¿Por qué no huí yo también cuando pude?... Por estar perdida gracias al encanto de Arnold, por eso!... Si lo hubiera visto venir… La conversación se había vuelto una de esas charlas en las que hay una persona que habla… habla… y habla. Y claro, otra que asiente. Me permití colocar mi cerebro en off…

Creo que la única que prestaba su educada atención era Lila. Y me salvaba que ella estuviera allí!... Por su bondad y su buen genio, siempre había tolerado a Rhonda Wellington Lloyd aún cuando en la preparatoria se había vuelto insoportable. Al cumplir los dieciocho, Rhonda heredó su fideicomiso y los años próximos se la pasó en el mundo de las pasarelas, las revistas y frecuentando las fiestas que marcaban tendencia…

-Así que le dije a Cher, "muñeca tienes mi bendición con esos abrigos de piel". Siempre se usaron, y las marcas en Aspen no quieren nada sintético… Si vas a optar por algo que cuide el medio ambiente, ve al festival de Kansas, hay un desfile todos los años…

Rhonda continuaba hablando, mientras sus amigas bebían sus tragos y Lila sonreía y opinaba cuando le daba oportunidad. Yo por mi parte observé la situación a los alrededores: como era de esperarse, el grupo de hombres que venían con nosotras estaban en su mundo aparte conversando y bebiendo… Excepto Gerald que no se despegaba de Phoebe ni a sol ni a sombra, y de Charles que se besaba con la niña de preescolar ambos sentados en un sillón blanco. Natalie estaba bailando con un sujeto, y Brian se hallaba cerca del dj…

-No me parece una mala idea… Podríamos hablar con los chicos, ellos también rentaron una cabaña por esa zona… Luego del festival, estoy segura que les encantaría conocerla, ¿no es así Helga?

Lila me despertó de mi aburrimiento, y solo escuché su voz como un leve tono a lo lejos…

-Mmmm… Sí, claro que si… Por qué no!- Respondí para que no se notara mi verdadera ubicación en el planeta Marte… Cómo me arrepentiría después…

-De acuerdo, entonces los espero mañana al atardecer…- Concordó Rhonda y fue entonces cuando me desperté… ¿A qué había accedido?...- No sabía que supieras esquiar Helga, nunca antes había escuchado que fueras a algún lugar de vacaciones donde pudieras practicar ese deporte … Ya sabes, siempre estabas metida entre los hombres jugando bruscamente… ¿Lo recuerdas querida?... Si que has hecho un gran progreso!...- Mencionó Rhonda y solo asentí sonriendo a penas… O mostrando los dientes mejor dicho.

-Helga es muy buena. Competirá en el festival que se hace todos los años… Y está entrenando duro para quedarse con el trofeo! - Comentó Lila observándome… De alguna forma, siempre había sido amiga mía y de Rhonda como si eso se pudiera… Siempre me había intentado convencerme de que Rhonda y yo éramos demasiado competitivas y orgullosas, pero que si dejábamos esa rivalidad en el fondo podíamos ser amigas. Ya que si bien Rhonda podía ser frívola, en el fondo tenía buenos sentimientos y bla, bla, bla…

-¿En serio?...- Preguntó Rhonda observándome… Era una cuestión de química, simplemente no nos agradábamos mutuamente…- Eso será casi imposible, ya que mi familia ha ganado ese trofeo por generaciones!...

Revolví mi trago y me sonreí enarcando una ceja:

-Bueno princesa… Nada es imposible y nada es eterno… Nunca hubo una Pataki en la competencia, quizás sea por eso que el legado de la familia Lloyd fue imperturbable por tanto tiempo. - Respondí sintiéndome segura de mi misma…

Rhonda rió histéricamente y me miró:

-Buena suerte entonces!... Yo estaré en esa carrera Helga, no te será nada sencillo.

La miré de igual manera:

-Lo mismo digo…

Lila entre nosotras solo se aclaró la garganta para pasar el momento.

