Ahí estaban los cuerpos de dos amantes sobre la cama, el hijo de ambos llegaría tarde pues después del colegio tenía que ir a sus clases de artes marciales con el maestro Roshi, ósea que tenían toda la tarde para estar juntos, toda una gloriosa tarde que no alcanzaría para recuperar los años perdidos. Luego de una exhausta mañana, Bulma se encontraba dormida en el pecho de Vegeta, en cuanto a él, se encontraba acariciando los cabellos azules de la mujer que amaba y que por fin había recuperado.

Ya no era secreto, él se lo había confesado, ahora Bulma sabía que ella era la mujer de su vida, ella sabía que él no demostraba sus sentimientos a nadie, que no andaba de la mano con una mujer aunque su vida dependiera de ello, ella sabía que él no podia expresar con palabras su agrado hacia otra persona, por lo tanto esas dos palabras que le habian salido sin planearlo, lo dejaban totalmente expuesto. Pero a Vegeta no le daban remordimientos por haber confesado su sentimiento… por el contrario se sentía aliviado, sentía como si se había sacado la pesadísima mochila que había cargado durante años, ahora todo había salido quedado claro… pero... no, había una pequeña molestia que se había colado en su cabeza, ella no había respondido como él le hubiera gustado, solo lo miro y le dio una sonrisa para luego besarlo. Pequeña bruja, eso era lo que hacía él.

De repente los recuerdos volvieron a la cabeza de Vegeta. Una de las tantas enseñanzas que le había dejado su "querido padre" era que el hombre jamás tenía que demostrar sentimientos, esta exposición no solo hacia saber al otro de que uno era débil, si no que le hacía saber a una mujer podía hacer con él lo que ella quisiera. Por supuesto él jamás creería que su Bulma jugaría con él, pero demonios como necesitaba escuchar su respuesta ¿tendría que esperar mucho por ella? Él esperaba que no, pues había esperado varios años para poder expresar tan simples palabras pero con tan enorme influencia en su vida. Ya estaba… no podía creer en lo que estaba pensando, por un momento se sintió una especie de marica, al estar pensando en sentimentalismos, será lo que tenga que ser y punto. Mientras tanto seguiría acariciando el cabello azul de la hermosa mujer que estaba en sus brazos.

Paso media hora hasta que la peli azul empezó a abrir sus ojos, ni bien los abrió se cruzo con los ojos azabaches de él, seguido de una sonrisa. –Hola- se dijeron mutuamente. Acercaron de nuevo sus labios y se fundieron en un beso apasionado, lo que los llevo a querer sentir de nuevo el placer que solo podían sentir cuando se tenían el uno al otro.

….

Sus respiraciones habían vuelto a la normalidad, pero por más que ambos querían cerrar sus ojos para dormir, no podían, simplemente se quedaron mirándose uno a otro, tal y parecía que necesitaban recuperar todos esos años que no se habían visto querían guardar en la memoria ese mágico momento que los acompañaba. No había palabras, ni siquiera gestos, solo el silencio se colaba como tercero en la enorme cama con sabanas de seda, y este era la mejor compañía que ambos podían tener. De repente un molesto ruido rompió el clima que habían creado, un ruido exigía atención y sin esta, seguiría persistiendo y este provenía del estomago de Vegeta.

Bulma sonrío para no enojarse ¿Cómo podía su hambre arruinar ese momento que habían creado? Estaba de más decir que la cara de Vegeta estaba completamente roja, si hubiera sido por él se hubiera golpeado al él mismo por tan inoportuno y vergonzoso momento, ambos miraron al reloj y este marcaba poco más de las dos de la tarde, era obvio que su cuerpo el pediría algo de comer, digamos que debía sentirse orgulloso de haber soportado tanto sin comer.

–iré por comida, siempre fuiste de comer mucho así que no te preocupes, traeré la nevera completa- dijo Bulma con una sonrisa. –no… dime donde tengo que ir e iré yo- dijo mientras tomaba su brazo y la volvía a la cama para luego levantarse él de ella- tu solo quédate a descansar, además acuérdate de que cuando termino de comer obtengo más energía- le dijo mientras le sonreía con una mirada de picardía.

