Well, I woke up to the sound of silence
The scars were cutting like knives in a fist fight
And I found you with a bottle of wine
Your head in the curtains
And heart like the fourth of july
You swore and said,
"We are not.. we are not shining stars"
This I know
I never said we are
Though I've never been through hell like that
I've closed enough windows to know you can never look back

If you're lost and alone
Or you're sinking like a stone,
Carry on
May your past be the sound of your feet upon the ground
Carry on
Carry on, carry on

So I met up with some friends at the edge of the night
At a bar off 75
And we talked and talked about how our parents will die
All our neighbors and wives
But I'd like to think I can cheat it all
To make up for the times I've been cheated on
And it's nice to know,
when i was left for dead,
I was found and now I don't roam the streets
I am not the ghost you want of me

If you're lost and alone
Or you're sinking like a stone,
Carry on
May your past be the sound of your feet upon the ground and
Carry on

Woah
My head is on fire
But my legs are fine
After all, they are mine
Lay your clothes down on the floor,
Close the door,
Hold the phone,
Show me how no one is ever going to stop us now

Because we are
We are shining stars
We are invincible
We are who we are
On our darkest day,
When we're miles away,
So we will come
We will find our way home

If you're lost and alone
Or you're sinking like a stone,
Carry on
May your past be the sound of your feet upon the ground and
Carry on oh on on on oh ohh oh oh oh oh oh
oh ohh oh oh oh oh oh

No one is ever going to stop us now
No one is ever going to stop us now
No one is ever going to stop us now


Recuerdo que aquella noche me desperté varias veces aterrada. Mi corazón latió con fuerza y me costó respirar con normalidad. Intenté varias veces conciliar el sueño, pero me invadió el miedo ante mi posible muerte y la intranquilidad se aferró dentro de mi.

En la habitación sólo se oía los ronquidos de Kenzi que dormía plácidamente a mi lado y ese sonido me hizo compañía durante las hora que duró mi insomnio.

Oí como Trick tocó la puerta de nuestra habitación y me di cuenta que ya había amanecido. Me levanté con cuidado para no despertar a Kenzi, caminé con sigilo hasta la puerta y me encontré con los ojos cansados de Trick, pero él no escatimó esfuerzo al ofrecerme una sonrisa.

—Buenos días, Bo. ¿Qué tal has dormido?

—Buenos días, Trick. He intentado descansar, pero ha sido complicado.

—Te entiendo, pero es fundamental que descanses todo lo que puedas y te alimentes cuanto antes. ¿Veo que has encontrado la ropa de tu madre? —dijo mirando mi camiseta.

—Sí... La encontré mientras buscaba las mantas y espero que no te moleste que me la quede.

—Puedes coger todo lo que quieras —dijo Trick, tomando mis manos—. Sé que a tu madre le gustaría que tuvieras algo de ella. Pero debéis subir a comer algo antes de ir al complejo de las luces. Luego Dyson os llevará a casa para que os cambies de ropa.

—Perfecto, despertaré a Kenzi y subimos en unos minutos.

—Os esperamos arriba y no tardéis mucho. ¿Vale?

Asentí con la cabeza y me quedé en el umbral de la puerta hasta que Trick desapareció por las escaleras. No sabía si Dyson había dormido en el Dal o había odo muy temprano, pero no le di demasiada importancia. Tenía despertar a Kenzi, pero al verla tan dormida, preferí cambiarme de ropa y dejarla descansar unos minutos más.

Fui al baño para lavarme la cara y cepillarme los dientes. El espejo me reveló un aspecto totalmente ajeno al habitual. Las pocas horas de sueño se hicieron visible bajo mis ojos y el cansancio se agolpó en mi cuerpo. Intenté no pensar en lo que Hale podía decirme, pero algo en mi interior me decía que estaba metiéndome en un camino sin salida.

Kenzi seguía tan dormida que no contestaba a mi llamado, pero a los pocos minutos ella abrió los ojos y se dio cuenta de dónde estaba.

