Capítulo 14: "Melancolía"
Yo pensé que todo iba a hacer como antes, que Darien se enojaría y que dejaría pasar un par de semanas para comenzar a buscarme y poder solucionar todo, yo estaba dispuesta a hablar, pero no, nada fue igual.
Han pasado dos meses y yo no he visto ni he sabido de Darien, al principio Amy trato de hablarme de él trato de convencerme de buscarlo, me comento como se encontraba pero mi orgullo pudo más y le pedí que no me hablara de él, con el paso de los días, Amy desistió de su intento por acercarme a él. También lo intento Andrew y después se unió Lita, pero a la larga tuvieron el mismo resultado.
Yo me enfade cuando al paso del par de semanas y él no hizo intento alguno por acercarse a mi, mil ideas han pasado por mi cabeza, desde una infidelidad por su parte, su desinterés, su enfado hasta que me haya olvidado, y cada idea duele más que la otra.
Todo es culpa de mi maldito orgullo, mis celos me cegaron y a la larga todo eché a perder.
Hoy hace dos meses que no lo veo, no hablo con él, no permito que me hablen de él… ¿Darien se sentirá como yo? ¿Me extrañara? ¿Me echará de menos? ¿Pensara en mí?
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Serena se encontraba en el sofá de su departamento, miraba como llovía por la ventana, en días como ese, era cuando la llenaba la nostalgia, cuando se preguntaba ¿Qué estaba haciendo Darien en esos momentos?
Miraba a la gente pasar, la lluvia no era tan tupida como para que la gente buscara refugio y evitara las calles, al contrario, había gente paseando, podía ver desde la ventana a personas abrigadas, con su paraguas y brincando de aquí para allá tratando de evitar los charcos de agua que ahora se amontonaban en las calles, vio pasar una pareja, esto llamo de más su atención, él sostenía el paraguas, abrazaba a la chica por la cintura y la pegaba a él para evitar que la chica se mojara, ella le sonreía feliz gustosa de sus demostraciones de afecto. Serena suspiro y desvió la mirada.
La rubia tenía sus cosas esparcidas por la mesa de la sala, tenía abierta la lap en el centro, papeles esparcidos por los lados, una taza de café a medio tomar asomaba por una esquina, revistas desperdigasas por la sala, libros abiertos, lapiceros regados, montones de sobres esparcidos por el sofá, cartas abiertas por el piso, un bloc de notas sobre el teclado.
Se había sumido en su trabajo con la esperanza de ahogar su tiempo y esperar que este pasara tan deprisa como pudiera, se había concentrado tanto en el trabajo que la habían promovido a su parecer, había dejado su columna de consejos de belleza que la verdad no era su meta en la vida para pasarla a la columna de consejos, por raro que pareciera, su nuevo trabajo le gustaba, leía las cartas que le llegaban, seleccionaba las que le parecieran más interesantes y investigaba la mejor forma de responder a las personas que habían mandado la carta, jamás se imagino que terminaría de consejera de personas desconocidas pero le agradaba.
Sus días se habían establecido, se levantaba, iba a la oficina, atendía su correo, hacia las investigaciones pertinentes y redactaba sus consejos, regresaba a casa, organizaba su tiradero, hacia algo rápido de comer, tomaba su baño relajante y a dormir. Su rutina era ahora cotidiana, había días que variaba pero regresaba a lo mismo en cuestión de días.
No es que se quejara pero ahora todo era monótono, sin luz, sin calor, sin alegría. Lo bueno era que no se sienta sola, el trabajo la acompañaba.
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Darien estaba en su nueva oficina en la clínica, había sido un día largo y agotador, había tenido guardia la noche anterior y después tuvo que tomar su turno regular a falta de personal, hacia escasos 5 minutos que había terminado con su último paciente y ahora descansaba los ojos recargado en su silla.
Al extender la mirada vio con orgullo su nuevo logro, ahora era adjunto en el departamento de Neurología, era un gran avance para alguien de su edad, ahora era que veía el fruto de su esfuerzo, trabajo y dedicación, era feliz en el plano laboral, pero a esta hora, después de una larga jornada de trabajo era cuando se daba cuenta que no había nadie en casa que lo esperara, que le cocinara, que estuviera ahí para compartir su alegría, sus logros o simplemente que lo consolara cuando algo no salía como lo esperaba.
