Los personajes son de la gran Stephanie Meyer, no me enojo si me deja a Edward. La historia es producto de mi loca cabeza. Espero disfruten leyendo la historia como yo lo hago imaginando locas situaciones con nuestra pareja consentida Edward y Bella.
Muchas gracias Lisvette (Guacha) por tu ayuda :3.
CAPITULO 13
"Fresas con crema"
No entendía como Ta podía comer tanto, pero cada vez que me visitaba acababa con todo. Y precisamente por eso es que hoy, desde que me levanté la he pasado en la cocina. No había podido ver a mi "fresa con crema", le decía así por el tono rojizo de su cabello y el blanco de su piel.
Mi novio también vendría, tenía mucha curiosidad por conocer a mi amiga, y verificar si estaba tan loca como Vanesa le contaba.
El timbre sonó y rápidamente fui a abrir, era temprano para que llegara ella o mi león sexy pero con ese par no se sabía.
Limpié mis manos con la toalla que tenía colgada al hombro y abrí topándome con un enorme león de peluche con una melena cobriza medía pasado de un metro. En el pecho tenía pegado un sobre blanco con la palabra "ADOPTAME" escrita con la hermosa caligrafía de mi novio.
Hice cuentas mentalmente y hoy precisamente cumplíamos un mes mas de novios, ya tenía el ramo de rosas del primer mes, el pequeño cofre con un libro álbum para fotografías dentro que me regalo el segundo mes y ahora Mier… este hombre me iba a matar, ¿Quién hubiera imaginado que fuera tan detallista y tierno?, casi me convierto en un charco en el piso donde me derrite por completo.
—M, m— escuche una garganta aclararse y al chico de las entregas mirarme con el ceño fruncido.
—Oh, perdón pasa y colócalo allí— señale el sofá.
El joven entro y después de colocar mi León cómodamente en el sofá me entregó la libreta de entregas para que la firmara, saque de la bolsa trasera de mi Short algo de efectivo y le di, el muy idiota se me quedó viendo las piernas de forma libidinosa.
—¿Se puede ir estoy ocupada?— dije señalando la puerta y él asintió y caminó hacia allí de forma torpe y cerré de un portazo antes de correr hacia mi regalo.
Después de pelear con las "garras" del león logre coger el sobre y lo abrí rápidamente.
Mi pequeña ovejita:
Tres meses que me has hecho el hombre mas feliz sobre la faz de la tierra, muchas gracias pequeña por darme la oportunidad de estar cerca de ti, eres la luz que ilumina mi noche oscura, eres el sol que calienta mis crudos inviernos, eres mi oasis en el desierto.
Me encantaría estar allí a tu lado y poder darte un beso por cada minuto que estoy lejos de ti extrañándote.
Espero adoptes a este pobre león a ver si te recuerda a alguien, ¿Te doy una pista?, su nombre empieza con "E" de Edward y termina con "D" de Edward, espero te sirva.
Ovejita, lamento quedarte mal mi pequeña, pero me es imposible ir, estaré fuera un par de semanas, espero que menos, te extrañaré cada minuto.
PD: Contaré los minutos para estar a tu lado y saborear tus labios.
Leí la nota varias veces, hasta que el olor a quemado me hizo saltar y correr a la cocina, las patatas al horno se volvieron carbón al horno.
Saqué rápidamente la cacerola y la puse en el fregadero para llenarla de agua, abrí las ventanas para que saliera el humo.
Puse una nueva ración de papas al horno y fui a ver mi hermoso regalo, sentía el corazón a punto de estrangularse de lo oprimido que estaba, ¡Dos semanas sin él!, me senté en el sofá poniendo mi león entre mis brazos y me apretuje a él, lagrimas silenciosas salieron de mis ojos humedeciendo el león, pero no podía detenerlo.
El teléfono, o "don inoportuno" sonó y lo cogí sin ganas, de seguro era Vanesa, quien estaba en casa de Ángela porque le haría "manicura" y una sesión completa de belleza, quería deslumbrar a Ta y convencerla para no se que.
—Hola— saludé y me aclaré la garganta.
— ¿Pequeña? ¿Estás bien? — la voz de mi novio sonaba preocupada, casi podía verlo pasar la mano desesperadamente por ese rebelde cabello.
—Nada mi León Sexy, solo emocionada por mi regalo— suspiré y hundí la nariz en él.
—Me alegro que te guste mi ovejita— escuché como suspiraba y secundé su acción—. Desearía estar allí pequeña, tenerte entre mis brazos y perderme en el sabor de tus labios.
