Capitulo 14:
Cambio de planes:
Bella arrugó los ojos despertándose, parpadeó repetidas veces esclareciendo el ambiente que la rodeaba.
Estaba acostada de lado, viendo hacia el lado interno de la cama, lo primero que vio al abrir los ojos, fue el rostro de Edward, estaba profundamente dormido, pero se veía sumamente tranquilo, dormía en paz, su rostro se veía increíblemente mas relajado y un poco infantil, tenía apenas un poco la boca abierta, mostrando el comienzo de sus dientes.
Bella se quedó un rato observándolo, ayer se había puesto sumamente nerviosa cuando lo encontró, Patrick le había dicho que los dolores de cabeza eran relativamente normales, pero no había nada normal con lo que ella había presenciado ayer.
Respiró profundo mientras cerraba los ojos nuevamente, tenía que llamar a Patrick para contarle lo ocurrido, tenían que ponerle un tratamiento a Edward o buscar la manera de ayudarlo.
Intentó entonces moverse, para así poder levantarse, pero se fijó que su mano no estaba libre, él no ejercía presión en sus dedos, pero los tenía rodeados con una de sus manos, Bella puso extremo cuidado en retirar su mano sin despertarlo en el proceso, él tenía que descansar.
Logró zafarse y se sentó en el borde de la cama, volteó un segundo a verlo, Edward no había cambiado de posición y aun seguía profundamente dormido, se colocó de pie y mantuvo el silencio lo mejor que pudo.
Para cuando estaba en la sala, buscó en la libreta de los números telefónicos el del psiquiatra, éste no atendió, por lo que le dejó un mensaje en su buzón de voz.
Disculpe la hora Dr. Parker, es Isabella, la esposa de Edward Cullen, me gustaría hablar con usted acerca de Edward, por favor comuníquese conmigo, de verdad es importante.
Cerró la llamada y apoyó el teléfono a su frente, ¿qué debía hacer?
Su cabeza no era el lugar mas tranquilo en este momento, la verdad era que tenía demasiadas preocupaciones encima.
La más importante de todas, dormía ahora en su habitación.
Le preocupaba sobremanera la salud de Edward, anoche se había asustado mucho cuando casi se le desmayó del dolor.
Otro asunto se coló en su memoria, el beso que habían compartido.
Lo que más le preocupaba, es que no era un pequeño beso, había sido un GRAN beso.
Sacudió la cabeza, despeinándose un poco, en sus recuerdos no conseguía la última vez que ella y él habían compartido un beso así.
Sus dedos se fueron a sus labios, dibujando el contorno de su boca, una sonrisa boba se extendió sobre sus dedos, se había sentido bien, se había sentido divino ese baile de bocas.
Sacudió la cabeza de nuevo, diciéndose a sí misma que era una locura pensar en eso, que si él recuperaba la memoria, se iba a burlar de ese beso, o peor aun, le diría que ella lo había coaccionado.
Resopló furiosa, su aversión al antiguo Edward se estaba viendo mermada por la manera de ser del nuevo.
-"Cuando él regrese, todo volverá al infierno de antes" se dijo a sí misma recostándose del espaldar del sofá donde estaba sentada, todo era un enredo, prefería mil veces que Edward no hubiera perdido la memoria, así ella no se sentiría tan miserable por todo lo que había hecho.
Las noches con Jacob pasaron en imágenes en su cabeza, ella le había sido infiel montones de veces, y nunca, pero nunca, había sentido siquiera remordimiento.
Resopló furiosa incorporando su rostro, este Edward le hacia ver una parte de ella que no le gustaba.
Pensó en su hija, la pequeña Renessme no tenía idea de lo que le ocurría a su papá, estaban comenzando el mes de octubre, y su hija terminaba el año escolar a principios de diciembre, eso significaba que tenía menos de mes y medio para, contarle o para que Edward se recuperara.
Enterró la cabeza en sus palmas, lo de Edward no era algo fácil de calcular, había pasado demasiado tiempo desde el accidente y él no tenía siquiera asomos de recordar algo, tan solo aquella película que había encontrado cuando Rebecca entró a la casa, sin embargo Bella le preguntó por que la había elegido y él simplemente se encogió de hombros.
Se colocó de pie, caminando al patio de la casa, desplazó la puertas corredizas y se abrazó a si misma viendo la gris mañana que se empezaba a alzar, tenía que empezar a arreglar las cosas, tenía que empezar a delegar sus cargas.
Pensó en comunicarse con los Cullen, contarles la situación, pero inmediatamente desistió, los Cullen eran demasiado solidarios, si se enteraban de la condición de Edward todos se aparecerían en su casa al día siguiente y eso, no lo quería.
Tendría que contarle a su hija primero, tenían que resolver esto como una familia, aunque hubieran olvidado que eran una.
Respiró profundo decidiéndose, hoy le tocaba hablar con su hija, así que hoy le contaría la verdad.
En París.
Pum, pum, pum
Tocaron insistentemente la puerta de la habitación de Nessie, ella la abrió apenas asomando su mirada afuera, se encontró entonces con Marcie, la dejó pasar rápidamente.
-"¡Se supone que no deberías estar aquí!" le dijo Nessie a la castaña, Marcie había corrido tanto que le costaba respirar, entró como un huracán y fue directo a la ventana, abriéndola y cerrándola inmediatamente, Nessie la vio con el ceño fruncido.
