Capítulo 14: La determinación de Ichigo

Ya habían pasado un par de semanas desde que Ichigo y Renji comenzaron su entrenamiento con Urahara. El rubio estaba realmente sorprendido por la facilidad con la que los muchachos aprendían y lograban liberarse de todos los obstáculos, por supuesto que todo les había resultado mucho más fácil desde el momento en que supieron los nombres de sus katanas.

Ichigo respiraba agitadamente, realmente el entrenamiento se estaba haciendo cada vez más difícil, las órdenes de Kisuke se volvían más estrictas con el correr de los días y sentía que no soportaría una sola burla más de Jinta quién siempre se mofaba de su escasa resistencia. Continuamente tenía que sujetar a Renji para que no se abalanzara contra el cuello del niño dispuesto a ahorcarlo.

-Estoy muerto…-fue el comentario de Renji dejándose caer al suelo creando una polvareda de arena

-Tranquilo Abarai-kun, pueden tomarse un descanso-fueron las palabras del desaliñado dueño de la tienda-Luego tendrán una pequeña sorpresa

-¿Sorpresa?-preguntó Ichigo arqueando una ceja

-Exacto. Si les cuento….dejaría de ser sorpresa ¿Cierto?-comentó misteriosamente riendo escondido tras su abanico


Rukia no podía detener las lágrimas que caían de sus ojos mientras que un alarmado Hanatarou trataba de consolarla sin éxito. Apretó sus puños con fuerza reflejando la impotencia que sentía en su interior. Todas sus esperanzas de hacer entrar en razón a su hermano se habían desvanecido en el mismísimo momento que se entero de aquella noticia. Sería ejecutada en solo unos días y no podía hacer nada para evitarlo. Una sonrisa irónica se coló en sus labios.

-Kuchiki-san….-murmuró Hanatarou con tono triste


-¡Déjame salir! ¡Por favor!-fue el grito que lanzó Orihime a través de su celda.

El espada de cabello negro y ojos verdes la miró unos segundos, manteniéndose en silencio. La sirena comenzaba a exasperarse, era la quinta vez que le rogaba, pero Ulquiorra la ignoraba completamente. Solo la miraba con esos ojos repletos de tristeza que hacían que la muchacha se sintiera más miserable de lo que ya se sentía, y eso era bastante

-¡Ulquiorra! ¡Por favor!-intentó nuevamente esta vez llamándolo por el nombre, una estrategia desesperada de último minuto

El espada giró su rostro hacia ella penetrándola con la mirada. Arqueó una ceja y se acercó hasta la celda quedando frente a la sirena quien lo miraba extrañada.

-¿Tan interesada estas en ese humano, que estás dispuesta a escaparte y enfrentar la ira de Aizen-sama?

-¡Claro que si! ¡Estoy dispuesta a hacer eso y más! ¡Daría mi vida por Ichigo si fuera necesario!-exclamó con una mirada ruda y seriedad en su voz, cosa que sorprendió al Espada aunque este no lo demostró.

-Igual ya es tarde. Seguramente Aizen-sama matará al humano y no podrás hacer nada.

-¡No! ¡No puedo dejar que eso suceda!-gritó sintiendo como los ojos comenzaban a picarle debido a las lágrimas al imaginarse al muchacho pelinaranja sin vida

-Yo fui encomendado con la tarea de vigilarte, no puedo dejar que te vayas-dijo volviendo a su posición de centinela

-¡No puedo quedarme aquí sabiendo que Ichigo esta en peligro!-no aguantó más y las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos-¡Yo lo amo Ulquiorra! Déjame ir…-sollozó en medio de la desesperación que sentía

-¿Lo amas?-nuevamente se acercó hacia ella y tomó su mentón entre sus frías manos-El amor sólo te vuelve vulnerable. Tener un corazón no sirve para nada, esos estúpidos sentimientos que dices poseer solo te traerán dolor y muerte

-Yo creo en Ichigo, en mis amigos y por sobre todo ¡Creo en mi corazón!-exclamó algo temerosa debido a la aterradora mirada que el pelinegro le estaba dando.

Un suspiro sin vida salió de la boca de Ulquiorra Schiffer y acercó sus labios a los oídos de la sirena susurrándole palabras desesperantes

-Entonces me pregunto… ¿Qué serás capaz de hacer cuando te arranque el corazón?-murmuró posando su dedo índice en el pecho de la sirena

Orihime abrió desmesuradamente sus ojos grises. Estaba completamente horrorizada


Un grito de dolor se escuchó por todo el palacio real. En el salón principal podía verse a Grimmjow maldiciendo bruscamente a Kaname Tousen, quién había cortado su brazo derecho en señal de castigo por la irrespetuosidad del peliazul.

