Pues como no esta noche no ponen "Entre fantasmas", vamos a escribir otro capítulo, jejejeje

Los personajes no son míos ni saco nada con ellos, ea.

Un nuevo desafío

La verdad es que la clase de Herbología no había ido del todo mal, ya que casi toda se centró en el planteamiento del curso. Draco se dedicó a tomar apuntes, algo más tranquilo por que aun no tenía que trabajar con Potter. Cuando llegó el final de la clase recogió sus cosas y se fue él solo hacia la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. La verdad es que tanto profesor nuevo le parecía un incordio, y le estaba costando un poco acostumbrarse, coger el ritmo de estudio: vamos, que aun no había abierto un libro desde el inicio del curso y el volmen de trabajo atrasado empezaba a ser alarmante.

Al llegar al aula donde se impartía Defensa Contra las Artes Oscuras vio con alivio que todos los miembros de Slytherin de su promoción ya estaban allí (expecto Millie, que no había logrado la calificación suficiente para cursar el EXTASIS de la asignatura), al igual que algunos gryffindor. Detrás de él entraron el resto de la casa "rival", que rápidamente se reunieron en un compacto grupo; claro que ellos hicieron lo mismo. Y aunque no se dedicaban a criticarse como en años anteriores, la situación era bastante tensa. Cada grupo estaba en una punta de la clase y se lanzaban mirando de soslayo y cuando entró el profesor corrieron a sentarse en sus sitios habituales.

El profesor entró (Draco aun no sabía su nombre) y miró a sus alumnos mientras parecía pensar algo.

- Buenos días, soy el profesor Glickman, Gary Glickman, y soy el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Lo primero es que ya he escuchado algo sobre la terrible maldición que pesa sobre mi cargo, pero intentaré romperla. Lo segundo es que a lo mejor os cuesta un poco entenderme al principio debido a mi acento, pero eso tiene una fácil explicación. No soy británico, si no que nací en Estados Unidos, en Nueva Orleans más concretamente, una ciudad con un interesante pasado en brujería. Alguien sabe algo sobre Nueva Orleans?

Como era de esperar Granger levantó la mano.

- Yo si profesor Glickman. Nueva Orleans fue durante varios años el refugio de varias familias de brujas que huían del puritanismo reinante en todo el continente. Actualmente aun perviven varias familias notables, centrándose sobre todo en Garden Distric y en el Irish Channel.

- Muy bien, cinco puntos para Gryfindor. Alguien sabe algo más? Nadie? A ver sí, tú, señorita...

- Greengrass, profesor.

Draco estaba asombrado. Que él recordase, era la primera vez que hablaba por iniciativa propia en clase.

- Bien señorita Greengrass, continúe.

- Nueva Orleans es también conocida por los numerosos vampiros que habitan en ella desde el siglo XVIII, aunque esto no ha sido ningún inconveniente para que magos y vampiros convivan en relativa armonía.

- Perfecto, cinco puntos para Slytherin.

En ese momento se fijó en que los alumnos estaban sentados por casas, dejando una fila vacía de pupitres en medio. Y por su cara, no pareció gustarle. A Draco le daba la impresión de que ese año todos los profesores nuevos intentarían mezclar un poco las casas.

- Ahora si sois tan amables, levantaros por favor, y venir hacia aquí.

Todos cogieron sus cosas y se levantaron, intercambiando miradas de desconcierto. Pero Draco tenía una sospecha de lo que iba a ocurrir a continuación.

- Como aun no os conozco, si no os importa os voy a sentar por orden alfabético y empezaréis a ocupar los pupitres desde la primera fila, de derecha a izquierda. Así nos veremos las caras -les guiñó un ojo y empezó a recitar sus nombres.

- Lavender Brown y Seamus Finnigan

- Hemione Granger y Daphne Greengrass

- Neville Longbottom y Draco Malfoy

"Joder, lo que me faltaba -pensó Draco -, primero Potter y ahora Longbottom. Definitivamente los martes van a ser unos días asquerosos"

- Thedore Nott y Pansy Parkinson

- Parvati Patil y Harry Potter

- Dean Thomas y Blaise Zabini

Bueno, quizá no había salido la mezcla de casas que quería, pero se habían conseguido parejas interesantes, aunque Pansy y Blaise parecían un poco disgustados con sus nuevos compañeros. Draco se sentó y echó un vistazo a su compañero de pupitre, que se sentaba lo más alejado de él que podía sin caerse del asiento. Cada vez más harto de esa actitud le dijo en voz baja sin ni siquiera mirarle:

- Longbotton, tranquilo, no te voy a hacer nada. Así que deja de temblar y mete el culo en la silla, que te vas a caer.

