Bueno, siento haberme tardado tanto jaja como algunos ya sabrán voy publicando las otras historias y espero ir actualizándolas. Para esos que me siguen, les agradezco mucho por ello:) Los personajes no son míos pero si la trama. Ahora, disfruten. :3
Hasta que llego el atardecer, la castaña regreso a su recamara, viendo a sus hijos dormidos así que aprovecho a tomarse una ducha para poder descansar como lo hacían ellos.
–Tayuya tiene razón, tengo que esforzarme mas en esto… ellos son mi vida, ellos y Deidara. No puedo dejar que alguien más me venga a arrebatar la felicidad, no…no sin pelear.
– ¿Y ahora por que tan seria de pronto?
–Por nada realmente…
–Ángel, puedes decirme las cosas. Anda.
–Bueno…hoy entrene con armas.
– ¿Armas? ¡Pero si te dan pánico!
– ¡Le hubieras dicho eso a Tayuya!
–Ah…ya veo a donde va esto. Pobre Tayuya…
– ¡Pobre de mi, me acercaba cada cosa a su alcance!
–Si, suele hacerlo con sus amigos más cercanos.
–En fin, ese no es el problema…
–Tenten, no tienes que presionarte tanto.
–Lo se pero…pero no se vale que todos aquí hagan algo… ¡hasta Tobi!
–Ángel…
–Me siento inútil…quiero funcionar para algo aquí, quiero ser útil para todos, para los niños, para…para ti.
El rubio la miro a los ojos con una sonrisa, ella ya lo era. Mas de lo que se imaginaba, era la razón de vivir que el poseía, el deseo por el cual seguir luchando contra todos aun que eso significara poner su vida en ello y arriesgarse. Ella lo era todo para el, ella y sus hijos, sus preciados hijos.
–Esta bien, pero no te presiones.
–Hai…
–Recuerda algo, ¿si?
–Dime
–Siempre estaré ahí para ti.
La abrazo, dejándose mojar por la regadera que dejaba salir el agua fría, pero ya no era fría mas, sino calida, o eso era lo que se sentía ya que ella se sentía bien, se sentía en confianza, cómoda y realmente feliz en brazos de ese hombre, en los brazos de ese hombre a quien admiraba tanto, quien amaba tanto, ese hombre, quien le decía "esposo".
Era lo mejor que ella pude tener, claro, lo mejor después fueron sus hijos, pero primero el que llego a su vida como un Romeo ladronzuelo para raptarla del destino que se le había preparado otros.
Después que terminaran de bañarse, se vistieron y se acomodaron a los costados de los pequeños, acariciándoles las mejillas y el cabello, los atesoraban tanto que harían lo que fuese para mantenerlos a salvo.
–Deidara.
–Dime Tenten.
–Me enseñarás a manejar mejor las armas.
–Ese trabajo es de Tayuya, seré yo quien te enseñe a no temerlas.
–Tonto…
–Tayuya te da miedo, ¿no es así?
–De algún modo.
Después de ese día, los muchachas pudieron salir de compras, aun que había un problema.
– ¡¿Sasuke esta desaparecido?!
–Al parecer son otras mafias quienes están metiéndose en esto, los míos no pudieron hacerlo aun que el chico les caiga gordo.
–Sigo sin entender, ¿Por qué Sasuke?
–Por que Sasuke es mi hermano menor y el mocoso vale más de lo que parece, ellos saben que aun que estemos a diferentes lados de la ley, me sigue importando.
–Suficiente, por el momento no haremos nada. Tu mismo has "construido" a tu hermano para no hablar, de momento debemos averiguar quien fue.
– ¡Pero Pein!
–Ya lo se Itachi, pero entiende. Ni sabemos por que lo hicieron, ¿Cómo sabremos lo demás sino sabemos quien es primero?
Todos guardaron silencio, era cierto que el azabache se pudiera mantener callado pero por otro lado, esa misma razón seria su muerte.
