Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.
Capítulo 13: Chismes y pesadillas.
Izumi coloreaba en uno de sus múltiples libros de dibujos, mientras Tom-Tom hacía su tarea a lado de ella y Kazuo dormía plácidamente en su cuna. Los tres niños en la habitación de Mai.
Ty Lee había estado cuidando de Mai desde que la reina había caído en cama. La castaña estaba preocupada por su amiga. Temía que Mai colapsara y pudiera hacer o decir cosas que no debía o que terminara como Azula…
Mai leía su correspondencia personal. Pronto serían las fiestas de fin de año y esta vez le había prometido a su tía Mura que las pasaría con ella. Cuando la reina le dio su palabra, creía que para ese entonces ya no estaría en el palacio. La chica soltó un suspiro.
Sonó un golpe en la puerta. Mai levantó la mirada de la carta de su tía Mura, mientras Ty Lee dejó de dejo de servir té. Ambas chicas se miraron extrañadas. Sabían que Renzo no era porque el chico ni siquiera se molestaba en tocar la puerta. Mai le hizo una señal a Ty Lee para que abriera la puerta.
- ¿Quién es? – preguntó la castaña.
-Soy Zuko…- Ty Lee se quedó helada y miró a Mai, quien tenía los ojos abiertos con sorpresa.
- ¿Qué le digo? – le preguntó Ty Lee a la reina en susurros, sólo para que Mai la escuchara.
- ¿Es Zuko? – preguntó Izumi, emocionada. Mai rodó los ojos.
-Ya escuchó a Izumi, déjalo pasar- contestó Mai en el mismo tono silencioso de Ty Lee.
Ty Lee abrió la puerta, para revelar a un Zuko en sus ropas de príncipe, pero sin usar la corona. La castaña le dirigió una sonrisa falsa al chico y lo dejó pasar.
- ¡Hola Zuko! – saludó Izumi con una gran sonrisa.
-Hola Izumi- le contestó Zuko, mientras cargaba a la pequeña niña y la hacía volar los aires.
Izumi rio fuertemente ante la acción de Zuko. Curiosamente, a Zuko le gustó hacerlo. Le gustó levantar a Izumi y hacerla reír como lo hizo, pero Mai no estaba tan contenta al respecto. Zuko dejó a Izumi de nuevo en el suelo y la niña regresó riendo a colorear su libro. Tom-Tomo vio la escena ante él; el niño hizo una mueca de preocupación y fingió hacer su tarea. El príncipe volteó a ver a la reina, quien yacía recostada en su cama con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
-Vine a ver cómo te encuentras- admitió Zuko.
-No debiste molestarte- contestó Mai, con la voz más ronca de lo normal.
-No has ido a trabajar ni salido a ningún lado, estaba preocupado- confesó el príncipe tratando de aminorar la tensión.
-Si el trabajo es lo que te preocupa, deja de inquietarte. Mañana estaré ahí.
- ¡Ni hablar! El doctor dijo que te quedaras en cama hasta terminar la semana- intervino Ty Lee claramente enojada.
-Si el doctor dijo que te quedaras en cama, hazlo. Realmente me preocupaba que estuvieras tan enferma, no venía a hablar de trabajo. Es cierto que desde que Hakoda llegó, quiere presentarse contigo, pero puede esperar hasta que tú mejores.
Mai miró a Zuko con cierta duda, ¿el trabajo era lo que le preocupaba o realmente era ella? La chica suspiró.
-Gracias por tu preocupación. Discúlpame con Hakoda y dile que en cuanto acabe la semana iré a presentarme…
-Lo haré. Si necesitas más tiempo para recuperarte, no dudes en quedarte en cama hasta que te sientas mejor.
Mai no le contestó a Zuko y el príncipe salió de la habitación. La joven notó cierto nerviosismo en su hermano desde que Zuko entró a la alcoba.
-Tom-Tom, ¿tienes algo que decir? – preguntó Mai al niño. Tom-Tom sonrió nervioso y Mai se limitó a rodar los ojos.
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La semana terminaría en tres días más. Eso le daba a Zuko tres días donde podría comenzar a investigar sin que Mai, Ty Lee o Renzo se dieran cuenta. Pero, ¿por dónde empezar?
El príncipe caminaba por el palacio y a lo lejos de un pasillo notó a varias damas de la corte hablar y reír. Chismes y rumores… por supuesto que era de lo que las damas estaban hablando, Zuko lo sabía. El joven continuó caminando hacia a ellas sólo para notar que una castaña de ojos color café lo observaba. A Zuko se le hacía conocida. La chica y el príncipe hicieron contacto visual, ella le lanzó una mirada coqueta a Zuko que lo dejó desconcertado.
- ¿Nos vamos Yuga? – dijo una de las damas mayores.
Yuga… Zuko recordaba ese nombre, ¿dónde lo había escuchado?
Flashback:
Mai, de quince años, estaba recostada en su sillón. La chica parecía enojada y miraba al techo, mientras jugaba con un cuchillo en su mano.
- ¿Mal día con Azula? - preguntó Zuko cautelosamente, mientras se recostaba junto a su enojada novia.
-No entiendo por qué tu padre obliga a Azula a asistir a las reuniones de las damas de la corte y por qué tu hermana nos arrastra a ir con ella- explicó la chica malhumorada.
A Mai nunca le había gustado la corte, mucho menos las reuniones sociales de las damas a las que su madre solía asistir. Zuko lo sabía.
