Hola a todos!

Lo primero de todo: GOMEN NASAI, GOMEN NASAI, GOMEN NASAI. Sé que este capítulo tenía que haber salido hace un par de semanas y que igual os sepa a poco, pero creedme, me ha costado un montón escribirlo, he estado una semana en el extranjero en la que sólo tuve tiempo de escribir un poco a mano, y aunque estoy de vacaciones tengo un cursillo todas las mañanas, luego los deberes… total, que estoy de vacaciones y no tengo casi tiempo libre, pero bueno, espero que el capítulo os guste y no os decepcione mucho, creo que me he alargado demasiado en algunas escenas y no he podido contar en este capítulo todo lo que quería. Espero no tardar tanto en escribir el siguiente, de todas maneras no tengo Internet y no sé cuánto podré tardar, no daré ninguna fecha porque luego no las cumplo y me siento mal. Bueno, que os guste!

CAPITULO 14: FINALES FELICES Y ACTUACIONES QUE NUNCA ACABAN

Me puse el gi y me miré en el espejo, parecía que los años no habían pasado. Enfundada en aquella ropa y con el pelo recogido en una coleta baja cualquiera me hubiera reconocido. Decidí hacerme una coleta alta. Fue en vano. La imagen que veía era Akane. Tocaron a la puerta.

T- ¿Estás lista, princesa?- dijo Tati desde el otro lado de la puerta.

A- Lista- dije abriendo la puerta y encontrándome con todos de golpe.

M- Definitivamente esa es la ropa que más te va, Totsuo- dijo haciendo volar su rubia melena y estirándose en su ajustada ropa.

A- Tú siempre tan amable, Mia- dije saliendo del vestuario. El rostro de Saorân me desconcertó. Estaba pálido, muy pálido. Eso solo podía significar que me había conocido cuando era Akane¿cuándo¿Cómo¿Dónde? Esta noche hablaríamos, aclararíamos todo. Teníamos que acabar con esta farsa.

T- Princesa, Kadono, quisiera hablar un momento con vosotros en privado.

Los demás se alejaron para hacer ajustes de última hora.

T- Kadono, muchacho¿qué te pasa? Parece que has visto un fantasma- los dos le miramos y el chico empezó a recuperar el color.

S- No es nada¿qué quería decirnos?

T- ¡Ah, sí! Me lo han comunicado hace apenas media hora, los patrocinadores han decidido dar una fiesta en el Hotel Imperial.

S- ¿El Hotel Imperial¡Qué nivel¿Quién es el patrocinador¿El emperador de Japón?- dijo totalmente asombrado.

T- Ex alumnos de la escuela que están muy impresionados por las cualidades de la señorita Totsuo- dijo con una sonrisa- y han pedido expresamente, que los protagonistas de esta noche acudan a esa fiesta.

S y A- ¿Quuuuuuuueeeeeeeeeeé?

A- Pero… eso es imposible, no conocemos a nadie, no tenemos la ropa adecuada…

T- Por eso no os preocupéis, he llamado a vuestras casas y me han dicho que os traerán ropa para la fiesta y para dormir.

S y A- ¿Dormir?

T- Parece que estáis sincronizados…ja, ja, ja…tenéis que ver la cara que habéis puesto…sois tan graciosos… ¡ay, no puedo parar! Lo que…ja, ja, ja…lo que quería decir es que los patrocinadores os pagan la molestia invitándoos a dormir en el hotel, bueno¡A mí también!

S- ¿No tendremos que pagar nada¿Y qué es lo que se supone que haremos allí?- dijo con un gesto no muy convencido.

T- Sólo saludar y hablar con la gente…bueno, y princesa…-su tono bajó, aquello me indicó que no se avecinaba nada bueno.

A- ¿Sí?

T- Han pedido…una actuación…especial.

A- ¿Qué quiere decir "especial"?

T- Quieren algo como "la tortura" pero sin que sea eso.

A- ¿Cómo la tortura?

T- Ya sabes, sensual, con movimiento, atrevido…ya me entiendes.

A- ¿Y cómo se supone que voy a improvisar eso esta noche?

T- Seguro que se te ocurre algo, princesa, ahora: el público espera- dijo recorriendo el pasillo que nuestros compañeros habían recorrido momentos antes.