-Genial! Entonces… Luego iremos todos juntos a visitarte, Rhonda…

No… ¿A eso había accedido?... ¿A conocer el castillo Lloyd?

Miré a la señorita perfecta queriendo asesinarla… Me había embarcado a visitar la cabaña de los Lloyd en las afueras del pueblo. Por otra parte me sonreí… Si Rhonda había pensado en invitar a los muchachos también, no tenía ni idea la cantidad de monos que caerían allí! Jejeje!...

Harold y Sid vieron a Rhonda y a sus amigas, y de inmediato se aproximaron a saludar. Aunque claro, la presencia de Harold era algo que a Rhonda le molestaba de sobremanera…

-Vaya… Vaya… Vaya… ¿Qué hace alguien de la realeza metida en un antro como este?...- Preguntó Harold sentándose junto con nosotras…- Rhonda primor… Ha pasado el tiempo…- Le dijo con una sonrisa.

-Harold Berman…- Mencionó Rhonda acomodándose su bufanda de bisonte gris…- Veo que tu forma de enlazar la corbata no ha cambiado…- Dijo la morena rodando los ojos…- Si llevaras una claro, te ayudaría a tapar las manchas de salsa que tienes en la camisa…- Finalizó la princesita haciendo cara de asco.

Harold no prestó atención y ordenó una cerveza…

-Hey flaco, apúrate!...- Lo llamó Sid señalándole una mesa…- Monroe pateará nuestro trasero si lo hacemos esperar después de haber conseguido el pase al área privada!…

-Ve tú…- Dijo Harold observando a Rhonda…- Yo me quedaré aquí…

-Si tan solo lo hubieran pedido yo lo habría logrado sin esfuerzo… Puedo pasar al área privada cuando lo desee. En este lugar antes eran más selectivos… Ahora parece que puede entrar cualquiera.- Dijo Rhonda y miré a Lila haciéndole un gesto con los ojos de que era nuestra oportunidad de dejar a Harold con Rhonda y volar de allí… La señorita perfecta solo me ignoró… Ash!

Harold ladeó la cabeza, tirándose hacia atrás en su silla.

-Estoy exhausto, los pies me duelen y no tengo ganas de bailar…- Dijo bufando…- Me quedaré aquí y solo impondré mi carisma… Además necesito beber algo.

Yo interrumpí el jueguito que había entre los dos de "te encuentro repulsivo… pero acuéstate conmigo"… Para ver si ya podríamos largarnos Lila y yo de una buena vez por todas!

-Eso solo indica mala suerte luego…- Mencioné sonriéndome y mirando a Harold…- Ya que las mujeres relacionamos el baile con el sexo.

Hubo un breve silencio en el que me reí disfrutando mi copa, y por su parte Lila comió maní…

Después Harold se dirigió a Rhonda…

-Para todo hay excepciones… ¿No es así Rhonda?….

Lila y yo fingimos distracción cuando Rhonda le cerró la boca con un gajo de limón, en un impulso.

Si bien lo que había dicho era una gran verdad (Harold literalmente le bajaba la libido a cualquiera que lo viera moverse), no me hubiera sentido tan avergonzada si no me hubiera percatado de la presencia de Arnold y Gerald. Me quedé helada observándolo y mi sonrisa malvada se desvaneció… ¿Por qué me ocurría eso con él?... Era increíble que yo no fuera vergonzosa para hablar de ese tema abiertamente con otras personas, sin embargo si Arnold oía me daba… Pudor. Si Arnold se enteraba de mis cursilerías o pasaba la línea de mi intimidad, me sonrojaba en el acto…

Quizás sea porque a él lo deseo con una intensidad que me hierve la sangre…

Gerald pasó por alto mi comentario con gran fastidio ya que estaba molesto conmigo desde que habíamos salido del hotel, y se abstuvo de saludar a Rhonda y a sus amigas… Pero Arnold mantuvo el contacto visual. Al ver cómo me miraba, desvié un poco los ojos e hice un comentario sobre un asunto que olvidé rápidamente… Cuando volví a posar mis ojos en él, noté que ¿sonreía?, y no solo eso… Me miraba de una forma que me costó descifrar en un principio. Era una mirada que veía un desafío… Casi traviesa.