-"Muévete" dijo Marcie lanzándole su bolso, Nessie lo tomó por reflejo.
-"¿De qué estás hablando?" preguntó, todavía no era hora de que ella saliera de su cuarto, el trasporte que las llevaría a casa del embajador no llegaba todavía, Marcie volvió a caminar a la ventana, viendo hacia afuera.
-"Mi padre vino" dijo, Nessie sintió que el alma se le iba al suelo.
-"¡¿Que!" gritó caminando a la ventana, en efecto vio al estirado y demasiado rubio padre de Marcie.
-"¿Qué hace aquí?" preguntó atacada.
-"Resulta que quiere ir conmigo a la fiesta de cumpleaños de la hija del embajador" dijo Marcie con una mueca de asco y fastidio, su padre se había vuelto muy oportunista desde la separación y al enterarse que su única hija había sido invitada a la casa del embajador había decidido arbitrariamente acompañarla.
-"¡Marcie!" gritó Nessie "¿qué voy a hacer?" le preguntó furiosa "¡no puedo fingir ser tú con tu papá!" gritó casi histérica, ellas tenían un plan, ¿cómo demonios iba a suceder todo esto Justo ahora?
-"Yo sé tonta" dijo Marcie esta vez caminando a la puerta, la entre abrió y se fijó afuera, asintió y se volvió hacia adentro.
-"Vámonos" dijo, Nessie la vio con ceño fruncido, no entendía nada.
-"¿A dónde? Marcie todo se fue al demonio, no voy a poder salir de aquí, por lo menos no hoy"
Marcie puso los ojos en blanco y cerró la puerta, acercándose, la empujó haciendo que se sentara de golpe en la cama, Nessie la vio sorprendida.
-"Si no sales hoy, no lo vas a poder hacer nunca" dijo, respiró profundo y le contó "mi papá vinieron a retirarme del colegio" Nessie abrió sus ojos de mas, Marcie no quería irse del colegio, se suponía que este era su hogar, ya que la casa de sus padres era un infierno.
-"Pero…." Dijo la chica sentada, estupefacta.
-"Tiene potestad sobre mí, ¿qué puedo hacer?" dijo con una mueca de desden, pero se le veía que la noticia no la hacia nada feliz, mas bien todo lo contrario, Marcie sacudió la cabeza enfocándose en lo realmente importante.
-"Tenemos que sacarte de aquí hoy, yo no creo que regrese y Claire no puede ayudarte, ella se va después de clases todos los días, así que se me ocurrió un plan"
-"¿Cuál?" preguntó Nessie asombrada, Marcie rodó los ojos.
-"No hay tiempo de explicarte, ¿vienes o te quedas?"
¿Qué más podía hacer?
Era ir a ciegas en un plan pensado en tan solo unos minutos por la imprudente de Marcie, o quedarse en el internado, sola y sin saber en que momento podría marcharse, tenía unas supuestas vacaciones en poco mas de un mes, pero, según la nota que había mandado su padre al colegio, ella tenía prohibida la salida del internado hasta que su padre dijera lo contrario.
No tenía otra opción, se decidió por escaparse a ciegas.
Asintió colocándose de pie.
-"Vamos" dijo y se percato que estaba mas asustada de lo que había pensado jamás, Marcie la vio con cierto asombro, su decisión le parecía sumamente valiente, Nessie se guindo su mochila a la espalda y se trenzó la pequeña cartera que contenía sus documentos, Marcie abrió la puerta.
-"Llego la hora, vamos" dijo y ambas niñas corrieron por el pasillo, viendo a sus espaldas constantemente como si fueran convictos.
De vuelta al Craw en Nueva York.
-"¡Jacob!" llamó Ángela en medio de la cocina.
-"¿Qué sucede Ángela?" preguntó Jake limpiando sus manos, la expresión de la jefa era la de una mujer obstinada.
-"Estas encargado hoy, la Chef no puede venir" dijo, todos los presentes, que no eran muchos, alzaron sus cejas, era la segunda vez que la Chef faltaba en mas de 5 años trabajando en la cocina del Craw.
-"Ok" dijo Jacob despacio, "pero ¿le sucedió algo?" preguntó, Ángela estaba apurada, tenía que cuadrar unos asuntos antes de abrir las puertas y esperaba una llamada de Bruno, así que contestó sin pensarlo mucho.
-"Su esposo no se siente bien, se quedó cuidándolo" comentó encogiéndose de hombros, su celular repicó en ese instante indicándole la pantalla que se trataba de Bruno por lo que salió de la cocina rápidamente, dejando al personal solo.
Jacob, se retiró a la mesa de trabajo que normalmente utilizaba la Chef, buscando los especiales y si lo que cocinaría para hoy estaba en orden, Jessica se acercó a Lauren, otra de las cocineras.
-"El otro día escuche algo del esposo de la bruja" dijo a las espaldas de Lauren, ésta se volteó al oírla, "la verdad no creía que estuviera casada ¿qué clase de hombre se aguanta una mujer así?"
-"Seguro es un viejo desahuciado" dijo Lauren en tono burlón "por eso es tan amargada" ambas rieron divertidas, imaginando al viejo decrépito que seguramente estaba casado con la arpía, después de todo, por algo lo mantenía en secreto.
En casa de los Cullen.
