Enfrentando a los padres
Estoy en completo estado de shock, ¡lo ha dicho!, frente a casi toda la escuela. Ha aceptado que es responsable de esto, no puedo creerlo, la frase resuena en mi cabeza una y otra vez "yo soy el padre de ese niño".
Mis ojos están demasiado abiertos, como queriendo ver más allá de lo permitido, mi boca se encuentra abierta, no puedo cerrarla, se ha quedado trabada. Si pudiera verme en un espejo de seguro me encontraría al extremo de la palidez, mi respiración comienza a acelerarse y por fin estalla una ola de murmullos por todo mi alrededor. Tony que ha permanecido en su puesto se acerca más a mí y pregunta despacio.
- ¿Es verdad?- lo veo de reojo y se ve confundido.
No logro responder, me quedo pasmada en mi misma posición, viendo como Scorpius trata de mantener a su rival quieto, pero Blake lo empuja haciendo que caiga sentado en el suelo. La cara de Scorpius también es de shock, estoy segura que no puede creer lo que acaba de hacer. Blake está a punto de decir algo y lanzarse a golpearlo cuando una voz estridente acalla a todos los presentes.
- ¡Silencio!- exige el profesor Longbotton, que comienza a abrirse paso entre los estudiantes.
- Blake acompáñeme a mi oficina en este momento, ustedes dos, señor Malfoy y señorita Weasley la directora los está esperando- indica seriamente el profesor.
Otra vez lo mismo, esto ya lo viví el sábado, por qué tengo que volver a aquel lugar por el mismo motivo, aunque un momento, es probable que llamen a nuestros padres otra vez, pero ahora está la noticia del otro culpable, mamá ya lo sabe y reacciono mal, cuando papá lo sepa, ¡oh no!, el terror se toma mi cuerpo, no sólo estará él lo más seguro es que estarán los Malfoy. Esta pelea será un juego de niños con lo que ocurrirá en esa oficina.
- Rose ¿Qué sucedió aquí?- pregunta mi primo Albus.
Debo reaccionar, tengo que salir de aquí antes que llegue James o Fred y se enteren y haya otra pelea.
- Tengo que ir a la dirección- le respondo de manera monótona, inconsciente de mis palabras.
Empiezo a caminar casi como un robot.
- Vamos- le digo a Scorpius que se levanta lentamente y comienza a caminar a mi lado, ambos parecemos Zombies extraídos de una película de terror, aunque estoy segura que nuestras vidas ahora son peores que las que viven los protagonistas de aquellos Films. Los estudiantes se corren a los lados dejando un pasillo libre para que pasemos, mientras continúan haciendo comentarios, pero ya no hay insultos, todos están demasiado sorprendidos.
Mientras comenzamos a alejarnos escucho el grito de mi adorado primo James.
- Me las vas a pagar Malfoy- se escucha provenir de la multitud, tengo la certeza de que Scorpius lo ha escuchado, pero va con la cabeza baja, ni siquiera hace algún gesto, sólo se preocupa de caminar sumido en sus pensamientos.
En la entrada de la oficina antes de subir, no puedo evitar mirarlo directamente a los ojos, ahora entiendo que así me he visto yo todas las veces que he tenido que contar esta verdad, y es realmente una expresión de horror, me da pena él y siento pena por mi misma.
- ¿Estás bien?- logro preguntarle.
- No lo sé- me responde con penumbra- ¿tú cómo estás?- pregunta mirándose sus pies.
Sólo me encojo de hombros.
- Gracias por defenderme- es lo único que puedo decir, mientras subimos al despacho.
Él camina lento tras mío, siento su respiración agitada, su rostro está serio, pero puedo ver en sus ojos una sombra de miedo. No sé que decir o hacer, me he sentido de la forma en que se siente él, pero aún no encuentro la manera de superarlo. Estoy segura que es imposible.
Al llegar al despacho observó que la directora McGonagall está ubicada tras su escritorio, tiene la cabeza baja y una pluma se mueve entre sus dedos, lo que me hace suponer que está redactando alguna carta. Espero que no sea una para mis padres o los de Scorpius.
- Siéntense- dice de improviso, sin levantar la cabeza de lo que está haciendo.
Me quedo quieta en mi lugar, y veo como él se adelanta y comienza a caminar hacia el escritorio.
