Chapter 14:
- Anthony Winke.- ante la mencion del nombre del auror, James ahogo una exclamación, a la par que sus ojos se abrian desmesuradamente, reconociendo a su antiguo compañero de trabajo.- es uno de los mejores aurores de la catalogada seccion 'Los Angeles de la Justicia'. Solamente ellos tienen permiso actualmente para lanzar imperdonables.
- Todos los aurores que pertenecen a esa seccion son los de mayor rango, que aceptan voluntariamente todos los riesgos que conlleva ese tipo de profesion. Son todos igual de sadicos y salvajes; son el equivalente a los mortifagos de mayor rango.
- Lo que me extraña es que estuvieran en Aylesbury.- susurro Severus. Ante la mirada de incomprensión de su unico hijo, añadio.- No es como si ellos velaran por los muggles, o les importaran lo mas minimo.
- Solo sangre mortifaga y dolor…- la voz de James se perdio en el aire, mientras su mano, grande y aspera, cubria la de Harry posesivamente, y este ultimo sonrio con suavidad; aquellos gestos le hacian sentirse querido, a pesar de discernir lo peligrosa de la situación.
Tras varios minutos de silencio, en los cuales los tres varones se limitaron a estar en familia, Severus volvio a hablar:
- El Amo quiere verte. Parece que le gusto la actuación de esta noche.- Harry esbozo una sonria suave e ilusionada al mismo tiempo; sus esfuerzos no habian sido en vano. Mirando la hora, finalmente el profesor se despidio apresuradamente antes de volver a Hogwarts, dejando a un aliviado James y a un ilusionado Harry en la habitación del ultimo.
- Venga Harry, vamos a ver al Lord, no le gusta que le hagan esperar.- Rapidamente el niño se puso en marcha, y, moviendose con cuidado de no hacerse daño, empezo a vestirse con la ropa que le daba su padre. Todavía se sentia extraño al ser el centro de atención de sus recientemente encontrados padres, pero no se quejaba; aquella muestra de afecto le hacia sentirse amado como nunca antes se habia sentido. Y sobre todo, le ilusionaba que sus progenitores le quisieran por lo que era para ellos, en vez de por ser el Niño-Que-Vivio.
Una vez se vistio, ambos varones emprendieron la marcha hacia los aposentos privados del Lord. Sin embargo, antes de que la mano de James se cerrara en torno al pomo de la puerta, Harry le agarro con delicadeza de la camisa blanca que llevaba, llamando su atención:
- ¿No le odias?- pregunto en un susurro, como si estuviera cuestionando algo prohibido.
- ¿A quien?
- Al Amo.- respondio el moreno como si fuera lo mas obvio. Ante la expresión de incredulidad del adulto, se apresuró a añadir.- Te roba a tu pareja.- el hombre sonrio con pesar, antes de decir:
- Pero el me dio algo mas importante para mi. Si no hubiera sido por el, tu no estarias aquí, y Severus tampoco.
- ¿Cómo?
- En el embarazo masculino se necesita una fuente de magia externa al portador del don para que no se muera. El bebe drena la magia del mago, y cuando tu padre se quedo embarazado, yo le abandone sin saberlo. Fue una verdadera suerte que el Amo estuviera alli para darle un aporte de energia mágica, si no tu le habrias matado.
- ¡Vaya!- la expresión de horror en el rostro de Harry hizo sonreir al adulto; igual que James en su momento, Harry actuaba como el.- Eso es muy cruel, es…
- Es una forma de mantener a una pareja unida, Harry. Antiguamente, los portadores del don de la vida eran utilizados para tener hijos con diferentes personas, pero gracias a ese mecanismo tan arcaico, dejaron de usarles como objetos.
- ¿Vosotros sabiais que Severus tenia ese don?- pregunto el niño con curiosidad.
- El si, pero no me lo dijo hasta que todo se precipito. Realmente esa condicion te hace ser poco menos que escoria en esta sociedad tan retrograda, por eso lo mejor es ocultarlo.- Antes de que Harry pudiera añadir algo mas, James corto el tema de conversación abruptamente, mientras abria la puerta.- Venga, vamos a ver al Amo, Harry.