Edward bajó a la cocina esperando encontrarse solo, como se había vuelto costumbre después del incidente de Rebecca, resopló haciendo un sonido cómico con sus labios al recordar que pasaría todo el día encerrado en casa, le pareció buena idea subir al ático, tenía tiempo sin hacerlo y seguramente encontraría algunas cosas interesantes.
-"Buenos días a ti también" dijo la voz de Bella desde la puerta de la cocina después de escuchar su resoplido, tenía en sus manos un tazón con café con crema, Edward al verla abrió sus ojos de mas, sonriéndole de manera incrédula.
-"Buenos días" dijo despacio, Bella le sonrió fraternalmente y le extendió la taza humeante.
-"Me parece mínimamente justo, que aunque sea un día, sea yo la que te prepare el café" Edward extendió su mano y tomó la bebida, se encontraba un poco extrañado de la reacción de Isabella, ella al tener las manos libres tocó su frente con una leve caricia.
-"¿Duele?" preguntó en voz baja, él negó atontado.
-"Casi nada" dijo viéndola a los ojos, ella le sonrió.
-"Con cuidado, que está caliente" dijo ella encaminándose a la cocina, él la siguió teniendo cuidado con la bebida.
-"Llamé a Patrick" dijo Bella empezando una conversación, Edward terminó el trago que le había dado a su café y frunció un poco el ceño y habló.
-"Estoy bien Isabella, lo de ayer fue un simple dolor de cabeza, ya estoy perfectamente bien" Bella sacudió la cabeza respirando profundo.
-"¿Por qué será que imaginé que dirías eso?" dijo de manera sarcástica "no vamos a volver al mismo tema Edward, no fue normal y lo sabes" Edward fue a refutar, sin embargo ella lo detuvo.
-"Patrick dice que no nos puede ver hoy, que no está en la ciudad" dijo rodando los ojos, el médico se había comunicado con ella hacía unos pocos minutos, explicándole que no podría ver a su esposo porque estaba lejos "me dijo que no pasará nada mientras te tomes la medicina cada 6 horas para prevenir" Edward asintió obediente, era mejor tomarse la medicina que ir como un debilucho al médico, Isabella rodó sus ojos mientras continuó hablando "me dijo también, que si estoy tan preocupada, no te quite la vista de encima y que el lunes nos vera a la misma hora de siempre"
Edward giró un poco su cabeza, una sonrisa cautelosa se filtró por sus labios.
-"¿Eso que quiere decir?" preguntó, Isabella torció sus ojos.
-"Que no voy a trabajar, me quedare contigo cuidándote"
-"¿Cuidándome?" preguntó sonriendo torcido, ella puso los ojos en blanco.
-"Bueno, haciéndote compañía, es lo mismo" dijo encogiéndose de hombros.
-"¿Y qué vamos a hacer?" preguntó emocionado, Isabella no podía con su actitud de niño grande.
-"Yo voy a subir a cambiarme, tú si quieres desayuna o esperas para comer algo fuera, debo ir al mercado para comprar algunas cosas para el restaurante ¿me acompañas?" preguntó, él no tenía idea que podían comprar y donde lo iban a hacer, pero la perspectiva de pasar el día con ella, le encantó, por lo que asintió repetidas veces, Isabella rió divertida y se dirigió a la puerta de la cocina, cuando pasó por su lado, le acarició el cabello, él tan se inclinó hacia su mano.
-"Ahora vuelvo" dijo ella, retirándose por completo, Edward se quedó embelesado viendo la espalda de ella retirarse, una corriente se la alojo en la base del cuello, haciendo que sufriera un pequeño escalofrío, ¿qué era eso que le producía su esposa?
En Paris.
-"¡Marcie!" gritó Nessie mientras esperaba escondida en una de las paredes del internado a que la rubia le dijera que era libre salir "todo esto está mal" le dijo en susurro.
-"Deja de atormentarte ¿no quedamos en que me ibas a hacer caso?" preguntó entre dientes.
-"¡Pero no así!" le contestó Nessie exasperada.
-"¡Shh!" dijo apremiante la rubia, "ahí viene alguien" Nessie se pegó aun mas de la pared, ocultándose en la sombra que le ofrecía el oscuro y húmedo pasillo inutilizable del colegio, en efecto unos pasos se escucharon, Nessie prestó atención a las palabras.
-"Magcie" dijo la voz de Amelié, la ayudante de cocina con la que Nessie conversaba a veces.
-"Hola Amelié" dijo Marcie exagerando su mal humor, hubo una pausa Nessie imaginó la cara estupefacta de la aprendiz de cocinera al escuchar el tono de Marcie.
-"¿Has Visgto a Negsie?" preguntó con su acento francés muy marcado.
-"No, no la he visto" dijo rápidamente la castaña, "además no tengo por que verla" agregó.
-"Ugtedes son amigas" dijo la cocinera, Marcie bufó en voz alta.
-"No soy amiga de pelirrojas" dijo, Nessie rodó los ojos, odiaba que le dijera pelirroja.
-"No la encuegtro y quería enseñagle algo" continuó la francesa.
-"Pues no le he visto" dijo Marcie batiendo su cabellera "¿puedes dejarme sola?" le preguntó altanera "estoy esperando que vengan por mi"
Nessie no escuchó la respuesta de Amelié, pero escuchó sus pasos alejándose.
-"No tenías que ser tan grosera, ella es muy buena" le dijo en tono de reprimenda, Marcie torció los ojos.