Habían pasado dos meses desde la ultima vez que vio a Serena, se juro a si mismo que no la buscaría más, ella había querido su espacio y él estaba dispuesto a dárselo, la amaba perdidamente, ella era el amor de su vida, su motor, la razón de su vida, su todo; pero era ella quien le había pedido marcharse y él no podría soportar un rechazo más.
Los chicos habían intentado convencerlo de que la buscara, que tratara de arreglar las cosas con ella, que le hiciera ver que todo era mentira, que él la amaba y jamás haría algo por lastimarla, pero él ya no tenía ni fuerzas ni voluntad para hacerlo. Su rechazo lo mataba y se había prometido que ya no más.
Se había dedicado en cuerpo y alma al trabajo, rápidamente había regresado a ser el hombre que era; frió, distante, solitario, dedicado en cuerpo y alma a su profesión. El director del hospital estaba más que feliz de que el regresara a ser el hombre didacado única y exclusivamente al hospital.
Había tenido que hacer de tripas corazón y hacer lo imposible para regresar su atención a su trabajo, regresar su dedicación a su pasión que era la medicina, sus problemas tenían que quedarse en casa, Ann le había hecho ver que dejarse morir por Serena no le dejaría nada productivo por lo que había luchado con todas sus fuerzas por dejar su tristeza, su soledad, su dolor en casa, encerrado en ese departamento donde lo único que hacia era recordarle los buenos momentos y los peores.
Se estaba planteando la idea de vender ese departamento, si bien era cierto que ahí había pasado momentos inolvidables con Serena, también ahora era su cárcel, en donde con solo poner un pie en el, hacia que regresara a su mente que estaba solo.
Sus amigos habían sido una ayuda importante en esta transición, ellos habían dedicado su tiempo libre a subirle el animo, trataban de que se la pasara bien para evitar que recayera en su depresión, lo invitaban a tomar una copa, a un partido de fútbol, a un bar, hasta Yaten le insinuó que era bueno cambiar de aires y lo quería llevar a un table dance, pero desecharon la idea al recordar que sus respectivas parejas los matarían si alguna vez se enteraban de que sus chicos habían ido a esa clase de lugar.
Darien se dio cuenta que ya se le había hecho tarde, los chicos habían planeado una noche de tragos, querían festejarle su nuevo ascenso, él no estaba de humor para festejar pero sabía que si se negaba los chicos allanarían su departamento y arrían la fiesta ahí por lo que decidió mejor seguirles la corriente y verlos en el bar, eran demasiado desordenados y luego él tenía que levantar su tiradero.
Recogió sus cosas y cerro la oficina, se despidió de su secretaria y salio del hospital con rumbo a su actual cárcel, llego al departamento, dejo sus cosas por ahí y se dirigió a bañarse, se cambio por algo más informal y salio al encuentro con los chicos, seguía sin humor pero peor era quedarse encerrado en el departamento.
Llego al bar y ahí ya estaba Yaten y Nicolás, ellos le hicieron señas y fue a reunirse con ellos, al poco tiempo llego Richard y tras él Andrew, una vez todos pidieron sus respectivas cervezas y comenzaron a bromear, era bueno tener un grupo de amigos, era otra cosa que tenía que agradecer a su relación con Serena, por ella había conocido a los chicos y poco a poco se habían hecho buenos amigos, no era que los apreciara tanto como a Andrew que era casi si hermano sino que se habían ganado un lugar especial en su corazón, en los últimos tiempos se habían hecho indispensables para no caer en su depresión, sus tonterías lo hacían olvidarse un poco de su tristeza.
Era obvio que eran un grupo agradable a la vista, no había mujer que no se percatara de su presencia, pero le daba gusto ver que ninguno de sus amigos le dedicaba una segunda mirada a ninguna mujer, eran hombres de sentimientos comprometidos, no es que no disfrutaran de la atención de las féminas sino que su relación estaba ante cualquier coqueteo, sus respectivas mujeres eran importantes y él se sentía satisfecho de que sus amigas estuvieran bien correspondidas por sus chicos.
Entre broma y broma estaba pasando un rato ameno, quien iba a decir que personalidades tan diferentes fueran tan compatibles, todos reían de las ocurrencias de Nicolás, las desubiqueses de Yaten, las buenas intenciones de Andrew y la sensatez de Richard y el completaba el grupo con su sentido común.
