¿Recuerdan que dije que habría grandes planes? Aquí están…
Por cierto… HOLA Y GRACIAS POR LOS REVIEWS!
OUAT NO ME PERTENECE.
Día de campo… Esas tres palabras se infiltraron en la mente de Emma, en cuanto Maléfica lo sugirió en el desayuno y Cora, por sorprendente que parezca, aceptó encantada la idea.
En cualquier otra circunstancia le habría parecido una excelente idea, pero ahora no era el momento. Quería irse a casa y encerrarse en su estudio a escribir por el resto de sus días, además de que le dolía todo el cuerpo, debido a dormir en el sillón.
Ahora toda la familia se encontraba en una pequeña reserva a las afueras de Storybrooke. Cora había sugerido el lugar con gesto mandón y nadie opuso a desobedecerle.
Ella se encontraba sentada encima de una roca, mientras veía a Henry trabajar en la barbacoa y Cora parloteándole sobre una vecina entrometida, más allá Maléfica y Zelena jugaban Football, bueno más bien, se besaban y de vez en cuando se pasaban la pelota. La única que no estaba en su campo de visión era Regina. Se preguntaba dónde podía estar, ya que, en cuanto llegaron esta desapareció sin decir ni una sola palabra.
Solo dios sabía que cosas estaría haciendo… A ella no le interesaba o al menos era lo que trataba de meterse en la cabeza.
-¡Emma, cariño! – llamó Cora, haciendo una interrupción de su narración-. ¿Dónde está Regina?
Se encogió de hombros.
-No lo sé – dijo acercándose a su suegra, quien le puso una mano en el hombro-. No me dijo donde fue, pero creo que quería estar un rato a solas – mintió.
Cora asintió poco convencida y giró la cabeza hacia la nueva pareja.
-Esas dos deberían de ser más recatadas – dijo, negando con la cabeza en un gesto de reprobación-. ¿Podrías buscar a Regina, querida? La comida ya casi estará lista.
Emma no lo pensó dos veces y se encaminó con cara de pocos amigos, sin que Cora la viera, por supuesto, a buscar a su futura ex esposa.
Solo a Regina se le ocurria irse sin decir donde estaría en la próxima hora. Se adentro en los arboles que habían alrededor y empezó a buscarla. Solo pedia no perder el sendero… No quería acabar como la niña de "La Chica Que Amaba a Tom Gordon".
Vagó por cerca de media hora mas hasta que llegó a una pequeño lago, donde estaba Regina.
-Mills – dijo ella-. Ya la comida está casi lista y tu madre nos quiere alli.
Regina levantó la vista un poco asustada, pero feliz al ver que era Emma.
-Vamonos – musitó Emma girándose para volver al camino.
Regina la verla se levantó rápidamente y la tomó del brazo, Emma soltó un largo suspiro y rodó los ojos.
-No veo a Cora o a Henry por aquí, asi que puedes soltarme en este preciso momento – dijo con voz cansada.
-Emma… te quiero dar algo – dijo Regina sin prestarle atención.
Emma la miró.
-Me lo das después, tengo hambre – dijo encaminándose de nuevo y haciendo que Regina corriera tras ella.
-Emma – dijo poniéndose delante de ella y caminando de espaldas-. Tengo algo para ti.
Emma suspiró audiblemente y la miró esperando que continuara, ya que no podía deshacerse de ella. Regina sonrió y le tomó de la mano, encaminándola a un lugar donde había hamacas. Emma se dejó llevar, pero en cuando vio donde estaban la miró curiosamente.
-¿No es romántico? – dijo Regina.
-No – dijo Emma, girándose.
Regina borró su sonrisa y frunció el ceño. Arrancó unas flores, asegurándose que no hubiera ninguna rosa entre ellas, Emma era alérgica.
Se las tendió y le robó un beso que fue correspondido a duras penas, Emma estaba que casi no lo resistía, pero se despegó después de 15 segundos. Regina se ganó una mirada de reproche y Emma se fue caminando rápidamente hacia el picnic, donde esperaban impacientemente.
Una vez allí, Cora se dedicó a interrogar la situación de su matrimonio y Emma no pudo evitar sentir, por primera vez en años, un poco de odio hacia su suegra o más bien a la curiosidad de su suegra.
El día de campo terminó sin más incidentes y de camino a la casa, Regina se propuso a tratar de seducir a Emma, pero al parecer sus planes iban a ser cambiados…
Al llegar a la casa, todos bajaron de sus respectivos autos y se pusieron a hablar de la reservación a un lujoso restaurante en el pueblo. Mientras hablaban, Emma solo escuchaba silenciosamente al igual que Henry.
En ese preciso instante un auto negro pasó por la casa y en un abrir y cerrar de ojos, Emma se encontraba en el suelo, respirando entrecortadamente.
Los disparos habían sido precisos y rápidos; y claro, el auto había desaparecido como alma que lleva el diablo.
Regina quedó en un profundo shock, mientras Henry se arrodillaba para auxiliar a Emma, quien estaba a punto de cerrar sus ojos. Las balas habían llegado al pecho y a una pierna. Regina no lo podía creer. Entonces algo la despertó. El grito de su madre, quien le gritaba a Henry cosas, mientras tanto Zelena, como Maléfica llamaban a emergencias.
Fue entonces cuando se desplomó junto a ella y la sujetó con fuerza. Su razón para vivir estaba en peligro. La única persona que podía destruirla y hacerla vivir se estaba muriendo, y ella no podía hacer gran cosa. Oía como su padre le decía cosas, pero ella solo miraba a Emma y le pedía que se quedara con ella. ¿Quién era tan desgraciado para dejarla sin mujer? ¿Por qué?
-Quédate conmigo, amor – repetía una y otra vez, mientras la respiración de Emma era cada vez más lenta.
Sé que me van a matar, pero… no lo pude evitar, es mi alter ego, ya saben…
¿Qué me dicen? ¿Lo modificamos? ¿Lo editamos? Pueden estar seguras que no cambiare el final.
Opinen! Aunque sea diciendo que soy toda una malvada!
