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By Your Side

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Capitulo 13

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Ahora se sentía una mala persona.

Shion suspiro y perdió la concentración en su clase de Anatomía. Ahora que lo veía, quizás no había estado concentrada desde que entró en la clase hace una hora. No, no podía, no cuando se sentía tan mal y se sentía la peor perra en la faz de la tierra, bueno había peores perras que ella, pero de todos modos era una perra, y también tenía otras cosas en la cabeza además de sentirse una perra.

Soltó otro suspiro y apoyo la barbilla en una mano. Ayer, cuando había ido con Kiba a ver a Naruto al hospital, se había acercado a Hinata cuando esta salió de la habitación de Naruto, la chica le había dado la peor mirada asesina que había recibido en su vida y Shion sabía que se la merecía. Había hecho sentir miserable a la chica por sus caprichos y se sentía muy mal por esto. Le había pedido que la perdonara, diciéndole que solo había sido deseo que había sentido por Naruto, pero Hinata le dijo que no quería escuchar nada proveniente de ella. Fue algo tan extraño y tan sorprendente.

Había sido algo duro, Shion solo había querido disculparse con Hinata. No quería ser enemiga de la mejor amiga de Sakura, quería arreglar las cosas. Bufo molesta e intento todo lo que pudo para poner atención a la clase. Falló. Su mente estaba llena de arrepentimiento. Se dijo que intentaría otra vez hablar con Hinata o quizás podía hablar con Sakura para que le ayudara. Bueno, mejor esto último no, era mejor que ella resolviese sus problemas.

Cuando salió de clases, revisó su móvil. Tenía un mensaje. Lo abrió y sintió sus mejillas calentarse. Era de Kiba, lo había recibido hace una hora, en este le decía que lo llamara para ir a buscarla. Bloqueó la pantalla y metió su móvil en su bolsa. No tenía ganas de ver a Kiba, no luego de lo que paso anoche… Se maldecía a sí misma. Era tonta, si antes pensaba que era inteligente y que nada le afectaba, estaba mintiendo. Kiba seguía afectándole.

El estómago le gruñó en ese momento y se dijo que tenía que complacer a su estómago antes de irse al restaurant a trabajar. Se fue hacia la cafetería. Unos minutos después, estaba sentada en una mesa, con un vaso de frappe de fresas y un sándwich en la mano. Mientras le daba un mordisco al sándwich, pensó en lo que paso anoche con Kiba.

Luego de que él la llevase a su casa, dejándola en la puerta secamente, se marchó, dejándola confundida. Después de una media hora, Kiba volvió a aparecer, esta vez con la excusa de que la invitaba a cenar, la cena fue algo incomoda, ya que él le echo en la cara lo que hizo, una y otra vez, y Shion solo se quedó callada escuchándolo, esperando que aquella fuera la última cena que compartirían.

Shion soltó una risotada y unas chicas fresas que estaba sentadas en la mesa de al lado le echaron una mirada, Shion le frunció el ceño y las chicas volvieron a lo suyo. Movió la cabeza. No iba a ser la última cena. Bajo la mirada. Ella había cedido a sus encantos otra vez, claro, eso fue luego de unas copas. Se había acostado con Kiba aunque no había estado borracha porque lo recordaba todo exactamente. Esto era imperdonable para ella. En verdad que era una estúpida, si ella pensaba que Sakura o Hinata eran estúpidas, ella lo era más. ¿Cómo pudo haberse acostado con su ex, quien la dejó luego de que él se sintiera "asfixiado" por su relación? Tropezó de nuevo con la misma puta piedra. «Estúpida piedra», pensó arrugando los labios.

Movió otra vez la cabeza. Si, seguía pensando en esto y en lo de Hinata no iba a tener el día tranquilo. Era mejor que empujara esos turbios pensamientos lejos, tenía otras cosas mejores en las que concentrarse. Siguió comiendo.

Estaba terminando su sándwich de jamón y queso tranquilamente en la cafetería de la universidad cuando una sombra se cernió sobre ella. Shion levantó la mirada y arqueo las cejas. ¿Qué hacia él allí? ¿Acaso la estaba vigilando? Shion suspiro molesta. Ah, claro, ella no había contestado el puto mensaje y no le había llamado. ¿Qué se cree? ¿Qué tenía que hacer todo lo que él decía solo porque fueron pareja hace unos años?

—¿Qué quieres Kiba?—preguntó Shion mientras le daba otro bocado a su sándwich, terminándolo al fin. Se limpió las manos en una servilleta y tomó un poco del frappe de fresa, llevándoselo a la boca.

—Pensé que te había dicho que me llamaras para venir a buscarte—dijo Kiba secamente y mirándola con los ojos entrecerrados.

Shion levantó una ceja. En serio, ¿Qué se creía este? Solo porque habían dormido juntos otra vez no significaba nada, solo había sido un revolcón, ella había estado deprimida y estaba seguro de que él estaba deseoso. Los hombres eran así, veían a su ex siendo feliz y lo primero que pensaban era: «Tengo que acostarme con ella otra vez para hacerla infeliz y hacer que piense en mi otra vez». Bien, lo cumplió. Tomó otro sorbo del zumo y dejó el vaso en la mesa.

—Tengo cosas que hacer—dijo ella tomando una servilleta y jugando con ella, tenía que distraerse.

—Sí, pero quería que me llamaras para venir a buscarte—siguió jodiendo Kiba.

—Bueno…—ella paseo la mirada por él. Hoy estaba vestido diferente, tenía un traje y cualquiera que lo viese allí diría que es profesor. Se rio—Ya estás aquí.

Kiba frunció el ceño, para luego negar con la cabeza y tomar asiento frente a ella. ¿Qué quería ahora? Shion volvió a bufar molesta y desvió la mirada. Vio como las chicas de hace rato, se quedaban viendo a Kiba con ojos de perro con hambre y se reían como chivas. Genial, ahora con ese traje se veía mejor que en su apariencia normal. Lo odiaba.

—También tenemos que hablar…—dijo Kiba con seriedad.

Claro, sobre lo que paso anoche. ¿Que creía Kiba? ¿Qué ella era la misma jovencita que se obsesionaba? Había pasado esa etapa ya, admitía que su cuerpo había disfrutado lo de anoche, pero su cabeza no. Lo de anoche había estado mal.

—¿Qué te pasa? Te noto algo distraída…—dijo él mirándola fijamente.

Shion se encogió de hombros.

—¿Es por lo de ayer?

Ella dio un respingo y vio como una sonrisa peligrosa se dibujaba en sus labios. Kiba extendió una mano por la mesa y tomó la que ella tenía jugando con la servilleta. Apretó el agarre.

—Sé que sí, así que no trates de negarlo porque yo tampoco he dejado de pensar en ello—dijo Kiba sorprendiendo a Shion. Oh, esto era algo diferente, pero aun así no significaba nada. Kiba frunció el ceño de pronto, borrándola sonrisa—Aun así estoy enfadado. Me desperté y no estabas allí. ¿Por qué te fuiste?

¿En serio tenía que contestarle eso? Negó con la cabeza. Se había ido porque si se quedaba las cosas serían diferentes ahora. De todos modos ya no importaba.

—Solo me fui—dijo despreocupadamente Shion—Tenía cosas que hacer.

—Me habrías avisado.

Shion se encogió de hombros restándole importancia.

—Bueno… —murmuró él—Vi a Naruto esta mañana y su cara no se ve bien. Bueno, más bien su ojo, parece una mora, es divertido—Kiba sonrió y Shion rodo los ojos—Ayer… Siento lo de ayer y no me refiero lo de anoche, me refiero a haberte dicho esas cosas, pero tú sabes muy bien que todo lo que está pasando es en parte tu culpa—Vaya, era la perra mala, si, lo sabía—Si no te habrías acercado a Naruto, Hinata no los habría visto besándose y luego ella no se iría a trabajar para Neji Yagami, Neji no lo hubiera golpeado y él no tendría su ojo morado.

Shion sintió su furia crecer. ¿Cuándo dejarían de acusarla? Estaba cansada ya. Se dijo que cuando terminara todo esto, iba a alejarse de todos ellos.

—Sí, sí, ya se, sé que soy la mala de la novela, así que déjame en paz. Sé que tanto Hinata, como su gemela y quizás otras personas me odian por meterme en la relación, que por cierto, no había ninguna en aquel tiempo—dijo Shion—¡Estoy cansada!—exclamó—Incluso Sakura me ve con malos ojos y casi ni me habla.

—Lo siento…—se disculpó Kiba.

Ella bajo la cabeza.

—Yo solo seguía mis deseos y ahora, tengo como a más de 10 personas odiándome y te voy a incluir—dijo Shion mirándolo—Cada vez que sigo mis caprichos todo sale mal.

Él se rio y la miro a los ojos.

—Yo no te odio…—dijo y apretó su mano otra vez—Y si te refieres a nuestra relación supongo que no salió como debía de salir—Kiba levantó su mano y la acercó hacia sus labios, depositó un suave beso en ella y la dejó ir. Shion tomó su mano con la otra y se mordió el labio. Kiba continuo—Yo era y sigo siendo un hombre liberal. La chica con la que salía antes de que nos ligáramos, sabía que no me gustaba que me celaran y que necesitaba mi espacio de vez en cuando pero tú siempre vivías encima de mí y no me dabas mi espacio, me sentía sin aire—le dijo y Shion bufo molesta—Por eso termine contigo y lo sabes.