- Vamos- dice al pasar por mi lado.
Una vez que ambos nos encontramos sentados, McGonagall se atreve a levantar la vista hacia nosotros.
- Señor Malfoy me puede explicar que ha sucedido en el gran salón- le pregunta mirándolo a los ojos.
Le ha hecho la misma pregunta que a mí, quiere que él le confirme la verdad, mis manos están temblando, estoy nerviosa esperando lo que diga.
- Tuve una discusión con Newton y luego golpee a Blake- responde serio
- Y dígame cuáles fueron los motivos para dar ese tipo de espectáculos- continua interrogándolo la profesora, quien me lanza esta vez una mirada fugaz.
La respiración de Scorpius comienza a acelerarse otra vez, abre y cerrar sus manos velozmente, se está preparando para decir algo incomodo, lo sé por la forma en que está actuando.
- Directora McGonagall…- dice firme, pero su voz comienza a titubear- yo… Rose… el niño que está esperando ella… es mío-
Los ojos de la directora se agrandan al terminar de escuchar esto. Los murmullos de los cuadros otra vez llenan la sala, incluso el retrato de Dumbledore, parece estar atento a esta conversación. Logro escuchar frases de los otros cuadros como esto es una vergüenza, o una Weasley y un Malfoy jamás lo creí posible.
- Ya veo- se repone diciendo la profesora- esto ya a causado más de un problema y una pelea, debo recordarles que está es una institución educativa- recalca con firmeza.
- Blake la estaba insultado- se defiende Scorpius, retomando su semblante serio.
- Ya lo sé y por eso el Profesor Longbotton se está encargando de él-
Estoy completamente nerviosa, a punto de la histeria, sé que nos ha mandado a llamar no sólo para aclarar este punto, estoy segura que se viene algo peor, quiero salir de aquí lo antes posible, pero McGonagall no parece querer dejarnos marchar.
- Me parece bien que usted se haga responsable de sus actos, sin embargo esto no termina aquí, he concertado una reunión con los padres de ambos- sentencia.
Mi cara empalidece completamente al escuchar esas palabras, mi corazón va a explotar de lo rápido que late. Mi padre junto con su padre se van a matar, y de paso van a hacer lo mismo con nosotros. Quizás el padre de Scorpius lo obliga a negarse, o quizás se lo lleve lejos y no lo vuelva a ver. Miles de ideas, emociones y miedos comienzan a inundar mi cuerpo.
Estoy tan sumida en mis ideas que apenas logro escuchar el ruido de la chimenea informando que el momento de la verdad y del juicio final esta en su cuenta regresiva. Ni siquiera quiero voltear para ver quien es, cualquiera de las dos familias que sea no traerá nada bueno, pero quizás mi padre no podrá venir por su trabajo, eso seria perfecto, como mi madre ya lo sabe no creo que sea una gran explosión.
- Scorpius- una voz aun más profunda que la de Scorpius resuena en mi cabeza. Sin duda debe ser su padre.
- ¿Qué es lo que sucede?- pregunta una fina voz, debe ser la madre.
- ¿Por qué nos mandan a llamar de manera urgente?- dice el señor Malfoy, por el tono que emplea se nota que está enojado.
Aun no me he volteado, permanezco oculta tras mi silla, casi con los ojos cerrados. Siento como Scorpius se levanta de su asiento y sale al encuentro de sus padres.
- Madre, padre- dice en tono bajo.
- ¿Te ha pasado algo, hijo?- pregunta su madre de manera preocupada.
- Señores Malfoy, los he mandado a llamar por qué tenemos un asunto del cual discutir- informa la directora.
- ¿Qué hace la hija de Weasley y Granger aquí?- dice el hombre, al percatarse de mi presencia, lo que hace que me hunda aun más en mi silla.
- Papá yo… tengo algo que decirles- comienza a hablar Scorpius-
- ¿Qué paso con esta niñita? Nos mandan a llamar por una simple discusión- afirma Malfoy padre con evidente disgusto.
- No es por eso Señor Malfoy, es un tema delicado, por eso estamos esperando a los padres de la señorita Weasley- indica McGonagall, haciendo que quiera que esta silla me absorba.
- Scorpius te exijo que me digas en este instante que ha pasado, no tengo todo el día para perderlo en tonterías de niños- lo amenaza su padre.