Caminó en mi dirección y casi me puse de pie siguiendo el impulso de bailar juntos…

Pero dejándome estática, pasó por mi lado y extendió la mano a la rubia estilo Barbie que estaba apoyada en la barra.

-¿Te gustaría bailar?...- Le preguntó, y casi eché humo por las orejas…

¿Qué?

-Invítame una copa primero, y luego veremos…- Le respondió ella sonriéndole de igual manera…

Me quedé observándolos a los dos y prácticamente tuve que morderme la lengua de la rabia!

Ok... Había llegado el papi que Barbie estaba esperando y que le pagaría el champagne…

Arnold, idiota!

..

Caminé a paso decidido buscando cualquier otro lugar del club en el que no tuviera que ver a Arnold coquetear con el modelo de rubia californiana bronceada, de cabello largo rizado y ojos de vidrio…

¡Tonta, tonta, tonta! ¿En qué momento bajé la guardia? No estaría sucediendo esto, si no me hubiera ablandado!…

¡Hay si hubiera mantenido la guardia alta!… Yo sabía que eso iba a suceder. Me conocía muy bien a mí misma, conocía la forma en que yo caí lentamente casi sin siquiera percibirlo. La forma en que volvía a perder completamente la cabeza por Arnold

Estaba maldiciendo furiosa y tremebunda cuando una voz me bajó de un hondazo…

-Hola preciosa…- Me dijo un sujeto de sombrero y chaleco…- Sonríele a la cámara!... Al menos quiero tener una foto tuya para recordarte…- Mencionó abrazándome y colocando su teléfono enfrente de nosotros para captar una imagen conmigo…

-¡Qué hermosos ojos!... Me enamoré Bill…- Lo codeó el amigo a su lado, mientras cargaba su copa de licor…

Me aparté de los dos y de todo ese aliento a alcohol…

-No, gracias…- Dije de pésimo humor y sin ganas de lidiar con nadie y menos con dos mamelucos como esos!…

Los escuché chiflarme y tratarme como una verdadera loca… Podían hablar cuánto quisieran, que poco me importaba ser tildada de amargada o antipática; o ser llamada con nombres de gato, ronroneos despectivos e inclusive chiflidos… Todo me daba igual! La verdad, tenía la concentración en una sola dirección.

Por suerte encontré a Natalie en el camino que ya había ahuyentado al tipo que había estado bailando con ella.

-Cuando dicen la palabra "divorcio" y nombran a su ex esposa más de tres veces…- Me dijo mi amiga señalando al tipo de traje que había despachado…- Es un buen momento para salir corriendo…- Terminó de decirme y se sonrió.

Yo me encogí de hombros y asentí, cruzándome de brazos.

Repentinamente las luces cambiaron por un juego de azul y amarillo brillante; la música se puso más intensa…. Casi tanto que la multitud parecía palpitar.

-Hey…- Me dijo ella tomándome de la mano y arrastrándome…- Vamos a bailar! Adoro esa canción!...

Por más que tuviera la intención, mis pies parecían no querer moverse. Natalie festejó bailando conmigo, y yo por mi parte miraba de reojo a Arnold de espaldas, conversando con su Barbie… Intenté concentrarme en la música y ayudar a mis movimientos… Pero echaba un vistazo a cada rato. Sentía una pesadumbre dentro de mí… Como un nudo en la garganta que se convertía en puñal a medida que mis celos crecían…

-Si te estás divirtiendo díselo a tu cara porque no se nota…- Me dijo Natalie moviéndose a mi alrededor y guiñándole un ojo a un sujeto a lo lejos…- Hola… ¿Helga, sigues entre nosotros?...- Me preguntó moviendo su mano enfrente de mi rostro…

Resoplé apretando los dientes…

-No me gusta esta música…- Aclaré con un tono áspero…- Diviértete, yo iré a sentarme en algún otro lugar…

