Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Besos, Gabriela Mistral.


Capítulo 13. Jessica, Blanca y la bruja se roban un carro.

"Bien" dijo Blake, sin alterarse. "Somos dos contra seis"

"Querrás decir tres" lo corrigió Jason.

"Ah, sí. Ya sabes, como no sabes hacer nada, no cuentas. Quédate atrás y no molestes."

Jason rechinó los dientes y se giró para decirle cosas no muy agradables; pero entonces vio como Blake se llevaba la mano a la chaqueta y le pasaba un cuchillo serafín.

"Bueno, hermanito, veremos si sabes luchar tan bien como antes."

Jason tomó el cuchillo y sonrió con socarronería.

"O tal vez, lo que quieres decir, es si sigo siendo mejor que tú."


"¡Jocelyn!" Luke se adelantó justo cuando la mujer caía, con el cuchillo clavado en su vientre. La sangre brotaba con rapidez, manchando sus ropas y pintando las manos de Luke en un inquietante tono carmesí.

Los gritos de Seraphine seguían escuchándose desde el interior Instituto, Simon trató de esquivar a Sebastian y entrar, solo logrando que el chico demonio lo lanzara lejos de un empujón. Isabelle desenrolló su látigo, con una mirada asesina y cargó contra él.

Sebastian chasqueó la lengua y, justo cuando el látigo –veloz y mortal— bajaba hacia él, desapareció.

Isabelle paró en seco, mirando a todos lados. Alec estaba a su lado y un cuchillo brillaba en su mano. Simon aprovechó el momento y entró, rápido como una sombra, y se adentró en el Instituto.

Bien, pensó Isabelle, ve por los chicos mientras yo me encargo de este maldito.

"No eres rival para mí" dijo la voz de Sebastian y todos alzaron sus cabezas. El chico estaba apostado justo sobre el techo del Instituto, como un ángel oscuro, mirándolos desde arriba con un dulce y frío desdén. "Nunca lo has sido, Isabelle. La única persona que pudo estar a mi nivel está muerta. Porque yo lo maté."

"Alguien tiene miedo" ronroneó Magnus, totalmente tranquilo. "Alguien se está escondiendo allá arriba."

Sebastian sonrió con falsa cortesía.

"No me estoy escondiendo, al menos no porque tenga miedo de ti, brujo imbécil."

"Entonces baja" lo retó Isabelle entre dientes. "Lucha"

Sebastian soltó una carcajada.

"¿Y perder el tiempo en juegos? Lo siento, pero tengo cosas más importantes que… ¡Oh, espera! ¿Quieres que de nuevo te azote con ese látigo tuyo? Te advierto que esta vez Jace no estará para salvarte."

"Desgraciado" escupió Alec.

Hubo un destello rojizo en la mano de Sebastian y el chico sonrió aún más. Una voz, distorsionada y borrosa, llegó hasta ellos.

"Jefe. Aquí demonio beta. Los tenemos."

"Bueno" dijo Sebastian, al tiempo que hacía una burlona reverencia de despedida. "Un gusto verlos, amigos míos. Hasta nunca."

"¡No!" gritó Alec, pero Sebastian ya se había desvanecido en el aire, tan rápido que ni siquiera pudieron verlo.

Isabelle ya estaba corriendo hacia la salida del Instituto.

"¡Alec quédate aquí y ayuda a Simon, yo iré tras él!"

"¡No, Izzy, espera!" Alec, sudoroso y nervioso, se acercó corriendo hasta ella y tomó su brazo, deteniéndola.

"¡Alec, no tenemos tiempo!" rugió la chica. "¡Los chicos están allá fuera y Sebastian va por ellos!"

"Voy contigo" dijo su hermano. "Y Magnus también irá."

Magnus alzó las cejas.

"¿Yo?"

"Si" bramó Alec. "Vas a venir" luego se acercó a grandes zancadas hasta un ansioso Luke y una desangrada Jocelyn y dibujó un iratze sobre la pálida mujer. "Eso bastará, la herida no es muy profunda."

Luke, que estaba tan blanco y no había quitado la vista de encima de Jocelyn, alzó la vista hacia el chico.

"Ayudaré a Simon" dijo, y se puso de pie, tambaleante.