—¿Qué hora es? —dijo mientras bostezaba y estiraba sus brazos.

—Son las seis y media —dije mirando el reloj que estaba en la mesilla.

—¿Las seis? A estas horas no soy ni persona —dijo frotándose los ojos.

Yo quería que ella se quedará en el Dal. El día anterior había sido muy intenso, con demasiadas emociones y sabía lo agotada que ella debía estar.

—Kenzi, ¿por qué no te quedas aquí? Dyson me acompañará y prometo contarte todo cuando vuelva.

—Dame unos minutos y me voy contigo. ¿No pensarás dejar aquí con toda esta incertidumbre? Además, la audiencia es contigo y conmigo —dijo mientras se levantaba de la cama.

—Kenzi, tú debes descansar y yo me sentiré más tranquila si te quedas. En serio, vuélvete a dormir.

—Bo, no tienes ni idea del miedo que pasé cuando tú desapareciste y no voy a dejarte pasar por todo esto sola. Quizás lo mejor sería quedarme, pero no es lo que quiero hacer. Así que espérame unos minutos, ¿Ok?

Kenzi no me dejó contestar y sin mirarme se fue al baño. Yo comencé a doblar las mantas que habíamos usado y estiré las sabanas para dejar todo como lo habíamos conseguido. Doblé la camiseta y cogí el diario de Aife. Esas dos cosas era lo único que tenía de ella y sentí como algo tan insignificante podía representar tanto para mi. Pensar en Aife sólo me recordaba lo fácil que es perder la cordura y como el poder te convierte en un monstruo.

—Ya estoy lista... ¿Subimos? —dijo Kenzi mientras se terminaba de vestir.

Guardé el diario y la camiseta en mi bolso. Salimos de la habitación y ninguna de las dos pronunciamos palabra hasta que llegamos al bar. Dyson y Trick nos esperaban con el desayuno puesto en la mesa.

—Buenos días. ¿Qué temprano has venido? —pregunté mirando a Dyson.

—Buenos días, Bo —respondió con una sonrisa.

—Toma, esto te ayudará —dijo Trick dándome una enorme taza de café.

—Gracias, Trick... Esto me devolverá la vida —dije con la taza caliente entre las manos.

Vi como Kenzi se sentaba en la mesa donde Trick había puesto el desayuno. Me senté con ella y sentí náuseas al ver el plato de tortitas. Intenté comer, pero los nervios había cerrado mi estómago y aparté mi plato antes de que pudiera vomitar. Kenzi se dio cuenta y volvió a acercarme el plato.

—Venga, Bo, no has comido nada desde ayer y así no puedes seguir —dijo Kenzi cortando mis tortitas.

Lo intenté una vez más, pero las náuseas fueron insoportable y decidí desistir. Trick se sentó con nosotras y se dio cuenta de lo que ocurría.

—Bo, sé que ahora lo que menos quieres hacer es comer, pero debes alimentarte y no sólo de comida.

Trick tenía razón, pero alimentarme sexualmente de alguien no estaba en mi menú del día. Era consciente que debía hacerlo y más si quería que él me ayudara a encontrarte.

—No te preocupes, Trick —dijo Kenzi—. Que Bo se alimentara como es debido. Te lo prometo.

—Bien, ¿creo? —dijo Trick sorprendido—. Pero, Bo, tú sabes cual es nuestro trato. Debes alimentarte para afrontar lo que está por venir.

Entendí perfectamente lo que él me pedía, pero no tenía humor para salir a buscar comida. Mi corazón comenzó a golpear con fuerza, por culpa de los nervios que recorrieron mi cuerpo.

—¿Nos podemos ir ya? No quiero llegar tarde —le dije a Dyson.

Él no me respondió, solo miró a Trick esperando su aprobación. Yo me levanté mirando a Kenzi para que terminara de comer.

—Kenzi, ¿has terminado ya? —inquirí con prisas.

—Déjame darle un último bocado a esta tortita, por favor —repuso ella, comiendo lo poco que quedaba en su plato.

