Casi un mes sin actualizar, necesito aplicarme más con este fic. Bueno, de momento, más drama. Poco a poco la verdad va saliendo a la luz.
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Capítulo 14. Cruel encuentro
Algo pasaba. No estaba segura de cómo lo sabía – o sospechaba, más bien – pero algo pasaba. Con Serenity. Y con Rubeus. Algo le estaban ocultando, Selene estaba segura de ello. Esa noche, cuando estaban sentados juntos, comiendo pizza y jugando videojuegos, Selene supo que definitivamente algo estaba pasando. Sin embargo, Rubeus parecía presentir cuando ella iba a preguntarle algo incómodo porque siempre la silenciaba con un beso. Y la hacía perder el hilo de ideas. Luego, volvían a concentrarse en el videojuego y Selene dejaba de lado el tema. Pero entonces, Rubeus pausó el juego y se puso de pie para tomar una llamada. Rubeus siempre contestaba su teléfono enfrente de ella, porque realmente no tenía nada que ocultarle, pero esta vez se había puesto de pie, dirigiéndose a su habitación. Selene lo siguió y se quedó detrás de la puerta.
—Maldición, Esmeralda, ¿por qué tenías que contarme esto? —decía él, enfadado —Estaría mejor si no supiera que Serenity está embarazada de Seiya —los ojos de Selene se abrieron como platos —Además, ¿acaso Serenity no es tu mejor amiga? ¿Por qué tienes que andar contándole a todo el mundo…? —en ese momento, el pelirrojo se volteó y se fijó en Selene, que estaba de pie apoyada en el marco de la puerta —Maldición. Te llamo luego —y colgó —Nena, no es lo que…
—Suéltalo todo, Rubeus —espetó la chica, dando un paso al frente. Rubeus tragó saliva, Selene no iba a aceptar un no por respuesta. El muchacho lanzó un suspiro.
—Está bien. Te contaré lo que sé —dijo al final —Es lo que Esmeralda me contó así que no puedo asegurarte que todo sea verdad —se sentó en la cama y la hizo una seña a su novia para que lo imitara. Pero ella se quedó de pie, con los brazos cruzados sobre el pecho —Bien. ¿Recuerdas ese viaje que tu hermana y sus amigos hicieron a Okinawa? —ella asintió con la cabeza —Bueno, parece que en ese viaje pasaron algunas cosas y Serenity se acostó con Seiya —Selene hizo una mueca de asco —Luego, no pasó mucho tiempo para que Serenity se diera cuenta de que estaba embarazada. Y como Esmeralda es su mejor amiga, se lo contó; pero ahora Esmeralda se lo ha contado a todo el mundo.
—¿A quién te refieres con "todo el mundo"? —preguntó la chica, temiendo lo peor.
—Bueno, todos los que fueron a Okinawa lo saben, yo lo sé y… —el pelirrojo se quedó pensativo —Ah, sí. Esa mujer rica, de la farándula, Kakyuu Kou. Ella también lo sabe —Selene lo miró incrédula. ¿Acaso había escuchado mal? —Nena, ¿estás bien? —agregó, acercándose a su novia al ver que esta palidecía.
—Por favor, dime que no dijiste que Kakyuu Kou lo sabe. ¡Dímelo! —sin entender el porqué del súbito cambio en el humor de su novia, Rubeus contestó.
—Pues sí. Parece que Esmeralda se lo dijo. Según sé, la madre de Esmeralda, o sea mi tía, y Kakyuu Kou solían ser compañeras en el club de equitación. Así que podrás imaginarte que ella no desconfiaría de la hija de una vieja amiga.
—Santo cielo, santo cielo —Selene se llevó las manos a la cabeza, desesperada —¿Qué voy a hacer?
—Selene, no entiendo qué está pasando. ¿Por qué de pronto es tan grave que esa mujer lo sepa? ¿No deberías preocuparte porque tu madre no se dé cuenta? Digo, no estuvo bien lo que hizo, pero es el hombre con quien ella va a casarse y lo mejor sería que no se dé cuenta, ¿no crees?