Los gritos habían cesado, lo cual era una señal de que: o Simon había retenido lo que sea que estuviera dentro del Insituto… o que estaba muerto. Isabelle sacó esos estúpidos pensamientos de su mente y apretó con fuerza su látigo.

"Bien" dijo, con firmeza. "Entonces vamos tras ese hijo de puta."


"¡Cuidado!" gritó Jason y Arshya se hizo a un lado justo cuando el demonio la embestía con sus filosos dientes. La chica giró en el aire y lanzó su cuchillo, que viró en el aire en una elegante curva y se hundió en la carne del demonio, convirtiéndolo en un montón de polvo dorado.

Uno menos. Quedaban cinco.

Jason aferró su cuchillo con fuerza y se lanzó contra otro. A su derecha, un poco más lejos, captó por el rabillo del ojo a Blake, quién se las arreglaba con dos demonios a la vez, lanzando estocadas de su cuchillo a una velocidad de vértigo y moviéndose tan rápido que por momentos parecía desaparecer. Jason se agachó entonces, esquivando las garras del demonio y luego lo pateó en los pies, derrumbándolo. El demonio gruñó y Jason alzó su cuchillo, trazando un arco directo a su cabeza. El demonio lo evadió y clavó sus garras en el pecho de Jason; el chico gritó y retrocedió. El demonio se volvió a abalanzar contra él, y Jason saltó… Y entonces estaba detrás del demonio, que giraba confundido, buscándolo. Jason sonrió, sintiendo una oscuridad satisfacción y hundió la daga en su espalda.

Luego se volteó, lanzando el cuchillo en el aire. El filo destelló antes de estamparse contra un demonio que había estado a punto de arremeter a Blake por la espalda.

Su hermano alzó su vista hacia él y sonrió burlonamente. Jason apenas lo vio, girándose de nuevo y desviando su vista hacia Arshya. La chica estaba un poco más lejos, había perdido su cuchillo y peleaba en un mano a mano contra un demonio. Parecía herida. Jason corrió hacia ella.

Y de repente ya estaba ahí, su puño estrellándose contra la cara del demonio. Vislumbró el cuchillo en el suelo, a unos metros, y casi voló hasta ahí, agachándose para recogerlo y luego se deslizó de nuevo hasta el demonio.

Arshya pateó al demonio con un grito de rabia, haciéndolo retroceder hasta donde estaba Jason y el chico, a su vez, le rebanó la cabeza de un tajo.

Arshya se derrumbó en el suelo, respirando con dificultad.

"Me he roto… el tobillo" jadeó.

Jason estaba a punto de ayudarla cuando vio, un poco más allá, a Blake siendo lanzado por los aires. El chico se estrelló contra la pared y cayó en el suelo con un golpe sordo. Los dos demonios restantes se lanzaron contra él.

"Ahora vuelvo" prometió a la chica y salió despedido hacia ellos. En cuanto lo hizo, los dos demonios se giraron hacia él, esquivándolo, y se lanzaron contra la chica, olvidándose de Blake.

Arshya, sorprendida, soltó la estela con la que había estado haciendo su iratze y trató de ponerse de pie, sin éxito. Jason escuchó a gritar a Blake "No" justo cuando los dos demonios tomaban a la chica del cabello y colocaban sus filosas y asquerosas garras sobre su cuello.

Blake, tambaleante, se incorporó y se colocó al lado de Jason. Los dos chicos se quedaron estáticos, desarmados y respirando entrecortadamente. Los dos demonios les sonrieron encantadoramente.

"Ah, esto siempre funciona" dijo el demonio. "Atrapa a uno y los tendrás a todos."

Los ojos de Jason relampaguearon.

"Suéltala"

"¿Y si no qué?" rió el demonio. "No puedes hacer nada. Muévete y le rebano la garganta."

Bueno, pensó Jason, en eso tenía razón.

"¿Qué es lo que quieres?" bufó Blake entre dientes.

"Ustedes dos, a cambio de la chica."

Arshya se retorció en los brazos del demonio.

"No" gritó, al mismo tiempo que Jason decía "Hecho"

Blake lo ametralló con la mirada.

"¡No tenemos opción!" dijo Jason, impaciente.