―Darien… ¿Has pensado en secuestrar a Serena? ―le pregunto de la nada Yaten con unos tragos encima viendo pasar a una chica de falda roja, le guiño un ojo.
― ¿Qué? ―pregunto Richard viendo raro a Yaten, siguió su mirada a la chica que le aventó descaradamente un beso, él negó con la cabeza.
―Seria buena idea. ―aprobó Nicolás y siguió la mirada de sus amigos mirando a la chica que ahora les sonreía descaradamente.
― ¿Están locos? ―les pregunto Andrew refiriéndose a sus coqueteos con la chica en cuestión. Darien siguió la mirada y vio a la chica.
―Linda falda. ―les comento sarcástico al referirse a lo corta que era.
― ¿La de Serena? ―pregunto extrañado Richard, se había perdido en la conversación.
―No tonto. ―Le dijo―. La de la chica de rojo. ―le sonrió coqueto, Darien al verlo rodó los ojos, Yaten nunca cambiaria y él que pensaba que Mina lo tenía controlado.
― ¿Serena usa faldas? ―pregunto perdido Nicolás, al regresar a la conversación después de pasear su mirada por el lugar.
―Olvídalo, no entiendes nada. Nunca entiendes de hecho ―le dijo despreocupado Andrew.
―Para que hablar de Serena teniendo este panorama… ―siguió Yaten admirando el lugar.
― ¿Tu admiras el lugar teniendo a Mina? ―pregunto sensatamente Darien.
―No es el caso. ―se defendió Yaten regresando su atención al grupo que lo veía extrañado―. Yo solo digo que Darien debe distraerse.
― ¿Distraerse con otra mujer? ―pregunto incrédulo Richard.
― ¿Por qué no? ―pregunto despreocupado Yaten.
―Por que él ama a Serena, tonto. ―le recordó Richard.
―Pero Serena no esta, así que no haría nada malo. ―les guiño un ojo Yaten.
―Cuando las chicas salgan solas, ¿Esta bien Mina se divierta con otro hombre aprovechando que no estas? ―contraataco Richard.
―Por supuesto que no, Mina es mi mujer. ―reprocho celoso Yaten.
―Lo mismo sucede con Serena y Darien. ―Lo ilustro Andrew―. Una cosa es que ella no este aquí y otra es que Darien aproveche.
―Yo voto por que Darien secuestre a Serena. ―les dijo Nicolás regresando a la conversación y aligerando el ambiente.
― ¡Alguien que alaba mis ideas! ―dijo alegre Yaten.
―Otro loco. ―les dijo Andrew divertido.
―Ok genios, una vez secuestrada, ¿Qué haría con ella? ―pregunto Richard, arqueando la ceja intrigado. Darien los veía discutir divertido. Los chicos se quedaron pensando.
― ¿Tenerla encerrada hasta que entre en razón? ―propuso Andrew.
― ¡No, que flojera! ―Se quejo Yaten―. Arruinas mi plan maestro. ―Le golpeo la parte de atrás de la cabeza a Andrew―. Yo digo que la secuestre, se la tienda en las rodillas y la azote hasta que a la mujer se le quite lo necia, que le haga entrar en su atolondrada cabecita que él la ama solo a ella y después que le haga el amor de una forma salvaje y desenfrenada. ―le levanto las cejas a Darien de una forma sugestiva para enfatizar sus palabras, los hombres soltaron a reír.
― ¿Estas idiota? ―Pregunto negando con la cabeza Richard―. Perdónalo hombre, se le cayo a su mamá de chiquito. ―los chicos soltaron la carcajada.
―Ok, no aprecien mi interés en mi amigo aquí presente que sufre por su atolondrada mujer. ―se quejo lastimosamente Yaten. Y todos volvieron a reír.
―Gracias hombre, aprecio tu interés. ―le contesto Darien divertido.
―Mínimo el interesado agradece mi preocupación. ―les dijo Yaten aun sentido y todos se rieron de él.
―Yo opino que el plan maestro de Yaten es muy bueno. ―Esto le regreso la alegría a la cara de Yaten―. Solo con pequeñas modificaciones. ―les dijo Nick animado―. Yo secuestraría a Serena, la llevaría a un lugar apartado, romántico, la seduciría y le haría el amor hasta que ella olvidara su nombre y solo gritara el mío. ―les dijo arqueando la ceja. Y todos volvieron a reír.
