Ninguno de los personajes de Harry Potter son míos, todos le pertenecen a JKRowling. Yo solo me los robo un ratito para molestarlos.
Primero que nada pido millones de disculpas por mi demora, soy una mala persona, mas disculpas aun para los que mandaron rr en el capítulo pasado pidiéndome actualizar más rápido y MAAAS disculpas aun para Leora Hang Malfoy, mi súper fan número 1, a la que le dije que actualizaría y no lo hice Millones de disculpas. Espero que el capítulo les guste y sigan conmigo apoyándome!
AHHH y próximamente un nuevo fic (NO PLANEO DEJAR ESTE)
Capítulo 14: Emifera.
-Esto no debería estar sucediendo de este modo…- murmuró la pelirroja algo desconcertada por la descabellada forma en la que los hechos se estaban desarrollando, no era ni la mejor forma ni la que ella quería. Había dañado a Leo, había besado a Draco y en verdad ya no sabía lo que deseaba.
"¿Cómo que no sabes lo que deseas Ginevra? Tú quieres a Draco y eso no lo puedes negar, ni aquí ni en China" Eso era verdad, quería a Draco de una manera mucho más profunda que a un hermano, lo quería de verdad y ese sentimiento no lo había sentido nunca por nadie más en su corta vida. Era como si dentro de su pecho cada vez que se mencionaba el nombre de Draco un bicho extraño le oprimirá el corazón como si el solo hecho de pensar que en una remota posibilidad ella y él tuvieran algo fuera simplemente imposible.
Y al mismo tiempo pensaba en Narcisa y en Lucius, ellos habían hecho todo por ella, le habían dado un hogar confortable, pero mucho más importante que eso le habían dado amor. Un amor verdadero, la habían acogido como su verdadera hija y ambos la querían como si en verdad lo fuera. No podía permitir que un débil encaprichamiento con Draco ("Tu sabes muy bien que no es un débil encaprichamiento") destruyera lo que había estado buscando desde que sus padres habían muerto, no iba a dejar a los Malfoy porque ella los amaba como había amado a sus mismos padres.
Decidió quedarse un rato sentada en la silla de cuero negro de Lucius. Debía olvidar todo lo que había ocurrido con Draco la noche pasada, debía borrar a su "hermano" de su subconsciente y debía lograrlo para poder salir de ese estudio lo más pronto posible.
"Reto difícil, pelirroja"
Agatha no había volteado a mirar a Blaise ni por un instante en lo que llevaban desayunando en la cocina de los Malfoy. Draco aún no bajaba de su habitación y parecía que no tenía ninguna intención de hacerlo, al igual que Ginny, quien no parecía querer salir del estudio después que Leo. Agatha había decidido dejarla un rato sola para que pudiera pensar en lo ocurrido.
-¿No planeas hablarme? – Preguntó Blaise tranquilamente mientras dejaba su vaso vacío sobre la barra.
-No tengo nada que decirte. – Respondió Agatha secamente.
Silencio incómodo. Hasta hace 5 minutos, mientras Blaise no hablaba ella había estado tranquila, ahora que había vuelto a escuchar su voz los recuerdos de todo lo que se habían dicho y hecho anoche luchaban por salir de su mente. No había permitido nunca que ningún chico causara estragos en ella, y Blaise Zabbini no iba a ser la excepción. Blaise aparentaba estar mucho más tranquilo que ella, pero no había ganado la fama de mujeriego por demostrar sus sentimientos con cada muchacha con la que había estado, más bien todo lo contrario. El asunto con Agatha le había afectado más que estar con ninguna otra chica, es más, Agatha era la primera chica que había afectado su ser. Silencio incómodo.
Draco seguía acostado en su cama, se había dado una ducha de agua fría y se había cambiado el piyama por ropa de diario, había tendido su cama (como nunca), había recogido alguna de las botellas de alcohol y las había juntado en una bolsa de basura negra que su mamá había dejado en la puerta. Nada de eso había logrado que una preciosa pelirroja pecosa saliera de su mente, aún estaba ahí, tan efímera pero al mismo tiempo tan estable. No le gustaba pensar en ella, pero al mismo tiempo lo amaba, tal vez la amaba a ella. Ginny significaba tanto para él, gracias a ella Draco había cambiado radicalmente muchas de sus percepciones, se había empezado a fijar en los detalles. Pero a causa de la noche pasada, era muy probable que la perdiera. Sus padres jamás iban a aceptar que estuviera con su hermana.