—Ok, pero tenemos que darnos prisa. Hale no esperara por nosotras más de lo necesario —dije mientras buscaba con la mirada a Trick.

—Gracias por todo, Trick. Volveremos después de hablar con Hale, ¿Ok?.

—Tened mucho cuidado. Recuerda que debes ser humilde y hablar con respeto. ¿Lo prometes? —dijo Trick sujetando con fuerza mis manos.

Asentí en silencio, pero fui incapaz de mantenerle la mirada.

—Vámonos, que se los hace tarde —dijo Dyson tocando mi hombro.

En ese momento abracé con fuerzas a Trick y me separé de él a sentir la mano de Kenzi en mi espalda. Dyson nos esperaba con la puerta abierta y Kenzi me tomó del brazo para caminar juntas.

En las calles persistía la neblina y el sereno cuando salimos del Dal. Pude ver el vaho salir de mi boca cada vez que exalaba. El frio hizo que cruzara mis brazos y comencé a mover las manos intentando conseguir algo de calor. Me apresuré a llegar al coche de Dyson y abrí la puerta trasera dejando a Kenzi sentarse a su lado.

La claridad del amanecer se filtraba entre los edificios y la poca luz que desprendía el sol no llegaba a rozar el suelo. Las luces de las farolas estaban rodeadas por un vapor denso que debilitaba su intensidad y la cuidad comenzaba a desperezarse dejando atrás aquella noche fría. Finalmente, Dyson se detuvo frente al portal de mi casa y salimos del coche en absoluto silencio.

Al entrar por la puerta, nos recibió el frío y la soledad que hábito esa noche en mi casa. Aproveché el silencio que nos envolvía para subir a mi cuarto sin dar ninguna explicación. Llegué a mi habitación con la sensación de haber estado años ausente y encendí la luz con el diario de mi madre en la mano. Saqué la camiseta de mi bolso, ambos los metí en el cajón de mis pijamas, pero antes de cerrarlo vi la poca ropa que habías dejado. Fui incapaz de tocarlas y las lágrimas volvieron a mis ojos al recordar la última vez que estuviste conmigo, pero cerré el cajón dejando atrás la sensación de soledad. Busqué en el armario lo que iba a ponerme, dejé la ropa sobre la cama y comencé a desvestirme con prisas. Tarde muy poco en estar lista y salí de mi habitación con el corazón en la boca.

—¡Kenzi! ¡Nos vamos ya! —grité bajando las escaleras.

En el salón estaba Dyson algo ansioso. Fijé mi mirada en sus ojos, acercándome a él lo más que pude.

—Gracias por absolutamente todo —dije mientras él bajaba la mirada al suelo.

—Ya estoy lista. ¿Nos vamos? —dijo Kenzi al llegar al salón.

De vuelta al coche de Dyson, me refugié en la parte de atrás nuevamente y ninguno de los tres fuimos capaces de pronunciar palabra. Los nervios volvieron a aflorar y mi corazón latió con fuerza como si mi alma quisiera salir corriendo.

Llegamos al complejo de las luces y todos juntos entramos hasta la puerta del despacho de Hale. No tenía valor para entrar, mis nervios iban cada vez peor y mis manos temblaban levemente. Llené de aire mis pulmones y decidí que era el momento de buscar la verdad.

—Recuerda lo que te dijo Trick —dijo Dyson tomándome del brazo—. Es importante que mantengas la calma y no te asustes. ¿Ok?

Asentí lentamente y junto a Kenzi entramos al despacho de Hale. La habitación estaba totalmente reformada, ya no quedaba nada de lo que Lachlan había dejado y Hale había borrado totalmente el recuerdo del antiguo Ash.

Hale estaba de pie junto a la ventana, con la mirada perdida en el horizonte y sus manos entrelazadas detrás de su espalda.

—Por lo menos has llegado a tiempo. ¿Dime a lo qué has venido? —la voz de Hale fue muy fría y distante.

—Creo que Trick te ha dicho el porqué estoy aquí —dije con cautela.

