Primero que nada, perdón por el super hiper mega ultra retraso, pero si alguien por ahí no me hubiera dado el empujoncito que necesitaba para terminarlo no lo hubiera hecho nunca. ;D
Bien, este es el fin, *suspiro*, y aunque tuve varias crisis creativas, casi todas culpa de HH, he terminado o por mi falta de tiempo. Ahora, trate de cumplir todas las peticiones, muchas coincidían con mi idea principal, otras no se me habían ocurrido… y aunque no me quedo como esperaba que me quedara, si me pongo a corregir, no lo publicaré nunca. XD
Este capi es T tirando a M, lo digo porque yo puse el rating en K+, y si es algo M, aunque sólo son lapsos. XD
Advertencia: Al igual que el inicio, está super largo. Es una coincidencia. Espero que compense la espera.
Disclaimer:Bones no me pertenece. Es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores. Incluyendo a Kathy Reichs quien hizo esos maravillosos libros sobre Temperance Brennan. No lo hago con fines de lucro sino por diversión, ningún personaje me pertenece.
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Epílogo
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"Amar consiste en encontrar en la felicidad de otro la propia felicidad."
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Brennan abrió los ojos lentamente, se encontraba en una habitación que no su cerebro no reconoció en ese instante, se revolvió entre las sábanas, acostumbrada a despertarse sola, rodó al lado derecho de la cama, y escuchó un ligero gemido de dolor. Alzó la vista y se encontró con la persona que menos esperaba.
-Lo siento.- musitó. Su cerebro comenzó a recordar los sucesos de la noche anterior.
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-Quiero darnos esa oportunidad.- le dijo con una pequeña sonrisa. Y lo besó. Se fundieron en un beso, Booth la estrechó entre sus brazos, ella enredó sus dedos en su cabello, la necesidad imperiosa de respirar se separaron, sus alientos se mezclaban al estar tan cerca, él estaba a punto de besarla de nuevo cuando recordó…
-No, Temperance, estás con Greg, no puedo… no aún…- dijo con la respiración entrecortada.
Brennan sonrió enternecida y le acarició la coronilla del cabello con los dedos.
-Booth, está bien, no estoy con Greg.
-No digas eso, los vi besándose, y no me importa si estás en una relación libre con él, tienes que decirle cara a cara que ya no.
-Booth, yo…
-Bones.- le reprendió. Brennan no pudo hacer otra cosa que reír.
-¿Qué? ¿Qué es tan gracioso?
-Siento haberte dado la idea equivocada, pero es que estaba tan molesta…
Booth la vio como si se hubiera vuelto completamente loca. -¿De qué hablas?
-Greg es gay.
Su mente tardó un poco en captar lo que le decía… -Pero, ustedes… se besaron…
-Lo siento, estaba molesta por lo de Annette, le pedí que besara… lo tomé desprevenido.- confesó.
- Pero… ¿Por qué me veía mal?
-¡Booth! ¡Greg no te veía mal!
-Pero se me quedaba viendo, me examinaba con la mirada y… ah.- dijo, cayendo en cuenta de que no lo veía exactamente "mal". Brennan rió un poco al ver la cara de su ex compañero.
Luego de un rato, Booth sonrió maliciosamente.
-Estabas celosa.- le dijo en un tono juguetón. –Estabas tan celosa que le dijiste a tu mejor amigo, a tu amigo que es gay, que te besara.
-No, no estaba celosa.- se defendió. Intentó alejarse pero él la detuvo.
-No, no, lo encuentro muy halagador.- le dijo con su mejor sonrisa encantadora y con un brillo travieso en los ojos.
-Seeley, no es gracioso.
Al oír su nombre salir de esos labios, no pudo contenerse más y la beso apasionadamente, debían de irse ya o terminaría haciéndole el amor en el jardín del hotel.
-Quiero romper las leyes de la física.- le susurró al oído.
-No puedo creer que aún recuerdes esa conversación.
Sintió como la mano de su amante bajaba lentamente por su espalda descubierta. –Que bueno que estamos en un hotel ¿no?- susurró contra sus labios.
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-Buenos días.- le dijo, haciendo caso omiso a su disculpa. Se acercó a ella y le depositó un suave beso en los labios.
-Muy buenos en verdad.- dijo y suspiró largamente. Hacía años que no se sentía tan relajada.
El ex ranger la tomó por la cintura y se acurrucó a su lado. Aún no podía creer que la noche pasada hubiera sido la noche que soñó por años. La mano de Brennan vagó por su pecho dibujando formas indefinidas en él.
Se acercó a su oído y susurró. –Si sigues así nos vendrán a callar otra vez.
-¡Qué vergüenza!- susurró Brennan ahogando una pequeña risita, al recordar el incidente de la noche anterior.