Me derrito como un mono de nieve en el Caribe Mmm… cómo se vería mi León sexy con uno de esos que se ponen los salvavidas… mi cuerpo se estremeció de una extraña excitación de solo imaginar verlo...
—Pequeña, hola… pequeña ¿Estás allí?
—Aquí estoy, también deseo eso novio, mucho.
—Debo irme pequeña, mi vuelo está por salir, por favor discúlpame con mi monstruito y dile que la voy a extrañar mucho, por cierto temprano le llegará su regalo a ella.
—No te preocupes yo le digo aunque ya sabes como es— sonreí al escuchar su risa—. Hasta pronto, cuídate por favor.
—Hasta pronto pequeña, muchos besos para ti y para mi monstruito.
De pronto sentí una opresión en el pecho, y un grueso nudo se instaló en mi garganta… la alarma del horno sonó y fui a sacar las patatas, todo estaba listo para recibir a mi amiga de "fresas con crema".
Vanesa llegó hermosa con un vestidito amarillo con estampados rojos y un cinturón rojo, sus bailarinas rojas, del mismo tono que el cinto y su cabello trenzado de forma que caía hacia un lado después de hacer distintas líneas en su cabeza, no podía faltar un hermoso broche de Piolín en la punta de su cabello.
Yo ya no tenía ganas de arreglarme, el vestido verde con negro que había pensado ponerme junto a las sandalias negras con bastante tacón perdieron toda su belleza de solo pensar en que mi novio no vendría.
—Mami, ve a arreglarte, si llega tía Tany o mi papito yo les abro.
Mi niña miraba mis jeans deslavados, con unos converse rosas y una blusa rosa con unas letras "C" encontradas al frente, que traía puestos y mi cabello recogió en una coleta algo floja y arrugó la nariz.
—Ya estoy lista monstruito— aseguré y ella negó frenéticamente con la cabeza.
—Mami, así es como quieres que tía Tany te crea que tienes novio, una chica con novio se esmera en arreglarse y ponerse bonita para él todo el tiempo, porque luego llegan las Zorrillas apestosas y les quitan los novios con sus mil capas de maquillaje— esta hija mía no deja de sorprenderme.
—Amor, Edward no va a venir le salió un viaje de ultimo momento y no volverá hasta dentro de dos semanas.
Los ojos de mi pequeña se empañaron con las lágrimas y solo la abracé.
—Pero eso es mucho tiempo mami, ¿Y si cuando vuelva ya no quiere ser mi papito?— su llanto y sus sollozos apuñalaban mi corazón y las lagrimas salieron sin control. Yo tampoco podía concebir mi vida sin él.
—Shhh, tranquila monstruito, él mismo te dijo que es feliz con que lo llames papá.
Ella sonrió débilmente recostando su cabeza en mi regazo.
Mi mente volvió a noches anteriores, cuando a Vanesa se le salió decirle papito a Edward…
Flash Back
Edward y yo corrimos hacia la casa, Vanesa estaba sosteniendo a Jane que casi caía del sofá, estaba profundamente dormido.
—Déjame cargarla monstruito— Edward rápidamente tomo entre sus brazos a Jane y lo guiamos hacia la recamara de Vanesa donde dormirían ellas. La dejó sobre la cama y quitó sus pantuflas, la arropó y depositó un beso en su frente.
Un sollozo escapo de los labios de mi niña y las lágrimas corrían libres por sus mejillas, sus ojos y nariz rojos; su cuerpecito se estremecía por los sollozos.
—Amor, ¿Que tienes Lilian?— pregunté asustada, ella miraba fijamente hacia la cama y Edward se acercó a ella revisándola con la mirada al igual que yo, pensé que quizás se lastimó una mano cuando sostenía a Jane, o que quizás le habría picado algún animal.
—¿Qué pasa monstruito? ¿Estas herida?
Mi niña negó con la cabeza y se arrojo a sus brazos como naufrago a una tabla de salvación, lloraba sin consuelo, y nosotros nos sentíamos desesperados por ella, por no entender lo que le pasaba.
Edward la cargó hasta la cama y me señaló con la mirada para que yo me encargara de revisarla mientras él la sostenía.
Ella no lo soltó para que la recostara por lo que Edward tuvo que recostarse con ella en esa pequeña cama. Por más que busqué no encontré nada anormal en su cuerpo, a menos que fuera algo interno, me sentía tan impotente y desesperada.
Edward extendió una de sus manos hacia mi y la tomé rápidamente, comenzó a hacer círculos con su pulgar mirando fijamente mis ojos, tratando de transmitirme paz.