Natalie me detuvo fijando su mirada en la misma dirección que yo…

-Oh… Ya veo…- Asintió notando lo que sucedía…- Creí que habías mencionado que esta noche la pasaríamos en grande… ¿Arnold está con alguien más y tú te sientas a aburrirte?...- Me preguntó y rodé los ojos…

Quizás volvía a experimentar la misma sensación que me carcomía antes cuando iba a una fiesta y Arnold le prestaba atención a otra chica. Cuando venía de San Lorenzo de visita y yo sentía que había ingresado una persona extraña otra vez a mi vida… Con los meses él crecía y volvía diferente… Pero en el fondo era el mismo… Era Arnold.

La campana me salvó de las fastidiosas burlas de Natalie cuando todo el mundo se puso eufórico por la llegada de los campeones… Hubo un grito femenino en masa y más de veinte enormes sujetos caminaron hacia el área VIP, saludando y sonriendo…

"Demos la bienvenida a los campeones! Los Haaaaalcoooooneees de Waaaaashingtoooon!…"- Presentó el tipo de traje blanco que tenía el micrófono…

Al ver tanta euforia, hice un gesto hacia el jugador estrella que era invadido por las chicas…

-¿Qué rayos ven en ese sujeto?...- Pregunté con desgano…Natalie se encogió de hombros…

Mickey Kaline Jr. El hijo del jugador de baseball favorito de Arnold, la superestrella Mickey Kaline… No era tan bueno como su padre es decir, acarreaba el estigma de ser hijo de una leyenda del deporte. Sin embargo, después de años, el equipo ganaba una temporada…

-Tiene su encanto ¿no?… Miles de dólares, once campeonatos a lo largo de su carrera hasta ahora, un cuerpo atlético y casi todos los dientes…- Contó Natalie con los dedos y rodé los ojos -De cualquier manera, vamos a bailar! Quiero olvidarme de todo esta noche!...

Miré en dirección a la barra, pero no encontré a Arnold allí…

Ya estaba bailando con la muñeca histórica.

Podría haberme largado y aventar la noche, la salida, el club, los amigos y a Arnold en ese mismo momento… Pero decidí que no lo haría. Si se trataba de bailar, yo lo hacía muy bien no como la pareja del cabeza de balón. No iba a darme por vencida para nada…

-Tienes razón! Vamos a gastar suelas!...- Le dije a Natalie y ambas invadimos el centro de la pista… Cerré los ojos dejándome llevar por la música electro y las luces incandescentes.

Olvídate de él Helga… Volverás a tu vida en tres días, sabías que eso no tenía futuro de todas maneras. Mejor las cosas como están. Mejor ahora que todavía no caíste del todo por Arnold.

.

Bailé con pasión, casi descontroladamente… Bailé porque era la única forma de olvidar las penas y centrarme en otra cosa que no fuera… Arnold bailando con otra mujer. La tenía entre sus brazos, y ambos reían y gozaban de la música… Lo toleré todo lo que pude, hasta que decidí volver a sentarme. Le hice un gesto a Natalie de que me iba, pero mi amiga estaba demasiado metida en la fiesta como para notarme.

-¿Cuál es su nombre, señorita?...- Me preguntó un sujeto de traje negro, gafas oscuras y bastante alto…

-No tengo…- Le respondí sin querer lidiar…- Además, vine con mis amigas así que no te molestes…

El hombre se subió un poco las gafas.

-Creo que me malentendió, señorita…- Me explicó señalando hacia arriba, en el vidrio del área privada…- Mickey Kaline quiere conocerla, por eso vine hasta aquí para buscarla…

Me quedé un poco sorprendida al escuchar eso.

-¿A mí?...- Pregunté señalándome… El lugar estaba repleto de mujeres que bailaban semidesnudas en la barra y en las tarimas solo para llamar la atención del sujeto…-¿Y por qué quiere conocerme a mí?...- Al hacer esa pregunta, noté que el tipo probablemente era parte de la seguridad del club.- Y además… ¿Yo soy quien tiene que ir a buscarlo a él?...- Pregunté medio sonriendo con ironía por lo que oía… Si estaba muy relajado desde su posición, yo también lo estaba.

