VIENTRE SUBROGADO
Capítulo 12.
Una vez que la barriga me creció, Shizuru prohibió que siquiera me aparezca por la Firma de abogados. Lo que significa que llevo casi un mes encerrada en la casa en total aburrimiento, sobre todo porque en un momento de descuido me ha despojado de mi consola de videojuegos aludiendo que estos eran demasiado violentos. ¡Hágame usted el favor!
¿Qué me ha quedado ya que no puedo salir ni jugar? Probablemente la respuesta más lógica sea el revolcarme con Shizuru, pero si tomamos en cuenta que la mujer es una maníaca del trabajo y que a veces llega cansada al departamento, la opción de quemar calorías con ella queda descartada. Así fue como incursioné a la actividad de ama de casa, empecé a ver dramas televisivos con Mai. Al principio me negué como toda mujer que presume de al menos poseer un par de neuronas en la cabeza, pero fue inútil. Eran demasiadas horas sola, los libros ya me los había leído todos y mi cerebro ya comenzaba a elucubrar ideas medio macabras por tanto tiempo de inactividad.
- "¿Por qué no se pueden acostar?" - Cuestioné un día de tantos, a mi pelirroja compañía.
- "Porque la prota no controla sus poderes y puede volverlo su esclavo en un arrebato pasional"
- "¿Arrebato pasional? Alguien ve demasiada televisión aquí..."
- "¡Natsuki! ¿Puedes dejarme ver mi programa en silencio?"
- "¿Y qué hay con el vestido blanco de la tipa? ¿No pudieron ser más originales para indicar que la mujer es virgen?"
- "¡Natsuki cállate!" - Subió el volumen del televisor.
- "Series occidentales..."
- "¡Hola, ya llegué!" - Alguien se escapó del trabajo.
- "Reito-sama, qué bueno que llegaste, Natsuki está comenzando a enloquecerme" - Saludó efusiva la pelirroja.
- "¿No se supone tenían una junta con los Margueritte?" - Cuestioné al hermano incómodo.
- "Mayor razón para evitar la oficina en un día tan hermoso como el de hoy" - Respondió con un manerismo demasiado exagerado - "¿Qué vemos?" - Preguntó mientras se sentaba en el sillón contrario al de nosotras.
- "Dramas americanos" - Contesté - "Mai está enamorada del héroe"
- "¡Es tan lindo!" - Gritó con euforia la pelirroja mientras se llevaba ambas manos al rostro el cual se encontraba ruborizado - "Tiene la sonrisa más tierna que haya visto en mi vida"
- "Mai, tantos años encerrada te han caído mal"
- "Eres una desalmada" - Me golpeó en el hombro - "Lo dices sólo porque no te gustan los hombres"
- "No tengo nada en contra de los hombres pero este fulano simplemente no llama mi atención para nada" - Ni porque tiene una vieja muy buena en el programa - "Además creo que es gay"
- "¡No es gay!" - Replicó irritada - "El que tú seas gay no hace al mundo gay, no todos son gay, ¿estamos?" - Me señaló con el dedo índice en un gesto de finalidad.
- "Gay" - Le chupé el dedo para explicar mi punto, luego me reí con cinismo.
- "¡Natsuki!" - Retrocedió horrorizada, mi satisfacción no pudo ser mejor.
- "Basta ustedes dos" - Intervino Reito - "¿Dónde está Aoi-chan?"
- "Fumi-san pidió refuerzos en casa de la abuela Fujino" - Explicó Mai sin apartar la vista del aparato.
- "Entonces estamos sólo nosotros tres" - A pesar del doble sentido de sus palabras ni siquiera Mai le prestó atención a Reito, ya que estaba muy entretenida viendo su programa.
- "¿Cómo está Shizuru?" - Pregunté por hacer plática.
- "Creí que vivían juntas" - Comentó con ironía.