Blake no le quitó los ojos de encima, intensamente, y luego miró a Arshya, parecía como…. Como si quisiera decirle algo. Jason siguió su mirada.

La irazte brillaba en la pierna de Arshya, que ya no parecía herida. Jason levantó la vista, comprendiendo y ella asintió.

Entonces pasaron varias cosas la vez: Arshya se soltó de un jalón de los demonios y se arrastró hasta un cuchillo que estaba tirado en el suelo, tomándolo y lanzándoselo a los chicos. Blake lo atrapó en el aire y se lanzó contra un demonio. Jason saltó y apareció tras el otro demonio, propinándole una patada y estaba a punto de darle otra cuando una fuerza abrumadora lo mando volando por los aires.

Jason cayó dando vueltas sobre el asfalto, el dolor atravesándolo como una cuchillada y trató de ponerse de pie, todo daba vueltas. Alzó la vista, mareado y confundido, y vio a una borrosa figura plateada tomando a Blake por el cuello, alzándolo y azotándolo contra la pared. Blake cayó inconsciente al suelo.

Jason escuchó el grito estrangulado de Arshya, y la vio, luchando contra los dos demonios a duras penas. Intentó levantarse de nuevo y volvió a tropezar. Desde el suelo, vio un par de borrosas botas negras acercándose hasta él.

Un pie se colocó en su espalda, derrumbándolo justo intentaba volver a levantarse.

"Ah, que agradable reunión familiar" dijo una voz lejanamente conocida y Jason sintió oleada de odio recorrerlo. "Es hermoso ver cuánto amor nos tenemos unos entre otros."

Jason intentó hablar, decir algo, soltar una maldición, lo que fuera, pero de su boca solo salió un sonido ronco.

"¡Jefe!" dijo un demonio. "¿Ya podemos comernos a la chica?"

¿Qué? Pensó Jason. ¡No!

"Hagan lo que quieran" replicó Sebastian. "Nada más no toquen a los chicos."

Jason trató desesperadamente de ponerse de pie, pero, de nuevo, el pie de Sebastian lo volvió a estrellar contra el suelo.

"Quieto ahí, Jessica"

"¿Cómo me llamaste?" logró decir Jason, con los ojos estrechados.

Sebastian no le hizo caso.

"Demonio beta, toma a Blanca, nos vamos a casa"

¿Jessica? ¿Blanca? ¿Estaba de broma, cierto?

"Como usted diga, papá demonio."

"¿Podemos llevarnos a la chica para cocinarla a fuego lento?"

"Ya les dije que a mi ella me importa un miserable mierda" siseó Sebastian. "Si pueden llevar a los dos, háganlo."

"Vale, jefe"

"¡Demonio alfa!"

"Eso, eso, mil perdones mi señor"

Jason se hubiera reído de lo absurdo de la situación de no haber sido porque estaba demasiado ocupado planeando que iba a hacer. Blake estaba fuera del juego. No escuchaba a Arshya… lo cual no era una buena señal. Tal vez también la habían dejado inconsciente.

Aún no sabía qué hacer cuando alguien lo jaló por la camisa y lo levantó.

"Bien, Jessica, mantente bien portada o tendré que golpearte en la cabeza como a tu hermanita Blanca."

Jason, mareado y tratando de no caerse, no pudo decir nada más inteligente que:

"¡No me llamo Jessica!"

Sebastian lo miró con oscura diversión.

"Jonathan, Jessica, da igual."

Los demonios se acercaron, arrastrando con ellos los cuerpos inertes de Blake y Arshya.

"Acérquense más" ordenó Sebastian, llevándose los dedos a un anillo en su mano izquierda. "Es hora de irnos"

Jason, sin saber exactamente como, supo que si él lo tocaba, todo se había acabado. Actuando por impulso, levantó su mano y le asestó un puñetazo.

O eso pensaba hacer, porque Sebastian atrapó su mano en el camino y le rompió la muñeca.

Jason aulló de dolor, viendo estrellas a través de sus ojos, y cayó de rodillas.

"Mi padre" escupió Sebastian, retorciéndole la mano rota "cometió el error de querer unir a su familia de una buena manera. Yo opté por la mala, y la más rápida. Vas a aprender a respetarme, Jessica, aunque tenga que azotarte para…"

Sebastian se detuvo, su mirada volviéndose tan oscura como un laberinto y luego se desvaneció. Se movió tan rápido que Jason ni siquiera pudo ver a donde había ido. ¿Qué diablos estaba pasando?

