Disclaimer: Los personajes presentados en este relato no son de mi pertenencia, sino que de la de Isayama Hajime, un tipo genial al que le faltan varias cazuelas.
Nieve derretida
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Ni siquiera Annie pudo evitar tensarse ante la presencia de aquel sujeto. Sería demasiado difícil de derrotar y probablemente ella acabaría muerta ante el más mínimo error así que luego de pensarlo unos instantes decidió que por el momento no lo atacaría y se centraría más en los otros dos, a quienes fácilmente podía acabar.
Esto consternó a los dos jóvenes, el que la rubia relajara la postura que había adoptado luego de que el vampiro apareciera podría indicarles que ella pretendía unirse al hombre. La verdad es que ellos no lo veían como un enemigo, porque no lo era, no interfería en sus planes y más que nada estaba ayudando con su propósito por el simple hecho de estar allí. Incluso habían hecho cosas para salvarlo de ser descubierto, atrasando las expediciones y ocultando pistas importantes, incluso, matando.
–Les he hecho una pregunta –gruñó el vampiro.
Ambos jóvenes retrocedieron un paso al mismo tiempo. Hubiera sido una escena muy graciosa, ver a dos hombres en la flor de su vida, altos y fuertes, siendo intimidados por una chica y un hombre bastante bajos y más delgados que ellos, pero en este caso ambos tenían razones suficientes como para querer escapar.
Annie observó detenidamente la situación, por el momento, y solo por ese instante, Levi le servía, por lo que no atacaría ni haría nada estúpido. Solo dejaría que ese hombre obtuviera la información que necesitaba para luego hacer su movimiento.
Cambiado la dirección de su ataque, Annie se enfrentó a ambos chicos con los que había compartido hasta hacía poco sus ideales, mostrando finalmente del lado de quien estaba en ese extraño encuentro.
A Levi poco y nada le importaba la decisión de la rubia, aunque había comenzado a impacientarse, que esos mocosos no le respondieran le provocaba un dolor de cabeza terrible, haciendo que su entrecejo se frunciera y su cuerpo se tensara preparándose para una batalla a la que no quería entrar.
–Respondan.
Insistió por última vez, luego requeriría a la tortura de ser necesario hasta que descubriera sus razones.
–¿E-es que eso… no te ayuda? –preguntó nervioso el rubio extendiendo sus manos hacia delante, mostrando sus palmas mientras sonreía de manera temerosa.
–¿Ayudarme? –Levi había alzado una ceja bastante incrédulo.
–Te lo dije, Reiner –habló el otro chico tomando el hombro del rubio –No podemos usarlo –susurró con el miedo marcado en su voz.
–Sí, sí, ayudarte –seguía Reiner haciendo caso omiso a su amigo –El cazador estaba pronto a recuperarse –explicó algo aliviado, Levi parecía tomarle atención –Y si él lo hacía, solo sería cosa de días para que Mikasa te encontrara. Ella está totalmente obsesionada con encontrar a Eren y créeme que te sería un dolor en el trasero… Por eso, velo como un escarmiento.
–¿Ah, sí? –preguntó el vampiro sonando bastante interesado, cosa que incitó aún más a Reiner.
–¡Sí! Con esto tendrás más tiempo para…
–¿No has pensado que tal vez yo no requiero de tus servicios? ¿Quién te ha dicho que necesito tu ayuda? Eres solo un idiota en mi camino –bufó haciendo que el alma del rubio se congelara de inmediato y que el moreno que lo acompañaba se pusiera a la defensiva –Pretendes usarme –soltó con indiferencia –y estás muy equivocado si crees que resultará.
Levi relajó su postura nuevamente, se había crispado al decir esas palabras sin siquiera notarlo, por lo que ahora intentaba mantener esa calma con la que deseaba permanecer.