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Las manos de Booth se deslizaban por toda su piel, después de haberle enseñado por segunda vez en la noche lo que era hacer el amor, disfrutaba besándola y mimándola, en eso estaba hasta que alguien tocó la puerta.
-¡Dios! ¿Quién puede ser a esta hora?- musitó, intentó levantarse para abrir, pero Brennan enredó sus piernas en sus caderas para impedirle la salida.
-No, no abras.- se acercó a su rostro y lo besó vehementemente. Él, rendido ante los encantos de la antropóloga, respondió al beso, se acercó más a ella, pero el toqueteó de la puerta persistió. Gruñó enojado.
-Quienquiera que sea lo voy a matar.- dijo separándose de Brennan.
-Yo te ayudo a esconder el cadáver.
Se puso sus pantalones, y se dirigió al lugar de donde provenía el ruido. Al abrir se encontró con una mujer vestida con el uniforme del hotel, ella al ver al hombre semidesnudo en el umbral de la puerta, se quedó muda.
-¿Y bien?- dijo él sacándola de su ensimismamiento. Ya lo había interrumpido, así que si no hablaba era capaz de cerrarle la puerta en ese instante.
-Yo… uh, soy… Cameron, como verá, soy la gerente* en turno del hotel,- dijo y lo vio discretamente de arriba abajo. –hemos recibido algunas quejas por parte de las personas que se hospedan en ese piso, dicen que, uh, han escuchado varios "gritos"- dijo, e hizo unas comillas en el aire. –de una mujer provenientes de esta habitación.
Booth trataba de no sonrojarse, pero no pudo evitar que una sonrisa engreída saliera de su rostro. –Sí, lo siento…
-¿Qué pasa Seeley?- preguntó Brennan mientras se acercaba a la puerta, al verla vestida con solamente una bata, la muchacha entendió a que se debía tanto escándalo.
-Ah, ella es Cameron, la gerente nocturna del hotel, y dice que varias personas se han quejado del "ruido"- dijo con una sonrisa traviesa.
La antropóloga sintió como los colores se le subían al rostro, pero intentó parecer calmada. –Oh, lo siento, intentaremos no hacer tanto, um, ruido.- la mano de Brennan se poso inconscientemente en el brazo del ex ranger, al sentir eso, no pudo controlar ciertos… impulsos.
Cameron asintió tratando de ver hacía otro lado, en ese momento, Booth quiso que la tierra se lo tragara, intentó zanjar el tema para poder cerrar la puerta de una buena vez.
-Sí, prometemos que nos controlaremos. Perdone los inconvenientes.
-Sí, está bien, lo entiendo perfecta…mente. Tengo que… irme.- tartamudeó, sus mejillas se sonrojaron. Booth cerró la puerta, y suspiró largamente. Brennan aún confundida, observó al hombre que amaba por un momento.
-¿Qué ha pasado?- preguntó. Booth sonrió divertido, ya discutirían el tema mañana. Se acercó a ella, la encerró entre la puerta y él. Fue entonces cuando la antropóloga entendió cual era su apuro.
-Veo que cuando se trata de mí, no eres capaz de controlarte.- dijo con un tono sensual.
-Puedes apostarlo.- respondió. –Pero al parecer tú tampoco puedes hacerlo.
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-Sí, eso fue… muy vergonzoso.- dijo. –pero valió la pena.
Brennan negó con la cabeza, divertida, él era incorregible.
-¿Sabes? Pensé que no volvería a verte.- musitó, casi inaudiblemente.
-Me lo imaginé, te casaste.
Booth dudó antes de preguntar. –Sinceramente, ¿Qué hubieras hecho si al venir aquí de nuevo, yo no hubiera estado en proceso de divorcio?
-Yo… no lo sé, me habría sentido muy, sola. Digo, avanzaste, o al menos lo intentaste, en cambio yo, sé que sonará ilógico, pero… esperaba verte de nuevo. Egoístamente, quería que me siguieras amando.
Al estar recostada en su pecho, él no podía ver como una diminuta lágrima rodaba por su mejilla, pero sintió como algo cálido caía sobre su piel. Se acercó y besó la coronilla de su cabello.
-Está bien, ahora estamos juntos. Sin ataduras de ningún tipo.- susurró.
Brennan se acurrucó en su cuello y le besó, su mano bajó lentamente por su abdomen. –Aún tenemos tiempo para una vez más antes de ir por Jo.- le dijo seductoramente.
-¿Una vez más? Eso dijiste ayer, ambos sabemos que no fue sólo "una"- le dijo, sin resistirse mucho a sus besos, ni a sus caricias.
-Una, dos, tres. ¿Cuál es la diferencia? Tenemos tiempo.- rodó encima de su cuerpo. Sus labios bajaron por su cuello y lo besó lentamente.