"¡Jonathan!" Isabelle apareció en la esquina, seguida de Alec, Magnus y Gwen. Las manos de los brujos brillaban en llamas verdes.

"¡Atrás de ti!" gritó Jason, justo cuando captó la sombra de Sebastian cerniéndose sobre ella.

Isabelle se volteó, su látigo brillando a la luz del sol con un destello plateado y lo lanzó contra Sebastian. Jason no pudo ver más porque entonces Alec y Magnus se abalanzaron contra los demonios, quiénes miraban estupefactos a los recién llegados. Gwen corrió hasta una bulto al fondo del callejón y Jason se sorprendió al darse cuenta que era la chica a la que habían oído gritar. Se había olvidado completamente de ella. Gwen la cargó con dificultad y luego alzó la vista hacia Jason, alarmada.

"¡Toma a Arshya y trata de despertar a Blake, rápido, tenemos que salir de aquí!"

Jason asintió rápidamente, con el corazón martilleándole en los oídos y corrió hacia donde estaba Arshya. Alzó a la chica en sus brazos, ignorando el dolor lacerante de su mano rota. Solo un poco, pensó, solo aguanta un poco más. Eres un Cazador de Sombras, puedes soportar mucho más.

Un poco más allá, vio a Isabelle y Alec, peleando contra un Sebastian que los sobrepasaba claramente en la lucha.

Jason miró a Gwen con un nudo en la garganta.

"Gwen, no podemos dejarlos aquí."

"Ellos son más fuertes y tienen más experiencia que tú" gritó la chica, furiosa. "¡Ellos solo quieren ponerlos a salvo! ¡Y yo tengo órdenes de sacarlos a ustedes tres de aquí, así tenga que hechizarlos!"

"¡Vale, vale, relájate!"

"¡Despierta a Blake y vámonos!" vociferó la chica.

"¡Ya voy!"

Jason corrió hasta donde estaba su hermano, sin saber exactamente qué hacer. Pensó en sacudirlo suavemente pero entonces lo pensó mejor y —después de fijarse si no estaba herido— lo pateó.

"¡Blanca!" bramó. "¡Despierta!"

El chico abrió los ojos de golpe, sobresaltado.

"¿Qué…?¿Cómo…?"

"¡Levántate!" le ordenó Jason antes de girar sobre sus talones, aun con Arshya en brazos, e ir tras Gwen. La mano estaba empezando a dormírsele.

Blake se paró tambaleando y lo siguió a duras penas.

"¿Quién es blanca?" murmuró, atontado.

"¡Tu solo corre!" Jason marchó hasta alcanzar a Gwen —después de comprobar que Blake los seguía— y se colocó a su lado, respirando entrecortadamente.

"¡Chicos cuidado!" gritó Isabelle entonces y los chicos frenaron en seco cuando Sebastian apareció delante de ellos.

"¿A dónde iban, hijos míos?" ronroneó mientras sonreía. Sus dientes estaban manchados de sangre.

"Vete a la mierda" Gwen le hundió los dedos en los ojos y Sebastian aulló.

Jason apenas tuvo tiempo de ver como Isabelle y Alec se le iban encima cuando Gwen lo jaló.

"¡Jason, apresúrate!"

"¡EH, espera!"
"¿Qué?"

"¡Mi moto!"

Gwen lo miró, fuera de sí.

"¡A nadie le importa tu estúpida moto!"

Jason gimió y, de mala gana, echó a correr.

"¿A dónde vamos?" preguntó mientras salían del callejón. Los gritos de Sebastian se escuchaban tan claros que le ponían los pelos de punta.

"No sé" dijo la chica, y por primera vez en su vida, Jason creyó escuchar una nota de desesperación en su voz. "Pero ustedes no pueden volver al Instituto, no sé qué está pasando ahí, pero no es bueno. Sebastian burló las guardas de alguna manera."

"¿Las guardas?" Blake, aún aturdido, sonrió. "Pero es imposible…"

Luego soltó una risa y comenzó a irse de lado. Jason gruñó y lo jaló antes de que se diera de bruces contra el suelo. No estaría nada mal que se quedara sin dientes pero Jason no quería tener que cargarlo a él también.