Le molestaba que esos chicos intentaran pasarse de listos y se debía a ello que había estado a punto de explotar. Pero logró mantenerse firme al plan, habían decido él y Petra que solo iría a investigar bien todo, por eso la mujer había aceptado que partiera solo, ya que conociendo su carácter, era más que obvio que algo más ocurriera.
Annie ahora volteó a ver al hombre de cabellos oscuro. Era la primera vez que lo veía pero desde el comienzo supo que él era el hombre al que había estado buscando. Su mente dio un vuelco luego de muchos pensamientos retorcidos y recuerdos lejanos sobre hace algo más de un mes cuando todo en aquella villa parecía ser paz y tranquilidad.
La rubia frunció su entrecejo demostrando su descontento. Nadie podía saber lo que pasaba por su mente, especialmente porque sus emociones se mantenían bajo control la mayor parte del tiempo, pero ahora no era así y con su rostro ensombrecido le dijo a los otros tres sin articular ninguna palabra que toda la discusión se había acabado y que mejor se prepararan para lo que se avecinaba.
Levi la miró con cierto interés, ella era distinta a los otros dos, no parecía actuar una manera tan torpe y al parecer sus razones eran distintas. Probablemente si había alguien allí que le causaría problemas, sería esa mujer menuda de mirada azul glacial capaz de congelar el alma de quienes no podían soportarla.
–Dime si planeas devolver a Eren –habló la joven girándose completamente para estar frente a frente a Levi.
–¿Devolver? –preguntó burlesco provocando que la rubia frunciera un poco más su ceño.
–Eren no te pertenece –Annie estaba en el punto exacto al quiebre, pronto se mostraría como era verdaderamente y todo el plan de los tres chicos se acabaría.
–U-un segundo –intervino Reiner, pero era demasiado tarde.
La rubia había adoptado una posición de pelea que de inmediato Levi reconoció, era la misma que usaba Eren. Entrecerró sus ojos con astucia, probablemente se trataba de los mismos trucos que usaba el chico, pero al ver la confianza de la joven supo que ésta debía tener un nivel superior al de Eren. Era más que claro quien había sido el pupilo y quien el maestro.
Retrocediendo un par de pasos, Levi se decidió por dejar espacio para que la joven pensara en todo lo que estaba haciendo. Atacarla no estaba en sus planes, eso era todo lo que se repetía en su mente recordando la promesa a su soldado.
El momento de tensión era máximo. Ni Reiner ni su amigo parecían querer interrumpir, ambos parecían tan aterrado de Levi como de la pequeña rubia. Si algo ocurría y esa tensión se rompía para dar paso a la lucha todo acabaría al mismo tiempo que comenzaría. Probablemente la aldea entera fuera a ver qué ocurría y ya no existirían secretos que pudieran salvar a ninguno de ellos. Con eso en mente Reiner se apresuró y habló con algo de autoridad.
–Deberíamos mantener todo en bajo perfil.
Ambos le miraron al instante. Annie estaba completamente fastidiada con su compañero, poco y nada le importaba la aldea y el plan, por fin tenía frente a ella al hombre que se había llevado a Eren y no permitiría que escapara con vida, no ahora que le había confirmado que no tenía intenciones de devolverle a Eren. Gruñó con cierto fastidio y dio un paso adelante, sin relajar un poco su postura atacante.
–Annie.
Esta vez había sido el chico más alto quien había hablado y solo entonces la joven pareció reaccionar de manera positiva, mas seguía lista para atacar.
–No hay razón para la que Levi no quiera devolver a Eren, solo te está molestando.
Ante las razonables palabras del joven la chica se decidió por ceder. Tenía razón, ese maldito solo había jugado con ella, pero no podía entender porqué razón lo había hecho. Decidida a que se trataba de la manera en la que el vampiro conseguía diversión, relajó su postura bajando sus brazos hasta que por fin parecía haber dejado atrás la idea de atacar.
