Disclaimer: ningún personaje me pertenece, todos son de Stephenie Meyer; yo solo plasmó las locuras que pasan por mi cabeza.

Notas de la autora: bueno luego de estar dos semanas en clases, en la que me han dejado muchos, demasiados trabajos y la musa que se va de vacaciones a veces, así que he tratado de hacer todo lo posible para actualizar.

Espero que les guste, y espero que no las halla torturado demasiado con la tardanza, gracias por sus favoritos, por sus suscripciones a la historias y pro sus reviews, por último decirles que disfruten de la historia, y va a dedicado a Melanie Stryder o Anna, que me dedico su capitulo en Pandora y para las demás lectoras.

Tortura.

Sorpresa, Carlisle

- Bella – sentí que alguien me llamaba; me moví entre las sabanas, no quería despertarme; me sentía agotada, cansada, me dolía la espalda y el cuello; ¿por qué?, en ese momento recordé lo sucedido la noche anterior; las manos de Edward acariciando mi cintura, su aliento cerca de mi cuello y sus labios besando mi cuello y mis labios; sonreí al recordarlo, pero también sentí el calor de mis mejillas; había pasado vergüenza frente a él, seguro había pensado que bailaba horrible; en ese momento recordé sus susurros, prohibido; así lo había calificado, demasiado sexy y tentador.

- Bella, se que estas despierta – susurró Alice, mientras me sacaba de mis pensamientos, gruñí.

- ¿Qué sucede Alice? – pregunté soñolienta, mientras me sentaba en la cama y amarraba mi cabello.

- Vine a avisarte que dentro de un rato; Jasper, Emmett, Rosalie y yo, saldremos de caza – contestó Alice, mientras ponía una gran sonrisa; una advertencia, ¿qué se abría cruzado por la mente del duendecito?

- ¡Ah! – exclamé, esperaba que Alice agregará algo más.

- Y, creo que tendrás que poner en práctica la cuarta fase del plan – indicó Alice, mientras se sentaba en la cama; fruncí el ceño.

- ¿La cuarta? – pregunté dudosa, las fases eran seguidas, demasiado, en menos de dos días iba llevando cuatro; me sentía agotado, no podría seguir.

- Si, Bella la cuarta – contestó – la llevarás a cabo cuando la casa esté completamente sola; cuando nadie interrumpa, Esme se fue con Carlisle al hospital, así que tampoco estará.

- Espérate – dije, no entendía cual era la cuarta fase - ¿cuál es la cuarta fase?

- Bueno la cuarta fase, se llama te necesito – contestó Alice con una gran sonrisa, ¿te necesito?; ¿era una canción?, estaba más confundida.

- ¿Una canción? – pregunté.

- No, Bella, no es una canción – contestó Alice con una gran sonrisa – más bien es una verdad; una afirmación, tu deseo.

- ¿Cómo? – interrogué, una afirmación, un deseo, una verdad; no entendía nada.

- Te necesito, es la frase que el dirás a Edward – respondió Alice con una gran sonrisa.

- Disculpa – yo no seria capaz de decirle una frase así a Edward, sería afirmar mis secretos, no era capaz; la voz se me cortaría, me ruborizaría, las manos llegarían a sudarme; definitivamente no era capaz de decirle algo así.

- Que le dirás: Edward te necesito – repitió Alice, mi mueca se transformó en miedo; era lo que sentía, miedo de afirmar mis temores – no te preocupes Bella, Edward está cayendo cada vez más; ya casi ni se lleva por el autocontrol, sigue sus instintos, sus deseos – indicó.

- ¿Cómo que cada vez cae más? – pregunté incrédula, recordé lo sucedió ayer; quizás era verdad.

- Los incidentes, desde que comenzamos con el plan; desde que estas sola con Edward, han estado menguando su autocontrol – explicó Alice – date cuenta que ya no se queda en simple besos que llegan a quitarte la respiración Bella – continuó, analicé cada una de sus palabras, era verdad; Edward no besaba mis labios, sino que cada vez subía el tono a lo que hacía; cada vez se convertía en una tortura, una tortura mutua; una tortura que deseaba que acabará – ahora mi hermano se deja llevar, anhela continuar; lo desea Bella – las palabras de Alice bailaban en mi mente – solo necesita que tú le digas que es tu deseo; que lo deseas al igual que él – concluyó Alice, estaba confusa; las palabras rondaban mi mente, no pierdes nada en intentarlo; me dijo mi subconsciente, tu lo deseas; era la verdad, aparte la tortura se volvía cada vez más insoportable, ¿acaso soportaría más?

