¿HA VUELTO?

Fue una coincidencia que aquel muchacho prendiera su televisor luego de haberse dado una reconfortante ducha tras haber estado jugando baloncesto durante casi dos horas seguidas, nunca se consideró muy apegado con la realidad social no por ser alguien huraño sino debido a que prefería disfrutar plácidamente de la vida sin tener que ver estragos a través de las continuas noticias desalentadoras; sin embargo, hoy el destino quiso que así fuese. Tenía dieciséis años cumplidos, cursaba el último año académico escolar y ya comenzaba a prepararse por su cuenta con miras al examen de ingreso universitario; pocos sabía de él y un secreto muy peculiar.

Cuando hubo prendido su pantalla luego de haberse puesto cómodo sobre su enorme sofá familiar, pudo ver a través de las noticias un suceso que le puso los pelos de punta pues desde aquella proyección pudo ver claramente a una osada reportera filmando lo que podría ser una película de ciencia y ficción con las típicas escenas de monstruos gigantescos luchando entre sí por dominios comprometiendo a inocentes humanos quienes huía para ponerse a salvo en medio de tanta anarquía. -Una ola de monstruos nos ataca, podría ser este el fin de la humanidad- muy apasionada con su trabajo debería ser aquella mujer para preferir transmitir en vivo junto al temerario camarógrafo tales escenas, aunque su voz notoriamente sonaba entrecortada denostando una mezcla entre admiración y miedo, esa fémina pudo grabar todo lo que acontecía en Odaiba justo en estos precisos momentos.

No quiso seguir viendo la televisión ni un segundo más, hace un par de años que pensó que todo había acabado, en un primer instante se sintió acongojado por tener que despedirse de un valioso amigo, pero por otra parte pensó que tal vez fuese lo mejor mantenerse al límite de aquello mientras continuaba con su vida parcial o totalmente normal puesto que una vez que se es miembro de tal organización, salirse es imposible. Tomó un suspiro hondo, se amarró con fuerza las agujetas, miró con desdén un antiquísimo mueble ubicado justo en medio de la sala, estuvo ubicado siempre ahí pues moverlo implicaba el esfuerzo máximo de cinco personas; se acercó a este objeto, abrió uno de sus viejos cajones lo cual produjo un crujido y una que otra polilla se manifestó, en la parte más posterior del segundo se hallaba su secreto. Lo mantenía oculto en tal sitio puesto que sabía que nadie utilizaba ese viejo repostero de madera y por más que su madre deseaba deshacerse de él, no había forma por la cual bajarlo diez pisos desde su departamento hasta la calle pudiera ser considerado humano, entre sus pensamientos siempre se preguntó cómo fue que lograron subirlo hasta ese nivel, pero sería siempre un misterio. Al tenerlo entre sus manos sintió una rara emoción, pesaba tan poco pero sería de gran utilidad.

-Mamá, acabo de acordarme que necesito entregar un trabajo grupal para el lunes, Jhon me acaba de llamar para ir a su casa- estaba mintiendo, debería mantener al margen de todo esto a su preciada madre.

-Siempre andas olvidándote de las cosas más importantes Michael y tienes el descaro para irte a jugar primero- el regaño vino de inmediato por parte de la madura mujer quien se hallaba en la cocina preparando lo que sería una deliciosa cena, lástima que no llegaría a probarla a tiempo.

-Perdón, prometo ser más cuidadoso con mis estudios de hora en adelante-

-Si me diera un dólar cada vez que escucho decirte eso…..anda, salúdame a Jhon, no llegues tarde- aquella señora dio permiso a su hijo para irse momentáneamente a cumplir con sus deberes académicos, sintió como ese muchacho abrió la puerta para salir de casa. Nadie sabe cómo, tampoco existe bibliografía al respecto, tan solo hipótesis acerca de ello, pero posiblemente tras haber estado en contacto íntimo durante nueve meses, una madre desarrolla el potencial para reconocer cada palabra de su hijo; esta mujer no era la excepción, sabía perfectamente quien y a que se dedicaba su hijo mayor, siempre lo supo. A pesar que un convencido adolecente Michael pensaba haber engañado astutamente a su madre y quien ahora corría a toda velocidad portando su digivice en mano hacia las cabinas de la escuela para evitar ser visto, la progenitora de este joven suplicaba por que regresara a casa.

-Tengo que ir a poyarlos, espérenme chicos- De esta manera, aquel jovencito estadounidense amigo de una simpática señorita de antes pelo rosa llamada Mimi, emprendió lo que sería su segunda nueva aventura, no obstante, debido a lo trágico de las imágenes vistas por televisión, supo que posiblemente sería una locura ir.