"Bueno" dijo, frunciendo el ceño. "Creo que este es un momento fantástico para hacerle una visita a Remy"


"¿Y ahora cómo se supone que vamos a llegar hasta el taller?" dijo Jason, al tiempo que maniobraba para dibujar una irazte en su mano rota con Arshya en brazos. No debía de estar del todo rota, después de todo, porque si no la iratze no hubiera funcionado tan bien.

La noche ya había caído y ellos estaban en medio de la atiborrada calle, con los carros resbalando a ambos lados la carretera y rodeados de gente. Eso era lo genial de New York: podías aparecer con dos chicas inconscientes en brazos y nadie te miraba raro.

"Fue tu idea" repuso Gwen.

"Si, bueno, no veo que tu tengas una mejor."

Gwen bufó y se acercó hasta un coche estacionado en la acera. Dio una patada y el cristal se dobló.

"Gwen" dijo Jason, nervioso. "Ahora sí que la gente nos está mirando."

"Dime eso cuando un loco no esté persiguiéndonos" Gwen dio otra patada —lo cual era genial considerando que estaba cargando con la otra chica— y el cristal se hizo añicos.

La bruja buscó con la mano los seguros y los quitó.

"Sube" le ordenó.

"Me cae bien esta chica" rió Blake, atontado.

Jason, tratando de ignorar las miradas de todos, abrió la puerta y recostó a una inconsciente y floja Arshya sobre el asiento. Gwen hizo lo mismo con la otra chica antes de colarse en el asiento del conductor. Jason empujó a Blake dentro del carro antes de tomar el asiento del copiloto.

"Genial" dijo "Ahora, si se puede saber, ¿cómo demonios vas a encenderlo?"

Gwen rodó los ojos.

"Tú no sabes con quién estás hablando" dicho eso, su mano se encendió en llamas rojas y la chica apuntó hacia el carro. Con un rechinido, el motor se puso en marcha y ellos salieron volando de ahí.


"Rose Mary, no sabes cuánto tiempo he estado esperándote"

"Oh, Peter, por fin podremos estar juntos"

La cuchara se detuvo a medio camino hacia su boca. Remy se reclinó más cerca del televisor. ¡Bésala! pensó. "¡Ahora, imbécil!"

Los dos personajes se acercaron lentamente, sus labios a punto de rozarse… Remy se inclinó un poco más. Y entonces la puerta del taller se derrumbó y Remy se cayó del sillón.

"¿Qué mier…?"

"¡Remy!" bramó Gwen. "Tráeme alcohol y vendas"

Remy se paró, quitándose un rizo de la frente, y miró boquiabierto como Gwen —con una chica inconsciente en brazos— y otro chico de cabello plateado se abrían paso hasta él: manchados de barro, sangre y suciedad.

"¿Qué mierda?" repitió. "¿Vienen de la guerra o qué?

"¡Que me traigas vengas y alcohol!" rugió Gwen, poniendo a la chica desmayada sobre el sillón.

"Huele a perro" se quejó Blake, olisqueando el lugar.

"¿Y que hace éste aquí?" cuestionó Remy.

"Él es hermano de Jason"

"¿Hermano de Ja…?" Remy se interrumpió cuando vio a la chica del sillón y soltó un grito de muerte. "¡Es Eileen Miller!"

Remy retrocedió y señaló a Gwen.

"Te vengaste por esa vez que casi te atropelló ¿cierto? ¡Esta vez fuiste demasiado lejos, Gwen!"

"¡Yo no fui!" siseó la chica. "¡Tráeme el alcohol y las vendas para curarla o mejor dime dónde están y cállate!"

Remy se llevó las manos a la cabeza, sin creerse todo aquello y salió a buscar lo que Gwen le pedía, soltando una sarta de maldiciones en el camino. Cuando regresó Jason apenas venía llegando, y… ¡Oh, genial! ¡También llevaba otra media muerta en sus brazos!

"¿Dónde estabas?" le preguntó Remy al tiempo que le daba las cosas a Gwen. "¿Y que hace esa chica aquí? No, más bien, ¿¡que hacen todos ustedes aquí?"