El cuerpo de Vanesa dejó de temblar y se separó de Edward mirándolo con sus ojitos rojos por el llanto…
—¿Puedes leerme un cuento para dormir?— pidió con voz dulce, mi corazón se apretó y él me miró pidiendo permiso, solo asentí porque si abría la boca ahora sería yo la que estallaría en llanto, entendía a mi hija. La forma paternal como Edward trató a Jane al acostarla, mi pequeña no tenía nada de eso, mi niña anhelaba tener un padre que le contara cuentos en la noche, que fuera su héroe, su apoyo, su fortaleza. Por más que me esforzara por darlo todo por ella, eso no podía dárselo. No dependía de mí.
—… la zapatilla de cristal quedó en la escalera, pero ella no podía volver porque su tiempo ya había terminado y pronto volvería a ser cenicienta.
Edward narraba el cuento a mi hija mientras ella lo miraba con adoración, me alegraba ver esa conexión con ellos, pero también me preocupaba, nadie podría asegurarme que nuestra relación pudiera ser duradera, o que lograríamos un futuro juntos… había demasiado miedo en mi.
¿Y si no podía corresponderle como mujer? ¿Y si el buscaba otra que si lo satisfaga en todos los sentidos?
Nunca hemos hablado al respecto pero se que no es virgen, alguien tan hermoso como él no puede estar solo durante tanto tiempo, ¿Buscaría ya satisfacción en otro lado?, aquí en Las Vegas sobra lugar donde pueda "desfogar", además para los hombres sexo y sentimientos no van de la mano… De solo imaginarlo con otra sentí nauseas y respiré profundamente para calmarlas, aquí lo importante era Vanesa y yo me esforzaría para que pueda tener a Edward con nosotras, por ella y por mi, porque esto que siento dentro es algo fuerte, algo que desconozco pero sé que esta bien sentirlo por él.
—… Y se fueron de viaje de bodas y los ratones iban escondidos en el equipaje, habían trabajado mucho y merecían unas ricas vacaciones en Hawáii.
Vanesa estallo en carcajadas y se abrazo a Edward pero esta vez feliz, podía ver sus ojos brillar de alegría.
—Gracias papito, no me importa que seas malo para los cuentos, eres el mejor.
Edward y yo nos quedamos viendo con los ojos como plato, Vanesa al entender lo que hizo se quedó estática entre los brazos de Edward, no quedamos en "pausa" por un buen rato sin saber que decir o hacer hasta que mi niña levantó la cabecita y enfoco sus ojitos aprensados en el rostro de Edward que la miraba con sorpresa.
—Lo siento mucho leoncito, yo…— titubeó, cerró los ojos y respiró profundamente para calmar las ganas de llorar de nuevo—. Perdón, es que yo te quiero como un papá y cuando no estas aquí te digo.
Las mejillas de ella estaban sonrojadas mientras que en el rostro de Edward si iba dibujando una enorme sonrisa.
—¿En serio me vez como un papá?— preguntó mirándola a los ojos.
Vanesa asintió y lo miraba expectante.
—Creo que usted y yo señorita tenemos serios problemas, porque mientras usted me ve como un papá yo a usted la miro como una hija por lo que me encanta la idea que me digas así.
Vanesa chilló emocionada y se arrojó sobre él llenando su rostro de besos repitiéndole cuanto lo quería…
—Gracia papito, te quiero… tengo el mejor papito del universo universero.
—Y yo la mejor hija— Edward le devolvió el abrazo y se asustó al verme—. Pequeña yo, creo que debí consultarte, lo siento si tu no quieres…
—No, esto… estoy feliz— logre decir mientras me unía a su abrazo y depositaba un beso en la cabeza de Vanesa y uno en los labios de mi novio.
FIN DEL FLASH BACK
Vanesa estaba profundamente dormida y se quejó cuando el timbre sonó, esta de seguro era Tanya.
Abrí la puerta y una mancha roja me abrazo fuertemente, mi amiga era mas alta que yo, media como uno setenta y cinco más los tacones que traía en esta ocasión pues mucho más.
—¡Amoooooorrrrr!— chilló apretujándome.
—¡Corrrrazoooooon! — chillé yo inhalando su aroma, la había extrañado tanto.
—Te extrañé amor— rio dándome un piquito en los labios, cosa que no me molestaba porque era cien porciento fraternal.
—También yo corazón— dije abrazándola y caminando hacia la sala dónde Vanesa se restregaba los ojos, de seguro la habíamos despertado.