—No lo entiendes, Rubeus —lo cortó ella —El hecho de que esa mujer lo sepa significa que mi madre se dará cuenta tarde o temprano. ¡Esa desgraciada odia a mamá! Desde que se dio cuenta de que ella y Seiya comenzaron a salir, su actitud hacia mamá cambió. Claro, debe pensar que un sujeto de buena familia como Seiya no puede salir con una mujer más vieja que él, que además fue abandonada por su esposo y que tiene dos hijas. No es para nada un buen partido y es una deshonra para el apellido Kou.
—Tonterías, ¿cómo podría una mujer como Serena ser una deshonra? —replicó —¡Es la mejor madre del mundo!
—Lo sé, pero eso no le importa a esa mujer. Este es un secreto poderoso en sus manos; puede manipular a Seiya y hacerle daño a mamá. Pero me pregunto —Selene se mordió el labio —qué será lo que escogerá hacer. ¿Prometerá guardar el secreto mientras Seiya termine con mamá? O, ¿irá al extremo de contárselo a mamá para que ella no quiera volver a ver a Seiya? Se me ocurren tantos escenarios posibles que me duele la cabeza —se quejó, apoyando la cabeza en el hombro de su novio —¿Qué debería hacer, Rubeus?
—Tal vez hablar con Seiya sea una buena idea. Digo, no va a cambiar lo que hizo, pero al menos podríamos entender qué pretende hacer.
—Tienes razón. Lo primero es hablar con el desgraciado que se acostó con mi hermana y después le pidió matrimonio a mi madre —la chica sacó el teléfono y marcó el número de Seiya, que se sabía de memoria.
El número que marcó se encuentra fuera del área de cobertura o se encuentra apagado.
—¿Qué demonios? ¿Dónde puede estar? —lo intentó otras tres veces, pero obtuvo la misma respuesta —Supongo que tendré que intentarlo luego —Rubeus la rodeó con sus brazos y ella suspiró, antes de añadir —Hay otra cosa que me preocupa, ¿sabes?
—¿De qué se trata?
—Últimamente mi madre ha estado hablando mucho con Diamante Black —contestó —Incluso han salido un par de veces a comer. No entiendo qué pasa. Después de todo lo que le hizo, ¿cómo puede mi madre volver a confiar en él? —Selene miró a su novio a sus ojos —¿Crees que Diamante esté intentando reconquistar a mi madre para lastimarla? Si ella vuelve a caer en sus engaños… No, no, pero ella tiene a Seiya —Selene continuaba con su monólogo —Bueno, pero Seiya la traicionó y si se da cuenta de que Serenity está embarazada es capaz de hacerse a un lado y dejar que Serenity se quede con Seiya, aunque eso le rompa el corazón. Siempre lo he dicho, mi madre es… —Rubeus, harto de la paranoia de su novia, la silenció con un beso. Ella se resistió al principio, pero terminó correspondiéndole, rodeando el cuello del chico con sus brazos. El beso se hizo más profundo, pero pronto tuvieron que separarse por falta de aire.
—Cálmate, nena —le dijo Rubeus, manteniendo su frente unida con la de Selene —Encontraremos una forma de salir de todo esto, ya lo verás. No será fácil y tampoco puedo garantizarte que nadie saldrá lastimado, pero ya pensaremos en algo. Yo estoy contigo, lo sabes ¿verdad? —ella asintió con la cabeza —Ahora, ¿habrá alguna forma de sobornar a esa mujer para que no diga nada?
—Es imposible. ¿Cómo podríamos sobornar a una mujer que lo tiene todo? —dijo ella —Además, si busca apartar a mamá de Seiya, no será capaz de desaprovechar esta oportunidad, eso es seguro.
—Pero tiene que haber alguien. Alguien que sea bueno para meterse en las vidas de los demás. Alguien que pueda contarnos algún oscuro secreto que Kakyuu Kou no quiera que nadie sepa —Selene se quedó pensativa. ¿Conocía a alguien así? De repente una idea se le vino a la cabeza, pero no estaba segura de que fuera una buena idea —¿Qué pasa?