—¿Ah sí, te puse alguna pistola en la cabeza?—preguntó Shion arqueando una ceja. Que ella recordase nunca lo hizo. En verdad estaba harta de todo esto. Odiaba que la acusaran.

Kiba rio.

—Lo sé, no es tanto tu culpa, pero me tenías algo cegado, ese delicioso e inexperto cuerpo tuyo me…—susurró Kiba en un tono seductor mientras deslizaba la mirada por el cuerpo de Shion, aunque solo podía ver la mitad de este—…excitaba.

No tenía tacto al hablar y era un maniático sexual. Shion sonrió y ella había estado enamorada de este tipo. Es verdad lo que dicen, cuando una es joven es algo estúpido. Ella lo había sido.

—Ya no importa—murmuró ella, ya lo hecho, hecho estaba, por mucho que se arrepintiera y se odiara por todo lo que había pasado, al final no iba poder devolver el tiempo y borrarlo. Tenía que vivir con ello ahora.

—No pensé en volver a acostarme contigo, pero te veías anoche tan triste—dijo Kiba y Shion rio. O sea que solo se había acostado con ella porque estaba "triste"—Sé que no quieres admitirlo, pero sé que estas triste porque Hinata puede que no te perdone—Kiba sonrió—No la conozco muy bien a pesar de que estudiamos en el mismo instituto y tenemos a Naruto en común, pero sé que ella es una buena chica y ella te perdonara, lo hará. Solo dale tiempo, no es fácil perdonar a alguien quien intentó robarle al novio.

Shion puso los ojos en blanco. ¿Qué podía decirle? ¿Que se sentía mal porque Hinata no la perdonó? ¿Qué se sentía arrepentida? No, no lo diría, él le diría en su cara que se lo advirtió y quizás se burlaría de ella.

—Te digo que no era su novio cuando lo bese—dijo con una sonrisa Shion.

Kiba frunció el ceño.

—Pero estaban en eso.

Shion lo fulminó con la mirada y él le sonrió. Se quedaron unos minutos en silencio y Shion le agradeció esto. Podía poner sus pensamientos en orden. Miro hacia él, Kiba estaba mirando su reloj en ese momento, quizás tenía que estar en otro sitio y estaba perdiendo el tiempo con ella allí, quizás con su novia.

—¿No tienes novia?—preguntó de pronto Shion.

Kiba miro hacia ella sorprendido, quizás preguntándose porque estaba preguntando eso.

—Bueno… Salía con alguien pero…—Kiba hizo una mueca—Digamos que no funciono.

—Recuerdo a una chica el día que bese a Naruto, ¿era esa tu novia?—le preguntó Shion recordando a la chica media fresita de aquel día.

Kiba la miro por unos segundos y luego asintió con la cabeza.

—Lo era pero desde que te vi ese día no pude continuar con ella.

¿Qué significaba eso? Shion arqueo las cejas. ¿Estaba diciendo que ella lo afectaba al igual que él lo hacía con ella?

—Entonces…

—Simplemente no funcionó.

Mierda. Bufo molesta y tiro el pensamiento de que ella lo afectaba a la basura. No era verdad. A Kiba solo le fascinaba joderle la vida. Debería cortar ya los lazos con él, ya estaba bueno, pero primero debería hablar con Hinata, en verdad que no quería que ella la odiase. Cerró los ojos. Esto le pasaba por desear cosas ajenas, aunque al principio él no era tomado. Ya más tarde resolvería las cosas con Hinata, después con Naruto y luego con Kiba, poniéndole fin a todo el drama de su patética vida.

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¿Estaba bromeando?

Quiso golpear una pared para descargar su ira y romperse la mano, pero si lo hacía, Hinata se enfadaría con él y además de eso no podria tocarla. Bufo molesto. A Neji le gustaba joderle la vida. Ahora se había inventado un puto viaje a Nueva York por tres días. En verdad que el hombre era astuto y una maldita alimaña.

Naruto levantó una mano y se acarició el entrecejo. Le dolía de tanto fruncirlo. Miro a su chica. Esta tenía una triste mirada en su bello rostro. Maldición. Neji la había puesto allí. Suspiro y abrazó a Hinata. Apoyó la barbilla en la corinilla de la cabeza de su chica.

—No me gusta esto…—dijo Naruto pasando las manos por la espalda de Hinata.

—A mí tampoco pero en serio no hay nada que hacer—dijo Hinata enterrando más la cabeza en su pecho. Le gustaba esto. Naruto aspiró el olor de su pelo, recordaría esto cuando ella se fuera de viaje, su pelo olía a frutas.

Naruto la dejó ir y se miraron a la cara.

—Lo hace a propósito, ¿verdad?—preguntó Naruto algo enfadado. No podía creer lo que decía Hinata. Ese Neji estaba aprovechándose de su posición como jefe de Hinata.

—En serio dejare el trabajo cuando esto termine, ¿sí?—dijo ella dándole ánimos quizás para que él se sintiese mejor. En parte era su culpa que ella haya aceptado aquel trabajo con Neji. Si él no hubiese sido tan estúpido, ella no hubiera corrido hacia Neji. Bueno, ya no podía seguir lamentándose de eso, las cosas estaban bien ahora, con excepción de su jefe.

—Está bien…—aceptó Naruto.

Ella sonrió y le dio un suave beso.

—Tengo que ir a tu piso a recoger mi bolsa y después ir a mi casa a ordenar la maleta. Nuestro vuelo es a las cinco de la tarde—le informó Hinata—Llegaremos tarde a Nueva York pero podremos descansar algo antes de la primera hora de la mañana.

—¿Por qué tan tarde?—preguntó Naruto. ¿Por qué no podían irse mañana? Él había hecho planes en su cabeza antes, de estar con Hinata todo el día, pero el idiota de Neji los había arruinado.

—Neji tiene una conferencia a primera hora de la mañana—dijo Hinata—Así que es por eso que tenemos que irnos hoy.

—Eso se lo invento. ¿De qué tiene una conferencia? ¿Si es de abogados no debería ir Shikamaru también?

Hinata arrugó los labios y se encogió de hombros.

—Quizás lo haya hecho—dijo ella—Le pregunte a Hanabi y dijo que no sabía nada de esto.

—¿Viste si hay una prueba?—preguntó Naruto, no podía creerse el cuento entero todavía, tenía que haber una prueba.

—Si la hay no me la dejó ver…—dijo Hinata bajando la cabeza.

Naruto bufo molesto otra vez y ella rio. Se volvieron a abrazar y ella levantó un poco la cabeza hacia él. Naruto sonrió. No podía seguir enfadado, no cuando veía ese hermoso rostro sonreírle. No podía creer que estuvieran juntos de verdad.

—¡Hey tortolitos!—exclamó una voz femenina.

Naruto y Hinata miraron hacia la entrada de la terraza, Hanabi estaba parada sobre el umbral mirándolos con una mirada burlona. Ella se acercó hasta ellos rompiendo su pequeña burbujita de amor.

—Hinata no es por interrumpir pero debes llevarme de regreso. Shikamaru me llamó ahora y está algo enfadado—dijo Hanabi cruzándose de brazos y rodando los ojos—Resulta que él también ira a la conferencia…

—¿Es enserio la conferencia?—le preguntó Naruto a su cuñada.

—Sí, lo es—dijo Hanabi—Créeme, yo tampoco lo creí pero ahora, recuerdo que vi algo sobre esto hace unos días, pero Shikamaru me dijo que botara la carta en la basura—ella se encogió de hombros—Dijo que iba a ser muy aburrido y ahora no sé qué le hizo cambiar de opinión pero tengo que organizar el puto viaje con tan poco tiempo, así que debo regresar rápido al bufete.

Ya veía… Miro a Hinata. Entonces era verdad, aun así no se lo creía mucho, quizás Neji había atado cabos sueltos para que fuese más creíble. No se creía nada, pero no podía hacer nada. Era mejor dejarla ir a ese viaje, además, Hanabi estaría también allí. Ella la protegería de Neji.

—Espero que les vaya bien…—les dijo a las gemelas. Ellas sonrieron—Pero te tengo pena Hanabi.

—Créeme tengo que hacer todo rápido ahora, así que siento si me llevó a tu chica.

—Está bien. Solo siento pena por ti.

Ella se encogió de hombros. En serio, como podían soportar seguir bajo el mando de jefes tan odiosos como Neji y Shikamaru. Él no podría, le gustaba ser su propio jefe.

—¿Me llevaras de regreso o seguirás besuqueándote con Narutin aquí?—preguntó Hanabi a Hinata.

Hinata sonrió y se separó del todo de Naruto.

—Sí, está bien…—aceptó y miro hacia Naruto—Llevare a Hanabi y luego pasare por tu piso a recoger mis cosas.

—Entonces te esperare allá—dijo, ya que no podria estar con ella el día de hoy, por lo menos tendrían algunos minutos juntos.

Ella sonrió y se quedaron unos segundos viéndose.

—¿Podríamos irnos?—preguntó algo desesperada Hanabi.

