Capitulo 14
Amenazas
24 de Julio 1998
Wesker me había comentado ordenadamente su plan para volver la energía a cada tramo del área, tanto como para los laboratorios, como para la mansión. Cada uno debía accionar unos interruptores en distintos pisos de los laboratorios. A mí me correspondió la planta tres y a Albert la planta cuatro, la cual se iba sumergiéndo más y más hacia el centro de la tierra. Luego nos encontraríamos en la planta dos para accionar la autodestrucción de los laboratorios. Pero había un problema, el mismísimo Albert iba a ser responsable de encontrar los virus que Umbrella le había solicitado, una vez que me encuentre nuevamente con Albert, él tendrá en sus manos los virus que el mismo Trent me había pedido destruir. ¿a quién le sería fiel? - no - me respondí en medio del silencio. Albert estaba llevando la situación bastante bien. Ambos saldríamos vivos de este lugar, dejando a los demás en la mansión, atrapados para morir en una cuenta regresiva. ¿Y qué pasará con Umbrella? Pues, con todo el dinero que iba a ganar después de esto, podía perfectamente mandarme a cambiar a cualquier lugar del país, Claro, estarás escondiéndote y escapando de la gran empresa farmacéutica de por vida.
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Luego de caminar y bajar por el ascensor, por fin había llegado al pasillo donde debía encontrar la sala de electricidad y corriente de la planta 3.
¿Qué pasará contigo y Albert? ¿Seguirán juntos? ¿Albert seguirá trabajando para Umbrella? El dijo que no lo haría, ¿pero eso que importaba? Después de esto, Albert y yo nos íbamos a separar, cada uno debía arreglárselas como podía, yo nunca he dependido de nadie, y creo que Albert mucho menos.
- Veamos… - analice las grandes maquinas que estaban apagadas en una sala, maquinas gigantes, una al lado de otra, todas con una pantalla de computador adherida - aquí estas - me dije con una sonrisa mientras miraba una palanca de color rojo y un teclado. Albert me había dado la contraseña y el usuario de este computador. Comencé a teclear, mis dedos chocaban ruidosamente con cada una de ellas, era lo único que se escuchaba en la abandonada habitación. Finalmente pude entrar al servicio, apreté unos cuantos botones y accione la palanca. Era el último paso, inmediatamente, las múltiples maquinas comenzaron a sonar, dando por hecho de que estaban funcionando los laboratorios.
Salí de la sala y camine a paso rápido para dirigirme a la planta dos junto con Albert. Estaba a punto de doblar al siguiente pasillo pero una voz llamo mi atención.
- ¡Quieta, no te muevas! - antes de darme vuelta a la amenazante voz, pude reconocer la voz de Chris, y por sus palabras, me imaginaba que portaba un arma apuntándome - dame tu arma - continuo diciendo.
- ¿Por qué abría de hacerlo? - pregunté tranquila, me giré y miré como el joven hombre, estando solo, atentaba contra mi vida - ¿Qué estás haciendo Redfield? - pregunté fingiendo confusión.
- Ya conozco tu lealtad, tú has sido quien nos ha traído hasta acá. – dijo con voz firme.
- ¿Por qué estas tan seguro de eso? - me cruce de brazos, tratando de pensar cómo iba a escapar de la amenaza de Chris - ¿acaso no sabías que tu amigo Barry está detrás de esto?
- ¿Qué? - frunció el entrecejo - eso no es cierto, tengo pruebas de que tu eres parte de Umbrella - su voz sonaba firme y fuerte. No iba a ser fácil convencerlo. Tiene pruebas…
- ¿Por qué crees que nos mando a buscar esos medallones? - seguí insistiendo - ¿Por qué Barry no está con nosotros? - las dudas podrían hacer que Chris bajara el arma y así pudiera pillarlo desprevenido.
Chris quedó pensativo, pero luego pregunto - ¿Dónde está Wesker? Él también confabula contigo.
Sonreí nuevamente, el desgraciado estaba siendo difícil - Dime, ¿de dónde sacaste esa información? - le pregunté evadiendo su pregunta. - ¿te has encontrado con Jill?
- No - respondió confundido - Entrégame tu arma.
- Chris por favor, no lo hagas más difícil, ¿quieres? - ¿Cómo supo de esa información? - No te daré mi arma hasta que me digas quién diablos te dio esa información.
