Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia le pertenece a la autora Gigi256 y los personajes son de Richelle Mead, yo solamente me encargo de traducirla.


Capítulo 14

Mi sueño parecía diferente. Más como un recuerdo o una pesadilla de la que parecía que no podía despertar. Era más vívida y clara. Supuse que era porque acababa de ver a Rose hacia unas horas, pero incluso esa excusa no parecía tener sentido. Pasaba mucho tiempo con ella en un día normal, pero eso nunca había afectado mis sueños, o lo había hecho, pero no de ésta manera.

Era un sueño familiar, uno que parecía tener casi semanalmente, si no es que más frecuentemente. Me sentí realizando las mismas actividades de esa noche: pasear, tratar de leer y relajarme, tomar una ducha. Había una sensación de anticipación, como si estuviera esperando algo, y luego llegó.

Tres golpes agudos, luego su voz.

—¡Dimitri, abre!

El resto del sueño se desarrolló como siempre. Me resistía al principio, hasta que su toque derrumbaba mis muros y cedía. Podía sentir sus labios sobre los míos, las puntas de mis dedos trazando las líneas suaves de su cuerpo, la calidez de su piel bajo mi palma.

La principal diferencia entre esa noche y mi sueño era que estaba completamente consciente de lo que estaba haciendo y no hacía nada para detenerme. En todo caso, me deleitaba en la libertad de estar con Rose cuando era solo una fantasía. Una vez había razonado sobre eso mientras pensaba: ¿a quién podría lastimar? Pero la verdad era que estos sueños me estaban volviendo loco lentamente. Sin embargo, era una locura agridulce, y una a la que seguía cediendo aunque me dijera que no.

Recién la había puesto debajo de mí en la cama, listo para reclamarla como mía de la manera en que una parte de mí todavía deseaba haber hecho esa noche, cuando de repente ya no estaba y me encontré solo. Me senté, confundido, buscando a Rose a pesar de que no había ni rastro de que ella hubiera estado allí alguna vez.

—Se ha ido.

Yo conocía esa voz. ¿Cómo es que conocía esa voz? Miré alrededor de mi habitación tan familiar, preguntándome de dónde podría haber salido, cuando lo vi apoyado casualmente contra la puerta entre la sala principal y el baño. Me sorprendió verlo, pero no reaccioné de inmediato a su presencia más allá de un poco de tensión. Cosas más extrañas me habían sucedido en sueños.

—¿Qué quieres decir con que se ha ido?

—Justo lo que dije, se ha ido, me la llevé. —Parecía completamente impertérrito por toda la situación.

—¿Te la llevaste?

—¿Crees que está más allá de mí poder alejar a Rosemarie de ti? —Se apartó de la puerta y me miró como si yo no fuera más que una plaga que cruzaba en su camino—. No me subestimaría a mí ni a mi influencia, Belikov. Puede que no me guste ensuciarme las manos, pero no tengo reparos en jugar sucio.

—Si te la llevaste, ¿dónde está? —Incluso en esta realidad imaginaria, de repente tuve miedo de lo que pudiera haber hecho con mi Roza.

—Oh, no te preocupes por eso. Solo ten la seguridad de que está en buenas manos. Yo me ocuparé de ella.

—No dejaré que pongas un solo dedo sobre ella, —podía escuchar en mi voz que mi autocontrol estaba fallando mientras trataba de mantener mi tono estable.

—¿Tienes el descaro de amenazarme después de ese pequeño espectáculo? —Hizo un gesto hacia mí y hacia el revoltijo de sábanas enredadas en la cama, con una sonrisa divertida en su cara—. No es que me importara el desempeño de nuestra bella dama. Rose es bastante candente, ¿no?

—Détente, —no podía soportar la idea de que él hubiera visto ese momento entre Rose y yo. El hecho de que hubiera visto a Rose tan vulnerable me ponía enfermo—. Deja a Rose fuera de esto. ¿Qué quieres de mí?