Sonrió para sí. –Aunque bueno, si no quieres, iré a bañarme.- dijo y se levantó de la cama repentinamente para sorpresa de su amante.
-Me parece.- le dijo en un tono muy serio. Ella por un momento, pensó que de verdad no tenía ganas, así que se dirigió al baño, se metió a la ducha y la encendió.
Luego sintió dos brazos masculinos rodearla. –Aunque yo nunca dije que no quisiera.
-Te estabas quejando.
-Era la única manera de hacer que te fueras a la ducha.- dijo y la besó, ella sonrió entre besos.
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-¡Ángela me va a matar!- dijo Brennan mientras estacionaban delante de la casa de su amiga.
-No, ella adora a su sobrina, de seguro hasta quiere pasar más tiempo con ella.
-Sólo lo dices para que no me sienta mal.- repuso.
-No lo hago. Vamos, ¿Qué acaso no me crees?- le dijo con una carita de borrego degollado.
-Sabes que no me puedes convencer con esa cara.
-Valió la pena tratar.- repuso divertido. Entraron a la enorme mansión,
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-¡Bren!- chilló Ángela. -¡Ya vinieron! ¿Cómo les fue? Es más, ¿Se quedaron en el hotel?
-¡Ángela!- fue el turno de Brennan de gritarle.
-¿Qué? Quiero detalles.
-Creo que iré a buscar a Jo. ¿Dónde está?
-Allá arriba, jugando con Jack.
Booth le lanzó una mirada que asustaría a cualquiera; a cualquiera menos a ella.
-¡Tranquilo! Daesse está con ellos también.- Cuando Booth subió las escaleras, Ángela comenzó otra vez su tanda de preguntas.
-¿Cómo estuvo? Apuesto que bien, digo, es el agente especial Seeley Booth. Además, ustedes dos aún tienen una gran química, el sexo debió ser espectacular.
-No, no lo fue.- dijo. –Espectacular es quedarse corto.
Un grito se oyó por toda la sala, y no era de Ángela.
-¡No lo creo!- gritó.
-¡Josephine!- exclamó Brennan. Pero antes de poder replicar, se encontró con su hija abrazada a su cintura,
-¡Al fin! ¡Sí!- gritó la pequeña. Ellas no pudieron hacer más que sonreír.
Ángela se unió al abrazo. -¡Me alegro por ustedes! ¡Al fin son pareja! ¡No pensé que viviría para oír esto!
-Yo tampoco.- murmuró Brennan.
-¿Qué celebran?- preguntó Booth. Josephine se acercó a él para abrazarlo, él, sorprendido pero no lo suficiente, la tomó entre sus brazos y la cargó como solía hacerlo con Parker.
-Que tú y mami al fin están juntos.- dijo con alegría.
-¿Cómo lo…- vio las caras de Ángela y Brennan mientras sonreían con complicidad. –Bien, pero deja que mamá y yo te lo digamos. ¿Okey?
La niña asintió. Su madre se unió con ellos, no perdió detalle cuando su padre tomó de su mano libre la de su mamá.
-Bien, Jo, tu mamá y yo queremos darte una noticia.
-Que a pesar de que ya la sabes.- agregó Brennan.
-Debe salir de nuestra boca.- añadió Booth. –Jo, somos una pareja, y nos amamos. ¿Estás de acuerdo con ello?
La niña sonrió ante la manía de su padre de hacer las cosas bien, vio a su madre que le hizo una mueca de que le vamos a hacer.
-¡Claro que estoy de acuerdo! ¿Cómo no iba a estarlo?- Y los abrazo. En ese momento, todos ahí presentes supieron que de ese momento en adelante, todo iba a estar bien.
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Nueve Meses Después…
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Brennan bajaba por las escaleras de su enorme casa en D. C. cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta.
-¡Voy!- vio por la mirilla y se sorprendió al ver quién estaba detrás, la abrió emocionada.
-¡Parker!- exclamó Brennan. –Hace tiempo que no te veíamos.
-La universidad no me deja tiempo para venir a verlos; pero no me podía perder la boda de mi papá.- dijo.
-Pero no nos has llamado por teléfono. ¿O sí?- preguntó inocentemente Josephine.
-No… he estado ocupado.
-¿En serio?
-Sí. En serio.- musitó mosqueado.
-Aquí estás campeón.- dijo Booth desde el vestíbulo.
-¡Papá!
-¿Cómo te va en la universidad? Dime, ¿Ya tienes novia?
-¡Booth! Parker es un adulto responsable, se concentra mucho en sus estudios ¿Verdad Park?
-Un poco de ambos mundos, y sí, ya tengo novia, aunque no consume todo mi tiempo.- dijo orgulloso.
-Ven, ese es mi chico.- dijo Booth abrazándolo con cariño.