—Hanabi-chan no me agradas hoy—dijo Naruto haciendo una mueca—Estas de muy mal humor.

—De seguro mi regla se acerca…—dijo ella acariciándose la barbilla—¡Adoro esos días!—exclamó y agarró a Hinata del brazo, llevándola hacia dentro del restaurant.

Naruto las siguió. Una vez dentro del restaurant se acercaron a la mesa. Sasuke y Sakura estaban muy acaramelados pero cuando ellos se acercaron, rompieron su burbujita de amor. Al parecer n habían entendido que el ya no tenía ningún pensamiento de amor con Sakura, la única mujer por la que moría ahora era Hinata, solo ella.

—Ya nos vamos…—dijo Hinata a Sakura—Cuídate—Su novia se acercó a su mejor amiga y le dio un suave beso en la mejilla, luego acaricio con una mano el vientre de Sakura—Adiós queridos míos…—se despidió de los bebes que habitaban en Sakura.

Naruto se sonrojo. Esa era una linda escena.

—Quita esa cara boba, Dobe—escuchó decir a Sasuke.

Naruto miro hacia su amigo y le saco el dedo mayor secretamente. Sasuke puso los ojos en blanco y movió los labios. Naruto arqueo las cejas. ¿Acaso le había dicho…? En serio estaba viendo demasiada televisión. Frunció el ceño.

—Idiota.

—Al menos soy un idiota feliz—dijo Sasuke mirando hacia su esposa que se despedía de Hinata y Hanabi.

Naruto rodó los ojos. Las chicas terminaron de despedirse. Sasuke se ofreció a pagar la cuenta de todos. En la salida. Naruto y Hinata se acercaron otra vez. Este le dio otro nuevo beso. Ella se alejó de él y lo miro con amor. Esto era lindo. Naruto sonrió.

—Me gustas mucho—le dijo Naruto mirándola.

La cara de su novia se puso como un tomate pero ella sonrió.

—Lo se…—dijo Hinata.

Dios, era tan linda. Quería amarrarla a él y no dejarla ir nunca.

—Es bueno que lo sepas…—dijo Naruto acercándose para darle otro beso, ella lo respondió gustosa y se separaron.

Hinata sonrió.

—Nos vemos en tu piso en una media hora—dijo Hinata mirando su reloj en su muñeca.

—Ok—murmuró Naruto acercándose. Bajo la cabeza y unió por enésima vez sus labios. Era un adicto. Un adicto a esos suaves labios.

—¡Esto es tan lindo!—escuchó que exclamaba Sakura.

Naruto y Hinata rompieron el contacto y el primero miro hacia Sakura. Esta tenía las manos en sus mejillas y los miraba emocionada. Naruto rio y paso un brazo por la caderas de su chica, acercándola a él. Hinata se tapó la cara con las manos, completamente avergonzada.

—¿A que no te esperabas esto?—preguntó Naruto arqueando una ceja sarcásticamente hacia Sakura.

Sakura sonrió.

—Digamos que sí y no a la vez…

Naruto la miro confundido. ¿Si y no? ¿A qué se refería? La sonrisa de Sakura se amplió y esta hizo una seña, se llevó un dedo a los labios y parecía que fue a Hinata que se lo hizo. ¿Acaso le ocultaban algo esas dos?

—De todos modos—continuo Sakura y sonrió otra vez—Por ustedes.

Naruto y Hinata se miraron para después volver a mirar a Sakura. Le dieron las gracias al unísono.

—¿No quieren tener un paquetito de estos?—preguntó Sakura señalándose el vientre.

Rompieron en risas. Le gustaría pero aun no tenían mucho tiempo para dar ese paso. Además, había cosas que tenían que resolver entre ellos.

—Sakura, no todos los que están juntos quieren dar ese paso todavía y además de eso—dijo Sasuke—Apenas llevan algunas desde que lo hicieron oficial a pesar de que estaban juntos por…—Sasuke arqueo las cejas—¿Por cuánto? ¿Un mes?

—Algo así pero para mí parece como si fuera más que eso…—dijo Hinata dándole una mirada. Él también sentía lo mismo, parecía como si tuvieran mucho tiempo, era algo loco y algo estúpido. De todos modos estaba feliz por ese corto tiempo y esperaba que estuvieran juntos por mucho tiempo.

Al final cada quien se fue por su lado. Hinata y Hanabi se marcharon hacia el lugar donde trabajaban, Sasuke y Sakura se fueron a casa y él regreso al trabajo para recoger su laptop y después ir a su piso a esperar a su querida Hinata-chan.

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Había dejado a Hanabi en el bufete para que resolviera los detalles del viaje hace unos minutos y ahora se dirigía al piso de Naruto para recoger sus cosas. Antes de salir a almorzar, ella había resuelto los detalles del viaje con Neji y ahora estaba libre, sentía pena por Hanabi, ella se había imaginado que no iría a ningún viaje y ahora tenía que arreglar los detalles de uno con tan poco tiempo de antelación.

Apretó el volante mientras fruncía el ceño.

Había estado pensando en quedarse con Naruto aquella noche, pero ahora no podria dormir a su lado, tendría que dormir en una estúpida habitación de hotel, sola, a millas de distancia del amor de su vida. Neji lo arruinó. Suspiro y se concentró en la carretera frente a ella. No iba a seguir pensando en eso. Tenía que afrontarlo ya, iría al estúpido viaje con su jefe y cuando regresara presentaría su carta de dimisión. Eso es lo que haría. Lo bueno del viaje es que no estaría sola con Neji, ya que Hanabi iría.

Una vez en el condominio de edificios donde vivía Naruto, subió el ascensor en el edificio correcto hasta el piso a la que iba. Uno minutos después estaba frente a la puerta del apartamento de su novio. Buscó la llave en su bolso y abrió la puerta. Entró en el piso de Naruto, cerró la puerta detrás de ella y miro hacia los sofás en la sala. Naruto no estaba allí. Quizás no había llegado. Bueno, lo esperaría.

Fue hacia la habitación para recoger su bolsa y poder esperarlo en la sala. La puerta de la habitación de Naruto estaba abierta y cuando se acercó, se encontró a Naruto sentado en la cama con un portátil en sus piernas. Tenía gafas y se veía que estaba concentrado. Hinata alargó una mano hacia la puerta abierta y tocó. Naruto levantó la mirada hacia ella y cuando la vio, la cara se le iluminó. Apartó el portátil de si, se quitó las gafas poniéndolas en la mesilla de noche y se bajó de la cama. Caminó hasta ella.

—¡Ya llegaste!—exclamó Naruto mientras la abrazaba y luego la alzaba al aire, haciendo que su bolso cayera en el suelo en un sonoro sonido, esperaba que su móvil y su maquillaje estuvieran bien.

—¡Bájame!—gritó Hinata. No le gustaba estar en el aire y menos dándole vueltas, eso la mareaba—¡Naruto-kun!

Naruto la dejó en el suelo pero no la soltó, más bien pasó un brazo por su cintura acercándola más a él y su otro brazo lo subió por la espalda de Hinata, para con la mano tomarla por la nuca, acercando su rostro al de él. Sus labios se estrellaron sobre los de ella. Él rápidamente tomó la batuta y le devoró la boca. Parecía como si hubieran tenido tiempo sin besarse cuando solo había sido algo así como quizás una media hora desde el último beso.

Hinata le respondió como pudo ya que Naruto iba muy rápido, sus besos eran algo brutales y le robaban el aliento. Ella podía sentir como él la apretaba su cuerpo contra el suyo, incluso soltó su nuca y bajo la mano hacia su trasero, tomando una de sus nalgas y levantándola hacia él para que lo sintiera. Oh. Estaba como una roca, se podía sentir más porque se había cambiado de ropa y tan solo llevaba una camiseta blanca y unos pantalones cortos.

—¡Espera!—exclamó Hinata apartándolo de sí, al menos un poco, lo suficiente para recuperar el aire, pero él volvió a "atacarla". No se quería resistir, pero debía de recoger sus cosas y luego organizar su maleta para el viaje, solo eran la una de la tarde pero no sabía que tanto tiempo tomaría ella arreglando sus cosas o en el aeropuerto, así que quería hacer las cosas con tiempo.

—No puedo dejar que te vayas, Hinata-chan…—gimió Naruto sobre sus labios—Te iras por tres días y no puedo soportarlo—se quejó Naruto—Pensé que estaría bien, eres una chica fuerte pero en verdad odio a Neji y mi mente no deja de pensar que él puede aprovecharse de ti mientras estén allá, a pesar de que Hanabi estará cerca.

Así que era eso. Hinata sonrió. Ella no sabía lo que pasaría en aquel viaje, pero si sucedía algo, podria con ello. Hinata alzó una mano hacia el rostro y le acaricio la mejilla con ternura.

—Estaré bien, Naruto-kun…—le dijo sin dejar de acaricia su mejilla.

—Sé que lo estarás pero tengo miedo de que él haga algo. Neji no es de fiar, mira que inventarse este viaje—dijo Naruto y cuando Hinata iba a replicar sobre el viaje, el agregó—: Sigo diciendo que lo inventó.

