Sannin de Konoha

Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto y la historia basada en el fic El Auror de Griffindor de Anelis Evans (3156389)

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Cap.14 Cama de rosas

Por un momento lady Hinata sintió la maravillosa sensación de estar flotando en el aire, para aterrizar delicadamente sobre una suave cama de rosas. Se sentía abrumada por el peso del cuerpo de Naruto, pero por alguna extraña razón no se sentía aplastada: se sentía protegida. Le enmarañaba el cabello con las manos, antes lo había deseado sin embargo se había reprimido de acariciar ese hermoso cabello dorado… ¡Por Santa Sakura…! ¡Tenía que controlarse…! O no? Talvez ésta iba a ser su noche de bodas… a plena luz del día.

La priora Shizune, Lady Anko e incluso su nana Kurenai le habían insinuado que por eso se llama noche de bodas, para que la oscuridad ayude a los esposos a ser cautos. Después de todo la desnudez estaba fuera del tema en lo que a parejas cristianas devotas a Santa Sakura, se refiere: solo estaba la excepción de la noche de bodas y cuando se estaba listo para procrear. No había ningún placer en ello… solo deber matrimonial.

No había placer…

¿Entonces porque su corazón no dejaba de latir incontrolablemente?.

¿Porque estaba anhelando tanto su tacto…?. Su boca era feroz, cálida, apremiante. Su olor, más que el de los pétalos entre los que estaba enterrada, hacía que le diera vueltas la cabeza.

Estaba perdiendo el control. ¿Qué le pasaba?

Se olvidó de la pelea, de los insultos y de la indignación que había sentido unos momentos antes. Volvieron los recuerdos sobre la manera en que Naruto la había tocado y creció su entusiasmo… su excitación. La euforia la hizo estremecer. Quería volver a sentir aquellas sensaciones maravillosas.

Naruto separó los labios.

-La felicito, señora. –dijo mirando directo en sus ojos perlas -No conozco a nadie más que me provoque de la manera en que tú lo haces. Ahora deberás sufrir las consecuencias.

Hinata buscó sus ojos. 《¿Qué quería decir con eso…?》

-¿Estás realmente enfadado conmigo? –Preguntó en un suspiro.

-En este momento no sé exactamente cómo me siento. -la voz de Naruto era dura, oscura y peligrosa -Sólo sé que cuando haya acabado con esto no se hablará más de la anulación.

Ella se estremeció. 《¡Esta va a ser mi noche de bodas!》

-Yo no he pedido la anulación. Sólo me he limitado a sacar el tema para insinuarte que quizá no podrías cumplir en el lecho.. –y rogaba interiormente a santa Sakura por que pudiera cumplir…

-Pronto descubrirás que Siempre Intento Cumplir Con Todo.. -Naruto volvió a besarla y su lengua le invadió la boca.

《¡Cumplirá!》

Hinata apretó los dedos entre su pelo como respuesta a aquel beso profundo. Pensó que quizás estaba intentando intimidarla o asustarla un poco, pero era imposible. Ella ansiaba sus caricias, y la evidente pasión de él avivaba sus sentimientos.

Hinata sintió cómo la pierna de Naruto se hundía entre sus muslos. Después levantó la rodilla abriéndola a sus caricias. Cogió las faldas de la túnica y del vestido y se los subió hasta la cintura. Hinata se estremeció y tensó las manos entre el pelo de Naruto. Se arqueó al notar sus manos recorrer la extensión de su pierna y despojarle con la más extrema delicadeza sus prendas interiores.

La estaba tocando nuevamente. Profunda e íntimamente.

Despacio, tomando todo su tiempo… la estaba enloqueciendo.

《Esta húmeda》 –pensó el Sannin con una resplandeciente alegría. Entonces Naruto la acarició como lo había hecho la última noche, la acarició hasta que la sintió temblorosa y desesperada.

Hinata se aferró a él, su voz era un suspiro suave de demanda.

Enlazó su pierna con la de él, pidiendo más.

-¿Por qué desperdiciamos la noche de ayer? -susurró Naruto con voz tensa y jadeante -Fui un loco…-entonces delicadamente introdujo un dedo dentro de ella.

Hinata gimió y apretó su cuerpo contra el de él -Pensé que quería esperar...- 《pero estaba muy equivocada》

-Tú estabas confusa y yo fui un idiota. Vaya pareja.. -Naruto la colmó de besos desde el cuello hasta el hombro al momento que le bajaba su blusa. Estaba a punto de hacerle el amor a su esposa, a plena luz del día… y quería ver todo en ella.

