.

La clase quedo devastada y en silencio.

- Si no fuera porque Porcelana fue el salió, podría jurar que Rachel Berry dio ese portazo – añadió Santana pensativa.


Kurt corrió hasta el auto de Finn, donde luego de luchar con su copia de llaves; se encerró dentro del vehículo.

Sollozaba descontroladamente, y golpeo el volante. El Club Glee era lo único que tenia, lo único por lo cual se desvivía por venir a la escuela. No podían simplemente dejarlo fuera.

Una mano viajo a su hinchado vientre. Y lo recordó; si podían dejarlo a afuera, podían y lo hicieron… y todo por su bebe.

Sollozo más fuerte, y se tomo la cabeza. El amaba a su hijo, ni siquiera dios sabia cuanto lo amaba pero estas era las situaciones donde quería morirse de bronca. Donde pensaba que todos eran injustos, injustos por pensar en el bebe y no pensar en el. El era quien lo llevaba, quien sufría el cambio de su cuerpo y su humor; quien bajaba por las noches desesperado por ingerir azúcar y quien se quejaba de dolor de estomago por las mañanas debido al exceso de chocolate. El vivía esas cosas, pero nadie le pregunto jamás como se sienta; siempre era el bebe y solo el bebe.

Se recostó en el asiento aun sollozando cuando su teléfono vibro por segunda vez aquel día. Imaginaba que podría ser Rachel o Mercedes queriendo saber donde se encontraba, así que ignoro el sonido. Luego de unos segundos la música se detuvo, para volver a sonar nuevamente.

Harto del sonido agarro el celular y vio el remitente.

"Llamada entrante de Blaine Anderson"

Bufo con cansancio y presiono el botón verde.

- ¿Qué? – dijo a modo de saludo.

- ¿Porque no has respondido el mensaje que te envié esta mañana? – le pregunto molesto el moreno del otro lado.

- Mira, no tengo ganas de aguantarte hoy – le dijo con desprecio.

- Yo no quiero que me aguantes, no llamo por ti y lo sabes – contesto furioso Blaine.

"No llamo por ti… Hijo de…"

- Si, si ya lo sé llamas por el bebe ¿cierto?- dijo en tono sarcástico- El bebe esta en perfecta condiciones, sigue creciendo muchísimo, tanto que ya ni siquiera me entra la ropa – el aseguro.

- Solo quería saber como esta, y cuando es tu próxima cita – le hablo.

- Es mañana por la tarde, a las cinco en el hospital central – le dijo suspirando; limpiándose las lagrimas del rostro.

- ¿Qué le pasa a tu voz? – le pregunto. - Kurt ¿Has llorado? – El castaño rodo los ojos. Aquella pregunta le tomo por sorpresa, pero tan rápido como apareció, se esfumo.

- Como si te interesara, ya respondí tus dudas, déjame con mis problemas en paz. Ve mañana si quieres, no te obligo. Adiós – corto la llamada y arrojo el teléfono hacia el asiento trasero.

Tomo las llaves y luego de hacer contacto con el motor, arranco el móvil. Finn podría irse con Rachel. Quizás después de todo, sacrificar su ropa era lo ultimo de sus preocupaciones.


- ¿Que le...? – murmuro Blaine, para guardar su celular.

- Los embarazos vuelven muy sensibles a las personas – aseguro Jeff.

- Yo creo que a Kurt lo ha vuelto agresivo, por poco me come – le dijo

- ¿te ha dicho cuando es la cita? – le pregunto de repente interesado su amigo.

- Si, mañana a las cinco. – le dijo con una sonrisa – Iré, tengo que ir – le dijo.

- Por supuesto que si… solo debes… - pensó - ver como saldrás de aquí, sin que noten tu ausencia – le dijo.

- Lo sé, la otra vez era de noche y el toque de queda ya había pasado. Pero ahora es en plena tarde, no podre salir de aquí sin una autorización – dijo apenado.

- No te preocupes conseguiremos algo, ya lo veras – lo animo su amigo.

La puerta de la habitación sonó y Blaine miro extrañado.

- Oh no, es la profesora de Matemáticas… de seguro no aprobé el examen – se lamento Jeff cual niño. Blaine rodo los ojos.

- No lo creo – dijo el moreno levantándose para abrir.

- Yo que tu lo creería, puede que yo no haya aprobado y tu tampoco… porque ni siquiera fuiste a rendir – le expuso molesto. Blaine se encogió de hombros mientras giraba el pomo de la puerta.

Cooper Anderson apareció detrás de la misma, con una sonrisa sincera y unos cuantos besos marcados en su cachete, y de repente Blaine supo a quien podría ayudarlo con su autorización.


Hola… hola… ¿Hay alguien aquí?

¡HOLAA! ¡HOLA!

Volví, lo hice… al fin. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualice y lo siento mucho. Intento actualizar más seguido pero cuando no es la cata es la jaula y el capitulo queda a medio terminar.

Les prometo que en el próximo capítulo – el cual ya estoy trabajando en el, pero aun no se cuando subiré – habrá una pequeña escena klaine.

¡MILLONES DE GRACIAS POR SUS 122 COMENTARIOS! CADA DIA ME SORPRENDO MAS DE LO FIEL QUE SONN LOS LECTORES!

QUIERO AGRADECERLES A TODOS Y EN ESPECIAL A "MARY- THE- GLEEK" QUIEN SIEMPRE CON SU MENSAJITO EN MI BANDEJA DE ENTRADA ME ESTA INSITANDO A SEGUIR. GRACIAS PRECIOSA!

EN FIN!. AVANZAMOS UN POCO MAS EN ESTA HISTORIA, RECUERDEN QUE SERA ALGO LARGA… NO TENGO DECIDIDO CUANTOS CAPITULOS SERAN PERO NO TERMINARA EN EL CAP 20 ESO SE LOS ASEGURO. ASI QUE HAY PARA RATO… SOLO INTENTARE FINALIZARLA ANTES DE AÑO NUEVO (¿

ESPERO ANSIOSA SUS COMENTARIOS COMO SIEMPRE.

MAR.