"Fui a desaparecer el carro que Gwen robó" contestó Jason, indiferente.

Remy parpadeó. "¿Qué? ¿Robaron un carro?"

"No tuvimos elección. Ahora hazte a un lado, llevaré a Arshya a tu cuarto."

"Espera, espera" Remy parecía a punto de explotar. "¿Alguien me quiere explicar que rayos está pasando?"

Jason lo ignoró y lo esquivó. Su pie tropezó con el plato que Remy había dejado tirado y el chico estuvo a punto de caer de no ser porque Remy lo jaló.

Jason, maldiciendo, miró hacia abajo.

"¿Estabas comiendo croquetas con leche? ¿Enserio?"

A sus espaldas, Gwen pateó una caja llena de herramientas y gritó:

"Estamos siendo perseguidos por un demente y ustedes dos no dejan de hablar estupideces."

"¿Perseguidos? ¿Un demente?" Remy miró alarmado a Jason.

"Que te cuente ella" Jason, haciendo un sonido de impaciencia, lo hizo a un lado y se dirigió a su cuarto.


El cuarto estaba hecho un desastre, por supuesto, pero al menos la cama estaba despejada. Jason recostó a Arshya con cuidado en ella y luego se quedó de pie ahí, mirándola, asegurándose de que no estaba herida.

Una vez que se convenció que la chica estaba bien, se dispuso a salir. Pero no pudo. Siguió ahí, sin saber exactamente porque no podía apartar sus ojos dorados de ella.

Jason cambió el peso de una pierna a otra. Arshya dormía plácidamente, su pecho subiendo y bajando lentamente. Así, dormida, se veía tan pequeña y frágil que era difícil creer que se dedicaba a cazar demonios todos los días. Más bien parecía una muñeca de porcelana.

La luz de la luna se colocaba por la ventana que estaba encima de la cama, bañando con su luz a la chica y haciendo ver su piel tan blanca como el mármol. Su pelo, negro como esa noche, colgaba al aire, y su cara angelical yacía serena como el mar en calma.

Se veía tan… vulnerable.

Jason había conocido a muchas chicas. Pero ninguna le había provocado esa mezcla de ternura y al mismo tiempo, impotencia, en él. Impotencia del querer protegerla cuando ella no se dejaba. O más bien, no lo necesitaba.

Pero es que ninguna chica era como Arshya. Arshya era… especial. Con Arshya podría hacer mil cosas, podría hacer mil malabares, y ella seguiría pensando que es un estúpido.

Tal vez era masoquista.

Tal vez le gustaba sentir esa pequeña molestia cada vez que veía a Blake acercarse a ella. Pero eso era porque ella era una gran amiga para él y no quería que nadie se le acercara ¿cierto? Todos los buenos amigos hacen eso con sus amigas. O tal vez era simplemente su personalidad posesiva. Arshya era su amiga. Y de nadie más. Punto.

Jason suspiró y carraspeó. Esos lindos pensamientos —sospechó— no le agradarían a Arshya si pudiera escucharlos. Pero a veces eso ni siquiera era necesario, a veces parecía que ella podía leerlo con facilidad. Como si se conocieran de toda la vida.

Lo más gracioso de todo era que el sintiera ese impulso de protegerla cuando había sido ella quién lo había protegido varias veces.

Jason sintió el rostro adolorido y entonces, sintiéndose estúpido, se dio cuenta de que había estado sonriendo como idiota todo el tiempo.

Bueno, en esos momentos, sólo sabía una cosa por exactitud: le debía muchas cosas a Arshya. De no haber sido por ella… él jamás hubiera recordado quién era. Probablemente ya estuviera muerto o en manos de Sebastian.

Jason se acercó a ella, sintiendo el repentino impulso de tocar su rostro. Estiró su mano… pero luego lo pensó mejor y hundió las manos en los bolsillos.

"Gracias" fue todo lo que dijo, aunque ella no pudiera escucharlo. De todas formas, él no sabía si tendría el valor de decírselo cuando estuviera despierta.

Ya se había dado la media vuelta cuando la escuchó murmurar en sueños, inquieta. Jason se giró, confundido, y vio como la chica se revolvía en la cama, alterada.

"Jason" musitó, aferrando las sábanas. "No"

El chico se quedó momento congelado, y luego corrió hasta ella y se arrodilló a su lado.