-¡Maldito!-exclamó tratando de frenar la sangre que caía-¡No te perdonaré esto!

Ignorando las amenazas del Espada, Kaname se alejó de allí. A pesar de ser ciego tenía muy buenos reflejos y sus otros sentidos estaban mucho más desarrollados. Antes de salir del salón le dirigió unas últimas palabras a Grimmjow.

-Si vuelves a desobedecer una orden de Aizen ten por seguro que no será tu brazo lo que cortaré-hizo un movimiento con su katana-Será tu cabeza


Ichigo caminaba por las calles de Karakura maldiciendo su suerte, nuevamente le había tocado a él ir a comprar provisiones para poder continuar con el entrenamiento. Renji alegó que no podía seguir luchando con el estómago vacío así que luego de un par de discusiones el pelinaranja había sido elegido para realizar las compras. Estaba muy enfadado ya que quería aprovechar el tiempo para volverse más fuerte y poder ir a rescatar a Orihime.

Orihime…

Detuvo su caminata frente al océano, el mismo lugar donde aquellos tipos habían raptado a las sirenas. Apretó sus puños y su mandíbula con fuerza al recordar lo inútil que había sido al no poder hacer absolutamente nada para ayudarla. El sabía bien que el poder de un simple humano no era suficiente, pero estaba completamente decidido, entrenaría sin cansancio hasta que llegara el día en que pudiera darle su merecido a Aizen y sus secuaces.

En estos pensamientos se encontraba cuando de forma repentina la tierra comenzó a temblar y una luz cegadora salió del agua. En un abrir y cerrar de ojos habían dos hombres frente a él. Uno de ellos tenía su cabello de color gris y lo miraba con diversión por lo que la sonrisa gatuna que poseía se volvía aterradora. El otro, en cambio tenía cabello castaño al igual que sus afilados ojos que lo observaban con interés mientras que una sonrisa victoriosa se colaba en sus labios.

-¿Quiénes son ustedes?-preguntó el pelinaranja poniéndose en pose defensiva

-Mi nombre es Aizen Sousuke y él-señalando a su compañero-Es Ichimaru Gin. Hemos venido a verte a ti Kurosaki Ichigo

-¡Maldito! ¡Tu eres quién mando a secuestrar a Orihime!-gritó lleno de rabia-¡La traeré de vuelta!

-Cómo me lo imaginaba Aizen-Taichou-habló Gin con diversión-El chico no es la gran cosa

El castaño le hizo una señal a su compañero para que se callara, luego con paso despreocupado se acercó más hacia donde estaba Ichigo para poder susurrarle al oído

-No tengo intenciones de dejar ir a Orihime. Ella me pertenece

Al ver como el rostro de Ichigo se desfiguraba en una mueca de pura furia, Gin rió y se alejó un poco ya que no deseaba entrometerse, él solo había venido como mero espectador. Esta era la batalla de Aizen.

-¡Maldito cabrón!-exclamó Ichigo perdiendo los estribos tomando entre sus manos su Zampakutoh-¡Zangetsu! ¡Getsuga Tenshou!

De la espada de Ichigo comenzó a liberarse una gran cantidad de energía espiritual que iba en dirección hacia Aizen, él solo sonrió al ver como la inmensa cólera que el humano sentía se veía reflejada en ese ataque desesperado.

-Esto será interesante…-murmuró deteniendo el ataque sin ningún tipo de esfuerzo.


-Ichigo se está tardando-susurró Renji algo molesto-Urahara-san ¿Cuál es la sorpresa de la que nos había hablado?

El rubio se giró hacia el pelirrojo con ojos serios y calculadores, parecía muy concentrado en algo, pero al ver la confusión con la que Renji lo miraba relajó un poco su semblante para no alarmarlo. Había sentido el reiatsu de Aizen junto al de Ichigo, eso no era para nada una buena señal….

-¿Y...?-preguntó Renji sintiéndose ignorado

-Ciertas personas se ofrecieron a ayudarme con su entrenamiento. Pero parece que primero tendrán que ayudarme a detener una pelea.-dio un suspiro, le había dicho miles de veces a Ichigo que no se dejara llevar por sus impulsos.-Por favor pasen

Renji abrió sus ojos como platos al ver las dos personas que entraban a la tienda. ¿Acaso era una broma? El pelirrojo llegó a la conclusión de que a Urahara Kisuke le faltaba un tornillo.


¡Hola! me reporto trayendo la conti de Melodía de Amor. Espero que les guste, disculpen la tardanza y muchas gracias por todos los comentarios. Me hacen feliz ^^. ¡Dejen muchos más reviews!

¿Quienes serán los que aparecieron en la tienda de Kisuke que Renji se sorprendio tanto? Muajaja tendrán que esperar al próximo capítulo

Ja ne~~