- Entiendo – solté, ¿iba a intentarlo?, quería intentarlo; no dicen que querer es poder, ¿podría hacerlo?, suspiré.

- ¿Lo harás? – preguntó la duende suplicante; mientras me dirigía una mirada una de sus miradas de convencimiento y hacía un puchero.

- Lo pensaré – dije, estaba confusa demasiado; las palabras seguían en mi mente, no sabía que hacer; que decir; solo tenía que pensarlo.

- Bella, hazlo; no pierdes nada intentándolo, estoy segura que mi hermano se olvidará del autocontrol – argumentó Alice, no perdía nada intentándolo; pero, ¿si me rechazaba?, – el no te rechazará – prosiguió, la duende, como si hubiese sabido lo que pensaba – inténtalo, hazlo por mí – dijo mientras me sonreía.

- Lo intentaré – dije; ¿cómo llegó a convencerme?, lo iba intentar; ya no pensar intentarlo.

- Promételo – soltó la pequeña duende mientras sonreía y daba saltitos.

- Prometido – dije, solo para darle gusto; ¿de verdad lo iba a intentar?

- Cámbiate, uso algo lindo, sexy y causal – dijo mientras salía de la habitación guiñándome un ojo.

Me sorprendí, cuando me percaté que comenzaba a tararear una canción mientras buscaba algo casual, lindo y sexy; como Alice había dicho, ¿qué estaba haciendo?, ¿ese no era mi estilo?, era como ver a una Bella que no era torpe; decidí poner fin al asunto, me volvería como Alice; ¿quizás estar cerca de ella afectaba?, me decidí por unos jeans negros una blusa de un tono rojo sangre, casual y lindo; al menos dos de las opciones de Alice.

Luego de cambiarme bajé a la sala donde se encontraban todos los Cullen a excepción de Carlisle y Esme, saludé a todos; Alice me dedicó una sonrisa, como diciendo que mi atuendo estaba correcto y Edward me dio un corto beso.

- Nos vamos – sugirió Alice entusiasmada, luego de unos minutos de silencio.

- Claro – dijo Emmett, con una sonrisa contagiosa – antes de que se haga tarde y no queden osos. – Alice y Jasper se pararon, al igual que Rosalie y Emmett, los últimos comenzaron a caminar lentamente hacia la puerta – diviértanse – soltó Emmett de despedida mientras nos dirigía una sonrisa pícara a Edward y a mi.

- Bella – me llamó Alice, mientras entraba a la cocina.

- ¿Sucede algo? – pregunté cuando estuve a su lado.

- El conjunto es perfecto – soltó Alice – solo… le falta algo – me observó detenidamente, ¿me había llamado para observar mi ropa?, – esto – dijo mientras desabrochaba los dos primeros botones de mi blusa – perfecto; lindo, sexy y casual – dijo.

- Solo estás analizando mi ropa, Alice – dije, algo confundida.

- No, te estoy ayudando a que logres tu objetivo – indicó con una gran sonrisa, rodé los ojos.

- ¿Algo más? – pregunté.

- Si, busca a Edward en el despacho de Carlisle – sugirió, sonreí levemente – nos vemos – dijo.

- Claro, nos vemos – indiqué nerviosa, ¿qué pasaría al tener toda la tarde a solas con Edward?

- Bella diviértete y a por él – dijo Alice, mientras me guiñaba un ojo y salía de la cocina, dejándome más confundida por sus palabras.

- Bella – escuché que alguien me llamaba, me sobresalté un poco al sentir el frío aliento de Edward en mi cuello.

- ¿Si? – dije, mientras salía de mi ensoñación.

- ¿Haz comido? – preguntó Edward, negué con un movimiento de cabeza.