―Pero si tú secuestras a Serena, Rei te castra. ―le dijo divertido Darien y los demás volvieron a carcajearse.
―Sin contar que aquí el amigo te destripa. ―Le dijo divertido Andrew―. Recuerda que tiene un bisturí y sabe como usarlo. ―Todos estallaron en carcajadas otra vez.
―Haber genio ―le dijo Yaten a Richard―. Ilústranos con tu deslumbrante sabiduría. ―Richard rodó los ojos―. ¿Qué debería hacer aquí el amigo con su esposa una vez que la tenga secuestrada?
― Para empezar ―le dijo a Yaten―. Yo no la secuestraría.
― ¡Que aburrido! ―se quejo Yaten, pero Richard lo ignoro.
―Yo que Darien la buscaría, le pediría hablar con ella, en un lugar neutro para que no hubiera distracciones, le explicaría como ocurrieron las cosas ―Yaten rodó los ojos―. La trataría de convencer de que regresara conmigo, le pediría que no me alejara de ella, que me dejara amarla.
―Eso es aburrido. ―Les dijo Nick―. Sin contar que ya lo ha hecho y la mujer no coopera. ―les recordó.
Al ver que Darien volvía a deprimirse cambiaron inmediatamente de conversación y se fueron por cosas más ligeras, pero el simple comentario de Nicolás le había bastado para terminar su buen humor, Nicolás tenía razón, Serena no cooperaba y ya se le habían acabado las ideas para reconquistarla y se había hecho a la idea que por más que moviera cielo y tierra, si Serena se negaba a escucharlo, él no podía hacer nada.
Escuchaba la conversación con sus amigos y sus futuros planes para la salida de chicos, estaban planeando ir a las carreras de autos la próxima semana y los chicos consultaron sus agendas y cuando la fecha salto a la luz se le encendió la alarma roja, seria el aniversario del día que él le había pedido matrimonio a la rubia. Su animo termino por desinflarse, surgió la melancolía. Le dolía recordar.
Dejo a los chicos discutir de los planes a futuro y cuando le pidieron opinión alego que tenía guardia en el hospital y que trataría de cambiarla pero la verdad era que no le apetecía salir ese día, se le antojaba revolcarse en su autocompasión recordando lo que había sido y lo que probablemente no regresaría.
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Serena había despertado más animada que el día anterior, pasar el día con las chicas la entusiasmaba, le entretenía y la hacia olvidarse por un momento de todo y era bien recibida la distracción.
Preparo la casa para las visitas, levanto su tiradero del día anterior y dejo el resto del trabajo para cuando las chicas se fueran, había adelantado gran parte y no se preocuparía por el trabajo, el día de hoy era de ella y las chicas.
Las alcanzo en el centro comercial, fueron al súper a comprar lo que necesitarían, comida chatarra, refrescos, helado y demás golosinas que se les antojara, fueron a la tienda de discos por las películas que esa tarde verían y después regresaron al departamento.
Lita les dio una clase rápida de cocina, les enseño a preparar una rica y rápida pasta a la italiana, y después se sentaron a comer lo que habían preparado, la comida paso entre risas y diversión entre las ocurrencias de Mina y los comentarios sarcásticos de Rei, Serena había extrañado los fines de semana con sus amigas y ahora que los tenía de vuelta no había poder humano que la hiciera desperdiciarlos.
Se fueron a la sala a ver las películas y después hicieron un pequeño receso para preparar la cena, la comieron en la cena mirando otra película, era sorprendente que aun tuvieran hambre con toda la comida chatarra que habían ingerido viendo la primera película.
Después de cenar las chicas se pusieron a dar manicure a la otra, se arreglaron las uñas y se hicieron tratamientos de belleza, Mina les corto el cabello y Lita y Amy les pusieron mascarillas, Serena se dejaba consentir, mínimo después de este día tendría varios kilos de más pero también unas manos muy lindas y un cutis terso y sin imperfecciones.
En lo que su sesión de belleza transcurría, las chicas vieron oportunidad de sacar a relucir el tema de Darien, a Serena se le veía triste, aunque sonreía la sonrisa no llegaba a sus ojos, se le veía apagada, melancólica, Había tanta tristeza en sus ojos que le hacía doler el corazón de las chicas, no querían ver a su amiga así, si estaba en sus manos hacer que ellos se reconciliaran harían lo que fuera necesario. Lo tenían decidido, bajaron el volumen de la música y decidieron sacar el tema a la plática.