Bulma solo sonrío y se cubrió de nuevo con las sabanas miraba el cielo atreves de la enorme ventana que había en el cuarto, estaba raso, definitivamente era uno de los días más hermosos que había tenido el placer de vivir. Las sabanas, seguían con el aroma del único hombre que podía llevarla al cielo y volver en un segundo.

Cerro sus ojos y recordó las palabras que la habían hecho la mujer más feliz del mundo. "te amo"… todavía resonaban en su cabeza, esas palabras la habían dejado sin habla, le hubiera gustado poder contestar a tan bellas palabras, pero responderlas implicaba más que una confesión de amor. Era como abrir la puerta a un mundo totalmente diferente, era como derrumbar toda una vida que en teoría ya sabía cómo sería su futuro, desde hace tiempo que había pensado en implicar a su pequeño Trunks en la relación, sabía que estaba siendo egoísta al no decirle la verdad. Y decirse a ella misma que Trunks no estaba interesado en conocer a su padre, era una completa estupidez, como decía el dicho, no hay peor ciego, que él no quiere ver. ¿Por qué todo tenía que ser complicado? Le gustaría poder saber cómo sería la reacción de su hijo al enterarse de que el "supuesto padre de Goten", en realidad era su padre. Como tonta había pasado años moldando a un hombre ejemplar como padre de Trunks, "tu papá era un hombre muy amable, a pesar de ser orgulloso… era un hombre ejemplar…" esa era una de las tantas frases que le había dicho a Trunks, refiriéndose a Vegeta.

-dios… ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?- se dijo en voz alta. Ahora hipotéticamente… supongamos que –Trunks acepta la paternidad de Vegeta, supongamos que todo queda bien entre ellos. Entonces ¿Qué pasaría después? ¿Cómo sería la relación que llevaría con Vegeta? Si bien él ya había dejado en claro que él la amaba… un sonrojo se coló en sus mejillas, parecía una chiquilla enamorada, volvió a suspirar profundamente, el aroma de Vegeta seguía tan predominante en las sabanas, que no tardo en recordar cómo habían hecho el amor hace un par de horas atrás, empezó a imaginar cómo sería la próxima… esta vez ella tomaría el control.

Bulma estaba sumergida en sus pensamientos, el pasado, el presente y sobre todo el futuro; eran cosas que no podían salir de su cabeza, pero solo por ese momento, sol se preocuparía del presente… hasta que escucho un grito, proveniente de… ¿la cocina?

...

Vegeta iba buscando la cocina a toda velocidad, sabía que no había nadie en casa, pero de todos modos se puso una toalla. Su estomago estaba prácticamente comiendo sus otros órganos, es muy exagerada la expresión pero no había forma de describir el hambre voraz que lo inquietaba. Cuando llego a la cocina, abrió con rapidez la nevera y comenzó, agarro lo primero que encontró y se lo metió a la boca, casi ni mordía lo que comía, solo se dedicaba a llenar su estomago de las delicias que había en la nevera de la peli azul, mientras engullía no pudo evitar pensar en su hijo, hubo un par de ocasiones en que lo vio comer y lo enorgulleció recordar que había heredado "el pozo sin fondo" que poseía toda su familia, para ser más exactos el niño tenía "el pozo sin fondo" que todos los hombres de su familia tenía. Cuando vio que ya se había comido: quince sándwiches de miga, veinti pico de patitas de pollo fritas y casi dos litro de gaseosa, busco una gran bandeja para llevarle a Bulma un aperitivo y también otro aperitivo para él mismo, pues sí… seguía con hambre.

Ya tenía la bandeja con la cantidad de comida necesaria, sin contar que tenía un enorme jamón metido en su boca, estaba dispuesto a volver a la cama cuando…

-ahh!¿Qué demonios haces acá?- pregunto una voz femenina muy conocida y que obviamente no era de la mujer que había dejado en la cama. De la sorpresa que se había llevado casi tiraba todo el manjar que tenía dispuesto comer, sin embargo desvió su atención hacia la voz que lo había distraído, decir que fue grande su sorpresa cuando vio quien era la mujer, era decir muy poco.

