No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa S. M. y la historia es de Jessica Sims (Saga Midnight Liaisons). Yo solo me divierto un ppoco.

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El domingo era un día tranquilo y maravilloso. Jasper me puso el turno de la mañana para ejercitar mis músculos. Con su calmante ayuda, los cambios venían con menos dolor, si no más rápidos. Sin embargo, el progreso era el progreso, y lo tomaría.

Él tenía que comprobar un trabajo en la mañana, así que lo acompañé a una pequeña casa en las afueras. Esperé en la camioneta mientras él llamaba a la puerta. Se presentó a una mujer de mediana edad, con un niño sentado en su cadera. Estaban parados en la puerta hablando, lo suficientemente lejos para no podía oír su conversación, pero por la expresión de Jasper era grave.

Rodeó la casa y comprobó las cerraduras de las ventanas. A continuación, puso a prueba la seguridad de la alarma, luego examinó los barrotes de las ventanas del fondo, probándolas con fuerza. No parecía satisfecho, así que volvió con un destornillador. Después de revisar la casa, Jasper le hizo unas preguntas más, tomando notas en su portapapeles.

Finalmente asintió con la cabeza y se dirigió a la camioneta, y vio a la mujer entrar de nuevo.

Cuando Jasper regresó a la camioneta, tomé el portapapeles y examiné las notas escritas.

―No hay avistamientos en siete días, no hay intentos de robo ¿Qué es esto?

Puso en marcha la camioneta en reversa.

―La señora Pierce está siendo acechada. Compruebo regularmente para garantizar su seguridad.

― ¿Acechada? ¿Por quién?

Jasper me miró y luego de nuevo a la carretera.

―Un clan rival. Su marido murió el año pasado y otro clan lince está tratando de entrar en su zona. La están animando para que ceda su territorio, pero ella no ésta lista todavía, así que estamos manteniendo una estrecha vigilancia sobre ella.

―Pobre mujer ―dije suavemente―. ¿Y ese es tu trabajo? ¿Protegerla? ¿Y a otras como ella?

―Además de otras cosas ―dijo―. Sirvo a la alianza, y ella es miembro de la Alianza. Tengo que proteger a cualquiera que sea cazado por otros.

Justo como me estaba protegiendo. ¿Yo era su trabajo también? ¿Solo que uno con beneficios? No me gustaba ese pensamiento. Condujo a casa en un tenue silencio.

Cuando llegamos a su casa, extendió su mano hacia mí. Puse la mía en silencio. Se me acercó.

―No voy a dejar que nada te suceda, Renesmee. No tienes que preocuparte.

―Sé que lo harás.

Fue agradable pasar el resto de la tarde juntos y relajados, y mi ansiedad decayó pronto. Cuando se sentó en el sofá a ver teSamsión, puse mis piernas sobre las de él y me tendí en el sofá, leyendo una revista de juegos.

Jasper asó los filetes que yo había traído de mi casa, agradable y raro. Mientras que no tenía las mismas ansias de comer la carne cruda como yo, lo entendió.

Cuando me quejé de mis gustos extraños como lobo y que él no tenía los mismos, se inclinó y me beso en la frente.

―A los osos nos gusta un poco de todo.

El brillo travieso de sus ojos me hizo ruborizar.

El lado juguetón de Jasper estaba enterrado, pero estaba ahí. Estaba bastante segura que no lo demostraba a mucha gente, y me complacía que me lo hubiera mostrado a mí. Cuando estuvimos cansados de ver teSamsión, jugamos cartas. Yo no sabía póker, así que jugamos a slapjack en su lugar. Perdí todo el tiempo.

―Es porque tienes manos de Godzilla ―me quejé, recogiendo las cartas―. Tenemos que jugar a otra cosa.

Él simplemente me dio una perezosa y lenta sonrisa, que hizo que mi corazón se agitará.

―Elige un juego, entonces.

Cambiamos por el siguiente que fueron los corazones, que también perdí. Pasamos toda la tarde tratado diferentes juegos de cartas y alternativamente discutíamos y reíamos de ellos. Me tocaba mi piel frecuentemente, sus manos me rozaban como si no pudiera evitarlo, y yo me inclinaba en cada contacto. Odiaba ser tocada antes de que mi secreto hubiera salido, ahora estaba hambrienta por él.

Jasper me hizo cambiar una vez más esa tarde, y aunque me quejé lo hice. Zenna se presentó para supervisar, pero rápidamente perdió el interés y volvió a enviar mensajes de texto, vagando de nuevo a su cabaña. Supongo que siente que, si no iba a ninguna parte, realmente no tenía que supervisarme. Eso estaba bien para mí, cambie a mi forma de lobo y corrí por el bosque con Jasper a mi lado.

Cuando el segundo cambio fue hecho, colapsé en el patio delantero, jadeando, y luego rodé por el pasto.

―Ten piedad de mí. No puedo soportar otro cambio.

Jasper se puso en cuclillas al lado de mi cuerpo desnudo, cuando puse dramáticamente mi mano sobre mi frente como un desmayo. Me estudió con ojo crítico.

―Estás sudando menos. ¿Te dolió?

―Siempre duele ―le dije con irritación, pero acepté la mano que me tendió y me levanté―. Pero no fue tan malo esta vez.

―Estas mejorando ―dijo Jasper―. Eso es bueno.

Todavía odiaba el cambio, pero no me pareció tan terrible castigo cuando Jasper cambió a oso y corrió conmigo. No me sentí tan sola entonces.

―Supongo que eso significa que no voy a morir tan pronto como todo el mundo piensa.

Las manos de Jasper se cerraron sobre mis hombros, y me volvió hacia él.

―No vas a morir ―dijo, con un borde de gruñido en su voz―. No voy a dejarte.

Me tomó en sus brazos, y la siguiente cosa que supe, es que me estaba besando duro, feroz. Mis piernas desnudas envueltas alrededor de su torso y me aferré a él, olvidado el agotamiento en un arrebato de lujuria. La lengua de Jasper me acarició profundamente mi boca. Gemí en respuesta.