–Podrían explicarme ahora porqué tres niños humanos están metidos en todo esto –pidió Levi cruzando sus brazos sobre su pecho, no podía quitar la vista de la rubia, era demasiado intrigante para ser un simple humano así que buscó en ella un indicio de algo más, sabía que era distinta por la extraña esencia que despedía pero no lograba reconocerla.
Entrecerró sus ojos centrándose en ella, estaba seguro de que encontraría una respuesta si se mantenía concentrado en la joven. Los otros dos podían ser igual que ella pero nada en sus acciones podía afirmarlo, mas ella se veía más dispuesta a cooperar, al menos de manera inconsciente, con la búsqueda de Levi.
–O tal vez no tan humanos –susurró complacido con su conclusión.
–Tenemos cuentas que saldar con Erwin, al igual que tú –dijo Reiner llamando la atención de vampiro quien caminó hacia un tronco caído para sentarse.
–Adelante, no me moriré con el sol, así que tenemos todo el día.
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Eren se había quedado dormido sobre ese sillón y Petra no tuvo el corazón para despertarlo, así que solo le puso una gruesa manta encima y sonrió de manera maternal. En un pasado ella sí quería tener hijos, casarse con un buen hombre y hacer una vida normal como el resto de las personas. Y lo hubiera hecho de no ser por lo malditos que acabaron con su pueblo, impidiéndole tener las cosas sencillas de la vida que le hubieran entregado una gran felicidad.
Aun así era feliz con Levi a su lado y no tenía demasiado de qué quejarse. Tal vez sí, porque él parecía más interesado en su rehén que en ella, pero al final tampoco le importaba, estaba tan acostumbrada a ser ignorada por el mayor que definitivamente esto era otra cosa que debía dejar pasar, al final, Eren en algún momento debía volver a su casa y todo esto terminaría.
Con aquellos pensamientos en mente dejó la habitación para dirigirse al patio techado donde esperaría el regreso de Levi.
Tras varias horas de pie sin siquiera moverse un poco pudo ver a los lejos la silueta del mayor, caminaba bastante tranquilo, lo que la alegró unos segundos, probablemente no había pasado nada malo y eso la aliviaba. Soltó un suspiro cerrando sus ojos y esperó a que el hombre llegara a su lado.
Cuando ambos se miraron ella no pudo evitar sonreír ligeramente y llevó su mano hacia su boca para opacar una ligera risa, el rostro de fastidio de Levi le decía que nada malo había ocurrido, pero que definitivamente estaba molesto por eso mismo. Supo que su señor había querido patear a todos esos sujetos a los que había ido a interrogar, pero no lo había hecho por respeto a la promesa que se habían hecho. No pudo evitar sentirse feliz y solo en ese momento se dio cuenta de que ya era de noche y no había atendido a Eren en todo el día.
–Un día muy largo –bromeó ella entrando en el castillo en compañía de su amo.
–La próxima vez irás tú –gruñó Levi –¿Dónde está?
No tenía que mencionar su nombre, era tan obvio, así que Petra agachó la mirada y la culpa inundó su rostro. No tenía que decir nada más, Levi rodó los ojos y se encaminó hacia su despacho.
–No hay grandes cambios en los planes –anunció entrando en la habitación seguido por la pelirroja –No nos interesan esos idiotas –explicó –No tienen nada que nos sirva.
–¿Está del todo seguro?
–Sí –afirmó totalmente convencido –Si es que atacamos al mismo tiempo, solo deberás entender quién es nuestro verdadero enemigo. Ellos son solo una pieza inservible…
–¿No se deberá a que ellos atacaron la casa de Eren? –preguntó la menuda mujer, acertando como siempre –Tal vez no le agrade, pero por más que quiera apartarlos, podríamos siquiera usarlos como peones –dijo ella sabiendo que tenía toda la razón con sus palabras –No debe mezclar las cosas –soltó algo celosa –Yo tampoco soy feliz con que hayan intentado hacer una cosa así –dijo la verdad sonando algo apenada –, pero tenemos cosas que hacer también. No estamos aquí por ese chico.
