Todos los personajes le pertenecen a JK Rowling

Uhhh… la única excusa que logro encontrar es la cantidad de cosas que tengo por hacer y sólo hasta ahora he logrado concentrarme en terminar la historia.

Desde ya, muchísimas gracias a todas las personas que han tomado la molestia de escribir un comentario, de verdad se agradece y da ánimo para continuar hasta el final. Por el momento, espero que disfruten de este capitulo, está cortito y espero que sea de su agrado.

Disfruten de la lectura

"La única causa perdida es la que se abandona"

Destinados al Secreto

Capítulo Trece

"Juntos"

La risa de estudiantes dispersos por la estación lleno por algunos segundos los sentidos de la castaña, la sencilla nota de Harry "Ve a la estación", le había hecho correr hacia ese lugar que poco a poco comenzaba a repletarse de adolescentes que regresarían al castillo para celebrar el baile de navidad, y que después de varias peticiones la profesora Mcgonagall había accedido. Y aunque Hermione sabía que debía asistir, su prioridad sólo era atribuible hacia el ojiverde, le buscaba rápidamente por toda la estación, abriéndose espacio entre los jóvenes y padres presentes.

Se detuvo e intento normalizar su agitada respiración, girándose hacia el imponente tren escarlata que ya estaba listo y dispuesto para emprender el viaje hacia el castillo, de pronto la nostalgia le ataco y su mente le llevo hasta la primera vez que viajo en aquella maquina, el inicio de su vida como bruja y donde conoció al hombre que amaba – Y todo por un sapo – se había dicho la castaña, sonriendo ante ese recuerdo que hoy apreciaba como un tesoro. Es que, conocer al pequeño niño por el cual arriesgo su vida ciento de veces, dejando todo de lado, simplemente estando a su lado, cuidándole aunque él intentará por todos los medios alejarla, sin duda, sólo podía atribuirlo al amor que sentía por él, ese amor que creció y evoluciono con los años y que si bien Hermione temió, sólo pudo rendirse al evidenciar lo obvio, se había enamorado de Harry, sólo Harry, el pequeño niño que conoció en ese tren.

La había observado pasar desenfrenadamente entre estudiantes y padres, y tuvo que contener una sonora carcajada tras un grupo de magos, de igual forma, le miraba detenerse y contemplar el tren frente a ellos, no necesito mayores explicaciones, pues él sabía que la nostalgia le había atacado irrefrenablemente, por muchos años que pasaran, nunca podrían olvidar el día en que se conocieron y que al mismo tiempo, él encontraría a la mujer que amaría y por la cual, dejaría todo.

Sin preverlo, su amor fraternal había sufrido una radical transformación a través de los años y las temerosas pruebas sorteadas, y es que Harry, a pesar de haber estado atraído por Cho y Ginny, siempre coloco a su mejor amiga por sobre ellas, ya sea de forma consciente o inconsciente, sus cinco sentidos estaban enfocados sólo en ella. Y sólo hace algunos años, pudo descifrar la pregunta que siempre rondo su mente y que en su momento nunca pudo contestar ¿Por qué Hermione y no Ginny le había acompañado a ese peligroso viaje? Y la verdadera respuesta había sido simple; porque tenerle lejos hubiese significado un martirio, porque su preocupación hubiese sido mayor y probablemente estaría muerto, porque hubiese estado más perdido de lo que ya se encontraba.

-Cumplí – susurró Harry cuando estuvo tras de Hermione, la aludida se sorprendió y se giro para encontrarse su brillante mirada – Te dije que caminaríamos por ésta estación – y antes que la castaña lograra formular cualquier palabra, le sujeto la mano – Cogidos de la mano, libres.

-Sabes que ésta acción será portada de diarios, señor Potter – Le miró Hermione preocupada, el simple desplazamiento había traído consigo varias miradas de estudiantes – Estás tentando el destino.

-Él ya no puede tendernos jugarretas – formuló sonriente muy seguro de sus palabras – y si así fuese… volverá a perder – le sujetó el rostro entre sus manos y otros pares de ojos de sumaron – gracias, por esperar a este ciego.

-Te esperaría siempre – susurró Hermione y Harry volvió a sonreír – ya sea como tu mejor amiga, tu novia, tu amante. Siempre que me necesites, aquí estaré.

