Capítulo 12: la llama que se enciende
Con una respiración lenta, los ojos cerrados y las piernas cruzadas, Kelled mantenía un estado completo de calma. Para un simple novato lo que estaba a punto de hacer tardaría, uno o dos años en conseguir la concentración mental suficiente para entrar en su núcleo alma; pero como el pionero en esta técnica, instructor, y maestro conocía la manera más eficiente de conseguir un estado de serenidad absoluta que le permitirá entrar a su núcleo sin tanto trabajo. Lo primero que necesitaba hacer, era apagar uno a unos sus sentidos, comenzado por la vista, luego oído, olfato, gusto y tacto. Esto, a pesar de que era la primera vez que lo hacía en ese cuerpo, no fue tan complicado; de un segundo a otro cualquier noción del mundo exterior ajena al interior de su mente desapareció. Ni, aunque fue apuñalado, mil veces, o quemado vivió jamás lo sentiría.
Por el momento todo iba bien, el segundo paso era eliminar los sonidos internos, por ejemplo, debía concentrarse para no sentir su corazón, ni la sangre fluyendo en sus venas, o el calor de su carne. Esto se lograba, disminuyendo más sus respiraciones hasta que su cuerpo entrara en un estado de limbo entre la vida y la muerte; aunque tampoco fue difícil conseguirlo ya que su debilitado cuerpo entro en ese limbo con facilidad, quizá porque en su estado actual cualquier golpe fuerte podría mandarlo al otro mundo.
Por último, el paso final era la unión de cuerpo, mente y alma; esto sonaría complicado, pero para hacerlo se requería un entendimiento de estos tres elementos no como material sino como algo simbólico.
En el interior de un abismo interminable de completa oscuridad, podía verse la silueta de tres niños sentado en el suelo, con los ojos cerrados y las piernas cruzadas, formando un triángulo. Cada uno de ellos representaba una fracción del ser que componía a Kelled, ellos eran cuerpo, mente y alma. El abismo por otro lado representaba un plano mental, que no tenía principio ni final.
De la nada, los tres niños abrieron los ojos, y se vieron fijamente, comprendiendo que ninguno de ellos podía existir sin alguno de los otros; instantáneamente, como por magnetismo, los tres fueron llevados al centro de la formación, combinándose para convertirse en un solo ser. Ese ser era Kelled.
Rápidamente se colocó de pie, y dio un vistazo a su alrededor. La nada absoluta era una buena señal que reflejaba un vasto lugar, con el potencial para convertirse en algo increíble. Desde ese lugar accedería a su nuclea alma, y la manera de hacerlo era sencilla; lo único que necesitaba era construir una representación mental de lo que consideraba que era su núcleo almo, luego tendría enlazarla a su mente, a su cuerpo y a su alma.
-Es hora de comenzar…- se concentró con todas sus fuerzas, y del suelo una plataforma de piedra con forma de cuadrado, el cual media 15x15 metros emergió. –Bien, continuemos…- se concentró nuevamente y en cada uno de los costados de la plataforma, cuatro muros de roca 15x15 metros se levantaron del suelo, convirtiendo a la estructura en una caja de roca. –Solo una más…- suspiro un poco agotado, levantar esa estructura gastaba mucha energía mental. Nuevamente se concentró, y del cielo cayo una placa sobre los muros del mismo tamaño que el de la plataforma, sellando la caja y transformándola en un cubo. El interior de este cubo, ahora representaría el núcleo almo de Kelled.
Atrapado en el interior del cubo, Kelled respiraba con dificultad. No lo quedaba mucho tiempo ¡tenía que actuar rápido! Ahora que el núcleo almo existía en su plano mental, seria infinitamente más fácil entrar a él, siempre y cuando recordara como se veía su interior, antes de comenzar a meditar; ya que en este plano todo lo que construía se volvía físico, y se volvía uno con toda la nada que lo rodeaba, a menos que se concentrado para destruirlo.
El siguiente paso ahora era momento de enlazar esa representación con su núcleo alma. Este era el paso más complicado, primero se separó de nuevo, luego el niño que representaba el cuerpo, coloco sus manos en el suelo, y se hundió en este como si se hundiera en el agua. De manera inmediata, grabados aparecieron en las paredes que simbolizaban la estructura del cuerpo, junto con los sentidos; seguido de esto, mente hiso lo mismos, pero en vez de hundirse en el suelo, con su mano creo circuitos de líneas en las paredes que simbolizaba la mente; y por ultimo alma se dispersó en miles de puntos de luz que se colocaron en las paredes dejando una capa de luz que ilumino los muros en una tonalidad azulina.
