Los diálogos o narración en cursiva pertenecen a sucesos pasados. Si están separados por líneas horizontales, ocurrieron en diferente tiempo.


Las tinieblas envolvían la habitación y ni siquiera un poco de la luz de la luna entraba por alguna de las rendijas de la ventana, pues estaban completamente cerradas. La noche ya era lo suficiente silenciosa, oscura y amarga como para abrumarla más, añadiéndole los sollozos de Marron que se quedaban encerrados entre las sábanas que la cubrían desde los pies hasta la cabeza.

Era la primera vez desde que se habían hecho novios que Trunks y ella pasaban más de una semana completa sin verse, reduciendo su contacto a llamadas o mensajes de textos esporádicos en los que él se mostraba evidentemente preocupado, mientras que ella lo alentaba a no hacerlo, alegando estar bien, pero con demasiadas tareas y deberes que la preparatoria exigía, como para verlo durante las tardes.

Pero esa larga agonía de evitarlo terminaría ese mismo día y, pese a que era de madrugada y aún no había podido dormir nada, tenía que hacerlo para lucir tan normal como siempre; una Marron contenta por ver a su novio, regalando sonrisas por doquier, aunque la realidad era que estuviera derrumbándose por dentro y tratando de luchar porque sus fuerzas la ayudaran a mantenerse de pie, no como la semana anterior, cuando había perdido el conocimiento frente a la profesora Shizuki.

El viernes pasado, durante la conversación que Marron y la maestra de historia habían sostenido, el esfuerzo y energía de la rubia habían expirado, dejando que su cuerpo se soltara e impactara contra el suelo, causando un moretón en su mejilla derecha.

La impresión por sí sola había sido bárbara, haciendo que la profesora quedara atónita por unos segundos, pero salió de su trance para ir corriendo a buscar a la enfermera a su estación y a algún alumno que la ayudara a levantar a la rubia del piso y poder trasladarla directo a la enfermería.

Sin embargo, como todos los alumnos habían huido rápidamente a causa del último día escolar de la semana, no pudo encontrar a ningún chico dentro de la preparatoria, pero afortunadamente, el profesor Mataya había aparecido al escuchar el alboroto de Shizuki, quien le pidió desesperadamente que la asistiera con Marron, subiéndola a la camilla de emergencia para llevarla de inmediato a la unidad de salud de la institución.


ꟷ¿Qué sucedió? ꟷcuestionó la enfermera, revisando los signos vitales de la chica.

ꟷEstábamos hablando y de repente se desmayó ꟷexplicó concretamente la profesora.

ꟷ¿Notó algo raro en ella? ꟷla mujer quitó su estetoscopio y tomó un formulario vacío para rellenar.

La maestra Shizuki se cruzó de brazos y bajó la mirada, meditando, tratando de recordar algo sobre Marron en el transcurso de la clase y su conversación fuera del horario escolar.

ꟷDurante la clase la observé algo decaída y más distraída que se costumbre ꟷargumentóꟷ, y cuando estuvimos platicando al término de la sesión, la percibí preocupada, como si estuviese esforzándose para algo.

La enfermera escribió lo relatado en la hoja de papel y luego se giró al profesor de cálculo, quien también se encontraba ahí, observando la situación.

ꟷ¿También es su alumna? ꟷpreguntó directamente.

ꟷSí ꟷrespondió, pasando saliva.

ꟷ¿Su materia cubrió una hora el día de hoy? ꟷcuestionó, mirándolo con serenidad.

ꟷEn efecto ꟷafirmóꟷ. Las primeras dos sesiones del día ꟷañadió.

ꟷ¿Qué puede decirme sobre ella? ꟷdijo, sonando aquello como un interrogatorio policiaco.

ꟷEn mi clase, siempre es callada ꟷseñalóꟷ. No puedo decir mucho sobre su personalidad, pero sí de su rendimiento académico ꟷdijo el hombre, tratando de zafarse del embrollo.

La mujer rodó los ojos y dejó el formulario a un lado. Se acercó a una gaveta a un lado de ella y tomó un trozo de algodón que humedeció con alcohol, como remedio casi infalible para hacer volver en sí a alguien que ha perdido el conocimiento. Pasó la mota de algodón por la nariz de Marron y la chica frunció el entrecejo y arrugó la nariz, provocando que sus ojos se abrieran despacio, buscando acostumbrarse a la luz de la unidad de enfermería.