—Hay alguien. Una mujer que es capaz de desenterrar los secretos más oscuros de cualquier persona —contestó ella —Es la persona que descubrió todos los engaños de Diamante. De hecho era una buena amiga de mamá pero parece que ocurrieron algunas cosas y dejaron de hablarse.
—¿Tienes forma de contactar con ella? —Selene rió.
—Todo el mundo conoce su teléfono. Porque ella es la editora en jefe de Phobos, Rei Hino —Rubeus no pudo ocultar su sorpresa. Selene entonces buscó el número y marcó. No pasó mucho tiempo para que escuchara una voz femenina – que sonaba cansada – desde el otro lado de la línea —¿La señorita Rei Hino?
—Eres… ¿Selene Tsukino? —la muchacha se quedó sorprendida, pero se apresuró a contestar afirmativamente —¡Gracias al cielo! Estaba pensando cómo podía contactar contigo. Soy Rei. Han pasado muchas cosas y la verdad no sabía a quién acudir.
—Quiero que me ayudes a investigar a Kakyuu Kou —la cortó —De seguro con tus habilidades serás capaz de encontrar un secreto que sea capaz de convencerla de mantener la boca cerrada.
—Oh, ¿por qué querría una chica como tú silenciar a Kakyuu Kou? —preguntó, interesada. A Selene no le hacía mucha gracia darle los detalles, pero sabía que los servicios de esa mujer no eran para nada económicos y sus precios nada convencionales.
—¿Conoces a mi hermana Serenity? —Rei respondió afirmativamente —Y supongo que también sabes que mi madre está saliendo con Seiya Kou.
—Oh, rayos, no me digas que el chisme ha llegado incluso a ti. Imagino que te estás refiriendo al embarazo de tu hermana —Selene respondió con un simple "sí" —Sí, bueno, también me he enterado de eso. Y no soy la única, mucha gente que no debería saberlo lo sabe. Incluso tu padre, Diamante. De hecho se dio cuenta apenas hace una hora. Lo sé porque me llamó exigiendo saber si era cierto. Dijo que había escuchado un rumor pero que una pariente suya llamada Esmeralda le había jurado que era verdad. Estaba muy molesto pero no sé por qué; demonios nunca terminaré de entender a ese sujeto.
—¿Qué crees que hará Kakyuu Kou? ¿Podemos evitar que lastime a mamá? —preguntó, desesperada. Rei suspiró, cansada —¿Rei? Por favor, dime que hay algo que podamos hacer.
—Seiya fue a Inglaterra para hablar con tu hermana —dijo —No sé qué es lo que planea, pero imagino que no está dispuesto a dejar que Serenity abra la boca para contárselo a Serena. Sin embargo, el problema es que Kakyuu también ha ido a Inglaterra —Selene lanzó un grito de sorpresa —Tampoco estoy segura de qué es lo que planea pero tengo una teoría. Creo que va a obligar a Seiya a casarse con Serenity a cambio de su silencio.
—O sea que… ¿hará que Seiya termine con mamá, que rompa su compromiso, sin explicarle por qué? ¡Eso es ruin hasta para ella!
—Así es como es ella, Selene. No le importa a cuántas personas tenga que lastimar para conseguir lo que quiere.
—Es una maldita desgraciada.
—Tú querías un chisme sobre ella, ¿verdad? Bueno, hay uno. No es exactamente sobre ella; es más bien sobre su marido, Darien. Dicen que está teniendo una aventura con una reportera que es menor que su esposa, ¿puedes creerlo?
—¿Es eso cierto? ¿Quién es la mujer?
—Su nombre es Rei Hino —contestó ella.
—¡¿Qué?! —gritó Selene, casi cayéndose de la cama por la sorpresa —¡¿E-Estás acostándote con el esposo de Kakyuu Kou?!
—Escucha, Selene. Cuando una mujer no es capaz de satisfacer a su marido, este sin duda buscará alternativas. Kakyuu está tan obsesionada con separar a Seiya de Serena que "vendió" a su esposo. Le dije que a cambio de información Darien tenía que acostarse conmigo. Lo hice porque supuse que se negaría, pero no fue así. Darien vino a mí y aún sigue buscándome.
—¿No te preocupa lo que la gente pueda pensar de ti?