S- Menudo marrón¿no?- dijo sin mirarme, tenía miedo a verme.

A- …- suspiré- ya se me ocurrirá algo, ahora- dije siguiendo a Tati- el show debe empezar.

Vi una silueta de vestido blanco correr por los pasillos laterales. De repente se paró en seco y me miró. Su rostro se volvió pálido y volvió a acelerar para llegar hasta mí.

U- Debes de estar loca, no puedes salir así- dijo señalando mi gi. Le hice una señal para indicarle que alguien estaba a pocos metros. Precisamente "alguien" que no debía oír nada de aquello.

A- ¿Has venido a traerme el vestido¡Eres mi salvación! Vayamos a los vestuarios a ver que has elegido- dije cogiéndola bruscamente del brazo para dirigirla a algún lugar más privado.

U- ¡Hola Saôrankun¡Cuánto tiempo! Se os echa mucho de menos por casa- dijo con una bonita sonrisa al muchacho de ojos azules que acababa de aparecer. Al parecer no era la única que tenía debilidad por él. El chico sonrió.

S- No mientas, Unami, sé que estáis mucho mejor sin nosotros, sin peleas, sin cantidades de comida industriales, sin chillidos de la loca de mi hermana…

U- No exageres, Matome se enfadará si oye eso. De todas maneras se ha vuelto muy aburrido- dijo con una sonrisa maternal- ¿Qué tal llevas la obra?

S- La verdad es que estoy bastante nervioso, no sé si lo mío serán los escenarios…tal como estoy ahora creo que me quedaré en blanco- dijo tapándose la cara con una mano.

U- No temas, tienes a Akemi-chan, estoy segura de que no te dejará solo, si se te olvida el guión… ¡Síguele la corriente! Es muy buena improvisando.

A- Unami, se hace tarde, llevemos ese vestido al vestuario antes de que se estropee- dije casi arrastrándola de nuevo.

U-¡Mucha mierda, Sao!- gritó desde la puerta.

A- ¿Se puede saber qué te pasa?- dije frunciendo el ceño tras cerrar la puerta.

U- ¿Celosa?- preguntó con una sonrisita- ya veo que no estás de buen humor.

A- La cara que has puesto antes al verme me ha preocupado¿tanto se nota?- dije dando una vuelta sobre mí misma.

U- Parece que los años no han pasado- dijo cogiendo un mechón rebelde que se había escapado de mi coleta poniéndolo detrás de la oreja- es cierto que tus facciones son más adultas y al igual que tu cuerpo han madurado…pero…esa ropa te delata.

A- He pensado en contarle toda la verdad- dije sentándome tranquilamente en uno de los bancos.

U- ¿Qué¿Estás loca?- dijo levantándose de golpe del asiento que había tomado a mi lado- No podemos arriesgarnos, Akane.

A- Estoy segura que es de la familia Saotome, el otro día, Matome dijo que se teñía el pelo¿Sabes cuál es su color? Rojo, Ukyo, rojo ¿Cuánta gente conoces con ese color de pelo?

U- ¿Cómo Ranchan¿Y a pesar de saber eso quieres contarle toda la verdad? Nos encontrarán Akane¿Qué haremos entonces?- dijo cogiéndome por los hombros.

A- Vosotros podéis seguir con vuestra vida, no debéis nada a nadie.

U- ¿Y tú¿Volverás a tu casa¿A tu compromiso con Ranma¿Qué crees que hará Kadono cuando se entere que estás prometida¿Y Matome¡Los perderás a los dos!

A- La mentira sólo los alejará más de mí y un día u otro habrían acabado averiguándolo. Además, yo ya no estoy prometida: rompí el compromiso antes de irme.

U- Pero tu padre no lo aceptó, en cuanto den contigo te enfundarán el vestido de novia y unirás las escuelas. Tu padre se toma muy en serio el sentido del honor: si tú no te casas con Ranma, sobre todo ahora que tus hermanas ya están prometidas…

A- ¡Me da igual ese estúpido sentido del honor! El honor es ser fiel a uno mismo y con los demás e intentaré serlo.

U- ¡Por Dios¿Desde cuándo estás enamorada de él, Akane?- dijo tomándome la mano.

