Este fanfic fue creado sin fines de lucro, los personajes no me pertenecen, fueron creados y son propiedad de Yumiko Igarashi y Kioko Mizuki.
Capítulo 14
DÍAS DE HOSPITAL.
-¿Qué esta pasando aquí? – Espeto Susana indignada
- No entres sin tocar, Susana. – Dijo Terry cubriéndose con una sabana
- No es ético de una enfermera actuar así. – Dijo Susana celosa, Candy no respondió.
-¿Actuar como, Susana?, Ella no ha hecho nada malo, yo he empezado. – Dijo Terry, no le gustaba que Susana hablara como si tuviera el derecho de opinar sobre él.
-Pero puede lastimarte y… - Comenzó a decir Susana
-Ya me estoy cansando de tus peros, déjanos solos unos minutos. – Pidió Terry, más bien ordenó. Susana rechino los dientes y salió del cuarto.
Se encontraba celosa de que ella, en sus casi dos años de conocer a Terry, nunca pudo hacerlo reír de la forma en la que lo hacía con su enfermera, y mucho menos habían jugado de una forma tan íntima como lo hacían ellos…
Lo que ocurrió dentro de la habitación fue que, durante el baño de esponja de Terry, comenzaron una pelea con agua… Solo eso hizo que la actriz se enfureciera, aunque ya sabemos, fueron solo celos. Pasaron unos minutos y Candy hizo pasar a Susana.
-Terry… creo que lo que vi fue algo muy inapropiado por parte de tu enfermera. No es correcto jugar de esa manera, y menos contigo desnudo.
- Mira Susana, lo que yo haga no es asunto tuyo. Yo puedo divertirme de la forma que me plazca y si ella me hace feliz no veo el problema. Si es por la falta de ropa no te sorprendas tanto, ella es quien me ducha a diario, ya no hay misterios. Además, como mi enfermera, dudo mucho que me lastime pues ella es cuidadosa. - Candy se puso roja.
- Sigue sin parecerme correcto, pero no quiero pelear. Hace mucho que no te veo. – dijo Acercándose para besarlo, Terry la hizo a un lado. Él no tenía idea de porque no le agradaba la idea de que su enfermera lo viera besando a otra.
- Con permiso… - dijo Candy a punto de irse.
- No es necesario que te vayas, Candy. – dijo Terry
- Debe de pasar tiempo con su novia, a solas. – dijo y salió con rapidez.
-Ella no es mí… - se quedó diciendo el joven.
Susana quedo fascinada de saber que todos pensaban que ellos dos mantenían una relación. Esperaba que pronto estuviera en los periódicos. Se aventuró a decir…
-Me han dicho que hacemos una buena pareja. – Dijo la actriz
-Que equivocados están. – contestó el chico
-Terry, he estado pensando y yo ya te demostré cuanto me importas. Estuve a punto de dar mi vida por ti… ¿Qué otra prueba quieres? Ya es hora de que nuestra relación pase a otra fase.
- Estaría de acuerdo contigo, pero el problema es que ya nos pasamos todas las fases. Primero conoces a la persona, después te gusta la persona, la cortejas, para finalmente pedirle formar una relación formal. Después, mucho después, viene la entrega carnal. El problema es que tú me diste todo antes de que si quiera pasara la primer base. Ya no hay marcha atrás, no me gustas y no quiero una relación. No veo que más puedas ofrecerme. – dijo Terry con crueldad, Susana comenzó a llorar. Su ego fue lastimado.
- Eres un canalla, Terrence. – dijo llorando del enojo.
- Es justo por lo que jamás te pedí algo serio, Susy. Bajo aviso no hay engaño. Nunca te mentí ni hice falsas promesas. – Dijo el joven muy calmado
- Te odio. – Dijo Susana con amargura y salió del hospital.
Como ya se imaginaran, esto no es suficiente para que Susana se rinda. Ella esta encaprichada con Terry y no se ira así de fácil.
Después Candy volvió a la habitación por la tarde.
-Te traje de comer, Terry. – Dijo Candy
-Candy, Susana no es mi novia. – fue lo primero que dijo
-Yo… yo no tengo porque inmiscuirme en tu vida privada. No tienes por qué explicarme cosas…- dijo Candy bajando la mirada.