—Selene, cariño, ¿acaso no estás al tanto de la reputación que tengo actualmente? La gente me ha tratado de zorra, traidora, chismosa y mil cosas más, pero poco me importa. Me gano la vida haciendo lo que mejor sé hacer y de vez en cuando puedo hacer alguna buena obra. Como esta. Esta vez voy a ayudar a Serena porque a pesar de lo que sucedió entre nosotras en el pasado, sigo pensando en ella como una amiga.
—¿Puedo confiar en ti? —se aventuró a preguntar —No quiero que mamá sufra más, Rei. Ya ha tenido suficiente. Demonios, ¿por qué no puede simplemente vivir en paz? ¿Por qué la gente siente la necesidad de meterse con una persona tan buena como ella? ¡Maldita la hora en la que llegaste a su vida, Seiya Kou!
—Tranquilízate, Selene. Confía en mí. Voy a hacer todo lo posible para que Serena salga lo menos lastimada. Pero tienes que entender una cosa. No hay forma de que las cosas sigan como están; de una u otra manera, Serena va a terminar con el corazón roto. Lo único que podemos hacer es procurar que sufra lo menos posible. Lo entiendes, ¿verdad?
—Lo sé. Sé que llegados a este punto, no hay mucho que podamos hacer —admitió —No quiero admitirlo, pero tu teoría acerca de hacer que Seiya se quede con Serenity para silenciar a Kakyuu podría ser la mejor opción. Es mejor que mamá no sepa hasta qué punto la persona que ama y su propia hija lo traicionaron. Quizás así le sea más fácil olvidarse de él y encontrar un hombre que valga la pena.
—Lita tuvo que viajar a Inglaterra para un seminario, así que espero que podamos obtener información por medio de ella. Te mantendré al tanto. Y seguiré investigando a Diamante, tengo que admitir que también me intriga saber qué pretende acercándose de repente a Serena. Lo siento, Selene, tengo que irme. Te contactaré luego.
—Adiós. Y gracias, Rei.
Selene colgó y arrojó el celular a un lado, dejándose caer sobre la cama de su novio, que había estado escuchando toda la conversación. No sabía qué hacer. No quería que su madre sufriera, pero sabía que inevitablemente, vería a su madre llorar otra vez. Una vez más, su madre terminaría con el corazón destrozado. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarle eso a ella? ¿Por qué a su madre? ¿Por qué Serenity tenía que ser tan estúpida? ¿Por qué Seiya tenía que acostarse con ella? Tantas preguntas y ninguna respuesta.
—De seguro logro sacarle más información a Esmeralda —comentó entonces Rubeus, acariciándole la cabeza —Serenity seguramente va a contarle todo lo que hable con Seiya, así que puedo arreglármelas para que me diga qué pasó entre ellos. Voy a ayudarte, ya te lo dije, ¿verdad? Además, le debo mucho a Serena —ella asintió y se abrazó a su novio, encontrando un poco de paz y tranquilidad. Hasta que su teléfono comenzó a sonar nuevamente. No quería contestar, pero podía tratarse de su madre.
Número desconocido.
De repente no tenía tantas ganas de contestar. Sin embargo terminó llevándose el aparato a la oreja, pero en cuanto escuchó la voz que le hablaba del otro lado se arrepintió y estuvo a punto de presionar el botón rojo para terminar la llamada. Pero…
—¡Espera, espera! ¡No cuelgues! —no supo qué la impulsó a obedecerle y quedarse en la línea.
—¿Qué quieres? —contestó secamente.
—Vaya, hace mucho que no hablamos, podrías al menos saludar —Selene rodó los ojos —Bueno, como sea, acabo de recoger a tu madre de la clínica y estamos cerca de la casa de Rubeus. Así que queríamos saber que quieres que pasemos por ti. Luego íbamos a ir por un postre, así que pensé que tal vez querrías acompañarnos —¿qué demonios? ¿Por qué de repente le venía a la cabeza una extraña escena familiar de los tres comiendo juntos? Algo estaba muy mal con ella. Rubeus le dio un toque en el hombro y señaló la pantalla de su celular.
Deberías ir. Quizás así entiendas qué pretende Diamante al acercarse a su madre.