-Quiere invitarla al área apartada.- Me explicó el hombre, y me crucé de brazos…- Cualquier propina que otro caballero pudiera darle en horas extras, el señor Kaline podría duplicarla si así lo pidiera…

Detuve al sujeto antes de que lograra sacarme de mis casillas.

-No trabajo aquí… Y de todas formas, no me interesa.- Finalicé dando la media vuelta.

Mi cara cambio drásticamente cuando vi a Gerald, Phoebe, Arnold y a Barbie sentados allí…

-Llegaste a tiempo Helga… Arnold estaba por invitarnos una botella de Don Perignon…- Me saludó Gerald con una sonrisa, al verme próxima a la mesa… Arnold me miró en el acto, y Phoebe solo hizo un gesto con los ojos viéndome con pena.

-¡Qué suerte la mía!...- Respondí de igual manera, notando que Gerald disfrutaba mucho ver a Arnold con la fulana con la que estaba… Y mi cara por ello. - Hace mucho calor, y el ambiente ya se está poniendo pesado aquí adentro…- Me quejé, siendo observada por Phoebe.

-¿Sucedió algo con ese sujeto?...- Me preguntó mi amiga, y ladeé la cabeza…-¿Todo está bien?...- Asentí viendo a Arnold conversar con su rubia debilidad.

Arnold me miró, notando mi gesto de malestar.

-Zoe quiero presentarte a una amiga… Ella es Helga.- Le dijo a su acompañante y sonreí saludándola…- Helga, ella es Zoe.

-Es un plazer… Zupe que trabajas para el New York Times, ziempre tuve curiozidad de conozer cómo era por dentro…

Cuando la oía hablar miré a Arnold en el acto… ¡Tenía que estar bromeando! Pero no, solo escuché que Gerald se reía y Phoebe la miraba igual de atónita que yo… Mientras más transcurría de la charla, ¡mi Dios!¡Qué cabeza hueca que era!... Tenía la nariz puntiaguda, y no terminaba de formular una oración coherente que se reía simultáneamente como una hiena… Tomé mi copa y la bebí hasta el fondo.

A Arnold lo derretían las mujeres atractivas, siempre había sido así. Sin embargo, esas mujeres tenían algo de CEREBRO. Lo que la tal Zoe tenía a diferencia de las demás, eran dos ZEREBROS grandes en lugar de senos.

Cuando Arnold y Gerald se disculparon acudiendo al llamado de Monroe, miré a Phoebe en el acto.

-Así que Zoe… ¿Eres comentarista del clima?...- Le pregunté intentando hacer un esfuerzo sobre natural para no reírme…

Le murmuré a Phoebe en el oído…

-Hoy es un día zoleado con nubozidad mínima, zin probabilidades de lluvias ni escabrozos relámpagos!...

Phoebe me dio un codazo leve, sonriéndole a Barbie.

-Zi… Pronto zeré la chica del clima para la BBC. Wow!... ¿Zúper no?...- Me respondió sacudiéndose los cabellos, y vi a Arnold a lo lejos hacerle un gesto para que Barbie lo acompañara.

-Suerte con mi amigo… Está un poco solo hace ya algún tiempo y en plan de lo que sea. No sabía cómo quitármelo de encima, resultaba una verdadera molestia… Pero por suerte llegaste tú para arrebatármelo!- Le dije levantándome de la mesa y dirigiéndome al baño.

Me encerré allí, pegando un fuerte portazo detrás de mí. Saqué una fotografía de mi cartera…

Arnold… Qué iluso! Qué tonto! Qué torpe! Qué desabrido!... Creyéndose un gran comediante y muy modosito con una cabeza hueca que solo sabe sisear constantemente! Cómo lo odio! Cuánto lo detesto! Aborrezco su sola existencia!