—Ya, ya, en serio estaré bien, confía en mi…—le dijo Hinata sin dejar de acariciar su mejilla algo rasposa, al parecer no había visto una navaja esta mañana.

—Lo hago, es en Neji quien no confió—dijo Naruto e hizo un puchero—Es un imbécil.

—Hanabi estará conmigo. Ella no dejara que nada me pase.

Naruto la miro por un momento hasta que sonrió.

—Está bien, pero estaré más tranquilo si me llamas.

Hinata asintió e intentó separarse de él. Naruto otra vez no la dejó ir. Ella le dio una advertencia con la mirada.

—Vamos, Hinata, déjame abrazarte un poco más—pidió Naruto y ella lo dejó, al menos esto podía hacer por él. Se dejó abrazar, Naruto incluso enterró la cabeza en su cuello, aspirando su aroma, porque lo sintió inhalar—No estarás conmigo por tres días. Es demasiado para mí. Apenas ayer volvimos a estar juntos luego de cuatro días alejados y ahora este puto viaje por tres días. Estoy pensando que no quieren que estemos juntos…—murmuró él con un hilo de voz, parecía triste.

Hinata levantó las manos y las pasó por su musculosa espalda, acariciando. Naruto la apretó entre sus brazos y movió la cabeza. Lo sintió presionar un beso debajo de su oreja. Ella dio un respingo. ¿Sería una de sus partes erógenas? Las manos de Naruto viajaron desde su baja espalda hasta su trasero. Él le tomó las dos nalgas con las manos, tirando de ella hacia él, provocando que Hinata soltase un chillido. Genial, él seguía duro todavía.

—Naruto-kun…—gimió Hinata. ¿Por qué los hombres eran tan calenturientos? Naruto no podía dejar las manos quietas ni un instante.

—Me gustas tanto Hinata-chan—murmuró él con voz ronca mientras movía la cabeza. Sus labios encontraron los de Hinata otra vez. Su lengua exploró y delineo los labios de ella hasta que se cansó y empujó hacia dentro de su boca. Hinata le permitió empujar y jugar con ella.

Las manos de Hinata se deslizaron desde la espalda hasta el cabello rubio de Naruto, tomó los mechones que pudo de su cabello y tiró de él, hacia ella. Mierda, no debió de hacer eso, ya que él empujo un poco más la lengua. Las piernas de Hinata comenzando a debilitarse por aquel candente beso, si Naruto no la tuviera entre sus brazos, no dudaba que estaría sentada de culo en el suelo y parece ser que su novio se dio cuenta de que ella apenas podía sostenerse, porque la levantó unos centímetros del suelo y caminó con ella hacia la cama sin dejar de besarla.

—Espera…—dijo Naruto soltándola por unos segundos para sentarse en la cama. Hinata se tambaleo pero pudo sostenerse. Una vez sentado sobre el colchón, extendió una mano hacia ella. Hinata miró la mano y tragó nerviosa. ¿Por qué dudaba cuando no era la primera vez que esto pasaba? Hinata la tomó. Se sentó en su regazo, su falda se subió hasta su cintura, dejando sus muslos libres y volvieron a besarse mientras él le acariciaba los muslos.

Los besos comenzaron a hacerse brutales y algo excitantes, tanto así que ella podía sentir sus bragas humedecidas y como no sentirlas, ya que ella estaba sentada encima de Naruto, sintiéndolo en su mismo centro y la malvada ropa interior que Hanabi había comprado para ella no ayudaba. No podía hacerle caso a Hanabi de ahora en adelante. Nada de tangas. Tenía que volver a su ropa interior normal aunque la de ahora le gustase a su novio.

Gimió cuando Naruto llevó las manos hacia atrás, por debajo de su falda y de su ropa interior. Cortó el beso y lo miró a la cara. Él tenía una sonrisa y una mirada peligrosa. El pervertido no dejaba de tocar su trasero, que ella supiera no tenía un gran trasero como otras chicas.

—¿Te he dicho que me gusta tu trasero?—preguntó Naruto mordiéndose los labios y dándole un apretón a su parte trasera.

Hinata dio un respingo y colocó las manos en los hombros de Naruto para sostenerse.

—¡E-eres un per-pervertido!—exclamó titubeando Hinata, pero sin quitarle las manos de allí. A su otra Hinata le gustaba tener a Naruto tocándola, bueno, incluso a ella también. Sus manos eran grandes. Le encantaban.

—En verdad me gusta tu trasero, hace unos días Hanabi vino y su trasero era…—Naruto comenzó a decir pero fue interrumpido por Hinata.

—¡¿Qué?!—exclamó Hinata. ¿Había escuchado bien?—¿Acabas de decir que tocaste a mi hermana?—preguntó Hinata mirándolo con las cejas arqueadas. ¿Cuándo esto había pasado? ¿Dónde ella había estado que había dejado que Naruto tocara el trasero de su hermana gemela? Iba a tener una conversación con Hanabi.

Una expresión asustada pasó por la cara de Naruto y luego él se rio, suavizando su expresión.

—No te enfades—dijo dándole un beso—Vino a mi piso pasándose por ti—le explicó Naruto—Y cuando la abrace pensando que eras tú…—Hinata iba a replicar pero Naruto se adelantó—Sí, te confundí con ella pero luego me di cuenta de que no eras tú.

Hinata rodó los ojos.

—Sí, claro, después que le tocaste el trasero—murmuró Hinata haciendo un puchero.

—Es que la abrace y le toque el trasero—se explicó Naruto con tranquilidad—Solo jugué con ella un poco.

Hinata frunció la boca. Sabía que él no lo había hecho a propósito, pero como que ahora le gustaba molestarlo. ¿Estaba cambiando? Antes ella no era así y no se reía de las desgracias ajenas, tampoco decía tacos y maldecía.

—Vamos, no te pongas celosa…—siguió insistiendo Naruto—Eres mi chica.

Hinata sonrió. Lo sabía.

—Lo se…

Naruto sonrió y sus ojos brillaron con un brillo peligroso. Naruto ladeo la cabeza para volver a besarla, pero ella tomó la delantera y lo beso. Lo extrañaría durante aquel viaje, quizás si se "degastaba" la boca besándolo podria soportar aquel viaje, claro, recordando cómo se había puesto la boca de esa manera cada vez que se mirase en un espejo y se tocase los labios. Soltó una risita y Naruto rompió el beso.

—¿De qué te ríes?

Ella negó con la cabeza y Naruto movió la suya. Sus labios presionaron otra vez, besándola. Al parecer Naruto no se cansaba de besarla, bueno, ella amaba besarlo también. Siguieron besándose hasta que él se separó de ella para deslizarse desde su boca hasta su cuello. Eso se sentía bien también, pensó Hinata inclinando la cabeza hacia la derecha para darle más espacio a Naruto.

Naruto le chupó el cuello con fuerza, sacándole más gemidos. Estaba segura que tendría un par de marcas en el cuello, ¿acaso lo hacía para que Neji las viera? No, no era eso. Quizás solo lo estaba haciendo porque lo deseaba.

«Deja de pensar y solo disfruta», dijo una voz en lo muy profundo de su cabeza. ¿Dejar de pensar y disfrutar? ¿Cómo podía hacer eso cuando estaba tan nerviosa? Si no estuviera sosteniéndose de los hombros de Naruto, estaría en el suelo derretida, esto era demasiado candente para ella, no se comparaba para lo que habían hecho antes. Iba a desmayarse.

Él dejó su cuello con un sensual sonido y rápidamente la rodó como si fuera una muñeca. La espalda de Hinata presionó sobre el colchón mientras él se cernía sobre ella. Naruto murmuró algo en voz baja pero Hinata lo entendió e hizo lo que él decía. Sus piernas rodearon la cintura de Naruto y él le quito sus tacones, dejándolos caer al suelo bruscamente. Primero su bolso y luego sus tacones, en serio los hombres no sabían cuáles eran los objetos preciados para las mujeres.

Naruto buscó sus labios una vez más, haciendo que ella olvidase que tiro su bolso y sus tacones al suelo. Ella estaba envuelta en una niebla de deseo. Naruto apoyó todo su peso en su brazo izquierdo mientras que con su mano derecha, él acariciaba su cintura por encima de la ropa. Sus manos se movieron más, Hinata gimió en su boca mientras sentía como él tomaba otra vez su trasero, haciendo que ella presionara su centro contra su erección.

—Naruto-kun—gimió su nombre esta vez.

Naruto se sentó sobre sus rodillas y movió las manos hacia el borde de su camiseta blanca. Lo agarró y comenzó a levantarla, revelando un delicioso abdomen bien definidito. Era una deliciosa tableta que le gustaría… «Atrás pensamientos morbosos». Incluso las manos le picaban, quería pasar los dedos por las líneas definidas.

—No crees que andamos muy rápido—murmuró Hinata mordiéndose el labio mientras lo veía quitarse la camiseta.

—¿Eh?—preguntó Naruto arqueando una ceja y dejando caer la camiseta a su lado.

Ella desvió la mirada lejos del torso de Naruto. Él parecía haber vuelto al gimnasio porque su cuerpo estaba más rico de lo que estaba hace unos días. Maldición, cada vez estaba más guapo. Iba a matarla.

—Emmm…—comenzó a decir Hinata pero su nerviosismo no la dejaba seguir.

