OPCIÓN #14 Escritora invitada: Lucyhouse Del episodio donde Cameron le pregunta a House si le agrada, y él contesta que no

Apenas unos rayos de luna que se cuelan por la ventana iluminan débilmente la sala de diagnóstico. No he querido encender la luz, me gusta estar así, a oscuras. Lo hago siempre que quiero pensar o recordar.

Hace horas que estoy aquí, pensando en mi última conversación con House. Y cada vez que pienso cómo fue, o de dónde salió la bendita pregunta, me siento más estúpida.

En realidad, ni siquiera me detuve a pensar en si estaba bien exponerme de esa forma, al preguntarle si yo le agradaba. Y, a pesar de que cuando se detuvo y suspiró con fuerza me di cuenta que no debí haber preguntado y traté de decirle que lo olvidara, de mi boca sólo salió aquel suplicante "necesito saber". Y su respuesta no podría haber sido más contundente; un solitario "no". Y se vinieron abajo todas las esperanzas de que él me correspondiera, de que yo le gustase. Y lo siguiente fue un "está bien" de mi parte, e irme caminando, cuando en realidad hubiese querido correr, que el nudo de mi garganta desapareciera y la vergüenza que de pronto me invadía, también. Pero ya está dicho, soy una estúpida.

- Eres estúpida - su voz me sobresalta, y me pregunto si estaba hablando en voz alta.

- ¿Disculpa? - le digo. No me atrevo a decirle nada más, porque en realidad espero que lo haya dicho porque hice algo mal, y no porque mis pensamientos hayan sido audibles. No quiero agregar el estar loca a mi lista.

- Eres estúpida. - Camina despacio hasta situarse a unos metros de mí. – Y, además, sorda.

- Sé que te gusta que descifremos lo que tratas de decir, pero hoy no tengo ganas de hacerlo. - Hablo tranquilamente, por lo menos ahora tengo la seguridad de que no me ha oído.

- E-r-e-s e-s-t-ú-p-i-d-a.- deletrea cada palabra, burlándose de mí. - No estoy hablando con segundas intenciones, y el que no entiendas eso lo confirma. Eres estúpida.

En estos momentos me pregunto seriamente si en realidad no lo seré, porque de otra forma no entiendo qué hago aquí parada sin darle un par de cachetadas, patadas o qué se yo. Más por orgullo que por otra cosa, me decido y voy hasta él, pero no alcanzo a cruzar su cara, porque me toma por las muñecas y me detiene.

- ¿Se puede saber por qué demonios quieres pegarme?

- ¡¡Me estás tratando de estúpida!! - le digo, forcejeando para que me suelte, pero tiene demasiada fuerza, y a decir verdad ni siquiera logro que se mueva.

- Porque lo eres, - responde con tranquilidad. - ¿Cuál fue la primera regla que te enseñé cuando llegaste?

Dejo de forcejear, porque esta situación ya se está tornando más que extraña. Él me suelta, y yo pienso durante unos segundos antes de contestar.

- ¿Todo el mundo miente? - Contesto con lentitud, titubeando.

- Exacto. - Luego se da media vuelta y sale de la sala, dejándome totalmente confundida. Reacciono a tiempo y lo alcanzo justo cuando se sube al ascensor.

- ¿Se puede saber a qué viene todo esto? - le pregunto mientras mi mano detiene la puerta del aparato.

- Simple, - responde con demasiada calma. - Si lo de "todo el mundo miente" fue lo primero que te enseñé, y es lo primero que siempre les pido a ti y a los otros dos que apliquen, ¿por qué razón tú no lo haces?

- Yo… - No sé que responder, y siento que a cada minuto que pasa pierdo un poco más la paciencia, y la desesperación me invade. Suelto la puerta del ascensor para que se cierre, dándome por vencida.

- ¿Crees que yo soy una excepción? - me dice, esta vez es él quien detiene la puerta. - ¿Crees que lo de "todo el mundo miente" no me incluye?

Lo miro a los ojos, y veo que una media sonrisa se instala en su boca. Entonces lo entiendo todo. Siento que mi corazón late a mil por hora, y no puedo evitar que una amplia sonrisa se adueñe de mi rostro.

- Todo el mundo miente, Cameron, no vuelvas a olvidarlo. - Es lo último que le escucho decir cuando las puertas se cierran.

Y yo me quedo parada allí, impedida de dar un solo paso porque mis piernas se negarían a obedecerme. Ni la sonrisa ha desaparecido de mi rostro, ni mi corazón se ha calmado; todo por lo que me ha dicho. Ya no me siento estúpida. Ahora me siento como una quinceañera con las hormonas revueltas. Y eso sí que es estúpido.

FIN