-Claro, un adulto responsable.- musitó Josephine sarcástica.
Brennan le lanzó una mirada de reproche, no entendía porque sus hijos se llevaban tan mal, estaban a punto de casarse el domingo en la noche, no quería llegar al altar… en realidad, nunca se imaginó en un altar, pero ese no era el punto, el hijo de su prometido y su hija en común no se llevaban bien, y no sabía qué hacer para resolverlo.
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-¿Qué pasa contigo Jo?- repuso su madre.
-¡No es mi culpa! ¡Él es un mentiroso!
-¿Qué ha hecho?- preguntó.
-No soy yo quien debe decirte má, no debería meterme pero es… ¡Es qué me enoja! Me enoja que venga aquí como que si nada hubiera pasado. Primero debería decirte la verdad antes de… antes de poder llamarse tu hijo.
-¿Qué verdad Jo?
-Como dije mamá, no soy yo quien debe decirte.- dijo. Se formó un silencio incómodo, y ninguna de las dos volvió a tocar el tema, a pesar de que quedaban muchas dudas por resolver.
Esa noche, Brennan no durmió, a pesar de tener al hombre que amaba a su lado, y haber hecho el amor con él hasta las doce de la madrugada, no lograba conciliar el sueño. ¿Qué escondía Parker que había hecho molestar tanto a su hija? Con cuidado, se removió de los brazos de Booth evitando despertarlo. Se colocó su bata, y se dirigió al jardín.
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Afuera, había un joven de cabellos rubios que lanzaba piedras al pequeño estanque que había en el jardín, las palabras de su hermana aún rondaban por su cabeza.
-¡No quiero saber nada de ti!
-Jo, no exageres, ya ha pasado mucho tiempo, ¿No crees que es hora de dejarlo ir?
-¡No! ¡Soy una exagerada! Está bien, no me importa, es mi problema, pero si en verdad quieres que empecemos como una familia de verdad, no más mentiras.
-Pero… ¿Quieres que le diga dos noches antes de la boda? ¿Bromeas?
-¿Qué pasa "Parks" tienes miedo a que por tu culpa mi mamá deje a tu padre? Debiste haber pensando en eso antes de fingir que no la conocías, o mejor dicho, antes de seguir fingiendo que no la recuerdas.
Lanzó la piedra con rabia, sabía que de alguna forma ella tenía razón, pero no sabía cómo decírselo, sabía que la heriría, no estaba orgulloso de lo que había hecho, pero tampoco estaba seguro de cómo remediarlo, aparentemente, el destino no le daría más tiempo para pensarlo porque sintió una mano femenina tomar su hombro.
-¿Parker? ¿Qué haces despierto tan tarde?
-Lo mismo que tu supongo. No puedo dormir.- Brennan sonrió ante su comentario.
Es ahora o nunca. Pensó.
-Ah, Doctora Bones, hay algo que tengo que decirle…- musitó, ella no ignoró el hecho de que la había llamado como lo hacía cuando era pequeño.
-Pensé que no recordabas.- comentó confundida.
-Eso es de lo que quería hablarle, yo… yo le mentí.- tampoco perdió el detalle de que había dejado de tutearla. –Hace meses, cuando la vi otra vez, yo… no pude soportar el hecho de que luego de diez años volviera a aparecer en la vida de mi padre nuevamente, pude ver lo destrozado que quedo luego de que usted se fue. La odie por mucho tiempo, la culpe por la ida de Hannah, la culpe por haber dejado a mi padre y a mí. Recuerdo que le pregunté a papá: ¿Dónde está la doctora Bones? Y él me dijo: Parker, hijo, ella ya no va a regresar. Mi primer pensamiento fue que había muerto porque creía que sólo así sería capaz de dejarnos,- una lagrimita calló por su mejilla, se la limpió rápidamente, eso lo había sacado de su padre.
-pero estaba muy equivocado.- musitó molesto.
-Parker…- susurró Brennan, -No tenía idea…
-Claro que no, sólo le importó usted y nadie más.
-No, eso no es cierto.- dijo desesperada.
-Entonces sáqueme de mi error, ¿Por quién se fue?
-, ¡Si me alejé fue por el bien de mi hija y por el de tu padre! Me fui para que él pudiera ser feliz, si seguía con él simplemente le recordaría lo que quiso y nunca pudo tener, y yo… yo tendría que criar a una hija sabiendo que su padre estaba criando a la suya propia con otra mujer, tendría que decirle que no conocía a su padre cuando él estaba justamente frente a mí. No necesitaba eso, además, me sentía sola, veía como todos seguían adelante, hacían su propia vida, la vida que esperaba hubiera sido como la esperaba de no haber sido por tu padre.
-Pero… si tanto lo quería ¿Por qué no le pidió una oportunidad?