Investigó su interior con un segundo dedo.

-¡Ahhhh! -jadeó Hinata

-Tan tenso. Un suave botón sin abrir..–dijo él contra su boca.

-¿Esto hace disminuir tu entusiasmo? -preguntó ella ansiosamente.

Él gimió y bajó la cabeza para besar la curva pronunciada de su pecho.

-No, no.

Ella sonrió aliviada.

-Dudo que algo pueda hacer disminuir mi entusiasmo en este momento.

Hinata lo notaba estrechándola, haciéndola sentir más húmeda de lo que ya estaba. Ella estaba temblando de necesidad. La mágica tensión que había experimentado se revolvía en su interior otra vez. Se sentía inquieta e impaciente ante la expectativa.

-Date prisa -dijo mordisqueándole la oreja -Por favor, date prisa.

Naruto levantó la cabeza y la miró -¡Me he casado con una mandona!

-Recuerda que estoy acostumbrada a estar al mando.

Ese comentario terminó de entusiasmar al ojiazul -En tal caso, tus deseos son órdenes. -Naruto se aflojó la ropa, dejando libre su intimidad.

Hinata alcanzó a ver su miembro estimulado mientras se centraba entre sus piernas. Y contra todo lo pensado, empezó a sentir temor -Quizá deberíamos intentar disminuir un poco tu entusiasmo antes de continuar.

Sir Naruto colocó su mano sobre la mejilla de Lady Hinata. Realmente se veía hermosa cuando estaba nerviosa. Pero ella no tenía porque temer… él la instruiría. Sería cuidadoso con ella. Y le daría placer…

-Confía en mí, Hinata-chan –susurró con voz ronca, viendo directo a sus ojos… el cielo sobre la luna.

Un extraño calor se apoderó de ella. Y sin poder esperar un segundo más, ella asintió.

Naruto terminó de cerrar la distancia entre ellos, haciéndola más que íntima.

El impacto de aquella entrada dejó a Hinata sin voz ni respiración. Cuando se recuperó, arañó la espalda de Naruto.

¡le había dolido…!

Hinata abrió los ojos y lo miró con mala cara.

-Sabía que eras demasiado grande -se quejó -Lo supe desde el primer momento en que te vi. Pensé que tendría la misma sensación que antes…

-La tendrás -Naruto estaba luchando para mantener el control -Con el tiempo.

Naruto le dio pequeños besos dulces, persuasivos, en la nariz y en las mejillas.

-Perdóname, Hinata-chan. No quería hacerte daño, es que no tengo experiencia con vírgenes.

Las disculpas la calmaron un poco. Eso y la ayuda de los brazos de su marido, que la acariciaban provocando escalofríos en todo su cuerpo mientras se deslizaba hacia fuera lentamente y con cuidado.

Volvió a besarla y ésta vez ella le respondió con la misma intensidad y voracidad al mismo tiempo se introdujo lentamente dentro de ella, llegando hasta el límite.

Hinata gimió, pero no de dolor.

Naruto se retiró casi completamente y repitió el proceso.

Una vez, y otra.

Cada embestida estaba cuidadosamente calculada, realizada con el control más insoportable. Las líneas rígidas de la cara de Naruto y los músculos tensos de su cuerpo no necesitaban interpretación: estaba cumpliendo con su labor.

Hinata aguantó la respiración y cerró los ojos. Tras unos momentos, se dio cuenta de que los movimientos lentos no eran desagradables.

Sentía una leve capa de sudor en la espalda de Naruto, y en su propia piel…. A pesar del esfuerzo, su 'entusiasmo' no parecía disminuir en absoluto.

Hinata abrió los ojos cuando él le subió las piernas hacia sus hombros. Antes de que pudiera protestar por la nueva posición, él movió la mano hacia abajo, entre los dos cuerpos, y la acarició por encima de su blusa buscando sus pechos. Sin previo aviso, la tensión la envolvió otra vez.

-Naruto-kun.

-Te dije que confiaras en mí.

Bajo lentamente y cogió su centro hinchado, el cual había logrado excitar completamente, entre el pulgar y el índice y lo acarició suavemente.