La profesora Shizuki tenía una mano encima del pecho y suspiró cuando la chica buscó incorporarse en la camilla, observando confundida a su alrededor.

ꟷ¿Ya llamaron a sus padres? ꟷpreguntó la enfermera a los profesores.

ꟷSí ꟷenunció el profesor Matayaꟷ. La recepcionista de la preparatoria se encargó de informarles y dijeron venir en camino.

Marron permanecía seria y sólo miraba a las personas frente a ella. Se sentía aturdida y que la cabeza le pesaba; aún creía percibir que todo le daba vueltas y comenzaba a sentirse adormilada.

ꟷ¿Cómo estás, Marron? ꟷcuestionó la maestra Shizuki, serenamente.

La rubia escuchó la pregunta, pero aún no estaba preparada para responder, por lo que los demás decidieron darle su espacio, permaneciendo silencios.

ꟷMe siento débil ꟷcontestó, apoyándose de los bordes de la camilla en la que se situaba.

ꟷEs normal luego de un desmayo ꟷexplicó la enfermeraꟷ. Necesito que te tranquilices, porque debo hacerte unas preguntas ꟷcontinuó hablandoꟷ. Te llamas Marron, ¿cierto?

ꟷSí ꟷla chica asintió.

La profesora Shizuki y el profesor Mataya sólo observaron, mientras la enfermera continuó con el procedimiento del formulario. Narró a grandes rasgos su estado anímico durante los días anteriores, así como algunos síntomas que había estado sintiendo, entre ellos, falta de apetito, debilidad, sueño, mareos y, más recientemente, el incremento de su temperatura.


La evaluación que la enfermera había hecho a Marron había concluido con una posible anemia, que estaba combinándose con el estrés producido por la escuela. Y, efectivamente, una visita al doctor, así como un análisis de hemoglobina, había comprobado que la chica estaba siendo afectada por dicho mal.

Sin embargo, el semblante de Marron aún no mejoraba. Sus malestares no cesaban y, por lo que veía e intuía, no lo harían en mucho tiempo. La anemia era terrible y debía alimentarse lo más sanamente posible, eliminando la comida rápida de su dieta diaria, además de tomar periódicamente el medicamento recetado por el médico que la había atendido.

Necesitaba a Trunks a su lado, ahora más que nunca lo necesitaba cerca, abrazándola hecha un ovillo, sentada en su regazo. Pero si le decía acerca de su estado de salud, él se alarmaría, causando un alboroto y lo que menos quería era que sacara a flote todas las ocasiones que él la había obligado a ingerir alimentos, o reclamado no haber terminado su comida.

Lo mejor era actuar como si nada pasara, simular que seguía igual de vivaz y entusiasta que siempre. Simplemente ser Marron.

Finalmente, cuando logró conciliar el sueño y las horas pasaron como el viento. Despertó demacrada, con ojeras y bolsas debajo de los ojos; su rostro lucía pálido, carente de ánimo. Lo único que quería, era permanecer en la cama, durmiendo durante todo el día.

Con desgano, cepilló sus dientes y peinó su cabello con los dedos debido a que este se encontraba sumamente revuelto. Salió de su habitación y bajó las escaleras, yendo directo a la cocina para buscar a sus padres, en donde seguramente se encontrarían sentados a la mesa, desayunando.

Número 18 levantó la mirada de su plato y se encontró con el apagado azul de los ojos de su hija, cuestionándose para sus adentros si no había algo más detrás de aquella falta de chispa en Marron.

ꟷ¡Buenos días, mi amor! ꟷsaludó Krilin, abandonando su silla para ir hacia su hija.

Desde la semana anterior que Marron había sido diagnosticada con anemia, el hombre no había parado sus mimos, estando al pendiente de su hija durante el día y la noche, sin dejar lugar a que ella se quejase por falta de atención. Por su parte, Número 18 también había estado alerta ante cualquier reacción que la chica pudiese tener, además de mostrarse comprensiva y, extrañamente cariñosa con ella.

ꟷHola, papi ꟷsaludó, dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.

El hombre besó la mejilla de su hija, causando cosquillas en ella, debido a su bigote.