–Creí que no querías que sufriera más –soltó Levi con astucia, entrecerrando sus ojos –Ahora quieres, no solo que dejemos a los atacantes de su familia vivos, sino que nos unamos a ellos.
–Él entenderá.
–¿Ah, sí?
Petra calló. Definitivamente Eren jamás los perdonaría por algo así, pero…
–No tiene porqué enterarse todavía.
Lo último dicho por la pelirroja hizo a Levi caminar con paso firme hasta donde suponía que estaba Eren. Se alegró de verlo allí, aun dormitando con sus ojos verdes tan cansados que parecían no poder mantenerse un minuto abiertos. Pero cuando Levi apareció en su campo visual se incorporó rápidamente, olvidando el sueño y el hambre, preguntándose qué había ocurrido y si le contarían esta vez.
Levi solo lo miró durante unos instantes, la noche anterior el chico le había rogado que le dijeran qué estaba ocurriendo, le había perseguido con insistencia y se había mostrado como un niño pequeño tan asustado que ya no parecía la pequeña bestia que había llegado al castillo hacía poco más de un mes.
No podía, por más que quería no podía ocultarle la verdad a esos ojos verdes que incluso parecieron alegrarse con su llegada. Petra muchas veces podía parecer tener la razón, especialmente porque ella todavía entendía lo que era ser humano, pero esta vez ella se había equivocado, no le ocultaría algo tan importante a ese mocoso que había sufrido un martirio antes de saber comportarse como era debido.
Bufó un poco y se apoyó en la pared a sus espaldas, cruzando los brazos para mirarle tranquilamente, el chico parecía histérico por conocer las noticias, tanto así que sus ojos se habían abierto más de lo normal y su cuerpo se inclinaba hacia delante, esperando que las palabras salieran de los labios de Levi, atento a cualquier movimiento de éste que le dijera que comenzaría a hablar lo que él quería escuchar desde la noche pasada.
–Quemaron tu casa.
Levi había soltado esa frase sin poco de tacto y con una voz tan monótona y seca que heló por completo el cuerpo y alma del muchacho. Como si estuviera por sufrir un ataque de pánico, llevó su mano hacia su pecho y comenzó a respirar pesadamente, abriendo aún más sus ojos, sintiendo como el frío sudor comenzaba a bajar por su espalda, todo a su alrededor parecía dar vueltas y comenzaba a marearse, parecía que comenzaba a caer en un vacío cuando la voz de Petra lo salvó.
–¡No debe soltar algo tan delicado de esa manera! Además, debe decirle todo.
–Tu hermana está viva.
Tal vez Petra sí tenía razón, contarle todo ello podía ser algo fuerte para el chico, porque, aunque se le había dicho que la jovencita había sobrevivido, aún estaba en shock. Aunque de nuevo culpó a la pelirroja como siempre, si no quería que algo así sucediera debió ser ella quien hablara. Sabía que era muy probable que la reacción hubiera sido la misma, pero no quería hacerse cargo de sus acciones, no ese día, estaba tan fastidiado por culpa de esos mocoso que Petra le había obligado a mantener con vida que hoy y siempre todo sería culpa de la mujer, incluso las cosas más ínfimas.
–Oye, tu hermana no murió.
Insistió nuevamente al ver lo poco y nada que había reaccionado el chico tras las palabras de alivio que había soltado de manera tan insensible como la noticia principal. Gruñó y miró a la pelirroja que rodó los ojos y se acercó al chico.
–Eren –susurró la mujer tomando su mano entre las suyas –¿Nos has oído? Tu hermana está bien, Eren, lo prometo. Yo misma la vi salir con un chico rubio por una ventana durante el incendio y ambos se quedaron lo suficientemente lejos para que las llamas no los alcanzaran –explicó con dulzura llamando la atención del menor, cuyos ojos se encontraban cubiertos de lágrimas que todavía no se resbalaban.