A- No lo sé, nunca es un momento exacto…es un proceso, una sonrisa, una mirada, un beso…es una pregunta absurda¿Cuándo me di cuenta?- suspiré- creo que lo sé desde hace tiempo, pero lo he estado negando- sonreí a mi amiga- tú lo sabías¿verdad?

U-Era obvio para todos, excepto para vosotros- sonrió- esas cosas siempre pasan ¿O te recuerdo una cena hace tan solo unas semanas en la que me "ayudaste"?- las dos reímos al recordar la cara de Ryoga- aún así me parece arriesgado, aunque lo entiendo, no puedes basar una relación en una mentira…

A-Eso es lo que creo¿le contarás la verdad a Matome? Sé que debería contárselo yo pero creo que con enfrentarme a un Kadono por el momento tendré suficiente.

U- Espero que Sao se lo tome bien, parece una persona comprensiva, sólo espero que no se ponga del lado de su familia- se oyeron unos golpes en la puerta, aquello quería decir que faltaban cinco minutos para el inicio- me voy, mucha mierda a ti también. ¡Ah! Y de parte de Matome…

U y A- Que quiere un final feliz- dijimos a la vez riéndonos- lo intentaré, pero hay otra persona que tiene que colaborar.

U- ¿Vendrás a dormir a casa?- dijo ya en la puerta.

A- Tenemos habitaciones pagadas en el hotel Imperial, cortesía de los patrocinadores- dije con cara de resignación- así que nos quedaremos, pero iré a casa a primera hora para coger las cosas para la boda.

U- No hagas nada que yo no haría…- dijo perdiéndose tras la puerta.

Enarqué una ceja. Eso había sonado muy mal. ¿Qué había querido decir? Me encogí de hombros y salí por la misma puerta que ella. Honomoto pasó fugaz por mi lado, agarrando mi mano para arrastrarme con él.

H- En un minuto empezamos, debemos darnos prisa.

La obra empezó a la hora señalada. Todos estaban muy metidos en el papel. Las peleas con Saorân parecían tan reales…sólo imaginaba que era Ranma y todo venía rodado. Seichiro había hecho maravillas con él, no podía creer que en tan poco tiempo hubiera aprendido a bailar así y su voz…tan grave y profunda…

Para cuando me di cuenta estábamos casi en el final de la obra, la gran pelea estaba en pleno auge. Su puño pasó a un par de centímetros de mi cara, marcando el inicio del fin del compromiso en la obra.

A- Querías… pegarme- dije acariciando la mejilla que debía haber sido golpeada.

S- No…yo… ¿estás bien?...no sé lo que quieres, Arimi (mi nombre en la obra), no quieres que me acerque a ti y tampoco que me aleje, quieres que te trate bien y tu me tratas como si fuese el culpable de todo lo malo que pasa en tu vida, no sé qué hacer- se acercó a mí- para comprenderte, yo solo quiero…protegerte- dijo posando sus manos sobre mis hombros.

A- ¡No me toques¡No te atrevas a ponerme una mano encima, Takeda! Esto se acabó, si sólo soy una molestia para ti… se lo comunicaré ahora mismo a mi padre.

S- ¡Espera!- dijo cogiéndome la muñeca para detenerme- ¿Por qué nunca entiendes lo que te digo? Te lo tomas siempre por donde no es¿Por qué no escuchas…?- su voz se apagó tal como decía el guión al voltearme y ver las lágrimas en mis ojos.

A- ¿A quién he de escuchar, dime¿A mi padre hablándome del honor y las responsabilidades¿A mi madre recordándome que soy una pésima ama de casa o a ti insultándome cada vez que nos vemos?- di un gesto brusco para soltar mi muñeca- ¡No aguanto más! Al menos, rompiendo este compromiso, recuperaré algo de la poca autoestima que me queda- salí sin mirarle y esperé tras las cortinas del telón, mientras él caía de rodillas y miraba absorto la mano con la que segundos antes me había sujetado.

El telón cayó. Saorân se levantó y se dirigió hacia donde yo estaba.

S- Dabas miedo- dijo con una sonrisa- pobre Takeda.

A- Pobre Arimi, querrás decir- dije mientras nos encaminábamos a los vestuarios- yo hubiera hecho lo mismo.

