Mientras el chorro de agua fría cae sobre tu cabeza comienzas a pensar en la respuesta para Cosmo. La única respuesta que aparece salvajemente en tu cabeza es "lo sé de toda la vida", pero en tu interior, bien sabes que no es así. Nunca tomaste un curso de esgrima o de un deporte donde te enseñaran a usar una espada.
Quizás… algunos videojuegos o películas. Ajá, las películas. Esas medievales con toques gore y censuradas en la televisión.
Decides olvidar lo que pasó. Sales de la ducha y te concentras en secarte y vestirte.
Estás agotada, la cama parece tener una especie de gravedad que te jala, te tiras en ella y sueltas un suspiro. Amas esa cama. Tus párpados se cierran y caes en un profundo sueño.
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—Hey... humana, despierta — dice una voz en tu sueño. Una voz conocida. —. Humana... ¡Humana! ¡Despierta, con una...!— estuvo a punto de soltar una blasfemia cuando abres tus ojos y tu dulce sueño se esfuma.
Sientes unas garras en tu espalda, giras y ves a Rocket que está tocándote para despertarte. Estás adormilada y con los ojos entrecerrados, lo miras un par de segundos y luego te tapas con tu sábana y decides seguir con tu sueño.
— ¡Ah! ¿Te atreves a ignorarme?— dice Rocket tomando su arma y accionándola para disparar, pero algo le hace retractarse, si hubieras sido otra persona te hubiera disparado. —. Dios, por favor, despierta, tengo que mostrarte algo.
—Quiero dormir — dices y tu voz es atrapada por la almohada.
—Ya dormiste lo suficiente, levántate, floja.
—Casi muero ayer, déjame dormir.
— ¿Te vas a poner difícil?
No respondes y Rocket gruñe. De rato ya no lo escuchas, te sientes más tranquila pero deberías preocuparte.
El mapache regresa y esta vez por el lado de la cama donde no le das la espalda.
Un chorro de agua fría en la cara te hace despertar y levantarte de sentón en la cama. Estás ahogándote con el agua que cayó directo en tu nariz mientras Rocket ríe.
— ¡Rocket! — exclamas alejando la ropa mojada que se adhiere a tu piel tibia por el calor de la cama.
Él sigue burlándose.
—Te hice despertar— se escusa y vuelve a reír, tu cara es lo que más le divierte.
— ¡Oshh!
Te levantas furiosa de la cama y vas al baño a cambiarte de ropa y a lavarte la cara, Rocket te espera en la puerta.
— ¿Qué quieres?— le dices aun tallándote la cara por la modorres.
—Voy a mostrarte algo — responde y la puerta se abre, pasa él primero y luego tú, lo sigues mientras camina delante, siempre acompañado de su arma, que insistes parece es más alta que él, o quizás del mismo vuelo.
Un bostezo se te escapa y decides estirar tus huesos.
—Tapate los ojos — ordena deteniéndose frente a una puerta, la reconoces, es dónde los encontraste antes buscándose información de Libussa.
Desganada, le haces caso. Tapas tus ojos con tus palmas y dejas caer tu peso en una pierna, esperando que Rocket continúe.
—No hagas trampa — advierte.
—Ajá.
—Lo digo enserio.
Ya no respondes, enserio estás cubriendo tus ojos, no tienes idea qué tiene planeado.
—Ok, camina...— dice y obedeces. Caminas a tanteas mientras él te guía.
—Un paso más, eso es, otro...— topas con la mesa y reclamas — perdón, uno atrás.
— ¿Qué planeas, Rocket?
—Abres los ojos a la cuenta de cinco.
—De acuerdo.
—1...2...3…ya.
Indecisa, lo haces, pensaste no sería tan impaciente.
Tus manos abandonan tu rostro y lo primero que ves es un arma. Como las de Rocket. Te sorprendes. Luego notas que Peter la está sosteniendo con una sonrisa de edecán, a su lado están Gamora, Drax y Groot, pronto se une Rocket.
Todos te miran esperando tu reacción, si te ha gustado o no.
—Es hermosa — dices acercándote para tocarla, pero te debates en hacerlo no, como si tuvieras miedo de que tan solo con tocarla se destruya; Peter la extiende hacía ti con una sonrisa, incitando a que la tomaras.
Le haces caso, la tomas en tus manos, es pesada, pero ligera a la vez, muy extraño. Un pinchazo ataca tu dedo pulgar. De inmediato cuatro cañones se prepararon y el arma comienza a removerse. Te sorpresa y asustas al mismo tiempo, crees haberla descompuesto o tocado algo indebido.