ꟷPor favor, ven a sentarte. Ya es hora de que desayunes ꟷla tomó de la mano, y la encaminó hacia una de las sillas.

ꟷGracias ꟷdijo, tomando asiento.

ꟷ¿Cómo amaneciste, Marron? ꟷpreguntó su madre, con interés.

ꟷBien, mami ꟷfingió, sabiendo que se la estaba llevando el diablo.

ꟷMe da gusto escuchar que estás mejor ꟷsonrió, ligeramenteꟷ. Te serviré el desayuno.

Marron asintió y siguió los movimientos de su madre, quien colocó algo de fruta en un plato y, luego lo puso frente a ella. A pesar de que comer era lo menos que deseaba, debía hacerlo, sino sus padres no le quitarían la mirada de encima.

ꟷGracias, mami ꟷMarron tomó un tenedor y tomó un trozo de sandía.

Acabar el desayuno había sido una tortura, pues su apetito no era el más abierto, además podía sentir a su madre observarla, a la vanguardia en el caso de que ella rechazara seguir comiendo. Empujó el plato ligeramente hacia el centro de la mesa, y limpió las comisuras de sus labios.

Aunque no se sentía con el mejor ánimo del mundo, tampoco quería salir corriendo y dejar a sus padres allí, como si nada, por lo que permaneció un poco más con ellos, mientras Krilin leía el periódico y Número 18 fregaba los platos recién utilizados.

ꟷBulma llamó hace un rato ꟷsoltó Número 18, de repente, mientras le daba la espalda a su familia.

De inmediato, Marron fijó la atención en su madre, interesada por saber lo que su suegra había dicho en esa llamada.

ꟷ¿Hmm? ꟷmurmuró Krilin, bajando el periódicoꟷ. ¿Qué te dijo? ꟷaprovechó para dar un sorbo a su vaso, con jugo de naranja.

ꟷEstá organizando una fiesta el día de mañana en su casa ꟷcomentóꟷ. Y estamos invitados ꟷagregó.

ꟷ¿Celebran algo? ꟷMarron se animó a preguntar.

ꟷNo lo creo, hija. Ya sabes cómo es Bulma ꟷKrilin soltó una carcajada, riéndose de su propio chiste.

Pero era verdad, a fin de cuentas, Bulma era una mujer feliz y fiestera por naturaleza, eso justificaba el comportamiento tan desinhibido de su hija.

ꟷTe equivocas ꟷcorrigió la mujerꟷ. Capsule Corp lanzó de una nueva línea de robots, o algo así ꟷenuncióꟷ. Ese es el motivo de la reunión.

En esos momentos, Marron recordó los relatos de Trunks acerca de la inmensa cantidad de trabajo que últimamente habían tenido en la Corporación, debido a que su madre había propuesto un nuevo proyecto de robótica, el cual, él y otros colaboradores habían estado llevando a cabo y, al parecer, finalmente lo habían concluido.

ꟷ¿Iremos? ꟷcuestionó la chica.

ꟷPor supuesto ꟷafirmó su madreꟷ. Sabes que las competencias de bingo que incluye en sus fiestas me fascinan ꟷargumentó.

ꟷLos premios son los que te fascinan, querrás decir ꟷcorrigió Krilin.

ꟷUna cosa va con la otra ꟷla mujer rodó los ojosꟷ. Además, estoy segura de que a Marron le caerá muy bien salir a otro lugar que no sea la escuela, ¿o no?

Marron asintió y luego agachó la mirada, ruborizándose. La única cura que podía hacerla sentir mejor era Trunks y que fueran a estar en el mismo lugar no significaba que estarían cerca, pues con toda su familia y amigos rodeándolos, sería imposible que tuvieran un momento a solas, o tomaran su mano discretamente por debajo de alguna mesa. Pero, por lo menos, ese día tendrían la oportunidad de intimar en la privacidad del departamento del chico.

Se disculpó con sus padres para regresar a su habitación y, una vez allí, entró al baño para tomar una ducha y así relajarse, eliminando un poco de esos rastros de fatiga que afloraban por su rostro. Al salir, se colocó una bata y se dirigió a su armario para buscar un conjunto de ropa que la hiciera lucir linda, atractiva para su novio.