S- Pero Takeda la quiere- dijo ahora mucho más serio, como si fuera algo personal.

A- ¿Y eso de qué le sirve si le hace la vida un infierno?- dije frunciendo el ceño y abriendo la puerta- dos minutos.

S- Acuérdate de pasar por debajo de la ducha- le cerré la puerta casi en las narices, su opinión no me había gustado nada, quizá Unami tenía razón: el se pondría de su lado. No había tiempo para pensar ahora en aquello. Me puse el vestido blanco que Tati había elegido, los zapatos, y me solté el pelo. Tal como estaba me metí en la ducha: era la única idea que se nos había ocurrido para aparentar el estar calada por la lluvia.

Oí la puerta del vestuario de al lado: Kadono no me había esperado, a él tampoco le había gustado lo que había dicho. Salí y enfilé por última vez el pasillo, con cuidado de no resbalar con las gotas que caían de mí y humedecían el suelo.

Ahora todo estaba en el aire. Vi a Kadono meterse bajo la marquesina del escenario y a Honomoto abrir el agua que salía como lluvia de los aspersores de protección contra incendios.

T- Ánimos, princesa- me dijo Tati- los tenéis a todos en el bote: sed vosotros mismos, deslumbradlos.

Afirmé con la cabeza mientras el telón se retiraba. Cuando estuvo totalmente levantado conté hasta diez y salí corriendo hasta la marquesina.

A- ¡Qué mala suerte!- murmuré, tal como se murmura en teatro: gritando. Empecé a estrujar mis cabellos con las manos, después froté mis brazos, saqué un poco la cabeza de la marquesina como en busca de algo. Puse cara de fastidio- disculpe¿sabe si tardará mucho en pasar el próximo autobús?

S- Cinco minutos- fue la escueta respuesta del hombre tras el periódico. Me senté a su lado resignada. Se oyó el sonido de un móvil. En la sala todos se miraban unos a otros con mala cara, cuando Kadono sacó un móvil de su bolsillo y doblaba el periódico.

S- Takeda- dijo secamente. Me estremecí mientras le miraba. Me giré rápidamente para que no viese mi cara- sí, no, todavía no ha llegado- silencio- lo sé, lo sé, la reunión es en diez minutos, pero yo no puedo hacer milagros- casi noté su mirada en mi espalda-…luego…luego te llamo.

Se hizo el silencio por unos segundos, yo no le veía, así que me iba poniendo cada vez más nerviosa, esperando a que él dijese algo.

S- ¿Arimi¿Eres tú?- me giré lentamente, me miraba serio, fijamente.

A-¿Takeda?- dije casi en un suspiro. Él esbozó una amplia sonrisa.

S- ¡Qué casualidad¿Cuánto hacía que no nos veíamos¿Cuatro años?

A- Cinco.

S- ¿Cinco, ya¡Ay que ver como pasa el tiempo¿Qué tal todo¿Tus padres¿Tus hermanas?

A- Todos están muy bien, mis padres se han cogido una casita en la costa y llevan viviendo allí casi un año, Kyoko se casó y tiene dos niños, Natsumi está a punto de casarse.

S- ¿Y tú?- noté como se acercaba levemente.

A- Estudié económicas y me hice cargo del Dojo, vivo con Natsumi, en la casa de siempre.

S- Entonces, cuando Natsumi se case ¿te quedarás a vivir allí?

A- Sí, pensé en buscar algo más pequeño… pero esa casa es mi vida, tiene todos mis recuerdos…

S- No todos son buenos.

A- No importa, todo lo que hacemos sirve para algo, aunque sea para aprender de los errores- dije sonriéndole.

S- No has cambiado nada.

A- Tú tampoco, bueno, excepto por el traje.

El se rió.

S- Trabajo para una compañía de ropa deportiva, aunque sigo participando en campeonatos.

A- Lo sé-afirmé- te vi en la competición de Yokohama el año pasado, fui a acompañar a algunos de mis alumnos.

S- No te vi¿Por qué no me dijiste nada?

A- Estabas ocupado, no es fácil acercarse al campeón.

S- ¿Tú ya no compites?

A- No, sólo enseño, me hice daño en una rodilla hace un par de años.