-¡Porque no tenía el derecho!- confesó. En ese momento, ella se dio cuenta de que no tenía que regresar a esa época de su vida donde todo se había puesto patas arriba, cuando todo se le salió de las manos.
-Él me había pedido una oportunidad para que lo nuestro funcionara, ¿Qué crees que le dije? Le dije que no por insegura, por cobarde, no tenía el derecho de quitarle esa felicidad que tanto necesitaba, así que… lo más lógico era alejarme.
Fue entonces cuando vino el silencio incómodo. Brennan no pudo más y rompió en llanto, no podía recordar esa etapa de su vida sin sentirse vacía por dentro, Parker, por su parte, al fin había tenido la explicación que tanto había deseado, y todo le parecía más claro. Se acercó a ella y la abrazó.
-Lo siento, lo siento. Nunca quise lastimarlos, sólo quería que fueran felices. Y créelo o no Parker, pero sí pensé en ti.- dijo entre sollozos. –Imaginé que estarían mejor con Hannah, ella era una mujer inteligente, en pocos años, yo sólo sería un recuerdo borroso y ella sería como una madre para ti. No me ibas a extrañar.
-Claro que te iba a extrañar, fuiste como mi segunda mamá, pero mejor, porque eras la Doctora Bones, no te olvidaría por nada de mundo.
-Entonces, ¿Todo aclarado?- preguntó Brennan con inseguridad.
-Todo aclarado.
Un hombre que veía desde la ventana asintió lentamente con una sonrisa en el rostro, Seeley Booth no era tonto, supo desde el primer día que su hijo recordaba a Brennan, pero sabía que su orgullo no le dejaría admitirlo, se sintió orgulloso de él cuando lo vio hacer las paces con su futura esposa. Se alejó de la ventana, mañana sería un día muy ajetreado. (Recuerden que es de madrugada, así que ese día era sábado y mañana es domingo)**
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Domingo, el Día de la Boda.
Todos se levantaron ese día con ánimo, la boda más esperada del siglo estaba a punto de celebrarse, no se oía ni un ruido en la casa, bueno quzás…
-¡Bren! ¡Cariño! ¿Cómo te encuentras?
-Temperance, abre la puerta.- gritó Greg. –Te juro que si no abres la puerta en este instante, la voy a derribar, y sabes que lo haré.
No hubo respuesta alguna, así que él tuvo que hacer algo que no había hecho desde hacía varios años. –Quítate de la puerta.
Desde el interior se oyó como destrababan el cerrojo. Cuando entraron, no podían creer lo que veían, Brennan estaba en el suelo del baño, pegada al inodoro.
-Dios, ¿Qué te paso?- exclamó Ángela.
-No me siento muy bien Angela, he tenido estás malditas náuseas toda la mañana, es peor de cuando estuve embarazada de Jo.- dijo.
-Dímelo a mí. ¿Qué comiste ayer?
-Fue la cena de ensayo, filete y ensalada, nada más.
En ese momento, Greg carraspeó. –Sé que no es mi incumbencia, pero ¿Cuándo fue la última vez que te vino la regla?
Casi como si el suelo hubiera estado ardiendo, así se levantó Brennan.
Vio el calendario que estaba colgado en el baño, sus ojos se agrandaron al ver la fecha que era...
-Tengo tres semanas de atraso.- musitó. Y luego se desmayó.
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Abrió sus ojos lentamente, la luz lastimaba su retina.
-Mira, está despertando.- susurró una voz a su alrededor.
-¿Qué? ¿Qué está pasando?
-Bren, ¿Cómo te sientes?
-Ángela, ¿Qué ha pasado?- preguntó confundida.
-Pues… resulta que, uh, Greg quiere decirte algo. ¿Verdad Greg?
Él la fulminó con la mirada. –Tempy, ¿Recuerdas cuando Jo te pregunto de donde venían los niños?
La aludida asintió.
-Bien, resulta que su mami y su papi se quieren mucho, entonces su papi le dio a su mami una semillita especial para que ella pudiera tener una hermana o hermano.
-¿De qué hablas? Los niños no vienen de las semillas, es el resultado de una relación sexual sin un método de protección…- entonces los últimos sucesos antes de desmayarse aparecieron en su cabeza.
-¡Oh Dios! ¡Voy a ser mamá!- exclamó.
-Cariño, ya eres mamá, ¿Segura de qué te encuentras bien?
-¡No! ¡No lo estoy! Booth y yo habíamos acordado no tener más hijos… tengo cuarenta y tres años… es muy arriesgado… además, ¿Y si él no quiere?
-Bren,- dijo tratando de que dejará de balbucear cosas sin sentido, pero parecía no escucharla. –Bren, Brennan, mírame.- Tomó su cara entre sus manos. –Es Booth del que estamos hablando, el hombre que te ama, que te adora, quien moriría y mataría por ti, ahora, ¿Crees que nuevo integrante a la familia no lo haría muy feliz?
