"Llevo tres noches soñando lo mismo y todo desde que la coronel Carter y John comenzaron a preparar la misión." Teyla apretó sus manos con fuerza, no podía ocultar que estaba nerviosa.
"Tal vez te sientas insegura por dejar a tu hijo para salir en la primera misión desde que diste a luz. Es normal después de lo que ha pasado durante el último ataque de los wraith." Teyla sonrió con tristeza, esa la parecía una buena explicación, si no fuera porque el sueño no trataba de ella.
"Es Gwen, la hija de John y Ronon la que aparece en mi sueño no mi hijo." Por fin, miró a la doctora. Cada vez que se despertaba por las noches viendo como la niña desaparecía de su cuna se sentía tremendamente culpable por no ser capaz de decirles nada a sus padres. "Y lo malo es que no se como decírselo, ni siquiera se si quiero decírselo. Ya han pasado por mucho y ahora son felices, ¿los ha visto doctora? Están radiantes cuando tienen a la niña o cuando hablan de ella. No puedo quitarles eso, sólo por haber tenido un mal sueño."
"El mismo sueño durante tres noches seguidas." Aclaró la doctora, mientras tomaba notas en su cuaderno. "Eso no es casualidad y mucho menos tratándose de ti. Tienes una habilidad, que podemos llamar especial y deberías decirles si hay algún peligro que amenace a su hija."
"Supongo que tienes razón, pero aún así me da miedo. Necesito saber que es lo que puede ocurrirle a la niña, necesito decirles algo más aparte de lo que he visto. Me siento tan impotente…"
La puerta de la sala se abrió en ese momento y las dos mujeres se quedaron mirando a quien estaba entrando. "Lo siento, pensaba que estaba sola." Dijo John Sheppard, visiblemente avergonzado. No le había dicho a nadie que llevaba a cabo esas visitas periódicas, ni si quiera Ronon lo sabía.
Pero necesitaba hablar con alguien sobre lo extraños que habían sido los últimos meses de su vida, pues nadie le había preparado nunca para la experiencia de ser padre y madre al mismo tiempo de una criatura.
La mirada del coronel se encontró con la de Teyla y aunque ambos sonrieron, los dos sabían que el otro estaba escondiendo algo. "Volveré más tarde."
"No espera, si yo ya me marchaba, quédate si quieres." Teyla se levantó del sillón como alma que lleva el diablo y se acercó a su amigo, aunque un momento antes se volvió hacia la doctora. "Gracias por escucharme, tendré en cuenta lo que me ha dicho."
"Sabes lo que debes hacer, es lo mejor para todos." Teyla asintió y aunque no le miró, sabía que tenía la mirada del coronel clavada en ella. Pero no dijo nada, siguió andando y los dejó solos.
Teyla sabía que la doctora tenía razón. Debía hablar con Ronon y John y contarles su sueño. Seguramente no sería más que una tontería, un sueño nada más, que tenía nada que ver con la realidad, pero la sensación de angustia seguía ahí y la única forma de sacarla, sería contarles lo que sabía.
Tras mucho preguntar por la cuidad, Teyla acabó averiguando que Ronon estaba en la enfermería hablando con Jennifer. Con decisión, pero no muy segura de lo que estaba haciendo, se dirigió hacia allí. De camino, se acordó de John, no se imaginaba que fuera un hombre muy dispuesto a tratar sus problemas con una psicóloga y se preguntó que era lo que tanto le preocupaba que no le había contado a ella, que se consideraba una de sus mejores amigos.
"¿Por qué me estás preguntado eso?" Teyla escuchó reír a Jennifer y se detuvo en la puerta de la enfermería, al ver a Ronon sentado junto a la joven doctora. "No se, desde que estoy aquí, la vida sentimental no me había preocupado mucho y ahora me preguntas, precisamente tu si me interesa alguien. Realmente no me lo esperaba viniendo de ti." Jennifer volvió a reír.
Toda su vida había sido una chica modélica, estudiante perfecta, preocupada por su futuro profesión y con grandes inquietudes en la vida, pero desde luego, encontrar al hombre perfecto no había sido una de ellas. Además, sus relaciones con la gente de su alrededor, no habían sido las más propicias para abrirse, pues normalmente no se preocupaban por sus sentimientos y no le preguntaban sobre cuestiones más bien personales.