Ahora entiendo porque teme tanto a que se entere, estoy segura que reaccionara peor que mi padre y eso ya es mucho. Me gustaría tener las agallas de decirle que no es cosa de niños sino más bien de un niño, mitad de su hijo y mitad mío, medio Weasley y medio Malfoy.
Un nuevo ruido surge de la chimenea, estos sí que deben ser mis padres, de un brinco salgo de mi escondite para acercarme a donde proviene el ruido, necesito advertir a mi madre para que me ayude a controlar a mi padre, sé que él apenas los vea se dará cuenta de todo.
Justo delante de mí se levanta la figura de mi madre, al verme esboza una sonrisa que se esfuma al ver a los demás presentes, empalidece y mira con horror a la figura de mi padre que comienza a formarse a su lado.
- ¿Qué es lo que pasa está vez? Dice este, tan o más enojado que Malfoy padre.
Al levantar la cabeza, su cara se tiñe de un rojo que comprendo, es debido al desconcierto y la ira que lo comienza a inundar.
- ¿Qué hace Malfoy aquí? Grita enfurecido.
Miro con espanto a Scorpius quien me devuelve la misma mirada.
- Rose, dime qué diablos significa esto- exige tomándome del brazo. Mi madre sale de su asombro y se acerca a mi lado haciendo que mi padre me suelte.
- Eso mismo quiero saber yo, comadreja- dice Malfoy destilando ironía es su voz.
Mi padre esta a punto de decir algo, pero la voz de la directora se adelanta.
- Señores Basta, estamos aquí para conversar de la situación de sus hijos, no de sus absurdas peleas escolares- sentencia enfadada.
- Ya nos puede decir qué cosa tan grave han hecho este par de mocosos- dice Draco Malfoy cada vez más exasperado por la espera.
Scorpius se ubica frente a él, comienza a tomar grandes cantidades de aire. Mi padre cambia su expresión de rabia por una de asombro, me queda viendo con los ojos más grandes que le he visto, que comienzan a ponerse rojos, ha comprendido todo, lo sé.
- Padre, madre, ella – dice apuntándome- está embarazada de mí- completa lo más rápido que puede.
Mi padre comienza a negar con la cabeza, como tratando de asimilar las palabras. Mi madre se ubica a su lado tomándolo del brazo. En cambio el padre de Scorpius se acerca a él y lo toma de la camisa.
- ¿Qué estás diciendo?- amenaza acercándolo más a él.
- Eso, ella está esperando un bebé... yo la embarace- completa Scorpius con un hilo de voz.
Su madre está en shock.
- Eso no puede ser- dice Astoria Malfoy en un susurro- eres un niño, los dos son unos niños-
- Cómo eres tan idiota para caer en una trampa así- le grita Malfoy padre soltándolo-
- Así que tu hijita salio una cualquiera- dice Malfoy volteándose para mirar a mis padres- se ha embarazado de quién sabe y quiere arruinar a mi hijo- continua diciendo.
Mi padre salta para quedar frente a él y le lanza un puño en toda la cara, Malfoy le responde de la misma manera haciendo que mi padre se tambalee, en ese momento Draco Malfoy saca su varita y comienza a apuntarlo.
- Ya basta- gritan las dos esposas, agarrando cada una a su marido.
Ambos tratan de zafarse de las manos de sus esposas, mirando a los ojos del otro con una expresión de profundo odio.
- No vuelvas a insultar a mi hija, fue el asqueroso de tu hijo quien abuso de ella- le grita mi padre.
No sé que hacer, continúo inmóvil aquí parada, ambos hombres se insultan y golpean, pero ni siquiera nos han preguntado algo a nosotros, ellos se odian, en definitiva no hay nada que los haga reaccionar.
- Señores, si no se tranquilizan no podremos hablar y me veré en la obligación de tomar otras medidas, esto no es un duelo ni un campo de batalla- dice McGonagall enfada, levantándose de su puesto.
Ambos hombres calman un poco la tensión de sus cuerpos. Mi padre se voltea para verme directamente a los ojos, su cara es de completa cólera, en su mirada puedo ver el odio que siente. Me odia, mi padre me odia, la tristeza llena mi cuerpo y no controlo las lágrimas que comienzan a caer por mi rostro.