-¿Y cómo mi esposa? – murmuro él sonriendo a más no poder. ¿Cuántas veces había soñado con ese momento? Infinitas. – ¿Serías mi esposa Hermione Granger?

-Sabes que sí – respondió en apenas un susurro –

No necesitó más palabras de por medio, y de un rápido movimiento Harry sujetó a su castaña por la cintura y con esa pasión que por tantos años se mantuvo en la oscuridad, la beso en los labios, sintiendo los brazos de Hermione alrededor de su cuello. Pese a sentirse en su propio mundo, no pudieron evitar escuchar los grititos de las chicas y las exclamaciones graciosas de los chicos, y ambos profesores sonrieron durante el beso al escuchar "Lo sabía" o "Te lo dije", las eternas palabras que durante muchos años le persiguieron y por las cuales siempre intentaron escapar. Sin embargo, aquello formaba parte del pasado y sólo importaba el ahora, el día que habían ganado al destino y que podían ser felices junto a la persona que amaban, sin mentiras ni engaños.

Sólo el imponente ruido del tren anunciando su próxima partida, les hizo separarse y mirarse a los ojos, que hoy brillaban más que nunca y que a pesar del alboroto que se estaba armando por parte de los estudiantes, quiénes se debatían entre embarcarse en el tren o seguir contemplando la escena de sus profesores, siguieron abrazados y con una sonrisa que pocos habían observado en sus labios. Salvo los pocos buenos observadores que habían intuido algún tipo de relación en Harry Potter y Hermione Granger. Y es que cualquier persona que usará sus ojos y la intuición podía afirmar que algo rodeaba a ambos adultos cada vez que se les veía junto.

-Vamos a casa – susurró Hermione sujetando la mano del ojiverde y guiándole hacia el tren

-Minerva nos matará – rió él siguiendo a Hermione. Y ambos, siendo seguidos por todos los estudiantes que hasta hace algunos segundos seguían debatiendo entre ellos – Supongo que el alboroto allí afuera podría ser comparada con incumplir reglas.

-Ya es costumbre –

Ambos volvieron a reír y se refugiaron en uno de los vagones, alejados del resto de los estudiantes y posibles curiosos al interior del tren. Escribieron una rápida nota a James, Helena y Alex, no muy seguros que asistirían al baile pero al menos debían saber que ellos debían estar en Hogwarts.

Abrazados y en silencio disfrutaron del trayecto hacia Hogwarts, no les importaba los cientos de murmullos que escucharían a su alrededor cuando pisaran el castillo y la posible edición especial de corazón de brujas que saldría al anochecer, y ya pronto tendrían tiempo de preocuparse por toda la atención mediática que vivirían los próximos meses, sobre todo considerando que les sería difícil ocultar a su hija y el efecto domino que se desencadenaría.

-Parece una ilusión – menciono Hermione luego de varios minutos en silencio –

-Sólo es la realidad – afirmó Harry afianzando el abrazo que mantenía con la castaña – nuestra realidad, la que siempre debimos mantener. Los errores que podremos haber cometido, ya forman parte del pasado. Ahora, importamos nosotros – añadió encontrándose con los castaños ojos de su mujer.

Volvieron a besarse, ésta vez, sin público ni prisas de por medio, sólo disfrutando de la compañía del otro. El viaje continuo, platicando o simplemente guardando silencio, no sabían a ciencia cierta lo que sucedería la siguiente mañana, ya suponían que la mitad del mundo mágico estaría comentando lo sucedido, sin embargo, ya tendrían tiempo para ocuparse de esos asuntos.

En cuanto el tren se detuvo, esperaron un tiempo prudente para que todos los estudiantes lograsen llegar a los carruajes y encaminarse hacia el castillo. Después de todo, ellos se debían una conversación con la directora del colegio y estaban convencidos que la escena de la estación ya debía de ser de conocimiento público del castillo y parte del mundo mágico.

La simple mirada de reproche de su ex profesora sumado al cierre del periódico que dobló y dejó a un lado, les hizo saber que no necesito de ningún chisme para saber lo ocurrido. Incómodos y sintiéndose de nuevo un par de adolescentes a puertas de ser castigados por infringir las normas, se acercaron hacia el escritorio de la directora del colegio y tomaron asiento frente a ella.