"Arshya" susurró. "Arshya, despierta"

Ella probablemente lo iba a golpear en cuanto despertara, pero era mejor eso que una pesadilla.

"No" decía la chica, cada vez más fuerte. "¡No debo dejar que se lo lleven!"

"¡Arshya!" Jason la sacudió más fuerte. "¡Estoy aquí!"

La chica pareció calmarse de repente, su respiración volviendo a la normalidad y luego se volteó sobre la cama y posó su mejilla contra la mano de Jason. Jason se removió incómodo, sin saber porque de pronto un aluvión de emociones se había desbordado en su interior. Se maldijo en sus interiores y luego intentó sacar su mano pero Arshya gruñó y aferró más fuerte su mano con las suyas.

Jason se rindió y se quedó ahí sentado sin saber qué hacer. Podría despertarla pero… no, eso no sería bueno para él. Suspiró y decidió que se quedaría ahí hasta que estuviera lo suficientemente dormida y luego se zafaría y escaparía.

Ahora solo esperaba que Arshya no lo babeara.

Se quedó ahí por una eternidad, cansado y con sueño, sin hacer nada más que mirar a la chica dormida que tenía su mano apresada en las suyas. Estaba a punto de quedarse dormido cuando Arshya volvió a murmurar en sueños. Jason, adormilado y sin saber muy bien lo que hacía, alzó una mano y la posó sobre su cabello, acariciándolo.

"Estoy aquí" susurró. "Estoy aquí, Arshya"

Que cabello tan suave, pensó Jason entre sueños, tan suave como las alas de un ángel.


"Estoy aquí, Arshya"

Arshya despertó de golpe en medio de la noche. Habría jurado que alguien susurró su nombre.

Se sentó en la cama y se restregó los ojos. Estaba en una estancia en tinieblas. Una estancia desordenada que no reconocía. Frunció el ceño, confundida. Los vestigios de un sueño se colaban en su mente, pero ella no podía lograr recordar nada más que la imagen de Jason.

Recordaba haber visto sus ojos dorados, mirándola preocupados. Y diciéndole algo que ella no entendía. Recordaba haber sentido su mano en la suya…

Arshya se sonrojó. Claro que era un sueño.

Luego miró a su alrededor, ¿cómo había llegado ahí? Lo último que recordaba era a los demonios… ¡Los demonios! El corazón de Arshya golpeteó en su pecho y estaba a punto de salir corriendo cuando vio un bulto oscuro a su lado.

Arshya giró su cabeza en esa dirección y se encontró con una silueta familiar.

La luz de la luna se colaba por la ventana que estaba sobre la cama, dándole de lleno al cabello plateado del chico y haciéndolo parecer transparente. Arshya abrió la boca, sorprendida. Era Blake, con su rostro de ángel tan pacífico y calmado que no parecía él.

Arshya frunció más el ceño, sin saber qué era lo que había pasado, pero supuso que él la había cargado hasta ahí, porque ella no recordaba nada.

Estaba a punto de salir de la cama, decidida a ir a investigar, cuando la mano de Blake voló en el aire y tomó la suya por la muñeca.

"¿Arshya?" dijo, mirándola con sus ojos negros. "¿Estas bien? ¿A dónde vas?"

Arshya enmudeció, sin creerse como había podido despertarse tan rápido.

"Afuera" logró decir. "¿Dónde estamos? ¿Qué paso? ¿Jason está bien?"

Blake soltó su mano y volvió a tumbarse en la cama.

"Si, el idiota y sus amigos están dormidos allá afuera"

"¿Y tú que haces aquí?"

Blake rió silenciosamente, su pecho estremeciéndose y sacudiendo la cama.

"Allá fuera huele a perro. Esperé a que todos se durmieran y me vine para acá."
"¿Qué hora es?"

Blake rodó los ojos.

"Arshya, ¿Por qué siempre quieres saberlo todo? Solo vuélvete a dormir y déjame dormir a mí también."

"Bueno, en ese caso, me iré a despertar a alguien allá fuera."

El chico se sentó de inmediato y volvió a tomar su mano. Arshya lo atravesó con sus ojos azules.