Me llevó hasta la escalinata del porche delantero, luego a la casa y subió las escaleras hacia su habitación. Nuestras bocas estaban aún pegadas mientras empujaba la puerta abierta de su habitación, entró y luego la cerró de golpe detrás de él.

Luego estamos en la cama, besándonos apasionadamente y tiré de la camisa que cubría sus músculos. Quería su piel caliente contra la mía, su cuerpo en lo más profundo del mío. Levanté mis caderas.

―Por favor, Jasper. Te necesito.

Su lengua lamió la mía, luego bajó ligeramente por mi garganta, por mis pechos desnudos, por mi estómago plano. Yo temblaba con anticipación mientras él saboreaba mi ombligo, luego empujo mis muslos separándolos.

―Jasper ―suspiré, cuando sus dedos separaron mis pliegues a su mirada―. No tienes que...

Me dio una fiera mirada que hizo que mis palabras murieran en mi garganta.

―Quiero probarte otra vez.

―No puedo discutir con eso ―le dije con voz temblorosa, y luego gemí cuando su boca se dirigió inmediatamente hacia mí y empezó a chupar―. Oh. Oh. Dios. Oh Jasper ―gemí. Él se había dio directo por el oro esta vez. Mis manos empuñaban las mantas y mis caderas se levantaron contra su boca. Una cadena de palabras de necesidad caía de mis labios mientras seguía lamiendo y chupando mi carne resbaladiza. Oí el murmullo de placer en lo profundo de su garganta y supe que disfrutaba degustándome como yo lo disfrutaba.

Un orgasmo estalló a través de mi cuerpo y grité, levanté mis caderas aún más alto. Lo necesitaba más profundo dentro de mí y se lo dije.

Algo duro y espeso empujó mi centro. Su boca continuó chupando y lamiendo mi clítoris, y luego metió sus dedos en mi cuerpo. Una vez, dos veces. Gemí y casi me caigo de la cama por la fuerza del segundo orgasmo, más allá del primero. Mi cuerpo estaba atormentado por estremecimientos que duraron un largo rato, hasta que Jasper levantó la cabeza y rozó sus dedos sobre mi pierna.

Extendí mis brazos hacia él, esperando que su gran cuerpo me cubriera, para hundirse sobre mí, hundirse en mí. Esperé para que él tomará el control de la situación, y de mí.

Pero besó mi rodilla por última vez y se puso de pie.

―Gracias, Renesmee.

Me senté, tratando de tirarlo hacia abajo, encima de mí. Por el amor de Dios, todavía estaba completamente vestido.

―No me lo agradezcas hasta que estés dentro de mí.

Él negó y se inclinó para besarme, su boca sabía cómo…bueno sabía a mí.

―No esta noche ―dijo suavemente―. Estás cansada.

―No ese cansancio ―le apunté, pero él negó con la cabeza.

―Descansa, volveré más tarde.

Se levantó y salió de la habitación.

Bueno, maldición. Tiré una almohada a la puerta, confundida y herida. A Jasper le encantaba besar. Le gustaba tocarme, lamerme, pero cuando se trataba de sexo real, se detenía y se iba.

O... ¿era lealtad a María? No lo sabía.

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La mañana siguiente, Jasper nos dejó en el trabajo con un beso para mí y una mueca a Zenna.

―Quiero quedarme contigo, pero tengo unos pocos casos que comprobar. Te recojo a las cinco.

―Estaré bien ―dije en voz baja, luego saludé con la mano mientras él se alejaba.

Cuando entramos en la agencia, Zenna se apoyó en una silla y comenzó un texto. Puse los ojos en blanco.

Mi hermana se sentó en su escritorio, tarareando suavemente solo para sí mientras trabajaba. Llevaba un pañuelo rosado brillante sobre un suéter blanco, y yo solo podía imaginar lo que estaba escondiendo.

―Bonita bufanda ―bromeé―. ¿Tuviste un buen fin de semana?

Mi hermana asintió y no levanto la vista de su pantalla.

―Muy refrescante, y estoy lista para enfrentarme a la semana. Va a ser muy activa. Tenemos mucho planeado.

Sabía que se refería al baile. Sin duda sería de gran ayuda para nuestro negocio si despegábamos. Sinceramente esperaba que todo fuera bien, Bella estaría devastada si nadie se presentara porque la agencia estaba dirigida por un humano y no un cambiaformas.

―Ustedes deberían contratarme ―ofreció Zenna, sin levantar la vista de su teléfono celular, sus pulgares volando sobre el teclado mientras mandaba un mensaje

Bella me lanzó una mirada horrorizada.

―Es muy agradable que te hayas ofrecido Zenna pero estamos bien con el personal.

―Solo lo decía ―dijo Zenna, balanceando un pie sobre un lado de la silla que hacía que el vestido se le subiera al muslo―. No confiaría que un vegetariano me diga cuál es el mejor corte de carne, si sabes lo que quiero decir.

Bella apretó un poco los dientes.

Tomé una pila de correo de la esquina de mi escritorio y sonreí a Zenna.

―Así que, ¿con quién sales hoy?

Zenna se encogió de hombros.

―Lancé algo en el calendario. ¿Me puedes hacer una reservación en algún lugar?

Oh, muchacho. La diversión de un lobo escolta. O espía, pensé con un gruñido, ya que su función principal parecía la de mantener un ojo sobre mí e informar.

―Ah, aquí vamos ―dijo Zenna, mirando su teléfono―. Estoy saliendo con un coyote a las tres y un vampiro a las ocho esta noche. ―Miró hacia mí y guiñó un ojo―. Prepárate para algo de acción caliente esta noche. Vamos a ver una película y he oído que va haber besuqueo, wink, wink.

―Tu papá no lo aprobaría.

―Nop ―estuvo de acuerdo―. Tú no le dices con quien estoy saliendo, y no le digo a nadie que le estabas gritando a Dios anoche. El sonido se transmite, ya sabes.

Me congelé, luego me obligué a relajarme. Zenna estaba tratando de sobornarme.

―Termina con el vampiro. No me quedaré hasta tarde solo para ver lo que haces con un chico muerto.