Una vez mas recorrieron padre e hijo los pasillos tetricos y oscuros por el encantamiento, y, una vez mas, Harry empezo a sentir el ambiente frio aumentando respecto avanzaban mas a su destino. Los corredores largos y angostos le producian un principio de claustrofobia y realmente comenzaba a angustiarse cuando llegaron a su destino. Con un cabeceo de James, el joven poso su mano sobre el pomo metalico de la puerta, y vistiendose su mascara de frialdad, giro la muñeca despues de golpear con los nudillos en la superficie de la madera. Los goznes de metal rechinaron, mientras la portezuela se movia sobre su eje, revelando el interior de la habitación.
Tragando saliva ruidosamente, Harry avanzo un par de pasos hacia delante, y repentinamente, la puerta se cerro detrás suyo con un fuerte golpe que resono en toda la habitación. La estancia estaba igual que la ultima vez que habia entrado en ella; las paredes de tonos apagados, el suelo de madera rayada, la cama oscura y el sillon orejero tapando el fuego de la chimenea. Adivinando el lugar en el que estaria el Lord, se dirigio hacia la butaca morada.
- Harry Potter…- la fria y tetrica voz de su Amo sono silbante, erizando el vello del muchacho.- Ven aquí, a mi lado.- Una mano delgada y palida le señalo un lugar delante del sillon, y, obediente, el muchacho rodeo el asiento cabizbajo en señal de sumisión y se postro ante la butaca.
- ¿Señor?- pregunto Harry tras unos segundos de silencio. Podia sentir la mirada carmesí de su jefe penetrandole insistentemente, poniendole nervioso.
- Eres poderoso Harry, no cabe duda.- la forma en que comenzo al charla no le gusto nada al moreno; ¿querria aniquilar a posibles competidores?- Y tu talento se esta desperdiciando en escuelas inútiles que no enseñan a sus alumnos a defenderse, chico. Por eso mismo, me gustaria hacerte una propuesta: dejame entrenarte, dejame enseñarte conocimientos que ni siquiera tu mente sueña con alcanzar…- la voz del Lord se perdio en el aire, mientras Harry empezaba a sentirse confuso: no sabia si alegrarse o no.
- ¿Y a cambio que tendre que hacer, Milord?- pregunto con discreción y delicadeza el moreno. Se sentia caminando sobre un hilo muy delgado, tan delgado que cualquier fallo podria hacer que se quebrase.
- Seguir mis ordenes sin cuestionarlas.- La simpleza con la que el lord habia respondido hizo que Harry desconfiara desde un principio de la propuesta; era heredero de slytherin, ese plan no podia ser simplemente eso, tenia que tener intenciones ocultas. El Lord debio de leer sus pensamientos ya que, con una sonrisa perfida en sus inexistentes labios, prosiguió.- No hay segundas intenciones ni trucos baratos, Potter. Solo lo que te acabo de decir; yo te entreno y tu me sigues sin cuestionar mis acciones.
- ¿Puedo… puedo pensarmelo?- pregunto el moreno con inseguridad.
- Quiero una respuesta ya, Harry.- diciendo aquellas palabras, una fria mano de esqueleticos huesos tomo su menton y le obligo a mirar los ojos carmesí de su Amo.- Te estoy ofreciendo poder, conocimiento, a cambio de simple servidumbre. ¿Piensas rechazarlo?
- No, señor. Acepto.- con rotundidad, Harry eligio su destino. Y Voldemort solamente pudo sonreir con frialdad, sintiendo como su plan empezaba a cobrar forma.
- Muy bien… Mañana te quiero aquí a las ocho de la mañana. Por ahora, retirate.
- Si, Amo.- rapidamente, Harry se levanto y rodeo el sillon con su mascara de frialdad puesta. Una vez la puerta de madera oscura se cerro detrás de el, el moreno sonrio con sinceridad; en poco tiempo empezaria a ser respetado por sus hermanos y compañeros, sin tener que estar siempre al amparo de sus padres y, en concreto, del profesor.
- A partir de mañana sere su aprendiz.- anuncio Harry antes de que James tuviera tiempo de preguntar. En seguida, una sonrisa empezo a formarse en los labios carnosos de su progenitor, mientras le abrazaba con efusividad, felicitandole por sus progresos. De regreso a sus habitaciones, ambos varones se mantuvieron en silencio, cada uno pensando en sus propios asuntos, y Harry memorizando el camino a los aposentos del Lord. Sin poder ver a mas de tres metros a su alrededor, el de ojos verdes deseo tener un mapa como el del Merodeador de la Mansión.