—Está reconociendo tu DNA, es un arma que sólo podrás usar tú — explica Rocket y lo miras con atención, ahora entiendes porqué el pinchazo, está reconociendo tu sangre, ruegas porque no pase siempre eso al momento de tomarla. Te diriges nuevamente al arma. Es hermosa. Es de color naranja, con detalles azules y uno que otra parte sin pintar, en metálico.
La miras asombrada, pareces un niño con juguete nuevo en Navidad.
No puedes creer que eso sea tuyo.
—Muchas gracias, chicos— agradeces y ellos sonríen.
La tomas del mango para apuntar a la pared, de inmediato los cañones se preparan y el arma parece crecer, una mira holográfica aparece para seleccionar el objetivo.
—Es una belleza— dice Rocket admirado su trabajo.
—Sin duda lo es — dices midiendo su peso. — Muchas gracias Rocket — agregas mirándolo sonriendo, él también sonríe y asiente. —No puedo esperar a probarla — añades y jalas por error el gatillo. Una enorme bala parecida a un cohete se dispara y destruye una pantalla, una mesa de trabajo y parte de la pared de la habitación.
Todos se estremecen y te miran con un rostro de susto. Rocket es el más consternado, sin querer has destruido uno de sus prototipos.
— ¿Perdón? — es lo único que puedes decir, estás sonriendo pero es de nerviosismo, no fue tu intención destruir una parte del lugar.
De inmediato, la puerta se abre y todos miran asustados a quien haya entrado.
Entra Cosmo acompañado del nuevo asistente de Taneleer, Altair. Peter es el primero que nota su presencia, prácticamente pasa de Modo acojonado por regaño de perro parlante a Modo alerta, xandariano cerca protege a tu chica.
—¡Bozhei moi! ¡¿Qué ha pasado, camaradas?! — dice Cosmo sorprendido al ver la pared negra por el cañonazo.
Tú sonríes nerviosa y le muestras el arma.
—Creo que Cosmo olvidó mencionarles que hay una sala para que puedan destruir cosas con sus armas, camaradas.
El perro menea la cabeza, pronto arreglara el asunto de la pared y la pantalla.
Ves a Altair, él está sonriendo tiernamente al verte, le correspondes, pero como un saludo, estás a una distancia considerable de Peter y aun así puedes sentir su aura furiosa por su presencia.
—Buenos días guardianes — saluda Altair, con las manos delante suyo, haciendo una pequeña reverencia, se ve muy educado.
— ¿Qué tienen de buenos? — murmura Peter con un tono irónico, tú vas en camino hacia él y alcanzas a darle un codazo en las costillas. Él se queja y puedes notar su rostro de disgusto por la presencia de Altair.
El resto de los guardianes le saluda y él puede continuar.
—Mi maestro tiene un trabajo para ustedes, una de sus colecciones fue robada cuando su tienda fue destruida a causa del orbe; va a pagarles por llevarle de regreso su preciada colección — Continúa Altair.
—Bien, ¿dónde está esa cosa para ir por ella y para que te largues más rápido? — Dice Peter y lo vuelves a golpear. —. Para que Taneleer tenga su preciosa colección más rápido, a eso me refería — agrega mirándote con una sonrisa falsa, bien sabes que no le agrada Altair.
—Está en una nave santuario, a las afueras de la galaxia.
—Excelente, Rocket irás conmigo — dice Peter caminando decidido a la salida, con Rocket detrás de él, parece emocionado.
—No, no, espere señor Quill, — le interrumpe Altair antes de que salga con Rocket. Peter lo mira a fuerza, con sus manos en su cintura y volteando los ojos. —. Mi maestro quiere que usted y la señorita Libussa vayan personalmente a recuperarlo.
Sientes cierta emoción, irán sólo tú y Peter. Pero el no piensa lo mismo. No cree que sea una misión para ti, una nave santuario sería más peligroso que planetas con monstruos; los de ahí si llevaban armas poderosas y sí podían matarte.
— ¿Por qué ella? — cuestiona encarándolo.
—Mi maestro cree que, como la nueva Libussa, ella debe ayudar a sus semejantes. Como lo solía hacer la antigua. Y mucho mejor ahora que es miembro de los Guardianes de la Galaxia.
Es una especie de manipulación, prácticamente si te niegas todo el mundo hablará mal de ti y de los guardianes, Peter sabe eso, por lo que no le queda más que aceptar.
—Eso será... emocionante —dice irónicamente Peter con las manos en su cadera y una expresión pensante. —. Ir con una inexperta a un lugar horrible como lo es a las afueras. Genial.
—Lo siento señor Quill, son las órdenes de mi maestro, no mías —Altair no es estúpido, entiende todo lo que Peter dice. —. Yo no pondría en peligro a Libussa.
Peter quiso estrangularlo en ese momento, pero aun tenía un poco de control, además, había mucha gente ahí.