- "Hace tres días que no sé de ella"
- "Sí claro" - Respondió no muy convencido al apartar un mechón de mi cabello el cual ocultaba una leve marca en el cuello - "Se nota que no se han visto para nada"
- "No dije que no la haya visto, sólo que no sé de ella" - Regresé el mechón a su sitio antes de que la pelirroja comenzara a hacer bulla por el chupete, que no es como si ella desconociera de las actividades diarias en esta casa, por cierto.
- "Tiene la presión del mundo encima, el escándalo de Margueritte-san padre tiene a todos en el bufete algo tensos" - Cruzó las piernas - "Por cierto, Kikukawa-san te manda saludos"
- "Me gustaría regresar me aburro mucho aquí"
- "Si en algo estoy de acuerdo con Shizuru es que es mejor para todos que te quedes en casa"
- "Pero ya no agüanto el encierro"
- "Entonces qué te parece si salimos a comprarte algo para el aburrimiento"
- "¿Videojuegos?" - Propuse con entusiasmo, pero Reito pareció no compartir mi idea.
- "Jamás" - Gruñí ante la negativa - "Estoy seguro que encontraremos algo menos bélico"
No estaba de acuerdo con la idea, realmente salir con Reito seguro me ocasionaría problemas con Shizuru, quien al parecer ha desarrollado una aversión enfermiza ante su propio hermano. Irónicamente, durante los días en donde estuve encerrada en el estudio jugando, no pareció molestarle en lo absoluto que él anduviera por la casa, pero una vez que me sacó de ese estado depresivo, la sola presencia del hombre entre nosotras le irritaba. Sin embargo Shizuru tampoco me ha ayudado mucho para combatir mi aburrimiento y créanme, un drama más y me volveré loca.
Además en algo estaba en lo correcto Reito, el día era en realidad muy hermoso como para dejarlo pasar a lo tonto. Lo que me recuerda que está próximo mi cumpleaños, me pregunto si mamá lo tendrá en cuenta o quizás desde aquel fatídico día haya decidido sacarme de su vida por completo. Tal vez para estos momentos esté más preocupada en otros asuntos, como el crío quien resulta cumplir años el mismo mes que yo. Sí, es probable que ella definitivamente se haya olvidado de mí, de esta mujer con una ética cuestionable.
La voz de Reito me distrajo de mis pensamientos, que por cierto no eran para nada agradables, indicándome que habíamos llegado al centro comercial para ir de shopping. Una vez adentro comencé a notar algunas miradas de extrañeza entre la muchedumbre, sobre todo en las escaleras eléctricas, las chicas volteaban a ver a Reito con una sonrisa juguetona, el individuo se las devolvía de igüal forma. Pero una vez que caminamos por un pasillo cercano al área de comidas rápidas, las señoras cuchicheaban todavía más, ya no viéndolo a él sino a los dos. No fue si no hasta que no pasé por un aparador cuyo ventanal reflejaba nuestras imágenes, que caí en la cuenta de lo que estaba ocurriendo.
En mi reflejo observé a una mujer cuyo vientre se encontraba agrandado, indicando que su gestación se encontraba algo avanzada. A su lado, un sonriente y simpático heredero, caminaba orgulloso entre el gentío con un aire de grandeza y satisfacción que les decía a los curiosos 'Sí, eso es mío'. Giré los ojos con exageración y volteé abruptamente para mirar a Reito, quien me contemplaba con curiosidad. Enarcando una ceja le lancé la pregunta sin necesidad de hablar, pero el hombre simplemente se rió mientras se encogía de hombros.
Caminé con rapidez para avanzar delante de Reito, la sola idea de que la gente pensara que éramos un matrimonio en espera de su primogénito, revolvía mis entrañas. De vez en cuando remiraba por los ventanales para observar si Reito había dejado esa actitud de futuro padre orgulloso, pero descubrí con tristeza que su sonrisa era todavía mayor. Disimuladamente me escabullí y entré a una tienda de discos, tratando de distraerme para no tener que seguir agüantando las miradas de los demás y por qué no, la altiva mirada de mi cuñado temporal.