Al irse todos, Tenten pensaba en como se la estaría pasando sus amigas en ese momento. Era cierto que ella podía ir a verlas pero con Sasuke desaparecido, no estaban tan cubiertos como antes, pero de pronto un mensaje le llego.
BUZZ BUZZ
– ¿Ahora quien?
Por un momento ella creo que era Tayuya o Konan, puesto que siempre les gustaba jugar mucho con sus móviles aun que estuvieran a 300 metros de distancia.
– ¿Quién…?
Al leer el mensaje una y otra vez ella no podía creer lo que veía, tenia que ser una broma, pero no…estaba la sensación de que era real y era realmente para ella.
–Dei…
El mensaje no era tan agradable, ni siquiera para formar parte de una broma pesada, era peor que eso…tenia que ser mucho más y ella lo sabia, lo sabía perfectamente sin tener que ver el remitente, la pregunta era:
¿Cómo?
Pero no podía ser, era lo peor que podía pasarle, ahora en esos momentos de felicidad.
– ¡Dei...!
Pero lo peor no era eso, sino que de nuevo estaba sintiendo el miedo, no, el horror por ver ese rostro del mal nacido.
– ¡Deidara!
De nuevo sentía como su cuerpo se retorcía de dolor y angustia, sentía como volvía a morir en vida sin poder dejar de pensarlo una y otra vez cuando ella creyó que todo había terminado.
– ¡Deidara!
– ¿Tente, que pasa?
El rubio encontró pateando la puerta y la vio, estaba en un rincón, los bebes llorando y el teléfono en la cama, así que se le acerco lentamente viéndole los ojos para encontrar respuestas, su mirada estaba perdida totalmente, lo que buscaba era imposible de descifrar y mas aun cuando empezó a llorar.
–Ángel, ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede?
Por mas que le preguntara, ella parecía no escuchar.
–Dei…
–Dime, aquí estoy ángel.
–Dei…
–Si, dime.
–Deidara…
Entonces apunto a su celular, este fue por el y leyó el mensaje. Al terminarlo, lo primero que hizo fue guardarlo en su bolsillo e ir con ella.
–Ángel escucha, ahora estas con nosotros, conmigo, ¿de acuerdo? Nada va pasara, nada que no te guste pasara.
–Deidara…
–Tenten por favor, escúchame. Los niños te necesitan bien, yo te necesito bien, todos necesitamos que este bien, que seas fuerte, ya no le temas, no dejare que te vuelva a poner un dedo encima, ya no.
Y hasta que por fin ella escucho el llanto de sus pequeños, ella los había despertado por sus gritos desesperados y sentía culpa, pero también un poco de alivio por que era cierto. Ella ya estaba con el rubio, con sus hijos, con su familia, con esos que la apoyaron desde mucho y siguen haciéndolo.
Ella ya no estaba sola, tenía a todos los que conocía con ella, su familia. Y eso le bastaba.
– ¿Me estas escuchando, ángel?
–Si…
–Bien, ahora ve con los niños yo ahora regreso.
– ¡No!
– ¿No?
–No te vayas…quédate hasta que haya calmado los pequeños, ¿si?
–Ángel…
–Por favor…
–Esta bien, me iré hasta que tú también te hayas tranquilizado.
–Gracias, Dei-kun.
Era cierto que Tenten le seguía teniendo miedo a ese tipo, a ese sujeto que alguna vez estuvo donde no merecía estarlo y ahora iba por más.
Después de un rato, los tres se quedaron dormidos y Deidara fue hasta la oficina del patrón, el jefe mas poderoso de la mafia Japonesa, Pein.
–Necesito hablar con Pein-sama.
– ¿Para que? Esta ocupado.
–Por favor, es mi mujer.
–Mm.
–Hombre, vamos.
Kisame, uno de los mejores guardaespaldas de Akatsuki. Estaba encargado de la oficina del líder, quien si podía entrar y quien no.
–Esta bien, entra.
Después que lo dejara entrar, vio que Pein estaba hablando con Zetsu, el guardaespaldas y espía.
– ¿Señor?
–Deidara, ¿Qué te trae aquí?
– El volvió.