El Joven se tomo su tiempo, mientras que yo no podía despegaba la mirada de su pistola, quien apuntaba a un lugar desconocido de mi cuerpo- Hay un montón de documentos dentro de la mansión, y uno de ellos me mostro la lista de los científicos encargados de varios experimentos...
- …Sí, es cierto - contesté interrumpiéndolo - trabajé para Umbrella, trabajé aquí mismo, y conozco perfectamente cómo salir de aquí, y como ves, estoy tratando de hacer algo por todos, como por ejemplo, dar la energía a todo este cementerio - indique la sala de donde había salido - no pido que confíes en mí, si no… que me dejes hacer esto para que todos salgamos de una buena vez de de este espantoso lugar.
Chris escucho con atención a todo lo que le dije, quedó pensativo, pero luego pregunto - ¿Dónde está Wesker?
- ¿Acaso no entiendes lo que te acabo de decir? - le pregunté enfadada.
- Maldita sea, ¡¿Dónde está Wesker?! - grito insistiendo.
Guarde silencio, ahora las cosas definitivamente se me estaba escapando de las manos, llegue a la esperanza de encontrar a Wesker por estos pasillos y que de una vez por todas, acabara con la vida de Chirs, pero algo distinto ocurrió. Al fondo del pasillo a mi derecha, comenzó a escucharse unas cadenas arrastrarse por el suelo, eso hizo que girará mi rostro para ver de qué se trataba, era Lisa Trevor, una de los experimentos que más ha tenido éxito si se trataba de investigación. Caminé varios pasos hacia atrás, quedándome fuera de su vista para que Lisa no pudiera verme, miré a Chris y lleve mi dedo índice a mi boca para indicarle silencio. La monstruosidad de la criatura caminaba a pasos lentos y flojos, medía casi dos metros, poseía telas andrajosas alrededor de su cuerpo, era el mismo traje que usaban los experimentos humanos al momento de entrar en cuarentena. Lisa doblo en la esquina en dirección a Chris, dejándome a mí a sus espaldas.
Antes de salir corriendo, la criatura emite un fuerte grito agudo al encontrarse con Redfield, mientras que el chico, queriendo llamar mi atención, gritó mi nombre para detenerme.
- Lo siento, te lo advertí, adiós- corrí rápidamente para desaparecer de la planta, pues claro, era obvio, Chris se las daba de investigador, y si había encontrado papeles que certificaban mi trabajo en Umbrella, pues, no había nada más que hacer. Si Chris pensó que podría salirse con la suya, pues estaba equivocado.
Pero estaba decidido, ahora, a cualquiera que encontrara merodeando por los terrenos, iba a morir producto de mi impaciencia.
Tomé el ascensor, y subí en dirección a la planta dos, en donde me encontraría con Albert.
Camine con cuidado al bajarme, no quería más sorpresas y por lo mismo, debía tener mucho cuidado.
- Muy bien Barry, ahora quítale las armas- la voz de Albert hizo que mi corazón se acelerará, su voz resonaba en el pasillo que estaba a unos metros, camine con lentitud para escuchar lo que parecía ser una conversación.
- ¿Barry? - pregunto la voz femenina de Jill
- Lo siento Jill - contesto la gruesa voz de Barry en forma decepcionada.
- Ahora regresa a la planta uno, iré dentro de unos minutos - dijo Albert
- Pero, me dijiste que solo ibas a encerrarla – le recrimino Barry.
- Si no pudiste alejarla de los laboratorios, ya no hay vuelta atrás, ahora vete - le contesto cortante Albert.
Salí hacia pasillo en donde Albert amenazaba a Jill con una pistola en su cabeza, mientras que Barry se encontraba a espaldas de Jill - Has lo que te ordena Barry - le dije amenazándolo con mi pistola. Pero antes de mirar a Albert, una habitación del pasillo me llamo la atención, se trataba del experimento "Tirano" quien estaba durmiendo dentro de una urna de cristal llena de agua, ¿Cómo diablos hemos llegado hasta acá?
- Acompaña a Barry, Ellen. Y si Barry intenta hacer algo, no dudes en llamar a los agentes para el allanamiento de su casa y así darle una pequeña sorpresa a su familia – dijo Albert, aun continuando con la falsa amenaza a la familia de Barry.
