Nota de Traductora: ¡Hola! Hoy no tengo mucho que decir además de que estoy un poco cansada... y está nublado afuera... y me da pereza XD. Así que muchísimas gracias, Yuri Mukami por tu review, espero que también te guste este capítulo :)
Nota de Autora: ¡Hola! ¿Cómo les está yendo a todos? Ahora mismo está lloviendo y estoy luchando contra el sueño mientras escribo esto.
Así que para mantenerse despiertos, todos deberían ver a este Youtuber llamado TanteiSakana. Él lee fanfictions muy malos y ha leído algunos de los peores de los peores como Super Mario Bros Mission from God. Él es muy gracioso y a veces tiene invitados que solo ayudan a intensificar la locura.
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Cuando uno se la pasa la mayoría del tiempo durmiendo en su cómoda cama, es sabido que pierde de vista su itinerario, y esto no era excepción para Tsuna. Se había levantado dos minutos antes de que los hermanos Sakamaki se subieran al auto y se dirigieran para la escuela— ¡Oh Dios mío, voy a llegar tan tarde!
Se puso las medias mientras que el cepillo de dientes le colgaba de la boca. Su blusa blanca aún seguía desabotonada, sus largos mechones color azul en todas direcciones, y pudo jurar que seguía teniendo baba seca en la barbilla. Después de rápidamente jalar de sus zapatos, se paró y arrojó el cepillo de dientes sobre la mesita de luz, haciendo una nota mental de guardarlo después mientras se abotonaba la blusa y se dirigía hacia la puerta. Tan pronto salió al pasillo, se echó a correr escaleras abajo, casi tropezándose con sus propios pies por el apuro. Había quedado sin aliento y gotas de sudor descendieron por su piel para cuando llegó a la limusina.
Los ojos granate de Reiji se entrecerraron cuando la vio— Llegas tarde.
La joven se tornó roja como un tomate y jugueteó con los dedos— No volverá a suceder.
Él bufó pero no dijo nada para cuando devolvió la atención a su lectura después de haberle ordenado al conductor que pusiera el vehículo en marcha. Tsuna suspiró y se hundió en su asiento hasta que su mentón descansara sobre su pecho, la respiración profunda hacía que su cabeza se moviera levemente con el sube y baja. Al estar sentada en tal posición, no se dio cuenta cuando una mano pálida se extendió para agarrar uno de los mechones de su cabello suelto. No fue hasta que jaló de este con fuerza que gritó y fulminó con la mirada a Kanato, quién sostenía un puñado de aquellas hebras azules— ¡Eso duele!
El vampiro levantó su cabello para examinarlo— Es tan largo.
Tsuna siseó y se inclinó hacia delante, tratando de aliviar un poco el ardor que le hacía sentir como si le estuviese sangrando el cuero cabelludo— ¡Es porque no lo até, así que suéltalo!
Kanato sonrió ampliamente y jaló otra vez, su sonrisa se agrandó cuando la chica se quejó de dolor otra vez y arqueó la espalda como un gato encabronado, sus ojos castaño pálido se entornaron y prometieron asesinarlo si no la soltaba. Aquella mirada era diferente a la que normalmente demostraba y él tenía curiosidad sobre qué más haría. Cuando se acercó un poco más a la chica, un dolor intenso hizo erupción en su muñeca cuando Ayato lo agarró— Suéltala.
El vampiro de cabellos lilas miró amenazadoramente a su hermano, su agarre en el cabello de la chica se fortaleció— ¡Ella no es tuya!
—¿Quieres apostar, mocoso?
Kanato quiso replicar pero se detuvo cuando Reiji levantó la mirada de su libro— Ambos detengan esta puerilidad. Ella nos pertenece a todos, Kanato tiene el mismo derecho a alimentarse de ella que tú, Ayato —entrecerró los ojos—. Pero tales actividades no deberían ser llevadas a cabo ahora mismo en la limusina.