S- Es una pena, eras buena.

A- ¿Qué¿Estás bromeando?

S- No, siempre pensé que tenías mucho potencial.

A- Entonces… ¿por qué¿Por qué me llamabas torpe¿Por qué me decías que no servía para ello?

S- Ningún insulto era de verdad, Arimi, creía realmente que podías hacerlo.

A- ¿Y todo lo demás?

S- También era mentira, sólo trataba de protegerme.

A- ¿De qué?

S- De mí, de ti…ya sabes.

A- No, no sé, ese es el problema: nunca entendí porque hacías esas cosas.

S- ¿Cómo no pudiste darte cuenta? Todos lo sabían.

A- ¿El qué?

S- Que estaba perdidamente enamorado de ti.

El silencio se hizo de nuevo mientras nos mirábamos fijamente.

A- ¿Y ahora?

S- ¿Ahora qué?

A- ¿Qué es lo que sientes por mí?

Él me miró fijamente mientras que con una mano acariciaba mi mejilla, esbozó una leve sonrisa.

S- Nunca he dejado de quererte- no podía moverme, su rostro se fue acercando al mío, cerré los ojos, podía oír el salvaje latido de mi corazón. Creía que toda la sala podía oírlo también. Cuando noté sus labios, me abandoné al beso, como si esas palabras hubieran sido realmente para mí.

El telón fue cayendo lentamente, mientras nuestros labios se negaban a romper aquel beso. Su traje se empapaba con la humedad de mi vestido, pudiendo notar sus latidos golpeando mi pecho.

Se oyeron los aplausos al otro lado del telón, devolviéndonos a ambos a la realidad. Al abrir los ojos me encontré con los de él. Sonrió. No pude evitar sonreír también.

Nuestros compañeros comenzaron a llegar, nos levantamos, tomé la mano de Honomoto, él la mía. El telón se elevó de nuevo, dejándonos ante un público embravecido que aplaudía sin parar. El apuntador fue leyendo los nombres y a medida que se oía tu nombre dabas un paso al frente para saludar. Cuando leyeron el nombre de Kadono la gente comenzó a levantarse y a aplaudir más fuerte, él hizo una reverencia levemente sonrojado. Oí mi nombre y Kadono me ofreció su mano para ayudarme a adelantarme, el público se embraveció aún más, y aunque Saorân intentó alejarse sujeté fuertemente su mano impidiéndoselo. Aquel éxito era de los dos. Escuché el nombre de Tati y le vi aparecer con un enorme ramo de rosas rojas, llegó a mi altura e hizo una pequeña referencia al público. Después me dio el ramo, noté como enrojecía y le dediqué una tímida sonrisa. El público vibraba y no dejaba de aplaudir. Estaba fascinada, me sentí plena, me sentía feliz. Miré a Saorân encontrándome con sus ojos que me sonreían, parecía estar tan emocionado como yo. El telón cayó. Pasaron unos segundos y se volvió a izar. La gente no había dejado de aplaudir ni un segundo, volvió a aplaudir con más fuerza. Por fin el telón cayó definitivamente.

Nos volvimos a mirar y nos abrazamos instintivamente. Aquello era la felicidad. Era nuestra felicidad. Nos separamos un poco para mirarnos. Me sentía tan bien…me veía reflejada en sus ojos, y en ellos veía…tanta ternura…cariño…quizá fuese a…

T- Chicos, terminaremos de celebrarlo en el hotel, de acuerdo, os quiero duchados y vestidos de calle en quince minutos en la puerta principal, un coche ha venido a buscarnos. Nos arreglaremos en el hotel ¿De acuerdo? Quince minutos-me cogió de la mano y salimos corriendo a los vestuarios, cuando llegamos me apoyó contra la puerta y me besó apasionadamente.

S-Quince minutos- dijo guiñándome un ojo mientras se perdía tras la puerta de su vestuario. Yo me quedé contra mi puerta, pasé los dedos por los labios y esbocé una sonrisa estúpida: una sonrisa de enamorada.