Hinata gritó. Naruto amortiguó el sonido con su boca. Ella le clavó las uñas en su espalda y se dejó llevar por los maravillosos laberintos de placer que la invadían.

Casi no percibió el grito rasgado de satisfacción de Naruto. Se mezcló con sus propios suspiros entrecortados mientras se hundían más profundamente en el mar de pétalos de flores.

Al cabo de un rato, Naruto abrió los ojos. Se estiró lujuriosamente, incapaz de recordar haberse sentido tan bien en su vida. Miró entornando los ojos el pétalo de girasol que se había posado en su nariz. Sopló y lo miró mientras volaba por el aire.

Estaba prácticamente enterrado en flores olorosas.

Sonrió.

El olor embriagador de la montaña de flores se entremezclaba con otro olor terrenal, que lo llenaba de satisfacción. Había hecho de Hinata su esposa, en todos los sentidos. Ya no se hablaría más de anulación.

La montaña de flores se removió y cambió de forma. Él volvió la cabeza y observó cómo Hinata se sentaba, se arreglaba el vestido y se sacaba los pétalos del cabello.

Cuando se dio cuenta de que él la estaba mirando, le sonrió tímidamente. No dijo nada.

Naruto se movió para quitarle un pétalo amarillo de la manga.

Hinata sonrió.

-No sé qué decir.

-Ni yo tampoco. -Naruto pasó la mano alrededor del cuello de Hinata y la atrajo hacía él para darle un largo beso.

Hinata se inclinó más. Su cabello, que olía a hierbas frescas, caía sobre la cara de Naruto. Sus dedos descendieron por el pecho y el cuerpo del Sannin que, en respuesta, se sintió vibrar.

-Creo que tu entusiasmo se ha vuelto a despertar.

-Creo que tienes razón. -Naruto envolvió el puño entre su melena y la atrajo hacia él, besándolo.

Un súbito golpe en la puerta del taller asustó a Hinata. Se levantó y se sentó otra vez rápidamente.

-Señor, ¿estás aquí? -gritó Shikamaru -Ha llegado el herrero.

-¡Por todos los demonios! -Naruto se levantó de mala gana. -Mejor que salga o a la hora de cenar todo el mundo sabrá lo que hacíamos aquí dentro.

Hinata frunció el ceño.

-No crees que adivinaran que nosotros...

-Sí.

Se sonrojó ligeramente. (y se veía hermosa)

-¡Por Dios! ¿Es que últimamente no saben hablar de otra cosa?

-Debes afrontar el hecho de que los detalles de nuestro matrimonio siempre serán de gran interés para todos los habitantes de estas tierras.

-Me gustaría que nuestra gente encontrara otro tema de qué hablar.

-Dudo de que lo hagan hasta que no dejemos de ofrecerles entretenimientos tan interesantes. -Naruto salió de la urna de flores.

Se percató de que Hinata se había referido a los habitantes de Byakko como «nuestra gente». Era una buena señal.

-¿Señor? -Shikamaru volvió a gritar -¿Estás ahí dentro?

-Sí -respondió Naruto -Ahora salgo -se volvió para ayudar a salir a Hinata del montón de flores.

Era una visión excepcional. La miró momentáneamente cautivado. Saliendo de los pétalos dulces y olorosos, parecía una criatura mágica emergiendo del lecho de un bosque.

Después vio la pequeña mancha en su vestido y la tocó con la mandíbula apretada.

-¿Te he hecho mucho daño?

-No. -Hinata sacudió los pétalos pegados a la falda -Vete. Tienes asuntos que atender. Yo tengo que arreglarme el vestido.

Naruto no podía apartar los ojos de su rostro resplandeciente. Ahora era suya. Le pertenecía como no le había pertenecido a otro hombre, ni siquiera a Otsutsuki Toneri, su ideal de caballerosidad.

Quizá Hinata amó al tal Otsutsuki, quizás aún lo amaba, pero no se había entregado a él. Se había mantenido virgen para su señor y marido, el Sannin Vengativo de Konoha.

《Sé bien cómo proteger lo que he conseguido con mi esfuerzo》 pensó Naruto con repentina determinación. 《Y te voy a proteger, señora de Byakko》

-Ya le olvidarás, Hinata-chan -dijo en voz alta.

Ella le lanzó una mirada interrogante.

-¿Olvidar a quién?

Shikamaru golpeó otras tres veces a la puerta.