Ayato resopló y se inclinó sobre el respaldo de su asiento, le estaba lanzando cuchillos con la mirada a su hermano mayor quien para el desagrado de Tsuna, continuó jugando con su cabello. Kanato encontró muy hermoso ese cabello de color claro, para ser el de una humana de todos modos, con lo suave que era y con la facilidad con la que sus dedos podían recorrerlo. Por alguna razón, las chicas siempre tenían cabellos suaves con los que era divertido jugar y jalar. Su propia madre había sido un ejemplo excelente, pero esta chica también hacía esas expresiones graciosas cada vez que le jalaba los mechones. A veces, su rostro se arrugaba y contraía, hasta que sus cejas casi parecieran unirse, o tensaba la mandíbula mientras cerraba los ojos con fuerza como si estuviese tratando de bloquear alguna luz, o abría los ojos y un siseo inhumano emitía de sus labios. Era entretenido y el acabose era que Ayato odiaba cuando otros se alimentaban de su preciado juguete.
Sonrió y le soltó el cabello. Esta muchacha tenía copiosos beneficios, incluso si su sangre sabía horrible.
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Tsuna se quejó mientras estaba sentada en la biblioteca con hielo presionado contra el cuero cabelludo y un libro en el regazo. Kanato se había sentado detrás de ella durante la clase y había seguido jalándole el cabello cuando el profesor no prestaba atención. Cada tirón había traído una ola de dolor que hacía que la cabeza le diera vueltas y que los ojos se le llenaran de lágrimas. Tan pronto había llegado la hora del almuerzo, se refugió en la pacífica biblioteca y se sentó en una esquina con una compresa fría que una Ishiyo recelosa amablemente le había entregado. La bibliotecaria estaba comenzando a sospechar de como la trataban algunos de los chicos y a menudo le preguntaba sobre su bienestar. Por supuesto que Tsuna nunca le decía nada, temía que si alguien se enteraba de la situación, los hermanos asesinarían a esa persona.
La joven suspiró y volteó una hoja de su novela de zombis— Hasta duele pensar.
Corrió el hielo de su nuca a su sien, cerró los ojos y dejó que el frío adormeciera sus sentidos, ignorando todo lo demás en la habitación. Su respiración se estabilizó a medida que se fue durmiendo, reposando la cabeza contra los lomos de los diccionarios. El Edén temporario que se le fue otorgado fue interrumpido cuando Ishiyo se le acercó con un libro en la mano y una botella de medicina en la otra— Tsuna-san, tengo un poco de medicina para ti.
La chica abrió los ojos y esbozó una leve sonrisa— Gracias, Ishiyo-san. —Se enderezó y tomó la medicina, midiendo una cucharada del líquido púrpura antes de tragarlo, el sabor amargo hizo que arrugara la nariz con disgusto.
—¿Cómo te sientes?
—Mejor, supongo, lo único es que sabe horrible —le devolvió la botellita blanca—. Gracias.
—De nada —la mujer le puso la tapa, el sonido que esta hacía al tratar de cerrarla fue lo único que se oyó por varios segundos antes de que suspirara y se guardara la botellita en el bolsillo de su falda— Tsuna, tenemos que hablar.
La chica pestañeó con sorpresa, desacostumbrada a que alguien en la escuela la llamara por su primer nombre y sin honoríficos— Eh, claro.
Ishiyo se agachó para estar al nivel de Tsuna y los ojos verde oscuro se encontraron con los castaño pálido— ¿Los hermanos Sakamaki te están haciendo algo que no deberían?
Tsuna empalideció— ¿E... eh? ¿A qué se refiere?
Los ojos de la mujer perdieron su suavidad— No te hagas la tonta, Tsuna, eres demasiado lista para eso —se inclinó hacia delante— ¿Los chicos te están haciendo algo que te pone incómoda... algo que podría lastimarte?
"¡Sí! ¡Me tiran del pelo, me mangonean y beben mi sangre como si fuera alguna clase de banco de sangre! ¡Por favor, dígale a las autoridades así puedo volver a casa!"