No se debe nunca escuchar a las flores. Solo se les debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta pero yo no era capaz de alegrarme de ello.
-Maldito Antoine de Saint-Exupéry… - Murmuró el rubio molesto tirando el libro "El Principito" lejos de su cama, ese había sido su último intento de dejar de pensar en la pelirroja pero había salido todo al revés.
Se levantó de su cama y salió de su habitación, algo molesto y asustado. Era la primera vez que una muchacha creaba ese espiral de emociones en su cerebro. Pero lo que Ginny generaba en él iba más allá de lo psicológico. Sus labios exigían volver a sentir los de esa pecosa encima suyo.
"Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante." Comenzaron a parecer imágenes de Ginny molesta, como estaba los primeros días de su estancia en la mansión Malfoy, Ginny siendo seducida por Blake Sullivan y después siendo arrastrada por Harry Potter, Ginny logrando tener esa mirada característica de los Malfoy, Ginny siendo una Malfoy perfecta, principal motivo por el cual estaba prohibida. Las palabras de ese libro retumbaban en su cerebro mientras bajaba lentamente las escaleras hasta el primer piso.
"Tiene tú mismo apellido, Malfoy"
Agatha seguía sin mirarlo y Blaise comenzaba a desesperarse. Nunca se desesperaba por una conquista, ellas se desesperaban por él, no al revés. Él no podía ser el único al que la noche pasada había afectado, tal vez Agatha supiera fingir, pero nunca más que él.
-En serio no tienes nada que decirme.
-Creo que no Blaise, pero si quieres que te diga algo solo tienes que pedírmelo.
Agatha no quería hablar de sus sentimientos y mucho menos de la noche pasada, eso implicaba cosas que se le habían escapado de las manos y de todo tipo de lógica. No quería tener que admitir que algo se había salido de su perfecto orden ni de sus perfectas expectativas. Su primer beso no debía ser con un cualquiera y Blaise Zabbini estaba dentro de esa categoría.
-Dime que es lo que piensas. – Agatha levantó una ceja y casi por primera vez en todo el dia le dedico una mirada, claro que no era la que él estaba esperando.
-Edward Cullen lo dice mejor que tú.
"¡IDIOTA! ¿Cómo se te ocurre responderle que EDWARD CULLEN lo dice mejor? Tú sí que eres una genia Mühletaler"
Blaise frunció el ceño.
-Agatha, te estoy hablando en serio. Dime que piensas, lo que sientes desde ayer. Dime que estas tan confundida como yo lo estoy. – Y así Blaise Zabbini aceptaba que una mujer lo había confundido en el preciso momento en el que su mejor amigo, más conocido como Draco Malfoy, llegaba a la cocina y se sentaba a su lado. – Hola Draco.
-¿Qué tal? – Respondió algo meditabundo.
-¿A qué te refieres con confusión? por qué yo tengo muy claro que es lo que paso anoche. – Respondió Agatha ignorando completamente a Draco. Blaise se levantó de la silla y se paró frente a ella obligándola a mirarlo.
-Entonces, si lo tienes tan claro, por favor dímelo.
Draco se había quedado algo anonadado frente a la extraña actitud de Blaise frente a Agatha. ¿Qué les estaba ocurriendo a los muchachos? Ellos normalmente no eran así. Tal vez había llegado el momento de madurar. En ese momento Ginny salió del estudio con una sonrisa radiante. Se había dado cuenta que tal vez querer a Draco no era tan malo y que tal vez, por alguna alineación cósmica de los planetas y las estrellas, Narcisa y Lucius la quisieran para Draco.