― ¿Haz visto a Darien? ―pregunto casualmente Rei.
―Sabes que no. ―reprocho la rubia.
―Deberías de buscarlo. ―le dijo Mina.
―No creo que sea necesario. ―le contesto Serena cortante―. No creo que al él le interese que lo busque. ―les dijo resentida―. Él no me ha buscado.
―Por que tú se lo pediste. ―le recordó Lita.
―Chicas, por favor… cambiemos de tema. ―les suplico.
―No Serena, es por tu bien y lo sabes. ―le dijo Mina.
―Queremos verte feliz. ―le dijo Amy.
―No creo que buscarlo sirva de algo. ―les dijo Serena.
―Claro que serviría. ―Le dijo Rei―. Darien vería que te importa. ―Serena solo hizo un mohín.
―Deberías buscarlo y decirle que lo amas. ―Le dijo Lita. Serena negó con la cabeza.
―Lo que deberías de hacer es ir, encerrarte con él en su consultorio y desvestirte frente a él. ―Las chicas sacaron los ojos por las ocurrencias de Mina―. Después acorralarlo y violarlo. ―les dijo sonriendo como el gato de Alicia en el país de las maravillas. Las chicas ignoraron sus comentarios como siempre.
―No Mina… ―negó Rei con la cabeza―. Mejor que vaya al departamento, que lo aceche durmiendo, que lo ate a la cabecera de la cama con sus corbatas ―Rei sonreía complacida―. Y después le haga un pequeño striptease y cuando haya captado su interés… ―novio las cejas sugestivamente―. Que le haga el amor y después ya que le diga que lo ama. ―sonrió feliz con su idea. Amy meneo la cabeza ante las locuras de sus amigas, Serena solo la vio con la boca abierta ante las ideas.
―Este… ―Serena negó con la cabeza roja de la pena ante las imágenes mentales que las ideas de las chicas le crearon.
―No les hagas caso ―le dijo Amy a Serena―. Búscalo, habla con él, dile lo que sientes, deja que él te explique lo que paso y tu aclárale que no paso nada con Alan, ―al ver que Serena negaba con la cabeza insistió un poquito más―. Si hablan aclararan todo. Se aman Serena, eso es lo importante. ―la quiso hacer entrar en razón.
―Yo se que Darien esta igual de mal que tu, dense la oportunidad de aclarar todo, empieces de nuevo. ―Le aconsejo Lita―, Andrew dice que esta muy triste, que aunque se ríe, en el fondo se puede ver la tristeza que tiene. ―Serena la vio con los ojos nublados por las lágrimas―. Solo guíate por tu corazón…
Serena se quedo pensativa y no quiso comentar más nada, era cierto que ella estaba muy deprimida, que se había concentrado en su trabajo para evitar sufrir y hasta la fecha le había resultado pero no tenía el valor de ir y buscarlo, de abrirle su corazón para luego descubrí que a Darien ya no le importaba y ella regresara con ganas de morir al saberse culpable de haberlo perdido.
Las chicas miraron que Serena se perdía en sus pensamientos, sabían que estaba pensando y en quien, no entendían como podía ser tan necia de negarse a aclarar las cosas con Darien, ellas sabían que era cuestión de enfrentarlos, de que ambos dijeran su versión de los hechos y estar dispuestos a perdonarse, a querer empezar nuevamente, a tener ganas de amarse como siempre.
Decidieron no insistir más, no querían afectar su relación con Serena por insistir más de la cuenta, sabían que a la larga Serena se rendiría, solo esperaban que no fuera demasiado tarde.
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La semana comenzó nuevamente y con ella Darien y Serena se sumieron nuevamente en su respectiva rutina, a pesar de que habían pasado bien el fin de semana a lado de sus respectivos amigos, por su lado estaban más ausentes y deprimidos que antes, la platica con ellos los habían puesto así, Serena la dejaron piensa y piensa con respecto a buscar a Darien pero su miedo podía más, ella no soportaría que Darien la haya olvidado y seguido su vida sin ella, ese miedo la detenía, sin contar que no sabría como decirle lo que sentía, lo que había pasado, por su parte, Darien comenzaba a flaquear con su idea de no buscar a Serena, la insistencia de sus amigos lo habían dejando pensando, ¿pero si la buscaba y ella volvía a rechazarlo? Negó con la cabeza ante el pensamiento, no podría soportarlo una vez más.