Al instante mi novio se puso a cocinar, arremango su camisa negra, dejando a la vista los músculos de su brazo, me quedé embelesada viéndolo; definitivamente el negro era uno de los colores que más le sentaba a Edward, lo hacían verlo; misterio, elegante, cautivador, sexy; mis ojos recorrieron su figura, era una imagen demasiado irreal, llevaba jeans desgatados y la camisa estaba fuera de este, el cabello cobrizo caía sobre su rostro; en ese momento deseé, abrazarlo, besarlo; sentirlo.

- Bella, aquí tienes – la voz de Edward me sacó de mis pensamientos y me hizo soltar un suspiro.

- Aja – dije, mientras comencé a comer lo que Edward había preparado, él solo se dedicaba a observarme, sentí que me ruborizaba. Cuando terminé de comer, levanté cuidadosamente los platos, caminé hacia el lavadero y comencé a lavar cada uno de estos, me sorprendí cuando sentí unos brazos fuertes rodear mi cintura; llegué a estremecerme, más sonreí ligeramente al pensar que era Edward; deje los platos en el lavadero, mientras sentí que las manos de Edward jugaban con la tela de la blusa, mientras sus labios seguían el camino de mi cuello, contuve la respiración; solté un suspiro, entrelacé mis dedos con los de él, mientras sus labios ascendían, lenta; sin prisas, por mi cuello hacía mi oído, me estremecí; esa parte de mi piel era sensible, demasiado.

El sonido del agua correr, hizo que Edward se detuviera, me mirará; se separará lentamente de mí y sin decir ni una palabra saliera de la estancia; ¿qué demonios había pasado?, el autocontrol; ¿se había detenido por eso?, por miedo de lastimarme; cerré la llave del caño mientras mis pensamientos se hundían en la reacción de Edward, ordené los platos, bufé pesadamente, me senté en un silla.

Me encontraba confundida, ¿cuántas veces más me iba a rechazar?, acaso no lo entendía, ¿no sé daba cuenta?; solo necesita que tu se lo digas, que es tu deseo, la frase golpeó mi mente, ¿nada pierdes en intentarlo?; el lo desea al igual que tú, otra frase; ¿qué iba a decidir?, me encontraba confundida; ¿intentarlo?, su autocontrol está menguando; ¿qué podía hacer?, ¿qué iba a decidir?, suspiré, la respuesta estaba en mis manos; ya no se queda en simples besos, bufé; todo indicaba que tenía que intentarlo, ¿a qué le tenía miedo?, ¿al rechazo?, tenía que pensarlo, no era tan fácil; porque no era tan fácil, solo lanzarme a la piscina, ¿y si está no tenía agua?; ¿qué estaba pensando?, tenía que intentarlo; sino me arrepentiría, pensaría toda la semana, el mes; ¿por qué no lo hice?, y Alice molestaría hasta que lo intentará.

Suspiré.

Había decidido hacerle caso a Alice; después de mi frustrada actuación con el pole dance, ¿pero a quien se le ocurre hacerme bailar?, ¿sin contar que había pasado una gran vergüenza?; al menos pensar en lo sucedido ayer me tranquilizaba, pero recordar el momento que pasé con Edward me ponía nerviosa, revolví mis manos nerviosamente, Alice había dicho que Edward iba encontrarse en el despacho de Carlisle; sentí un nudo en mi garganta, ¿de verdad iba a hacerlo?, traté de convencerme a mi misma; comencé a caminar lentamente, casi sin el menor ruido. De pronto cuando me encontré en frente a la puerta sentí miedo, ansiedad, nerviosismo; ¿en qué momento Alice me convenció?, suspiré frustrada, tenía que hacerlo; la pregunta era ¿podía?; mi cuerpo me dio la respuesta, cuando comencé a abrir lentamente la puerta, me asomé.

Busqué a Edward con la mirada, no lo localicé; me adentré en el despacho, en la boca del lobo, en la entrada del infierno; me asomé por varias estanterías, mi novio no esta por allí, suspiré, Alice había dicho en el despacho, caminé un poco más hasta que lo encontré, estaba sentado en un sillón; su vista fija en el libro que sostenía entre sus manos, su ceño ligeramente fruncido, sus cabellos cobrizos enmarcando su rostro, quise suspirar; pero me contuve, más comencé a caminar hacia el mientras fijaba mi mirada en mis botas sin tacón, me coloqué delante de Edward; sus pupilas doradas se encontraron con las mías cuando mi novio alzó la mirada, segundos o minutos, que hicieron que me decidiera a intentarlo.