Zenna hizo una mueca.

―Bien, lo voy a cambiar por un sátiro a las cuatro y media.

Saque una lista de restaurantes en línea e hice una reserva para Zenna... y luego pasé un poco de tiempo navegando por internet para saber qué hacer que un hombre deje de eyacular antes de tiempo. Estaba bastante segura de que muchas mujeres no tenían que lidiar con enormes cambia formas de oso, vírgenes de veintisiete años, pero se puede encontrar cualquier cosa en internet si buscas lo suficiente. Y mientras hacía click en una página de técnicas, empecé a hacer notas mentales.

Por si acaso.

Zenna sonrió hacía mí.

―Por cierto. A mis hermanos les va a gustar que seas ruidosa en la cama.

Y ahí mi buen humor se fue.

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―Guau, nunca he salido con un sátiro antes ―dijo Zenna con arrulladora voz, con la barbilla apoyada sobre sus puños mientras se inclinaba sobre la mesa en el restaurante―. ¿Qué se siente ser tú?

Desde el otro lado de la habitación, puse los ojos en blancos y desplegué mi servilleta sobre mi regazo.

―Siento tener que venir aquí ―le dije a mi hermana―. Pero es mejor no dejar sola a Zenna con nadie.

―Deberías haberle advertido sobre los sátiros ―dijo Isabella con voz suave―. Tú sabes que solo quieren una cosa.

―Oh, lo sé. ―Deliberadamente mantuve mi voz baja para que el sonido no viajara por el comedor a los oídos del lobo de Zenna―. Pero si tratas de hablar algo con Zenna, solo hace que lo quiera más.

―Buen punto. Entonces, ¿cómo están las cosas?

Jugué con mi tenedor, desesperadamente queriendo descargarme en ella. Los lobos no quieren dejarme en paz. La psico de Zenna. Jasper tenía una novia de la infancia que no había visto en años y quería volver con ella después de que termináramos. Y creo que me estoy enamorando de él, y eso es probablemente lo peor que me podría pasar porque nada en mi vida es estable en estos momentos. Y me aterra y no sé qué hacer.

Pero no podía cargar todos mis problemas en ella, se haría cargo, empujando sus necesidades y deseos a un lado por mí, como siempre lo hacía. Necesitaba manejar las cosas por mí misma.

Isabella conversaba con el camarero para ordenar, y cuando lo miró, vi otra visión de las mordeduras de amor alrededor de su cuello. Miré su cara, tan animada. Cuando el camarero coqueteó con ella, se sonrojó pero desvió su broma con una fácil sonrisa.

Mi hermana era feliz. Real y verdaderamente feliz. Y todo eso debido a Edward. Había visto a mi hermana en su peor momento, escavando una tumba bajo la lluvia en el medio del desierto después de que había matado a un hombre para salvarme. Vi a mi hermana más estresada, tratando de mantener su trabajo, mi vida y su relación justo hace poco tiempo. Era raro que la viera totalmente contenta. No podía arruinarlo. Simplemente no podía.

Isabella chasqueó un dedo enfrente de mi cara.

―Tierra a Renesmee, vuelve por favor.

―Lo siento ―espeté―. La hamburguesa casi cruda, gracias. ―Empujé el menú al camarero. Cuando se alejó, Bella me dio una curiosa mirada.

―¿De qué se trata?

Estaba tratando de pensar la manera de desviarla, cuando la bulliciosa risa de Zenna sonó al otro lado del restaurant. Bella volvió la cabeza para ver e inspiró fuerte.

―¿Cómo te sientes acerca de contratar a Zenna para trabajar en la agencia? ―le pregunté.

Las cejas pálidas de Bella se arrugaron.

―No me gusta la idea. ¿Por qué?

No me gustaba tampoco, pero era lo único que me había venido a la cabeza. Jugué con mi cubertería.

―Pensé que podía ser una buena idea añadir una cambiaformas.

Bella bajó la voz.

―Ella es terriblemente desagradable.

―Pero va a parecer menos extraño a los nuevos clientes si tenemos al menos un cambiaforma en la nómina ―le dije razonablemente―. Como ella dijo, la gente confiará más en nosotros si no todos somos seres humanos.

―Tú no eres humana, ¿recuerdas?

―No es lo mismo, sin embargo. Tú misma lo dijiste.

Bella se mordió el labio, mirando a Zenna mientras pensaba.

―No lo sé. No creo que podamos confiar en ella.

―Probablemente tengas razón ―le dije, dejando caer el tema―. Así que, ¿de qué color elegiste los vestidos de dama de honor?

Sus ojos se iluminaron y sacó una revista de bodas de su bolso.

―Estaba pensando que tal vez verde pavo real, pero tienes que prometer que no tienes el mismo color de cabello para la boda.

Sonreí de vuelta a mi hermana.

―No puedo prometer nada.

―Oh, y quería recordarte ―dijo Bella, chasqueando los dedos―. Tú y Jasper.

―¿Jasper y yo qué?

―Ustedes deben salir en otra cita. ¿Has ido a ver una película ya?

Gemí.

―No me gimas ―dijo mi hermana alegremente―. Tú sabes que no va a funcionar. Sólo asegúrate y ve algo popular. Tendrás que ir a este teatro. ―Escribió la dirección y me entregó la hoja de papel―. El dueño es amistoso con los were, y contrata a un montón de cambiadores adolescentes.

―Viva. Estoy segura de que Jasper estará encantado. Sabes que tengo que llevar a Zenna, ¿verdad?

Bella me dio una mirada recatada.

―Entonces no vayas a ver una película romántica. Ve a ver algo con un montón de armas.

―Sí, pero luego me tengo que quedar allí, también.

―Sí, pero tendrás a un hombre con el que besarte. Eso es para lo que un agradable y oscuro cine es. Y creo que tendrás que tomar algunas decisiones serias. ¿Crees que puedes manejar eso?

Mi cara se sentía rojo brillante. La expresión en el rostro de mi hermana era totalmente inocente. ¿Alguien le había dicho que Jasper y yo estábamos coqueteando? ¿Jasper le había dicho a Edward y Edward se lo contó a mi hermana?