—Esperaba que tú me lo dijeras —dijo Hale caminando hacia su silla—. Has sido astuta al mandar primero a Trick antes de reunirte con Vex. Por eso, te doy otra oportunidad. ¿Dime a qué has venido?.

—Hoy estoy aquí por dos razones —dije con firmeza—. Vengo a darte un mensaje de Vex y a pedirte que me digas cómo puedo encontrar a Lauren.

Hale se sentó en su silla y por primera vez me miró a la cara

—Pues bien, ¿dime qué te ha dicho Vex? —preguntó pausadamente.

—Vex habló con el caballero errante y él le dijo que Evony es una impostora. Que ella es quién nos espía y esta conspirado en contra de Vex. El motivo de su conspiración es la unión entre ambos bandos.

—Después de todo, no ha sido mala idea de que tú hablarás con Vex. ¿Dijo algo más? —inquirió con prepotencia.

La actitud de Hale fue fría y muy parecida a los Ash anteriores.

—Vex me ha dicho... que el caballero errante le pidió mandar a Tamsin para proteger a Lauren. Que Lauren esta ligada a las sombras y por esa razón la tenéis esclava. Y me dijo que yo debía hablar con la diosa Frigg. Trick piensa que Tamsin engañó a Dyson y oculta sus verdaderas intenciones. Hale, las Valquirias no son de fiar.

Hale me miraba con gesto serio, sin mostrar la mínima sorpresa ante lo que yo le estaba confesando.

—Soy consiente de las sospechas de Trick y las he tomado en cuenta, pero tanto tú como él no sabéis nada sobre Tamsin y os pido que respetéis mi decisión. En cuanto al paradero de Lauren, yo no puedo decirte donde esta, pero si pudiera tampoco lo haría —me dijo con desprecio.

Comencé a perder la paciencia ante la actitud petulante de Hale, pero él era mi amigo y lo traté como tal.

—Hale, ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué alejaste a Lauren de mi? ¿Por qué escogiste precisamente a Tamsin? Yo soy tu amiga y te pido que me ayudes, por favor.

No sabía sí mis palabras me ayudarían, pero tenía que intentar todo lo posible para convencer a Hale. Él se levantó de su silla, con sus manos detrás de la espalda y caminó hacia mi, pero se detuvo a una distancia prudente.

—¿Tú realmente crees que yo soy tu amigo? —él mascullo entre dientes—. Yo no puedo ser amigo de una persona que lo único que hace es destruir la vida de los demás. Tú me culpas por haber mandado lejos a Lauren, pero fuiste tú la que le destrozó la vida.

Me quedé atónita ante las palabras y reproches de Hale. No me esperaba esa reacción de quién había sido mi amigo y de alguien que había luchado a mi lado.

—¿Perdona? ¿Qué yo destruyo la vida de los demás? Sí mal no recuerdo, fui yo la que luchó contra el Garuda, para que tú pudieras poner tu bonito culo en esa silla —dije con insolencia.

—Yo también arriesgue mi vida para que tú pudieras luchar contra el. Estoy cansado de salvar tu bonito culo y defenderte ante los ancianos —dijo Hale apuntándome con el dedo—. Tú te pasas la vida destrozando todo lo que tocas. Tú no eres amiga de nadie y no te importa nada. Eres una egoísta, hedonista y narcisistas. Tú no respetas nuestra reglas y haces lo que te da la gana, sin el más mínimo respeto hacia a los demás. Yo como Ash tengo obligaciones y mi deber es proteger a Lauren, pero ahora mismo el único peligro que veo para ella... eres tú.

Las palabras de Hale fueron un golpe muy duro y totalmente inesperado. Me llevé las manos a la cara para contener las ganas de llorar.

—¡HALE!... ¿QUÉ DEMONIOS TE PASA? —gritó Kenzi

—¡NO, KENZI! ¡YO NO SOY VEX... ASÍ QUE SILENCIO!

En ese momento me quité las manos de mi cara y con rabia me abalancé hacia él.