"Suéltame"

"Está bien, pregúntame"

"Suéltame"

"Ah, de seguro quieres ir a preguntarle a tu adorado Jason"

Arshya abrió la boca, sorprendida.

"Yo no…"

"Acéptalo, Arshya, mi hermano te agrada mucho, ¿cierto?" Blake hablaba con un tono de voz duro y ácido. "Creo que todos nos damos cuenta…"

"¡No sé de qué estás hablando!" Arshya se soltó de un jalón, furiosa. "¡Y de todas formas…!"

"…No me importa" completó Blake, sonriendo encantadoramente. "Vamos, Arshya, sólo dime que te gusta."

Arshya bufó y se dio la media vuelta, directo hacia la puerta. Alargó la mano hacia el picaporte, queriendo salir de ahí de una buena vez y entonces… Blake estaba en frente de ella.

Arshya maldijo y retrocedió.

"O tal vez" dijo Blake, caminando hacia ella. "Te guste otra persona."

"Déjame salir" Arshya siguió retrocediendo, esquivando toda la porquería del suelo y con Blake sobre ella.

"Tal vez Lex" sonrió Blake, sin dejar de avanzar hacia ella, tan ufano como si estuviera paseando. "O no sé, ¿un mundano, tal vez? ¿Quién podrá ser?"

Arshya topó contra la pared y miró hacia los lados: no había escapatoria.

"Blake" dijo, nerviosa. "Estás deme…"

La chica enmudeció cuando Blake colocó los dos brazos a ambos lado de la pared, encerrándola.

"Humm" dijo, inquieta. "¿Qué haces?"

"Te hice una pregunta" dijo él, bajando su rostro hasta ella. "Respóndeme y te dejaré ir"

"¿U-una pregunta?" Arshya se pegó todo lo que pudo a la pared. "No me acuerdo."

Blake rió con suavidad y Arshya pudo sentir su aliento en su rostro.

"Arshya, Arshya, Arshya" canturreó. "¿Quieres que te ayude a descubrirlo?"

"¿Qué?" soltó la chica, sin saber porque de pronto se sentía alarmada. "N-no"

"Mírame."

"No"

"Arshya, mírame."

"¡Déjame ir!"

Arshya casi estuvo a punto de sufrir un infarto cuando él alzó su mano y giró su rostro hacia él. Fue ahí cuando supo que estaba perdida.

Si era su voz, si era su aliento, si era su dulce sonrisa, ella no podía saberlo.

Lo único de lo que era consciente en esos momentos era que estaban cerca, tan cerca que ella podía hundirse en el mar de aguas negras, frías y turbulentas que eran sus ojos. Se hundía, y se ahogaba, porque no podía respirar, porque él le quitaba el aliento y la cordura con tan sólo una mirada.

Y entonces él se inclinó hacia ella. Y ella sabía lo que iba a pasar. Y no se hizo a un lado. Sus ojos se cerraron, deseando, pidiendo más. Queriendo ver desaparecido el espacio que los separaba.

Cuando sus labios, delgados y suaves, acariciaron los suyos, ella sintió como si todo el tiempo hubiera estado al borde de un inmenso vacío, y ahora cayera, dejándose envolver por los brazos de la oscuridad.

Porque Blake era oscuridad, y ella estaba perdida en él, en un mundo oscuro y tenebroso donde todo lo que podía sentir eran los brazos de él a su alrededor, sus labios en los suyos, y su olor a noche y luz de estrellas en ella. Y ella estaba ciega, perdida.

Arshya hundió su mano en su cabello, lacio y suave como plata derretida. Blake la abrazó con más fuerza.

Y entonces la puerta se abrió.

Arshya volvió a la realidad de golpe, como si alguien hubiera irrumpido a su mundo y lo llenara de luz, dejando ver que lo que la oscuridad ocultaba solo era un mundo desolado y vacío.

Se separó de Blake, jadeando y ruborizada, y su mirada se clavó en la puerta. Allí, de pie, estaba Jason, mirándolos fijamente.


(N/A: Mil gracias a Ehura, Guest y bellafoog, por sus maravilloso reviews, de verdad son geniales n.n y me hacen tener una sonrisa en mi cara todo el dia, espero que este cap les haya gustado :D y actualizo muy muy seguido no se preocupen, está historia apenas está empezando!)