—¿De ti? Nada. Solo quería mostrarte que tengo el poder para arrebatártela. Recuerda eso Belikov, tengo el poder aquí. ¿Quién eres tú comparado conmigo? Puedo ofrecerle todo a Rose, y justo eso planeo hacer.

Estaba burlándose de mí, y lo peor era que estaba completamente en lo correcto en su presunción. Él tenía el poder. Cualquier cosa que pudiera hacerle a él solo me haría daño a la larga. Yo no era nada comparado con él en el gran esquema de las cosas. Él podía ofrecerle a Roza todo lo que quisiera, desde una carrera notable hasta una familia propia. Incluso podría liberarla de la vida de guardián si eso era lo que ella quería.

Me lancé hacia él, tropezando cuando las sábanas se enredaron alrededor de mis piernas.

—Dulces sueños. —Sonrió, despidiéndose con la mano mientras se desvanecía lentamente de la habitación. Cuando llegué a donde él había estado parado, ya se había ido.

Estaba solo de nuevo, sin siquiera la presencia del recuerdo de Rose para consolarme.

A la mañana siguiente, mi turno incluía otra reunión para discutir las actualizaciones sobre el caso Drozdov, ésta sería en la habitación convertida en oficina de la Guardiana Hathaway. Estaba empezando a ver por qué Rose decía que su madre era más máquina que humana. Honestamente comenzaba a preocuparme de que la mujer no durmiera. Ella había insistido firmemente en tomar partido en reunir, analizar y comunicar información sobre el ataque a los guardianes presentes en el complejo. Janine estaba haciendo esto, además de trabajar en sus turnos ocasionales y satisfacer las necesidades del Moroi a su cargo. Yo era conocido por mi fuerte ética de trabajo, pero ella me estaba dejando en ridículo.

Lo más exasperante de estas reuniones era que todo lo que discutíamos no valía mucho hasta que fuera aprobado por el Consejo de Guardianes y el gobierno Moroi. Afortunadamente, el respeto que Janine Hathaway inspiraba nos ofrecía un poco más de esperanza de que tomaríamos alguna acción tarde que temprano, pero aún así podrían pasar semanas antes de que pudiéramos realizar una redada.

Sí es que incluso permitían una redada, pensé con dureza. No se había organizado una redada oficialmente desde hace casi cincuenta años. Misiones de rescate, seguro, pero nunca una acción preventiva, defensiva solamente. No teníamos suficientes guardianes de sobra para tácticas ofensivas.

Aún así, la reciente noticia de un nuevo avistamiento y posible escondite de un gran grupo de Strigoi era prometedora. Era suficiente para convencer a los Moroi de que valía la pena investigarlo. No podíamos permitir que mucha más gente sufriera ataques como los de las últimas semanas.

Estaba yendo hacia la reunión cuando escuché su voz familiar. Al principio, pensé que se dirigía a mí.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Mi cabeza giró en la dirección de donde provenía la voz por el pasillo.

—¿Qué estás haciendo aquí? — respondió una segunda voz femenina más suave.

—Señoritas, señoritas, —la tercera voz, masculina y fácilmente identificable como una de las últimas personas a las que me gustaría escuchar en este momento, habló juguetonamente—. No hay necesidad de que se peleen por mí.

—No estamos peleando, —espetó Rose. Ahora podía verla parada frente a una puerta abierta con un paquete a sus pies. Adrian estaba de pie justo dentro de la habitación, y aunque podía escucharla, no veía a Lissa—. Solo quiero saber qué está pasando aquí.

—Yo también.

Rose saltó al sonido de mi voz y se giró, claramente sin esperarme. Me alegré de ver que también había asustado un poco a Adrian. Éste retrocedió en la habitación un poco más, pero no lo suficiente para estar completamente fuera de mi vista. Sin embargo, su movimiento reveló a Lissa, que estaba de pie dentro de la habitación con una botella de agua en la mano. Estaba claro que llevaba ahí un tiempo.