Estando ahí comencé a realizar una selección de discos que me llevaría para escuchar en casa, no tardó mucho Reito en llevarme algunos DVD's para que viera con Mai cuando estuviéramos en casa. Después de esto me sugirió que fuéramos a comer algo, idea que aunque sabía no iba a gustarme del todo, no podía negar que en realidad sentía hambre. Así que pagó los discos y nos dirigimos a una mesa en donde me dejó para comprar comida.
Estando sola a la mesa la idea de marcarle a Shizuru me vino fuertemente, de hecho tenía el teléfono en las manos e incluso tenía seleccionado su número en la lista de contactos. El problema era que no me atreví a hacerlo, supuse que no me contestaría y si lo hacía, probablemente me respondería que ese no era el momento más apropiado para discutir cosas de menor relevancia. Para Shizuru todo lo que no sea trabajo carecía de importancia. Así que heme aquí, departiendo con su hermano como si fuésemos un feliz matrimonio en vez de pasar una tarde con ella, quien además de ser la mujer que me ha embarazado, comparte la cama conmigo todas las noches.
No tardó mucho en que Reito llegara con la comida, dejándome no más opción que el güardar el celular en mi bolso, junto con mis ansias de al menos escuchar la sexy voz de mi benefactora. Reito compró una mega hamburguesa de esas que tanto me gustan y conociendo mis gustos, asentó junto a mí un puñado de sobres de mayonesa. El hombre sólo pidió una ensalada para él, en cuanto terminó su comida, se dedicó a lanzarme unas miradas que hicieron que me ponga nerviosa. No es que me sienta intimidada ante sus ojos, no es que el hombre me guste, pero me veía como si fuera algo suyo. No sé, me sentía muy incómoda, así que mejor comencé a hacerle plática tratando de distraerlo un poco y calmar mis nervios.
- "¿Estás seguro que no es problema el que estés aquí en vez de la oficina?"
- "Ya te dije que mi presencia en ese lugar no es indispensable, sólo mi firma vale" - Sonrió todavía embelesado.
- "¿No has decidido entonces, salir con alguien si tanto tiempo libre tienes?"
- "¿Qué te parece que hago?" - Intentó de acomodar mi cabello tras mi oreja, pero esa treta me la conozco bien así que le propiné un manotazo.
- "Sabes a lo que me refiero" - Reito gimoteó, frunció el ceño y continuó.
- "Cuando la abuela encuentre a mi futura entonces te contaré" - Luego de esto se sonrió con malicia - "¿Por qué? ¿Acaso te estás apuntando en la lista?" - En tus sueños.
- "No, me preguntaba si estabas disponible la semana que viene" - Esto último despertó su interés, puesto que su rostro se iluminó con júbilo - "Mai quiere hacerme una comida" - Corté abruptamente cualesquier idea que haya atravesado por su cerebro.
- "¿Alguna razón en especial?" - Cuestionó todavía sonriente.
- "Es mi cumpleaños" - Expliqué.
- "Comprendo, Shizuru no va a estar presente" - Comentó pensativo - "Habrá auditoría en esas fechas si no me equivoco"
- "No sé si hay auditoría, sólo sé que cumplo años el jueves" - Mascullé, recordando las palabras de Shizuru en cuanto le pregunté si estaría ese día, la mujer obviamente respondió que no.
- "Te lo dije antes, puedes contar conmigo para lo que sea"
- "Entonces le diré a Mai que ponga un plato más a la mesa" - Sorbí mi mega vaso de refresco - "Anótalo en tu agenda para que no se te olvide"
- "No es necesario, en mi mente se almacenan los datos de mayor relevancia" - Me miró sonriente - "En otras palabras, todo lo que se refiera a ti" - Su comentario me cayó de sorpresa y casi le escupo el contenido de mi vaso a la cara.
- "¿Recuerdas que estoy gestando a tu sobrina, verdad?"