—Cielos Pequeñaja ¡Cómo has crecido!— Vanesa corrió y saltó a los brazos de mi amiga con una enorme sonrisa en los labios.
—¡Tía Tany!, al fin llegaste, hasta me dormí esperándote.
Hasta entonces mi amiga se percató de que mi niña tenía los ojitos rojitos por haber llorado.
—¿Tenias miedo de que no viniera pequeñaja?, ¿Ciento no haberlo hecho antes, de verdad?
—No es eso tía Tany, yo estaba segura de que vendría, algún día— bromeó ganándose una mueca graciosa por parte de Tanya—, lo que pasa es que mi papito se va de viaje y voy a estar una eternidad sin verlo— dijo con naturalidad y con los ojitos llenos de agua.
—Mi amor, ya te dije que Edward solo se irá por un par de semanas y promete volver a demás te ha enviado un regalo que te llegará mañana.
—No quiero regalos lo quiero a él, ¿Quién me va a contar mi cuento antes de dormir, eh?, ¿Quién va a llevarme a la escuela?
Este si que era un problema, desde que mi león sexy había "adoptado" a Vanesa, venía todas las mañana a llevarla al colegio, en ocasiones íbamos lo dos, cada quien en su auto, aunque a él no le agradaba la idea de seguir ocultándolo en el trabajo.
—¿Podrían hablar en un idioma que yo conozca?, ¿Quién mier…?— La miré mal y se aclaró la garganta ganándose una risita por parte de Vanesa— ¿Quién es ese Edward que dice Vanesa que es su padre?
Suspiré y asentí, si alguien merecía saberlo era ella y cuando le dijera que ya teníamos tres meses, no quería ni imaginar su reacción.
—Esto va para largo tía Tany, siéntate y traigo que comer… Es taaan romántico— dijo Vanesa esto ultimo teatralmente antes de caminar hacia la cocina.
—Te ayudo mi amor— dije tratando de ir tras ella pero Ta tiró de mi brazo dejándonos caer a ambas en el sofá, se cruzo de brazos y me miraba expectante.
Yo solo retorcía las manos en mi regazo porque la verdad no tenia idea de cómo hablar con ella al respecto. O por lo menos como abordar el tema.
—Una más y termino— dijo Vanesa y miré la mesita del centro de la sala llena con las botanas que había hecho, hasta el Chese Cake.
—O es muy malo lo que me vas a decir, o no me va a gustar, eso no significa que sea malo… así que habla.
Me quede mirándola, sus cabellos estaban planchados enmarcando su rostro con el corte grafilado que tenía, el maquillaje era natural, pero resaltando su belleza, los labios solo con un toque de brillo ya que el color de sus labios era muy bello, las pestañas perfectamente peinadas y con el toque justo de rímel, una sombra difuminada en un color rojizo, un vestido de tiritas rojo sangre que llegaba debajo de sus rodillas, era pegado en el busto y a medida que caía tomaba vuelo hasta parecer circular en la parte de abajo. Unas sandalias no muy altas en color negro como su bolso completaban su atuendo.
—¿Aprobé la revisión o quieres que me levante y me gire para que lo hagas?— si algo identificaba a mi amiga era su nula paciencia por lo que mi silencio la estaba desesperando.
—Lo siento— tomé una gran bocanada de aire.
—Tranquila amor, sabes que no te voy a juzgar aunque estes con el marica de James, solo me daría un poquitín de lastima el carbón que tiene por novio.
—Nada de eso, James y yo seguimos siendo amigos, y no le digas así a Laurent. Que sea moreno no quiere decir que parezca carbón.
—Cierto, pobres carbones no están tan negros— rió— pero no me cambies de tema quiero saber que significa eso.
—Edward es mi nuevo jefe y… mi novio— dije lo último entre dientes.
—¿Desde cuándo?— había olvidado el agudo oído de mi amiga, parecía tener audición como los vampiros que leí alguna vez en una Saga.
—Hoy hace tres meses— dije conteniendo el aliento.
—De lo primero o de lo segundo— su ceño estaba fruncido, siempre ha odiado tener que sacar la información a bocados.
—¿Novios?— sonó a pregunta pero la verdad estaba con miedo a su reacción, era mi ángel guardián y no quería perderla por omitirle mi situación actual.
—Vanesa Lilian Swan, ve a tu cuarto y no bajes hasta que te llame— oh, oh esto se iba a poner feo.
—Si tía Tany— dijo sonriendo al saber que escaparía del interrogatorio, la miré con el seño fruncido traidora y ella me dio una sonrisa inocente. Claro primero me lanza a los tiburones para después huir.