-Sí… supongo que… tienes razón, pero… ¿Y qué hay de Jo?
-Jo es una niña madura, le hará mucha ilusión saber que tendrá una hermanita o hermanito.- agregó Greg.
-Ves, no hay de qué preocuparse, todo va a estar muy bien.- le reconfortó.
-Ahora, a levantarse, si ya te sientes bien claro, hay una boda que debe llevarse a cabo.
Brennan se levantó con una sonrisa en rostro, y se dirigió al baño, tenía que arreglarse, se casaba esa misma noche.
-¿Crees que todo estará bien?- le preguntó Greg a la que ahora ya podía llamar amiga.
-Más le vale a Booth que sí.
-Estoy contigo en eso. Si no, será mejor que se cuide las espaldas.
Ángela sonrió, si Brennan supiera lo que serían capaces de hacer por ella, se sorprendería. –Puedes apostarlo, pero algo me dice que todo estará bien, Booth la ama.
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En la boda…
Dicen que lo más hermoso de las bodas es la novia cuando hace su marcha nupcial, pero por alguna razón, Greg siempre volteaba a ver al novio, su cara lo decía todo, lo se veía en ese momento en su rostro, era amor puro, y de todas las bodas a las que había asistido, jamás había visto tanto amor en ningún otro, como el que veía en el rostro de Seeley Booth. Sonrió para sí mismo, y vio a su pareja, lo había conocido en el baile, la misma noche que su amiga había conocido el amor verdadero.
Él estaba sentado en la silla, viendo como todas las parejas bailaban, Temperance tenía media hora desaparecida, al igual que su ex compañero, Greg no era tonto, se imaginaba en donde andaban metidos ese par, así que sólo le quedaba esperar que Ángela y su esposo se fueran para que él pudiera pedirles que lo llevaran. Además, no quería dejar a Josephine, aunque se mirará muy animada bailando con su "no-cita" podría ser la última vez que la viera en un tiempo, ya que su semana en D. C. había acabado.
En esa media hora, muchas mujeres se le habían insinuado, las había rechazado a todas. Estaba empezando a aburrirse.
-¿Disculpa?- dijo una voz en medio de la música.
-No.- dijo cortante sin voltear a ver.
-Lo siento, pensé que… no importa.- Fue entonces cuando reconoció la voz masculina.
Se volteó. –No quise… lo siento, pensé que…
-No está bien, yo…
Ambos rieron, ninguno de los dos podía forma una simple oración coherente.
-Soy Jake.- dijo y tendió la mano. –Mucho gusto, Jake. Soy Greg.- y le guiñó un ojo. Espero a ver su reacción, la cual apareció en forma de sonrisa.
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Cuando volvió a la realidad, Temperance lo veía con una pequeña sonrisa, la cual le devolvió, y se situó junto a él y Ángela.
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-Seeley Booth, ¿Acepta a Temperance Brennan como su legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe?
-Acepto. – En ese momento, Booth se alegró de que su boda con Annette no hubiera sido religiosa, simplemente fueron a la Vegas para una boda rápida. Hasta el sol de hoy, no entendía porque había aceptado, supuso que de alguna forma, el destino no lo quiso así. Él sabía que algún día el amor de su vida volvería.
-… hasta que la muerte los separe?
-Acepto.- respondió Brennan. Sonrió para sí, por un momento pensó que Brennan dudaría.
-Si hay alguien que se oponga a esta unión que hable ahora o calle para siempre.
Ambos voltearon a ver a la multitud.
-¡Qué nadie se levante! ¡O yo lo hago callar para siempre!- exclamó Max.
-¡Papá!- replicó Brennan.
-Lo siento linda, pero un padre debe de hacer lo que un padre debe de hacer.
-Bien, si no hay nadie que se oponga. Por el poder que Dios me ha concedido, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Booth se acercó a su esposa, a milímetros de sus labios, ella susurró algo.
-Espera… hay algo que tengo que decirte… estoy embarazada.- Él se detuvo, y la vio a los ojos con intensidad.
-Repítelo. Por favor.
Todos se quedaron estáticos. Esperaban un beso, pero por alguna razón, sólo oían como los novios susurraban algo que nadie entendía.
-Estoy embarazada. ¿Estás de acuerdo con ello?- preguntó con miedo. No quería perderlo, y lo último que necesitaba era que la dejará en pleno altar frente a todos, y con un hijo en camino.
-¿Que si estoy de acuerdo? Bones, te diré lo que pienso yo…- la tomó por la cintura y la besó tiernamente. Todos se vieron confundidos y desconcertados, luego sonrieron y estallaron en júbilo.