- "Por supuesto" - Respondió con serenidad - "A propósito, el embarazo te sienta de maravilla" - ¡Le valió madres!
Tratando de evitarme problemas con la hermana Shizuru, decidí terminar nuestra cita en donde la dejamos. Regresé a casa con la colección de discos y le pedí a Reito que por favor no regresara a cenar, pues él bien sabía que Shizuru odiaba verlo de noche en su casa. Mi cuñado me acarició la cabeza como si de su mascota se tratara y me dijo que Shizuru no diría nada esta noche, algo que no me gustó mucho por cierto, pero de todas formas me aseguró que hoy no volvería al departamento.
Cuando el reloj de pared del estudio marcó las once de la noche, supe exactamente a lo que se refería Reito. La licenciada adicta al trabajo, Shizuru, no planeaba regresar a la casa o al menos no a una hora razonable. Mortificada decidí mejor ver la primera temporada entera del programa favorito de Mai, cortesía de Reito por cierto. Con las luces apagadas, un bote de palomitas de maíz aderesadas con mi mezcla especial de mayonesa, jalapeño y catsup; me chuté como dos horas de televisión ininterrumpidas. Todo aquello, acompañado de una botella de cola de dos litros, para pasar la grasa claro está.
Con los ojos hinchados llegué a la conclusión de que esa serie presentaba una colección de símbolos fálicos tan extensa, que ya hasta al control remoto le veía forma de glande. Acto que definitivamente mató toda pasión por seguir viendo el show. Me estiré en el sofá y procedí a apagar todos los aparatos eléctricos para retirarme a descansar, cuando miré el reloj eran cerca de las dos de la mañana. Mascullé improperios, todos hacia Shizuru y salí del estudio con rumbo a la cocina, pues sentí algo de hambre. Con toda la intención de prepararme un baguete, me sorprendió mucho el encontrarme en ese lugar a la castaña de ojos rojizos.
- "Shizuru me asustaste" - La mujer sólo me miró sin interrumpir su actividad que consistía en beber té - "No te escuché llegar"
- "No quise interrumpirte, te veías muy concentrada en el estudio" - Tono serio - "¿Desde cuándo ves series gaijin?"
- "Es una colección DVD que Reito compró esta tarde" - Su rostro se arrugó con tan sólo la mención del nombre - "Es Mai quien suele ver ese programa en las mañanas"
- "Y veo que tú has descubierto que te gustan las mujeres en ropa de cuero y rodeadas de espadas"
- "La carne es débil" - ¿Me estaba espiando? Me sorprende no haber notado su presencia antes, tal vez sí estaba algo entusiasmada - "¿Quieres comer algo?" - Propuse para terminar con su reclamación marital de 'llegué y ni caso me hiciste'.
- "Si Natsuki gusta de regalarme algo de su escaso tiempo"
Aunque Shizuru lo hizo sonar como un reproche, su sonrisa nunca desapareció del rostro, por mi parte simplemente decidí ignorarla y continuar con mi labor de elaborar algo rápido para cenar. Ensimismada en mi tarea de prepararle medio baguete a Shizuru, jamás noté que ella se levantó de su lugar y se acercó por detrás hacia donde yo me encontraba. Cuando me tomó por la cintura pegué un leve brinco de sobresalto, pero cuando hundió su rostro en mi cuello tuve que detener lo que estaba haciendo.
- "¿Ocurre algo?"
- "¿Tan raro te parece que te abrace de la nada?" - Respondió aún con el rostro en mi cuello.
- "Es que me sorprendiste" - En realidad esto es algo que haces sólo cuando estás borracha, quise decir.
- "Supongo que estas interacciones no son comunes en mí" - Se separó - "Confieso que a veces..."
- "¿Qué?" - Atrapé una de sus manos antes de que se alejara de mi cintura y la volví a colocar en donde estaba, Shizuru rió ante mi acción.
- "A veces me gustaría ser como Reito" - ¡Ay no!
- "Ni lo digas"
- "¿No te gustaría?"