Longbottom le miró con desconfianza, pero al final soltó una especie de risa nerviosa y se acomodó. Draco miró al techo y se dijo que iba a ser un curso muy largo.

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El resto de la semana transcurrió muy tranquila para Harry. Al final había decidido, con la total aprobación de Hermione y Ginny, no decir nada a nadie por el momento. Todavía se sentía un poco raro con su recién estrenada sexualidad. Ginny intentaba que se acostumbrase a ella, pero a Harry no le parecía que lo hiciese de la forma más adecuada: su metodo era, cuando nadie les podía oir, preguntarle acerque de qué le parecían éste chico o el otro y Harry solo podía ponerse rojo y decir "No se, la verdad es que no me he fijado". Y cuanto más lo decía, Ginny más insistía. La verdad era bien distinta, por que Harry sí se fijaba en otros chicos desde su "revelación", y a veces se preguntaba como no se había dado cuenta antes, si era obvio que prefería los chicos a las chicas. Sin ir más lejor, el día que Malfoy les fue a contar los insultos que unos cuantos gryffindors de primero y segundo había proferido a un par de slytherins de primero no había podido dejar de mirarle, hasta que Hermione le dio un codazo. Confiaba en que Malfoy no se hubiese dado cuenta de nada.

No sabía que le pasaba con Malfoy. Durante el trayecto al Invernadero Cinco se fijó en algunos aspectos de su persona que nunca había visto. Uno de ellos era su aspecto, ya que le pareció realmente guapo, mucho más desde que se había cortado el pelo. Pero quizás lo que más le llamó la atención fue que, durante el breve intercambio de frases que tuvo con Hermione, se dio cuenta de que nunca había escuchado hablar a Draco en serio, sin insultar u ofender, sin alardear de su riqueza o la influencia de su padre (claro que esto último ahora era imposible). Le pareció un chico bastante educado, muy cortés aunque pronunciase las palabras justas; en definitiva, le pareció una persona normal y corriente. A lo mejor con mas mala idea que el resto y con ciertos aires de grandeza de los que no se había librado aun, pero a Harry le pareció que realmente estaba haciendo grandes esfuerzos por cambiar las cosas.

Durante la semana había visto algunos de esos esfuerzos. Una mañana después del desayuno se acercó hasta la mesa de Gryffindor, y después de un breve saludo, le prestó a Hermione unos apuntes de Aritmancia, los de la primera clase, ya que su amiga se la había perdido. Ella le contó después ante una sorprendida audiencia que él mismo se había ofrecido a prestarselos ya que "seguramente estaría rabiando por haberse perdido la primera clase, al ser una cerebrito sin remedio". Y aunque en las formas seguía siendo el mismo de siempre, tenía pequeños detalles como esos que le humanizaban ante los ojos de los demás. Pero no era el único que parecía haber enterrado el hacha de guerra, ya que también había visto varias veces a Lavender y Parvati hablando con Bulstrode y Nott, con los que compartían Cuidado de Criaturas Mágicas. Ante eso Harry estaba verdaderamente interesado, así un día les preguntó en la comida.

- Lavender, Parvati, como son Bulstrode y Nott.

- Pues no sabría que decirte. No es que sean los más simpáticos del mundo, pero no se - Lavender pareció dudar un momento -, es como si se esforzasen por hablar con nosotras, por conocernos. No es que nos caigamos bien del todo, pero siempre son ellos los que vienen a hablarnos por algún tema de clase.

- Tiene su lógica -dijo Hermione.

Las otras dos chicas no parecían verle la lógica por ningún lado, así que Hermione continuó, con ese tonito de sabihonda que atacaba los nervios de quienes no lo llevaban escuchando siete años seguidos.

- Claro que sí, escuchad:

"Durante toda su vida escolar han estado oyendo que hay que odiarnos por el simple hecho de ser de Gryffindor, o por no tener ascendecia de sangre pura. Pero con todos los hechos del año pasado, supongo que se habrán dado cuenta de que durante todos este tiempo solo han escuchado tonterias y malos consejos y se han decidido ponerle remedio. Y no solo con nosotros, si no que se relacionan tambien con miembros de Hufflepuff y Ravenclaw, aunque no tanto por que con ellos comparten menos clases. Lo que quiero decir es que no es que les caigamos bien, pero por lo menos se están dando una oportunidad de conocernos: después puede que nos llevemos bien o puede que no. Pero por lo menos lo habremos intentado. Por lo menos eso fue lo que el otro día me dio a entender Daphne Greengrass"

Harry, que no sabía nada del tema dio un pequeño respingo en su silla.