Pasé al lado de Rose y entré en la que suponía que era la suite de Ivashkov, obligándola a retroceder un poco en el pasillo creando más distancia entre ella y Adrian. Miré a Lissa, y ella bajó la cabeza avergonzada, sabiendo que había sido atrapada rompiendo las reglas.

—Los estudiantes femeninos no deben estar en las habitaciones de los estudiantes masculinos. —Mantuve mi voz nivelada y dominante. No quería llegar a ninguna conclusión todavía.

Las mejillas de Lissa se tiñeron de rosa, y me pregunté si estaba sonrojada porque había estado con Christian anoche. O, al menos suponía que había estado con Christian. Eso es lo que Rose me había dicho anoche. Al menos sabía que Rose había regresado a su habitación.

Rose se mordió el labio con frustración, mirando a Adrian—. ¿Cómo es que sigues haciendo esto?

—¿Haciendo qué? —Respondió él, riéndose un poco de su enojo, lo que probablemente no era la idea más sabia de su parte.

—¡Hacer que parezca que estamos haciendo algo malo!

Esta vez no controló su risa en absoluto—. Ustedes son las que vinieron aquí.

—No deberías haberlas dejado entrar, —respondí—. Estoy seguro de que conoces las reglas de San Vladimir.

Adrian se encogió de hombros—. Sí, pero no tengo que seguir las estúpidas reglas de ninguna escuela.

—Quizás no, —le dije, tratando de controlar mi creciente temperamento—, pero hubiera pensado que aún así respetarías esas reglas.

Adrian rodó los ojos y se apoyó contra la puerta abierta—. Estoy sorprendido de que justamente tú me estés sermoneando sobre chicas menores de edad.

Mi mandíbula se tensó al instante y necesité cada onza de mi fuerza de voluntad para evitar lanzarlo contra la pared de nuevo. Aún así, mi reacción fue suficiente para inspirar una sonrisa burlona en él. Traté de mantener la calma, apretando y abriendo mi puño mientras contaba hasta diez. Aunque mi mirada estaba fija en Adrián, pude ver que Rose desvió la mirada por el comentario. Afortunadamente, Lissa no pareció entender la implicación.

—Además, —Adrián finalmente continuó, saboreando mi reacción—, nada sórdido estaba sucediendo. Simplemente estábamos pasando el rato.

—Si quieres "pasar el rato" con chicas más jóvenes, hazlo en una de las áreas públicas.

Escuché a Rose burlarse a mi lado, pero antes de que pudiera hacer algo al respecto, Adrian dejó escapar una risa que sonaba casi... demente.

—¿Chicas más jóvenes? ¿Chicas más jóvenes? Claro, jóvenes y adultas al mismo tiempo. Apenas han visto algo de la vida, sin embargo, ya han visto demasiado. Una está marcada con la vida, y la otra está marcada con la muerte. —Hizo un gesto hacia Lissa y luego a Rose, antes de caminar directamente hacia mí y detenerse a solo unos centímetros de mi cara—. ¿Pero son ellas por quienes te preocupas? Preocúpate por ti mismo, dhampir. Preocúpate por ti, preocúpate por mí. Nosotros somos los jóvenes.

Podía oler el alcohol en su aliento, pero ciertamente no era suficiente para causar un arrebato tan extraño y repentino. Me pregunté si había ingerido algo más fuerte, como un narcótico. Con unos pocos parpadeos, sus ojos dilatados volvieron a la normalidad y dio un paso atrás, pasándose la mano por el pelo. Caminó hacia la ventana, mirando hacia atrás como si no hubiéramos sido testigos de algún tipo de colapso mental, y sacó un cigarrillo. Lo encendió y le dió una larga fumada antes de volver a hablar.