-"Seh, seh" dijo de manera despectiva "necesitaba que se fuera, además, yo siempre he sido odiosa, tenía que serlo" argumentó, Nessie fue a decir algo mas pero Marcie intervino.
-"Llegó" dijo "en lo que te de una señal sales corriendo y te montas al auto, nadie puede verte ¿estamos?"
Nessie mordió su labio, ahora estaba sumamente nerviosa, el plan de Marcie era un disparate, su padre se iba a dar cuenta y ella se quedaría encerrada de por vida en aquel internado, Marcie se retiró caminando hacia aquel auto negro y elegante, le dijo unas palabras al chofer, este asintió encaminándose dentro del internado, Marcie esperó que estuviera fuera de la vista y le hizo señas a Nessie.
Nessie salió corriendo con sus rodillas temblorosas, estaba un poco agachada, no se fijó en su alrededor, no vio a ningún lado, tan sólo se fijó en la puerta abierta del auto negro que estaba frente a ella y se lanzó adentro.
-"Escóndete allá abajo" dijo Marcie entre dientes metiéndola casi a la fuerza entre el asiento del conductor y el asiento trasero.
El conductor regresó al auto, vestía de negro con una camisa blanca inmaculada.
-"Su abrigo Miss" dijo extendiéndole un sobretodo color caramelo a la chica.
-"Gracias Rupert" dijo Marcie, "¿nos vamos?" preguntó.
-"Su padre quiere venirse con usted, me dijo que lo esperara" las dos niñas se tensaron en sus distintos lugares, Nessie no podía creer su mala suerte.
-"Pues yo no quiero esperar, necesito comprarle el regalo de cumpleaños a Claire, mi papá sabe de esto así que arranca" Marcie estaba tratando de simular los nervios de su voz.
-"No tengo conocimiento de eso Miss"
-"Que raro" dijo Marcie altanera "nunca sabes nada" dijo demasiado malcriada, "ya te dije que no voy a esperarlo, mi papá no ha salido de hablar con la directora y yo quiero llegar a la fiesta de Claire, así que arranca" aunque no le veía, Nessie supo que estaba cruzada de brazos, tamborileando con su pie en el suelo.
-"Miss" dijo Rupert angustiado.
-"¡Arranca el auto y llévame!" le dijo furiosa, mientras se sentaba en el asiento de cuero negro "¡no tengo todo el día!"
Nessie no supo, como un hombre adulto podía hacerle caso a una chiquilla de 11 años, pero el hecho fue que, le hizo caso, ya que lo próximo que sintió en su escondite fue como el coche cobraba vida y se encaminaba finalmente a la salida del colegio, agradeció entonces por primera vez la altanería de Marcie.
Pero su cuerpo dio un ligero temblor, ahora venía la parte del plan que a ambas le asustaba.
-"¿Estás segura?" preguntó Marcie entre dientes mientras simulaba que se amarraba las trenzas de sus zapatos, Nessie se descubrió un poco la cabeza, no habló pero asintió lentamente con la cabeza, no se iba a echar para atrás ahora, Marcie volvió a ocultarla.
-"No tenemos mucho tiempo" dijo en susurros nuevamente "no sé como Rupert me hizo caso, si mi papá lo llama se va a regresar al colegio a buscarlo, no vamos a poder llegar a casa de Claire, tendrás que bajarte antes"
Nessie mordía constantemente su labio, eso ya lo había pensado también.
-"Cuando se detenga en un semáforo te doy una señal y te bajas del auto" Nessie volvió a asentir.
Marcie se quedó en silencio, viendo las calles parisinas por la ventana, normalmente disfrutaba del paisaje, pero se encontraba anormalmente nerviosa.
Entonces un par de calles más lejanas vio la oportunidad del momento.
-"¡Rupert!" llamó al chofer con un grito, Nessie se estremeció.
-"¿Sí Miss?"
-"Detente en aquella esquina, quiero llevarle unas flores a Claire"
-"Enseguida Miss" el chofer lidió con el auto y se detuvo impecablemente frente a un kiosco de flores, Marcie abrió la puerta contraria a la de ella, Nessie se bajó primero quedándose agachada, Marcie la siguió y ocultándola del espejo retrovisor del conductor pudo hacer que se subiera a la acera.
Caminaron como dos extrañas al puesto de flores, una vez alejadas del auto Nessie la abrazó.
-"Te estaré en deuda por siempre ¡gracias!" dijo, Marcie asombrada de esa muestra de cariño se quedó torpemente con los brazos a los costados.
-"Nessie por Dios" dijo separándose "anda vete, no tienes tiempo, ¿llevas todo lo necesario?"
La chica asintió.
-"¿Vas a poder llegar al aeropuerto?"
-"Si" dijo Nessie con la voz tan sólo un poco temblorosa.
-"¡Vete!" dijo Marcie viendo por encima de su cabeza al auto negro donde estaba Rupert "ojala todo salga bien, por que si no llegas a tu casa, me van a culpar a mí"
Nessie a pesar de los nervios rió.
-"No seas absurda" le dijo.
-"¿Estás riendo?" le preguntó Marcie frunciendo el ceño.
-"Estoy afuera del colegio" dijo la aludida encogiéndose parcialmente de hombros "desde hace mucho tiempo no me siento tan libre"
Marcie entendió a que se refería, a su pesar volvieron a abrazarse.