- Daphne? Has hablado con ella?

- Si, claro, me abordó el otro día después de Defensa Contra las Artes Oscuras -se extrañó un poco por su reacción, así que le preguntó -. No te lo había dicho?

- Pues no, si no, no te estaría preguntando.

La mesa estalló en carcajadas que no fueron muy bien recibidas por Hermione, pero se dio la vuelta hacia Harry (sentado un par de asientos a su derecha) y le dijo:

- Pues si, me paró y me dijo -imitó como pudo el tono de voz frío y en apariencia carente de vida de Daphne Greengrass -. "Escuchame bien Granger, no tienes por que caerme bien, ni yo a ti. Pero ya que parece que vamos a pasar el año juntas en esta clase y en Aritmancia podemos tratar de llevarnos bien".

Toda la mesa parecía muy impresionada por la actitud de los slytherins, pero a Harry cada vez era más difícil que algo le sorprendiese. Ese día volvían a tener Herbología y la profesora Barlow les había dejado muy claro que empezarían a trabajar con mandrágoras adultas, así que estaría dos horas trabajando con Malfoy (sintió un hormigueo no del todo desagradable en el estómago), así que decidió que le devolvería el esfuerzo y trataría de ser más amable con Malfoy. Al entrar en el Invernadero Cinco vio que la profesora Barlow ya estaba allí, repartiendo tiestos con unas feas hojas moradas en las mesas de trabajo, así que se dirigió directamente a la que ocupaba Malfoy.

- Buenos días Malfoy -saludó Harry lo más amablemente que pudo.

- Hola - la respuesta de Malfoy fue bastante lacónica, pero eso no amilanó a Harry.

Pero no tuvo la oportunidad de decir nada más, ya que la profesora Barlow empezó su explicación, y Harry se dio cuenta de que llevaba razón la semana anterior, ese curso de Herbología iba a ser mucho más complicado que los anteriores. Ese día iban a comenzar a recolectar hojas de mandrágora y no era tan sencillo como lo que habían hecho en segundo. Para empezar su llanto sí que era mortal y les ponía de verdadero mal genio que les arrancasen las hojas, ya que estaban en la plenitud de su vida y parecía que no estaban para tonterías. Para ello tenían que sacarlas de los tiestos y tratar de convencerlas poco a poco, lo que resultaba difícil debido a las gruesas orejeras que llevaban puestas con el objetivo de evitar escuchar su llanto mortal. Malfoy no parecía perder detalle y una vez que tenían puestas las orejeras, le hizo una señal con la mano y Harry y juntos sacaron a la mandrágora de la maceta.

Acto seguido ésta comenzó a berrear y lanzar insultos que afortunadamente los chicos no podían oir, pero por la expresión de su cara debían ser bastante ofensivos. Harry no sabía que hacer, estaba bloqueado, pero Malfoy enseguida controló la situación: con su encanto, fue haciendo carantoñas y pequeñas caricias a la planta y ésta, aunque de mala gana se empezó a dejar arrancar las hojas. Al final de la clase resultó que ellos habían sido los que más habían recolectado, por lo que la profesora Barlow les obsequió a cada uno con diez puntos para su casa. Malfoy pareció gratamente sorprendido por ello, por que no estaba acostumbrado a recibir puntos de los profesores, descontando a Snape, claro. Al acabar la clase se dirigió a la profesora Barlow para preguntarle algunas dudas y el se entretuvo demasiado recogiendo sus cosas e hizo una seña a Hermione para que se fuesen sin él. Por un momento se acordó de Cho y su mochila en la primera reunión de el ED en el Cabeza de Puerco y se puso colorado.

Cuando vio que Malfoy salía del invernadero se apresuró a seguirle y comenzó a caminar a su lado. Al principio Malfoy no dijo nada, pero al final le miró de reojo y pareció aceptar que Harry no se iba a dar por vencido.

- Qué quieres Potter?

- Nada en especial -se quedó callado pero en seguida dijo -. Bueno sí, quería preguntarte algo.

- Sabes que eres como un grano en el culo?

Como a pesar de la contestación, no parecía molesto en realidad, Harry continuó.

- Es uno de mis encantos Malfoy, no lo sabías? -vio que, a regañadientes soltaba una sonrisa -. No es nada en especial, solo quería saber como iban las cosas por tu casa.

Malfoy continuó caminando con la cabeza agachada y dijo en voz baja, apenas un susurro.

- Por qué lo quieres saber Potter?

- Por que sí, me gustaría saber como están llevando todo tus padres y bueno...como lo estás llevando todo.