-¿Qué esta sucediendo? – Preguntó algo sorprendida por la extraña situación que encontraba en la cocina. Pero lo único que consiguió fue ser ignorada al igual que Draco y una sella del mismo diciéndole que esto se podría poner divertido.
-Se llama alcohol, Blaise Zabbini y creo que lo conoces lo suficientemente bien como para saber qué clase de efecto puede tener en el organismo de los seres vivos.
-No me puedes decir que todo lo que ocurrió anoche fue solo a causa del alcohol, yo sé que fue algo más y sé que fue importante.
Agatha se levantó de la silla quedando a unos escasos 5 centímetros de la nariz de Blaise, cerró las manos con tal intensidad que sus uñas comenzaron a lastimar las palmas.
-Mira, Blaise, querido, corazón, yo por mi parte he corrido un velo a la noche pasada, osea, para que tu cerebro de neanderthal lo entienda, eso significa que ya no me importa, que no planeo hacer ni media conexión sináptica como para que esos detestables recuerdos vuelvan a vagar por mi delicado cerebro. – Y volvió a sentarse en la silla como había estado hasta hace 5 segundos, comenzó a mordisquear una galleta de chocolate hasta que Blaise la interrumpió.
-¿Ni media conexión sináptica?... – Agatha lo cortó.
-Exacto, esa es otra perfecta razón. Un individuo que no sepa lo que es media conexión sináptica la merece, por lo tanto no planeo hacer una por ti.
-Para tu información, señorita orgullosa, si se lo que es una conexión sináptica.
-¿Ah sí? ¡Y que es!
Draco y Blaise sonrieron de lado. Blaise se había estado preparando desde los 17 para ingresar a uno de los mejores institutos de medicina neuronal en toda Inglaterra, por lo que efectivamente si sabía lo que era una conexión sináptica.
-Articulan la organización neuronal del cerebro, mientras más conexiones tengas, más capacidad de aprendizaje por lo tanto mejor memoria. Tranquila, puedo hacer muchas conexiones para recordar lo que estudio los viernes.
Agatha se quedó con la boca abierta.
-Eres un idiota.
-Y tú una orgullosa que no acepta que sintió cosas por mí.
-¡¿Acaso tú las sentiste por mí?
-Uyy golpe bajo. – Murmuró Draco totalmente divertido. Ginny emitió una débil risita.
-¡CALLATE MALFOY! – Gritaron ambos a coro. Draco y Ginny se miraron unos segundos como preguntándose a quien de los dos se refería y volvieron a caer en la triste realidad de que eran hermanos y eso por ahora no cambiaría.
-¡Pues si! Si las sentí por ti.
Silencio sepulcral. Draco y Ginny abrieron increíblemente los ojos y voltearon a mirar a Agatha quien miraba directamente a Blaise algo perdida. No esperaba esa respuesta. Blaise respiraba entrecortadamente e intentaba que Agatha respondiera.
"Si las sentiste, deja de ser obstinada y díselo de una vez por todas. No te matará estar con un muchacho, Blaise es buena persona y tú lo sabes." No ella jamás aceptaría que había sucumbido ante los encantos de un maldito mujeriego como Blaise Zabbini.
-Lo siento, pero yo no sentí lo mismo. Creo que el fingir que éramos la perfecta pareja de novios te afecto un poco, Zabbini. Ya te dije que la noche pasada debe ser olvidada.
Todos miraron como Agatha volvía a sentarse en su silla y a comer tranquilamente sus galletas de chocolate totalmente atónitos. Blaise frunció el ceño y también se sentó en su silla frente a Agatha pero no volvió a mirarla hasta que terminó su desayuno, se despidió de todos y se fue caminado a su casa. Momentos después Agatha terminó de comer y ella también abandono la mansión Malfoy algo cabizbaja. Eso de romper corazones no era como te lo pintaban en las películas, era una de las cosas más duras y feas que le había tocado hacer.
-Eso definitivamente fue una de las cosas más anormales que he visto y oído en toda mi existencia. – Murmuró Ginny mientras subía las escaleras hacia su habitación huyendo de Draco.