-"Me avisas cuando llegues a America"
-"Lo prometo, por favor despídeme de Claire, deséale feliz cumpleaños y dile que la voy a extrañar también"
Marcie la vio con un nudo en la boca del estomago, ¿significaba que Nessie y ella eran amigas? Nunca pensó que eso pudiera ser siquiera posible.
¡Miss!
Llamó Rupert a las espaldas de Nessie, Marcie lo vio por encima de su cabeza.
-"Vete" volvió a decirle en voz baja "¡Voy!" le respondió a su chofer.
-"Gracias" volvió a decir Nessie en voz baja, caminando en sentido contrario a su amiga, Nessie se alejó sorteando a la gente sin mirar atrás.
En el aeropuerto Charles de Gaulle en el área metropolitana de Paris, Nessie veía sin poder creer el boleto en su mano.
La mujer de la aerolínea había creído en el permiso que las chicas habían falsificado y ahora tan sólo esperaba a que la llamaran para abordar.
Caminó por el atestado aeropuerto y llegó al área de teléfonos públicos, lo tomó y marcó rogando que no le atendieran.
Alice Cullen, por favor déjame tu mensaje después del bip.
La niña sonrió, por fin las cosas estaban saliendo sin problemas.
-"Tía Alice, soy yo, Nessie" comenzó, "te llamo para avisarte… Utilicé la tarjeta que me habías dado para comprarte los atuendos aquellos que te gustaron la última vez que viniste a visitarme… Pero la utilicé en otra cosa" dijo mientras retorcía el cable del teléfono y mordía su labio "me voy a casa tía, no aguante mas el escondite que tienen mis padres, estoy en el aeropuerto, embarco a Nueva York en 45 minutos, te quiero y lo siento"
Dicho eso trancó la llamada, había dejado los correos para que Marcie los enviara, pero tenía que avisarle a alguien y su tía Alice era la indicada.
Finalmente llamaron para embarcar, una mujer del personal del avión se le acercó para llevarla a su asiento, como era menor de edad viajando sola, tenía que cuidarla alguien de la aerolínea, Nessie sólo pudo creer que en realidad iba a casa cuando el avión despejó, alejándose de la capital parisina en pleno medio día, cerró sus ojos recostándose del asiento, una lagrima se deslizó por su mejilla, estaba muy asustada, había caminado y transitado las concurridas calles de Paris sola, había expuesto a Marcie y a Claire es esta locura, estaba abandonando el que había sido su hogar los últimos 2 años, sus profesores, sus amigas, su habitación, la mayoría de sus cosas, todo por saber que ocurría en casa, todo por saber que pasaba con su papá y su mamá.
Un temor se le alojó en el estomago, ¿qué iban a hacer sus padres cuando la vieran? Esto que estaba haciendo era peligroso y estaba segura que mínimo la iban a castigar, también cayó en cuenta de que se enteraría de lo que le estaban ocultando, después de todo, su papá había puesto aquella condición en su expediente, y su mamá nunca le había dado alguna explicación.
De repente la idea de estar más cerca que nunca de casa, la llenó de terror.
De vuelta a Nueva York.
Ya era la entrada la tarde cuando Isabella y Edward llegaron a casa, entre ambos bajaron las compras que habían hecho, se suponía que Bella compraría para el restaurante y que mandarían la mercancía para esa cocina, pero Edward se había divertido un mundo en el mercado popular al que Bella lo había llevado, por lo que terminaron comprando un montón de comida para la casa.
-"Si quieres ve a ducharte mientras yo guardo esto" dijo Edward después del segundo viaje a la maleta del auto, Bella, que había sonreído mucho todo ese día, se encogió de hombros mientras abría la nevera haciendo un poco de espacio.
-"Nah" dijo a modo de respuesta, "después voy"
Edward empezó a vaciar las compras dejándolas en el mesón del medio de la cocina, Bella las iba seleccionando para guardarlas mejor.
-"Hacemos buen equipo" dijo él al rato, ella dio una risa.
-"Si, eso parece" Bella se volvió de nuevo al mesón, para tomar un paquete de tomates secos, Edward la tomó de la mano girándola hacia él.
-"¿Qué sucede?" preguntó ella en voz baja, en un momento de preocupación, levantó su mano libre tocando su frente, Edward negó indicándole que no le dolía.
-"Estoy bien" dijo en voz baja.
-"¿Entonces qué sucede?" preguntó ella.
-"Quiero repetir algo" dijo él "desde que desperté no he pensado en nada mas" Bella supo que quería repetir.
-"Estas hablando del beso" dijo, intentó separarse y Edward la dejó, ambos se recostaron del mesón central de la cocina.
-"Si" dijo él en voz baja viendo sus pies.
-"Te sentías mal, estaba asustada y no pensé en el momento, pero no debí" dijo ella apresuradamente, él se giró un poco enfocándola.
-"¿Por qué siempre dices eso?" preguntó "hemos tenido muy poco contacto, pero cada vez que intento acercarme a ti me dices que no debemos" respiró profundo y continuó "estamos casados, ¿por qué no podemos besarnos?"
Bella no levantó la cabeza, se quedó con la vista fija en sus zapatos deportivos.
-"Cuando tus recuerdos regresen no me vas a querer besar" dijo, él frunció el ceño.
-"¿Por qué no iba a querer hacerlo?" preguntó sintiéndose idiota, no podía imaginar algo mejor que besarla.