El gigante hombre mostro en su mirada odio y temor, pero luego, derrotado, se dio media vuelta para dirigirse al ascensor. Miré a Wesker por última vez y esté asiente con la cabeza.
Aun sostenía mi arma con una sola mano, cualquier movimiento extraño de Barry haría que reaccionara con un disparo en su espalda.
Pero… el Tirano, ¿Qué piensa hacer Albert con el Tirano? El hombre estaba embobado con la magnifica criatura, no era conveniente que lo dejara suelto por la mansión, ambos corríamos el peligro de que nos enfrentara. De pronto, una duda rondó mi cabeza, ¿debía dejar a Albert? ¿Qué era lo que haría con Jill?
Barry se acerco al ascensor y apretó el botón para abrir la puerta. Pero sin darme cuenta, Barry se gira con velocidad, sujetando fuertemente mi muñeca, no alcance a emitir ruido alguno, el gigantesco hombre acerco mi cuerpo contra el suyo para darme un fuerte cabezazo, sentí como mi pesado cuerpo cayo al húmedo y helado piso, mirando solo obscuridad a mi alrededor.
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A medida de que abría los ojos, un fuerte dolor se apodero de mi cabeza, era como si me hubiese golpeado con un fierro. Me encontraba en el suelo, en una sala vacía, intenté levantarme como pude, mi cuerpo se agarro de la pared y trate de orientarme. Miré la puerta que estaba a mi lado, me acerqué y la abrí. Había un pasillo largo, donde a unos metros había un ascensor. - Barry - recordé, el hombre me había golpeado, me había dejado inconsciente, ¿pero cómo? ¿Qué sucedió después? ¿Albert? ¿Dónde estaba Wesker? Suspire profundamente y caminé con cuidado hasta llegar al lugar de mi último recuerdo del capitán, pero no había nadie. ¿Dónde estaba?
Pero antes se seguir por el pasillo, me di cuenta de que no poseía arma, maldito Burton, y a medida de que buscaba algo con que protegerme, me encontré con una escalofriante imagen desde el pasillo, la urna de cristal del Tirano estaba quebrada, no había experimento, no había nada, la criatura estaba rondando por los laboratorio suelta, las cosas estaban empeorando.
Entré a la habitación en donde se albergaba la urna de la criatura, todo el piso estaba mojado, los computadores indicaban alerta de contaminación en aquella planta, ¿acaso Albert soltó a esta criatura? Busque por todo el lugar algo consistente para poder protegerme con cualquier criatura o humano que pudiera amenazar con mi vida, pero no había nada, más que pedazos de vidrios y sangre en el suelo. Pero nuevamente, algo llamo mi atención. Había una maleta de color negro de cuero sobre una mesa, fruncí el entrecejo, parecía extraño que estuviese ahí, me acerque sin dudarlo, olvidándome que debía encontrar a Albert. Abrí la maleta y dentro, habían tres frascos con un liquido de color lila muy bien posicionados en su interior - Los virus… - me dije en voz baja.
De pronto, la voz de una mujer se hizo presente en todo el lugar, eso hizo que perdiera de vista los virus para escuchar con atención al llamado.
"El sistema de autodestrucción ha sido activo. Todo el personal debe evacuar la zona inmediatamente. Disponen de diez minutos. El sistema de autodestrucción ha sido activado…"
Albert estaba vivo, había accionado recientemente la cuenta regresiva para la destrucción definitiva de todo este lugar, pero sin mí…
Miré nuevamente los virus, ¿Por qué Albert los dejaría aquí? ¿Por qué acciono el sistema de autodestrucción sin mí y sin los virus en su poder? Estaba totalmente confundida, no sabía qué hacer. Tan solo tengo diez minutos para encontrar a Albert. De seguro Barry aprovecho la circunstancia para atacar a Albert y así salvar a Jill, sí, eso puede ser.
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Corrí como pude hasta llegar a la sala en donde se encontraría Albert, solo espero que aun siga allí, lo único que llevaba conmigo, era la maleta con los virus que aun seguían intactos. Me detuve lentamente al ver que el piso había comenzado con un hilo de sangre seca, y más adelante, la sangre se esparcía por todo el pasillo, hasta por las paredes. Camine con cuidado, observando cada centímetro, no quería encontrarme con el Tirano estando desarmada, era una presa fácil.