- "Nunca" - Me volteé para mirarla a los ojos - "Me gustas tal como eres" - ¿Entiendes que me gustan las mujeres o no?
- "¿Te gusto?" - Enarqué una ceja mientras le acomodaba el cabello - "Nunca me habías dicho que te gusto"
- "Shizuru comienzas a asustarme" - ¿Qué te estás metiendo?
- "Yo..."
No terminó su explicación, simplemente me besó de la nada y luego me aventó a la mesa, tirando todos los implementos que encima habían. Eso incluye al baguete. ¿Alguien ha notado que nunca puedo comerme ese baguete en cuanto lo preparo? Es como si Shizuru odiara tanto la comida que no me permitiera disfrutarla a mis anchas. Por supuesto la labor que dio inicio en la habitación era mucho más interesante que cualquier aperitivo, supongo que la pérdida del baguete valía la pena.
Pero así tan repentinamente como Shizuru comenzara a agasajarme en la cocina, sin avisar también se detuvo. Lo cual causó un leve gemido de frustración de mi parte, ante mi gesto ella simplemente me besó en el cuello y luego me acarició el vientre.
- "Reito es afortunado al poder caminar a tu lado de un lado a otro"
- "¿Eh?" - Conque de esto va la cosa - "¿Quieres decir que sientes envidia de Reito porque él se puede pavonear de un lado a otro conmigo, mientras los demás asumen que él es el autor de mi barrigota?" - Emití una carcajada.
- "No te rías" - Protestó mi benefactora.
- "Tú también puedes salir conmigo"
- "Pareceremos más un par de amigas de compras que otra cosa" - Masculló con frustración.
- "¿Qué cosa?" - Me miró con suspicacia - "¿Qué somos?" - Pero Shizuru no respondió, simplemente se separó de mí y luego me ayudó a incorporarme de la mesa - "Shizuru" - Llamé su atención antes de que pegara la graciosa huida - "¿Tiene algo de malo parecer un par de amigas de compras?"
- "Sabes a lo que me refiero"
- "Hay muchas maneras de decirle a los curiosos que somos una pareja en espera de su primogénito sin tener un letrero" - Le tomé la mano.
- "No puedo hacer eso" - Suspiré, pues ya me temía esta respuesta.
- "Está bien" - Le besé la mano - "Será como tú quieras" - Me volteé tratando de arreglar el desastre que dejamos a la mesa.
- "Es sólo que he estado pensando" - O-oh - "Mientras más tiempo pasa..."
- "Shizuru" - Me di la vuelta y le agarré el rostro con ambas manos - "No pienses por favor" - Cada vez que lo haces se te ocurre una idea más mala que la anterior.
- "Lo sé pero es que..." - Antes de que terminara con su argumento la besé a la fuerza para callarla, que hoy no estaba para ideas nefastas - "¿Te gustaría ir a mi cuarto?"
- "Eso ha sido lo más inteligente que has dicho en la noche"
Los días transcurrieron su curso de manera normal, Shizuru en el trabajo enfrascada con lo de su auditoría, Reito deambulando diariamente por el departamento, Mai y yo encerradas viendo dramas; en fin nada que celebrar. Por supuesto, hasta que el gran día llegó, siendo el gran día no otro si no el de mi cumpleaños. Como lo prometió, Mai hizo una comida como para alimentar a un batallón y qué mejor batallón sino el mío, incluyendo al parásito comelón que llevo en mis entrañas. Ese día fue uno de sorpresas, para empezar Shizuru me mandó un arreglo floral muy costoso del cual lo único que no me convenció fue la escueta tarjeta que llevaba consigo. Muy típico de ella, pero al menos se acordó.