-Escúchame, solo no es mi novia. No me dejes a solas con ella, por favor. –
- Está bien. – Candy sabía que aunque no era su novia, mantenía amoríos con ella. Después de leer los periódicos se dio cuenta de la activa vida de Terry. Esto incluía a muchas mujeres, entre ellas no dudaba que a Susana Marlow.
- Te traje algo. – Dijo Candy sacando un periódico.
- No quiero ver eso. – Terry no quería saber nada sobre la obra en la que no actuaria.
- Entonces lo leeré yo. – Candy carraspeó y comenzó a leer en voz alta-
OTRA TRAGEDIA PARA ROMEO Y JULIETA
Cientos de personas pidieron un rembolso al saber que el joven actor Terry Grandchester no actuaría en la puesta.
Se estima que se perdió un 40% de audiencia. Lo que resulta ser una catástrofe para la compañía de Teatro Stanford.
La pérdida es una verdadera tragedia para la compañía. Todo parece indicar que, aunque la obra no es mala y el reparto está conformado por buenos actores, esta terminara siendo un fracaso. Recuerden que el estreno de la obra será este fin de semana, yo, su escritor, asistiré a la obra para dar mi critica.
Robert Hatway, dueño de la compañía y director de la obra, necesitara encontrar una solución rápida o terminara perdiendo incontables cantidades de dinero.
Terry se quedó mudo. Muy probablemente Susana venía a hablar sobre esto.
-Solo hay una solución, desde donde yo lo veo. – dijo Candy
-Pero no pueden retrasar la obra, costaría mucho dinero pues ya han apartado lugar en cada uno de los teatros de la gira. –
-Terry, solo piensa, ¿Qué da más pérdidas? ¿Retrasar la obra o que nadie asista a verla? Aunque sabes, creo que pueden sacar un buen beneficio de todo esto.
- ¿Y cómo, pecosa? –
-Podrían empezar la gira sin ti, perdiendo a la audiencia. Y en cuanto puedas te unes a la gira sorpresivamente. Te aseguro que las taquillas explotaran. Los que no fueron a la obra por tu ausencia querrán que vuelvan a su ciudad para poder ir a verte… También creo que aunque hayan visto la obra, irían a verla otra vez solo para verte a ti. Podrían alargar la gira, ganarían mucho más. -
-Sorpresivamente es una buena idea… - Dijo Terry meditando, en realidad era una idea fabulosa. – Le escribiré a Robert de inmediato, pásame bolígrafo y papel, pecosa.
Y así Terry escribió en una carta la gran idea de marketing propuesta por su enfermera.
-Estoy un poco oxidado, tengo mucho que ensayar. – Dijo Terry sacando su libro de Romeo y Julieta
-Yo puedo ayudarte, leyendo los otros diálogos – propuso la rubia.
- Te lo agradezco pecosa, tú puedes usar el libro. – dijo y se lo entrego.
- Es de ella, ¿verdad? – pregunto Candy viendo el libro
-Sí, fue un regalo. – contesto Terry, Candy se dio cuenta de lo importante que era ese libro para él.
-Te advierto que no soy una buena actriz. – Dijo Candy
-Gracias, Candy. – Dijo y comenzaron con el ensayo improvisado
Terry se sorprendió de lo bien que surgían sus propios diálogos, parecía que de verdad sentía sus palabras… y con Candy como Julieta todo fluía muy bien, él se sentía confiado y en calma.
-Terry… actúas precioso. –dijo sorprendida por el talento del chico
Y así durante días Candy y Terry hacían de Romeo y Julieta. Practicaban todas las tardes, en ocasiones en los jardines. Robert fue a ver a Terry un día antes del estreno.
-Hola, Terry. – Saludo el hombre
-Robert… - Contesto Terry
-He recibido tu carta, me llego hace días con el mensajero del hospital. Lamento no haber venido antes, pero tenemos la obra encima. – Dijo Robert
-Comprendo. –
-Es una estupenda idea. Con lo mucho que te quiere el público seguro nos lloverá gente en cuanto vuelvas. Si te soy honesto no creí que alcanzaras a volver a escena. Cuando te lastimaste el tiempo de la gira fue recortado, pero me ha dicho tu doctor que en un mes y medio, estarás listo para salir de aquí. Tu herida está cicatrizando ya. ¿Tu cómo te sientes?