- ¿Nicki? ¿Qué haces tú aquí?- le pregunto con enojo.

-no, ¿qué haces tú aquí?-

-podemos seguir toda la tarde con la misma pregunta así que mejor vamos al grano… estoy con Bulma… ella me está esperando en la habitación… ahora qué demonios haces aquí?- le respondió Vegeta.

-¿qué? ¿Bulma es la dueña de la casa?... demonios… había escuchado que el mundo era pequeño ¡pero esto es ridículo!-

- deja los melodramas para después y dime… se me está acabando la paciencia… mejor ¡explícate!-

-yo también estoy acompañada, y me dio hambre por eso vine a buscar algo para comer…-

-¿qué? ¿Con alguien?... ¿vaya el sujeto de que me hablaste la otra ves?-le pregunto, Vegeta se acordaba de un poco del sujeto que le había estado robando suspiros a su ex prometida, no estaba celoso pero su ego le hacía jugar una mala pasada, la mujer que hace un par de meses atrás le había jurado amor eterno, lo estaba cambiando por un "enano pelón". –pues… - trato de decir algo aunque no sabía que decir, para su suerte aparecieron sus respectivos amantes.

-Vegeta ¿qué pasó? ¿Que fue ese grito?- pregunto Bulma al entrar en la cocina. –que haces tú aquí?- le pregunto a Nicki al verla solo con una bata en su casa.

-¿amor? ¿Que pasó… ho- dijo Krilin al entrar y ver a su jefa, el amante de su jefa y a su enamorada en la misma habitación. –discúlpame Bulma, pensé que no había nadie en casa…- dijo con la cara totalmente colorada.

-¿ella está contigo Krilin?... pero… ¿sabes quién es ella?- trato de articular Bulma.

-soy Nicki mucho gusto, pero creo que ya nos conocíamos, estoy saliendo con Krilin- se le adelanto Nicki. A decir verdad, Nicki era muy comprensiva cuando se lo proponía, aunque la situación era incomoda Nicki prefirió aclararle las cosas a Bulma, antes de que pensara cualquier cosa. Ya tendría tiempo de contarle a Krilin, cual era la relación que tenia con Vegeta, de apoco se le acerco a Vegeta y con una sincera sonrisa en sus labio le dijo –es bonita… felicidades- y se fue de la habitación llevando a Krilin con ella. –Perdón Bulma, te juro que no pasara de nuevo-

…..

Bulma no salía de su transe, la ex prometida de Vegeta, su Vegeta, había salido de la mano con su chofer de extrema confianza… giro su cabeza en dirección hacia el padre de su hijo y lo noto aun más sorprendido que ella, de a poco se le acerco y lo abrazo por la cintura. –fue incomodo verdad?-

Vegeta la miro y le sonrío –más o menos-. La pareja estaba analizando la situación en la cocina, ambos estaban abrazados cuando Vegeta miro hacia la mesa donde había dejado el manjar que había pretendido comer antes de que se cruzara con su ex mujer. –ven vamos a comer- le dijo Bulma notando donde se fue su atención.

….

Tiempo atrás….

Nicki estaba leyendo un libro en la clínica donde se hospedaba su futuro esposo, se había enterado que durante el accidente, Vegeta no se encontraba solo, para colmo de colmos se encontraba con una mujer. Durante varios meses había estado planificando lo que sería el día más feliz de su vida, pero con los sucesos de las últimas semanas el titulo le quedaba demasiado grande a tal acontecimiento. Llevaba sentada en aquella silla al lado de Vegeta durante horas, Vegeta no había movido ni un musculo, como no presentaba mejoras, decidió salir a caminar.

Las paredes blancas del lugar, parecían un pasillo que dirigía al cielo mismo, casi no había médicos o enfermeras en el. La música que salía de los parlantes, era clásica, relajante para su oídos, de alguna manera sabia que Vegeta estaría escuchando, pues a pesar de que tenía un cierto agrado hacia el rock de los años ochentas, también estaba al tanto de su gusto hacia la música clásica.