Y asi lo pregunto:
- ¿No hay ningun mapa de la mansión, como el del Merodeador?
- Podria crearlo.- James sonrio con picardia, recordando viejos tiempos donde todo era diversión, sin responsabilidades ni guerras por las que preocuparse.- Pero esta vez sin contraseñas ni nada por el estilo, es demasiado costoso, y creo que lo necesitas rapido, ¿o me equivoco?
- No, papa. Realmente lo necesito para moverme por la mansión, y creo que a partir de ahora sera bastante habitual.- la mano de James se poso sobre el cabello de su hijo y lo revolvio como muestra de afecto; mostraba una responsabilidad innata para ser su vastago, y eso le alegraba. Aunque claro, seguramente lo habria heredado de su otro padre.
La noche reemplazo a la mañana con rapidez, y, tras una cena ligera, Harry se dispuso a irse a la cama. Horas despues de haber cerrado los ojos, la luz matinal golpeo contra la fina piel de sus parpados, haciendo que el chico abriera los ojos molesto. Tras mirar el reloj de mesilla despistado, volvieron a su mente los recuerdos del dia anterior, y, en seguida, comenzo a vestirse con rapidez, no queria llegar tarde al primer dia de entrenamiento.
Vistiendose una camiseta de manga larga, Harry abrio la puerta del comedor, encontrando a su padre desayunando con parsimonia y lentitud, con un pergamino doblado delante suyo. Con una sonrisa formandose en los carnosos labios de su hijo, James agito el trozo de papiro frente a sus ojos, antes de tenderselo con una sonrisa traviesa.
- Gracias, papa.- dijo con voz adormilada Harry, abriendo el pergamino cuidadosamente. Sus ojos se abrieron en su maxima amplitud al ver la profesionalidad del mapa; los limites de cada habitación estaban marcados y definidos con perfeccion, y cada punto negro tenia encima suyo un cartel donde ponia su nombre. Ademas, su padre se habia tomado la molestia de delimitar con trazos mas gruesos los conjuntos de habitaciones, y escribir el nombre de los aposentos de cada mortifago.- Es increíble.
- Se hace lo que se puede, Harry. Ahora desayuna o llegaras tarde a tu primer dia de entrenamiento.- le aconsejo el adulto. Siguiendo sus indicaciones, el de ojos verdes tomo un desayuno ligero y rapidamente partio hacia su destino. Los pasillos angostos y oscuros se encontraban desiertos, asi que camino por ellos sin miedo a sorpresas, buscando los aposentos del Lord. Y, finalmente, los encontro, en el corazon de la amplia y majestuosa mansión, en el tercer piso, al igual que los de su familia y los Malfoy, entre otros.
Buscando el mejor camino para llegar a su destino, Harry recorrio varios corredores mas, sin importarle la permanente oscuridad ni su poca orientación. Tras varios minutos de marcha, Harry diviso en el mapa las habitaciones personales del Lord al final del corredor. Harry sonrio con suavidad, mientras empezaba a andar en la direccion que decia el mapa, y, finalmente, la puerta gruesa de ebano por la que habia entrado la mañana anterior aparecio ante el de entre la penetrante oscuridad que le rodeaba.
Un ultima vistazo al mapa le dejo confuso; Lord Voldemort no se encontraba en la habitación, y eran las ocho en punto. Frunciendo el ceño, la mano de Harry es alzo y con fuerza, golpeo tras veces en la superficie lisa de la madera, para despues agarrar el pomo metalico y girarlo, empujando suavemente para abrir la puerta. La estancia, tal y como la recordaba, se materializo frente a el. La chimenea, al igual que la ultima visita, se encontraba encendida, y el sillon de oscura tela se alzaba imponente. No obstante, no parecia que el Amo estuviera alli.
- Pasa, Harry.- La misma fria voz del Lord sono desde el sillon, y el aludido, mirando una ultima vez al mapa, lo guardo antes de cerrar la puerta tras de si.
Alzandose ante Harry, Lord Voldemort se levanto de la gran butaca, dejandose ver. Su piel palida y fria resaltaba sus ojos rasgados y carmesíes, dandole un aspecto aterrador. Su cuerpo delgado se encontraba cubierto por una tunica negra, y, en sus manos, estaba la varita gemela a la de Harry. Sus dedos delgados y semejantes a patas de araña jugaban con ella desinteresadamente.