La idea no sonaba tan mal. En realidad no le interesaba relacionarse con ese sujeto – al que no creía capaz de volver a llamar "padre" – pero tenía que admitir que le intrigaba saber qué quería de su madre. Finalmente decidió que era lo mejor.
—Seguro, pero me invitarás a lo que quiera, sin importar el precio.
—Lo que quiera mi pequeñita —Selene hizo una mueca de asco —Bien, estaremos ahí en diez minutos.
S x S
Eso era lo que había estado deseando, ¿no es cierto? Quería verlo, estar junto a él. Quería que la abrazara. Entonces, ¿por qué lo había rechazado cuando se acercó para tocar su vientre? ¿Por qué de repente le causaba repugnancia su presencia? ¿Por qué sólo quería que se fuera y no volviera a aparecer en su vida? Ella lo amaba, ¿cierto? Estaba enamorada de él, lo quería y ese bebé que llevaba en el vientre le podía permitir estar junto a él, ¿verdad? Entonces, ¿por qué de pronto sólo lo quería lejos de ella? Que regresara con su madre, que se casara con ella. Porque ella tenía a Helios, aunque lo hubiera dejado. Y de repente se sintió dispuesta a reconquistar a Helios.
—Rini, escucha…
—Es Serenity para ti —replicó ella, tomando un trago de café, mientras cruzaba la pierna. Ambos estaban sentados en la sala del apartamento de Serenity. Se habían estado mirando fijamente, sin decir nada, hasta que Seiya se hartó del silencio —No creo que hayas venido hasta Inglaterra sólo para que nos veamos las caras, Seiya. Dime de una vez qué es lo que quieres de mí. Si viniste para decirme que no aborte, puedes estar tranquilo, jamás haría algo como eso. Preferiría darlo en adopción antes que atentar contra su vida.
—¿Darlo en adopción? ¿De qué estás hablando, Serenity? —espetó —No puedes tomar esa decisión sin consultarlo conmigo. ¡También es mi hijo!
—No eres tú quien lo lleva en su vientre. Además, si se queda conmigo, este niño jamás podrá conocer a su padre. No creo que vayas a reconocerlo como tuyo si te casas con mamá. ¿Te imaginas cómo sufriría ella si llegara a enterarse de lo que hicimos? No, Seiya, yo no puedo volver a verla pasar por ese sufrimiento. Ya ha sufrido suficiente. Es cierto que esa noche yo no estaba pensando en nada, es cierto que en algún momento quise que se hiciera a un lado para estar junto a ti, aún ahora, quisiera que te quedes junto a mí, pero no puedo. Porque ella te ama. No sé si tú la amas en realidad, o cuánto la amas, pero sé que ella te ama con todo su corazón.
—Si no la amara, no le habría pedido casarse conmigo —dijo Seiya. Sin embargo, las palabras de Serenity empezaban a calar en su mente y en su corazón.
—Si la amaras, no te habrías acostado conmigo. Yo amo a mi madre, pero he hecho algo imperdonable, así que cuando me gradúe, permaneceré aquí en Inglaterra. Voy a mantenerme lo más lejos posible de ella, porque como ya he dicho, lo que hice no tiene perdón y ya no merezco llamarme hija suya.
—De repente suenas muy comprensiva —Seiya se llevó las manos al rostro —Demonios, vine aquí para que arregláramos las cosas, pero de repente mi mente está en blanco y no sé qué hacer. Por una parte, sé que quiero a ese bebé. Adoro a los niños, ¿sabías?, así que saber que dentro de ti está mi hijo – o hija – no sé, me hace tener sentimientos encontrados. No sé qué hacer, Serenity.
—Yo tampoco —confesó ella, sintiendo unas terribles ganas de llorar —No sé qué vamos a hacer, Seiya. Yo…
De pronto llamaron a la puerta y Rini se apresuró para ver quién era. La muchacha se quedó de piedra al encontrarse de pronto con esa mujer. ¿Qué hacía Kakyuu Kou en la puerta de su apartamento en Inglaterra? Rini no sabía cómo reaccionar. ¿Hacerla pasar? ¿Cerrarle la puerta en la cara? ¿Qué hacer? Porque, ¿qué demonios hacía esa mujer ahí?