—¿Qué dices?

—Es que apenas nos hicimos novios ayer y no hace mucho que estamos…—dijo Hinata y se mordió otra vez el labio, como iba a definir su anterior relación—Emmm… Ya sabes, jugando o lo que sea que estábamos haciendo antes de todo lo que paso… y de ser novios.

Naruto se quedó un rato mirándola hasta que sonrió. Paso una mano por la mejilla de Hinata.

—Lo sé pero quiero estar contigo—dijo él con la mirada más dulce. ¡Oh Dios! Eye Candy para sus ojos. Era una puta delicia. Iba a morir.

Ella también pero… Naruto no la dejó pensar más ya que movió las manos hacia su blusa, sacándola de la falda y luego comenzó a desovar los botones. Le abrió la blusa, dejando a la vista su sujetador negro con sus senos rebosando. Él se relamió los labios y movió la mano hasta su pecho derecho. Lo acaricio por encima del sujetador.

—En serio me gusta tu ropa interior nueva—susurró Naruto con voz ronca deslizando un dedo por la copa de su sujetador.

—No empieces…—murmuró Hinata queriendo llevar sus manos hacia sus pechos, pero estaba segura que estas no podrían taparlos por completo.

Naruto se rio y presionó la mano sobre su pecho. Hinata gimió.

—Tienes una expresión tan sensual en este momento.

No tenía que mirarse al espejo para saberlo, así que sonrió y le siguió el juego.

—Tú también…

Él la miro con una caliente mirada. Naruto la despojó de la blusa, quedando ella solo en sostén. Naruto movió las manos hacia detrás de su espalda. Hinata se levantó un poco del colchón para dejarle acceso. Escuchó el clic del cierre de su sostén y luego sus pechos quedaron algo flojos. Debería ayudar también. Las manos de Hinata se deslizaron hacia los tirantes, bajándolos por sus brazos, estos quedaron libres y Naruto tomó su sujetador terminando de quitarlo.

—Me encantan tus pechos—dijo pasando la yema de su pulgar sobre uno de sus pezones que reaccionó ante su toque.

Hinata rio completamente avergonzada. Bueno, no era la primera vez que el los veía pero aun así, aun no estaba acostumbrada y menos a la mirada deseosa de Naruto cuando la observaba.

—¿Dime que no te gusta de mí?

Él también rio.

—No creo que pueda pensar en algo que no me guste, porque todo me gusta—dijo Naruto se inclinó sobre ella hasta que su cabeza estuvo a la altura de sus senos. La lengua de Naruto salió de sus labios para relamérselos. Hinata tenía que parecer un tomate. No podía ruborizarse más de lo que ya estaba. Las manos de Naruto se movieron hasta anclar sus pechos de tamaño generoso, aunque no pudo abarcarlos por completo pero aun así sus manos eran grandes. Sus manos estaban tan calientes y se sentía genial. La cabeza rubia bajo. Hinata colocó una mano sobre la cabeza de él mientras este le devoraba los pechos, estos iban a dolerle después, ya que Naruto estaba mordiendo sus pezones y apretándolos con fuerza, como temiendo que ellos fueran a irse, bueno, iban a irse con ella.

Soltó una risita.

—¿Esto te divierte?—preguntó Naruto levantando la cabeza, su lengua salió de sus labios hinchados, lamiendo su labio inferior.

Hinata soltó un gemido y negó con la cabeza. Naruto sonrió.

Naruto se entretuvo con sus senos, teniendo a Hinata jadeando de placer a cada instante, cada vez que le succionaba los pechos. Él movía las manos por todo su cuerpo, acariciándola, llevándola al borde. Esto no podía estar sucediendo. En verdad iba a perder la virginidad tan rápido. Debería empujarlo, cerrar las piernas, negarse y vestirse, pero en vez de eso, abrió más las piernas mientras Naruto, con sus manos, enrollaba más la falda de tubo alrededor de sus caderas.

Dio un respingo cuando sintió la mano de Naruto allí. ¿Cuándo se había movido hasta esa área? Naruto levantó la cabeza una vez más, dejando sus pechos y la miro a los ojos, como si estuviera preguntando si podía seguir. Hinata se mordió el labio y asintió. No creía que él pudiera detenerse. No cuando estaban tan calientes y ansiosos. Naruto apartó a un lado sus bragas. Hinata cerró los ojos.

—Naruto-kun…—gimió sintiendo su tacto.

—Shh…—la mandó a callar.

Naruto deslizo el dejó índice dentro de ella. Hinata se arqueo por la intromisión, aun así era una deliciosa sensación. Trabajó con ella con lentitud, como si el tiempo no estuviera corriendo. Sus dedos acariciándola con lentitud, abriéndola para él, luego un poco mucho más rápido que antes, un segundo dedo uniéndose al primero y después, cuando Naruto la tenía alzando las caderas, en busca de más, un tercero se unió.

Hinata se mordió el labio inferior con fuerza mientras agarraba con las manos las sabanas de la cama de Naruto. Sus dedos eran perfectos. Cuando sentía que estaba casi cayendo, él se apartó y Hinata protestó. Naruto se alejó y Hinata miro hacia él con sus ojos brumosos, algo confundida. ¿Por qué?

Bajo la mirada hacia el eje de Naruto. Había una pequeña humedad en su pantalón gris donde terminaba su larga erección. Las manos de Naruto bajaron hasta que escondieron aquello que tanto se marcaba. ¿Acaso estaba…? Hinata subió la mirada hacia el rostro de Naruto. Él tenía los ojos cerrados y se mordía el labio inferior mientras respiraba agitadamente.

—Naruto-kun…

Naruto abrió los ojos.

—Esto es algo vergonzoso…—dijo Naruto con las mejillas rojas.

¿Podía preguntar si él se…?

—Tu… te…—comenzó a balbucear ella pero vio como él negó con la cabeza, parecía haberla entendido.

—Solo es que eres demasiado sensual—dijo Naruto—Me estas volviendo loco—admitió él, sus mejillas enrojecieron.

Se veía tan lindo así… Le gustaba que no fuera ella la única que se pusiera como un tomate, Naruto a pesar de que tenía mucha experiencia parecía como si esto fuera nuevo para él. Se rio. Mira quien hablaba, esto también era nuevo para ella, era su primera experiencia. Hinata cerró los ojos. Amaba que fuera Naruto. Sus besos, sus toques; lo amaba todo. Nunca pensó que estaría de esa manera con él, antes se veía lejano y solo estaba en sus pensamientos pero ahora… Era real. Muy real.

—¿Estas bien?—escuchó a Naruto preguntar.

Ella abrió los ojos.

—¿V-vamos a hacerlo?—preguntó dudosa.

Naruto la miro sorprendido por unos segundos antes de sonreír. Las manos comenzaron a moverse, él abrió el botón de sus pantalones y deslizó hacia abajo la cremallera, para apartar luego un poco tela del pantalón. ¡Oh! No tenía ropa interior. Podía ver donde terminaba el camino feliz en muchos bellos felices alrededor de…

Se pasó la lengua por los labios. Eso era una cosa buena. ¡Oh! ¡Era una pervertida!

—Hinata-chan…—la llamó Naruto.

Hinata lo miró a la cara pero quería seguir mirando eso que estaba en el medio de aquel monte rubio. Cuando lo había visto la primera vez que estuvo allí, había estado a una considerada distancia, pero ahora, ahora estaba frente a ella, solo tenía que estirar la mano y tocarlo.

—Si no quieres está bien—dijo Naruto sacándola de su ensoñación.

Era demasiada la distracción. La vista de Hinata volvió hacia abajo. Él era grande. No era que no quería hacerlo, la verdad estaba deseosa ahora mismo, quería sentirlo, sentir lo que era hacer el amor, pero… Miro otra vez hacia su cara. Naruto tenía una expresión de impaciencia. Estaba desesperado y muy excitado.

—No es eso—se explicó Hinata—Es que dolerá…—se quejó comenzando a jugar con su dedos.

La expresión de Naruto cambio a una burlona.

—Seré suave…—dijo guiñando un ojo juguetonamente.

—Eso es lo que dicen todos—bufó ella.

La expresión de Naruto cambio de sorprendido a confundido. ¡Oh no!

—¿Qué? ¿Todos?

Hinata se ruborizo. Cualquiera que la oyera diría que ella había estado intentando perder la virginidad con algunos chicos, cosas que no era verdad. Solo se refería a los libros, en los libros los chicos siempre decían eso y al final terminaba doliéndoles a las protagonistas. Ella no quería que doliera, quería disfrutar, pero sabía que no era posible. Ella era virgen y Naruto no tenía un tamaño pequeño que digamos.

—M-me refiero a los libros que leo…—explicó Hinata sonrojándose. Ese estúpido él sabía que ella era virgen, seguro solo le estaba tomando el pelo.

—Ah, pensé otra cosa…—dijo Naruto con una sonrisa en sus sexys labios y se acercó a ella, subiendo en la cama otra vez y cerniéndose sobre ella. Bajo la cabeza presionando una suave beso en sus labios. Se separó y presionó su frente contra la suya, sus ojos se veían sinceros, nada de malicia—Seré bueno, lo prometo…—dijo esto último con un puchero.