—Ustedes señoritas deberían irse. Él tiene razón. Soy una mala influencia.

Las chicas intercambiaron miradas antes de apresurarse a salir de la habitación. Salí detrás de ellas, cerrando la puerta con una última mirada hacia Adrián que todavía tenía la mirada puesta en nosotros. Por mucho que lo despreciara por cómo estaba persiguiendo a Rose, me pregunté brevemente si debería llamar a alguien para avisar sobre su condición y sobre lo que acababa de presenciar.

Estábamos justo afuera del lobby principal cuando Rose señaló lo obvio—. Eso fue... extraño.

—Mucho, —confirmé—. Rose, ¿puedo hablar contigo?

Lissa miró a su amiga, sonriendo y ofreciendo una rápida despedida antes de partir en dirección a su habitación. La llevé a un lado, fuera del pasillo dentro de una pequeña habitación.

—Él es Adrián Ivashkov.

—Sí, lo sé. —Rose cambió su peso a la cadera y cruzó los brazos sobre su pecho. Estaba preparándose para otra pelea conmigo. maldije silenciosamente su terquedad mientras presionaba más.

—Esta es la segunda vez que te veo con él. —En realidad era la tercera, pero hasta donde yo sabía, ella no era consciente de que la había atrapado con él la primera vez y no estaba dispuesto a admitirlo en este momento. Tampoco quería mencionar el hecho de que sabía que ella había pasado tiempo con él en la fiesta de anoche. No me habría sorprendido si él hubiera sido quien le había dado alcohol.

—Sí, —se encogió de hombros, como si toda esta situación no fuera motivo de preocupación—. Pasamos el rato a veces.

Hice un gesto hacia el pasillo del que veníamos—. ¿Pasas mucho tiempo en su habitación?

Por un segundo, Rose me miró con incredulidad, obviamente molesta por mi interrogatorio. Una pequeña pero amarga sonrisa cruzó sus labios—. Lo que pase entre él y yo no es asunto tuyo.

Se estaba burlando de mí, usando las mismas palabras que le había arrojado a la cara el día anterior. Aunque yo no las iba a aceptar. Saqué mi carta de triunfo. Era una acción baja, pero sabía que eso la obligaría a cumplir.

—En realidad, mientras estés en la Academia, lo que hagas es asunto mío.

—Mi vida personal no, —respondió obstinadamente—. No tienes ningún derecho a opinar sobre ella.

—Todavía no eres una persona adulta. —A pesar de que la brecha de edad entre ellos dos no era tan amplia como la que había entre ella y yo, seguía siendo menor de edad por los siguientes tres meses.

—No falta mucho tiempo. Además no es como si me fuese a convertir en una persona adulta por arte de magia cuando cumpla los dieciocho años.

—Claramente.

Una vez más, había usado su edad contra ella y de inmediato me arrepentí. Rose tenía sus momentos de arrebatos pero estaba lejos de actuar infantilmente, al menos la mayor parte del tiempo. La expresión en su rostro dejó en claro que no había esperado que yo la insultara abiertamente, incluso después de haberlo hecho el día anterior. Mi control sobre mis impulsos se estaba volviendo tan malo como el de ella.

—Eso no es lo que quise decir. A lo que me refería…

—Sé lo que querías decir. Y los detalles técnicos no importan ahora. Eres una estudiante de la academia y yo soy tu instructor. Mi trabajo es ayudarte y mantenerte a salvo. Estar en la habitación de alguien como él, bueno, eso no es seguro. —Aunque no era exactamente una disculpa por mis palabras, ella tenía que ver que solo estaba interviniendo porque me preocupaba por ella. Ella tenía que entender que solo tenía su bienestar en mente.

—Puedo manejar a Adrián Ivashkov. Es raro, realmente extraño, aparentemente, pero es inofensivo.

¿Por qué no podía ver que solo estaba preocupado por ella? Todo lo que quería hacer era asegurarme de que ella estuviera bien. Dios, era tan frustrante hablar con ella cuando se ponía tan terca como ahora.