—Ahora Isabella soy toda oídos— definitivamente estaba perdida.
—Cuando me gradué seguí en el hospital trabajando, Aro se jubilo, ¿Recuerdas que te conté lo de su infarto?— asintió levantando una ceja instándome a seguir— bueno él presentó a los nuevos jefes, Emmett Macarty el nuevo administrador, Jasper Whitlock director médico y Edward Masen… mi novio como director del hospital.
Esperé a que dijera algo pero no cambió su postura, suspiré no me quedaba de otra…
—Desde que lo miré por primera vez me hizo sentir una fuerte atracción por él— en mi mente apareció con esos ojos hipnotizantes y su cabello rebelde y un suspiro salió de mis labios, una risita salió de mi amiga y se tapó la boca con la mano.
—Sabes cómo soy de distraída, me pique con algo el pie, se me infectó, estuve hospitalizada, él me cuidó porque Pa y Ma estaban muy ocupados y allí me besó— mis mejillas se pusieron más rojas que su vestido y cabello juntos— después de eso nos hicimos novios y ya…
—¿Me estás diciendo que andas con un viejo decrepito que es el sustituto de Aro?
—¡Mi papito no es eso que dijiste!— debimos imaginar que Vanesa solo acataría a medias lo de irse.
—En realidad es bastante joven para tener ese cargo, tiene alrededor de treinta años.
—Y está yumi yumi— aseguró mi hija riendo tontamente.
—¿Dijiste que te besó?— dijo confundida mi amiga quien era consiente de mi aversión al contacto masculino.
—Uff, casi se la come y mi mami parece que tiene imán con él, cuando no está tocándola mi papi ella lo está tocandolo a él.
—¿Es cierto eso?— indagó con una sonrisa en los labios.
—Sí, me gusta estar con él— aseguré y una gran bola roja se abalanzó sobre mí.
—¡Felicidades! ¡Que emoción! ¡Al fin! Bla, bla, bla, bla… — yo solamente reía por su palabrería, Vanesa se revolcaba por la alfombra doblada de la risa.
—Ahora si dime cuando voy a conocer a ese hombre que te tiene loquita y te ha sacado de entre las muertas sexuales— dijo y Vanesa se tapó los oídos por lo ultimo de la frase— perdón pequeñaja, es que no me pude contener— dijo con un guiño ganándose otro por parte de ella. No cabe duda Dios las hace y ellas se juntan.
—La idea era que se conocieran hoy pero él tuvo que salir por asuntos de trabajo y no vuelve hasta dentro de dos semanas.
—Que lastima, espero pasarlos por armas luego— guiñó coqueta y yo literalmente gruñí, como un maldito perro que tratan de quitarle su hueso, le gruñí a mi amiga porque mi novio no pasaría por las armas de nadie. Una voz en mi cabeza gritó fuertemente MIO.
Las risas de mi hija y Ta resonaban en las paredes de la casa, y no me quedó más que unirme a ellas, mi reacción fue un tanto exagerada pero no podía controlarme cuando se trataba de MI novio.
—Llamaré a Félix para decirle que esta noche duerme solo o va y cuida a su hermana porque usted y yo señorita tenemos muchísimo de que hablar.
—Por lo que escucho si porque la ultima vez que hablamos no escuché acerca de ningún Félix.
Esta noche sin duda sería muy larga…
Gracias por leer ésta historia chicas y por regalarme sus reviews Maya Masen Cullen**yasmin-cullen**Vanerk**jakie94**princesitajane**Madriguerita**Lady Etain Engel**vanecullenciprianogrey**V1V1**Narraly**ETERNOAMANECER**Gretchen Cullen Masen**Angie M. Cullen**Mon De Cullen**katyms13**nadiia16**ludwikacullen**tattadevia**BETH**ashleyswan**susykstorena**JadeHSos**yolabertay**lupin410**Liz Cullen Mason**Kady Belikov Cullen**Karlie7**emma**Andrea**IkucSwan**Gretchen CullenMasen**VictoriaMasenCullenVulturi **sacurav21**vivvianithaarooz**SallyLuna**Tina**Paola**Schatzie0713**salma amghar sak**Kristen Pattinson swan**crucitaegr**Tecupi**Melania**Mary de Cullen** Guacha**Tina**crepusculototal**flexer**naye15**namy33**salyluna**dulcesito**thequeenredforever **danigoich**JENNIFER**Ptmarfa21**DoriisAriias**rokergirl661**Melania**INDIO2** Reviews anonimos y lectoras silenciosas.
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