―¿Y bien? ―dijo Isabella ante mi silencio.

―Estoy segura de que puedo arreglar algo ―murmuré.

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Llamé a Jasper para decirle que nos veríamos tarde esa noche. La cita de Zenna estaba en marcha, y luego hubo una pequeña crisis en la agencia donde tuvimos que rediseñar las invitaciones al baile de granero. Bella consideraba el lema de Leah: "¿Quién quiere encontrarse con una pequeña cola?" potencialmente ofensivo, y pasamos dos horas discutiendo sobre el diseño y las letras de las invitaciones digitales rediseñadas que decían simplemente Baile de Granero en la parte superior.

―Ustedes me están volviendo loca ―dijo Leah, ajustando la letra―. Tú vas a ocasionarme un tic permanente con todos estos cambios. ―Como si nos diera la razón, sus dedos se contrajeron en el ratón y se llevó una mano atrás y se frotó la nuca.

―Ja, ja, ja ―dijo mi hermana―. Estoy pagándote horas extras para solucionar eso. Dijiste que querías las horas extras.

―No contigo cerniéndote sobre mi hombro. ―Si alguien paraba el autoritarismo de mi hermana, era Leah―. ¿No tienen a algunos hombres a los que ir a hacerle el dulce, dulce amor?

Mi hermana se ruborizó. Yo rodé los ojos.

Leah hizo un movimiento de espantando con sus manos.

―Lo digo en serio. Ustedes tendrán la nueva invitación en la mañana, sin ningún tipo de consignas espeluznantes. Lo prometo.

Sentada en mi escritorio, sus pies sucios apoyados en mi teclado ―asqueroso―, Zenna bostezó.

―En serio. ¿Podemos irnos ya? Se está haciendo tarde, y tengo que elegir al afortunado con el que voy a salir mañana.

Tomé mi bolso e hice una nota mental para rociar mi teclado en la mañana con jabón antibacteriano.

―¿Por qué no sólo eliges al que sea el más atractivo?

Zenna se echó a reír a carcajadas.

―Vengo de una manada de lobos, tonta. Sé perfectamente que los alfas son para las siguientes tres manadas más cercanas. Es casi como estar atrapada en un matrimonio arreglado. ―Sus ojos brillaron―. Tengo opciones ahora, y me gusta. Todos ellos son atractivos.

Su elección de palabras me había dejado fría. ¿Matrimonio arreglado? Eso me hizo pensar inmediatamente en Jasper y María. Nos lo habíamos pasado "coqueteando" y moviéndonos directamente hacia caricias calientes e intensas, pero nada más. ¿Estaba guardándose para ella?

De repente me sentí muy culpable. ¿Era un error de mi parte querer a Jasper? Yo sólo era una mestiza. ¿Qué podría ofrecerle a él excepto una pelea de nunca acabar con la manada de lobos y un grupo de acosadores de los que nunca podría tener la pista?

Sólo pensar en ello me deprimía. Cuando llegamos a casa, Jasper me recibió en la puerta, con la cara llena de preocupación.

―¿Qué pasa?

Dudé, incapaz de decirle que estaba celosa de una mujer a la que nunca había conocido. Dudaba que él entendiera; yo no me entendía.

―Sólo un largo día en la oficina.

Confundiendo mi tristeza por agotamiento, Jasper me levantó en sus brazos y comenzó a llevarme hacia las escaleras.

―Espera ―protesté―. Mi hermana quiere que vayamos al cine.

Un bajo gruñido retumbó en la garganta de Jasper.

―Tu hermana puede esperar. Estás cansada.

―No, estoy bien ―le dije y me deslicé fuera de sus brazos hasta que mis pies estaban en el suelo. Ante su mirada escéptica, dije―: En serio, estoy bien. Vamos y terminemos con esto, así mi hermana nos dejará en paz.

―Una película ―repitió Jasper.

―Igual que en tu lista ―estuve de acuerdo―. ¿Qué tipo de películas te gustan?

―Aquellas en donde el monstruo se come a todos.

No es mi tipo de película. Sonreí y extendí la mano para suavizar la parte delantera de su camisa de franela.

―¿Qué te parece si la escojo en tu lugar? Te prometo que va a ser algo que nos permitirá un montón de tiempo para besarnos.

Él gruñó, su mano deslizándose alrededor de mi cintura y tirando de mí más cerca.

Me tomé eso como un sí.

―Genial. Dame cinco minutos y voy a buscar a Zenna.

Eso provocó una nueva mueca en su cara.

―Zenna puede conseguir su propio aventón.

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El cine estaba lleno, y me acordé de la sugerencia de mi hermana de que viéramos algo popular, lo mejor para ser vistos en público. Los olores en el aire eran pesados, adolescentes, perfumes, palomitas de maíz, y pensé que incluso atrapé un tufillo de un cambia forma. Zenna vagó dentro coqueteando ante el mostrador de refrigerios con la esperanza de comida gratis mientras nos daban las entradas.

Jasper tomó mi mano mientras esperábamos en la fila, y la gente se movió con cuidado a su alrededor, como si tuvieran miedo de incurrir en su ira. Tuve que admitir, que lo encontré un poco raro. Esta era su expresión de buen humor.

Mientras llegaba a la ventanilla, miré la lista de películas. Más de la mitad de los cines tenían una película adolescente muy popular que sabía que Jasper odiaría.

Compré las entradas de todas maneras, dándole una sonrisa inocente cuando él frunció el ceño.

―He estado esperando todo el año para ver esto ―le dije.

Él me lanzó una mirada de sufrimiento, pero no dijo nada, extendiendo su mano para que pudiera tomarla de nuevo. Puse la mía en la suya y nos dirigimos hacia el interior.

Olí a lobo tan pronto como entramos. Lobo, palomitas de maíz con mantequilla y queso nacho. El rugido de las voces era casi abrumador en el área pequeña, junto con el olor espeso de humano sobre humano. Miré a mi alrededor, mi mano apretada en la de Jasper.

―¿Hueles eso?

―Huelo a adolescentes.