–¿Sí? –preguntó con un hilo de voz y ella asintió de manera amable mientras entrecerraba sus ojos y sonreía.
–Sí.
Levi bufó rodando los ojos, ese tipo de escenas le molestaban y esperaba que todo ese ambiente de calor humano se acabara rápidamente. Ya no había cabida para él en ese tipo de cosas, de nuevo, era Petra quien sabía ser humana.
–¿Fuiste a verla? –preguntó Eren algo ilusionado, dirigiendo su mirada hacia Levi quien solo alzó una ceja.
Sí, en el fondo había ido también a comprobar el estado de la casa y de la familia de Eren, había sido también gracias a eso que se había enterado que dos personas habían muerto en el lugar, pero como el muchacho solo hablaba de la pelinegra pensó que eso sería poco importante.
–Gracias –murmuró de forma casi inaudible, llamando la atención de ambos vampiros durante unos minutos, provocando un silencio bastante abrumador.
Levi bufó quedamente mientras miraba a la nada y Petra sonrió luego de unos momentos, estaba bastante sorprendida por el cambio de actitud que iba teniendo Eren, y, aunque sentía celos por su culpa, no podía evitar sentirse feliz con ese tipo de cosas, el chico pronto confiaría en ellos y ya no habrían más momentos de incomodidad.
Aunque en verdad no los hubo durante las últimas semanas. Eren se había hecho cargo de las tareas hogareñas como si nada y durante todo ese tiempo parecían ser los tres una especie de familia que convivía en paz y trabajaba para el bien común. En ese momento Petra pudo sentir de nuevo la calma que se les había sido arrebatada hacía medio siglo, pudo permitirse tener paz en su interior y su alma dio un respiro, quería vivir en ese cuento de hadas por siempre.
Tal vez vengarse no había sido una buena idea, solo tal vez debían retirarse y vivir como si nada hubiera ocurrido, siendo felices muy lejos, llevándose a Eren quien parecía llevar consigo la paz que tanto le servía a ellos en su vida inmortal.
…
…
Habían pasado dos semanas desde el incidente del incendio y Eren se había convencido del todo de que su hermana estaría bien. Estaba Armin allí para ayudarla y prestarle un techo si fuera necesario, él y su abuelo habían sido siempre excelentes personas y más desde que su padre había desaparecido.
La casa era lo último material que le quedaba de su madre, su padre y su pasado feliz, pero no importaba a esas alturas. Después de todo lo vivido había entendido que cosas así carecían de valor y que lo único importante era que su hermana, lo único que en verdad le quedaba, estaba bien, con Mikasa a salvo él podría mantener siempre su moral en alto y nunca se rendiría.
Se prometió a sí mismo que cuando todo eso terminara ellos se irían de ese pueblo. Probablemente partiría a Trost, aún lo estaba pensando, pero fuera como fuera, el próximo verano él y la joven asiática se alejarían de ese lugar.
Sin embargo no pudo evitar preguntarse si Levi podría ganar. Para cumplir su plan primero debía salir con vida y si Levi perdía era muy probable que él, un simple rehén, terminara como comida de vampiro.
Negó con la cabeza quitándose todas esas ideas de la mente, claro que Levi ganaría, el tipo debía ser un ente con suficiente fuerza si quería desafiar a alguien tan poderoso, además, con el tiempo aprendió que Levi no era la clase de persona que se jactaba de cosas que no poseía, mejor dicho, ni siquiera era capaz de alardear de él mismo, el vampiro era una persona verdaderamente recatada con lo que refería a su ser, por lo que aceptó y creyó ciegamente en él.