Nicki camino por un rato por el jardín del hospital, necesitaba pensar en otra cosa que no fuera en el fracaso que se había convertido su matrimonio antes de tiempo. Acomodo su cabello detrás de su oreja y se sentó en uno de los bancos en dirección a una pequeña fuente que se encontraba justo en el centro del jardín.

-si… le estoy llevando sus juguetes preferidos y una frazada para la noche… vaya a pesar de que lo conozco menos que tu, se más de él que tu… jaja es muy claro que querrá quedarse con ella… hazme caso conozco al niño… está bien nos vemos ahí-

Krilin caminaba distraído con una caja llena de accesorios, no se había dado cuenta de que estaba en dirección hacia la fuente del hospital, lo único que escucho fue la advertencia de una mujer –¡cuidado la fuente!- . Desafortunadamente fue tarde, ya que Krilin tropezó con la fuente y cayó con todas las cajas dentro de este. –¿Por qué me pasan estas cosas a mí?- se dijo a sí mismo y de repente pudo escuchar una pequeña risa cerca de donde había caído, cuando levanto su mirada, vio a una hermosa rubia de ojos azules y un cuerpo de modelo. Krilin estaba acostumbrado a ver chicas bonitas por la calle, en más de una ocasión casi había chocado con la limosina por estar viendo el andar de una señorita, recordó que solo había tenido la oportunidad de salir con una sola chica en su vida, pero ella estaba tan interesada en él, como lo estaba interesada en los otros novios con quienes salía. Volviendo a la realidad, la chica que se estaba burlando de su desgracia, podía decirse que era la más hermosa que jamás había visto y esto era decir poco. Con su cara totalmente roja de la vergüenza, Krilin trato de levantarse de la fuente, pero como era de esperarse el moho que había en el fondo del estanque hizo de las suyas y lo hizo caer de nuevo. –en serio… porque a mí?- se dijo cuando salió de nuevo del agua, mientras escuchaba a la belleza rubia desfallecer de la risa.

Sentado en la fuente trato de agarrar los juguetes de Trunks y las mantas que le había llevado, cuando sintió que las risas cesaban. –"que ridículo, de seguro ya se canso de reírse de mí"-

-lo siento… puedo ayudarte?- escucho decir a una chica al lado suyo y grande fue su sorpresa cuando vio a la misma belleza ofreciendo su mano para que pudiera salir de su tormento. –si… gracias- solo pudo decir.

-soy Nicki y tu ¿Cómo te llamas?-

-Kri Kri Krilin… mucho gusto soy Krilin- trato de decir.

-pues mucho gusto… discúlpame por no ayudarte hace rato, no pude contenerme, de todos modos dejame ayudarte-

-esta bien… si gracias… -

-mmm veo que llevabas juguetes, acabas de tener un hijo o algo así?-

-No! Digo, es solo una caja de juguetes para el hijo de mi jefa, quien se encuentra hospedada aquí… eso es todo-

-mmm ya veo, yo también estoy con alguien y como quería estirar las piernas un rato decidi salir a estirar las piernas, como se llama tu jefa, capas que la conozco… - pregunto curiosa.

Krilin estaba al tanto acerca del anonimato que tenia la familia Brief, así que decidió dar otro nombre, total ella no accedería a salir con él ni un millón de años… o al menos eso creía él.

-ella se llama… Tomo..yo Busta…mante! Si Tomoyo Bustamante!-

-ohh espero que se recupere… oye y dime en ¿Dónde está hospedada?-

-en la suit VIP del hospital- le dijo sin querer pues, aunque era un nombre falso, el no podía dar ningún tipo de información a cualquier persona.

-pues, si se me da por estirar de nuevo las piernas capas que paso por ahí- le dijo Nicki, lo cual hizo que el corazón de Krilin explotara de la emoción con solo pensar que habría una pequeña posibilidad de que volvería a ver a la rubia.

-Krilin donde demonios te metiste? Estuvimos esperándote por casi una hora…- dijo Yamsha cortando la magia que se había creado en el ambiente. Cuando Yamsha se les acerco, no pudo evitar derramar saliva por Nicki .