Otra gran sorpresa fue que antes del mediodía mamá habló a la casa, la llamada fue algo fría pero al menos me habló, yo pensé que no volvería a escuchar su voz nunca en la vida. Papá también me felicitó por teléfono, su tono era uno más alegre que el de Saeko lo cual me hace pensar que mamá nunca le contó nada de lo que pasó en Tokio. No mucho después de la llamada telefónica de mamá, el timbre de la puerta sonó indicando que teníamos visitas. Como no quería que Mai interrumpiera su actividad culinaria por ningún motivo le dije que yo abría la puerta, después de todo, seguro no se trataba de otro sino Reito. Grande fue mi sorpresa en cuanto abrí la puerta, pues ahí aparte de toparme con Reito...
- "Abuela Fujino"
- "Te he dicho que no me llames de esa manera" - Cómo odio a esa anciana.
- "Hola Natsuki" - ¿Por qué cariños trajiste a mi fiesta de cumpleaños a tu abuela? - "¿Podemos pasar?" - Pues ya qué.
- "Adelante"
La vieja entró a la casa y nomás puso un pie en ella y redojeó por todos lados. ¿Han visto a un militar? Pues idéntico, caminó con ambas manos tras su raquítica espalda y reptó por todas las habitaciones del departamento. Por supuesto, todo lo anterior fue realizado en conjunto de su inseparable escorta. Desde la entrada pude escuchar con claridad el cómo se le caían los enceres de cocina a Mai por la sorpresa de ver a la vieja Fujino a su lado. Mientras las mujeres intercambiaban entre murmullos algunas palabras, yo aproveché el momento para interrogar a Reito.
- "¿Qué demonios significa esto?"
- "La abuela quería verte" - Respondió nervioso el nieto favorito.
- "¿Sabe Shizuru que su abuela vendría a la casa?"
- "No" - Giró la cabeza negando mi cuestionamiento - "Ha sido la misma abuela quien pidió venir a verte"
- "¿Qué tengo yo que tratar con esa anciana?" - Nuestro último encuentro no ha sido muy agradable que digamos.
- "¿Podemos hablar en privado?" - Al parecer la vieja terminó su inspección de la casa y desea humillarme a solas - "Hay algunos asuntos que me gustaría tratar contigo"
- "¿De qué se trata?"
- "En privado"
- "No estamos en su casa, aquí no hay nada que ocultar" - La vieja me miró con ganas de estrangularme ya que no se esperaba esa respuesta de mi parte -"Adelante abuela, escucho" - Esto fue suficiente para que sus fosas nasales se agrandaran y sus pequeños ojos brillaran de una manera felina.
- "Veo con desagrado que Shizuru te ha dado demasiada confianza" - Vociferó pero no perdió la compostura - "Pero el tema que vamos a discutir no es para los curiosos"
- "No creo que usted y yo tengamos algo que discutir"
- "Por lo contrario" - Torció la boca - "Tu embarazo es algo que me inquieta" - Señaló mi vientre cuando mencionó lo del embarazo - "Así que decide Kuga, por las buenas o por las malas"
¡Me amenazó! Esta vieja loca me amenazó en mi casa, bueno en la de Shizuru pero para el caso es lo mismo. Además, ¿quién le dijo que estoy embarazada? Seguro sabe perfectamente que es de Shizuru o no hubiese venido a hablar conmigo de todos los días, éste, que resulta ser mi cumpleaños para arruinármelo. Reluctantemente, le di gusto a la anciana manipuladora abuela de Shizuru y la pasé al estudio en donde efectivamente, sólo estuvimos nosotras dos. Se sentó en el sillón principal y yo en el opuesto, sacó de su bolso una cajetilla de cigarrillos y luego me miró.
- "Al parecer tendré que agüantarme un poco para fumar"
- "Sigo esperando abuela" - Mascullé no muy animosa de tener esta plática a solas.
- "Como ves estoy enterada de este proyecto de maternidad de Shizuru el cual se realizó sin consultarme antes"
- "En ese caso discútelo con ella y no conmigo"
- "El problema aquí es que tú estás involucrada en el proyecto" - Frunció el ceño - "Normalmente cuando doy una orden Shizuru la ejecuta sin chistar, pero estando tú..."