Se rió y volvió la mirada a su novela— Solo se burlan porque no tengo pechos, eso es todo.
Ishiyo frunció el entrecejo pero no dijo nada al respecto. Si la niña no quería su ayuda, no podía obligarla a hacer nada pero le dolía verla quebrantarse tanto y quedar anormalmente callada. El brillo que había estado en esos ojos cuando se conocieron, ahora se estaba lentamente apagando con el transcurrir de los días y sabía que esos hermanos Sakamaki eran los culpables. Dejó escapar un suspiro, se paró y le ofreció el libro que estaba sosteniendo— Aquí tienes.
La chica lo aceptó y lo miró. Era pequeño y tenía una portada rosa con líneas verde lima. Al abrirlo se encontró con hojas blancas por las cuales corrían unas líneas azules, perfecto para escribir— ¿Un cuaderno?
—Un diario —le corrigió—. Quiero que escribas aquí las cosas que piensas en vez de dejarlas por todo el lugar ¡Hoy tuve que sacar otras dos de tus notitas de nuevo!
Tsuna suspiró aliviada, contenta de dejar el tema de su abuso— Lamento eso, pero cuando veo las notas me es más fácil recordar las cosas.
—Bueno, ¡escríbelas aquí de ahora en adelante! ¡La próxima vez que encuentre una de tus notas te las graparé a tu cuerpo!
—Por favor, no.
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Kanato clavó los ojos en Tsuna mientras esta caminaba por el pasillo en dirección a la limusina. Su cabello largo se mecía con cada paso y con los brazos sostenía un par de libros. Él pasó por al lado de muchos estudiantes y alcanzó la chica hasta quedar lado a lado con ella, silenciosamente esperando a que esta respondiera ante su presencia. Después de un momento apretó los dientes y tiró de unos de los mechones largos, haciendo que la joven gimiera y volteara la cabeza a su dirección— No deberías ignorarme.
Ella frunció el ceño y sus manos se presionaron contra los libros mientras apretaba su agarre en ellos, tratando de controlar su estallido— No te había visto.
—Por supuesto que no —enredó el mechón de cabello alrededor de su dedo—. Teddy y yo hoy te queremos invitar a tomar el té en mi cuarto.
Tsuna quiso bufar ante la idea. No había jugado a la fiesta de té desde que su hermana menor, Ayano, tenía cinco. La niña ahora tenía ocho y se había vuelto bastante machona y negaba rotundamente el alguna vez haber jugado a tales juegos. Era gracioso que un chico de su edad le estaba pidiendo que jugaran a un juego de niñas.
—Tal vez también beba tu sangre —dijo—. Hará que el té sepa amargo pero al menos hará que el pastel sepa bien.
El rostro de Tsuna empalideció— Eh...
—Y no me rechaces, solo tendré que arrastrarte de los pelos y eso los hará morado en de azul.
La chica cerró la boca y siguió al chico obedientemente, preguntándose en silencio si debería haberle contado a Ishiyo sobre estos chicos psicóticos.
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Nota de Autora: El rojo y el azul hacen morado, eso es a lo que se estaba refiriendo Kanato. No tengo idea de dónde saqué la idea de que Kanato jugara con el cabello de Tsuna pero creo que él haría algo así solo para ver cómo reaccionarían las novias. En fin, ¿así qué le esperará a la pobre de Tsuna? ¿Sobrevivirá la fiesta de té o finalmente morirá?
Algo más, estaba viendo como iba la encuesta para ver con quién querían que se quedara Tsuna y por ahora los resultados son:
Shu: 2 votos
Laito: 2 votos
Ayato: 1 voto
Subaru: 1 voto
Nadie/Friend Zone: 1
Así que, ahí está. Me confunde un poco que Shu sea el favorito hasta ahora ya que Tsuna solamente ha estado con él dos veces "en escenas" y una "detrás de escenas". Como sea, si ustedes creen que será mejor que sea con ellos, no lo voy a cuestionar.
En fin, espero que todos hayan disfrutado este capítulo ¡Gracias por leer!