—Rocket, la voy a estrenar— comentas a Rocket quien está algo desanimado porque no saldrá a patear traseros, pero rápido se compone.
—Que te diviertas — dice mirando picaronamente a Peter confrontando a Altair. Sonríes. Sabes de qué habla.
—Sí, será emocionante — comentas acercándote a Peter y Altair, prácticamente estás respondiéndole a Rocket, estás justo en medio de los dos, de cierta forma te parece divertido.
—Veo que tienes un arma nueva Libussa, me alegro — dice Altair sonriéndote, Peter comienza a cambiar su respiración. —. Te deseo mucha suerte en la misión.
—Oh, gracias — respondes y extiendes los brazos para abrazarlo, él corresponde y estás segura que Peter quiere atacar como una fiera y separarte de él. Puedes escuchar a lo lejos un "Uohhh" de Rocket.
Se separan y ambos miran a Peter.
—Mucha suerte señor Quill — agrega extendiéndole la mano a Peter. Éste, con un rostro de desagrado, mira su mano y luego a su rostro. Su sonrisa le causa asco, no quiere tomarlo de la mano, pero sabe que lo estás mirando y que no quieres que sea grosero con él.
—No la necesitaré — responde tomando rápido su mano. —. Vámonos — te dice y te despides del resto, vas detrás de él con una sonrisa picarona.
Ya a una distancia considerable de la sala, decides hablarle a un Peter frustrado, sus pasos retumban por todo el pasillo, de veras que está enojado.
—Solos, tú y yo, a una nave santuario, por una orden de Taneleer traída por Altair… — dices manteniendo tu sonrisa, con la intención de hacerlo enfadar más de lo que estaba.—. Qué romántico.
—No me lo recuerdes, ese hombre está loco —responde y crees está hablando del Coleccionista.
—Aun así, ¿eso no te agrada? — agregas tratando de seguirle el paso, está caminando muy rápido. De pronto, él se detiene y tú chocas en su espalda, te asustas por eso y das un paso hacia atrás mientras Peter te encara.
— ¿Qué él esté loco o que tú y yo estemos juntos a las afueras de la galaxia, armados, matando tipos de todos colores con armas raras y robando algo que fue robado a otro tipo? Sí, yo creo que sí, me agrada lo segundo pero me agradaría aún más si tú aceptas una cita, ¿qué dices? — responde, alzando una ceja y con sus manos en la cintura, analizas todo.
— ¿Una cita? — preguntas insegura.
—Ajá, en Xandar.
— ¡Ja! ¿Enserio? ¿XANDAR? — repites a causa de que Altair es originario de ahí, y él, lo odia.
— ¡Ay, Dios, no me lo recuerdes! — dice poniendo sus manos en sus sienes, frustrado —. Es el lugar más decente que conozco para llevarte, no me lo desgracies.
— ¡Está bien, lo siento, lo siento! — exclamas levantando los brazos.
—Sí, hablaremos luego de eso, ve por tu chaqueta, te espero en el Córtex.
—Sip.
Corres a tu habitación, tomas tu chaqueta roja, la colocas y luego tomas tus guantes. Sales hacia el Córtex. Ya está Peter ahí, su máscara está materializándose en su rostro, piensas en hacer lo mismo. Presionas un botón de tu máscara y está rápido te cubre el rostro, también tus ojos, no como la primera vez que lo usaste.
Cosmo está preparando todo y cuestionando a Peter sobre si ya tenía un plan. Él dijo que sí.
—Camarada Star-Lord, tengan cuidado. Cosmo les enviará los datos para llegar al objeto robado del coleccionista, ese horrible hombre me usaba de colección, Cosmo prefiere que no le lleven nada y mejor…
— ¡Ya, ya! Cosmo. Nos tiene atrapados, no podemos negarnos — le interrumpe Peter, colocando su reproductor de casetes portátil.
Como de costumbre, cargas tu teléfono en tu bolsillo, aunque no sirva.
— ¿Estás lista?— te pregunta Peter, esperando.
—Ah… ¡sí! — respondes, estás con los últimos detalles, como colocar tu espada en una funda de tu muslo y cargas tu nueva arma en tu espalda. Corres hacia él, casi se te olvida checar tus botas cohete. Lo haces. Todo perfecto.
Ambos suben al Córtex y Peter asiente a Cosmo en señal de que están listos.
Extiende su mano y tú la tomas, la presiona un poco, como no queriendo que te separes de él. Cierras los ojos, y al abrirlos, de nuevo estás en otro lugar.
Parece ser que se encuentran en un portaaviones. Solo que, no hay aviones, solo una pista muy grande y vacía, con líneas en luz neón azul, algunas torres y protuberancias naturales de la nave resaltan a las orillas.