Marron escogió un vestido rosado, con un estampado de flores pequeñas; secó su cabello y lo acomodó detrás de sus hombros, dejándolo caer por los mismos. Aplicó un poco de corrector a sus ojeras y luego un poco de maquillaje para uniformar el tono de su rostro; tomó una brocha para colocar rubor a sus mejillas, peinó sus pestañas, acentuándolas con mascara y luego dio color a sus labios con un lápiz rosado.

Aún no les había comunicado a sus padres que saldría un rato. Probablemente se angustiarían al saber que manejaría, pero, a pesar de todo, se sentía capaz de adentrarse al tráfico de la ciudad. Ya era hora de que comenzara a retomar su vida con normalidad, pues Krilin y Número 18 habían estado llevándola diariamente a la escuela, y ayudándola a hacer cosas tan simples como cargar su mochila, tender la cama o recoger su habitación.

Marron bajó las escaleras, topándose con sus padres sentados en un sillón de la sala y giraron su cabeza al percatarse de su presencia. La chica lucía radiante a comparación de los días anteriores, y eso les daba gusto a sus padres, sin embargo, había un motivo por el cual se había arreglado.

ꟷ¿Por qué tan arreglada? ꟷasaltó su madre sorpresivamente.

ꟷVoy a salir ꟷafirmó Marron, sin dar explicaciones.

ꟷ¿A dónde? ꟷcuestionó Krilin, mostrándose preocupado.

ꟷLos chicos del salón organizaron una pequeña reunión en casa de uno de ellos ꟷexplicó, mintiendo.

ꟷNo nos habías dicho nada ꟷargumentó Número 18ꟷ. ¿Estás diciendo la verdad? ꟷpreguntó, dudosa de su hija.

Marron tragó saliva y asintió, sin embargo, sus manos nerviosas la delataron; gesto que la mujer captó de inmediato.

ꟷSí ꟷmintió.

ꟷDe acuerdo ꟷaceptóꟷ. Yo te llevo ꟷobjetó, poniéndose de pie.

ꟷNo… ꟷinterrumpió, de prontoꟷ. Deben dejarme manejar, me siento segura de hacerlo ꟷseñaló.

ꟷPero, hija… ¿qué sucederá si llegas a marearte? ꟷcuestionó Krilin, angustiado.

ꟷNo ocurrirá ꟷafirmó Marronꟷ. Y… de ser así, regresaré de inmediato a casa ꟷaseguró.

ꟷHija… ꟷllamó el hombre.

ꟷDéjala que vaya ꟷintervino Número 18, terminando la discusiónꟷ. Marron es lo suficiente responsable como para cuidarse sola, ¿cierto? ꟷla mujer le dedicó una mirada arisca, llena de frialdad.

Número 18 había estado observando a su hija durante todos esos días, analizando sus movimientos, reacciones y emociones. Algo le decía que Marron estaba preocupada no sólo por su situación, sino por algo más o, por alguien más. Un tiempo atrás ya había deducido que, seguramente, había algún chico en su vida y la mujer se atrevía a afirmar que eso era lo que la tenía tan inquieta durante la última semana, pues no había tenido la oportunidad de verlo.

Por otro lado, su decisión de no meterse en la vida personal de su hija seguía en pie. Esperaría a que ella le confesara lo que ocultaba, esperando que no hubiera algo turbio detrás de ello.

ꟷSí, mamá ꟷcontestó, sosteniéndole la mirada.

La mujer sonrió a su hija y luego dirigió su mirada al hombre a su lado.

ꟷEstará bien, Krilin ꟷle afirmó.

Krilin resopló y asintió. No podía ganarle a ninguna de las dos mujeres de su vida.

ꟷRegreso en un par de horas ꟷMarron se despidió de sus padres, besando la mejilla de cada uno.

La chica salió de casa y desencapsuló su auto en la vereda de la calle. Subió a él, lo encendió y lo echó a andar, tomando rumbo hacia el complejo departamental en donde Trunks vivía. Al menos ya no se sentía tan apagada como en la mañana y estaba más animada, sin embargo, en su rostro aún había vestigios del agotamiento que había vivido a lo largo de esos días.

Marron entró al estacionamiento del edificio y estacionó su vehículo en uno de los espacios vacíos del mismo; lo apagó y bajó de este, acomodando su vestido e inhaló un poco de aire para calmar sus nervios. No había motivo para ponerse de esa manera, sobre todo porque Trunks no debía enterarse de lo que le sucedía.