—Hablando de vidas personales... supongo que estabas visitando a Tasha, ¿eh?

¿De verdad?—. En realidad, estaba visitando a tu madre.

—¿Te vas a meter con ella también?

Tenía que estar bromeando. Sabía que Rose estaba actuando así de difícil a propósito y no iba a ponerme a ese nivel.

—No, estábamos revisando algunos datos nuevos sobre los Strigoi en el ataque de los Drozdov.

Y con esa frase, Rose se cuadró como si acabara de entrar en servicio.

—¿Qué encontraron?

—Hemos logrado rastrear a los Strigoi, o al menos a algunos de los humanos que trabajan con ellos. Hay testigos que viven cerca y que vieron algunos de los autos que usó el grupo. Las placas eran de diferentes estados, parece ser que el grupo está dividido, probablemente para obstaculizarnos y evitar que los rastreemos, pero uno de los testigos tomó un número de placa. Está registrada en una dirección en Spokane.

—¿Spokane? ¿Spokane, Washington? ¿Quién se esconde en Spokane?

—Los Strigoi, al parecer. —Rose reaccionó como si Spokane estuviera en el medio de la nada en lugar de ser una de las áreas metropolitanas más grandes en el noroeste. Teniendo en cuenta que vivíamos en una academia en el medio de la nada en Montana, no estaba seguro de qué se quejaba—. La dirección era falsa, pero otra evidencia muestra que realmente están allí. Hay una especie de plaza comercial que tiene algunos túneles subterráneos. Ha habido avistamientos en esa zona.

—Entonces…

Sabía que Rose estaba esperando un plan de acción, pero no había ninguno. Me quedé en silencio ya que no había nada que decir.

—¿Van a ir tras ellos? ¿Alguien va a hacerlo? Quiero decir, esto es lo que Tasha ha estado diciendo todo el tiempo... si sabemos dónde están…

Negué con la cabeza, interrumpiendo sus pensamientos—. Los guardianes no podemos hacer nada sin permiso de los superiores. Y eso no va a suceder pronto. —Traté de sacar la amargura de mi voz, pero creo que no pude hacerlo totalmente.

Rose dejó escapar un suspiro—. Porque los Moroi hablan mucho.

—Están siendo precavidos, —defendí, aunque estaba de acuerdo con ella hasta cierto punto.

—Vamos, —presionó—. Ni siquiera tú puedes querer ser precavido con esto. En realidad sabes dónde se esconden los Strigoi. Strigoi que masacraron a niños. ¿No quieres ir tras ellos cuando menos se lo esperan?

—No es así de fácil. —Por muy tentador que fuera, no era la realidad. Si hacíamos eso teníamos más posibilidades de terminar muertos que otra cosa—. Respondemos ante el Consejo de Guardianes y el gobierno Moroi. No podemos huir y actuar por impulso. Y de todos modos, aún no sabemos todo. Nunca debes entrar en una situación sin conocer todos los detalles.

—Las lecciones de vida Zen otra vez, —murmuró, pasándose los dedos por el pelo con exasperación. No sabría decir si era por mí o por la situación—. ¿Por qué me cuentas esto, de todos modos? Es cosa de guardianes. No es el tipo de información que notifican a los novicios.

Ella tenía razón, este no era el tipo de cosas que le diríamos a un novicio, pero tampoco pensaba en ella como una novicia. En muchos aspectos, ya la consideraba mi compañera. No podía decírselo, sobre todo porque todavía quedaba la pregunta pendiente de si alguna vez trabajaríamos juntos después de la graduación o si solicitaría una transferencia, pero quería mostrarle que la respetaba en ese sentido.

—He dicho algunas cosas… el otro día y hoy... que no debería haber dicho. Cosas que insultaron tu edad. Tienes diecisiete años... pero eres capaz de manejar y procesar situaciones que gente mucho mayor que tú no puede.