Zenna se paseó, con un cubo de palomitas acunado en cada brazo.

―Lista cuando ustedes lo estén.

Bueno, fue sorprendentemente considerado de Zenna llevarnos palomitas de maíz. Extendí la mano por un cubo. Ella se echó hacia atrás, sacudiendo la cabeza.

―Consigue el tuyo. Tuve que coquetear duro por ellos.

―¿Te vas a comer dos cubos de palomitas de maíz?

―No ―dijo ella, haciendo malabares con ellos en su cadera―. Uno es para comer. El otro es para tirarles a todos los demás en el teatro.

―Zenna ―regañé―. Si te sacan, no te vamos a llevar de vuelta hasta que la película termine.

Jasper se inclinó en mi oído.

―Optimismo a ultranza ―dijo. Ante mi risa, sacó su mano de la mía, y añadió―: Voy a conseguirnos algo de comer.

―Sólo una bebida para mí ―le dije, y le di a Zenna su boleto mientras esperábamos que Jasper sobrellevara la línea de la cafetería.

Ella se rió a carcajadas ante el título de la película.

―¿Esto es lo que creo que es? ¿La del hombre lobo adolescente enamorado de la vampiro?

―Esa es la única.

―Oh hoooooombre ―arrastró Zenna las palabras―. Esto va a ser divertido.

Me encogí de hombros.

Ella me dio una mirada especulativa.

―Así que, ¿las cosas se están calentando entre ustedes dos?

Eso fue directo hasta para ella.

―No es asunto tuyo.

―Por supuesto que es mi asunto ―dijo ella, mirando hacia abajo y moviendo una chancla contra el suelo―. Estás en mi manada. Lo que te hace mi asunto.

No estoy en tu manada. Contuve las palabras y sólo respondí:

―No es asunto tuyo.

Ella se inclinó más cerca, sonriendo con esa sonrisa medio salvaje.

―¿Es bueno besando?

―No es asunto tuyo ―repetí de nuevo.

Zenna encogió sus delgados hombros.

―Sólo por curiosidad. Él parece un tipo nervioso, es todo. Como si hubiera saltado en el momento que tocaste su polla.

No tenía idea de qué tan cerca de la verdad era eso. Ella me estaba mirando como un halcón, así que dije:

―A Jasper no le gustan los lobos. Algo sobre el sonido de chasquido que sus cuellos hacen cuando se rompen, me dijo.

Zenna se me quedó mirando. Y luego soltó una risa nerviosa.

―Deja de joderme.

Yo simplemente estudié mis uñas.

Ella resopló y estampó un pie.

―Lo que sea. Voy a conseguir un asiento.

Sonreí con satisfacción cuando se fue. Se sentía bien finalmente obtener una ventaja sobre Zenna. Cuando Jasper regresó a mi lado, le sonreí y tomé el refresco que me ofrecía.

―Ven. Vamos a conseguir nuestros asientos.

Una vez en el cine, nos sentamos en la parte trasera. Zenna tenía un asiento a un lado. Oí el golpe de sus chanclas cayendo al suelo, y un momento después, sus pies descalzos se plantaron en la parte posterior de la silla frente a ella. Jasper movió el reposa brazos entre nosotros a un lado y tiró de mí acercándome, y yo estaba muy feliz de acurrucarme contra su costado. Esto era muy agradable. Romántico, incluso aunque la presencia de Zenna era inevitable. Apoyé la cabeza contra su brazo, y vimos preestrenos mientras las personas se presentaban en la sala de cine.

No hablamos, pero no me importó. Esa era una de las cosas que me gustaba de Jasper. Yo no tenía que hablar y hablar para conseguir mi punto de vista.

Después de un rato, las luces se apagaron y comenzó la película. Un adolescente sin camisa entró en la pantalla, y las chicas en el teatro jadearon con deleite. Jasper soltó un bufido.

Echando un vistazo por encima a mi cita, ahogué la risa levantándose de mi garganta. Estaba mirando la pantalla, con una mirada medio incrédula medio disgustada en su rostro mientras el adolescente se transformó en un hombre lobo y comenzó a correr por el bosque.

―¿Todo bien? ―le pregunté, inclinándome.

Él me dio una mirada extraña y se inclinó para susurrarme.

―¿Por qué querías ver esta película?

El cálido aliento de Jasper me hacía cosquillas en la oreja, y reí entonces, ganando unas pocas miradas de odio del resto de la audiencia, ya que la escena que se desarrollaba era una dramática, entre el hombre lobo y su novia vampiro.

―Pensé que podía recoger algunas sugerencias de cambiantes ―le susurré a Jasper.

Se inclinó hacia mí y me susurró:

―Cambió en dos segundos. Eso no es normal.

No, no lo era. Pero fingí ignorancia.

―¿No?

Él asintió con la cabeza.

―Sus pantalones desaparecieron con él. También mierda.

Sonreí mientras Jasper se volvió hacia la pantalla. La historia continuó, el héroe lobo perseguido por los vampiros malos a pesar de las súplicas de su novia.

Cuando el lobo saltó de un acantilado y desapareció en el río embravecido abajo, Jasper me dio una callada señal de pulgares hacia arriba, como si aprobara la prematura muerte del héroe.

Me reí de nuevo, deslizando mi mano por su muslo. Su atención estaba fija al instante en mi mano.

Deliberadamente, doblé mis dedos sobre sus músculos y dirigí mi atención de nuevo a la pantalla. El musculoso novio lobo estaba subiendo desde el río, la escena sin duda añadida para presentar el increíblemente pulido cuerpo del joven actor. Su piel bronceada brillaba mientras salía a la orilla. Las mujeres del público suspiraban con apreciación mientras se doblaba y comenzaba a cambiar de nuevo a un hombre lobo. Al mirar hacia Jasper, él rodó sus ojos. Me reí de eso, divirtiéndome mucho más de lo que había esperado.

La escena regresaba al vampiro, y, sorprendida, me di cuenta de que olía a lobo. Mi cerebro había estado tan centrado en el lobo en la pantalla que no había notado el fuerte olor de él hasta ahora. Me puse rígida en la silla.