-¿Debo decirle al herrero que se marche y regrese más tarde, señor?

-No, ya voy.. -Naruto se alejó de la vista de Hinata cubierta de flores. Caminó hacia la puerta, la abrió y salió a la luz del día.

-¿Y bien, Shikamaru? ¿Dónde está nuestro herrero? -Naruto cerró rápidamente la puerta para que su amigo no viera a Hinata.

-En los establos. -la mirada de Shikamaru era divertida -Has estado mucho tiempo en los talleres. No sabía que estuvieras tan interesado en los misterios de los perfumes.

Naruto empezó a andar cruzando el patio.

-Ya me conoces, Shikamaru, simplemente soy curioso.

Shikamaru se puso a su lado.

-Sí, tú siempre hurgas en los más pequeños detalles.

-Tengo ciertas responsabilidades como señor de estas tierras.

-Sí. -Shikamaru le lanzó una mirada inquisidora.

-Sólo un estúpido no intentaría familiarizarse con el funcionamiento interno de la fuente de sus futuros ingresos.

-Nadie te ha llamado estúpido, señor -puntualizó Shikamaru -Quizá bastardo, adoptado, déspota, asesino, hijo del demonio, guardián del 'Canto del Rasengan', pero nunca estúpido.

Algunas personas se volvieron para mirar a los dos hombres que cruzaban el patio. Naruto frunció el ceño al advertir que algunos mirones volvían rápidamente la cabeza. Tenía la profunda sospecha de que estaban disimulando una sonrisita.

Esta sospecha se confirmó cuando Naruto sé dio cuenta de que Gekko Hayate lo miraba con la boca abierta de asombro.

-¿Pasa algo, Gekko? -le preguntó con una corrección peligrosa. Tenía la extraña impresión de que el hombre estaba a punto de estallar de risa.

-No, señor.

Naruto se encogió de hombros y dio por terminado el tema. Sabía por experiencia que era inútil intentar saber qué era lo que el herrero y los otros encontraban tan divertido.

-Bien, volvamos al trabajo, Gekko -dijo Naruto -No traje ningún armero cuando vine a Byakko. Si es necesario buscaremos uno en Chūsei, pero según he oído eres habilidoso con el martillo y el yunque.

Hayate se sonrojó por el cumplido.

-Sí, señor.

-¿Crees que puedes encargarte de arreglar el equipamiento de mis hombres y tener los caballos bien herrados?

Gekko se irguió con orgullo.

-Sí, señor, creo que puedo llevar a cabo esa tarea. He realizado algunos trabajos delicados para mi señora y para la priora. Incluso he fabricado llaves y cerraduras.

-Excelente. -Naruto le dio un golpecito en la espalda y lo guió hacia los establos -Te mostraré lo que tienes que hacer y, cuando hayamos acabado en los establos, tengo un aparato mecánico muy interesante que enseñarte.

-¿Qué aparato mecánico, señor?

-Una máquina árabe diseñada para extraer aceite de las rosas. Ahora está descompuesta, pero creo que puedo repararla y voy a necesitar tu ayuda.

Veinte minutos más tarde las risitas apagadas y las sonrisas escondidas todavía no habían cesado.

Sir Naruto dejó al herrero trabajando y fue hacia Iruka, que estaba apoyado en un poste del establo.

-¿No crees -dijo Naruto en voz baja -que podrías explicarme el chiste que todo el mundo encuentra tan gracioso esta tarde?

Los ojos de Iruka brillaban sonrientes.

-Puedo explicártelo, pero seguramente no lo encontraras gracioso.

-Evidentemente -murmuró Naruto -Sin embargo, tengo mucha curiosidad por saber la causa de este bullicio. Sólo dime, ¿por qué todos los hombres de por aquí se esfuerzan por no atragantarse con la risa?

Iruka carraspeó.

-Creo que tiene que ver con los pétalos de rosa y girasol que están enredados entre tu pelo y que cuelgan por detrás de tu túnica, señor.

Naruto gruñó -¡Por todos los demonios! -Se pasó los dedos por el pelo y los pétalos carmesí y dorado cayeron revoloteando al suelo del establo.

-Parece que hayas estado dando volteretas en la urna de flores de la señora -dijo Iruka. -A no ser que te hayas caído dentro accidentalmente, en cuyo caso tendré que pensar que últimamente eres muy propenso a los accidentes. No hay duda de lo que estabais haciendo en los talleres de perfumes.