-Bien, no me duele más que cuando hago movimientos bruscos. No se ha infectado y comenzó a crecer tejido nuevo, no fue tan grave como pensamos. Pienso que fue más la impresión de ver algo atravesando mi pierna. Pero yo supongo que en un mes y medio podré alcanzarlos. Estoy bastante bien, un mes será suficiente. –
-Es una herida profunda, Terrence, no quiero que arriesgues tu salud.-
-Le aseguro, señor Hatway, que me encuentro bien. – Dijo Terry seguro
-Tu juventud esta de nuestro lado, entonces te esperaremos. – Dijo Robert antes de despedirse, después salió del hospital.
Otra semana pasó, Terry y Candy ensayaban la obra, platicaban un rato, Terry tocaba la harmónica para ella y se deleitaban sintiendo al bebé en el vientre de Candy, el cual había crecido considerablemente a sus ahora 6 meses (casi 7) de embarazo. Candy hacia un arduo trabajo para lograr curar la herida de Terry lo más pronto posible.
Era una tarde normal en el hospital, sin muchos acontecimientos en realidad, cuando una mujer preciosa, con rasgos muy finos y de cabellos castaños llego a recepción, lugar en el que por casualidad pasaba Candy.
-Buenas tardes señora – saludo a la recepcionista amargada - Vengo a ver al joven Terrence Grandchester.- dijo la mujer
La recepcionista la vio con esa cara de fastidio que suelen tener todas las recepcionistas de hospital y solo le dijo: Lo siento, el joven no recibe visitas.
-Necesito verlo, yo soy su madre.- demando la mujer
-¿Y viene hasta ahora? La necesitamos hace unos días, cuando llego, dado que él es menor de edad. Necesito que firme unas cosas.
-¿Y podré verlo?- cuestiono la mujer
-Si. – Contesto la recepcionista
-SU MADRE- Pensó Candy – La miro con detenimiento y pudo notar que lo que llevaba era una peluca y que se trataba de nada más y nada menos que de Eleanor Baker.
Candy observo como la mujer firmo varios papeles para después dirigirse al cuarto en el que se encontraba su paciente, como era un poco (demasiado) curiosa, siguió los pasos de la mujer. Vio como esta entro sin tocar y cerró la puerta tras de sí. Candy se quedó ahí de pie, con expectativa, después de pensarlo un minuto entro con sigilo y escucho la discusión:
-¡Vete de aquí! ¡Ya te he dicho que no quiero volver a verte nunca más!- Espeto Terry
-Escúchame Terry, por favor- Rogó la mujer
-No grites más, todos podrían enterarse de quien eres, sería terrible si se supiera que una actriz como tu tiene un hijo como yo- siguió en su papel Terry
-Terry… fui a buscarte a Escocia, creí que estarías ahí de vacaciones con el resto de tus compañeros, pero no estabas y…
-No tengo nada que decirte.- fue la tajante respuesta del joven
-Escúchame Terry, por favor, necesito hablar contigo…-Dijo la madre de Terry con lágrimas en los ojos
-Ya te dije que yo no quiero hablar contigo, vete.- dijo el joven visiblemente molesto
-Por favor escúchame una sola vez – suplicó la bella rubia
-Cállate, no te conozco, yo no tengo madre. –escupió las palabras con rencor el castaño
-Compréndeme, en aquel momento no pudo ser de otro modo- dijo la mujer con gran pena
-Estados Unidos en invierno… que viaje, pero tú fuiste más fría que el invierno. No quisiste verme cuando fui al teatro a buscarte. – Dijo Terry recordando con nostalgia y rencor.