- Bella – susurró Edward, lo miré detenidamente; sus pestañas, largas, espesas; creaban una perfecta combinación con esas pupilas doradas.

- Edward, yo…- se me hizo un nudo en la garganta, no podía decirlo, respiré – yo…

- ¿Sucede algo? – preguntó mi novio preocupado, negué con mi cabeza, tenía que decirlo.

- Edward, yo – respiré hondo, iba a decirlo – te necesito, te deseo – solté para luego agachar mi mirada, mientras sentí mis mejillas arder, se hizo un silencio molesto, demasiado; iba a retirarme cuando sentí los brazos de Edward jalarme haciendo que terminará sentada en sus piernas, sus labios buscaron los míos; al final las acciones valen más que las palabras, en ese momento me di cuenta de que Edward Cullen también me deseaba.

Carlisle Pov (chicas el momento que Bella y Edward pasan en el despacho se los dejo a su imaginación, soy mala lo se)

Había terminado mis citas temprano, Esme estaba a mi lado; dirigiéndome una sonrisa cada cierto tiempo, su sola presencia hacia que ese cuarto de color blanco se tiñera de vida, me dirigí hacia donde estaba la enfermera en turno, entregué el informe; pregunté si podía retirarme, ella dijo que si, que llamaría si algo sucedía, salí del hospital.

Abrí la puerta a Esme, y luego me adentré en mi Mercedes; puse música, Esme comenzó a tararear, sonreí involuntariamente, mientras ponía en marcha el auto, Esme acarició mi mano y entrelazó los dedos, la miré y sonreía, recordé la primera vez que nos conocimos cuando estaba postrada en una cama producto de una caída, cuando era humana; también había tomado mi mano y había preguntado tímidamente mientras sus mejillas se teñían de rojo, ¿cuál era mi nombre?, acaricié su manos, mirando detenidamente el anillo que había puesto en su dedo anular muchas décadas atrás, sonreí, mientras la voz melodiosa de mi esposa acompañaba la canción, la mano de Esme se posó en mi pierna cuando comencé a ver la casa, la tranquilidad se respiraba, los niños no se encontraban en casa, sonreí cuando escuché la risa de mi esposa, quizás pensó lo mismo que yo.

Bajé del auto, mientras Esme me imitaba, le agarré de la mano, mientras nos dirigíamos a la casa, abrí la puerta, definitivamente no estaban los niños; la casa se encontraba oscura, cuando cerré la puerta, mis manos presionaron suavemente la cintura de mi esposa, mientras ella se ponía de puntas y mis labios buscaban los suyos; definitivamente habíamos pensado lo mismo, sus manos fugaron con mi cabellos mientras mis manos acariciaban la curva de su cintura, de su cadera, por debajo de la tela de ese vestido morado, mi esposa soltó un suave suspiró; mientras sus labios se separaban de los míos; sus pupilas se habían oscurecido, probablemente las mías también; gemí suavemente cuando los labios de mi esposa besaron lentamente mi cuello, ascendiendo y descendiendo lentamente, sus manos acariciaban mi torso por encima de la tela, mis manos trazaban círculos en sus espalda y su abdomen, por momentos sentí que Esme se estremecía; después de un rato alcé suavemente el rostro de mi esposa, y deposité un cortó, para luego descender, hacía su cuello, Esme soltó un suave jadeó, mientras sus manos se aferraban al cuello de la bata, mordí suavemente a lo cual mi esposa jadeó más fuerte, sus manos comenzaron a deshacerse de la bata de médico que calló con un sonido sordo al suelo, la risa de mi esposa acompaño el sonido, no pude evitar reír también.

- ¿Vamos arriba? – pregunté, mientras pegaba mi frente con la de ella, rodeándola de mi aliento.

- Antes de que lleguen los niños – contestó ella; mientras me sonreía para luego besarme, levanté a mi esposa como lo hacen los recién casados, las risas de Esme se escucharon por toda la estancia; mis manos rozaron la piel expuesta de sus piernas cuando el vestido se alzó.