Naruto cruzó sus brazos y escudriñó a la multitud sonriente con una mirada seria. Al instante, las sonrisas desaparecieron de todas las caras.

Satisfecho, Naruto echó la cabeza hacia atrás y empezó a reírse a carcajadas.

Al cabo de dos días, cuando las fiestas nupciales ya terminaban Hinata decidió dar su habitual paseo matutino por los acantilados hasta el pueblo. Para su sorpresa y secreto placer, esta vez no la acompañó Anko sino Naruto.

La había llamado desde el patio mientras ella bajaba las escaleras.

-Creo que hoy me uniré a ti. -Naruto había dejado a Gaara e Iruka la supervisión de los albañiles que habían llegado para empezar a trabajar en la nueva muralla. Había ido hacia Hinata -Quiero echar otro vistazo a los acantilados.

De repente, a Hinata le parecía más brillante el día -Sí, me gusta que vengas a pasear conmigo. Voy a llevar un poco de crema de hierbas a la anacoreta.

Mientras ella y Naruto caminaban por los acantilados, se dio cuenta de que el aire salado nunca había sido tan vigorizante y que los olores de la mañana nunca le habían parecido tan frescos.

Comprendió que había estado luchando con una mezcla de emociones desconocidas e inquietantes desde el momento en que Naruto había pisado Byakko. Las sensaciones eran tan fuertes e imprevisibles como el preparado de un alquimista.

Sin embargo, tres días antes, cuando Naruto había consumado el matrimonio en la urna de las flores, había comprendido, finalmente, el significado de la mezcla inestable.

Aquel día, mientras lo veía salir del taller, dejándola empapada por el aroma de las rosas y de su propia esencia masculina, había admitido finalmente la verdad:

Se estaba enamorando del Sannin de Konoha.

Las dos últimas noches habían sido las más excitantes de su vida, descubriendo sensaciones que ella ni siquiera había soñado que existieran. Parecía que a Naruto le proporcionaba un intenso placer llevarla a la cumbre de las sensaciones físicas. No quedaba satisfecho hasta que ella vibraba y gritaba en sus brazos. No la dejaba descansar hasta que quedaba exhausta.

-¿Lo has arreglado todo para llevar tus perfumes y frascos a Chūsei? -preguntó Naruto distraídamente mientras se detenía en la cima del acantilado.

-Sí. El primer día de la feria llevarán los perfumes a Chūsei en barco. -Hinata se cubrió la frente con la mano haciéndose sombra y miró cómo Naruto examinaba el agua espumosa a los pies del acantilado -Anko-san y yo iremos con los perfumes.

-Mis hombres podrían ayudaros. -Naruto caminó a lo largo del borde del acantilado y se detuvo de nuevo para mirar hacia abajo. Su expresión era de extrañeza -Tenemos un par de tiendas que podéis utilizar, si quieres.

-Perfecto -titubeó Hinata -¿Qué estás mirando?

-Gaara sugirió que, además del puerto, éste podría ser uno de los dos puntos en los acantilados donde podría atracar una barca pequeña. Tenía razón.

-¿Te preocupa? -Hinata caminó hacía el borde del acantilado y miró hacia abajo. La marea estaba baja.

-No demasiado. Es obvio que aquí no podría desembarcar una gran fuerza armada.

Hinata frunció el ceño -Ninguna fuerza hostil ni hombres armados han desembarcado jamás en Byakko.

-Por mi experiencia, creo que es mejor estar preparados para cualquier eventualidad.

-Eres un hombre cauto.

-Lo soy cuando tengo algo valioso que proteger.

Ella lo miró preguntándose si se refería a ella o a sus nuevas tierras. 《A las tierras, sin duda》 pensó. Al fin y al cabo, las tierras eran lo que, en primer lugar, le habían atraído hasta Byakko.

Naruto pareció no darse cuenta de su mirada especulativa.

Hinata se dio cuenta de que todavía no se había acostumbrado a la idea de tener un lugar propio en el mundo. Naruto aún actuaba como si pensara que alguien intentaría arrebatarle Isla de Byakko. 《Sólo un estúpido lo intentaría》 pensó ella irónicamente. El Sannin siempre estaba alerta.