-La corte, ya veo…
-Todas ellas son tan superficiales y tontas… además que sus reuniones consisten en: "¿escuchaste que Lady bla hizo esto?" "¿Lady no sé quién está embarazada?" "¿Lady alguien se está divorciando?" ¡Agh! ¿A quién le importa todo eso?
Zuko pasó su brazo por los hombros de Mai para reconfortarla.
-Cuando seas reina, estoy seguro que cancelarás todas las reuniones.
-Ni siquiera menciones el hecho de ser reina, se la pasaron hablando de eso toda la maldita reunión. Deberías haber visto la cara de desagrado de Azula.
- ¡Ha! ¿En serio?
-Sí, decían cosas como: "Lady Mai, ¿cómo está el príncipe Zuko?" "Ahora que regresó, te has sacado el premio mayor, querida" "Ustedes se ven bien juntos" "Cuídalo, porque uno de estos días alguien más lo puede atrapar". Que estupidez, hablaban de ti como si fueras un objeto de valor y como si yo estuviera contigo por una tonta posición.
-No les hagas caso, son tonterías. Chismes del palacio, esas mujeres no tienen otra cosa que hacer.
-Agh, todas son unas arpías. Sobretodo Lady Yuga y su madre.
- ¿Yuga? ¿No era compañera tuya de escuela?
-Sí, pero desde niña es chismosa e hipócrita… se sabe todos los chismes de la corte.
-Al menos no te obligaron a cantar…
-Esa, Zuko, fue la cereza del pastel- contestó Mai fastidiada.
Zuko negó con la cabeza y besó a Mai en los labios. La chica suspiró sintiendo como todo su enojo se derretía ante el beso del maestro fuego.
-Mejor dime, si pudieras tener cualquier cosa en este momento, ¿qué sería?
Mai sonrió, sabiendo exactamente qué iba a pedir.
Fin Flashback.
Zuko sonrió un poco ante ese recuerdo de cuatro años atrás. El príncipe miró hacía las damas que caminaban hacía la salida del palacio y observó a Yuga con cautela. Según Mai, ella era una gran poseedora de información de la corte, ¿no? El maestro fuego sabía por dónde empezar a recaudar información.
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La semana de descanso de Mai había terminado. Era su última noche en cama y la chica agradecía que fuera el final de su estadía en sus aposentos, Mai estaba harta de estar sin hacer nada.
Ty Lee estaba sentada alado de la cama de Mai. Observaba cómo su amiga dormía silenciosamente. A pesar de todo el descanso que había tenido Mai, Ty Lee notaba que la reina seguía con los nervios de punta y no se veía mejor. La castaña hizo una mueca, sabía que Mai no había tenido días difíciles, y quería que terminaran, pero al parecer todo estaba a punto de complicarse.
Mai comenzó a retorcerse en su sueño, la joven jadeaba aire y comenzó a sudar frío. Ty Lee miró a su amiga extrañada, al parecer Mai estaba teniendo una pesadilla. La pelinegra comenzó a decir nombres al azar y su respiración se aceleró.
-Mai…- comenzó a llamar Ty Lee, pero no hubo respuesta. - ¡Mai! – llamó la castaña de nuevo, pero la reina no reaccionó. - ¡Mai, despierta!
La reina se levantó estrepitosamente, para descubrir que Ty Lee la agarraba por los hombros. Mai sentía su corazón acelerado y la boca sumamente seca. Ty Lee notó que su amiga tenía los ojos vidriosos como si quisiera llorar.
- ¿Estás bien? - preguntó la castaña.
-Creo que sí- admitió Mai.
-Me asusté, no despertabas.
-Intenta despertar de una pesadilla- dijo Mai, mientras se levantaba por un vaso de agua.
- ¿Qué soñaste?
-Azula…- simplemente contestó Mai.
Ty Lee no tuvo que preguntar más. Ella misma también tenía pesadillas que tenían que ver con Azula, pero sabía que las de Mai se podían hacer realidad en cualquier momento. La chica de circo se acercó a la reina y le sonrió levemente para después envolverla con sus brazos.
-No era real. Lo sabes, ¿verdad?
-Lo sé, sólo que lo sentí tan real…- admitió Mai.
-Saldremos del palacio, Mai. Lo prometo- dijo Ty Lee tratando de animar a Mai.
-Últimamente, ya no estoy tan segura de eso- dijo la reina con una mueca de disgusto.
Mai caminó hacia el balcón y se sentó en una de las sillas que estaban ahí, Ty Lee la imitó. Ambas chicas veían al horizonte, esperando ver al sol salir. Mai tomó la mano de Ty Lee y le dirigió una leve sonrisa. Sus pesadillas la habían hecho pensar en Azula y en sus últimos días. La Señor del Fuego había agonizado en aquel entonces, tal vez, Azula quería que Mai padeciera lo mismo.
Nota del autor: ¡Hola! ¿Les gustó el capítulo? Espero que sí y que lo hayan disfrutado. Esta semana voy a subir más capítulos de lo normal porque la próxima los dejaré sin capítulos, me será imposible actualizar, pero bueno, por eso les publicaré los capítulos de la próxima semana. ¿Me dejan un review diciéndome qué tal les parece esta historia? Todo es bien recibido.
Mensaje para Mitzka Avatar: Bueno, soy mujer, creo que mi nombre de usuario dice un poco, hahaha. Qué bueno que te está gustando esto y creo que terminaré primero "¿Cómo Rebelarse por Amor?" Ya estoy trabajando en los últimos capítulos.
GirlFanatic30.