En ese momento pasaron junto a un roble enorme que proyectaba una gran sombra. Malfoy se lo quedó mirando un momento y cuando Harry pensaba que no le iba a contestar, se dio la vuelta y le dijo:

- Nos sentamos aquí un rato Potter?

Y se sentó con la espalda apoyada en el tronco del árbol y las piernas cruzadas. Joder, Harry no había esperado eso. Esperaba que le dijese "Bien, gracias, y yo lo llevo como puedo". Y ya está. No es que no le interesase el estado de la familia Malfoy: bueno, quizás el de Lucius no demasiado, pero al fin y al cabo Narcissa Malfoy le había salvado la vida. Pero no esperaba que los dos se sentasen bajo un árbol a hablar, por que eso significaba que la conversación iba para largo. Como Malfoy le vio dudar le increpó:

- Qué pasa Potter? Me vas a dejar aquí sentado como un idiota? O tienes miedo de que te vean hablando conmigo?

Al ver como sonreía de forma maliciosa supo que había acertado, por que desde primer curso Malfoy sabía que Harry siempre aceptaba un desafío. Así que se sentó a su lado con la espalda ligeramente apoyada también en el tronco.

- En respuesta a tu pregunta Potter, las cosas en mi casa no van nada bien. Mi padre anda como perdido, no hace nada aparte de dormir y comer cuando mi madre le obliga. Por supuesto, todo esto está minando a mi madre, que no soporta ver así a mi padre, como si un dementor le hubiese absorbido el alma.

A Harry le costaba imaginarse así a Lucius y por más que lo intentó, no lo consiguió.

- Y tú, como estas? Cómo lo llevas?

- Yo? De verdad te importa Potter?

- Claro que me importa Malfoy.

- Está bien, te contestaré si antes me respondes tú a otra pregunta. Por qué te importa tanto de repente como estoy?

"Vaya-pensó Harry-está si que es una pregunta complicada" En realidad no se había parado a pensar y le había preguntado lo primero que le había venido a la cabeza, así que confío en su instinto y empezó a responder también lo primero que se le pasó por la cabeza.

- La verdad es que no lo se seguro Malfoy. Simplemente tengo curiosidad. Además, en las pocas semanas que llevamos de curso he visto que has cambiado. Bueno, a veces sigues siendo un borde, pero he podido ver que estás haciendo esfuerzos para cambiar. Y tal y como eras antes, esos esfuerzos te deben estar costando un montón. Por eso tengo curiosidad por saber como estás, y que piensas de todo esto.

Malfoy había escuchado todo sin levantar la mirada del suelo, mientras jugueteaba con una ramita caída del árbol. Cuando Harry acabó levantó la mirada y clavó en el sus ojos grises, que a Harry le recordaron durante un momento a los de su "fantasía". Ya no parecían tan duros y fríos como siempre, si no que en el fondo se podía ver cierta calidez en ellos y quizás algo de...desesperación? Pero cuando habló lo hizo con la misma voz y los mismos modales desdeñosos de siempre, como si le estuviese haciendo un favor.

- Buena respuesta Potter, digna de un gryffindor empedernido como tú. Está bien, satisfaré tu curiosidad.

"No se puede decir que esté pasando por mis mejores momentos. Me está costando asumir la nueva situación de mi padre y la de mi familia: siempre hemos sido observados, pero los motivos por los que lo somos ahora no son los de siempre. Antes nos miraban con envidia y debo decir que me gustaba: ahora somos comparados con asesinos y, aunque puede que mi padre lo haya sido en el pasado, ni mi madre ni yo hemos matado a nadie. Y tu lo has dicho, estoy haciendo grandes esfuerzos por cambiar. No por dentro, en mi interior he cambiado mucho (te sorprendería saber cuanto), pero estoy intentando que estos cambios internos puedan verlos los demas. Pero no es fácil. Desde pequeño me han inculcado que un Malfoy no debe mostrar sus sentimientos ni parecer débil. Y te sorprendería saber la cantidad de cosas que para mi padre son síntomas de debilidad"

"Por lo demás, duermo bastante mal, tengo pesadillas constantemente fruto del año pasado y las experiencias que viví junto a Voldemort, la loca de mi tía Bella y el resto de indeseables que se instalaron en mi casa"

Poco a poco Malfoy fue hablando más rápido y con mayor viveza, tal y como lo había hecho en Grimauld Place meses antes. Por un momento Harry temió que se echase a llorar, ya que ahí sí se hubiese encontrado fuera de juego.