Se quedaron mirándose a los ojos.

—¿Lo harás?—preguntó Hinata y Naruto sonrió.

—No te mentiré, pero te diré que es posible que duela un poco, a pesar de que…—vio como un sonrojo pasaba por su cara—…intente humedecerte todo lo que pude pero el tiempo corre y sé que si cortamos esto ahora, me odiaras y yo me odiare también. Te deseo demasiado y sé que esto no está bien—dijo y Hinata lo miro sorprendida. ¿No estaba bien? Naruto balbuceo algo rápidamente que ella no pudo entender—Mira lo que trato de decir, es que no está bien, tenías razón, es demasiado rápido, apenas hoy formalizamos nuestra relación y dar este paso tan rápido es algo descabellado—él puso una mirada triste—Creo que nuestros amigos no lo verían bien y…

—Una parte de mi quiere que sigas y la otra quiere que te detengas—comentó Hinata sus inseguridades.

—¿A cuál quieres hacerle caso?

—No lo sé—dijo ella. Estaba nerviosa y estaba a punto de tener su primera vez con la persona que amaba, aunque el tiempo fuera corto—Debo irme y preparar mis cosas para el viaje pero quiero quedarme aquí contigo y sentirte…—ella se mordió el labio—Sentirte dentro de mí.

—¿En verdad quieres eso?—pregunto Naruto, las manos de Naruto se anclaron sus caderas, debajo de la falda—¿Sentirme? ¿Quieres sentirme dentro de ti? ¿Yo empujando dentro de tu…?—Naruto no pudo terminar la frase, ya que Hinata tapó su boca con la mano.

La estaba avergonzando.

—No me importa lo que otros piensen de nosotros por hacer esto—le dijo con sinceridad—¡Quiero hacerlo!—exclamó y los ojos de Naruto brillaron—Creo que si me voy y no lo hago, estaré peor porque no podré concentrarme y me estaré preguntando que habría sido si lo hiciéramos hecho y…

Él levantó una mano y quito la mano de Hinata de su boca. Se la tomó y se la llevó a los labios, le dio un suave beso sobre la palma.

—¿Entonces es un sí?

—Te amo y quiero que seas el primero—dijo sin vacilar y se sorprendió a si misma por lo valiente que estaba siendo últimamente. Debía de ser el amor que sentía por Naruto el que la estaba cambiando y la estaba haciendo más valiente.

—¿No quieres esperar?

Ella negó con la cabeza.

—¡No! ¡Quiero hacerlo ahora!—exclamó Hinata y se rio, Naruto la había convertido en una completa pervertida. Cuando llegara del viaje, podrían seguir con esto. Maldición. Estaba saliendo a relucir sus fantasías y deseos ocultos.

—¿Me dejaras tu ropa interior?—preguntó Naruto y Hinata alzo una ceja. ¿Por qué debía dejarle su ropa interior? Naruto sonrió burlón y Hinata rodó los ojos. Ese sucio. Se refería a lo esta mañana. Asintió y la sonrisa de Naruto se amplió más. Está bien, le cedería su ropa interior para que él jugara con esta—Me gusta. Creo que no te las devolveré.

—¿Qué harás con ella?

Naruto la miro con perversión. Okay. Ya sabía lo que iba a hacer con ella. No tenía que decirle. Naruto sonrió y le dio un beso en la frente.

—Somos una pareja extraña—dijo Naruto mirándola a los ojos, sus ojos con diversión reflejada.

—Tu eres un hombre pervertido más bien—Hinata sonrió.

Se quedaron en silencio mientras se miraban hasta que Hinata comenzó a ruborizarse de nuevo. En verdad eran raros, hace unos segundos estaban casi por tener relaciones y ahora, Naruto estaba encima de ella, solo mirándola, con poca ropa y ella casi desnuda por igual, hablando normal, bueno, habían pasado todo el momento hablando, como si no fuera nada, ni siquiera tenía vergüenza de él.

—¿Quieres seguir?—preguntó Hinata. Si, ella quería seguir, quería tenerlo, y no le importaba que las cosas fueran rápidas entre ellos.

Naruto no dijo nada, solo se alejó. Hinata se apoyó en los codos y miro como él se deshacía de su pantalón corto, quedando como vino al mundo. Deliciosa imagen. Le gustaría tener su móvil ahora mismo y tirarle una foto.

Pervertida.

Naruto volvió a acercarse y se deshizo de la falda de Hinata y de sus bragas húmedas, deslizándolas por sus torneadas piernas, quedando ella igual que él, desnuda. Sus manos la acariciaron mientras él subía por completo en la cama, levantándole las piernas un poco para deslizarlas por sus masculinos muslos y acercarse más a ella. Hinata se mordió el labio y se dijo que no iba a mirar hacia abajo. Cerró los ojos y luego lo sintió sobre su entrada. Iba a perder su virginidad.

—Naruto-kun…—gimió su nombre abriendo otra vez los ojos.

Los ojos de Naruto se tornearon algo oscuros mientras se agarraba a sí mismo y comenzaba a acariciarse. Hinata intento abrir más las piernas, sabía que eso iba a doler. Estiró las manos por el colchón para agarrarse, pero la mano derecha izquierda de Hinata chocó con algo frio y duro. Ladeo la cabeza y vio que fue lo que tocó.

—No deberías quitar eso de ahí, si se cae lo lamentaras—dijo Hinata mirándolo a la cara.

Él miro con mala gana hacia el portátil que estaba en la orilla de la cama y suspiro. Se alejó de Hinata y tomó el portátil, llevándolo hacia la comoda, donde lo dejó, para luego regresar a donde ella. Naruto le dijo que se acostara correctamente en la cama. Hinata lo hizo, colocó la cabeza sobre una de las almohadas y vio como Naruto se colocaba entre sus piernas una vez más. ¿Era su imaginación o él se había puesto más grande? Cerró los ojos otra vez.

—No cierres los ojos—le dijo Naruto pero ella no los abrió. Estaba demasiado nerviosa. Si los cerraba estaría un poco más tranquila. No sabía dónde fijar su mirada, donde poner las manos, qué hacer con su cuerpo, no sabía nada.

—Es que yo…

Sintió las manos de Naruto en sus caderas y luego estas subiendo por su cuerpo, haciendo que ella gimiera cuando él pasó estas por sus hinchados pechos. Las manos de su novio le rodearon el rostro. Ella por fin abrió los ojos.

—¿Estas nerviosa?—preguntó Naruto, una pregunta algo estúpida viniendo de él, porque ella estaba temblando un poco.

Como no iba a estarlo, iba a tener relaciones con su amado, iba a convertirse en una mujer.

—¿Tu no lo estás?—respondió Hinata con otra pregunta.

Una sonrisa lobuna se dibujó en los labios de su novio.

—Lo estoy pero tengo que relajarme si no quiero hacerte daño y creo que deberías hacer lo mismo. Confía en mí. Solo sentirás una molestia.

—Mejor cierra la boca, eso me pondrá más nerviosa.

—¿Entonces eso quieres que haga?

—Solo…—se ruborizo—Solo entra ya… Me tienes nerviosa.

—Si lo hago como dices voy a lastimarte.

—Naruto-kun…

Naruto movió la cabeza y ella volvió a cerrar los ojos, su expresión de concentración iba a ponerla más nerviosa. Soltó un gemido cuando sintió como él rozaba su miembro viril contra su centro. Solo había sido un pequeño roce, no se imaginaba como seria cuando lo estuviera dentro de ella. Escuchó que él decía algo y luego recibió un beso en la frente para después moverse contra ella.

Abrió los ojos de golpe cuando sintió como él se introducía con lentitud dentro de ella. Era tan caliente y húmedo pero dolía. Las manos de Hinata se levantaron y se anclaron en los fuertes brazos de Naruto, enterrando sus uñas con fuerza y aferrándose a él mientras se introducía un poco más en ella. Sus ojos se humedecieron. ¿Molestia? ¿Esto era una molesta? ¡Qué mentiroso! Parecía como si fuera a romperla. Se mordió con fuerza el labio inferior y estuvo segura que se lo lastimó. Apretó las piernas alrededor de la cintura de Naruto y gimió de dolor. Okay. Mal movimiento. ¿Qué debía de hacer?

—Relájate…—escuchó que Naruto decía en su oído, él agarró una de sus piernas manteniéndola alrededor de su cintura.

—Naruto-kun…—gimió ella apretando los ojos—Esto duele…

¿Cómo podía decir que solo era una molestia? Era como si tuviera un mazo dentro de las piernas, ¿Cómo podía siquiera saltar hacia el placer cuando el dolor que sentía la estaba desgarrando y apenas podía concentrase en disfrutarlo?

—Debes relajarte… —siguió diciendo Naruto.

—Yo…—susurró ella pero los labios de Naruto se colocaron sobre los suyos.

—Vamos…—la animó su novio.

¿Relajarse? ¿Cómo haría eso? Debía dejarse llevar. Aflojó las piernas y sintió como él entraba más profundo pero lo dejó, dejó que él lo hiciera, a pesar de que dolía como la mierda. Apretó la mandíbula. Estaba segura de que él se estaba conteniendo y debía de sentirse aprisionado.