-oh, disculpa la interrupción… quien es la señorita que te acompaña?- dijo con un leve ronroneo en sus palabras, cosa que Krilin percato enseguida y se apresuro –Nicki este es el novio de mi jefa, Yamsha… Yamsha ella es Nicki-. Yamsha lo miro de reojo descubriendo las intenciones de Krilin.

-mucho gusto- dijo Nicki estirando las manos. –Deberán disculparme pero ahora tengo que irme…- Nicki los despidió a ambos con las manos y le dedico una última sonrisa a Krilin, quien se veía triste por la despedida de la rubia.

Una ves que Nicki se había ido los comentarios no dejaron de aparecer.

-guau! Que hermosa es!- le dijo Yamsha a Krilin. –sí, y tiene la risa de un ángel- le respondió Krilin recordando lo que había pasado un rato atrás.

-oye y tú porque estas mojado?- le pregunto Yamsha ignorando lo sucedido.

…..

-En que piensas?- le pregunto Bulma a Vegeta.

-en lo ridículamente pequeño que es el mundo-

….

Al fin pasaron dos semanas desde ese encuentro, Bulma y Vegeta mantenían su relación a escondidas de su hijo, pues Bulma todavía no se decidía de cómo decírselo. Sin embargo esto no les impedía dejar de verse cuando ellos querían. De vez en cuando Vegeta iba a recoger a Goten y ver los progresos que hacía su hijo, siempre llegaba cuarenta o media hora antes de la salida, para poder verlo en acción. No podía mentirse, había días en que quería llegar a casa de la mujer y meterse a su habitación para compartir todas las noches que habían perdido, quería poder casarse con ella y vivir en el mismo techo en el que estaban toda su verdadera familia, pero la mujer todavía no daba señales de querer sincerarse con su hijo. Y aunque era molesto, él no quería pelear con ella, pues ya lo habían hecho lo suficiente.

Vegeta estaba conduciendo en busca de los "mocosos" como era costumbre. Como hacia siempre, se colaba en medio de los alumnos y observaba los progresos de todos, el maestro Roshi sin dudas era un viejo baboso es más Bulma tenía prohibido pasar por el lugar pero no podía dudar de que tenía una manera singular de enseñar artes marciales, hubo una vez en que los mando a los niños buscar una roca que tenga la señal de la tortuga en una montaña, luego tuvieron que llevar kilos y kilos de cemento para que el viejo pudiera construir su casa, y un sinfín de otras cosas que para él no tenían sentido. Sin embargo cuando vio que su sobrino Goten, un día pudo levantar a su madre con un abrazo, fue el día en que decidió tomar muy en serio al "viejo".

Hizo lo de siempre, se asomo a la ventana para ver a Trunks combatir contra un adolecente, estaba claro que Trunks tenía todas a las de ganar, así que sería otra lucha que gozaría ver. La pelea comenzó y como era de esperarse el contrincante de Trunks se confiaba de la estatura del pequeño de cabellos lilas, así que se quedo quieto esperando a que Trunks dé el primer golpe, sin embargo la indiferencia de Trunks logro enojar a su adversario, quien se lanzo sobre Trunks sin previo aviso. Se podía decir que causo mucha gracia ver como Trunks solo tuvo que dar un paso hacia un costado para evitar el golpe del muchacho, provocando que este cayera de cara fuera del circulo.

-Navisu te dije que jamás te confiaras de un contrincante! Si Trunks fuera un delincuente ya te habría robado hasta las ganas de vivir!- le grito Roshi.

De repente la campana del doyo sonó anunciando la salida de los alumnos, Vegeta estaba dispuesto a retirar a Goten cuando el maestro Roshi lo paró. –hola señor Ouji! Veo que viene a buscar a su sobrino… me alegra poder decirle que Goten ha progresado increíblemente en la sección de niños!-

-Hump… si, le hacía falta un poco de entrenamiento…- respondió secamente.

-también ¿viene a buscar a Trunks?- pregunto, ya que habia habido veces en que Krilin retiro a ambos pequeños de doyo.