- Lo siento, por eso no quería decirte- logro decirle entre el llanto.
No me dice nada, sólo aparta su mirada lejos de mí. Este es el peor desprecio que he vívido.
- Yo sé que es mío- escucho decir a Scorpius a su padre, que parece que está a punto de explotar.
- Hijo todavía no cumples ni dieciséis años, eres un niño- le dice su madre que también parece que estuviera llorando, aunque no veo lágrimas en sus ojos.
- No es un niño, es un idiota que acaba de arruinar su vida- dice su padre con furia.
Scorpius está parado sin mover un músculo, apenas lo veo pestañear, en su rostro ve reflejado el miedo.
- ¿Desde cuándo lo sabes?- se atreve a preguntar su madre.
Scorpius me busca con la mirada, yo me quedo pegada en sus ojos grises que hoy parecen más oscuros que antes.
- Desde el viaje de vacaciones de navidad- dice casi en un murmullo.
Su padre lanza un bufido de rabia, está a dos pasos de él, sin saber en que momento, escucho retumbar por toda la sala un golpe, trató de enfocar mi vista y veo a Scorpius con la cara volteada y una zona completamente roja en su mejilla. Él se queda quieto en esa posición, su cara no ha cambiado en nada, continua estático como una estatua. De su labio inferior brota un pequeño hilo rojo que comienza a deslizarse por su mentón.
Su padre se voltea y me queda mirando con cara de asco y odio.
- ¿Cuánto dinero quieres? Eso es lo que buscas ¿no?- me lanza, haciendo que mi padre vuelva a enfurecerse.
- Basta Malfoy, no te voy a permitir que vuelvas a insultar a mi hija- esta vez a sido mi madre quien se ha colocado delante de Draco, está enfurecida y lo apunta directamente con la varita.
- ¿Cómo puedes estar tan segura que sea de él?- pregunta Malfoy con repudio en su voz y levantando una ceja.
- Tú sabes perfectamente que es muy fácil comprobar si tu hijo es el responsable- Responde mi madre sin bajar su varita ni el tono de voz.
- Mira Granger, no voy a permitir algo como esto, es una vergüenza- Afirma con firmeza.
- Para todos es difícil - dice mi madre hablando entre dientes.
- Esta bien- dice Draco con el mismo tono- ¿Cuánto necesitan para deshacerse de eso?- continua preguntando, está vez saca una bolsa que supongo tiene dinero.
- No necesitamos tu sucio dinero- le grita mi padre.
- Basta, no voy a permitir que sigas insultando así a todos- dice Scorpius enfrentándose a su padre, ha salido de su estado de shock, su mejilla está completamente roja, se ha limpiado con la mano la sangre de su boca y su madre lo tiene sujetado de los brazos.
- Sólo estoy tratando de hacer lo correcto- dice su padre- algo que tú no supiste hacer.
- Es nuestro problema, nosotros veremos como lo arreglamos- le dice Scorpius.
- Realmente eres un idiota, si fueras más inteligente no estarías metido en un problema como esté, me has defraudado, eres una completa decepción, me arrepiento de haberte educado como lo hice, debí haberte convertido en un hombre – le dice su padre, ahora su voz parece de derrota. Scorpius lo queda mirando directamente, sus ojos comienzan a achicarse, pero no los cierra, veo apretar sus puños de tal forma que sus manos pálidas adquieren un tono violáceo.
- ¿Papá?- le digo al mío acercándome, necesito saber que piensa, no puedo quedarme con la sensación de que me odia.
- No- me detiene levantando una mano- ahora no, necesito pensar- me dice para voltearse y dirigirse a la chimenea.
Me quedo quieta en el lugar que me detuvo y escucho como desaparece de esta oficina. No quiere saber nada de mí, se ha vuelto a marchar y me ha dejado sola. Continúo llorando en silencio.
Mi madre se acerca a mí y me abraza.
- Ven vamos al pasillo- me arrastra sacándome del despacho, dejando a los Malfoy solos, pero no tengo energías ni ganas de pensar en que lo que pasará ahí.
Mientras salimos del despacho no escucho gritos, ni golpes, ni nada, es como si se hubieran quedado en silencio.