—Esto se siente bien—oyó Hinata viniendo de Naruto—Estas caliente y muy húmeda.

Él empujo más hasta que estuvo completamente inmerso dentro de su interior. Era un intruso muy grande. Hinata se mordió el labio otra vez y luego gimió. Los labios de Naruto buscaron los suyos, su lengua salió disparada, encontrándose con la suya. Aquel ardiente besó la había relajado un poco, ya que Naruto aprovecho la oportunidad para comenzar a moverse con lentitud, dudando de vez en cuando para después comenzar a embestirla con suavidad. Unos gemidos se escaparon de sus labios mientras lo sentía golpear lento dentro de ella, sacando del todo la longitud de su miembro para después entra en ella con suavidad. Se sentía bien, incluso la molestia estaba allí cada vez que el empujaba más profundo.

Sus ojos volvieron a abrirse para ver un Naruto con una expresión de gozo, cuando él sintió que ella lo está mirando una sonrisa malvada se dibujó en sus labios y luego comenzó a aumentar el ritmo. Una mano se disparó hacia su boca, tapándola, deteniendo los gemidos que salían de su boca, pero Naruto se la tomó y la apartó.

—Quiero escucharte…

—Naruto-kun…

—Hinata… Esto…—él soltó un gruñido—Me aprietas pero se siente tan bien…

Hinata soltó otro gemido.

—¿Se siente bien?—pregunto él levantando una comisura de su boca, en una media sonrisa.

Hinata no respondió con palabras, solo pasó los brazos por el cuello de Naruto y colocó su boca sobre la de él con sus manos agarrando su cabeza. Fue algo atrevida y adentró la lengua en su boca. Naruto gimió entre el beso. Las manos de Naruto pasaron de estar al lado de ella a su cintura, donde le dio un suave apretón y luego las deslizó hacia su espalda, para levantarla un poco de la cama, la espalda dejó de tocar el colchón, quedando ella a horcadas sobre él.

Naruto alejó la boca y sus miradas se conectaron. Dios, esto era demasiado íntimo. Naruto empujó y ella gimió de dolor.

—¿Duele así?—pregunto Naruto bajando las manos hacia su trasero y levantándola arriba y abajo por la longitud de su miembro.

—Si…—susurró Hinata sobre sus labios.

Naruto la soltó y Hinata cayó sobre el colchón. Sus manos se posesionaron sobre sus muslos para después empujarlos hacia arriba, dándole más espacio. No se quejó, ya que el movimiento dejó que él se metiera más profundo que antes. Se mordió el labio. ¿Por qué sentía unas terribles ganas de ir al baño?

—Naruto-kun…

Otro gemido salió de sus labios mientras tenía la mirada fija sobre los ojos ahora oscuros de Naruto. Él gimió su nombre para inclinarse y apoyarse sobre sus brazos, haciendo que ellos se alinearan. Su hermoso rostro estaba cubierto de sudor y en la habitación solo se escuchaban, sus gemidos, el sonido de sus cuerpos encontrándose y sus respiraciones agitadas.

Naruto seguía moviendo las caderas, balanceándose más y más dentro de ella, cada vez más rápido. No sabía que esto se sentiría tan bien. La molestia se había ido hace mucho y ahora solo sentía el puro placer. Con razón Hanabi decía que esto se sentía bien, y no tan solo se sentía bien, se sentía grandioso. Naruto estaba algo perdido en el ritmo de su cuerpo embistiendo contra el suyo, incluso su mirada estaba algo perdida, a pesar de que la miraba.

—Creo que…—gimió Naruto y se mordió el labio—Estoy…—otro gemido—Cerca—tartamudeo entre gemidos Naruto empujando profundamente dentro de ella. Sabía que cuando terminaran no podría caminar bien. ¡Qué mierda le importaba! Esto le encantaba.

—¿E-en se-serio?—preguntó ella sin dejar de gemir y encontrándolo cada vez que él se alejaba.

—Si…—los ojos de Naruto rodaron y el cerró los ojos pero un rato después, sin dejar de empujar dentro de ella, los abrió y la miró—Tengo que salir…—volvió a gemir—Pero te sientes tan bien—más gemidos—Si acabo dentro yo…—él gimió con fuerza y su cuerpo estremeció pero antes de que él llegara al clímax se apartó.

Hinata vio cómo su simiente salía de su miembro en chorros hasta caer encima del colchón no muy lejos de ella, quien se alejó, sentándose cerca de las almohadas. ¡Oh dios! Esto era demasiado vergonzoso y casi habían estado por poco de cometer un pequeño error. ¿Qué hubiera sido si él hubiera terminado dentro de ella? Ella no tomaba la píldora.

—Por poco yo…—Naruto gimió y dejó caer la mano, lejos de su miembro ahora fláccido—Mierda, casi lo hago dentro de ti.

Hinata tapo su cara con sus manos, avergonzada.

—Hinata-chan…

Ella alejó sus manos de su rostro y miro a Naruto. Las mejillas de Naruto estaban rojas y seguía respirando entrecortadamente. Vio como Naruto se volvía y recogía su camiseta del suelo. Pasó la camiseta por su miembro que aún conservaba restos de su simiente y luego la pasó por encima de la cama, limpiando, después la tiro al suelo y volvió a subir a la cama. Se sentó con las piernas cruzadas frente a ella, sin importarle su estado de desnudez. Hinata bajo la mirada hacia su miembro. ¿Era en serio? Este se había vuelto otra vez como antes. ¿Tan rápido?

—Es que tenía mucho tiempo…—explicó Naruto como si estuviera leyendo sus pensamientos—Además, como ya te dije, el objeto de mis masturbaciones esta frente a mí, desnuda y toda ruborizada—dijo él y estiró una mano hacia su rostro—Te ves linda ruborizada y más con esa expresión de recién…—él se interrumpió y tosió—Iba a decir una fea palabra.

—D-dila—le dijo Hinata—No tienes que reprimirte conmigo—dijo ella desviando la mirada, no cuando ya habían dado un paso algo rápido en su relación, quizás ellos nunca siguieron los pasos que las personas siguen en las relaciones.

—Pero eres una chica dulce y yo soy un hombre sucio.

Hinata sonrió y volvió a mirarlo.

—Dilo.

—Tu cara de recién follada—dijo rápidamente Naruto.

Hinata rio. Así que era eso.

—Sí que era una palabra fea—se burló Hinata.

Naruto la abrazó pero rompió el abrazo para mirarla fijamente. Hinata se preguntó que pasaba por la mente de su novio.

—Tu no…—comenzó a decir él y se interrumpió—No pudiste…—se mordió el labio—Ya sabes.

Hinata arqueo las cejas.

—¿A qué te refieres?

Naruto sonrió con una sonrisa peligrosa. Okay, ya sabía a qué se refería. Sintió las mejillas calientes y desvió la mirada. Eso no era necesario, ya seria para más tarde, cuando ella estuviera junto a él, solos, sin el tiempo corriendo y sin presión. Volvió la mirada hacia él. Naruto la estaba mirando fijamente y se pasó la lengua por sus labios rojos e hinchados.

—Hinata…

—¿Qué quieres que te diga?

—Déjame tocarte…—dijo Naruto estirando una mano hacia su centro. Hinata saltó sobre la cama cuando su dedo incide tocó el nudo de nervios, Hinata movió una mano hacia abajo y tomó la de Naruto, apartándola.

—¡No es necesario!

—¿No quieres?—preguntó Naruto quitando la mano de Hinata y volviendo a poner su dedo en su clítoris.

Oh dios. Hinata se cubrió la cara con las manos. Esto era vergonzoso. Naruto no siguió, se detuvo y alejó la mano, cuando Hinata alejó las manos de su rostro, Naruto se burlaba de ella.

—Está bien parece que no quieres pero déjame decirte que cuando vuelvas…—se rio—Haremos un par de cosas sucias.

Ya se imaginaba esas cosas sucias que él decía, no sabía que era tan pervertido. Que mentirosa. Si lo sabía. Se quedaron un rato así mirándose, sin ponerse ropa. Hasta que Naruto sonrió y volvió a abrazarla.

—Fui algo brusco—dijo y bajo la cabeza—Lo siento.

Hinata asintió. No iba a caminar bien mañana, pero la sensación que paso y cubrió después del dolor fue genial. Además recordaría esto.

—No importa. Me gusto.

—En verdad somos una pareja extraña, pero me gusta que seamos así…—susurro Naruto en su oreja izquierda.

Hinata sonrió. Le gustaba como eran, eran diferente.

—Cuando regreses haremos las cosas bien—le informo Naruto y el corazón de Hinata danzó alegremente—Te llevare a nuestra primera cita.

Claro. Se la habían saltado. Ahora estaría más feliz al saber qué cuando llegara del viaje tendría su primera cita con Naruto. A solas. Estuvo segura de que su cara estaba mostrando lo muy emocionada que estaba. Lo abrazó con fuerza. En verdad lo amaba mucho y no le importaba lo que la gente dijera. A veces uno no podía mandar el corazón y por mucho que ella intento no enamorarse de él y decirse a sí misma que era un breve enamoramiento, al final terminó cayendo.