-"Edward" dijo ella finalmente levantando el rostro, él estaba cerca, levantó una mano y la colocó contra la mejilla de él.
-"¿Por qué no quieres?" preguntó él como a un niño que le prohibían su juguete favorito "a mi me gusta besarte y quiero hacerlo ahora, aquí, no te estoy pidiendo algo de muerte, tan solo que dos esposos se besen"
Parecía tan inocente, parecía tan sincero, la cabeza de Bella se debatía entre hacerle caso a este Edward o en los recuerdos del controlador insoportable en el que se había convertido su marido después de un tiempo.
Se vieron a los ojos, sin prestarle atención a su entorno, él lentamente y con extrema cautela se acercó a su boca, ella no se retiró, esta vez estaba conciente, esta vez no lo haría como reacción a una emoción fuerte.
Esta vez besaría a Edward Cullen, por que quería, por que las mariposas, que creía muertas, revoloteaban en su estomago causándole un mareo remotamente familiar.
Llegó a sentir la respiración acelerada de él chocando con la piel de su mejilla, estaban a escasos centímetros de diferencia.
Ring, Ring, Ring
El teléfono sonó haciendo que ella diera un respingo, Edward mantuvo su postura, pero ella se alejó por completo, dejándolo con los labios extendidos, tan sólo escuchó sus pisadas dirigiéndose al teléfono que colgaba del muro de la entrada de la cocina.
-"¿Sí?" dijo con un leve rubor en sus mejillas.
-« Bon après-midi, M. Cullen, s'il vous plaît?» (Buenas tardes, ¿con Mr. Cullen por favor ? )
Inmediatamente una alerta le timbró la espina dorsal, estaban llamando de Francia, algo había sucedido con su pequeña, vio el reloj de la sala, eran las 3 de la tarde, trataba de sacar cuentas mentales de la diferencia de horario, pero no lograba dilucidar que hora era en Paris.
-« Pourrait parler s'il vous plaît anglais? » (¿Podría hablar en ingles por favor?) Dijo temblando al teléfono, no podía pensar en Francés en este momento, Edward la vio sorprendido al escucharla hablar en otro idioma, pero lo sorprendió aun mas, que había entendido sus palabras "¿qué le paso a mi hija?" continuó Bella con voz temblorosa y asustada, Edward corrió a su encuentro, olvidándose de su sorpresa.
-"¿Renessme?" preguntó en voz baja viendo a su esposa, ella le dedicó una mirada de total incertidumbre, estaban comunicándola con alguien que hablara ingles, "¡¿qué sucede con Renessme?" preguntó alterado, Bella le hizo señas con un dedo, indicándole que esperara.
-"Es Isabella Cullen, la madre de Renessme" dijo al teléfono con voz alerta, la interlocutora le preguntó por su marido, ella alzó la vista trabándose con sus ojos verdes, Edward preguntó mudamente que pasaba.
-"No está ahora, dígame a mí ¿qué sucede con mi hija?" preguntó de nuevo al teléfono, se quedó en silencio por un par de minutos que para Edward fueron un total infierno, Bella estiró una de sus manos mientras escuchaba y aferró con real fuerza su ante brazo.
-"¿Qué?" preguntó en voz baja.
-"Isabella ¿qué pasó?" preguntó apremiante Edward, ella levanto la vista, Edward se imaginó lo peor, sus ojos estaban inundados, aunque ninguna lagrima se desbordaba.
-"¿No saben dónde está?" preguntó ella al teléfono para después cerrar sus ojos "¿cómo nadie se dio cuenta?" preguntó, "¿¡cómo nadie la vio?" gritó alterada, abrió de nuevo sus ojos, la expresión era de furia, angustia y rabia, "si a mi hija le sucede algo, ¡voy a mandar a cerrar su maldito colegio!" gritó y cerró la llamada, Edward la vio aterrado.
-"¿Qué sucedió?"
-"Nessie se escapó del internado" dijo moviéndose sin sentido por la cocina.
-"¿Qué?" preguntó Edward sin poder creerlo "¿cómo que se escapó? ¿Ellos no tienen seguridad?"
-"No sé como hizo esa niña, ¡pero se escapó! Me llamaron para decirme que no la encuentran, supuestamente tenía una fiesta pero no iba a ir, llamaron a la casa de la niña donde era la fiesta, ella no está ahí, ¡desde temprano se les perdió!"
Bella pensaba a mil por hora que podía hacer, mientras le respondía lo que podía a Edward.
-"Vámonos a buscarla" dijo él haciendo que ella se detuviera en seco.
-"¿A Francia?" preguntó sintiéndose estúpida.
-"Si, vamos, tu… ¿tú sabes cómo llegar allá? ¿Sabes cómo llegar a ese colegio?"
Isabella asintió ausentemente, un monstruo de ansiedad se quería apoderar de su pecho, su pequeña estaba perdida en aquella enorme ciudad.
-"Es mejor que vaya sola" dijo a Edward, éste negó desde que la oyó hablar.
-"Ni se te ocurra, sé que no la recuerdo, pero no me vas a dejar aquí mientras tú y ella están allá afuera solas, te prometo ayudar, haremos lo que sea, pero la encontraremos"
Se escuchó tan seguro, Bella sintió en él el apoyo que necesitaba, el empuje que estaba esperando.
-"Voy a empacar algo, debo llamar al aeropuerto" dijo, él asintió.