Volvió al castillo con algo de leña y la dejó en la cocina donde Petra desollaba a un animal que había cazado la noche anterior. En verdad le daba pena comerse a esos ciervos, siempre los había encontrado tan hermosos que el asesinar a uno le parecía un acto de total crueldad. Solo se encogió de hombros ante un pensamiento que llegó a su mente, si no fuera porque ese animal moría, él no podría comer.
–Se fue de nuevo –anunció Petra –Pero volverá de inmediato.
–¿Qué va a hacer tanto a la aldea?
–Vigila a tres chicos –respondió ella restándole importancia al asunto, aunque bien sabía que el muchacho era curioso.
–¿Quiénes?
–No lo sé –era verdad, Petra no sabía de quiénes se trataban, mucho menos manejaba sus nombres y estaba segura de que Levi no había preguntado por éstos.
Eren suspiró y se derramó sobre la mesa, poniendo sus brazos sobre ésta, estirándolos hasta que ya no daban más. Se había aburrido mucho ese día, como todos, había comenzado haciendo los quehaceres y cuando había acabado le preguntó a Petra si podía ir por leña. Ella aceptó, aun sabiendo que Eren tenía prohibido adentrarse en el bosque, pero pensando que nada malo ocurriría lo dejó ir, siempre atenta a los sonidos que llegaba a sus agudos oídos, solo por si el chico la necesitaba.
–Le he dicho que pueden ser nuestros aliados, pero ha terminado aceptándolos como enemigos –anunció ella, siguiendo la conversación que se había cortado durante mucho tiempo.
–¿Y por qué? Creo que Levi necesita toda la ayuda necesaria. Eso me sirve a mí también, quiero salir con vida de aquí –explicó el chico incorporándose de a poco.
–Su razón es muy válida.
Eren aceptó en silencio, ella siempre tenía razón con todo lo que decía. La vio cortar los filetes de carne, dejando unos pocos para cocinar y otros para secarlos y guardar algo más. No estaba bien matar animales tan seguido en la zona, por lo que Eren había propuesto guardar la carne mediante medios rudimentarios de conservación. Ninguno de los dos vampiros se negó así que ahora Petra seguía las instrucciones del menor para aprender bien cómo hacerlo.
Cuando hubieron terminado ambos se digirieron a la biblioteca a leer, mientras en silencio esperaba cada uno a Levi.
Eren se preguntó por enésima vez si todo aquello era real, si no se trataba de un sueño y que al despertar estaría atado al sótano como hacía un tiempo. Recordar todo eso le molestaba un poco, pero no importaba, aunque él y Levi no se habían conocido de la mejor manera posible y habían tenido encuentros terribles en el pasado, ahora parecían no solo llevar la fiesta en paz, sino que cada vez que el pelinegro salía, Eren no podía evitar preocuparse, especialmente cuando tardaba en llegar.
Sonrió amargamente, parecía una especie de esposa que se preocupaba cada vez que marido partía en un viaje de negocio. No pudo evitar recordar a su mamá, ella actuaba así cada vez que su padre partía en la diligencia a Trost en búsqueda de medicinas y conocimientos que ayudarían a todos en el pequeño pueblo de Shiganshina.
Se levantó casi por inercia y caminó hacia la ventana enorme siendo seguido por la atenta mirada de Petra. Puso una mano sobre esos vidrios de colores y sonrió de nuevo, ahora de manera más sutil y sincera, era Levi quien volvía al castillo, con paso firme y veloz se acercaba siendo seguido por la capa que se elevaba ligeramente al viento.
Entonces el vampiro elevó su vista solo un poco para encontrarse con la silueta pegada en la ventana del segundo piso donde se encontraba la biblioteca. Claramente se trataba de Eren quien también parecía tener su mirada dirigida hacia él. Lo observó durante unos instantes y más que antes incluso quiso volver a la aldea y matar a esos mocosos que casi habían acabado con la única familia que le quedaba a ese chico de hermosos ojos verdes.