Tomó el elevador y marcó el botón para subir hasta el piso en el que se encontraba Trunks; pero, definitivamente, había tomado una decisión equivocada. ¿En qué momento se le había ocurrido subir al ascensor y olvidar que se mareaba con facilidad? Cuando las puertas se abrieron, tuvo que esperar un par de minutos para recuperarse y poder pararse frente a la puerta del departamento.

Sin titubeos, presionó el timbre de la puerta y escuchó ruidos detrás de ella. Segundos después, esta se abrió, asomando la alta y fornida figura de su novio, quien sonrió instantáneamente al verla.

ꟷMarron…

El chico no pudo evitar estrecharla con fuerza entre sus brazos, elevándola ligeramente del suelo. La rubia sintió que todo su cuerpo se llenaba de energía, sintiendo la piel de su novio chocar con la de ella, su respiración cerca de la oreja, erizando cada vello por doquier.

ꟷTrunks… ꟷsusurró, en una voz apenas audible para ambos.

ꟷNo sabes cuánto te he extrañado ꟷpronunció el chico, cerrando la puerta del departamento.

ꟷYo también lo he hecho ꟷconfesó Marron, ruborizándose.

Trunks la tomó de la mano y la acercó hacia él, rodeando su diminuta cintura con ambos brazos. La chica alcanzó los hombros de su novio, viajando a través de su pecho, y juntó su frente con la de él, rozando la punta de su nariz, entremezclando sus respiraciones. Cerraron los ojos y, como si el tiempo no hubiese pasado por ellos, conectaron sus cuerpos en un abrazo; permaneciendo así un par de segundos.

ꟷNecesitaba sentirte cerca de mi ꟷmurmuró Trunks, acariciando su espalda con suavidad.

ꟷYo igual ꟷadmitió, reteniendo un sollozo que no debía salir de su garganta.

Entonces, sin previo aviso, Marron junto sus labios con los de Trunks, buscando saciar su necesidad de él. Se colgó de su cuello, saboreando la carnosidad de la boca del chico, quien, salvajemente la tomó de los muslos, incitándola a sostenerse de su cadera con las piernas, mientras él la tomaba por el trasero, con suma facilidad.

El beso terminó, dejándolos resollando, agitados por la excitación que había crecido en su cuerpo; sin embargo, en lugar de atender la urgencia carnal que sentían, se limitaron a compartir su espacio, tomando asiento en el sofá de la sala; Trunks cargando a Marron encima de su regazo.

ꟷ¿Cómo va la preparatoria? ꟷTrunks rompió el hielo, mientras acariciaba los nudillos de Marron, encima de su rodilla.

ꟷTerriblemente, terrible ꟷrespondió, bromeando.

ꟷMe imagino… ¡mira que mantenerte tan ocupada al grado de no vernos durante días! ꟷel chico soltó una risa con naturalidad.

Marron sólo esbozó una sonrisa y agachó la mirada, tratando de ocultarse de Trunks.

ꟷHa sido difícil tenerte lejos ꟷconfesó, sin mirarlo a los ojos.

ꟷTe entiendo ꟷcomprendió Trunksꟷ. Me ha estado pasando lo mismo ꟷsuspiró, besando fugazmente la mejilla de la chica.

La rubia arrugó la nariz y, entonces, le dedicó una mirada a su novio; una mirada apagada que pedía ayuda a gritos, que pedía apoyo, comprensión, cariño…

ꟷ¿Qué sucede? ꟷpreguntó Trunksꟷ. Te noto algo extraña.

ꟷEstoy bien ꟷaseguróꟷ. Sólo… estoy algo cansada por las tareas de la preparatoria ꟷmintió.

ꟷPronto terminará ꟷtrató de consolar el chicoꟷ. No te preocupes. Además, no me gusta verte así ꟷTrunks sonrió ligeramente y besó su frente.

ꟷGracias ꟷMarron sonrió, apegando su cabeza al pecho de su novio.

Trunks acarició su cabello con una mano, al tiempo que acariciaba parte de la pierna descubierta de la chica, con la otra mano.

ꟷPor cierto, mañana habrá una fiesta en mi casa ꟷseñalóꟷ. Por fin se hará oficial el lanzamiento de los nuevos robots de la compañía y mi madre invitó a todos sus amigos ꟷargumentóꟷ. Espero que vayas.