Al llegar a su destino, apuntó su dispositivo directamente hacia una de las computadoras ya encendidas, primero se hubo percatado que nadie estuviese cerca como para descubrir su identidad; Michael de hecho había compartido al igual que varios cientos de niños una curiosa aventura, sabía perefctamente que la puerta de acceso se había cerrado hace cuatro años luego que miles de escogidos de todo el mundo lograran frenar una destrucción total, aunque tras haber visto como digimons luchaban en el mundo humano, supo de inmediato que dicha puerta se hubo abierto nuevamente. Hizo contacto con aquel ordenador, efectivamente pudo adentrarse, tenía una deuda con un grupo especial de jóvenes que justamente hace cuatro años le enseñaron el significado de ser un niño escogido, -Espérenme Mimi, Tai, Davis, voy a ayudarles- lamentablemente este joven desconocía que el segundo en mención había dejado de existir tras un funesto accidente automovilístico.

…...

El heroico acto de aquella reportera fue transmitiéndose como una plaga por cada canal televisivo, en pocas horas, todo el mundo conocía acerca de lo que estaba ocurriendo en una de las principales ciudades japonesas, para muchos esto era una pesadilla; para otros, un tipo de invasión alienígena; pero para una minoría, significaba tener que volver a ser lo que siempre fueron. Desde Francia una simpática señorita de cabellera blonda y algodonosa miraba absorta las noticias junto a su padre.

-c'est imposible- se dijo para sí misma, rápidamente sintió deseos de estar ahí apoyando a quienes le brindaron ayuda cuando más lo necesito; era momento de pagar viejas deudas. Corrió deprisa hacia su habitación, desordenó muchas cosas mientras buscaba algo en especial el cual tras unos cuantos minutos y luego de haber puesto de cabeza el cuarto entero pudo encontrar su tan preciado digivice, -Mon bon ami Tai, résiste s'il vous plait, je me battrai, je promets (Mi buen amigo Tai, resiste por favor, voy a luchar, lo prometo).

-¿Amanda?, tout est en ordre?- (Amanda, ¿todo está en orden?) el padre corrió de inmediato hasta donde su niña, imaginó que esta debió haberse sentido aterrada tras haber visto aquel reporte, pero desconocía totalmente quien era en sí esa bella señorita francesa. Ella ya había tomado una decisión, no pudo evitar sonrojarse al recordar cómo fue que hace varios años atrás un chico alto de cabellera marrón algo atolondrada y uno más pequeño, rubio, llamados Tai y Tk respectivamente, le salvaron a ella y a su digimon cuando un grupo de criaturas oscuras estuvieron a punto de quitarles la vida; posteriormente Amanda sería también parte de los niños quienes salvaron al mundo de una verdadera calamidad, aunque lo que realmente le producía ese sonrojo entre sus mejillas fue recordar el hecho que esos dos chicos la besaran simultáneamente tras haber puesto a salvo la maravillosa Torre Eiffel.

-Je t'aime papa (te quiero mucho papá)- abrazó a su padre tiernamente, este le correspondió el cariño, ambos vivían juntos ya desde hace diez años, juntos compartían mucho afecto; luego y ante todo acto, Amanda le roció un perfume sombre el cuello a ese hombre para que en breves segundos terminara semi dormido; sabía perfectamente a dónde debería irse pero no iba a permitir que su padre se enterase y para mantenerlo fuera de todo este embrollo, hubo cogido antes esa sustancia la cual extrajo una vez del digimundo, de unas flores para ser más exactos, jamás pensó en tener que usarlas sobre un ser tan querido. Abrió su computadora portátil, la puerta había cerrado cualquier vínculo con el mundo humano desde hace cuatro largos años, tiempo en el cual extraño a su gran compañera de batallas, ahora, tras haber sido testigo por medio de fuentes televisivas como criaturas digitales luchaban en Japón, supo que esa puerta debió haberse habilitado una vez más, aunque sí lejos estaba de saber acerca de la tragedia del joven Yagami.

…..

-Noooooo, tontos lárguenseeeeee-

Aquel grito desgarrador de Matt fue ante la vista de decenas de aviones surcando los cielos mientras estos soltaban todo sus arsenales sobre los intrusos, lástima que de nada servían las armas contra tales bestias, quienes en pocos segundos acabaron con cada uno dejando tan solo más destrucción y muerte. Lejos de emprender una retirada, las tropas no se amedrentaron y continuaron su avance decisivo; tanques, aviones, milicia, todo el apoyo posible era, según ellos, necesario para repeler al enemigo, pero el resultado era el mismo, en breves minutos, la sangre tiño el piso de rojo produciendo terror en los ojos de los jóvenes elegidos. Tan solo quedaban un puñado de los casi mil que enviaron.