—Buenas noches, Serenity —dijo la pelirroja entonces —¿No vas a invitarme a pasar? —como por inercia, la chica se hizo a un lado para darle espacio —Tienes un lindo apartamento, se nota el buen gusto que tienes —Rini sonrió agradecida, mientras guiaba a la mujer hasta la sala.
—¡¿Tía?! —Seiya se puso de pie de golpe
—¡Sorpresa! —exclamó Kakyuu, con una gran sonrisa.
—¡¿Qué demonios estás haciendo aquí?!
—Pues, ¿cómo decirlo? —la mujer no esperó ser invitada y se sentó en el sofá junto a su sobrino, poniéndole una mano sobre el muslo —Me he enterado de todo, Seiya querido —el chico abrió los ojos, asustado —Y cuando digo todo —miró a Serenity, que lucía tan asustada como Seiya —es todo. Sé lo que hicieron en Okinawa y que ahora estás esperando un hijo que es de Seiya. Y me parece fenomenal.
—S-Señora Kakyuu… la verdad es que… —Rini agachó la cabeza —No tengo excusa para mi comportamiento. Yo traicioné.. —de repente la chica levantó el rostro para mirar a la pelirroja —¿Q-Qué acaba de decir?
—Dije que me parece fenomenal, porque es la excusa perfecta para que tú, Seiya. —miró a su sobrino con gesto inquisidor —finalmente te cases con una mujer adecuada.
—Voy a casarme con Serena —pero Kakyuu negó con la cabeza.
—No, Seiya, eso no está bien. No puedes casarte con Serena cuando te acostaste con su hija y encima la dejaste embarazada —Seiya sintió el veneno en cada palabra que su tía decía —Sé que te lo he dicho muchas veces, pero aquellos que llevan el apellido Kou deben honrarlo. Si esto se llegara a saber, seríamos el hazmerreír de la sociedad y eso no voy a permitirlo.
—Ya te dije que el apellido Kou no significa nada para mí —escupió Seiya —Es más, estoy dispuesto a renunciar a él si eso te hace sentir más tranquila. Pero no pienso renunciar a Serena, nunca.
—O, pero lo harás, Seiya —dijo Kakyuu con una fingida dulzura —Lo harás. Vas a obedecerme, ¿o acaso quieres que le cuente a Serena todo lo que hiciste? —Seiya miró a su tía, horrorizado. ¿Cómo podía ser tan cruel? —Seiya, yo no quiero lastimar a Serena. Ella es una buena mujer, pero no es la mujer adecuada para un muchacho joven con un futuro prometedor como tú. Piénsalo, esto es lo más conveniente para todos. ¿Imaginas lo contentos que se pondrán tus hermanos al saber que serás padre?
Seiya se había quedado boquiabierto. No podía creerlo. ¿Su tía estaba hablando en serio? Claro que sí, porque Kakyuu Kou no era una persona bromista. No, Kakyuu Kou no apreciaba las bromas para nada. Así que si ella decía que se lo contaría a Serena si no la obedecía, entonces lo haría, sin duda alguna. ¿Qué podía hacer? ¿Acaso tendría que dejar que ella decidiera su destino?
—Un momento, Seiya no puede simplemente terminar con mi madre sin motivo alguno.
—Pero por supuesto que habrá un motivo —dijo Kakyuu —Aunque probablemente Serena termine odiándome, pero bueno, no le puedes caer bien a todo el mundo, ¿cierto? Vamos a decir que Seiya está comprometido con una adorable señorita y que su deber como heredero de la familia Kou es casarse con ella.
—¡Pero Taiki es el mayor! ¿¡Cómo es que nunca te metiste en su vida!? ¿Y qué hay de Yaten? ¡¿Por qué siempre yo?!
—No me discutas, Seiya Kou —replicó ella, con tono amenazante, poniéndose de pie para encararlo —Simplemente limítate a obedecer, sino quieres que arruine la vida de la mujer que, según tú, amas.
En pocas palabras, Kakyuu es una maldita, ¿verdad?
