Quédate a Mi Lado.
Capitulo 14.
A Arwen se le desgarraba el corazón. ¿Perder a su hijo así?
Amor y odio se agolpaban en ella al saber que la causa de su sufrimiento era Legolas. ¿Pero no acaso lo tenía todo perfectamente planeado¿El odio, la separación, la venganza, el olvido?
Tiempo es algo que no tenía.
Ahora la vida de Eldarion dependía de encontrar a Legolas… vivo.
Arwen se desgarraba entre decir la verdad o callar.
Hablar… ¡Oh! Valar¿Y enfrentar la vergüenza, la humillación...el reproche…la separación… el olvido?
Callar y enfrentar algo peor…perder su vida misma, perder a Eldarion.
Talvez si decía la verdad a medias… hablar la suficiente para que Aragorn tomara el camino apropiado…
Aragorn se acerco para consolar a su reina – Encontrare a Legolas, lo juro- susurro el Rey tratando de calmarla.
-Es solo que no entiendo- respondió Arwen pensando en voz alta- nunca pensé que Eldarion… que su unión fuera tan fuerte, debe haber otra explicación-
-Talvez haya mas de lo que creemos, pero mientras la encontramos- interrumpió Elrond mirando fijamente a Arwen- debemos encontrar a Legolas-
Aragorn asintió presuroso despidiéndose con un beso de Arwen.
-¿Tienes alguna idea de donde buscarlo?- pregunto llorosa Arwen tratando de evitar la mirada de su padre.
-Buscaremos pistan en el camino- respondió cansado Aragorn, pero Arwen no le soltaba la túnica- estoy seguro que se dirige a Ithilien -
Arwen sollozo escandalosamente -¿Pero si esta en peligro como piensan¿Y si fue llevado en contra de su voluntad¡He escuchado terribles historias de lo que pasa en lejanas tierras¡Se que en el Sur reina la tiranía!-
-¿De quien?- pregunto Elrond. Algo no andaba bien con Arwen, pero no podía poner dedo en que. Primero aseguraba que Legolas había abandonado a su hijo¿y ahora estaba sugiriendo secuestro? Elrond confiaba en la visión de su hija, que a veces podía percibir cosas más allá de la mirada de los hombres .Pero algo andaba mal con Arwen.
-De mi doncella- respondió rápidamente Arwen –Le gusta asustarme con esas horribles historias-
-La esclavitud no son cuentos baratos para asustar- reprimió Elrond enojado.
-¿Talvez ella sepa algo?- pregunto Aragorn, aterrado con la simple idea.
-Son solo cuentos Aragorn, no se si…- respondió Arwen, tratando ahora de desviar la conversación. Lo que había dicho era suficiente.
-¡Lo que sea, cualquier pista, cualquier indicio para encontrar a Legolas es mejor que nada!- grito Aragorn. Su corazón lleno de remordimiento, si Legolas había caído en manos de traficantes… ¿Cómo podría siquiera guardarle rencor? Era obvio ahora que no había abandonado a Eldarion por voluntad propia. Legolas no hubiera dejado a Eldarion en tal sufrimiento,
¿Pero quien se atrevería ponerle siquiera un dedo encima en Gondor?
¿Venganza o simple codicia?
-Manda llamar a tu doncella - dijo Elrond- veremos que tiene que contarnos. Arwen, cuida de Eldarion-
-¡Pero quiero saber también!- dijo Arwen.
-Suficientes historias has escuchado ya- dijo Elrond, deteniéndola con la mirada- Pensé que no querías separarte de Eldarion-
Arwen se quedo fría. ¿Su Ada sospechaba algo? Sin decir nada se acomodo junto a la cama donde reposaba su hijo. Solo le quedaba confiar que la leal Iris no diría nada que la involucrara. Y si hablaba, la acusaría de mentirosa, lo negaría todo, era su palabra contra la suya…
-Aragorn, es muy tarde para que partas de todos modos. Amanecerá en un par de horas. Veamos a esta moza y partirás en cuanto hayas descansado un poco. Tus hermanos tendrán todo listo- sentencio Elrond antes que nadie mas pudiera hablar.
Salón de Trabajo de Aragorn.