"Y me arrepiento Harry, me arrepiento de muchas cosas. No solo de los hechos que ocurrieron el año pasado, si no de mi forma de ser desde que entré en Hogwarts, de mis ideas, de mis prejuicios, de haberme portado como un niñato insensible. Pero como ya te expliqué, todo tiene una explicación: no tenía otra opción, era la educación que había recibido"

- Así que está es la situación: no quiero ser como soy, pero no se como hacerlo, como ser distinto. Demencial, no crees?

- Un poco si, la verdad -después de unos segundos volvió a preguntar -. Has hablado de esto con alguien mas? Me refiero a...

- Con alguien de Slytherin? -le atajó Draco -. Ni en sueños. No me entenderían.

- Por que no?

- Potter, haces demasiadas preguntas -pero a pesar de todo, seguía sonriendo -. Por que no, Potter, por que ellos no han pasado por lo mismo que yo, no saben por lo que pasé el año pasado. En cambio tú...

Pareció pensar en sus palabras, como si no estuviese seguro de que Harry las comprendiese. Harry le miró a los ojos para animarle a continuar, pero al instante Malfoy volvió a bajar la mirada, como si estuviese un poco incómodo.

- No se Potter, a veces creo que tú eres el único que me puede llegar a comprender. Estuviste en mi casa y viste como era la situación y por eso creo que eres el único capaz de entender mis sentimientos -se sonrojó ligeramente y añadió -. Bueno, tú, Granger, Wealsey.

- Hablando de eso Draco, cuando nos escapamos de tu mansión y nos atacastéis -Malfoy parecía incomodo, pero había que llamar a las cosas por su nombre - me dio tiempo a fijarme en que lanzabas las maldiciones como sin gana. De hecho una vez tuviste enfrente a Hermione y tu maldición salió desviada varios metros hacia arriba.

Malfoy sonrió son tristeza y Harry pensó por primera vez que se le veía mucho más adulto, como si hubiese envejecido de repente.

- Piensa un poco Potter, y dime la verdad. De verdad me crees capaz de matar a alguien? De matar a una persona, por muy mal que me caiga? Puedo haber sido un cabrón de campeonato, pero eso nunca. No soy capaz de matar a nadie -miró de reojo a Harry y le guiño un ojo -. Al menos sin una buena razón, claro.

Y en ese momento ambos soltaron una carcajada. Continuaron hablando un poco más sobre la clase de Herbología, pero Malfoy volvía a ser el mismo de siempre, lo que fastidió a Harry. Haicendo honor a la verdad, había que decir que se había sentido muy agusto hablando con el "nuevo Malfoy", y no le gustaba ver como desaparecía en cuestión de segundos. Poco después Malfoy se levantó y se sacudió la tunica, que se le estaban llenando de hojas secas y hierba y dijo que se iba a la biblioteca y que no era necesario que le acompañase. Cogió los libros y se fue. Cuando llevaba unos diez pasos caminados de repente se dio la vuelta y miró a Harry con gravedad mientras decía.

- De nuevo muchas gracias, pero sabes que si dices algo de esto tendré que cruciarte el culo, verdad? Como ya te he dicho antes, tengo una reputación que mantener.

Harry le devolvió la mirada y esta vez Malfoy no la bajó.

- Puedes estas tranquilo Malfoy, como yo tu has dicho también antes, soy un gryffindor empedernido.

Ahora sí que se dio la vuelta y se marchó hacia el castillo. Harry se quedó un poco más allí sentado, la verdad es que se estaba muy bien. Y mientras veía como Malfoy se alejaba con sus característicos pasos elegantes, recapacitó sobre todo lo que habían hablado. No se podía creer todo lo que había cambiado Malfoy, y le parecía mucho más increíble que hubiese hablado con él con tanta franqueza. Poco a poco empezó a sentir algo cálido que se expandía por su pecho, y experimentó una sensación que le recorcaba a algo, pero no lo podía identeficar: pero estaba seguro de que esa vez era mucho más intensa que las anteriores. Además, se dio cuenta de que sin quererlo Malfoy le había lanzado otro desafío: Harry haría que Malfoy cambiase. Costase lo que le costase.


Ya está... otro más....no os quejareis, tres capitulos desde el sabado por la noche, eh?

Mis agradecimientos a todos los que han dejado reviews, con mencion especial a aquellos que hablan sobre la evolución de la historia y los personajes, que me encantan y me animan a seguir, aunque como digo siempre, todos son bien recibidos.

Gracias tambien a Madie, que sin saberlo, me ha dado la idea para el final del capitulo: muchisimas gracias!!!

Y gracias tambien a los lectores anónimos que están dejando de serlo, jejejejeje

Nos vemos en el siguiente capitulo

Chauuu