Rose tenía esa mirada que era familiar cada vez que la elogiaba—. ¿De verdad?

Recordé sus palabras de la noche anterior, sobre lo duro que ella trabaja solo para hacerme sentir orgulloso. Sonreí—. Aún eres muy joven en muchos sentidos, y actúas como alguien de tu edad, —como deberías hacerlo en ocasiones, añadí en silencio—, pero la única manera de cambiar eso realmente es tratándote como una adulta. Tengo que hacerlo. Sé que entenderás lo importante que es ésta información y que no se lo contarás a nadie.

Antes de que ella pudiera decir algo más, escuché que alguien me llamaba por detrás.

—¡Dimka! —Tasha se acercó, dándose cuenta de la presencia de Rose cuando se acercaba—. Hola, Rose.

—Hey. —La sonrisa que estaba allí hace solo unos momentos había desaparecido y su tono parecía apagado.

Sentí que Tasha tiraba suavemente de la manga de mi abrigo—. Tienes esa mirada. —Su voz era ligera y juguetona.

—¿Qué mirada?

—Esa que dice que vas a estar de servicio todo el día.

—¿En serio? ¿Tengo esa mirada? —Podía escuchar su tono juguetón y respondí con amabilidad.

Ella asintió—. ¿Cuándo termina tu turno técnicamente?

Me mordí la lengua y aparté la mirada, sabiendo que me había atrapado—. Hace una hora.

—No puedes seguir haciendo esto. Necesitas un descanso.

—Bueno... si consideras que soy el guardián de Lissa... —Sabía que mi argumento tendría tanto mérito para ella como lo había tenido para Iván en numerosas ocasiones.

—Por ahora, —dijo tímidamente antes de cambiar rápidamente de tema—. Hay un gran torneo de billar en el piso superior.

—No puedo. Además hace mucho tiempo que no juego. —Era tentador. Iván y yo solíamos jugar cada fin de semana en la escuela. Estaba bastante seguro de que podríamos haber financiado nuestro primer año después de la graduación con nuestras ganancias.

—¡Vamos, solo una ronda! Podemos ganarles a todos.

—De verdad no puedo, —le dije con remordimiento—. No con todo lo que está sucediendo. —Entre las nuevas actualizaciones sobre el ataque de los Drozdov y la preparación de la seguridad para el banquete de esta noche, no se sentía bien relajarme jugando al billar.

—No, supongo que no. —Tasha pareció entender, incluso si no estaba de acuerdo. Miró a Rose que estaba apoyada contra la pared con nada más que una mueca de frustración hacia cualquiera de nosotros—. Espero que sepas que buen modelo de comportamiento tienes aquí. Nunca deja el deber.

—Bueno, —dijo, esbozando una sonrisa falsa que parecía más una mueca—, por ahora, al menos.

Le disparé a Rose una mirada de desaprobación. No quería exactamente que ella presenciara el coqueteo de Tasha, no era tan cruel, pero tampoco tenía que actuar así por eso.

—Hemos terminado aquí, Rose. —La despedí más ásperamente de lo necesario—. Recuerda lo que te dije.

—Sí, definitivamente. —Se apartó de la pared y se alejó, dando solo unos pasos más antes de ser detenida de nuevo.

—¿Rose está bien? —Podía escuchar a Tasha, pero mi atención estaba centrada en Rose y Mason a solo unas yardas de distancia. No podía escuchar lo que estaban diciendo, pero la mirada que ella le dio dejó mi imaginación volando.

—¿Dimitri?

—Disculpa... ¿qué dijiste?

—Rose, ¿está bien? Parecía molesta.