-Debí suponer que este día llegaría – suspiro Minerva al tiempo que se acomodaba sobre su silla, Harry y Hermione relajaron sus posturas y sonrieron – No será sencillo soportar la presión, sobre todo cuando se sepa quién es realmente Helena.

-Lo importante – inició Harry tomando la palabra – es que las personas involucradas, lo saben. Quizás existieron eventos que no logramos controlar y tardarán en resolverse. Al menos, ya no existe ningún secreto.

-En Hogwarts, no será difícil controlar la situación – apuntó Minerva – sin embargo, el mundo mágico será su responsabilidad, lo saben – dijo observando a ambos profesores, quienes asintieron – En cuanto a esto – susurró sujetando el diario y extendérselos, Hermione lo tomo y leyó; ¿Quién dijo Tarde? Decía el titular y la fotografía desde un ángulo que suponía una cámara oculta, a ellos dos besándose, la castaña suspiro y extendió el diario al ojiverde. – Sólo es la punta del iceberg pronto sabrán más cosas.

-Lo sabemos, profesora – menciono Hermione, observó el reloj y sorprendida comprobó que ya pasaban de las siete – Queda una hora. Será conveniente…

-Deben presentarse – asintió la profesora – es mejor disipar los chismes ahora, de lo contrario mañana será peor… lo único que les pido es que se comporten

-Claro – sonrió el moreno dejando a un lado el diario – Confié en nosotros – volvió a decir mientras se incorporaba de su lugar.

¿Cuántos años escondiéndose? Minerva Mcgonagall, no lo recordaba. Observó a ambos adultos salir sonrientes de la oficina y verdaderamente, no les culpó. El camino recorrido siempre estuvo marcado por los desaciertos y malas elecciones, la amargura de ser parte de la vida de su hija recién nacida hace ya diecisiete años y por supuesto no poder demostrar su amor, confinándole al silencio y secreto de cuatro paredes. Sólo ahora y por primera vez, podrían desenvolverse como una pareja normal y que por tanto tiempo ocultaron.

Algo nerviosa se aferro al brazo de su acompañante y espero junto a los demás profesores que la puerta se abriera para pudiesen sentarse a la mesa. Sabía e intuía que aquel salón se llenaría de cuchicheos y miradas, que les tendría a ellos dos como protagonistas, después de todo lo ocurrido ese día en la estación no había pasado desapercibido por ningún estudiante.

La castaña observó a Harry devolverle la mirada y sonreír algo nervioso, aunque no lo admitiesen se sentían tímidos ante esa situación, acostumbrados a fingir y comportarse como los mejores amigos de siempre, y ahora redefinirse como pareja ante todos, les parecía irreal. Sin embargo, solo el silencio y respeto por parte de los demás profesores presente, les hizo sentirse cómodos y aun más cuando Marcus les deseo buena suerte y acompañado de una amigable sonrisa.

Tranquilos, avanzaron juntos a los demás profesores e ingresaron al gran comedor donde ya algunos estudiantes comenzaban a posicionarse entre las pequeñas mesas dispuestas. Harry y Hermione se sentaron en sus usuales asientos y esperaron. Logrando observar a sus hijos, algo perdidos y en compañía de Rob, dando cuenta de todos los rumores y cotilleos que estarían a su alrededor, por supuesto, con algún valor agregado.

-¿Estás bien? – Menciono el ojiverde apretando ligeramente su mano

-Lo estoy – respondió ella sonriéndole muy serena – sólo es… extraño.

-Lo sé – acotó él desviando la mirada hacia el gran comedor. No se hallaba la totalidad del estudiantado pero si una cantidad considerable – Tanto años, siempre al pendiente de quién pudiese vernos

Ambos adultos escucharon el inicio del discurso de la profesora Mcgonagall, sin embargo poca atención le prestaron y continuaron observándose, ajenos a las múltiples de miradas que posaron sobre ellos, obviando de igual forma las palabras de la directora, quien pese a percatarse de la distracción de los estudiantes y la posible causa, continuo.

Escucharon aplausos y la música inundar el gran comedor, instintivamente el ojiverde se incorporo de su asiento extendiendo su mano hacia la castaña, quién sin reparo lo acepto. Sonriendo, se unieron al resto y comenzaron a bailar suavemente.

-Es curioso – susurró Harry – navidad parece ser nuestra fecha predilecta.