-no, solo vine por Goten…-

-ho ohohohooh entonces puede que su hermosa madre lo retire, ire a ponerme perfume…- le dijo mientras se daba la vuelta, cosa que hizo bien en hacer pues el maestro Roshi no se dio cuenta de que Vegeta tenía la cara totalmente roja de la furia y estaba dispuesto a darle un buen golpe en la cara que lo haría chocar contra la pared más cercana.

Se dio la vuelta dispuesto a ir a retirar a su sobrino, cuando escucho que alguien había quedado entrenando solo en el salón. Cuando asomo su cabeza, vio a su hijo pelear con un adversario que no existía, parecía totalmente concentrado en lo que hacía, así que se poso en la puerta y se dedico a observar los movimientos que realizaba su hijo.

Trunks daba patadas y golpes al aire, no había nadie que pudiera enfrentarse a él no al menos en el sector de los adultos, ya le había pedido al maestro Roshi que lo cambiara a ese sector, pero él siempre ponía de pretexto la edad, estaba muy enojado, a pesar de que las clases eran diferentes a otros doyos que había asistido, estas se estaban volviendo aburridas, no había nadie que no pudiera derrotarlo. Por un momento se sintió observado, giro su cabeza y vio a Vegeta, parado en la puerta, apretó sus puños no en señal de odio, ni de miedo, no sabía que le pasaba cuando tenía a ese "sujeto" cerca. Él sabía que él estuvo con su madre, o estaba, sabía que había algo entre ellos, y le molestaba que actuaran como si él fuera un niño tonto que no se daba cuenta de las cosas. Trunks opto por quedarse parado en medio del gran salón sin apartar la vista, tanto "el señor Son" como él, tenían una mirada penetrante y ambos lo sabían.

-debe ser aburrido pelear… unos debiluchos ¿no?- le dijo Vegeta rompiendo el hielo. Trunks solo lo miro y una sonrisa se dibujo en sus labios, está de más decir que esto llamo poderosamente la atención de Vegeta.

-si… son unos insectos… pero supongo que debe haber contrincantes dignos de mí en algún lado…- dijo arrogantemente el niño. Vegeta capto lo que quería el niño, aunque no lo había visto crecer, él podía saber lo que él quería decir con solo unas palabras.

-soy demasiado fuerte para ti mocoso… no podrías seguir mi ritmo- le respondió arrogantemente, pues él también se moría por saber que tan fuerte se había puesto su hijo, y la mejor forma de invitarlo a luchar era provocándolo. –pero si resultas lastimado, me las tendré que ver con tu madre o ¿no?-

-hump… ¡no soy ningún niñito que necesita esconderse en la falda de su madre!- le grito Trunks.

-jaja bueno te daré… una ventaja… tu ataca y yo solo usare una mano, así las cosas serán un poco más justas-

-esta bien como usted quiera… y ya que estamos, apostemos…-

-¿apostar?- se pregunto Vegeta, dudando de los conocimientos de Trunks hacia esa palabra -¿Qué clase de apuesta? ¿Necesitas dinero?-

-huyy usted sabe que ¡no! Solo quiero hacer un trato con usted-

-"y ahora ¿Qué demonios querrá este mocoso?-

Ambos se quedaron viendo uno al otro, Vegeta esperaba por una respuesta por parte del pequeño y Trunks solo permanecía con una amplia sonrisa en su cara.

-ya que se jacta de ser tan fuerte- dijo en tono irónico- pongámoslo así… usted usa una sola mano… y si yo le doy un golpe en la cara, tendrá que pagar una prenda…-

La situación parecía divertida, prácticamente estaba jugando con el niño. -¿y que clase de prenda es esa?-

-no soy ningún tonto… se que entre usted y mi mamá pasa algo… quiero que eso acabe…-

Vegeta no podía creer lo que su propio hijo le estaba pidiendo, si bien él no sabía nada de quien era de verdad él, pero igual esa clase de proposición le incomodaba, incluso le molestaba.

-y si no lo logras… ¿Qué gano yo?- le pregunto solo por curiosidad.

-…-Trunks no respondió, el niño estaba tan confiado de sí que no había concebido que el perdedor podía ser él.