Abrí lentamente la puerta, me metí en el vestuario y empecé a desnudarme. El agua caliente hizo que mi adrenalina fuese bajando dando paso a la tranquilidad y ésta al nerviosismo por la incertidumbre de aquella noche. Me sequé y vestí rápidamente. Recogí mis cosas y miré la bolsa que Unami había traído con el vestido: accesorios para el pelo, bisutería, maquillaje, unas sandalias, ropa para dormir y mis cosas de aseo personal. La funda oscura no me dejaba ver el vestido. Cogí todo y me dirigí a la puerta. Catorce minutos. Aquello era puntualidad.

Un mercedes negro esperaba en la puerta. Tati ya estaba vestido de traje en la puerta, Saorân estaba a su lado con ropa sport, con el pelo aún mojado por la ducha Hablaban animadamente. Saorân sonrió. Los nervios me destrozaban el estómago: no sabía como le sentaría la verdad. ¿Y si le perdía¿Y si le perdía para siempre?

T- ¡Oh, princesa¡Qué puntualidad¿Puedes con todo?- me cogió la percha de donde colgaba la funda con mi vestido- no podemos permitir que esto se estropee, y ahora, todos hacia dentro- dijo señalando el coche. Saorân abrió la puerta trasera y se inclinó levemente como en una reverencia para que pasase.

A- Gracias- dije con una sonrisa mientras los nervios bullían con más fuerza por mi interior. Tomé asiento. Tati se sentó a mi lado. Por último se sentó Saorân. El viaje fue más corto de lo esperado mientras Tati nos daba las pautas de comportamiento a seguir. Aquella noche sería inacabable. Allí estarían la mayoría de los patrocinadores no sólo de la obra, sino también de la escuela de artes escénicas. Debíamos ser corteses y educados.

T- Y creo, que deberíais saber algo- carraspeó un poco- corre el rumor por ahí, que vosotros…bueno, ya sabéis, sois algo más que amigos.

S- ¿Novios?- preguntó ligeramente sonrojado mientras miraba por la ventana.

T- Más bien "amigos" con derechos¿entendéis?- yo miré por la ventana, notando de repente un gran calor quemándome por dentro.

S- ¿Y eso qué les importa a ellos?- su tono sonaba ligeramente enfadado, pero el calor que sentía me impedía voltear a verle.

T- En realidad, les interesa mucho, el morbo de que lo que están viendo pueda ser real o paralelo a la vida real hace que la gente acuda en masa a un acto, hoy ha habido lleno absoluto, seguramente se debe a ello, si a eso le sumas que la pareja del rumor es sumamente atractiva…

S- A la gente le gusta hablar más de la cuenta.

T- A mí me da igual lo que hagáis en vuestro tiempo libre- ahora había vuelto a mirarle- mientras que esta noche actuéis como tal.

A- ¿Actuar¿Por qué?

T- Al público hay que darle lo que pide, princesa- dijo sonriéndome- no os importará actuar un poco más¿verdad?- mi mirada dio con la de Sao, y rápidamente los dos apartamos la mirada.

S- Por mí no hay problema.

A- Por mí tampoco- dije con un hilillo de voz.

T- Muy bien, entonces salgamos de este coche, vayamos a la recepción a ver que habitaciones nos tocan…- dijo mientras el auto se paraba- y mucha mierda, chicos.

A Tati le dieron una habitación en la primera planta. La de Saorân y la mía en la tercera, y eran consecutivas. Por un momento llegué a temer que nos pusieran en la misma. ¿Era temor o era…? Sacudí la cabeza despejando aquellos pensamientos.

S- No creo que tarde mucho, bajaré en cuanto termine para ir conociendo el terreno¿de acuerdo?

A- Está bien.

S- No tardes mucho, cariño- dijo guiñándome un ojo con una sonrisa de medio lado mientras desaparecía por su puerta. Me quedé mirando su puerta unos segundos y entré en mi habitación. Aquello se había convertido en un juego: un juego en el que los dos podíamos tomar parte. ¿Cuándo dejaríamos de jugar?

Por un momento me sentí cansada, realmente cansada. Mis temores internos me estaban consumiendo, tenía miedo…miedo de perderlo todo de nuevo. Miré la imagen del espejo ante mí. Quería esta vida, era mía, desde que era Akemi Totsuo todo había sido mucho mejor, me había vuelto a sentir viva, a disfrutar de la vida, había vuelto a amar…Saorân.