Observé mientras Rose guiaba a Mason de la mano por el pasillo, uno que yo sabía que no tenía nada más que habitaciones de invitados. Sabía que iban a continuar donde se habían quedado la noche anterior. Estaba totalmente dentro de mi autoridad detenerlos ya que no estaba permitido que él estuviera en su habitación... pero no tenía el corazón para hacerlo. Ella estaba sufriendo y en gran parte era por mi culpa. ¿Quién era yo para decidir cómo debía ella lidiar con eso?

—Ella va a estar bien, —respondí finalmente, mi voz hueca mientras la pareja desaparecía de mi campo de visión—. Acaba de tener un momento difícil recientemente.

Sabía que Tasha supondría que tenía algo que ver con el ataque de los Badica con el que nos habíamos topado, y estaba seguro de que eso no facilitaba la situación para nada, pero la verdadera razón eran los problemas entre nosotros. Desde ese beso en el gimnasio, las cosas habían sido difíciles. No la culpaba por tratar de encontrar consuelo con alguien que realmente podría ofrecérselo.

—Bueno, lo que sea que esté sucediendo con ella, espero que lo supere pronto. Las cosas tienen el hábito de resolverse solas si lo permites. Ella es dura, como tú. Estoy segura de que estará bien.

—Quizás tengas razón, —estuve de acuerdo.

—Entonces, —se animó nuevamente—, ¿estás seguro de que no puedes tomarte el tiempo para un solo juego de billar?

Necesitaba algo para distraerme, algo para evitar que golpeara su puerta, y la oferta de Tasha sonaba más atractiva ahora que nunca—. Claro, un juego.

Un juego terminó convirtiéndose en cinco en total. Tres fueron solo entre ella y yo, y jugamos en equipos para los otros dos, ganando en ambas ocasiones. Lamenté no haber apostado en los juegos, especialmente porque nos habíamos enfrentado a algunos jóvenes de la realeza que tenían egos más grandes de lo que podían manejar.

Cuando finalmente me di cuenta del tiempo, supe que necesitábamos irnos.

—El banquete de los Voda comenzará dentro de poco. Necesito ir a vestirme y estoy seguro de que también tienes que arreglarte.

Tasha puso los ojos en blanco—. Yo soy hermosa. No tengo idea de lo que estás hablando.

—Estoy de acuerdo contigo, Tash, pero no estoy seguro de que te dejen entrar con pantalones vaqueros. Ya sabes cómo son los de la realeza. Son todos iguales.

Me sacó la lengua por mi broma, pero estuvo de acuerdo en que probablemente deberíamos irnos—. Te veré esta noche Dimka. Guarda un baile para mí si tienes un descanso.

—Ya veremos. —Empecé a recoger los tacos y meter las bolas de nuevo, sin darme cuenta de que ella había venido justo a mi lado. Antes de darme cuenta, sentí sus labios presionarse contra la esquina de mi boca.

—Gracias. Pasé un buen rato.

Fue solo cuando ella se alejaba que me di cuenta de que Tasha probablemente había tomado esto como una cita. Aunque no era una mala suposición, todavía sentía que la había engañado de alguna manera ya que yo no había tenido la misma intención.

Sin embargo, no había nada que pudiera hacer al respecto ahora, así que simplemente fui a mi habitación para vestir mi atuendo formal y comenzar a trabajar en mi próximo turno.


¡Hola chicos! ¿Qué tal les pareció éste capítulo? Yo nunca me habría imaginado que Adrián se metería en los sueños de Dimitri, y más aún que lo encontrara soñando con Rose. Creo que fue un poco perturbador. Al menos para mí.

¿Qué parte les gustó más? A mí me gustó mucho la parte del delirio de Adrián, no sé, lo sentí poético en cierta forma.

Ya viene el banquete de los Voda, y después Spokane. ¿Están listos para sufrir? Porque ya estamos entrando en la recta final.

Muchas gracias de nuevo por todo su apoyo, y el capítulo 15 lo subiré cuando lleguemos a los 870 reviews. Cuídense muchos, y nos leemos en el capítulo siguiente.