ꟷMamá me lo dijo en la mañana ꟷagregó la rubiaꟷ. Irá por los premios de bingo ꟷrió por lo bajoꟷ, y por supuesto que iré con ella y mi papá.

ꟷPues… entonces espero verte mañana allí ꟷsonrió.

ꟷAsí será ꟷaseguró Marron.

Luego de su conversación en el sofá, las caricias discretas que compartieron fueron elevando su intensidad, llevándolos a terminar en la habitación de Trunks, donde hicieron el amor entre las sábanas de seda y la pasión que derrochaban con cada roce de piel.

Cuando terminaron, Marron se excusó, alegando tener deberes pendientes, por lo que tomó su ropa del suelo y se vistió. Trunks sólo se colocó calzoncillos y se puso una bata encima. Entrelazaron sus dedos, salieron de la habitación y caminaron silenciosos hacia la puerta, sabiendo que había llegado la hora de separarse.

ꟷMe hubiese gustado que te quedaras ꟷconfesó el chico.

ꟷA mí también ꟷadmitió Marron.

ꟷAl menos nos veremos mañana ꟷrió Trunksꟷ. Aunque no te tenga a mi lado, me conformo con saber que estarás ahí.

ꟷTan cerca, pero a la vez tan lejos, ¿no? ꟷla rubia rió por lo bajo.

ꟷHmmm…. algo así ꟷsonrió.

Marron y Trunks se miraron por unos segundos y luego se besaron una última vez, como si no hubiera un mañana; pero no de una manera voraz o acelerada, al contrario, lentamente, con ternura, sin arrebatos; dejando el uno por el otro en aquel acto del más puro amor.

ꟷTengo que irme ꟷpronunció Marron, acelerada.

ꟷSí, está bien ꟷconcordó Trunksꟷ. Nos vemos mañana.

ꟷHasta mañana.

Trunks abrió la puerta del departamento y la chica salió de él; no obstante, antes de despedirse definitivamente, Marron se dio la media vuelta y miró al chico fijamente a los ojos.

ꟷTe amo ꟷsusurró.

Trunks formó una sonrisa a un lado de su rostro y se acercó a ella para besar su frente.

ꟷYo también te amo.

Entonces, Marron salió del departamento y él cerró la puerta tras de ella. Inevitablemente, unas lágrimas se asomaron en sus ojos y cayeron, mojando sus pómulos; sin embargo, las limpió rápidamente. Para bajar, evitó el elevador y prefirió hacer el esfuerzo de descender por las escaleras, aunque implicara un gran trabajo, pero finalmente lo había hecho y ya se encontraba en camino de regreso a su casa.

Una vez que llegó a su hogar, saludó a sus padres e inventó que la reunión con sus amigos había sido buena y la había pasado increíble; además tuvo que responder el interrogatorio de su padre, sobre cómo se había sentido física y emocionalmente.

Cuando contentó a Krilin con sus respuestas para no preocuparlo, Marron subió nuevamente las terribles escaleras y entró a su habitación; se recostó en la cama y miró fijamente el abanico situado en el techo. El aparato giraba en la mínima velocidad, causando que su mirada se desviara, produciendo un mareo repentino. Cerró los ojos y colocó las manos encima de ellos, lanzando un quejido de entre sus labios. Entonces, no pudo evitar que las lágrimas se derramaran de sus ojos y comenzó a sollozar.

Se sentía demasiado tonta, débil. No quería llorar, no tenía por qué hacerlo. Ella era capaz de afrontar cualquier cosa, era una guerrera, digna hija de Krilin y Número 18. No podía demostrar que era Marron, la insegura y retraída chica que todo el mundo criticaba por creerla temerosa.

Secó sus húmedas mejillas y estiró su brazo hasta el buró al lado de la cama. Abrió el cajón y rebuscó en el fondo del mismo, tomando algo entre su mano, para apegarlo encima de su pecho. Volvió a sollozar y luego abrió su mano para observar el objeto en ella, sintiendo la misma incertidumbre que unos días atrás.

¿Cómo iba a decirles a sus padres y a Trunks que estaba embarazada?


Lamento haber tardado en actualizar, pero aquí está otro capítulo más.

¡Muchas gracias por leer!