-"Llama al aeropuerto, yo empiezo con el equipaje" Bella tenía la mirada perdida y sus ojos se volvieron a inundar, Edward la tomó por los brazos sacudiéndola un poco.
-"Mírame" le pidió, ella parpadeó demasiado vulnerable.
-"Vamos a encontrarla" le dijo agachándose un poco para verla a los ojos "nuestra hija va a estar bien" ella lo vio a los ojos por algunos minutos, recordando, cuando era apenas una adolescente y Nessie se enfermaba, él le daba esa mirada protectora, aquella mirada que le hacia creer que todo estaría bien.
Asintió torpemente, él se inclinó besando su frente.
-"Llama al aeropuerto, vuelvo enseguida" le dijo contra su piel y se alejó, caminó a la sala, subió las escaleras de dos en dos.
Bella revoloteaba por la sala, hablando y discutiendo con distintas aerolíneas, estuvo a punto de contratar un avión privado, pero finalmente pudo encontrar dos pasajes en la clase más costosa de Air France, que salía a la media noche.
Subió las escaleras para informarle a Edward, debían salir lo más rápido posible al aeropuerto.
-"¡Edward!" lo llamó en el pasillo, él salió inmediatamente.
-"¿Tuviste suerte?" preguntó.
-"Encontré dos boletos para media noche ¿tuviste problemas empacando?" preguntó, él negó y se dirigió a la habitación de ella, Bella vio por encima el maletín que había medio llenado Edward con ropa de ella.
-"¿El tuyo está listo?" él asintió en respuesta.
-"Ok, yo termino aquí, baja tu maletín, salimos lo mas rápido que se pueda al aeropuerto"
Edward corrió a su habitación.
-"Edward" lo llamó ella antes de que saliera de un todo "gracias" dijo en voz baja.
-"No me agradezcas, por ti y por ella, lo que sea" dijo con voz profunda, Bella volvió a sentir aquellas mariposas, él salió corriendo, buscó su maletín y bajó con premura las escaleras, iba a caminar hasta la cocina, para ir al garaje y meter el equipaje al auto, pensó que debía aprender o recordar como manejar, ya que no quería que Isabella tuviera que hacerlo en tal estado de nervios.
El timbre de la puerta detuvo su marcha a medio camino.
-"¡Despacha al que sea!" gritó Bella desde arriba "no tenemos tiempo para visitas"
Edward dejó el maletín en el suelo y dirigió su andar a la puerta de entrada, donde volvió a resonar el timbre, pudo escuchar el bufido obstinado de su esposa mientras él quitaba el seguro y abría la puerta.
Lo primero que se dio cuenta, fue que no había nadie al frente, frunció el ceño cuando se fijó que tan solo veía la calle, pensó en retirarse de nuevo, estaban muy ocupados como para soportar bromas de este tipo.
Pero un pequeño jadeo de asombro hizo que bajara su vista, horrorizado, se encontró con unos ojos que lo veían hacia arriba de un color chocolate extremadamente familiar.
La pequeña se quitó el gorro que tenía puesto, dejando libre sus rizos broncíneos del exacto color a los del hombre que tenía al frente.
El mundo de Edward empezó a dar vueltas, tan solo sintió como sus rodillas chocaban en el suelo dejándolo al mismo nivel de la que no podía ser otra que su hija.
No la recordaba, su mirada, su rostro, su cara, no le traían ni un mísero recuerdo, nada aparecía en su mente, ni un destello, ni siquiera un mínimo flash.
Pero la conocía, sabia que formaba parte de él, su corazón bombeaba rápidamente, sus oídos zumbaban, lentamente levantó una de sus manos, la pequeña veía a su papá también un poco asustada de que la regañara por estar ahí, pero a la vez se sentía feliz de finalmente volver a verlo.
Los dedos largos y fríos de Edward dieron con la mejilla de la niña, la humedad de una lágrima hizo que se le helaran más los dedos.
-"Papá" dijo la niña con lagrimas en los ojos, él cerró los propios sintiendo demasiadas emociones, esa voz, ese tono, ¡Dios! Era la voz de un mismísimo ángel.
La mano calentita y ligera de ella, se posó sobre su mejilla, Edward sintió como su piel se crispaba a su contacto, necesitaba hablar, decir algo, si no iba a explotar, abrió los ojos y los trabó con la replica de los de su esposa, la niña le sonrió tanteando el terreno.
-"Me escape del internado, lo lamento" dijo la niña, "tenía que venir, por favor no me regañes, estuve bien, no me paso nada" hablaba tan rápido como Isabella cuando estaba nerviosa, él sacudió la cabeza, se fijó que lloraba cuando ella secó una de sus lagrimas.
-"No llores papi" dijo la chica con voz distorsionada, él subió su mano y tocó la de ella aun en su rostro "dime algo…" pidió la niña con el mismo tono de voz tembloroso.
-"Renessme" se escuchó a si mismo, aunque sentía que no movía los labios de entumecimiento.
-"Si soy yo… Nessie" dijo ella frunciendo un poco el ceño, su papá la veía como si fuera una extraña, Edward dibujo una sonrisa tonta en sus labios esa mueca era idéntica a la de su esposa.
-"¿Edward?" llamó Isabella bajando las escaleras, la niña dio un respingo de nervios al escuchar a su mamá "¿quién era? Nessie esta sola y perdida, tenemos que irnos, ¡apresúrate!"