La llevé al segundo piso, la bajé cuando estábamos arriba; mi esposa me beso pegándome a la puerta del despacho, sus manos buscaban la manija que abría la puerta, sonreí, nos adentramos en el despacho, sus se entrelazaron con las mías, mientras caminábamos, por las estanterías, de vez en cuando parábamos a besarnos, cuando llegábamos cerca de la pequeña sala que había en el despacho, comenzábamos a avanzar mientras nos besábamos, cuando deje de besarla y comencé a descender para su cuello, me congelé ante la imagen que se daba a mis ojos, era Edward con Bella; la novia de mi hijo estaba sentada en las piernas de este, ¿a horcadas?, las manos de Bella se encontraban en el cabello de este, la camisa de mi hijo se encontraba totalmente abierta, mientras que la blusa de Bella, solo el faltaban dos botones para encontrarse al igual que mi hijo, una de las manos de Edward estaba en su cintura y la otra, ¿enla parte más baja de su espalda?; me detuve, un ilusión, abrí y cerré mis ojos, este no era una ilusión, sino el gemido de Bella no hubiese sido notorio.

- Carlisle, ¿qué sucede? – preguntó Esme, mis ojos solo se dedicaban a analizar la imagen frente a mis ojos; mi esposa volteó lentamente y se encontrón con la imagen, sus pupilas se dilataron.

- ¡Edward, Bella! – exclamó; los aludidos voltearon, sorprendidos; Bella se sonrojo mientras cerraba los botones de su blusa y agachaba la mirada, Edward no articulaba palabra, seguían en la misma posición, me volteé para salir de la habitación, mientras Esme me seguía, ¿quién iba a pensar que Edward y Bella estaban en el despacho?

Bella Pov

- Edward, yo – respiré hondo, iba a decirlo – te necesito, te deseo – solté para luego agachar mi mirada, mientras sentí mis mejillas arder, se hizo un silencio molesto, demasiado; iba a retirarme cuando sentí los brazos de Edward jalarme haciendo que terminará sentada en sus piernas, sus labios buscaron los míos; al final las acciones valen más que las palabras, en ese momento me di cuenta de que Edward Cullen también me deseaba.

Sus manos acariciaron mi cintura, mientras las mías sujetaban su camisa, nos separamos luego de un momento; las pupilas de mi novio se habían oscurecido, deseo; sonreía mientras mis labios buscaban los suyo y lo besaba, frío y calor danzando, formando una rompecabezas, mordí su labio inferior, a lo cual mi novio gruñó.

Dejé de besarlo, para sonreír, mi novio acarició mis mejillas; mientras juntaba muestras frentes, sonriendo; sus manos bajaron hacía mi cuello, terminando la distancia que nos separa, para volver a besarme, jalé de su cuello hacía mí para profundizar más el beso; sentí las piernas algo acalambradas, debía cambiar de postura; rompí el beso, ¿cuál sería mejor?, me sonrojé al pensarlo, ¿a horcadas?,el sonrojo aumento cuando me percaté que este era la posición para estar más cómoda; sentí un dolor en mi pierna, no podía estar todo el rato así.

Agaché mi mirada, mientras me paraba y buscaba sentarme a horcadas en las piernas de Edward, mi novio se estremeció, y gruñó; me sonrojé, Edward estrechó mi cintura, mientras sus labios, se dirigieron a mi cuello, posó suaves besos, para luego besar larga y pausadamente, con detenimiento; mordió levemente muy cerca de mi oído, gemí; mis manos se aferraron a su pecho, me estremecí cuando los labios de Edward tocaron mi clavícula y descendieron a la abertura de la blusa; tiré un poco hacia atrás mi cabeza,

mis manos se aferraron fuertemente a la camisa. Sus labios volvieron a subir en un ascenso lento, tortuoso; suspiré, mientras Edward besaba mi mandíbula, busqué sus labios mientras mis manos tocaban su cuello, sus manos tocaron mi cintura, bajando lentamente y subiendo; temblé, nuestros labios batallaban lentamente, separándolos, uniéndolos, lamiéndolos; mientras de vez en cuanto él gruñía; yo jadeaba.