Empecé a quitarme la ropa hasta quedar completamente desnuda. Evité mirar el espejo como hacía siempre sabiendo que por mucho tiempo que pasase aquello no cambiaría. Las inseguridades de mi adolescencia no habían desaparecido en ese sentido. Era una de esas cosas que quedaban por pulir dentro de mi nuevo yo, tal vez con su ayuda…

Vi el vestido negro de estilo chino que Unami había elegido. Tenía un ribete azul plateado en los bordes con un estampado de un dragón con flores de sakura que enmarcaría el lado izquierdo de mi cuerpo. Observé como un paquetito colgaba de la percha. Al abrirlo encontré un conjunto de ropa interior negro bastante sugerente. Suspiré. No tenía otra opción. La ropa interior que llevaba era de color blanco y se transparentaría. Me puse todo rápidamente. El vestido no tenía cremallera y era totalmente elástico con dos grandes aberturas laterales que empezaban casi en el inicio del muslo.

Una vez vestida me miré en el espejo. Decidí hacerme parte un recogido y parte el pelo suelto, ondulándome las puntas. La primera opción no fue buena. Mi memoria llevo a mis manos el peinado que más se ajustaba a ese vestido en mi imaginación: dos moños, uno a cada lado de la cabeza.

A- Shampoo…-dije en el mismo tono que cuando matas un insecto que te da realmente asco. Los deshice rápidamente. Decidí hacerme un recogido en lo alto, después con un rizador ondulé suavemente las puntas libres.

Elegí unos pendientes largos de plata vieja con piedras azuladas que llegaban hasta los hombros. Me maquillé lo mejor que pude, intentando aplicar lo que tantas veces había visto hacer a Unami y a Matome. Me puse el brillo de labios y lo di por finalizado. Me até las sandalias y me puse un poco de perfume detrás de las orejas. Lista.

Salí de la habitación. En cuanto salí me di cuenta que me había dejado la llave dentro. Luego lo solucionaría. Ahora venía la fiesta, según Tati era en el salón Nahara.

Me dirigí a la recepción y pregunté con quién tenía que hablar para organizar mi actuación. Hicieron una llamada. En menos de un minuto apareció un hombre de aspecto menudo trajeado, de unos cincuenta años.

-Es un placer conocerla, señorita Totsuo- dijo dándome la mano- soy Sakamura Taiso y soy el director de la orquesta.

A- El placer es mío, señor Sakamura- dije esbozando una sonrisa- no se si sabe que debo actuar esta noche.

Sk- Sí, el director me puso preaviso.

A- Me gustaría actuar lo antes posible, ha sido un día muy largo para mí y no sé si podré estar al nivel que esperan de mí dentro de unas horas.

Sk- No hay ningún problema, señorita Totsuo, en cuanto nos proporcione la partitura podrá actuar.

A- Es usted muy amable, aquí la tiene- dije dándosela- ¿Cómo puedo hacer para entrar directamente al escenario sin pasar por el salón?

Sk- ¡Oh, es sencillo! Por la entrada de artistas, sígueme.

Entramos por una puerta de servicio y recorrimos unos cuantos pasillos de aspecto mucho menos lujoso que el exterior. Llegamos a las bambalinas. Me señaló un asiento y él se reunió con varios músicos. Sonreí al ver como me miraban. Esperaba que tuviese el mismo efecto en Sao. Esta canción iría dedicada a él, pero no sólo él lo sabría, formaba parte de la actuación: haría creer a todo el mundo que aquellos rumores eran realidad, daría al mundo lo que el mundo quería. Sonreí. La gente pensaba que éramos amantes. Realmente debía haber química entre nosotros, sobre todo si toda aquella gente era capaz de verlo. La gente no tiene vida propia.

Sk- Un minuto.

Me levanté y me dirigí al escenario, que sería mi lugar de partida.

Sk- Buenas noches, señores y señoras, espero que la fiesta esté siendo de su agrado. Se preguntarán ¿Por qué les interrumpo ahora? Creo que no lamentarán esta interrupción, porque es para presentarles la actuación especial de esta noche, pido un gran aplauso para la señorita Totsuo- entré en el escenario mientras la gente aplaudía, les dediqué una sonrisa.