Peter aun te toma de la mano y corren hacia una torre para esconderse.
—Escucha… — dice mientras toma una pantalla holográfica de su bolsillo, un mapa de la nave comienza a aparecer, es muy grande y tiene una apariencia rectangular, con varios niveles. Su objetivo está en el último nivel, parece ser una bodega. Ahí llevan lo que le habían robado a Taneleer. —. Ahora que sabemos la ubicación, debemos hacer un plan.
— ¡Pensé que ya tenías un plan! — exclamas como un susurro, por si alguien los escuchaba, aunque parecían estar solos ahí afuera.
— ¡Sí tengo un plan! — repone Peter de la misma manera.
— ¡No es cierto, tienes cara que estás mintiendo!
— ¿Cómo puedes saberlo? No puedes ver mi rostro con la máscara — responde indicando con su mano su máscara.
—Lo sospecho.
—Oye, ¿qué es eso? — pregunta Peter viendo una figura rectangular en tu bolsillo. Tú bajas la mirada y notas que habla de tu teléfono. Peter lo saca de tu bolsillo.
—Es mi teléfono, pero no sirve — le respondes levantándote, para observar si hay alguien en la pista, pones tus ojos en la entrada de la nave, por si alguien llega a salir.
Peter analiza tu teléfono, presiona los botones para encenderlo.
— ¿Por qué no le dijiste a Rocket que lo arreglara?
—No sé si él pueda arreglarlo…
—Claro que sí, es un maldito genio peludo.
—Bueno, yo le diré — respondes agachándote de nuevo con él, para pedirle tu teléfono, pero él se negó a dártelo.
—No, lo haré yo — responde guardándolo en sus pantalones. Tú te sorprendes, pero decides dejarlo así, le tienes confianza.
—¿Porqué... aceptaste esta misión? — preguntas luego que te has sentado a su lado.
Él suelta un suspiro, parece más bien un bufido.
—A parte de la paga...
— ¡Hey!— exclaman y se sorprenden. De pronto se ven rodeados por cinco guardias, que se ven humanos pero algo en sus ojos te hace descartar su procedencia, además de que son muy altos. Cargan fusiles de asalto, muy parecidos a los de la tierra, parecen una F2000 pero con unas luces azules en el marco.
Peter y tú se levantan del suelo y también levantan las manos mientras son apuntados por las armas extrañas de los guardias.
—Hey, hey, hey hola— dice Peter, puedes notar que está nervioso. También lo estás pero no hablarías.
—Cállate, Star-Lord — menciona el que parece ser el líder. Peter te voltea a ver, por alguna razón crees está sonriendo y ésta emocionado. Tú sólo meneas la cabeza, negando su actitud.
— ¿Qué hacen en la nave santuario?
—Venimos a recuperar lo que robaron, ladrones— responde Peter.
— ¿Nos llamas ladrones a nosotros? Tú eras un vil ladrón, ¿ya se te olvidó Quill? Además, estamos recuperando lo que es nuestro.
—Eso es otro asunto, grandote. Y además no creo que eso haya sido suyo en un principio.
—¡Cállate ladrón!— están a punto de dispararles cuando Peter te toma de la chaqueta y te lanza fuera de la nave. No sabes por qué lo hizo, solo caes al espacio y usas tus botas cohete. Ves que dos guardias también saltaron y también que le han hecho algo a Peter, está en el suelo inconsciente y dos guardias tratan de levantarlo.
Sales huyendo para librarte de los guardias, recorres todo el casco frontal la nave, es muy grande, de color negro; sientes que una bala te roza y entonces te preparas. Tomas tu regalo, pasas por debajo de la nave y subes de nuevo, ahí te detienes y la mira aparece, rápido colocas los objetivos, ellos están a punto de dispararte pero eres más rápida y alcanzas a disparar, los cañones dispararon en dos ocasiones, los cohetes salieron y de inmediato explotaron en los cuerpos de los enemigos, cayeron al instante.
Quedas encantada por la efectividad de esa arma. Rocket de veras que es un genio. Y un muy buen amigo.
Te festejas y entonces recuerdas a Peter, subes rápidamente y la pista está vacía. Lo mismo sientes en este momento. De pronto te sientes desanimada.
Se han llevado a Peter dentro de la nave y no tienes idea de cómo entrar.
Aterrizas y miras a todos lados.
— ¿Peter? — preguntas con un hilo de voz, aun sabiendo que nadie va a responderte. Corres hacia donde estaban escondidos y te sientas ahí para protegerte y pensar en algo. No debes permitirte llorar. No debes permitirte parecer débil. Debes dejar de temblar.
Puedes ayudarlo. Él confía en ti. Sabe que irás a buscarlo.
