Disclaimer. Elementos y personajes de propiedad exclusiva de J K Rowling.
Envueltos en sábanas blancas
XIV
El jueves por la mañana, en el corazón de Londres, comienza el juicio de revisión oficial de la Comisión del Registro para los Nacidos de Muggles.
El jueves por la mañana, justo a las ocho, Percy se encuentra obligado a desacelerar su día, salir apresuradamente del elevador y detener abruptamente su caminar frente a su oficina en el quinto piso del Ministerio de Magia, por una cansada y ojerosa Hermione quien lo arrastra hasta su escritorio situando sobre éste pesadas carpetas y documentos sin firmar y hablando –siempre estresada y aceleradamente - sobre el juicio de las diez de la mañana y mociones y evidencia y litigios y testigos oculares que por Merlín son sumamente confiables.
Y de pronto son casi las diez y se encuentran frente al Wizengamot, con las mismas pesadas carpetas y documentos ya firmados por él, y su cuñada a su lado nuevamente hablando sobre la importancia de las alianzas internacionales en cuanto a la aceptación de los nacidos de muggles, y Percy en un intento de persuasión sobre la necesaria integración de grupos sociales minoritarios y de legislaciones sólidas e igualitarias.
Más cuando Justin Finch-Fletchley se sienta frente a ellos, preparado para testificar, sosteniendo determinadamente entre sus manos un ejemplar de un libro y autor que Percy desconoce, no puede evitar recordar a Penélope y pensar en Audrey.
Las dos al mismo tiempo. Sin desfases.
Porque nunca le ha contado a Audrey sobre Penélope, porque quizás no es necesario, aunque es muy probable que lo haga. Algún día. En algún momento inesperado o extremadamente programado. Porque Percy reconoce, al mirar de reojo a Justin y su ejemplar de un tipo llamado Hawking, que Audrey aún desconoce detalles de su vida, tal como él desconoce los de ella.
Más aún, es consciente de que, a pesar de que cada noche sus cuerpos se ajustan en la cama, a pesar de acompañarla con sus manos alrededor de su cintura mientras ella canta - justo a las diez - esa canción con una mujer en el cielo con diamantes, conoce absolutamente nada del mundo muggle.
Porque todas las noches es Percy quien susurra – casi temeroso ante cualquier oído ajeno - las hazañas de héroes eternos, hombres y mujeres en largas túnicas redactando informes con pluma y tinta, deliberaciones infernales sobre calderos y pociones ilegales, lechuzas que entregan recados, conjuros de hechizos eternamente en latín. Porque no es Audrey quien le murmura las descripciones fantásticas con las cuales por años fantaseo, ni su deseo irracional de que, justo al quedarse dormida, el más galante de los Caballeros de Arturo la llevase a pasear a algún lugar perdido donde el aroma a tráfico y puntualidad de Londres se desvaneciera infinitamente.
Percy desconoce autores muggles y sus grandes obras. Desconoce canciones y organizaciones e ideologías sociales y conflictos (para él) ajenos y tradiciones y hábitos y días festivos y escuelas públicas.
No tiene control sobre el funcionamiento de ese mundo; no puede intervenir en él.
Percy conoce absolutamente nada de los muggles; nada sobre Audrey.
Y eso le aterra.
Notas de la autora. Es que en este creo que escribí demasiadas cosas :D Ya no sé si son drabbles o viñetas o que otra cosa xD
Audrey no es la única que ingresa a un nuevo mundo. Y apacigüé la necesidad de escribir acerca y desde Percy y añadir un poco de drama.
El nombre de Lucy, la hija de ambos, debe haber salido de alguna parte. Por eso estoy medio convencida de que 'Lucy in the sky with diamonds' tiene mucho que decir al respecto.
No odio a Penélope – in fact me fascina su nombre – simplemente me enamoré de la idea de Percy con Audrey. Me agrada dejar a Penélope como una idea casi abstracta, casi concreta, presente pero sin estarlo, como una conexión que haga consciente a Percy de su ignorancia, ya que ni siquiera conoció su mundo aún estando con ella en Hogwarts. Por eso, en unos capítulos más retomaré la presencia de Penélope. Además creo que esa historia inconclusa, mínimo, merece una explicación.
Gracias por los encantadores reviews :)