-Tal vez siempre lo ha sido – respondió Hermione en el mismo tono – Durante los últimos años hemos tenido un motivo por el cual esperar la navidad.

-Te amo – susurro el moreno acariciando el rostro de su mujer –

-Igual yo – murmuro ella acercándose a los labios del hombre que amaba.

Lucharon toda una vida por su propia vida, exponiéndose a las duras pruebas y a la mismísima muerte, y durante casi veinte años, siguieron en la lucha, ésta vez, por su felicidad. Aquel esquivo bienestar que tantos años no consiguieron, no importo cuanto intentaron alejarse y dar olvido a ese amor adolescente, este mismo se encargo de salir a flote y comenzar a ocupar el lugar que siempre le correspondió.

Un simple y delicado rose hizo estallar en aplausos el gran comedor, y la algarabía de todo un colegio, que hasta cierto punto parecía ser conocedor de un secreto al fin expuesto, de pronto ambos profesores se vieron rodeados por estudiantes, quienes les felicitaban y hacían comentarios.

Lejos del alboroto, Helena observaba a sus padres y su felicidad sólo le hacía contagiarse de ella, sintiendo que los años de secretos , sólo darían paso a nuevos tiempos y donde finalmente lograrían ser la familia que siempre debió ser.

1 enero

Una historia que siempre habíamos adelantado e investigado con la mayor seriedad posible, y que sólo hasta ahora da frutos concretos, ¡y que frutos! Y es que la escena que ciento de estudiantes y padres presenciaron en la estación del tren, sin duda alguna, es digna de admirar y archivar en el álbum histórico del mundo mágico, la escena protagonizada por Harry Potter y Hermione Granger y su apasionante –oculta- relación conmociono a todos e hizo conjeturar cientos de teorías del oculto romance, teorías que por supuesto, aun no están confirmadas.

Cabe destacar que la escena se hizo presente de igual forma durante el baile de navidad en Hogwarts, y donde no tuvieron reparos para demostrar su amor, además de los fuertes rumores dignos de una telenovela muggle de largo aliento. Y es que el posible rumor de una hija entre ambos magos, ha sido materia de investigación y que sigue siendo un misterio.

Lo único certero, es que hoy se confirma lo que muchos dieron por imposible y sólo es la realidad, Harry Potter y Hermione Granger están juntos, y la evidencia de su vida junto desde que apenas si eran unos niños.

Historia en proceso…

-Todavía lees eso – sonrió Hermione sentándose al lado del ojiverde. Ya había pasado un mes y todo parecía marchar bien – sabes que la noticia se centra ahora en Helena, James y Alex.

-Lo sé – suspiró él doblando el diario – Sólo me convenzo que ese diario siempre tuvo la razón.

-¿Incluso que jugaba contigo? – Inquirió Hermione entrecerrando los ojos

-¿Quién sabe? – Rió y antes que fuese víctima de un golpe, la atrapo entre sus brazos y la beso –

Sintió los brazos de su castaña sobre su cuello y el metal del anillo de compromiso rosar, hace poco sus respectivos matrimonios habían llegado a terminó y no habían desperdiciado tiempo en comprometerse.

Porque lo quieran o no y a pesar de todos los obstáculos; Harry y Hermione formaban parte de un equipo que jamás logro separarse y que siempre encontraría la forma de unir sus vidas. Porque hicieron lo imposible y lo hicieron realidad, el secreto del destino, simplemente era amarse.

FIN

No es sencillo finalizar con una historia, mas considerando que ya unos meses se dio por finalizado un ciclo, que sin duda, marco a muchos de nosotros, y es que observar las escenas finales y no asociarlo con algún momento de tu vida; escribiendo, platicando con tus amigos o simplemente alucinando con otra historia, es inevitable.

Por el momento, no tengo otro proyecto (al menos armado), sólo ideas aleatorias sin conexión entre ellas. Eso sumado al tiempo y a nuevos proyectos de los cuales debo concentrarme, dejan poco espacio a la escritura y reflexión. Espero, tener otra historia pronto. Aunque por el momento, sólo resta seguir leyendo.

En fin, estaré esperando sus comentarios. Y de nuevo, muchas gracias por dedicarle un tiempo a esta historia que solo hizo satisfacer lo que nunca pudo ser pero que siempre estará latente. Al menos en mi imaginación.

Saludos y Hasta la próxima.

Anita.