Y por otro lado…

Ohhh lo amo! Amo cada hebra de sus dorados cabellos que se contonea con la briza del viento… Solo miro la Luna y me enamoro más y más… Y esos lindos ojos son estanques en donde quisiera bañarme… Qué no daría por estar en el lugar de su nueva fulana amiga!…

Salí del baño echa un remolino dispuesta a buscar a Arnold, cuando noté a Charles y Kaylla todavía en el mismo sillón blanco. La vieja expresión: "Consíganse un cuarto y úsenlo!" no iba bien con el tacaño de Charles… Seguramente ambos me harían caso, y se irían a mi habitación otra vez!...

-Quiero que participes del concurso que haré esta noche…- Me dijo una voz, y miré de arriba abajo al sujeto frente a mí. Mickey Kaline Jr.- Supe que querías que te lo dijera en persona, y aquí estoy. Mickey Kaline siempre persigue la pelota y anota un cuadrangular antes de la segunda entrada…- Me dijo guiñándome un ojo.

-Amigo… Odio las metáforas de deportes.- Aclaré tomándome la cabeza y sonriéndome con sarcasmo…- Y por último no competiría en un concurso arreglado por ti, ni aunque mi vida dependiera de ello.

Me detuvo, mostrándome un folleto.

-¿Ni siquiera para acompañarme en un crucero con todo pago, por el Caribe?. -Me preguntó y lo miré como si delirara…- Será un concurso de besos. Elegiré a la que mejor me bese de todas… Vi cómo bailabas y el fuego que tienes. Eres una gran candidata a ganar.

Cuando estaba por mandarlo al demonio, me quedé con los ojos en blanco al ver a Arnold a mi lado.

-De hecho, ella está conmigo…

Me sonreí viendo la oportunidad perfecta para vengarme de Arnold, por más que me hubiera encantado que dejara todo por venir a defenderme.

-Participaré…- Afirmé con una sonrisa, y Mickey Kaline asintió.

-Genial. Te espero arriba…- Me dijo y asentí guiñándole un ojo.

-¿No hablarás enserio o sí?...- Me preguntó Arnold tomándome de la mano…

-Son todas veinteañeras, ¿y qué? Aún así no son competencia para una mujer…- Le respondí relajadamente, soltándome de su agarre.

Arnold se aproximó a mí, perplejo de lo que oía.

-El beso es algo subjetivo así como el buen vino… No existe el mejor, porque depende del paladar…- Me murmuró intentando convencerme…

-¡Te felicito! Veo que aprendiste algo de esa bodega a la que fuimos. ¿Pero qué es lo que te afecta tanto?... ¿Qué participe de ese concurso, o estás así porque sabes muy bien que voy a ganar?...- Le pregunté sonriendo con astucia por lo fácil que había llegado mi revancha…

-¡Me olvidaba del enorme ego Pataki!...- Me respondió él después de unos instantes…- ¡Helga ese juego es solo una estafa!... El sujeto aprovechará la oportunidad para besar a todas esas jovencitas que van a participar…

Me siguió hacia la escalera, donde estaba por pasar al área VIP. Al igual que yo… Había cientos de mujeres haciendo la fila también.

-¿Eso es lo que ocurre?... ¿Tienes tanto miedo de que yo sea la ganadora?... ¡Nadie va a arrebatarme ese crucero, porque lo dejaré sin aliento!... Después de un beso mío, sentirá que nada lo enciende de nuevo… Y a ti te duele tanto porque nadie en toda tu vida te besó como yo…

A pesar de que dije algo como eso, Arnold no lo negó como yo esperaba que lo hiciera.

-Bien… ¡Haz lo que quieras!...- Me dijo apartándose con una pose de enojo…- Pero si lo haces, no habrá marcha atrás… Por lo menos no conmigo.

Me crucé de brazos, mientras él se alejaba. Lo único que tenía que hacer era imaginarme que Mickey Kaline era Arnold y besarlo con todas las ganas que tenía…

Ladeé la cabeza largándome de allí. Por más que yo tuviera una gran imaginación y realmente estuviera enfada con Arnold, era casi imposible imaginar a ese idiota un poco apuesto.