-Lo sentí tanto… ¡Lo sentí tanto Terry! – Dijo la actriz con remordimiento
-No debí haber hecho semejante viaje para verte.-
-¡Pero luego corrí detrás tuyo! – dijo ella con desesperación
-No necesito tus disculpas, ¡Vete! ¡VETE!- Grito Terrence
-¡BASTA! – Entro Candy al ver que la pelea se salía de control, madre e hijo quedaron atónitos
-Terry… tienes que ser generoso- dijo Candy
-No lo soy. –dijo Terry
-Estas mintiendo, quieres a tu madre más que a todos, pero finges que no es así. -
-¿Mi madre? No me hagas reír.-Dijo con desdén
-Mire esto, señora – dijo Candy sacando el libro de Romeo y Julieta que Terry y ella usaban para ensayar- No le haga caso, señora. Diga lo que diga de su madre tiene la misma sangre.
-Terry…-dijo Eleanor- Lo guardaste todo este tiempo
-Basta Candy, no sigas hablando más. – Intento callarla Terry
-Yo no tengo madre ni padre, antes nunca lo había pensado. – Dijo la chica de ojos verdes.
-Yo tampoco los tengo. – dijo Terry
-No me sentía sola porque tenía buenas maestras y buenas amigos. Pero ahora que voy a tener un hijo me di cuenta de que buenas maestras o buenas amigas no son lo mismo que tener una madre. Yo quiero tener una madre, sea quien sea, quiero tener una mamá, y quiero que mi bebé también tenga un padre… -dijo Candy llorando y salió de la habitación a toda prisa.
-Cuando el duque me alejo de tu lado… cuando fuiste a buscarme al puerto… esa era mi madre, la única- dijo Terry y Eleanor se acercó a él, llorando, se sentó en la cama y lo abrazo – El mismo libro… - Continúo hablando
-¿Libro? – Pregunto la madre
-Cada vez que una frase me gustaba y quería subrayarla ya lo habías hecho tú.
-Terry…-
Y así madre e hijo se reconciliaron gracias a la intervención de Candy. Después de esto Eleanor comenzó a visitar a Terry, obviamente en cubierto, y las cosas mejoraron mucho. Terry sentía que algo dentro de él sanaba y al mismo tiempo se sentía más unido a su pequeña enfermera, que ahora podía llamar amiga.
En los días que compartían los tres, fueron contadas las ocasiones en las que Susana se aparecía, llegaba como si la plática que tuvieron Terry y ella jamás hubiera pasado. Eleanor pensaba que Susana era una chica bella y agradable, pero se daba cuenta de lo mucho que asediaba a su hijo por lo que era consciente de que no era buena para Terry. Le agradaba el hecho de que fuera actriz, pero si a Terry no le gustaba la chica no había más que decir. Además se dio cuenta de que no era muy amante del teatro la joven, puesto que no la reconoció. Cualquier persona amante del teatro ya se habría percatado de quien era Eleanor en verdad.
- Así que ayudas a Terry a ensayar, Candy. – Dijo la mujer
- Algo así, me limito a hacer de los personajes que no son Romeo, pero solo leo lo que dice el libreto. – Explico Candy
- Que bueno que te decidiste por la medicina, porque de actriz… - dejo al aire Terry la oración,
- ¡Grosero! – Dijo Candy indignada cruzando los brazos
- Hijo no seas mal agradecido, estoy segura de que Candy hace su mayor esfuerzo. – Reprendió la madre del chico, Terry soltó una ricita.
- Es broma, pecosa. No hay otra Julieta como tú. – Dijo Terry, se sentía tan fresco y cómodo cuando ensayaba con Candy que la sentía como la mejor actriz del mundo.
- Bueno, será mejor que me retire. Hijo cuídate mucho, vendré en cuanto pueda. – Dijo Eleanor al ver que los chicos jugaban entre ellos.
-Está bien, madre. Nos vemos. – Eleanor salió de la habitación. Candy y Terry siguieron en lo suyo por un rato cuando tocaron a la puerta. Se trataba del camillero, Steven.
- Buenas noches. Candy saldré a cenar fuera, ¿Gustas acompañarme? – Invito el joven
- ¡A cenar! – Dijo Candy emocionada, en esos días vaya que había estado hambrienta. – Pero tengo que dar de cenar a Terry y…
- Puedes ir, si es lo que quieres. – Dijo Terry poniéndose serio.