El brazo de Jasper se envolvió sobre mis hombros y me jaló más fuerte.

―Shh.

―¿Tú...?

―Lo huelo. ―Su voz era tranquila y baja, apenas audible por el ruido de la sala―. Cerca de Zenna.

Recorrí el teatro, en busca de la cabeza rizada de Zenna. Uno de sus hermanos se sentaba en el asiento junto a ella, con la mano en sus palomitas de maíz. Él me miró, sonrió y se volvió de nuevo a la película.

Mi cuerpo se heló de miedo. La mano de Jasper frotó mi brazo.

―Estoy aquí.

―¿Por qué me están siguiendo? ―le susurré―. Enviaron a Zenna. ¿Qué más necesitan?

―Te están recordando que eres suya ―dijo Jasper en voz baja.

Recordándome a quién le pertenezco, sólo en caso de que lo olvidara. Irritación pasó a través de mí. ¿Es eso lo que era? ¿El constante seguimiento era para recordarme que nunca podía escapar de la manada de lobos? ¿Qué ellos estarían persistentemente al margen, esperando por mí?

Odiaba eso. Y los odiaba a ellos. Bueno, ¿querían recordármelo? Yo les recordaría a ellos que había elegido a alguien más.

—Si ellos van a ver —dije―, vamos a darles algo que ver.

Tiré de la camisa de Jasper. Cuando él inclinó más cerca a mí, apreté mis labios a los suyos y lo besé. Sus brazos fueron alrededor de mi cintura y me atrajo hacia su regazo. Oí las risas ahogadas de personas sentadas cerca de nosotros, pero no me importó. Entrelacé mis dedos detrás de la cabeza de Jasper, su largo y desgreñado cabello rozando contra mi brazo. Mis labios bloquearon los suyos, y no tuve que fingir mi jadeo de deleite cuando sentí que su lengua lamió mi boca.

Su beso fue intenso y posesivo. Cuando traté de apartarme para comprobar al lobo, sus dedos suavemente tiraron de mi cara de nuevo a la suya, y su boca atrapó la mía una vez más. No era una reclamación dura, sino un beso tierno y suave que derritió mi interior e hizo que mi pulso se acelerara con deseo. Me acomodó en su regazo, sus manos acariciando mi espalda, y me di cuenta que esto era en parte consuelo, en parte deseo. Incluso mientras él les mostraba a los demás que yo le pertenecía, me acercaba para protegerme. Y yo fui, de muy buena gana.

La boca de Jasper se alejó de la mía una eternidad después.

—Se ha ido —susurró, sus labios rozando contra los míos, enviando escalofríos por mi columna.

—Mmm —dije en voz baja, aturdida por su beso.

Rozó sus labios contra los míos de nuevo, luego acarició mi cuello.

—Huele el aire. Dime si olfateas algo.

Inhalé, pero todo lo que olía era el embriagador aroma de Jasper.

—Nada. —Nada más que él.

Su enorme mano rozaba mi espalda, y Jasper presionó un beso en mi cuello.

—¿Quieres bajar de mi regazo ahora?

Yo no quería ir a ninguna parte. Cuando vacilé, su baja risa envió anhelo a través de mi cuerpo.

—Te perderás el resto de la película si te quedas en mis brazos.

—Oh, maldición —dije ligeramente, rozando un dedo por su frente y acurrucándome cerca.

—Piensa en todos esos consejos de cambio que podrías estar perdiéndote ―murmuró, y su mano se deslizó a mi trasero, ahuecándolo y poniéndome más cerca de su cuerpo―. Además, tú escogiste la película.

—¿Hay una película? —bromeé, incluso mientras me movía por otro beso. Cuando su boca se movió a la mía de nuevo, me olvidé de los lobos, la película, y todo excepto la sensación del cuerpo de Jasper contra el mío.

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Cuando dejamos el cine, Zenna estaba sola otra vez. Se pegó a nosotros como si nada hubiera pasado.

—Película de mierda, ¿eh? Hombre, estaba totalmente apoyando a los lobos y no a los vampiros.

Me encogí de hombros. Había dejado de prestar atención a la película hace mucho tiempo. Jasper mantuvo un brazo casual envuelto sobre mis hombros, el gesto posesivo. Escaneó el estacionamiento mientras caminábamos hacia el camión, y supe que estaba revisando para asegurarse que no íbamos a encontrarnos con cualquier sorpresa. Con su brazo alrededor de mis hombros y su gran forma erguida a mi lado, no estaba preocupada por los lobos. Déjalos que me sigan por ahí. Les mostraría que Jasper y yo éramos el trato real.

Excepto que no lo son, una pequeña voz susurró en mi cabeza. ¿Qué pasa con María?

El regreso a casa fue en silencio. Por lo menos yo estaba en silencio. Zenna seguía y seguía sobre la película, claramente entusiasmada con ella a pesar de declarar que era "mierda". Perdida en mis pensamientos, la dejé parlotear. Cuando llegamos a casa, Jasper me miró gravemente, me tocó la mejilla.

—Cuando entremos, ve arriba y dirígete a la cama. Voy a cerrar la casa.

De repente la cama parecía como una gran idea. Bostecé.

—¿No debería cambiar?

—Eso puede esperar hasta mañana. —Se inclinó y besó mi frente, luego asintió mientras abría la puerta del frente―. Adelante.

Me sentí aliviada de oír eso, estaba tan cansada que no creía que pudiera mantener la forma animal por más de un minuto antes de cambiar de nuevo y enrollarme en una bola cansada. Llegué a la habitación, deslicé fuera mis pantalones vaqueros y zapatos, y caí en la cama. Olfateé, notando un aroma limpio y fresco, él había comprado nuevas mantas. Me acurruqué en ellas, disfrutando el sentimiento de la tela contra mi piel, y caí dormida en momentos.

Desperté un poco más tarde por manos deslizándose sobre mis caderas y una boca cálida rozando sobre mi vientre. Por un momento el terror bloqueó mi cuerpo mientras recordaba a Erick, pero otro aroma estaba espeso en mi nariz, alejando de los recuerdos de inmediato.