Por eso, ahora que el guerrero de Sateda le había preguntado si no se había interesado por nadie de la ciudad, la risa nerviosa no paraba de aparecer continuamente.
"Vale, lo siento, no debería haber dicho eso. Pero no se, me ha cogido un poco por sorpresa." Ronon la miró en silencio, de la misma forma tranquila con lo que hacía todo, esperando la respuesta de su amiga. "No se, supongo que gente como Lorne no están mal, pero ya sabes, los militares y los médicos no nos juntamos mucho por aquí."
"¿Te has fijado en él, en Lorne quiero decir?"
"No, bueno si, bueno, no mucho. No lo se. Es encantador no lo voy a negar, pero se que esconde mucho más de lo que muestra a los demás y me gustaría conocerle antes de hacerme ilusiones, que no digo que me las haya hecho." Para desgracia de Jennifer, sus pómulos se sonrojaron al hablar del mayor y Ronon sonrió al verlo. "Tal vez me guste un poco, pero no creo que sea recíproco, o de lo contrario él habría dicho algo."
Con un carraspeo, Teyla se presentó en la sala. Cuando los dos amigos se volvieron hacia ella, respiró con fuerza al encontrarse con la mirada de Ronon. "¿Puedo hablar contigo?" Ronon se despidió de Jennifer, ahora que por fin había conseguido averiguar lo que quería y se fue con Teyla.
Debido al reciente nacimiento de Gwen y al último ataque a la ciudad por parte de los wraith, Ronon llevaba dos meses sin salir en ninguna misión y para su sorpresa, no lo echaba en falta. No le importaba no salir, mientras John y Gwen estuvieran cerca, al fin y al cabo, ahora tenía una familia por la que preocuparse y sobretodo, una hija a la que proteger de los peligros que podían presentarse en aquella cuidad.
Además estaban sus amigos. Mientras antes, Rodney, Lorne, Jennifer, Teyla y los demás habitantes de la ciudad no habían sido más que la gente que vivía cerca de él, ahora se daba cuenta que le caían bien, incluso estaba descubriendo un cierto sentimiento fraternal y protector hacia Jennifer. La chica le caía bien y era encantadora, pero si algo le destacaba de ella, era su necesidad, no pronunciada abiertamente de cariño.
Por eso ahora que sabía, al igual que la mitad de los habitantes de la cuidad, los sentimientos de Lorne hacía ella, se sentía en el deber de conseguir que ninguno de los dos se hiciera daño. En los últimos meses, había cambiado las misiones en las que salvaba galaxias enteras, por las que se dedicaba a proteger a sus amigos.
"¿Qué pasa, va todo bien?" Le dijo a Teyla, mientras caminaban por el pasillo de vuelta a su habitación, en la que había dejado a Katie con Gwen y Samantha Junior. "Te noto preocupada."
"Eso es porque lo estoy, aunque no se como decirte esto para que no te alarmes demasiado."
"Entonces no has empezado bien." Ronon se detuvo en mitad del pasillo y se puso frente a Teyla. No se iba a mover de allí, hasta que le contara lo que le hacía estar tan preocupada.
"Estas últimas noches he tenido el mismo sueño." Ronon asintió, esperando que continuara hablando. "Es sobre ti, John y Gwen. No se lo que ocurre, por eso no te lo quería contar antes. John y tu estáis hablando, es una conversación cariñosa, como cualquier otra, miráis a la cuna y de repente, la niña no está. La buscáis con desesperación, preguntáis a todo el mundo, pero nada, Gwen no está por ningún lado. Justo antes de despertarme, aparece la imagen de un wraith que me despierta aterrada."
"¿Estás segura que no se trata de un simple sueño? Tal ves sólo estés preocupada por lo que paso con John en el último ataque de los wraith." Ronon deposito sus enormes más sobre los hombros de su amiga y notó la tensión que había en ellos.