¡La puerta de entrada! Por fin, había llegado. Las puerta estaba abierta, la computadora estaba encendida, sus múltiples pantallas mostraban un fondo rojo indicando el tiempo estimado de la destrucción, solo quedaban ocho minutos.
Me adentré al lugar, pero no había nadie. Albert no está aquí. Pero antes de irme, un cuerpo estaba tendido en el suelo- Al... Albert - pronuncie sin aliento. Wesker se encontraba en el suelo, su cuerpo estaba inmóvil. Camine rápidamente olvidándome por completo del dolor en mi cabeza. A medida que me acercaba, una fuerte sensación de inquietud y miedo se apoderaba de mí lentamente pero de forma profunda. Tenía su pecho ensangrentado, se podían notar tres agujeros en su chaleco de Kevlar, su piel era más pálida de lo normal, sus anteojos no estaban, sus ojos estaban medio abiertos al igual que su boca - Albert - repetí en medio del ruido que provocaba la sirena de evacuación, me arrodille quedando a su lado - No, po… por favor - un dolor terrible inundo mi pecho, mis ojos comenzaron a ver como las lagrimas se acumulaban, pestañe solo una vez más para que aquellas lagrimas cayeran sobre el ensangrentado cuerpo del hombre muerto en el suelo - No, Albert… - acerque mis manos a su cuerpo, ¿Por qué tuvo que morir de una formar tan terrible? comencé a sollozar, la pena inundaba al enterarme de que nunca más iba a ver a Albert Wesker frente a mí - ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo cuando todo estaba acabando? - le pregunte con rabia, pero sin resistirlo más seguí llorando por su muerte.
"Dispone de cinco minutos. El sistema de auto destrucción ha sido activado…"
Cinco minutos. ¿Ahora como iba a salir de aquí?... Trent.
Tomé rápidamente el portátil que Trent me había entregado en la comisaría. Preparé la cámara con desesperación, mis manos temblaban. Abrí la maleta que contenía las tres soluciones del virus y lo fotografíe, la fotografías se envió de forma automática a un receptor desconocido. ¿Debía esperar una respuesta?, cerré nuevamente la maleta y la tomé, preparada para darle un golpe en el suelo y así destruirlos, pero antes, el portátil emite un sonido, dejé con cuidado la maleta en el suelo y encontré un mensaje en la pantalla del portátil.
Las instrucciones fueron claras, debías destruir los virus antes de accionar la autodestrucción.
Tenía la oportunidad de responder a la brevedad, como si de un chat se tratara.
Me han dejado aturdida un miembro de los S.T.A.R.S, dejando a Albert a cargo de la autodestrucción. No tengo mucho tiempo.
Miré con ansiedad una respuesta rápida en la pantalla, pero Trent estaba demorando, cuatro minutos, solo me quedaban cuatro minutos para subirme a un helicóptero y salir cuanto antes de aquí - vamos Trent… - dije con mi mandíbula apretada.
El helicóptero te esperara en el punto de encuentro del mapa, quiero que traigas los virus intactos.
¿Ahora quería los virus en sus manos? Cerré rápidamente el portátil y lo guardé en mi chaleco antibalas. Pero antes de ponerme de pie miré a Albert por última vez. Mi mano paso a su rostro para sentir su suavidad- Lo siento mucho, en verdad - luego me levanté inmediatamente para salir lo más rápido posible de los laboratorios y llegar al helipuerto de los terrenos de la mansión.
Mis queridas lectoras:
Si, lo sé, ahora sí que me pasado de la raya con el tiempo. ¿Cuánto ha sido?, ¿un año quizás?
Bueno, pero lo importante, es que he vuelto a terminar este fic, decidida…
Hace pocos días, me encontré un mensaje privado en Facebook sobre una chica que había leído mis fic, y bueno, me comento que le habían gustado muchísimo y que esperaba que siguiera con el próximo capítulo de "El capitán Wesker" Gracias a ella, mi escritora interior me dijo "si, vamos, termínalo de una vez por todas" y creo que esta es una buena oportunidad para hacerlo (mi tiempo es el justo para dedicarme a este fic)
…Así que, chica del Facebook (Daniela) si lees esto, por favor, respóndeme los mensajes o acepta mi solicitud de amistad.
