14. Bufanda
En invierno, hay días en que alumbra el sol, pero que no calienta. Eso no significa que haga frío, más bien, se podría decir más bien que se está agradable, y que no es necesario abrigarse demasiado para entrar en calor. Pero ese día, un joven de aspecto lánguido y bellos ojos ambarinos se paseaba por los jardines, cubriendo su largo cuello con una bufanda de los colores de su casa.
A lo lejos, unos ojos grises seguían atentamente sus movimientos.
El otro joven se paseaba, gesticulaba con las manos o simplemente se quedaba en silencio con la mirada perdida.
El de ojos grises no aguantó más la curiosidad y finalmente se acercó a su amigo.
- ¿Qué pasa, Remus?
- Nada. Sólo… pensaba.
Silencio.
- Se está bien aquí, ¿no crees?... No hace frío- Sirius tanteó el estado de su amigo.
- Sí, está agradable.
- Entonces, Lupin, ¿Por qué vas tan abrigado?
- No más de lo normal
- Sí, sí que lo estás. Llevas bufanda, Remus. Tú sólo la usas cuando sientes mucho frío o estás enfermo, y ya me dijiste que el clima es agradable, y por tu voz deduzco que no estás enfermo.
- Tienes razón, Sirius…
- ¿Y bien?
- Y bien, ¿qué?
- ¿Qué es lo que escondes?
- Lo siento, pero no puedo decírtelo.
- ¡Vamos! Puedes decirme lo que sea. ¿Qué puede ser tan terrible o tan secreto para que yo, Sirius Black, no pueda soportarlo?
Silencio.
- Soy un licántropo, Sirius.
El pelinegro se quedó sin habla por unos segundos, hasta que logró articular palabra.
- Bueno, ahora me explico muchas cosas…
- ¿Eso es todo lo que dirás? ¿No habrá interrogatorios, ni bromas, ni nada?
- No… Bueno, salvo que algo tendremos que hacer al respecto- Dijo encogiéndose de hombros.
Y a partir de ese momento, comenzó a gestarse en concepto que hoy, conocemos como "Los Merodeadores".