-Infelices, ellos no tiene nada que ver con esto- Sora miró con furia a ese ser quien continuaba flotando entre los aires en compañía de la otra presencia, ambos parecían no tener intención alguna de querer ser partícipes en todo este asunto banal para ellos; era como si esperasen algo.

Los niños elegidos vieron como sus respectivos compañeros comenzaron a debilitarse ante la gigantesca horda de enemigos lloviéndoles por doquier, si tan solo no fueran tantos, hubiera sido tarea sencilla haberse hecho cargo; pero la situación ameritaba a empeorar y más aún al ver como aquel guardián era derrotado sangrientamente por su feroz contrincante, eso produjo algo de risas en el misterioso flotante ser; posteriormente, el poderoso Imperialdramon fue dañado de severidad por aquella bestia minotauro, todo hacía entender en una pronto derrota.

-Es hora de participar- ante tanta desgracias, aquella voz resonó entre ecos, incluso los enemigos pararon sus masacres para darle paso al temible ser, todos se hicieron para atrás mientras este villano descendía, de un solo golpe en la tierra hizo que esta se resquebrajase, y a una velocidad imperceptible para cualquier ojo humano e incluso radar llegó hasta donde se hallaban las dos fusiones (Shukkomon y Silphymon) quienes sin saber cómo, terminaron en los suelos inconscientes regresando a sus formas originales terminada la fusión. –qué patéticos-.

Una lluvia de proyectiles cayó sobre ese sombrío repudiable dejando hielo y destrucción que de paso arrasó con unos cuantos enemigos más, tras deshacerse la polvareda, este sujeto no tenía signos de haber padecido daño alguno incluso luego e soportar los poderosos ataques de Metalgarurumon sin defensa, -Tú eres más interesante- con la misma velocidad que antes logró posicionarse nuevamente entre los aires para ubicarse justo detrás del lobo metálico, con un simple rugido bastó para que este saliera violentamente volando hasta impactar contra los suelos, se puso de pie débilmente, -Amigo, ¿estás bien?, es muy fuerte-

-Descuida Matt, ya se me ocurrirá algo- valiente, tenaz, dispuesto a morir antes que vivir como esclavo, esa criatura trataba de dar aliento a su preocupado compañero aunque incluso teniéndole como aliado muy poco era lo posible por rescatar ya.

…...

-¿Puedes oírme?, vamos no te rindas de esa manera- continuaba reanimando al joven Thomas, se reusaba haberlo perdido, se sentía algo culpable por haberlo sacado del hospital de una manera tan abrupta, tal vez necesitaba muchos más cuidados y por su loca idea de querer encontrar respuestas sobre la muerte de un valioso amigo suyo, había dejado a un lado el tener convicción por los demás. Tuvo que desistir, cayó de rodillas llorando por haberse mostrado tan testarudo para con él, otro joven más muerto, tanta sangre entre las calles, cientos de hombres y mujeres gritando por auxilio, su fe era lo único que le mantenía vivo. Sujetó su rosario con fuerza, iba a morir de todas formas mas aun así prefirió esperar a la segadora con todas sus convicciones intactas. -Pronto nos veremos Tai-

-No temas Itsuki- al oír su nombre abrió los ojos abruptamente, aquel muchacho quien prácticamente murió sin causa hace unos minutos se hallaba de pie brillando intensamente con un resplandor blanco sobre toda su humanidad.

-¿Cómo es esto posible?- no daba crédito a lo que sus ojos veían, se dio un par de fuertes bofetadas pensando en alucinaciones pero nada de eso era mentira; tan solo pudo ver como ese joven salió corriendo con dirección a la calle, cruzó unas cuantas avenidas, nadie notaba su presencia puesto que todos luchaban o al menos intentaban hacerlo frente a la nueva amenaza, -lamento no haberte podido ayudar a ti joven amigo, pero sí puedo ayudar a los amigos de mi amigo- misterios y más misterios rondaban sobre la cabeza del padre Itsuki, ni siquiera se percató como aquel sujeto le hubo arrebatado el emblema desde el cuello sin producirle daño alguno, ahora mientras le sostenía con la mano derecha apuntando hacia los cielos, le devolvió una mirada con una sonrisa inmensa, -eres un hombre de paz, Itsuki, gracias-.