-Esto es lo que pienso. ¡Me haces el hombre más feliz del mundo!- La alzó del suelo envuelta en un abrazo, varias lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.
-No sé cómo pude dudar de ti.- musitó cerca de su oído.
-¡Embarazada!- exclamó Booth. Entre tantos aplausos no se escuchaba todo lo que decían, pero dos personas sí que lo oyeron, y sus nombres eran Parker Booth, y Josephine Brennan.
-¿Dijo embarazada?
-Sí, eso dijo.
-Vamos a tener un hermanito o hermanita.- dijo Josephine entusiasmada.
-Jo, ya no quiero que estés enojada conmigo. Si vamos a ser familia, tenemos que arreglar las cosas.- le pidió Parker.
-¿Ya arreglaste las cosas con mamá?
Él asintió.
-Entonces… creo que podemos intentarlo. Y estoy segura de que lo lograremos.
Ambos sonrieron al ver como sus padres corrían a la salida de la iglesia. Parker tomó de la mano a su hermanita, las cosas iban cayendo en su lugar poco a poco.
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Diez Años Después…
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-Seel, ten cuidado, no juegues demasiado lejos.- exclamó Brennan.
-Bien mamá.
-Hola hermosa.- susurró Booth detrás de ella y le abrazó por detrás.
-Hola Booth.- dijo y le dio un tierno beso en la comisura de los labios.
-Jo dice que viene hoy, tiene una gran noticia para darnos.
-¿Qué será? ¿Crees que la eligieron para otro trabajo de campo?- preguntó preocupada.
-¿Por qué? ¿Temes que tu hija se vuelva la mejor antropóloga del país?
-En realidad, sí.- confesó.
-Bones, ¿Cómo puedes decir eso?- dijo indignado.
-No por lo que tú crees, no tengo miedo de que me quite el puesto, me alegraría mucho que así fuera, pero sé lo que esa vida conlleva, no quiero que ella sufra lo que yo sufrí.
Booth sonrió enternecido, después de tantos años, su esposa lo seguía sorprendiendo.
-Pero mira como terminamos nosotros. No me parece tan malo. En realidad, me parece excelente.
-Claro que es así, sólo quisiera ahorrarle la parte del dolor emocional y que fuera directo al final feliz.
-Sabes que eso es imposible. Sufrimos mucho, es cierto, fue nuestra culpa, es cierto, fuimos unos tontos, todo eso es cierto, pero al final, todo valió la pena. Es un hecho irrefutable.
Brennan sonrió, ella había influido mucho en Booth. –Por amor vale la pena sufrir.- al igual que él en ella.
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-¡Chicos! ¿Qué hacen todos aquí?- preguntó Booth al ver a su extensa familia aglomerada en la puerta.
-Pensé que Josephine les avisaría. Nos invito, dijo que tenía un anuncio importante.- dijo Cam.
-Oh, bien, pasen.- dijo. Cam, y su esposo entraron con Kathleen, Michelle y su esposo con su pequeño hijo de ocho meses, luego de ellos la familia Hodgins, menos Jack, siguieron Sweets, Daisy y Rosie, su hija catorce años. Max, Russ, Amy y sus niñas, Greg y Jake, con su hija, Rachel, la adoptaron cuando Seel había cumplido dos años. Detrás de ellos venía Parker, con su prometida, Colleen.
Brennan solamente veía como todos entraban a su sala, se acercó a su esposo.
-Jo no bromeaba cuando dijo que había invitado a todos.
-¿Sabías de esto?
-No pensé que fueran a ser todos.
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Media hora después, oyeron la puerta abrirse, todos voltearon en dirección a la puerta, y vieron como una Josephine de veinte años entraba junto con un Jack de la misma edad.
-¡Jo!- exclamó Brennan. Se acercó a quitarle su gabardina, y la abrazó fuertemente. –Te he extrañado hija.
-Espera, deja un poco para mí, yo también la he extrañado.- dijo Booth.
-¿Y a mí, no me han extrañado?- se quejó Jack.
-Claro que sí, pero creo que tu madre merece el primer abrazo.
Jack no tuvo tiempo de voltearse porque dos brazos lo apresaron y lo dejaron sin aire.
-Hijo, no sabes cuánto te extrañamos.- dijo Ángela quien no dejaba de abrazarlo.
-Ma… má… aire… respirar.- dijo con dificultad.
-Ah, sí, lo siento, pero tu padre y yo te extrañamos.
-¿Dónde está mi campeón?- exclamó entusiasmado Hodgins.
-Hola papá.
Luego de varios saludos y bienvenidas. Todos pasaron al comedor para disfrutar de su cena.
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Mientras Rosie y Seel discutían como siempre, su padre y su madre también, Greg discutía con Ángela y Hodgins sobre cosas sin sentido. Aprovechó para salir al jardín, tenía que encontrar el valor pero no sabía cómo.