"Ya había pensado en ello pero el sueño es demasiado real. Después de tanto tiempo se diferenciar entre un sueño y una visión, sobretodo si tiene que ver con algún wraith. Por eso no quería decírtelo hasta estar segura de lo que quiere decir, pero sólo de pensar que algo le ocurriera a Gwen por mi culpa…"
Ronon la abrazó con cariño sin decir nada, era hombre de pocas palabras y prefería los hechos para expresar sus sentimientos. "Todo saldrá bien, los niños estarán bien cuando estemos en la misión. Tenemos el honor de inaugurar la guardería de Atlantis."
"Lo se, se que encontraremos una respuesta para esto, pero hasta entonces."
"¿Has visto a John por cierto?" Preguntó Ronon al entrar en la habitación, allí estaba Katie hablando con su hija, la niña se echó a reír como si comprendiera las palabras que le decía su madre.
"¿John? No, no lo he visto en todo el día."
"Pues yo tampoco y no es que lo haya visto mucho en los últimos tres días. No se, está raro." Dijo Ronon mientras cogía en brazos a su adorada hija de enormes ojos claros. La niña lo miró y enseguida sonrió. "¿Has hablado tu con él últimamente? No se, tal vez te haya dicho algo que le preocupe."
Teyla deseaba decirle que estaba viendo a la psicóloga, que realmente había algo que le preocupaba, aunque nadie supiera lo que era. Quería dejar tranquilo a su amigo, decirle que no le ocurría nada malo a su compañero y que en unos días estaría bien, cuando aquello que le perturbaba estuviera fuera de su cabeza.
Pero no lo hizo. "No, ahora que tenemos a los niños, apenas nos vemos. Pero no te preocupes, creo que conozco bien a John y se que si hay algo que le preocupa, tarde o temprano hablará contigo."
"Pues espero que sea temprano porque me tiene preocupado."
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"¿A todas las mujeres les ocurre eso después de tener un hijo?" Dijo con cierta ansiedad en el tono de la voz John.
"No a todas, pero no es una sensación tan extraña. En tu caso, John has pasado por algo que ningún hombre había pasado antes, has tenido a tu hija en tu interior durante nueve meses, las sentido crecer y ahora no está allí. Tiene que ser algo confuso. Pero de todas formas te recomiendo que hables con Ronon."
"Pienso continuamente en eso, pero ¿Qué le voy a decir, que me siento vacío desde que tuve a Gwen o que echo de menos estar embarazado?"
"Cualquiera de las dos me parece perfectamente aceptable, pero sobretodo deberías ser sincero con él, es tu pareja y quien mejor te a entender. Ronon está ahí para lo que necesites y más que nada ahora, necesitas apoyarte en él."
"Ser sincero… supongo que podré hacerlo." Dijo por lo bajo, aunque sabía que eso le iba a costar mucho.
Se despidió de la doctora y salió de su despacho, tan sólo para encontrarse de bruces con Ronon, que se quedó sorprendido al verlo salir de allí. "Hola, te iba a buscar ahora, quería hablar contigo."
"¿Vas a contarme lo que te pasa o vas a seguir con la excusa de los nervios por la misión de mañana?"
Sin decir nada, John se acercó a su compañero y aupándose un poco consiguió besarle con todo el cariño del que fue capaz. "Lo siento, me he comportado como un estúpido estos días y no te lo merecías."
"Si te preocupa algo, quiero saberlo, por no decir que quiero ser el primero en saberlo."
"Entonces de acuerdo, vamos a comer algo e intento explicarte la sensación de vacío que siento por no tener a Gwen en mi interior." Por fin lo había dicho, lo había estado guardando dentro de él, como si de una bomba que fuera creciendo se tratara y por fin se había atrevido a decirlo.
Ronon no dijo nada, tan sólo rodeó su cintura con su mano y lo acompañó a la cafetería. "Tenemos tiempo hasta la hora de la misión de mañana para hablar de lo que quieras, pero nada de secretos nunca más."
John sonrió, por primera vez varios días se comenzaba sentir bien, todavía le quedaba mucho por saber, mucho por decir, pero ser sincero con el hombre al que quería, empezaba surtir su efecto.