Incluso en aquel momento, en que simplemente acompañaba a su esposa al pueblo, parecía peligroso. Su pelo dorado era salvaje y estaba revuelto por la brisa marina. Su perfil era tan rígido como los abruptos acantilados. Y sus ojos azules eran casi mudos a las emociones.

Hinata reprimió un suspiro nostálgico. Naturalmente, Naruto estaba preocupado por la protección de Byakko. No dudaba de que también intentaba protegerla a ella, pero sólo porque formaba parte del acuerdo.

Ella se estaba enamorando, pero no se atrevía a esperar que a Naruto le estuviese ocurriendo lo mismo, en todo caso aun no.

Su habilidad haciendo el amor indicaba que había experimentado la pasión antes en su vida. Durante los últimos tres días, Hinata había aprendido que él sabía bien cómo controlar las poderosas fuerzas desatadas por el deseo físico.

También había aprendido que estaba utilizando su propia pasión controlada para conseguir la respuesta que quería de ella.

《Es un hombre acostumbrado a mandar》reflexionó Hinata. Seguramente, para él era natural tener el mando en el lecho. Y ella, ella era demasiado novata como para hacerse con las riendas.

《Aunque estoy aprendiendo deprisa》 pensó optimista.

Hinata buscó un tema neutral.

-Parece que Kabuto-chan y Konohamaru-kun progresan en su nuevo programa de ejercicio físico.

-Sí. Los chicos normalmente avanzan con un estímulo adecuado. Iruka me informó de que Kabuto todavía se queja, pero se presenta puntualmente al entrenamiento. Como mínimo, el juglar ha demostrado tener la sensatez de no cantar más baladas sobre señores traicionados.

-Sí, sus baladas se han vuelto un poco apagadas últimamente, ¿verdad? Podría decirse que hasta son aburridas.

-¿Eso crees? -Naruto la miró amablemente.

Hinata ocultó una sonrisa -Todas esas dulces canciones sobre las bonitas rosas abriendo los pétalos para recibir el alba de la mañana me aburren. Les falta la emoción de las baladas anteriores.

-¿Emoción?

-Sí, en los nuevos poemas de Kabuto-chan no hay peligro, o el miedo a ser descubierto, ni acción.

-¿Me estás tomando el pelo?

-Quizá...-dijo ella con abierta picardía.

-Te advierto que me dicen a menudo que no acepto bien las bromas.

-Tonterías. Te he oído reír. Creo que podrías aprender a encontrar diversión en las canciones más aventureras de Kabuto-chan, que tratan sobre amores ilícitos y señores traicionados.

Naruto se detuvo. Se cogió la barbilla y la miró con ojos brillantes.

-Entiéndeme, Hinata, yo nunca me reiré de la idea de que mi mujer esté en los brazos de otro hombre.

-Como si yo pensara traicionarte -replicó Hinata -Soy una mujer con honor.

Su rostro se presentó decidido y brillante.

-Sí -dijo tranquilamente Naruto-lo eres, y doy gracias por ello.

Ella se sintió reconfortada por su mirada. 《Confía en mí》 pensó. Era un buen comienzo -Y ahora que tratamos el tema -siguió ella bruscamente -Quiero que quede claro que yo tampoco me tomaré bien la traición de mi marido.

Naruto esbozó una extraña sonrisa -¿No te gusta la idea de verme en la cama de otra mujer?

-No. -se sintió nerviosa pero decidida -Yo también tengo mi orgullo.

-Orgullo... ¿Por eso no te gusta la idea de que yo me lleve a la cama a otra mujer?¿Simplemente porque heriría tu orgullo?

Hinata lo fulminó con la mirada. Evidentemente, no iba a confesarle su amor en ese momento. El Sannin se aprovecharía de la confesión y estaría ante él más indefensa de lo que ya estaba.

-¿Qué otra razón podría haber excepto el orgullo? -pregunto inocentemente -En este aspecto no soy diferente de ti seguramente es el orgullo lo que te hace tener las ideas tan claras sobre la traición.

-Sí. -Naruto entornó los ojos azules mientras la miraba -El orgullo de un hombre es un asunto muy serio.

-También lo es el de una mujer.

-Lo sé – entonces sin siquiera pensarlo, el Sannin de Konoha bajó la cabeza y rozó los labios de Hinata.

Su beso fue casi casto. Dulce. Pero capaz de hacer hervir la sangre de lady Hinata. Las parejas casadas jamás se daban besos en público… para eso era la intimidad del lecho nupcial…

-Naruto-kun...