Me separé de sus labios, se encontraban algo, húmedos e hinchados; respiré hondo; y comencé a besar su cuello, lo escuché gruñir, reí; mis manos acariciaron sus brazos y su pecho, sus manos jugaban con la tela de mi blusa, me estremecí y temblé cuando sentí el frío mezclarse con mi calor corporal, Edward estaba tocando mi piel de mi abdomen, baje besando su clavícula, rozando el cuello de su camisa; algo molesta en estos momentos, ascendí de nuevo hasta su cuello.

Tenía que deshacerme de la camisa ya, bajé mis manos y temblorosamente comencé a desabrochar botón por botón; después de unos minutos me encontré con el perfecto torso de Edward; los músculos eran formados más no exagerado, no pude aguantar la tentación, acaricié su torso, deteniéndome en cada detalle, grabándolo; gruñidos emergían del pecho de mi novio, sonreí.

Los papeles cambiaron, cuando Edward buscó mi cuello de nuevo, y depositó sendos besos que terminaban en el escote que daba la blusa, sus manos tocaron mi abdomen y desabrocharon un botón, y sus dientes se encargaron de desabrochar otro; parte del sostén negro saltaba a la vista, logró desabrochar otro botón cerca del abdomen, sus manos acariciaron la curva de cintura, un temblor recorrió mi cuerpo; las sensaciones eran nuevas, excitantes, como si fuesen choques de energía.

Nuestros labios se buscaron, mis manos subieron a su cuello y se aferraron en este, profundizando el beso; mientras que las suyas tocaban mi cintura por encima de la tela, nuestras lenguas chocaban, frío y calor; unidos por el deseo desmedido, por el amor que sentíamos mutuamente; una de las manos de mi novio, comenzó hasta posarse en la parte baja de mi espalda; sentí el calor de mis mejillas, pero aún así no rompí el beso; sino que mis manos tiraron suavemente de sus cabellos en un intento de hacer el beso más desenfrenado.

- ¡Edward, Bella! – escuché que alguien nos llamaba; dejé de besar a mi novio y me volteé; mis ojos se abrieron de sorpresa al encontrarme con los rostros de Carlisle y Esme, sentí la sangre acumularse rápidamente en mis mejillas, cerré los botones de mi blusa y agaché la mirada, completamente avergonzada; ¿por qué me avergonzaba de lo que había disfrutado?, me sentía una niña pillada en plena travesura, y lo peor que te habían pillado los padres de tu novio; Edward estaba inmóvil, no decía ni así nada solo mirar desenfocadamente a sus padres, al poco rato salieron Carlisle y Esme de la habitación, el silencio era incómodo, pesado. ¿Qué iba a decir?, que no debió pasar, era una mentira si lo venía deseando.

- Lo siento – susurré de varios minutos, no soportaba el silencio, estaba confusa; Edward no reaccionaba, me paré y salí corriendo de la estancia; no estaban ni Carlisle ni Esme; mi única salida encerrarme en mi habitación.

¿Qué les pareció?

Un halago, una crítica o una sugerencia.

Estuvo bueno o no, es la primera vez que hago algo parecido; no sabía que escribir, así que por esos motivos llegué a demorarme.

Continuaré Tentadoramente Bella, pronto, se que lo he dejado descuidado.

Si pueden pásense por http : // www .fanfiction . net /s/5050494/3/Rosalies_Cafe (sin espacios) es un elogio dedicado a Daddy´s Little Cannibal; por parte de su hermana; varias autoras del están shockeadas por la pérdida, yo leía sus traducciones y me gustaban, en parte el capítulo también va para ella.

Mis queridas lectoras necesito una ayuda para el próximo capitulo, si tuviese a Edward Cullen, ¿qué preguntas subiditas de tono le harían?; díganlas con confianza.

Bye.

Besos.

Espero que el capitulo halla sido de su agrado.

Por cierto Alice no sabia que interrumpia ya que Edward tomo la desicion inesperada.

ANUNCIO: se busca lectora (pervertida) que quiera ayudarme en el lemon de Tortura (si va a haber lemon en esta historia)….un adelanto, se aceptan todas las solicitudes, o sino busquen en mi perfil y agréguenme al msn, es cdrrj_33 en