Ya en el pasillo mi madre me continua abrazando, cobijada entre sus brazos, mientras yo apoyo mi cabeza en su hombro, el ruido de sus latidos se convierten en la música perfecta para ir tranquilizando mi respiración y mi propio corazón, que se sincroniza al de ella.
- Él va a estar bien, es sólo la impresión del momento, ya veras como con el tiempo todo pasa- me susurra dulcemente al oído.
Le niego con la cabeza.
- Cuando nazca el bebé, vas a ver como se olvida todo esto- me dice haciendo que mi estomago se anude.
- Mamá, no voy a quedarme con él- le confieso.
Ella me aparta de sus brazos y me queda viendo.
- ¿Qué vas a hacer?- me pregunta confundida.
- Eso, lo voy a dar en adopción, no puedo y no quiero tenerlo- le digo cada vez más segura.
- Pero, y ¿Scorpius?- me pregunta.
- Él esta de acuerdo- le digo, aunque no sé si es tan así, pero dijo que me apoyaría en lo que yo decidiera, así que lo puedo tomar como un sí.
- Debes pensar muy bien Rose, no es algo tan fácil como parece- dice volviéndome a abrazar- aun tienes tiempo de pensarlo.
Cuando iba a contestarle, la voz de mi hermano nos hace soltarnos.
- Mamá- dice feliz.
- Hugo, mi amor ¿cómo estás?- pregunta mi madre sonriéndole.
- Bien, confundido por todo lo que ha pasado, pero bien- le responde mirándome con cara de travieso.
- Oh, lo sé querido, pero promete que vas a cuidar a tu hermana- le dice dándole un abrazo.
- ¡Tía Hermione!- las voces de mis primos se hacen escuchar mientras los veo aparecer atrás de mi hermano.
- ¡Muchachos!- responde ella.
Todos nos quedan mirando, en especial James y Albus que tienen expresión de enojo.
- Les voy a pedir algo, que espero que cumplan- Les dice mi madre en tono cariñoso pero firme.
Todos asienten.
- No quiero que se metan en problemas, en especial en todo lo relacionado con Rose, ella sólo necesita que ustedes la quieran y la cuiden, nada más- con está ultima frase mira directamente a los ojos a James.
- Sí tía- responden todos, algunos más convencidos que otros.
James murmura algo sobre una carta que le han enviado sus padres, en donde estoy segura que le han dicho lo mismo pero de otra forma menos amistosa.
Me siento como una niña pequeña o como una pieza de cristal a la cual dejan encargada de tratar como si fuera lo más frágil del mundo. Pero agradezco este gesto de mi madre, sé que todos mis primos la quieren y respetan mucho y que por eso le harán caso. Es un gran alivio para mí, no quiero tener que andar preocupándome por la seguridad de Scorpius.
Mi madre los manda a que vuelvan a clases, sé que quiere hacer lo mismo conmigo, pero se abstiene. Yo no me moveré de aquí, necesito ver a Scorpius, necesito saber que ha ocurrido con sus padres desde que salimos de la oficina.
Estoy quieta apoyada en la pared, con mi madre al lado, ambas respiramos lentamente, tengo la mirada fija en el suelo. Todo a sido tan horrible, las cosas que dijeron, la forma en que nos vieron.
Al cerrar los ojos y recordar todo, me siento como si estuviera nadando en el mar en medio de una tormenta y las olas y el viento me golpean sin piedad, llevándome para todos lados, con el único objetivo de dejarme a la deriva.
El ruido de unos pasos suaves y lentos me saca de mis pensamientos. Levanto mi mirada y veo a un joven rubio caminar de manera cabizbaja, también tiene la mirada fija en sus zapatos. Una vez que llega cerca de donde estamos apoyadas levanta su rostro, por primera vez veo sus ojos rojos y húmedos, aunque no veo lágrimas, y en su labio aún se percibe la frescura de la herida que le ha provocado su padre. Él parece buscar mi mirada y al encontrarla nos quedamos sumidos en los ojos del otro.
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(Hola Otra Vez…. Mil y un gracias a todos los que leen y han comentado… aquí les deje un nuevo cap…. Espero que les haya gustado…..para los que preguntan sobre el tiempo d actualización les digo que lo hago cada 1 o 2 días…… y si les ha gustado o no un review por favor… el próximo cap habrá una conversación mucho más cercana entre nuestro protagonistas, pero no les adelanto nada más….)