—¿Jasper? —Jadeé.

Sus ojos oscuros quemaron sobre los míos, con un brillo salvaje en ellos mientras se inclinaba para besar mi estómago de nuevo.

—Lo siento, te desperté —dijo ásperamente, no sonando arrepentido en lo más mínimo―. Sólo quería tocarte un poco.

—Oh. —Suspiré, mis caderas arqueándose cuando sus dedos jugaron con la curva sensible de una rodilla. Volví a pensar en mis preocupaciones anteriores sobre María, y dudé―. Tal vez no deberíamos...

Hizo una pausa. Se sentó. Bajó la mirada hacia mí.

—¿Te estoy forzando? ¿Estás queriendo salir de esto?

—¿Salir de qué? ¿Nuestra relación falsa? —Me reí débilmente. Mi corazón latía como un colibrí en mi pecho.

Él pareció herido por mi risa, su cara volviéndose de piedra.

Oh. No me había dado cuenta que estaba hiriendo sus sentimientos. Mis dedos fueron a su gran brazo.

—Estoy tratando de dejarte a ti salir de ello, tonto. No quiero robar el compañero de otra mujer.

—Ella no es mi compañera —murmuró, sus manos tirando mi camiseta arriba para exponer mis pechos.

—Ella es bonita —admití y pensé en la forma alta y robusta de la cambiadora-osa―. Y fuerte. Y no huele a perro mojado.

—Tú no hueles a perro mojado —murmuró contra mi vientre, besando la carne pálida allí.

—¿Entonces a qué huelo?

—Como que tú me perteneces.

Mi aliento se atrapó en mi garganta a la mirada posesiva en sus ojos.

—¿Y lo hago? ¿Te pertenezco?

—Sólo si tú quieres.

—Jasper Withlock —dije en voz suave y regañina―. Esa es una respuesta de coño.

—No te forzaré a nada, Renesmee. Tu vida es tuya. No le pertenece a un lobo o compañero. Sólo a ti.

Tan dulce. Pasé mis dedos sobre sus labios.

—Estoy usando tu marca. Estoy doliendo para que me tomes como tuya en todos los sentidos. Ya no es fingir para mí. —Mis manos se movían por su pecho―. Te deseo.

Sus ojos llamearon, reflejando la luz de la manera que todos los cambiadores hacían, y me estremecí de placer.

—Quiero que me marques —dijo él con voz ronca.

—¿Qué? ¿Podemos... está eso permitido? ¿Podemos hacer eso?

—No me importa —dijo, su voz un retumbo en su pecho―. Quiero que todos vean tu marca en mí.

Emoción escandalosa estremeció sobre mí, y toqué su cuello. Todo el mundo vería que lo había reclamado como propio. Los lobos lo odiarían, también. Me encantaría malditamente cada minuto de ello.

Lamí mis labios, de repente superada con el deseo de hundir mis dientes en su piel y saborearlo.

—¿Estás seguro? —pregunté una última vez.

—Lo quiero más que nada.

Envolví mis puños en su camisa y tiré de él hacia un lado, animándolo a darse la vuelta. Él lo hizo, y me senté a horcajadas sobre su pecho.

—¿Puedo tocarte en todas partes?

—Si te gusta —dijo roncamente.

—Oh, me gusta —dije con una sonrisa. Mis manos deslizaron su camisa por su cuerpo, y él se estiró y la agarró, desgarrando la tela de su pecho. Un suspiro de placer se me escapó a la vista. Él era todo músculo grueso y duro ligeramente espolvoreado con pelo dorado. Me senté hacia atrás y pasé las yemas de mis dedos a lo largo de su pecho, sintiendo la contracción de sus músculos bajo mis manos. Envolví mis manos en su pelo del pecho y de repente quería sentirlo contra mi piel desnuda. Desgarré mi propia camiseta, mis pequeños senos saltando con el movimiento.

Él dio un gemido de necesidad, una gran mano extendiéndose para rozar un pico. Me arqueé contra su toque, luego me incliné sobre él y rocé mis pezones contra su pecho, disfrutando las ondas de choque que se dispararon a través de mi cuerpo, y su inhalación aguda de aliento. Se extendió hacia mí de nuevo, y atrapé su mano y la obligué a la cadera de mis jeans.

—Déjame tocarte —lo regañé con una sonrisa, luego me incliné y lamí uno de sus pezones duros y planos.

Gimió otra vez y su mano ahuecó mi trasero, amasando el músculo allí. Me moví contra su agarre, disfrutando la sensación, y arremoliné mi lengua alrededor de la areola de su pezón, luego mordí ligeramente la punta. Un retumbo comenzó bajo en su garganta mientras yo jugueteaba con la otra con la punta de mis dedos. Sentí sus dedos rozar a lo largo de la costura de mis jeans, rozando contra mi sexo.

Jadeé en respuesta.

—No es justo.

—No me hables de justo —dijo en un áspero bajo―. Estoy a punto de venirme en mis pantalones.

—Deja que te ayude con eso —dije, deslizándome fuera de él y echando mano a su cinturón. Sus manos golpearon las mías, y en segundos tenía sus pantalones y bóxers alrededor de sus rodillas. Los saqué el resto del camino y él los echó de una patada al suelo; su mirada absortamente entrada en mi cuerpo. Era una sensación embriagadora y deliciosa, que yo tuviera a este hombre grande y desnudo tan completamente cautivado por mis toques simples. Mi mano rozó como pluma su torso, rozó su abdomen y entonces se detuvo.

Había visto su polla un montón de veces antes, pero esta era mi oportunidad para realmente explorarlo y tocarlo. Y lo que vi hizo que mi boca se pusiera un poco seca incluso mientras hacía a mi sexo humedecerse. Envolví mis dedos alrededor del contorno. Gimió en respuesta, y mientras yo miraba, otra gota de líquido preseminal se deslizó por la cabeza, la punta ya mojada.

—Renesmee... por favor —gimió―. Voy a...

—Shhh —dije y rápidamente agarré la cabeza en mi palma, un truco que acababa de aprender en Internet. O esto iría muy, muy bien, o sería un desastre.