Estaban metidos en su burbuja de amor, hasta que una molestosa melodía comenzó a sonar en algún lugar. Hinata se alejó un poco y miro a Naruto con las cejas arqueadas. Él tenía el ceño fruncido. Conocía esa melodía. Era su móvil. A regañadientes, Hinata se alejó de Naruto y buscó su bolso en el suelo, lo levantó y encontró su móvil. En la pantalla, el nombre de Neji era el que se mostraba.

Arrugó los labios. ¿Por qué rompió su burbuja de amor? Lo maldijo pero tomó la llamada, se colocó el móvil en la oreja y lo saludó. Escuchó todo lo que él dijo, murmurando si y no entre las oraciones y preguntas que él decía, al final colgó diciéndole que estaría rápidamente en su casa. Tiro el móvil de mala gana de vuelta al bolso. Volvió hacia Naruto que ahora estaba sentado en la orilla de la cama con las piernas abiertas y los pies en el suelo.

—¿Ahora qué?—preguntó Naruto. Estaba enfadado.

Hinata hizo una mueca.

—Quiere que vaya a su casa a ayudarlo con su maleta—dijo Hinata mirando por la habitación. Al parecer su ropa había caído del otro lado de la cama.

—¿Eres su sirvienta?—pregunto él siguiéndola con la mirada cuando ella rodeo la cama y recogió su ropa que estaba en el suelo.

—Su asistente y secretaria—dijo ella mirando la ropa, su blusa estaba algo estrujada, bueno de todas formas tenía que cambiarse de ropa.

Naruto no dijo nada pero si escuchó como él chasqueaba la lengua. De seguro pensando que era mucho trabajo para una inexperta como ella, Neji le pagaba bien, aunque no necesitaba el dinero exactamente, casi tenía la mayor parte de su sueldo guardado para fines futuros. Se encogió de hombros. Hinata se cambió, se puso la ropa y luego los tacones. Se giró hacia Naruto quien seguía en la misma posición. Él tenía la cabeza inclinada hacia la derecha y miraba hacia el frente mientras se mordía los labios.

—Naruto-kun…—dijo su nombre caminando hacia él y abrazándolo.

—En verdad que lo odio. Al menos llamo luego de que…—se interrumpió y bufo molesto—Es un fastidio.

Hinata sonrió.

—En tres días volveré y estaremos bien.

—Eso espero.

Hinata se apartó y lo miro a la cara. Abrió los ojos sorprendida y llevo una mano hacia la boca de Naruto. ¿Cuándo se hizo eso?, se preguntó mientras pasaba la yema de su dedo índice por el labio de su novio.

—Tu labio—gimió Hinata mientras quitaba el dedo. El labio inferior estaba lastimado, incluso estaba algo cortado.

Él sonrió como si no fuera nada.

—Esto me servirá de recuerdo para cuando te vayas—dijo Naruto pasando un dedo sobre su labio inferior—Cada vez que me muerda el labio recordare porque me lo hice—se lamio el labio lastimado.

—Debes ponerte algo ahí—le dijo Hinata, no le gustaría que cuando regresara el labio de su novio estuviera peor.

—Sanara solo.

—¿Tú crees?

Naruto se encogió de hombros y luego se puso de pie, se inclinó hacia su ropa en el suelo. Alzo su pantalón del suelo y se lo puso.

—Al menos te podre acompañar a la puerta y si quieres puedes llamarme y estaré en el aeropuerto para despedirnos—dijo Naruto con una sonrisa.

Hinata hizo una mueca. ¿Estaría bien? No era porque era una chica mala y no quería que él la despidiera, la verdad le gustaría que él lo hiciera, sería una escena romántica, pero no quería que él la acompañara al aeropuerto. Neji y Naruto no se llevaban bien y no quería que pasara otro altercado entre ellos dos.

—No, está bien—dijo y los ojos de Naruto se entrecerraron, se apresuró a agregar—Tengo miedo de que Neji haga algo o que te enfades con él y pase como ayer—dijo, no le gustaría que ellos pelearan de nuevo y que Naruto saliera lastimado otra vez.

—Sé comportarme…—murmuro algo herido Naruto. Mierda. Lo había enfadado más.

—Lo sé es solo que…

Naruto resoplo y sonrió. Genial. Solo le estaba tomando el pelo.

—Está bien—aceptó Naruto—No iré pero…—sonrió con una sonrisa lobuna—Te recogeré cuando regreses y te daré el beso más candente que hayas recibido en tu vida, claro, delante de Neji para que se muera de envidia.

Hinata rio. Estaba bien con eso. Salieron de la habitación hacia la sala. Ella se detuvo mirando hacia la puerta cerrada de espaldas a Naruto. Lo sintió detrás de ella y dio un respingo. El después era algo vergonzoso, lo habían hecho pero no se arrepentía, solo que le daba vergüenza verlo a la cara. ¡Que estúpida era! Se mordió el labio y se giró hacia él. Naruto tenía lo brazos cruzados sobre su pecho desnudo. Hinata abrió la boca. Había marcas de uñas en sus brazos.

—Uy siento eso…—dijo ella señalando hacia sus brazos.

Naruto bajo la mirada hacia estos y luego la volvió a mirar para encogerse de hombros como restándole importancia.

—Estas marcas me hará recordar lo que hicimos.

Más bien, quizás todo lo que harían de ahora en adelante en aquel piso o en la habitación los haría recordar lo que hicieron. A ella, la molestia entre sus piernas y el calor y el deseo que sentía. Se abanicó la cara y vio como Naruto volvía a sonreír.

—Estás pensando cosas pervertidas.

—No es fácil dejar de hacerlo.

—Estoy igual.

Se miraron hasta que ella dio un paso hacia él y envolvió los brazos alrededor de Naruto. Su cuerpo estaba tan caliente. Lo apretó y escuchó como él gemía. En verdad que iba a extrañarlo. Se rio. Parecía como si ella se iba a ir por más de un mes cuando solo serían tres días. No se imaginaba cuando se acostumbrara a él.

—No quiero irme…—dijo Hinata enterrando la cara en su pecho desnudo, aspirando su olor a sudor y a colonia. Hinata sintió las manos de Naruto en su espalda, acariciándola. ¿Por qué sentía ganas de llorar? Solo serían unos días.

—Yo tampoco—escuchó que Naruto decía mientras la estrechaba con fuerza—Pero tienes que irte…

—No quiero ir…—gimió ella.

Las manos de Naruto se deslizaron desde su espalda hacia su estómago y luego subieron por su cuerpo hasta que él le tomó la cara entre las manos e hizo que ella lo mirase. Sus labios se estrellaron contra los suyos. Hinata lo beso con entusiasmo, abriendo los labios y dejando que el empujara su lengua dentro de su boca. Él chupó su lengua lentamente mientras ella gemía por más. No podían seguir otra vez. Hinata clavó las uñas en su espalda.

—¿Más marcas?—preguntó riendo él y apartándose un poco.

Hinata sonrió. Salieron del apartamento tomados de la mano. Naruto la acompañó hacia los ascensores. Esperaron por uno de ellos en silencio y cuando llego este, Hinata se giró hacia Naruto. Lo beso como si fuera la última vez que iban a verse, cuando este solo sería el comienzo, cuando se apartó de él, Naruto se lamio el labio inferior.

—Lo siento…—dijo ella, había lastimado su labio.

—Ya te dije. Me morderé el labio cada vez que pueda para recordar con más precisión.

—¿Eres masoquista?

—Contigo nada más.

La campana del ascensor sonó, indicando su llegada. Maldición. Estúpido viaje y estúpido Neji. Soltó un bufido, algo molesta por la situación. Coincidía con Naruto, quizás al mundo no le gustaba que estuvieran juntos, en cada momento de amor algo tenía que interrumpirlo.

—Tengo que irme.

—Me mandas un mensaje cuando llegues al aeropuerto y luego cuando llegues.

—Lo hare…

Él sonrió y con la cabeza le indico el ascensor.

—Tienes que irte.

—No quiero…—se quejó Hinata. Quería durar más a su lado.

Se volvieron a besar y Hinata caminó hacia dentro del ascensor. Miro hacia atrás. En tres días volverá a verlo. Se giró hacia Naruto y sonrió con tristeza. Su novio. ¿Quién lo diría? Sonrió feliz esta vez. Pulsó el subterráneo en el panel.

—¡Nos vemos en tres días!—exclamó mientras veía las puertas del ascensor cerrarse.

Naruto levanto una mano y se despidió de ella. Cuando las puertas de metal se cerraron, ella bajo la cabeza. Se llevó una mano al corazón que le latía rápidamente y otra a los labios, que aun hormigueaban por su reciente beso. Ni bien se había ido y ya lo extrañaba. Se abrazó a si misma mientras bajaba hacia el subterráneo. Esos tres días deberían irse rápidos.

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Luego de varios toqueteo y 12 capítulos, llego lo que todos habian esperado. Lo se, se que son pervertidos xD

Muchas gracias por sus reviews, gracias por el tiempo que les tomó leerla y gracias por seguir mi historia, por darle tanto favorito a esta como a mi persona, se les agradece.

Denisetkm - Kisses :*

—Si hay algun error, me avisan para arreglarlo al instante, a veces se me pierden algunas cosas cuando estoy editando— Gracias :)