- Me gusta la puntualidad.- comento el adulto.- Bien Harry, sigueme.
Sin mediar palabra alguna, el moreno obedecio a su Amo, tal y como estaba pactado, y se puso a su cola, siguiendole. Rapidamente, atravesaron la habitación y el Lord se detuvo ante una puerta oscura y gruesa, similar a la de la entrada. Sacando una llave muggle oxidada del bolsillo, le introdujo en el cerrojo metalico y girandola con cuidado, la puerta cedio.
- Cierra la puerta tras de ti.- ordeno en un susurro el adulto mientras entraba en la estancia agitando al varita. A una velocidad vertiginosa, las luces se encendieron y Harry, parado en el dintel de la puerta, abrio levemente la boca. Si la biblioteca de Hogwarts alguna vez le habia parecido enorme, aquella recopilación de libros oscuros era imposible de contabilizar.
Las estructuras que sujetaban los tomos eran de madera oscura barnizada y antigua, con una altura que llegaba hasta el alto techo de la sala. Paralelamente, las estanterías estaban dispuestas de tal manera en que se creaban varios pasillos entre ellas. De todos los muebles pendian escaleras metalicas corredizas para poder acercarse a los libros de niveles superiores, y, al final de la sala, una serie de sofas mullidos e igualmente oscuros se situaban en torno a la chimenea encendida.
Harry observo el techo blanco; de diferentes lugares colgaban antiguas lamparas de lagrimas de cristal, llenas de polvo acumulado durante años de abandono. Las paredes de la sala cuadrada se encontraban encaladas con papel oscuro, dandole un aire mas tétrico a la habitación.
El moreno cerro con lentitud la puerta, tal y como le habia dicho su maestro, y se acerco hasta el adulto, que le esperaba en mitad de uno de los pasillos con una mueca de hastio. Una vez se coloco a su lado, el Lord Oscuro se dirigio a su pupilo:
- Escuchame bien, Harry. Cada mañana vendras a mis habitaciones y yo te dare acceso a al biblioteca. Quiero que leas los libros que yo elija para ti, y cuando este preparado, empezaremos el entrenamiento.- Con un cabeceo afirmativo, el aludido dejo que continuase sin rechistar.- Por las tardes hay entrenamiento adicional en las mazmorras. Distintos mortifagos se reunen alli para combatir entre ellos. Seria positivo que fueras, al menos, un par de tardes a la semana.
- Si, Amo.- A pesar de lo magnifica que era la biblioteca, Harry no podia evitar sentirse desilusionado con respecto a su aprendizaje. Realmente, no imaginaba que tuviera que leer hasta que se secase su cerebro, mas bien desde un principio habia creido que serian duelos o cualquier actividad que supusiera desgaste fisico.
NdA: estoy de vacaciones del 13 al 23 de Julio.
Noriko-leo: por el momento no ha habido mucho Drarry, peeeeeero... antes de que termine navidad habra, te lo prometo! y aqui tienes la super conversacion Voldy- Harry xDDDDDD
KJ expelliarmus: la verdad es que los aurores sadicos iban antes comandados por crouch ^^ y ahora no van liderados por Winke solamente, habra otro compañerito saidco tambien jejejejeje Draco no podra entrenarse por eso de que estara en Hogwarts, pero Harry saldra cachas xD
Dolly-chan: bueno, si no le veias caso al titulo, aqui empieza a vislumbrarse, no? porque si Voldy es el Malo malisimo, Harry es el Malo malisimo 2º, por decirlo de alguna manera xD no te preocupes, que yaoi habra para un rato ^^
murtilla: jejejeje... me alegra que le veas la semejanza xD pero ya luego empezara a ser mas dark cuando sus amiguitos y su padrino del alma le reconozcan =)
anonimo que se olvido ponerse un nombre (Eclipse, quizas?): jajaja... yo cuando escribi lo de la pocion vista en tercero me paso lo mismo... lo escribi, lo lei y me imagine a un Harry collejeado por snape xD la verdad es que me encanta la pareja y narices, si no hay fics de esta pareja, pues me hago yo uno jajajaja en fin, espero sigas comentando pero la proxima vez con nombre ;-)