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Los chicos al ver la desesperanza de sus amigos quisieron intervenir un poco más, Yaten y Mina habían ido a comer al restaurante de Lita encontrándose de paso con Andrew, habían intercambiado la información del fin de semana y no querían quedarse con los brazos cruzados, a pesar de que sabían que no tenían que intervenir.
Acordaron hacer una pequeña reunión para festejar el éxito del restauran de Lita, habían acordado hacer una cena para poder encontrar a Serena y a Darien para ver si así podían hacer que ambos se encontraran, le habían avisado al resto que estuvo de acuerdo salvo Amy y Richard que seguían con la idea de dejar a la pareja que resolviera sus diferencias solos, pero las chicas habían decidido ignorarlos y seguir con su plan.
Llegando la noche indicada habían cerrado temprano el restauran y Lita y Andrew habían preparado una cena ligera para agasajar a sus invitados, las parejas fueron llegando en el transcurso de unos minutos, todos estaban contentos por el éxito de Lita, los confabuladores esperaban impacientemente la llegada de los invitados de honor pero estos se hacían del rogar.
― ¡Hola a todos! ―Saludo Serena llegando tarde como era su costumbre―. Siento la tardanza pero pase a la casa a cambiarme. ―les dijo a todos sonriente.
― Hola Serena. ―regresaron el saludo.
Andrew miro el reloj impaciente, Darien llevaba retrasado media hora y era rarísimo en él, esperaba que no fuera a dejarlos plantados y echar su plan de juntarlos por la borda al no llegar.
Comenzaron a platicar todos entre si y ayudaron a colocar el pequeño buffet que Lita había preparado para cenar, y comenzaron a servirse a su gusto, la platica era tan amena, Serena se reía de los comentarios de Yaten, era obvio que era tal para cual con Mina, par de desubicados, lo sentía por los hijos que algún día tendrían, ¿Qué les esperaba con unos padres así? Sonrió mentalmente ante su idea.
Miro discretamente el reloj y vio que llevaban cerca de dos horas conviviendo, miro a su alrededor y todo parecía normal, nadie se veía preocupado ni impaciente, lo tomo como señal de que todos estaban tranquilos y pasándola bien, era obvio que no habían invitado a Darien a la reunión para no hacerla sentir mal.
La tristeza le cayó de lleno. Por su culpa habían excluido a Darien del grupo.
Se sintió culpable.
No quiso disfrutar de la fiesta sabiendo que Darien estaba solo en quien sabe que lado, comenzó a despedirse alegando un fuerte dolor de cabeza resultado de su excesivo trabajo, las chicas se miraban entre si pero no discutieron su petición, Andrew la acompaño a la salida y la vio tomar el taxi que la llevaba a su casa y al verla irse se sintió decepcionado. Su plan había salido mal.
El resto siguió la fiesta no muy animados, sus intentos de casamenteros se iban uno tras otro a la basura, era obvio que cupido no estaba de su lado.
El resto de los chicos siguió conviviendo sin muchos ánimos, a los pocos minutos oyeron la puerta abrirse y pensaron que a Serena se le había olvidado algo pero cual fue su sorpresa al ver entrar a Darien, tenía el aspecto un poco maltrecho, se veía visiblemente cansado.
―Lo siento. ―se disculpo―. Hubo una emergencia y tuve que quedarme más tiempo a ayudar. ―les dijo con una sonrisa cansada.
Las chicas tenían ganas de azotarse contra la pared, ¡Serena no tenía ni 5 minutos que se había ido! El karma les estaba cobrando una muy grande peor que nada de lo que planeaban les salía bien.
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Serena despertó al otro día más desanimada de lo habitual, volteo a la mesita de noche y el despertador parpadeaba eran las 7 de la mañana, odio su mala suerte, para ser sábado odiaba pararse temprano pero al parecer a su reloj biológico le importo un comino, intento reconciliar el sueño pero no lo logro, se levanto y comenzó a hacer la rutina de los sábados, limpieza, cuando llego a la cocina miro su calendario pegado a la pared cerca del refrigerador, en el día de hoy estaba marcado con corazones de todos los tamaños y una sola palabra abarcaba el recuadro del día, "Okinawa". Se le vino a la cabeza el pequeño viaje que tenía para Okinawa.