Edward tomó la voz de su esposa como un despertador, se colocó de pie lentamente y se dio la vuelta, pudo sentir como su pequeña se escondía en su espalda, Bella estaba en los últimos escalones, levantó la vista para reclamarle por tener aun la puerta abierta, perdiendo tiempo sumamente valioso.
Pero antes de hablar, Edward se apartó un poco dejando la entrada a la casa despejada.
Bella dejó caer el maletín, sus ojos se inundaron de nuevo al verla ahí, viva, sana y en casa.
La niña estaba asustada del regaño que sabia le iba a dar su mamá, pero a la vez se sentía muy feliz de verla.
Bella corrió a su encuentro y la abrazó, la niña, que siempre había sido mas flaca de lo normal, se aferró al cuello de su mamá mientras era alzada en brazos.
-"Nessie, Nessie, Nessie" la llamaba una y otra vez Bella, abrazándola, sintiéndose inmensamente relajada de saberla bien, lo próximo que sintió fue los brazos de Edward rodeándolas, Bella se recostó del pecho de su marido sintiéndose inmensamente aliviada.
Cuando la bajó de sus brazos, no pudo no regañarla.
-"¿Cómo se te ocurrió escaparte? ¿perdiste el sentido?" preguntó furiosa, Nessie empezó a sentir miedo de nuevo.
-"Quería estar en casa" dijo con voz temblorosa.
-"No podías llamar, avisar, ¡no sé! ¿¡Cómo demonios nos hiciste esto Renessme!" gritó furiosa, "¡sentí que morí 100 veces sabiéndote sola en Francia!" Edward la tomó del brazo, tratando de calmarla, estaban en medio de la puerta, por lo que la cerraron, dejando el conflicto a puertas cerradas.
-"Mamá" dijo la pequeña, Bella la vio furiosa, "me escapé del colegio, una amiga me ayudo a salir, luego… Luego fui al aeropuerto, utilicé la tarjeta de tía Alice" dijo entre balbuceos, contando el itinerario que había realizado, Edward veía como espectador la escena, no quería que su hija llorara, pero entendía la angustia de Isabella.
-"¡¿Te subiste a un avión sola?" Preguntó alterada, le podía haber sucedido cualquier cosa "¿qué demonios sucede contigo? ¿por qué hiciste eso?" Nessie ya no podía controlar las lagrimas.
-"Quería venir a casa, ¡odio ese internado!" gritó la niña.
-"Tenías vacaciones en un mes, Renessme, ¡un mes!" argumentó cruzándose de brazos.
-"¡No me iban a dejar venir!" Bella la vio frunciendo el ceño, la niña siguió argumentando "¡ustedes prohibieron que regresara!" dijo al borde nuevamente de las lagrimas "¡la directora tenía órdenes de no dejarme salir ni en vacaciones!"
Bella la vio sin tener idea de que hablaba.
-"¡A mí no me grites jovencita!" dijo viéndola fijamente "¿de dónde diablos sacaste eso?"
Nessie bajó la mirada arrepentida de su tono, pensaba que sus padres la odiaban, por algo no la querían en casa.
-"Vi en mi expediente, la condición que pusieron, pagaron dos años de la academia por adelantado, con la condición de que no regresara a casa en ese tiempo" su voz era baja, pero se entendía, Bella frunció el ceño aun mas, se puso de cuclillas frente a ella.
-"Eso no es cierto" dijo estirando su mano para consolarla, Nessie se apartó.
-"¡Si es cierto!" gritó "¡yo lo leí! Papá pago por adelantado y ordenó que no me dejaran regresar, ¿se quieren deshacer de mi es eso?" preguntó llorando incontrolablemente, Bella se adelantó abrazándola, la niña lloraba desesperada respirando acelerada.
-"Nunca pienses eso" dijo en su oído, la niña respiraba muy rápido "Recuerda tu asma pequeña, por favor respira" le pidió asustada, Bella le palmeó los bolsillos buscando su inhalador, la niña sacudió la cabeza, no quería ponérselo, en cambio volteó ver a su papá, que las veía a las dos con cara de asombro.
-"¿Por qué?" le preguntó la niña por encima del hombro de su mamá, "¿Por qué no querías que volviera a casa?" preguntó llena de dolor, Edward se hizo eco de aquella angustia y negó lentamente con la cabeza.
-"Renessme…. yo" dijo con voz quebrada y distorsionada, la verdad todo el intercambio de madre e hija lo tenía altamente asombrado y no tenía respuesta para lo que Nessie le preguntaba.
Bella se tensó de inmediato, con la angustia de saber a Nessie perdida y el alivio de saberla bien, había olvidado por completo a Edward y su condición, apretó el abrazo de su hija un poco, había llegado la hora de decirle la verdad, tenían que contarle todo lo sucedido a Nessie.
Por su parte Edward buscó apoyo en el rostro de su esposa, se sentía terrible por lo que había oído, ¿él era capaz de mantener a su hija lejos por nada? ¿Bella lo sabía?
Ambos padres se vieron un segundo a los ojos, comunicándose en silencio, Nessie sintió el cambio de ambiente.
-"¿Mamá?"
-"¿Papá?"
Edward negaba lentamente a Bella, ella en su defecto asintió, había llegado la hora, había llegado el momento de contarle la verdad a su hija.