-¡Ginny, espera! – Hablando del rey de roma. Draco subió corriendo las escaleras, algo dentro de su cerebro le decía que lo que estaba a punto de hacer era una de las peores decisiones que podía tomar en su vida, pero su corazón le decía otra cosa. – Esteeee, quería saber si querías salir en un rato. – El corazón de la pelirroja se desembocó, logró evocar una tenue sonrisa y asentir débilmente. Draco también sonrió y le dijo que estuviera lista a las 5 en punto.
Ambos almorzaron en sus alcobas para no verse hasta la hora destinada y no perder el encanto de las citas. Ginny se cambió el vestido floreado que se había puesto por unos pitillos de jean y una blusa de algodón algo suelta de color crema con flores magentas. Dejo su cabello suelto para que bailara con el viento. Mientras buscaba algo para ponerse encima encontró el suéter de su salvador desconocido, sonrió y lo metió en su cartera.
A las 5 de la tarde se encontraron en la puerta de la mansión y se subieron a la camioneta de Narcisa, Ginny se extrañó notablemente por la extraña decisión automovilística de Draco, pero decidió no preguntar y disfrutar de la música clásica que Draco había puesto para el trayecto. Empezó a dormitar cuando el cielo empezó a ponerse de un anaranjado impresionante.
-Ginny, ya hemos llegado a nuestro maravilloso destino. – Dijo Draco algo divertido con voz de azafata de avión. Ginny sonrió y abrió los ojos para encontrarse con un hermoso claro redondo rodeado de frondosos árboles enormes. Bajaron de la camioneta y Ginny fue directamente a recostarse en el pasto. Era el pasto más verde que ella jamás hubiera visto. El perfecto pasto del patio trasero de los Malfoy se quedaba corto contra ese pasto irregular.
-Levántate pecosa, que quiero mostrarte algo. – Dijo Draco sonriente al verla tan feliz.
-Me gusta más pecosa que cosa.
-Solo le he agregado un "pe" de pequeña. Tu apodo no tiene nada que ver con tus pecas. Es porque eres una cosa pequeña. – Ginny hizo un ademan de querer golpearlo pero Draco salió corriendo mientras gritaba que lo siguiera. Llegaron a un gran sauce que tenía unas pequeñas maderas clavadas que servían como escaleras, Draco subió ágilmente a la casa del árbol y después ayudó a Ginny a subir. La casa estaba a medio hacer, no tenía paredes ni techo, solo era un gran piso con un barandal que parecía estar puesto ahí momentáneamente para evitar que los niños se cayeran.
-Es hermosa Draco, ¿Cómo la has encontrado? – Ginny estaba maravillada, la casita le brindaba la posición perfecta para ver el sol esconderse en unas montañas muy lejanas.
-Yo la hice con mi padre, cuando tenía 7… Pero por motivos de trabajo tuvimos que dejar de venir, él ya no tenía tiempo ni para respirar y bueno, yo no quería ser una carga… Así que dejamos la construcción de mi casa del árbol para el siguiente verano pero bueno, ese verano aun no llega.
Ginny miró tristemente a Draco y lo abrazó. Se sentaron en el piso de la casita y se apoyaron en el tronco del sauce a mirar el atardecer, ninguno dijo nada, las palabras sobraban. Y así, acurrucados uno contra el otro se quedaron plácidamente dormidos.
2HORASDESPUES
-Te voy a matar, Malfoy. ¿Cómo pudiste permitir que nos quedáramos dormidos?
-Discúlpame pecosa, pero tú no opusiste ninguna resistencia.
-Pues ahora llueve a cantaros y… - Un grito desgarrador se estrelló contra los tímpanos de Draco haciendo que casi perdiera el equilibrio y cayera 10 escalones abajo. Cerró los ojos con mucha fuerza y deseó que no hubiera pasado lo que acababa de pasar.
-¿Te encuentras bien?
-¡¿TU CREES QUE ME ENCUENTRO BIEN MALFOY?
-Deberías dejar de usar mi apellido para insultarme... – Draco terminó de bajar los escalones resbaladizos de la casa del árbol y encontró a Ginny sentada en el piso llena de lodo apretando su tobillo derecho. –…hace tiempo que también es el tuyo.