- "Sigo sin entender qué es lo que quieres"
- "Tienes dos opciones Kuga" - Ya empezamos con las amenazas - "Una es que abortes"
- "¡Estás loca!" - Me levanté gritando - "¿Quién te crees que eres para venir aquí a decirme lo que tengo que hacer con mi cuerpo?" - La vieja nunca perdió la compostura, fría como el hielo prosiguió.
- "Por eso te decía que Shizuru no es la indicada para tratar un tema tan delicado como este" - Suspiró - "Ya que la que está gestando la simiente de los Fujino no es ella" - ¿Simiente?
- "¿Crees que Shizuru estará de acuerdo con esto?"
- "Si lo está o no es indistinto, lo cierto es que Shizuru hará lo que yo le pida" - Explicó tan calmada que casi la abofeteo - "El error de Shizuru fue escoger a una mujer con un... peculiar carácter" - Peculiares mis nalgas vieja zorra.
- "¡De ninguna manera voy a abortar a estas alturas del partido!" - Sentencié, pero la abuela no se inmutó ni por mi tono de finalidad.
- "Tenemos otra alternativa" - Ni siquiera quiero escucharla - "Diremos que el hijo que esperas es de mi nieto" - ¿De Reito? - "Una vez que lo tengas me lo entregarás"
- "A la única a quien le tengo que rendir cuentas es a Shizuru y no creo que quiera que su hija pase a manos tuyas" - Sin mencionar el hecho de que la gente piense que la niña es de Reito.
- "Te casarás con Reito por cierto" - Me miró con una sonrisa cínica, como si no hubiese escuchado lo que le dije antes - "Por supuesto no gozarás de ni un solo centavo de la fortuna familiar"
- "¡No me interesa la fortuna familiar! Carajo, ¡no me interesa casarme con nadie!"
- "Se te indemnizará en cuanto firmes los papeles del divorcio, diremos que fue incompatibilidad de caracteres"
- "¿No oíste vieja?" - Me le planté a la cara - "No me voy a casar con Reito"
- "Entonces aborta" - Propuso como si nada.
- "¡Eso que dices es un crimen y lo otro es una idiotez!" - Reclamé entre gritos - "¿Tanto miedo tienes de que te arrebaten tu fortuna familiar?" - Me dirigí a la puerta para salirme de la habitación, que había escuchado demasiadas tonterías y sentí que hasta el feto se revolvía del coraje - "No voy a cometer un crimen por intereses personales"
- "¿Acaso no aceptaste este trato con mi nieta, a cambio de dinero?" - Me detuve y volteé a verla abruptamente - "Tienes un sentido de la moral muy cuestionable, Kuga-san" - En este punto la voz de Saeko repicó en mis oídos incesantemente - "No olvides que ha sido la fortuna de la familia quien te ha apoyado hasta el día de hoy" - Se levantó del sillón - "Te doy el día de hoy"
- "Shizuru no va a estar de acuerdo"
- "Shizuru hará lo que yo le pida y por tu bien, espero que seas una mujer inteligente que sepa lo que le conviene" - Caminó lentamente hasta la puerta sin quitarme los ojos de encima - "Que tengas un feliz cumpleaños"
Valiente cumpleaños me deseó esta harpía, cuya sonrisa llena de maldad no pasó desapercibida por mí cuando cruzó la puerta del estudio. En cuanto puso un pie fuera de la habitación, su fiel escorta le tomó del brazo y le sacó del departamento, ambas seguidas por un heredero con la cabeza gacha y sin huevos. Bastardo bueno para nada, seguro has sido tú quien le fue con el chisme a la anciana.
De todo lo que la vieja dijo me inquietan un montón de cosas, pero por alguna extraña razón sólo una me ha caído cual balde de agüa fría. Mamá, tenías toda la razón del mundo, mi ética cuestionable tarde o temprano me traería problemas.
N/A: Perdón, se me olvidó subirlo ayer pero helo aquí.