-Vamos, se hace tarde y hoy tengo muchas cosas que ver.. -la cogió de la mano y la condujo por los acantilados hasta el pueblo.

Diez minutos más tarde, Naruto y Hinata llegaron a la entrada del convento, lo que indicaba que se hallaban en el corazón de la aldea. Les adelantó un carro lleno de paja. El carretero los saludó educadamente. Un pastor hizo lo mismo mientras conducía el rebaño hacia el centro de la calle.

Todo el mundo se volvía para ver cómo el señor y la señora de Byakko caminaban cogidos de la mano por la pequeña comunidad.

Hinata sabía que la mayoría de las miradas eran para Naruto. A ella la conocían demasiado y no despertaba aquella expectación. Sin embargo, Naruto aún era una novedad, un extraño y un desconocido para mucha gente. También sabían que su destino estaba en sus manos.

-Debo entregar la crema de hierbas a Ino-san -dijo Hinata cuando ella y Naruto llegaron a la celda de la anacoreta -Sólo será un momento.

Naruto se detuvo y miró la ventana de la celda.

-La cortina está corrida. Quizá todavía duerme.

-No lo creo. -Hinata se rió entre dientes -Ino-san siempre se levanta muy temprano. Normalmente, lo primero que hace es abrir la cortina para no perderse ninguna novedad.

Hinata fue hacia la ventana. Esta entreabierta como si Ino hubiera estado mirando hacia la calle.

-¿Ino-san?

No obtuvo respuesta.

-¿Ino-san? -Hinata vaciló, pero apartó la cortina pesada de lana -¿Estás enferma? ¿Necesitas ayuda?

Silencio en el interior oscuro. Hinata registró con la vista la pequeña habitación. Al principio no veía nada. La cortina de la otra ventana también estaba cerrada, por lo que el cuarto estaba en sombra.

Cuando los ojos de Hinata se acostumbraron a la oscuridad, lo primero que vio fueron los pies de Ino en el suelo.

-¡Ino-san! -Hinata se inclinó en el apoyo de piedra de la ventana e intentó ver la figura tendida boca abajo.

Naruto se preocupó. Se acercó a la ventana -¿Qué ocurre?

-No lo sé. -Hinata lo miró -Está tendida en el suelo. No se mueve, Naruto-kun, puede estar malherida.

Naruto examinó el interior de la celda -La puerta está cerrada, veo la llave colgando en la pared.

-¿Cómo entraremos? -preguntó Hinata.

-Manda a alguien a buscar a Hayate Gekko. ¡Rápido, Hinata-chan!

Hinata no necesitaba que le dieran más prisa.

Un rato después, el herrero introducía una herramienta entre la pared de piedra y la rendija de la puerta de la anacoreta. A continuación, él y Naruto empujaron la pesada puerta con los hombros.

La puerta salió de sus goznes al tercer intento.

Naruto fue el primero en entrar en la pequeña celda. Miró el cuerpo del suelo y negó con la cabeza.

-Falleció… y no por causas naturales.

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Después de tan emocionante y "caliente" capítulo, nos encontramos con un desafío!

El sgte capitulo: el Misterio de la Anacoreta..

Hasta que sus profecías se cumplieron, que cosas no?

Quien quiere ser parte del equipo CSI Byakko y descubrir que sucedió con la Anacoreta.

Gracias a todos aquellos que siguen y van poniendo a Sannin de Konoha como su favorito.. Y especial agradecimiento a los que dejaron sus reviews:

AsahiDragneel77: ya está tu escena caliente.. creo que ha valido la espera no? Ves que Lady Hinata ya se envició con el sobrosote del Sannin, pero.. tenemos un misterio en manos.

chiwanko: ha subido la temperatura.. pero queda el misterio.. quien será el asesino..? (Ya parece título de juego de mesa)

monica735: al fin el tan esperada escena.. espero que haya valido la espera.. Y como ya hubo lemon.. que tal un misterio que resolver..?

Dame -san o melis-chan: gracias por tus palabras.. y ya has podido comprobar en el cap ya sucedió los esperado con un plus.. un misterio por resolver.. espero que sigas hasta el final..

desdenolose000000: gracias por tu comentario, y espero que sigas hasta el final.. aquí ya está el esperado revolcón y que haya valido la pena..

Ja Ne

Regina Alba Blossom