Iris llego nerviosa ante su Rey. Era muy tarde para ser convocada y esto solo la hacia suponer que algo malo había pasado.
¿Talvez su Reina esta en peligro? No la había visto desde la mañana. Se rumoraba que el Príncipe elfo había desaparecido y que el heredero a Gondor se encontraba enfermo. Iris confiaba que su Reina le contaría todo una vez que la llamara, pero ciertamente no esperaba ser citada por el Rey.
Sus temores aumentaron cuando vio la cara de su Rey.
-¿Iris, verdad?- dijo Elrond con voz calmada señalando una silla al ver la pálida cara de la chica.
-Si, si mi Señor- dijo Iris sentándose después de una leve reverencia -¿Le ha pasado algo a mi Señora? – pregunto preocupada, esa era la única respuesta.
-Nada le ha pasado a la Reina- respondió Aragorn – te he llamado para que me digas todo lo que sabes de las tierras del sur y sus corruptas costumbres-
-¿Yo mi señor?-
-La Reina nos ha dicho de tus cuentos – respondió Aragorn cada vez más impaciente.
-No son cuentos mi Señor, son rumores que dice la gente…mi Reina… ella quería saber…quiere ayudar…-
-¿Entonces dices que fue la Reina quien te pidió saber de las Tierras del Sur?- pregunto Aragorn sorprendido.
-Estaba muy preocupada por el atentado hacia los Príncipes…- respondió nerviosa Iris – solo le dije que nadie se atrevería a lastimarlos, no mientras estuvieran en el Palacio de Gondor-
¿Quieres decir solo aquí?- pregunto ahora Elrond muy pensativo.
-Bueno…son solo rumores mi Señor…que algunos traficantes llegan a entrar a Gondor…pero nadie puede asegurarlo- respondió Iris, no
Queriendo decir demasiado, había prometido a su Reina callar, pero tampoco quería mentir a su Rey y mas si la vida de alguien estaba en
peligro.
¡¿En Gondor?!- grito furioso Aragorn, imaginando las implicaciones de semejantes palabras.
-Son… son solo rumores mi Rey- dijo Iris al borde del llanto – mi Reina prometió….prometió terminar con semejantes atrocidades…-
Contadme de estas promesas de mi hija- dijo Elrond.
Iris parecía confundida -¿Hay alguien en peligro mi Señor?- se atrevió a preguntar.
- Lo único que debes saber es que necesito toda la información que puedas darme y eso incluye lo que haya dicho la Reina- contesto Aragorn con un tono de impaciencia cada vez mas evidente. No podía creer que Arwen le ocultara todo esto.
-No hay mucho que decir mi Rey- contesto Iris – mi Señora estaba preocupada por la seguridad de los Príncipes, temerosa que las intenciones de sus últimos atacantes fueran llevarlos a otras tierras. Le dije que no se preocupara, que la esclavitud estaba prohibida en la mayoría de las fronteras- dijo Iris al hilo, soltando un suspiro al terminar parte de su historia.
¿Y la promesa?- pregunto Elrond.
La Reina estaba triste que semejantes costumbres permanecieran aun, y prometió terminar con semejantes prácticas- termino Iris, temiendo que si seguía hablando, fallaría en su palabra de silencio a su Señora.
Ya veo- dijo por fin Aragorn relajándose en su sillón. Arwen estaba preocupada. Eso era todo.
¿Algo mas Iris?- pregunto Elrond no muy convencido.
Es todo mi Señor-
Puedes retirarte- dijo Aragorn – y si recuerdas algo mas, Por insignificante que sea, por favor no dudes en venir, no importa la hora-
Con una reverencia, Iris salio del pequeño estudio, prometiéndose averiguar si alguien estaba en peligro.
-Parece que Arwen solo estaba preocupada, como siempre- dijo Aragorn rompiendo el silencio.
-Me preocupan dos cosas Ion- dijo Elrond ignorando las palabras de su hijo – primero ¿Por qué Arwen no dijo nada? Si estaba tan preocupada como afirma su doncella, seguro había acudido a tu consejo. Y, segundo ¿Como sabemos que en su afán de terminar con estas costumbres, no trajo el mal a Gondor?-
-Talvez, pero no voluntariamente- contesto Aragorn – Talvez solo quería protegerlos-
-Proteger a Eldarion, porque es evidente que nunca aprobó la relación de Legolas y tu hijo- dijo Elrond.