No puedo explicar la sonrisa que habré dibujado cuando vi a Arnold de pie, esperándome.

-El juego se salió un poco fuera de control, ¿no es así?...- Me preguntó extendiéndome la mano…- Vamos a bailar.

Lo miré de reojo.

-Creí que ya tenías con quien hacerlo…- Dije entrelazando mis dedos con los suyos… Lo hice porque una canción que me encantaba había empezado a sonar y porque me moría de ganas de bailarla con Arnold.

Arnold se aproximó a mí, apurándome y ensanché los ojos al notar que se reía.

-Intentaste darle una lección a mi amigo, ¿creíste que no lo notaría?...- Me preguntó repentinamente y tengo que confesar que me movilicé un poco… Pensé que él no lo había notado del todo…- Sabías bien que Gerald solo nos acompañaría y no haría nada malo. Admítelo: esto fue idea y lo planeaste desde un principio.- Me dijo con un tono de reproche… Lo miré con impaciencia…

No estaba intentando darle una lección a Gerald, grandísimo tonto…

-¡Como si no lo merecieran!...- Exclamé indignada por lo que decía…- Solo mira a tu alrededor, Arnold… ¿Desde cuándo frecuentan este tipo de antros?. No, ¡qué desconfiada de mí!: ¿sería solo una salida inocente, no es así?...- Le pregunté aproximándome más, tal y como lo había hecho él, apurándolo de igual manera…- Puedes engañar a quien quieras, pero no intentes pasarme a mí… Estoy tan por encima de ti, que nuestros relojes biológicos tienen diferentes horarios…- Le advertí con un tono irónico…

Arnold hizo una mueca y sonrió. Lo miré como si quisiera golpearlo por ser tan idiota! Me miró en respuesta…

-Estaba recordando un consejo… Que mi abuelo me dio hace años.

¿Respecto a mí?

Me quedé callada y desvié los ojos con malhumor…

-Que siguiera mis instintos…- Me explicó buscando mis ojos…- Los buenos, claro.

Aún así no lo miré…

-Algo que tomas muy enserio, realmente…- Dije después de unos instantes sin seguirle la corriente.

-¿Estás celosa?- Me preguntó con una sonrisa en la que se le iluminó todo el rostro… En verdad se estaba buscando un buen golpe de mis puños esa noche!… Cuando iba a protestar me callé al notar su expresión. Se veía tan contento que de no estar tan enojada… Lo hubiera acariciado…- No deberías… Para mi eres la única.

Lo miré directamente a los ojos, mientras mi cerebro intentaba ponerle un freno a mi corazón.

-¿Ah sí?... Bastante rápido te olvidaste de que yo también estaba en este club. Ni lo intentes Arnold, es en vano… No voy a caer con algo como eso.

En realidad caí desde que me extendiste la mano.

Lo escuché suspirar con una sonrisa en el rostro todavía.

-Helga… Solo bailé con otra mujer… Y sabes muy bien por qué lo hice…

-No, no sé porque lo hiciste…- Negué siguiéndole el ritmo mientras ambos bailábamos.

El enarcó una ceja, acelerando sus movimientos.

-¿No lo sabes, eh?...- Me preguntó y ladeé la cabeza…- Solo jugué tu juego.- Afirmó él.- Dijiste que las mujeres relacionan el baile con el sexo. Y aunque me parezca absurdo… Sirvió para hacerte reaccionar.

Lo miré completamente incrédula, sonrojándome nuevamente. Arnold… ¿Me había engañado?.

¡No podía creer lo ingenua que había sido! ¿Arnold me lo había hecho a propósito? ¿Su idea desde un principio era provocarme los grandísimos celos que estaba sintiendo como nunca antes en mi vida?... Al parecer la respuesta era , porque por la forma en que me miraba y como se reía gozoso de mi situación, no había la menor duda…

¡Rrrr!