—¡NO TE ATREVAS A HABLARLE ASÍ! —dije con mis ojos brillando en azul

Kenzi corrió a mi lado y intentó separarnos. Hale se alejó de nosotras y volvió a sentarse en su silla.

—Tu deber es cuidar de Kenzi, pero no lo haces. Lo único que te importa es tu beneficio y arriesgas su vida cada vez que te apetece. Tú destruiste la vida de Dyson al igual que la vida de Lauren y no voy a permitir que le hagas mas daño.

—Hale, yo amo a Lauren y sólo quiero recuperarla —dije con la voz rota—. No sé cómo ni cuándo, pero no descasaré hasta encontrarla.

—Tú no amas a nadie más que a ti misma, Bo —dijo Hale sin inmutarse—. Tú nunca has amado a Lauren y ella ya lo sabe. ¿Tú eres consciente de todo lo que tuve que hacer para que vosotras estuvieras juntas? Yo me enfrenté a los ancianos para proteger vuestra relación. ¿Y para qué? Para qué tú le rompieras el corazón. No, Bo, yo no te daré otra oportunidad para que le sigas haciendo daño a Lauren. Y en cuanto a Frigg... haz lo que quieras, es peligroso y no creo que lo consigas. Eso es todo que tengo que decir y cuando salgas cierra la puerta.

Me negué a creer que esa persona fuera el mismo chico dulce y encantador que había sido mi amigo. Estaba tan dolida y no sabía si era por sus palabras o por la verdad.

—Hale, escúchame bien porque solo te lo diré una vez; Si le pasa algo a Bo, te juro por lo más sagrado que jamás te lo perdonaré —dijo Kenzi señalando a Hale.

—Ten mucho cuidado con lo que dices. No es inteligente que amenaces al Ash y por menos de lo que acabas de decir han muerto muchos —dijo él mirando fijamente a Kenzi.

—¿Y si no lo hago? ¿Qué vas hacer, cortarme la cabeza? Me da vergüenza en lo que te has convertido... No me puedo creer que Vex sea mejor que tú —dijo Kenzi con crueldad.

—¿En qué me he convertido, Kenzi? ¿Dime? ¿Confiesa de una vez que estas enamorada de Vex? ¿Tú crees que no sé las noches que pasas con él? Sabes perfectamente cuales son las intenciones de Vex y tú le sigues el juego. Estoy cansado de tu indiferencia y de tu estupidez... Quiero que te largues ahora mismo.

—¿Todo estó es por celos? ¿Me espías? ¿Estupidez? Tú te has convertido en un subnormal, en un idiota que no es capaz de ver lo que tiene ante sus ojos y yo también me cansé de tus aires de grandeza —insultó Kenzi con rabia.

—Por la amistad que teníamos, te voy a dejar marchar sin más, pero la próxima vez que me insultes no responderé de mis actos...Y ahora fuera de aquí —espetó Hale.

Ambos mantenían la mirada fija en el otro y se retaron en silencio. Yo cogí a Kenzi del brazo para alejarla lo más posible de Hale, pero yo tenía una cosa más que decir.

—El poder no corrompe; el poder desenmascara —dije con todo el desprecio que tenía—. Kenzi, vámonos de aquí —murmuré.

Me costó sacar a Kenzi del despacho, su mirada estaba fija en Hale y si ella pudiera matar con sus ojos, él estaría más que muerto. Kenzi dio un portazo al salir y noté como lloraba.

—Lo siento mucho, Kenzi —le susurré al oído.

La miré unos segundos y comencé a caminar a toda prisa. No quería mirar atrás, solo deseaba salir de ese sitio lo más pronto posible. Llegué sin aliento a los jardines de la entrada y vomité en una esquina. En mi cabeza se repetían las palabras de Hale.

—¡BO! ¡POR FAVOR! ¡ESPÉRAME! —oí gritar a Kenzi.

Seguí vomitando lo poco que tenía en mi estómago y entre más lo hacia, más náuseas me daba.