-valla que eres arrogante ¿no?- le dijo- si tengo algo con tu madre o no es un asunto de grandes, difícil de explicar, madura de una sola vez… por más que se que no me ganarías, no apostaría una cosa así…-

-¿Por qué tienes miedo no?- trato de provocarlo Trunks. Pero falló en ello, Vegeta sabía cuáles eran sus intenciones. –seré tu contrincante… pero sin apuestas- le dijo – no usare mi brazo derecho y tu tendrás dos minuto para golpearme en la cara si puedes… o ¿tienes miedo?- le provoco, cosa que hizo enfadar a Trunks, quien solo atino a decirle -¡prepárate!- y se puso en pose de pelea, ambos esperaron a que el segundero quedara en forma vertical, apuntando a las doce.

El silencio se apodero del lugar, lo único que se escuchaba era el reloj. Una vez que escucharon que ya era el momento, Trunks se adelanto a golpear primero, lanzo patadas y golpes hacia su contrincante, Vegeta solo atinaba a esquivar sus golpes, de vez en cuando tenía que usar su mano izquierda para evitar un buen puñetazo. A decir verdad a Vegeta le parecía sumamente excitante estar ahí… comprobando como su hijo había progresado en tan solo un año. Miraba la cara del pequeño y podía notar que ya no había odio en ellos, si no que había un pequeño destello de alegría, hasta donde Vegeta sabia, no hubo nadie quien pudiera enfrentarse a él, incluso Bulma le había comentado que hubo un par de veces en que Yamsha había entrenado con el pequeño, pero obviamente los resultados no fueron los mismo.

Yamsha no tomaba en serio a Trunks, en realidad era un niño, sí, pero si hubiera conocido solo un poco al pequeño de cabellos lilas, se hubiera dado cuenta de que, tratarlo como a un "bebe" era una de las burlas más grandes que le podían hacer, y una burla a alguien casi tan orgulloso como su madre y… su padre, era algo que no se podía perdonar.

Trunks seguía lanzando sus puños en dirección a la cara del arrogante hombre, el sujeto no era como cualquier otro, incluso Trunks se había enfrentado al poderoso maestro Roshi, y había logrado darle varios golpes, nada de golpes fuertes… solo de práctica, sin embargo, Trunks había decidido pelear muy en serio.

Trunks se separo de su rival, necesitaba tomar un descanso, miro el segundero y quedaban veinte segundos para cumplirse el minuto, no habían apostado nada, pero necesitaba saber si le hubiera ganado o no. Se abalanzo de nuevo hacia Vegeta, aumentando la velocidad y la fuerza en sus golpes, por fin había podido borrar la arrogante sonrisa su rostro. Era un comienzo…

La poca paciencia del pequeño había acabado, aunque le parecía de cierta forma "divertido", tenía que salvar su orgullo, los segundos pasaban pero no lograba darle un solo golpe, hasta que… lo había logrado, un pequeño golpe rozo su mejilla, lo que no espero era que por reflejo, Vegeta le lanzaría un golpe en medio de la cara del pequeño, mandándole a dos metros de donde estaban.

-huy.. ¡Qué malo eres! ¡Eso me dolió mucho!- dijo conteniendo las lagrimas.

-¿he? Pues yo no dije que no te atacaría… como buen peleador deberías estar atento a los golpes de los demás…- le dijo tratando de arreglar un poco las cosas, aunque sabía que no le había pegado con toda sus fuerzas, también sabía que el golpe que le había propinado no fue del todo suave.

-¡me duele mucho!- le repitió.

-oye… mira el reloj- le dijo tratando de desviar un poco la atención del niño. Cuando Trunks se dio la vuelta para mirar al reloj, se dio cuenta de que faltaban dos segundos para cumplirse el minuto.

-¡Qué bien! ¡Yo sabía! ¡yupi!- dijo gritando de alegría mientras saltaba del lugar, olvidado el dolor que le había causado el golpe de Vegeta.

En cuanto a Vegeta, este se quedo impresionado con el progreso del muchacho. Aunque era un pequeño golpe a su orgullo, que un niño de apenas ocho años había podido propinarle un golpe, no había nada más emocionante que este hubiera sido su propio hijo, su hijo Trunks.