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Serena llego al hotel, tenía calor, el calor era húmedo por lo que la ropa se le pegaba al cuerpo por el sudor, no había querido viajar en ferry por temor a ser presa de los recuerdos más hermosos de su noviazgo con Darien, cuando hacia 4 años la había invitado a un fin de semana romántico jamás imagino que al llegar a Okinawa le propusiera matrimonio frente a la playa paradisíaca de aguas cristalinas, habían pasado el fin de semana más hermoso, se habían comprometido, habían hecho por primera vez el amor, habían planeado su vida juntos. Suspiro cortando de tajo sus pensamientos.
Se registro en el hotel y se dirigió a su habitación a darse un baño, después bajo al restaurante por una comida tardía y paseo un poco por el hotel, le traían recuerdos tan lindos que ahora le parecían agridulces.
Una vez que vio que comenzaría a oscurecer fue a la playa, quería rememorar ese día que fue tan feliz, llego a la playa indicada y puso una toalla y se sentó a mirar el horizonte.
Su mente comenzó a trabajar, recordó como conoció a Darien, sus constantes peleas, aun no sabía como pero de una pelea habían terminado en besos, Darien le había dicho desde ese día que la amaba y ella sin entender por que pero fue la mujer más feliz del mundo.
Recordó su noviazgo, sus altas y bajas, sus peleas, sus reconciliaciones, recordó que Darien tuvo que viajar un año a estados unidos por una beca y ella fue tan infeliz y desdichada, se en ese tiempo de separación se había dedicado a hacer todo lo posible por sacar la carrera, por ser la mujer que Darien necesitaba, recordó que el día de su cumpleaños recibió serenata y al asomarse al bacón encontró a Darien con una rosa roja en la mano, voló escaleras abajo a sus brazos, no podía creer que después de un año el estuviera ahí y más el día de su cumpleaños. Después de ese día se habían hecho inseparables.
Había recordado lo orgullosa que se sintió en su graduación, verlo vestido de toga, la había dejado anonadada al verlo dar el discurso de despedida a los alumnos, lo vio recibir su diploma y al bajar del estrado brinco a sus brazos sin importarle lo que la gente pensara, quería ser la primera en felicitarlo. Después llego la suya, lo había saludado desde el estrado cuando le dieron su diploma y una vez terminada la ceremonia, él la había recibido con un enorme ramo de rosas.
Recordó su invitación a Okinawa, recordaba que Darien le había dicho que él asistiría a un congreso pero que era una isla hermosa y que quería que ella la conociera, ella consiguió el permiso para acompañarlo, recordaba haber vagado por la ciudad y después cuando había regresado al hotel una nota pidiéndole encontrarlo en la playa, cuando llego lo vio parado mirando el horizonte, iba vestido de traje, sin corbata, se veía guapísimo, la había recibido con una sonrisa, habían platicado sobre sus respectivos días, después casi al oscurecer había sacado una rosa del saco de su traje y ella se la había agradecido con una sonrisa, pero al acercársela a la nariz vio que dentro brillaba algo, al sacarlo vio que era una sortija con un brillante en medio, ella lo miro y el la abrazo, le susurro al oído "¿Te casarías conmigo?" Serena había llorado y besado desesperada y el sonriente le dijo que lo tomaría como un "si".
Serena seco sus lágrimas que habían salido sin haberlas notado, sentía su corazón estrujado, desearía que Darien estuviera en ese momento con ella, que ambos recordaran todo lo que ella había recordado, que hicieran nuevos planes.
Se limpio las lágrimas y volvió su vista al horizonte. Vio el sol comenzando a ocultarse, pego sus piernas a su pecho y recargo la barbilla sobre sus rodillas, comenzaba a enfriar la tarde pero ella no se levantaría, estaba tan a gusto con sus recuerdos.
― ¿Puedo sentarme?
Escucho una voz y levanto la mirada, sus ojos se abrieron como platos y su boca formo una perfecta 'o'.
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¿Qué les pareció chicas? ¿Mucha palabrería?
Se que les prometí reconciliación pero este capitulo fue transición de la pelea a la reconciliación, en el próximo si abra muchos besos y mimos.
Besos a todas, nos leemos la prox semana.
SalyLuna.
Viernes, 18 de febrero de 2011
PD:
Feliz día del amor y la amistad, aunque sea tardío, espero que lo hayan pasado muy bonito, les mando besos y abrazos.