Todo su cuerpo se estremeció.

Apreté la cabeza de su polla y seguí apretando. Él casi se cayó de la cama, sus caderas meciéndose, su aliento escapando en un jadeo enorme. Pero no se vino. Mantuve mi agarre firme y continué apretando por un momento más, y luego solté.

Él jadeó y me miró en shock.

—¿Sin habla? —Jesús, esperaba que no estuviera en dolor.

Jasper sacudió su cabeza hacia mí.

—¿Dónde aprendiste eso?

—Internet —dije orgullosamente, luego lamí mi mano mojada, resbaladiza con su líquido preseminal. Sabía a sal y Jasper, y era totalmente delicioso.

Gimió de nuevo a la vista, extendiéndose por mí, pero me deslicé fuera de su alcance y me senté a horcajadas en sus rodillas esta vez, lo mejor para concentrar mis esfuerzos.

—Acuéstate —le dije con voz coqueta―. Estoy jugando y no quiero ser interrumpida.

Se dejó caer hacia atrás a las almohadas con otro gemido, su polla sacudiéndose ligeramente contra mi mano.

—Dime si te vas a venir —dije―, y puedo apretar de nuevo.

—No estoy seguro de que lo quiera —gruñó.

—¿Me privarías de llegar a tocarte? —dije ligeramente, rozando mis dedos a través de los gruesos risos rubios que rodeaban su sexo―. Hombre cruel.

—Renesmee...

Reconociendo el tono desesperado en su voz, inmediatamente puse mi mano de nuevo en la corona de su polla y apreté.

—Nunca llegaré a explorarte si no duras unos minutos más —bromeé―. Acuéstate y piensa en ecuaciones matemáticas.

Mantuve una mano agarrando la cabeza de su polla con fuerza, y con la otra, toqué sus pesadas bolas. Hizo un sonido de asfixia mientras tocaba la piel suave, y sus caderas se mecieron mientras frotaba la unión, luego me agachaba para probarlo con mi lengua.

—Renesmee —gruñó duro, y sentí su mano cerrarse sobre la mía, forzándola abajo y sobre su eje grueso, bombeando con mi mano.

—No, Jasper —dije, apretando fuerte otra vez.

—Yo. Quiero. Venirme.

—Lo sé —dije suavemente―. Pero quiero morderte primero, y no he terminado de jugar aún...

Antes de que pudiera terminar mi declaración burlona, me arrastró por su cuerpo y apretó mi boca a su cuello. Su otra mano se fue al vuelo de mis jeans, haciendo estallar los botones abiertos. Me arqueé contra su mano, de repente queriendo esa mano grande y cálida en mi ropa interior, y me incliné y lamí la base de su cuello, animándole.

—Justo así —suspiré cuando deslizó su mano en mis bragas y sus dedos encontraron mi sexo caliente y resbaladizo.

Su respiración salía en afilados e irregulares jadeos mientras sus dedos se deslizaban por mis pliegues, deslizándose sobre mi clítoris y sumergiéndose más profundo. Grité y levanté mis caderas contra su mano mientras él hundía un dedo grueso muy dentro de mí. Mi grito surgió como un siseo y mis uñas se clavaron en sus hombros.

—Muérdeme —gruñó bajo, el retumbo construyéndose en su garganta―. Márcame, Renesmee. —Su dedo empujó de nuevo en mi calor húmedo.

Arremoliné mi lengua sobre la piel caliente y suave de su cuello y luego mordí, marcando mis dientes sobre la piel. Su cuerpo se movió bajo el mío, su mano sacudiéndose en mis bragas, causando que yo empujara duro contra su mano con un gemido. Su gran cuerpo se tensó y metió su dedo dentro de mí de nuevo, y lo mordí otra vez. Y luego una tercera vez cuando metió su dedo profundo dentro de mí de nuevo y me destrozó, mi grito de éxtasis saliendo como un gemido mientras mordía su cuello una vez más, mis caderas meciéndose contra su mano una y otra vez, mi cuerpo temblando.

Cuando por fin dejé de temblar, me quedé tumbada sobre él, mi boca enterrada contra su cuello. Lamí su piel en disculpa.

—Creo que te mordí demasiado fuerte.

—Ni tal cosa —dijo suavemente, y sentí su mano deslizarse fuera de mis bragas, y me abrazó cerca. No necesitaba mirar hacia abajo para ver si se había venido o no; sentí la humedad.

Suspiró y volvió su cabeza hacia la mía, e impulsivamente lo besé.

—Eso estuvo bien.

—Muy bien —estuvo de acuerdo ásperamente, y hubiera apostado que estaba ruborizándose en la oscuridad.

Pasé un dedo por su pecho desnudo.

—Pero no tan bueno como sexo completo —dije en voz baja.

—No —estuvo de acuerdo después de un momento.

Entonces ¿por qué no tenía sexo conmigo? Lo miré fijamente, esperando a que dijera más. Cuando no lo hizo, rocé la punta del dedo sobre su pecho.

—¿Jasper?

—¿Hm? —Me tiró más cerca, acurrucándome.

Tenía que preguntar por qué nos deteníamos cada vez antes de que selláramos el acuerdo, pero de repente tenía miedo de la respuesta. ¿Y si estaba conteniéndose debido al clan oso? ¿Quería escuchar eso? ¿Entonces qué pasaría? ¿Nuestra semi- relación moriría?

Apoyé mi mejilla contra su pecho.

—Nada.

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¡Buenos días! Hoy actualicé temprano jajaja Feliz domingo de actualización

Las cosas se están poniendo interesantes en esta historia, ¿verdad? ¡Cuéntenme qué opinan en los comentarios!

No se pierdan mis otras historias, el capítulo de El Principe Oscuro está listo 3 solo espero mi señal cuando lleguemos a nuestra meta de 50 comentarios ¡animo, falta muy poco! Y el capítulo 3 de El Costo de la Fama ya está en proceso :3 tendremos actualización muy pronto.

¡Gracias por las alertas y los comentarios!

¡Nos leemos pronto!