A- Muchas gracias, es un honor para mí estar aquí esta noche y que me hayan invitado a esta fiesta, sin su apoyo lo que han visto esta noche no hubiera sido posible, muchas gracias de nuevo, y para agradecérselo haré lo que mejor sé, esto es para ustedes.

Las luces bajaron y la música empezó a sonar.

Siento un milagro tras la puerta
Una palabra desierta y una bala en un pulmón
Pienso voy a echar leña a la hoguera
Voy a rendirme cuando quieras
Desarmada en tu colchón

Puse un tono seductor lanzando miradas insinuantes y moviendo mi cuerpo como si quisiese provocar realmente. Empecé a bajar las escaleras lentamente, dejando ver perfectamente mis piernas mientras cantaba:

Y pienso y temo y paro y vengo
Y me alimento más de ti
Te entretengo con el cuento de quererte así

Aquí empecé a andar más rápidamente entre la gente, acariciando sutilmente los hombros, la espalda, el cuello… de los hombres de aquella fiesta mientras mi voz subía de tono:

Tengo para ti un estribillo a contratiempo
Tengo para ti siete pecados y un tormento
Que me huele a ti y el saborcito de mi cuerpo
Que si lo tocas, que si lo tocas
Temblaré pensando en ti

Esta se la dediqué a Tati, colgándome de su cuello, ante su mirada sorprendida. Sabía que no era el único. Noté unos ojos azules que me recorrían de arriba abajo. No cariño, no era tu turno, todavía no. Subí al escenario de nuevo y empecé a cantar sin dejar de mirar aquellos mares inquietos mientras mi cuerpo se ofrecía con concisos movimientos al dueño de aquellos ojos. Todo el mundo nos observaba.

Tengo un demonio en la cabeza
Una mirada traviesa
Y un infierno en el cajón
Vengo a pedirte por las buenas
Que te aguantes mi condena
Hasta que se acabe la función

Y miento y tengo y busco y vengo
Y siento más ganas de ti
Me contengo el desaliento
De quererte así

Me dirigí escaleras abajo con un claro objetivo en mente, la gente se iba apartando facilitándome el camino, llegué a su altura y le pasé un brazo por detrás de su cuello, le atraje más contra mí para cantarle, dándole a mi voz un tono más sexy, dejando nuestros rostros a unos centímetros:

Tengo para ti un estribillo a contratiempo
Tengo para ti siete pecados y un tormento
Que me huele a ti y el saborcito de mi cuerpo

Me di la vuelta, haciendo que mi espalda quedase en contacto con su pecho, cogí su mano y la deslice desde mi cintura hasta mis piernas.

Que si lo tocas, que si lo tocas
Temblaré pensando en ti

Me giré para encararle, un centímetro separaba nuestros labios, bajé el tono mirándole fijamente a los ojos.

Pensando en ti

Me empecé a separar de él, muy a mi pesar cantando la última estrofa:

Siento que en el tiempo de descuento
Se rompió mi juramento
Y dejo la canción sin terminar

Dije guiñándole un ojo mientras me subía al escenario. La luz cesó, coloqué el micrófono en su sitio. Oí la avalancha de aplausos. Nunca me cansaría de aquello. Las luces se encendieron y busqué a Saorân con la mirada. Él sonrió. Dijo algo sin voz sin apartar su vista de mí. Intenté esforzarme en leer sus labios. Decía las mismas palabras una y otra vez. Por fin pude entenderlas: IDEM.

Sonreí. La noche sólo acababa de empezar.

Y esto es todo por el momento, ya sé que lo he dejado en un momento interesante pero es que sino no iba a poder cortarlo e iba acabar escribiendo un capítulo de treinta páginas, que para los que leéis muy bien, pero para mí… ¿Será capaz la protagonista de decir la verdad¿Será Kadono capaz de entenderla¿Qué relación tiene Kadono con la familia Saotome? Todo esto y mucho más en los próximos capítulos de…Zero. Lo siento, siempre he querido decir una tontería así. Hasta el próximo capítulo. Dudas, comentarios, opiniones, abucheos… a qué nadie me había dicho que no se leía completo? Muchas gracias meli-chan! Por si no se dieron cuenta o no lo leyeron en ahora lo mando completo.