Terminado sus tareas, los tres seres volvieron a ser uno nuevamente. Con estos grabados, circuitos, y recubrimiento de energía, su núcleo almo debía estar enlazado al cubo; y lo comprobó, porque en el momento en el que lo seres se combinaron, sintió como si el cubo fuera una extensión de su existencia, no un simple objeto en su plano mental. Además, el interior del cubo estaba vacío, por lo que significaba que en su núcleo alma no existía energía alguna, lo que era su situación actual.
-Dios no recuerdo que fuera tan difícil, debe ser este cuerpo…- respiraba con dificultas, pero aun no podía detenerse, necesitaba terminara, o de lo contrario, su mente cuerpo, y alma sufrirían un terrible contragolpe.
El último paso, o lo último que necesitaba hacer antes de regresar al mundo real. Era crear un punto de energía que serviría como un núcleo, para manipular la energía que en ese lugar existiría. Por ejemplo, si quería hacer que energía al exterior de su cuerpo entrara en ese núcleo, y poder controlarla a su antojo necesitaba un punto de energía que funcionara como un intermediario, para el control y la absorción. Es núcleo precisaba estar hecho de su propia energía, de lo contrario no podría controlarlo. No obstante, no podía usar su energía mental, o sus facultades mentales se verían disminuida; tampoco energía de su espíritu, o acortaría su existencia; lo único que quedaba era un proceso por el cual, a través de su energía corporal, hacia alquimia corporal, convertía su masa física, grasas y nutrientes en energía. Este era un enorme sacrificio, debido a que su cuerpo pagaría las consecuencias de manera instantánea; no obstante, si se alimentaba bien, y tenía una vida bastante sana, no habría efectos secundarios en el futuro.
Sin pensarlos más, reunió energía corporal entre sus manos, y en el exterior, su cuerpo real adelgazo ligeramente. Luego libero esta energía sobre su palma, la cual se tornó como una llama de color dorada.
-Qué raro en mi otra vida, mi llama núcleo era azul, no tendría que haber cambiado de color a pesar que estoy en otro cuerpo ¿Qué está pasando? – Antes de que pudiera seguir indagando la situación, su cuerpo comenzó a resentir la casación, y por unos segundos su vista se desvaneció. –Diablo, no puedo perder más el tiempo, tengo que terminar con esto ahora.
Libero la flama de su mano y esta floto reduciendo su tamaño al de un pequeño pulgas. Antes de que la llama pudiera desapareces, Kelled, junto energía corporal en su dedo, y escribió un símbolo cuyo significado era núcleo, luego los disparo contra la llama. Cuando el símbolo golpea la llama, ambos se fusionaron, y la llama dejo de reducir su tamaño, para luego flotara hasta quedar en el centro del cubo.
-Termine…- las energías de Kelled, se desvanecieron, y este callo de cara al suelo.
En el mundo real, Kelled despertó a punto de desfallecer. El estrés físico, mental, y espiritual que sufría en ese momento era demasiado para su pequeño cuerpo; sin mencionar que gracias al proceso de alquimia corporal había una parte de su masa corporal. No obstante, el logro que había conseguido por su esfuerzo era demasiado grande en comparación al dolor, o la pérdida de peso. Él había fundado la base que le permitirían a su cuerpo manipular la magia en un futuro quizás no tan lejano.
De todas formas, aún era demasiado temprano para cantar victoria. Lo que acaba de hacer, si bien le había permitido fundar energía en el núcleo de su alama; aún faltaba mucho camino que recorrer, esa era sola la primera etapa en su formación. Ahora que había fundado energía, tenía que continuar nutriéndola hasta que alcanzará el tamaño de un puño; lo que requería que utilizara nuevamente la alquimia corporal, pero tomando en cuenta el estado en el que se encontraba su cuerpo, tendría que esperar un largo tiempo, de lo contrario mataría a su cuerpo de hambre.
-Lo conseguí…- sonrió con alegría.
Bastante hambriento se levantó del suelo, cogió un pedazo de pan que estaba cerca de la cama, y lo devoro, a pesar de su textura terrosa. Por un segundo sintió que el hambre iba a matarlo. Gracias al cielo no se había comido el insípido pan que le habían dado durante la cena; con el logro apaciguar un poco su apetito.
-Esto es solo el principio…- se dijo mirando el cambio en su cuerpo. –Si todo sale bien, en un año más me iré de este lugar.
Nota: siguiente capítulo, epilogo del arco 1.