Ginny hizo un puchero increíble culpando a Draco por la desgracia que le había ocurrido, Draco se reía de ella mientras esta pataleaba cargada como un costal sobre un hombro del Malfoy. La llevó hasta el automóvil y la deposito en el asiento del copiloto. Ginny abrió su cartera y sacó el suéter mientras Draco abría la maletera para conseguir vendas, Se quitó la blusa que estaba empapada y enlodada y solo se puso el suéter de su salvador.
"Ojala él estuviera aquí para salvarme." Ginny emitió una débil risita al pensar en esas cosas.
Draco consiguió la venda y abrió la puerta del copiloto para poder vendar el tobillo de su hermana, pero se llevó una gran sorpresa al observarla.
-¿Por qué tienes mi suéter puesto? – Preguntó arqueando una ceja. Ginny abrió los ojos de par en par. – Creo que me lo has robado desde que llegaste ¿no? Hace mil años que no veo ese suéter, y era mi favorito. – levantó el pantalón de Ginny hasta la rodilla con mucha delicadeza y comenzó a untarle una pomada que había encontrado en el botiquín de Narcisa, después le puso la venda, sin ningún tipo de quejido de Ginny. – Vaya, creí que me dejarías sordo.
-¿Acaso no te acuerdas cuando me diste el suéter?
-Yo jamás te daría mi suéter favorito.
-¡Vamos, Draco! Has memoria.
Y de pronto miró el sueter y a Ginny y todo apareció en su memoria como si hubiera ocurrido ayer.
FLASHBACK
Draco miró a la muchacha que seguía sentada en la vereda con la mirada perdida, se pasó las manos por el cabello.
-¿Cómo la llevaremos a su casa si esta desorientada, Blaise?
Blaise volteó a mirar a la muchacha y se aproximó hacia ella, buscó entre sus bolsillos alguna billetera, Ginny solo miraba como aquel muchacho moreno buscaba algo entre su ropa y el otro rubio le limitaba a mirarla. Blaise llegó a su objetivo.
-Se llama Ginevra Weasley, 15 años, vive en la calle Fleet, número 134.
-Bien, pues hay que llevarla.- dijo Draco tomando la billetera con la identificación de la muchacha.- No quiero cargar en mi conciencia una muerte.
Blaise se aproximó hacia la muchacha pero cuando intentó tomarla en brazos Ginny se estremeció y le alejó un poco de Blaise.
-Está muriendo de frío, Malfoy.
Draco volvió a bufar y procedió a sacarse la chompa que llevaba encima.
-Sácale el impermeable, el suéter y la camiseta- dijo Malfoy, Blaise lo miró asombrado y un leve sonrojo le cubrió las mejillas.
-Estamos en un parque público, Draco, cualquier persona nos puede ver, no creo que sea muy común desvestir a una muchacha en un parque.
-Tú solo hazlo, Blaise.
FINFLASHBACK
Draco cerró la puerta del copiloto y se subió al sitio del piloto. No podía creerlo.
-No puedo creer que seas tú. – Murmuraron los dos a coro cuando Draco cerró la puerta del copiloto. Ninguno volvió a decir nada más, Draco encendió el automóvil pero OH SORPRESA no avanzaba. Después de 45 minutos de búsqueda de la razón Draco llego a la conclusión de que las llantas se habían atorado en el fango y que debían esperar hasta que parara de llover para poder recién avanzar y volver a la mansión.
-Creo que de ese modo tenemos tiempo para hablar… - Murmuró Draco mirando a los ojos a Ginny, cosa que a ella desde hace tiempo la estaba volviendo loca.
-Dime de que y con gusto. – Las sonrisas de nerviosismo nunca habían sido las mejores de la pelirroja y esta no le había salido muy bien que digamos.
Draco frunció un poco el ceño, Ginny sabía de lo que quería hablar. La noche pasada. Ninguno de los dos sabia como comenzar, pero él siempre debía tener la respuesta para todo. Y la besó.
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Espero que les haya gustado tanto como me gusto a mi
Un besote
JiiiimMalfoy