—Nena, ¿estás bien?... ¡oh, Bo! Ven, siéntate aquí un segundo —dijo Kenzi ayudándome a caminar.

Nos sentamos en el borde de la acera como pudimos y Kenzi tocaba mi espalda intentando calmarme. Yo miraba al suelo, viendo como mis lágrimas caían en él. Esas lágrimas pronto se convirtieron en un llanto incontenible y mi corazón latía con tanta fuerza que me dolía. Estaba cansada de vivir esa sensación una y otra vez, me negaba a que todo lo que ocurría fuera producto de mis malas decisiones, pero no podía hacer nada.

—Kenzi, sácame de aquí. Por favor, llévame lejos de aquí... ya no puedo más —dije llorando y sin aliento.

—No te preocupes, Bo. Ahora mismo llamo a Dyson.

Hale tenía razón al decirme la verdad. Yo era una egoísta, que había arruinado la vida de las personas que me han querido y fui consiente del daño que os había causado. Pero fue desgarrador saber esa verdad.

—Tranquila, Bo, no debes tomarte en serio las palabras de ese subnormal —dijo Kenzi conteniendo las lágrimas—. Él se ha convertido en un idiota como todos los demás. ¿Qué sabrá Hale del amor?

—Kenzi, todo lo que dijo Hale es verdad —murmuré con la cabeza hundida entre mis rodillas—. Yo destrozo la vida de las personas que me quieren. ¿No lo ves?

—No voy a permitir que digas eso, Bo. Tú eres una persona valiente, eres generosa y ayudas a todos los que puedes sin pedir nada a cambio. ¿Qué has cometido un error? Si, pero no debes castigarte más por ello y mucho menos dejar que ese idiota te insulte.

La miré intentando creer en sus palabras, pero me sentí totalmente derrotada y no quería sufrir más. Estuve apunto de darme por vencida y darte por pérdida.

—¿Qué ha pasado? Bo, ¿éstas bien? ¿Qué ha pasado, Kenzi? —inquirió Dyson.

No pude ver a Dyson, yo estaba tan avergonzada por todo lo que le había hecho, que escondí mi rostro con las manos.

—Hale se ha pasado todos los límites y le ha dicho un montón de barbaridades —dijo Kenzi.

Sentí como Dyson se sentaba a mi lado y quitó mis manos de la cara.

—Oye, Bo, quédate tranquila. Hale ésta bajo mucha presión y no tomes en cuenta sus palabras.

—Dyson, ¿yo te he arruinado la vida?... Pero dime la verdad, por favor —le pregunté con la voz rota.

—Bo, yo elegí quererte y no me arrepiento de eso. Tú no arruinaste mi vida, sino todo lo contrario. Tú me diste un motivo para ser mejor y siempre te agradeceré que despertaras mi corazón, porque se me había olvidado lo que era amar —Le miré y supe que él me decía la verdad. Me dolió verlo así, pero no sabía que decirle—. Jamás pienses que todo ha sido en vano, porque para mi fue lo más intenso que he vivido en muchos años y quiero que tú lo sientas... aunque no sea por mi. No te des por vencida, Bo. Lo único que vale la pena es amar y tú lo haces por Lauren, así que no dejes que eso se muera dentro de ti.

Cuando terminó de hablar, lo abracé y hundí mi cara en su pecho. Lo que Dyson había dicho era hermoso y doloroso a la vez.

—Nunca seré capaz de agradecerte todo lo que haces por mi. Eres un gran hombre y espero que tu corazón encuentre lo que busca —dije abrazada contra su pecho—. Gracias, porque con tus palabras me has quitado un gran peso de encima.

—Si quieres agradecerme de algo, lo único que debes hacer es luchar y amar con todas tus fuerzas. Debes ser feliz y vivir ese sentimiento hasta el final. Eso me hará feliz y estaremos en paz —nos separamos del abrazo y en mis mejillas había lágrimas las cuales él limpio— Ahora vamos a buscar a Lauren y demuéstrale lo afortunada que es por tener tu corazón.