Luego volvió su mirada al suelo, la nieve bajo sus pies se derretía de a poco, como era natural luego de cada una de sus pisadas y se preguntó cuánto duraría aquél invierno. Había escuchado que en esa zona muchas veces los inviernos ocupaban gran parte del año y en silencio deseó que ese fuera igual, o que al menos le diera tiempo suficiente para que Eren le perdonara por completo.
No supo cuándo esa se había convertido en su meta inmediata, ni cómo había ocurrido, y aunque la ocultaba de todos, seguía bastante presente en su mente cuando no había nadie cerca, o cuando el niño lo miraba como ahora, añorando que sus pasos se reanudaran para que pronto estuviera dentro del castillo.
Levi volvió a caminar luego de unos segundos observando en silencio la silueta frente a él. Se alegró al ver que el chico no había retrocedido ni un solo paso, incluso cuando ya estaba por entrar en el lugar. Apostó que cuando alcanzara la biblioteca, el chico estaría de pie cerca de la puerta y no pudo evitar soltar una ligera sonrisa cuando lo comprobó.
Entró dejando su capa negra a un lado en el fuego de la chimenea y por un extraño impulso llevó su mano hacia los cabellos castaños, revoloteándolos solo un poco para luego seguir su camino a uno de los libreros, de donde escogería algún aburrido volumen de una vieja enciclopedia y estudiaría algo que probablemente ya no era real.
No podía acomodarse a los tiempos modernos, él ya estaba quedando obsoleto y esperaba que luego de acabada su venganza, pudiera morir en paz como debió haberlo hecho hace siglos.
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Soy feliz, jamás creí que iba a tener cien comentarios, especialmente cuando comencé y tenía como uno o dos por capítulo. Así que muchas gracias a todos por sus ánimos, a quienes escriben especialmente por eso, un abrazo gigante porque, como verán, en el fondo yo soy súper mamona.
Volviendo al fic. Ah, le queda tan poco (estoy exagerando algo) y me está mucho gustando escribir estas partes, porque ahora todo se vuelve hasta más cruel incluso que al principio. Pienso que le di demasiado tiempo de descanso a los protagonistas así que ahora merecen… la muerte e.e (por favor, no crean que van a morir, solo lo dije de manera metafórica, aunque ni siquiera fue una metáfora (no del todo)). Aun así no esperen que ya en el siguiente capítulo todos lloren.
Iba a hacer una broma muy mala cuando Eren se entera de que su casa fue quemada. Algo así como "¿Mikasa está bien?" y Levi diría algo como "¿Que eres sordo? Está completamente quemada, niño" entonces Eren lloraría, pero me arrepentí a tiempo, no era el momento.
Me gusta mucho la cadena alimenticia en el castillo. Petra caza para alimentar a Eren, Levi bebe la sangre de éste y luego la misma Petra se alimenta de nuestro sargento. No sé, me parece tierno.
También me encanta la conexión que Eren y Levi están teniendo, eso es muy tierno igual y tiene una explicación muy sencilla que pronto revelaré si es que aún no se han dado cuenta.
Ah, y no, Annie, Bertholdt y Reiner no son hombres lobos, pueden relajarse sobre ello, no me gusta mucho mezclar las cosas aunque los autores modernos lo hacen mucho con estas dos especies.
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-tofe3: ¿En serio? ¿Me lo dices de verdad? Porque si es así has hecho a una persona muy feliz.
-Kisara: Jeje, sí, vaya que lo son, son mis pequeños loquillos. Muchas gracias por comentar y espero que este también sea de tu agrado.
-dametsuna: Es muy triste que no se amen, me estresa mucho y me hace querer cambiar por completo la historia, pero no lo haré, debo resistir. Y sí, bueno, no sé, no sé si son traidores de verdad porque en verdad sus planes eran distintos desde un comienzo xd. Espero no haberme demorado tanto. Gracias por tus comentarios.