Al caminar en él, se dio cuenta de que no podía porque la persona con quien se supone debería decirlo estaba en el lugar al que ella había salido.
-Siento haberte dejado sola haya adentro, necesitaba pensar.
-¿Pensar qué? ¿En lo nuestro?
-¡No! Es decir, sí. Pero no en la forma que crees. Jan, quiero hacer esto bien.
-¿A qué te refieres?
-Que si vamos a hacer esto, quiero casarme contigo.- le pidió.
Ella retrocedió unos cuantos pasos, no sabía si estaba lista para comprometerse, y menos de esa manera, ¡Por Dios! Sólo tenía veinte años, no estaba lista para hacerlo.
-¿Casarnos? No, no, somos muy jóvenes… no estamos listos.
-¿Me amas?- le preguntó, y tomó su mano delicadamente.
-Sí.- respondió sin dudarlo.
-Entonces ¿Cuál es el problema?- preguntó.
-No sé, si estoy lista para… para ser mamá.
Él suspiro, -Yo tampoco lo estoy, pero piensa en que él o ella está formado con amor, nuestro amor, sí, puede que seamos demasiado jóvenes, que apenas estemos empezando, pero no veas esto como una consecuencia, sino como una prueba de que nos amamos como nuestros padres de aman, así como ellos cometieron varios errores, nosotros hemos cometido los nuestros, pero al final todo salió bien. ¿Por qué sería diferente con nosotros?
Josephine sonrió. –No lo sé, quizás porque tengo miedo.
-¿Recuerdas la historia de tus padres?
Ella asintió, -Mi madre también tuvo miedo. ¡Vaya sino! Pero… ella estaba destinada a estar con mi padre.
-No creo en el destino, pero sí creo que hay algo que los unió, y quizás con algo de suerte dentro de diez años estaremos juntos, felices porque nos amamos. Eso es lo que nos une, lo que unió a nuestros padres, lo que nos trajo aquí. Lo que nos mantiene vivos. El amor.
-Amor. Tienes razón.- su mano bajo de manera protectora a su vientre. –Jack Hodgins-Montenegro, acepto casarme contigo.
Él sonrió, y se acercó a su ahora prometida para darle un tierno beso en los labios.
Todos aplaudieron en ese momento.
-Así que… ¿El gran anuncio?
Josephine se separó al oír a su madre. –Má.
-¿Y bien?
-Mmm… Yo…- tartamudeó al ver a todos los invitados verlos anonadados.
-Nos vamos a casar.- dijo Jack con una sonrisa.
-Y estoy embarazada.- agregó Jo.
-¿Están seguros de esto?- preguntó Brennan.
-Sí, lo estamos.- respondió Jack.
-¿Se aman?- preguntó Ángela.
Ambos se vieron con intensidad, y se tomaron de las manos. –Más que a nada.
-¿Sabes qué Jack? En este momento no sé si abrazarte o golpearte.- añadió Booth.
-Espero que escoja la primera opción.
Él se acercó a su futuro yerno con una expresión indescifrable. –Bien, Jack, quiero saber algo… ¿Amas a mi hija?
-Claro señor.- dijo sin dejarse intimidar por su futuro suegro.
-¿Le harás daño?
-No, primero muerto.- dijo, seguro de sí mismo.
-¿No la abandonarás?
-Nunca. La amo demasiado.
-Buena respuesta. Supongo que no me queda más que decir que… bienvenido a la familia Booth-Brennan.- dijo, y sin más, le abrazó.
Todos sonrieron, no podía impedírselo, ni podían enojarse, si ellos decían que estarían bien, no podía hacer más que creerlo y ayudarlos, se acercaron a la nueva pareja para felicitarlos.
Ellos eran una familia, en las buenas y las malas, sin importa lo que pase, el amor existían en ellos en todas las formas posibles, siempre se protegerían los unos a los otros porque si no eran ellos, ¿Quiénes más?
.
Fin
Hoy sí, esto es el fin.
* No tengo ni idea si existen los gerentes en turno, ni si los gerentes son los que reciben las quejas y van a ver que pasa, pero sino no tenía como explicar esa escena, jeje.
** No me gusta hacer ese tipo de comentarios en medio de los fics, pero explicarlo hasta aquí abajo no me pareció muy sensato.
Bien, sé que siempre les agradezco a uno por uno, así que esta vez, para colgarlo más rápido para que no esperen ni un día más, lo diré en general,
Les agradezco a todos por todo su apoyo durante todo el fic, en serio, sin ustedes esto no hubiera llegado hasta aquí, ni hubiera pasado del primer capítulo, ya que ustedes lo pidieron, hice la continuación, y vean donde termino. Gracias por todo.