-¿Insinúas que Arwen hizo todo esto para sepáralos¡No lo creo! Cierto es que no aprobaba su…acercamiento- contesto Aragorn rebuscando las palabras – Y acepto que tampoco yo…pero de eso a incitar un secuestro¡Ada! Hablas de mi esposa y de tu hija-
-Se perfectamente bien de quien estoy hablando- contesto Elrond levantando un poco la voz – y por eso me hago estas preguntas. La obsesión que tiene Arwen por Eldarion no es sana. Me preocupa y entristece. Mi hija no debe cargar con tales sentimientos. Mi hija merece ser feliz –
Aragorn sabía que su Ada tenía razón. Pero no toda la culpa era de Arwen.
Había jurado hacerla feliz y parecía haberlo logrado cuando nació Eldarion.
Lo había consentido todo y cuando quiso detenerla era muy tarde, así que lo más fácil fue seguir permitiendo y callar.
Y ahora Arwen tenía una fijación con Eldarion, desde sus estudios hasta con quien se relacionaba. Y así, poco a poco, había dejado de pensar para ella, de vivir para ella, todo su mundo era Eldarion.
¿Pero cometer semejante crimen?
Aragorn se negaba a pensar en la respuesta.
-Esas respuestas solo nos las puede dar Arwen- contesto Aragorn con una sensación amarga en la boca.
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Madrugada, Lejos de Gondor.
-¿Debemos partir tan temprano?- pregunto Sarco – Apenas si dormimos un poco-
-Ya te dije mil veces que el tiempo apremia. La ausencia de este elfo no pasara desapercibida. No quiero la caballería de Gondor pisándome los talones- contesto Kreban con un bostezo mientras levantaban el campamento.
-Ja, no creo que nadie lo este buscando. La misma Reina nos los obsequio- dijo Sarco riendo con deleite.
-Pero en secreto¿recuerdas? No confió en esa elfa, mejor estar seguros- contesto Kreban acomodando las cosas en su montura- prepara la mercancía que ya es tarde-
-Deja que lo lleve hoy yo. No lo tocare si eso es lo que te preocupa- pidió Sarco con cara seria, muy seria para el gusto de Kreban.
-Puedes llevarlo hasta que paremos para comer algo- dijo Kreban. No le convenía discutir ahora con su cómplice, y si llevar al elfo lo tenía a gusto, podía ceder por ahora, pero si daba problemas mas adelante… bueno… no es que necesitara un cómplice después de todo…a estas alturas podía desaparecerlo y hacerse cargo solo del elfo.
Legolas escucho atento toda la conversación y no le agrado en absoluto. Temía tuvieran razón y que nadie lo estuviera buscando, pero si Kreban aun era cauteloso, aun había esperanza. Trato de estirar un poco los brazos, pero no logro nada. Lo había dejado atado en el suelo toda la noche, hacia horas que había dejado de sentir sus brazos y piernas.
Sarco se acerco y sin mayor resistencia, desato a Legolas, forzó las gotas en su boca y lo acomodo en su montura. Legolas se acomodo lo mejor que pudo y apretó los dientes, la herida en su cadera aun punzaba y la sangre que volvía a sus extremidades se sentían como miles de agujas entrando y saliendo de su piel.
Sarco lo sujeto firmemente de la cintura mientras esperaba la orden de Kreban para partir.
Puedo ser paciente elfito .Si Kreban sufre un desafortunado accidente, seremos solo tu y yo - susurro Sarco a una puntiaguda oreja, dando una lamida a lo largo de esta.
Legolas giro la cara asqueado. Sarco rió y lo dejo en paz. Pronto empezaron a cabalgar de nuevo a un paso firme y constante.
Pero Legolas no encontró confort en los primeros rayos de Anor, intranquilo por las palabras del hombre. Si Sarco lastimaba a Kreban…estaba seguro que no llegaría siquiera a las fronteras.
11-05-07
Gracias de nuevo ¡Galadrielcva!
Te invito a leer mi primer RPS. Gracias .
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