- Mmm… Creo que no debería. Gracias Steven. – Se negó Candy.
- Entonces te traeré algo. Dime ¿Qué se le apetece al bebé más consentido del hospital? – Pregunto el camillero acariciando la pancita de Candy. Ante este gesto Terry apretó los puños. Era sumamente posesivo y su enfermera no era la excepción.
- Nos encantaría comer pastel… de chocolate. – Dijo Candy saboreándose.
- A la orden, también te traeré algunas fresas. –
- ¡Tu si sabes lo que me gusta! – Dijo Candy, Terry rechino los dientes.
- Entonces vuelvo después, con permiso. – Dijo Steven y salió.
- Que atento es. – Dijo Terry enojado.
- Si, todos los del hospital me consienten mucho. Tengo varios antojos. – explico Candy. Terry intento ponerse de pie.
- ¡¿Qué haces Terry?! – Corrió Candy e intento sentarlo.
- Yo puedo cumplirte todos tus antojos, Candy. Y mejor que todos ellos juntos. Solo tengo que salir de aquí.- Empujo a Candy y con mucho esfuerzo se puso de pie.
- ¿Qué dices Terry?, Toma tus muletas, vas a lastimarte… – acerco Candy las muletas.
- Aléjate de mí. Soy un hombre y yo también puedo hacer todo lo que ese estúpido haga, lo puedo hacer mejor. Yo quiero hacerlo. – Grito Terry enfadado y frustrado. Candy lo abofeteo indignada. Terry cayó al suelo al no ver venir el golpe y tambalearse.
- Estás loco. Las personas de este hospital son todo lo que yo tengo y me apoyan. Tratan de hacer de todo para que yo este cómoda. Steven lo hace de corazón, comparte el poco dinero que gana conmigo. Ellos son magníficos, no puedes compararte con ellos porque es diferente. – Le grito Candy, lo ayudo a ponerse de pie nuevamente. Terry la abofeteo. En realidad apenas si la toco, pero esto basto para enfurecer a Candy.
- Solo soy tu estúpido paciente lisiado ¿No es así? –
- Eres malo, muy malo. Malo para mí pero no para las mujeres. – Dijo Candy
- Si estás hablando en serio dime la razón por la cual lo dices. – Exigió saber Terry
- Porque lo eres. – Le grito Candy.
- Solo estoy tratando de ser yo mismo. – Fue la explicación de Terry.
- Eres un maldito malcriado, te odio. TE ODIO. – Expreso Candy y salió corriendo con lágrimas rodando por sus mejillas
CONTINUARÁ
Aquí les dejo otro capítulo. Ojala les gusten.
En lo personal no me gusto que Terry golpeara a Candy, pero como fue algo que paso me decidí por ponerlo.
Muchas gracias por desearme una feliz Navidad, olvide hacerlo xD Así que espero que hayan pasado una muy feliz navidad.
Les mando mis mejores deseos para este año nuevo. Hagan muchos propósitos, traten de cumplirlos y pidan muchos deseos.
Gracias por su apoyo, ojala les guste este capítulo. Actualizare en una o dos semanas.
Algunas me comentaron que no les gustaba el hecho de que Candy está embarazada de Anthony. Pero yo lo hice pensando en todas esas mamis solteras, es un hecho muy común y pienso que todos merecemos una segunda oportunidad. Un papá no debe ser exactamente de sangre. Además al principio yo quería un Anthony fic. Pero mientras fui escribiendo no me gusto Anthony para Candy. En fin veremos qué pasa.
También sé que publico muy poquito pero el problema es que no tengo mucho tiempo para escribir. Por eso estoy intentando publicar seguido.
No olviden dejarme sus comentarios, los aprecio mucho.
Muchas gracias por comentar a:
Krasnyroses, skarllet northman, marucitasal, becky7024, angye, Karla Grandchester A, Dajimar, Locadeamor, Marcegrandcheste, mar mery, Lina254 y por supuesto a las guest, que no me dejan su nombre Xd
Tambien a las que leen sin dejarme mensaje.
Que tengan un muy feliz año nuevo.
Hasta pronto Jsi hay muchos comentarios para el próximo capítulo me comprometo a responderlos.