Se produjo un terremoto de mayores dimensiones justo cuando Thomas hubo brillado con mayor fuerza y ahora sí llamando la atención de todos, el ser oscuro quiso darle muerte pero ese resplandor le impedía acercársele más de dos metros, -lo siento, no seré yo quien te destruya- diciendo eso se abrió entre las nubes un gran hoyo, todos miraron perplejos ese fenómeno, luego vieron como una gran columna de fuego descendió, era la misma que vieron en el digimundo cuando estuvieron buscado el emblema de Tai erróneamente ahí. Eso mismo produjo lo que hubo hecho antes, miles de llamas devoraron a varios de los enemigos en tan solo un instante, el ser oscuro tuvo que ser alejado por su fiel sirviente quien ya había sido testigo del poder de tal fuego abrasador, ahora tan solo deberían esperar a lo que vendría y por alguna razón les producía ansias inmedibles.

Kari no pudo soportar mucho el sismo, cayó de espaldas, una muro hizo lo mismo, iba a aplastarla, esquivarlo era imposible pues esta cosa medía casi cinco metros, tan solo pudo cerrar los ojos y gritar…..Pasaron siete, ocho, nueve segundos y ella seguía ahí viva sin daño alguno, tuvo miedo al inicio pero impulsada por curiosidad abrió sus bellos ojos marrones para ver el motivo de su sobrevivencia, parada frente a ella se hallaba un sujeto cubierto con capa marrón algo desgastada, usaba tan solo una extremidad para sostener esa columna de concreto la cual debería pesar no menos de trescientos kilos, luego a gran velocidad pudo ponerla a salvo. Ella seguía impactada ante este nuevo ser salido justamente desde aquella columna de fuego en donde un misterioso Thomas estuvo parado anteriormente.

-¿Quién eres tú?- Joe con voz débil pues al igual que el resto se hallaba atónito, dejó escapar esa pregunta, pero el invitado no pronunció palabra alguna.

-¿Cómo sobreviviste a la explosión?- el fiel lacayo del negro ser interrogó con aspereza al sujeto de capa marrón, evidentemente ellos le hubieron tendido una gran treta. Recordó haber dejado cientos de detonadores ubicados en medio de la base principal o lo que se suponía que fuese esperando que este ser quien se acompañaba de Agumon fueran a por ellos, de hecho el plan funcionó a la perfección y a través de cámaras pudieron ser testigos como una fuerte explosión destruyó todo su paso involucrando a este ser y al valiente digimon.

El nuevo tan solo levanto con su mano izquierda un digivice brillante a tonalidad naranja intensa dejando a todos boquiabiertos…era el dispositivo de Tai.

Uno de los sobrevivientes a tal descomubnal fuego intentó atacar a una desprecavida Sora, iba ser muy sencillo darle muerte mientras manteia una total desconcentración, ya estaba muy cerca pero fue interrumpido por filosas cuchillas que terminaron con su existencia, la joven giró al percatarse que algo la asechaba, se llevó las manos a la boca al ver a esa criatura justo de detrás de ella…..-¿Warpgreymon?-

Todos miraron luego, era cierto, aquel porte decidido, casco metálico característico con forma de dinosaurio, fuertes piernas con garras letales, armadura plateada y piel naranja, imposible de confundir.

-Eso significa que tú eres…- Mimi señaló al sujeto de capa, ese material mantenía oculta a la perfección la identidad de ese recién llegado, pero ante la aparición del fuerte Warpgreymon todo hacia apuntar a una sola cosa.

-¿Tai?…..- Sora no podía creerlo, hace un par de meses fueron testigos de un sepelio y ahora ese sujeto aparecía de entre la nada, muchos comenzaron a cambiar sus caras de miedo a felicidad pero ella no sentía esa sensación percibida cada vez que se hallaba con él, algo andaba mal, quiso acercársele pero este sujeto tan solo giró un par de segundos cuando ella hubo pronunciado ese nombre para luego volver a mantener contacto con la criatura negra, parecía ser que había venido exclusivamente a luchar contra este ser.

-Perdón por haberme demorado tanto amigos, es una larga historia- Warpgreymon interrumpió los pensamientos de Sora, miró desafiante a los rivales quienes seguían con vida después de tal fuego surgido, se elevó unos cuantos metros, dejó salir algo de energía desde su cuerpo, materia que fue a parar sobre cada uno de los digimon amigos, estos sintieron como recobraban todas sus fuerzas inmediatamente….-Hora de pelear juntos amigos-

Hola a todos, como siempre mil gracias por darte tiempo de acompañarme en este fic a través de tu visita, un agradecimiento especial para Marilyn Garca V, realmente tu review me dio mucho animo de continuar la historia...muchas gracias...

Bien, espero que la historia les esté gustando, trataré de actualizarlo mas seguidamente pues al dejar vario días las ideas se van perdiendo pero en fin trataré de darle forma al fic, si tuvieras alguna sugerencia por favor cuéntamela pues puede haber partes que este obviando ...

Eso es todo...let´s go