-Si estás enojada en parte te lo mereces…

Lo miré dispuesta a recobrar las riendas.

-¿Creíste que estaba celosa?...- Le pregunté con una sonrisa desafiante y él asintió…- Yo no caigo tan fácil, cabeza de balón. Pero me asombra que tú si hayas caído tan bajo, solo porque te dejé frito cuando intentaste hacerte el galán conmigo.- Le expliqué viendo que él hacía un gesto con la boca…- Sigues empecinado en no querer retractarte por algo que es solo un imposible.

Me abrazó con más fuerza, y exhalé las últimas palabras quedándome muda…

-Está bien, yo…- Hizo un gesto de dolor y me sentí terrible!... A veces hablaba demasiado…- Entiendo.- Finalizó él mirándome y tuve que tragar pausadamente para volver a hablar.

-¿Eso quiere decir que todo vuelve a como estaba antes?... Ya sabes… ¿Fue solo la adrenalina de unas vacaciones, y seguimos con nuestra antigua relación?

Él ladeo la cabeza.

-No exactamente… Ya dijiste que no, y de lo contrario no hay nada que pueda hacer al respecto.

-Ah

-Pero a partir de ahora, seremos realmente solo amigos.

Me encogí de hombros…

-Es lo que hemos sido durante….

-No más juegos.- Me interrumpió apretándome un poco la mano…- Entiende que no puedo perseguirte para siempre… Hasta ahora, todavía guardaba esperanzas con respecto a ti, y pensaba que estaba en lo cierto: que te gustaba jugar porque aún sentías algo…

Respiré profundo, pero hablé con sinceridad.

-Escucha… Cuando rompimos, pienso que éramos muy niños. Fuimos novios de pequeños y después de grandes. Y era algo de esperarse, es decir… Es muy raro que dos personas al crecer, evolucionen juntas y de la misma manera. De repente surgen otras inquietudes, diferentes caminos… No es común que a los veintiocho quieran lo mismo que hace diez años atrás.- Le expliqué lo que yo en realidad pensaba. Aunque claro, en el fondo jamás lo hubiera aceptado. Podía decirlo en voz alta y querer asimilarlo, sin embargo… Algo dentro de mí se quebraba cada vez que lo hacía.

-Quizás los dos necesitábamos crecer por separado.- Me dijo él buscando una salida a mi nostalgia. De un momento a otro, yo también me había puesto mal….- No voy a mentir respecto a esto: es cierto tuve otras mujeres, y me enamoré muchas veces. Tú lo sabes.

-Yo también me enamoré muchas veces…- Le dije apurándome para hacerle notar que no estábamos en desventaja. Que yo no era tan inocente como antes, cuando me imaginaba que Arnold era el único hombre para mí. Que también había sentido atracción y había tenido sentimientos por otros hombres. Lo que sí, estaba dudosa si lo había dicho como una confesión o como una advertencia por mis celos…

Y creía que ya te había superado, Arnold.

Por más que colocara una pose normal, noté que le había afectado lo yo había dicho.

-Pero eso solo me sirvió para saber que no quiero estar con nadie más.- Aclaró él después de pasar mis palabras…- Yo en el fondo… Nunca dejé de amarte.

Yo tampoco… Es verdad, yo tampoco!... Nunca dejé de amarte más que a nada en el mundo, mi amor…

-Quizás ahora volvió a ocurrir el flechazo, aunque el amor siempre estuvo…- Mientras él continuaba hablando con sinceridad, sin muros ni barreras yo pensaba seriamente en cada una de sus palabras… Parecía que mágicamente habían revivido a mi corazón. -Si tu respuesta sigue siendo igual, la aceptaré y ya no volveré a mencionar el tema. Pero si cambias de parecer, estaré esperando por ti cuando estés lista.

Y al terminar de hablar conmigo como en un principio tendríamos que haberlo hecho, se acercó a mi rostro y me dio un beso… Se quedó allí unos segundos y me dio otro… Cerré los ojos al sentir el doble contacto.

Sonrió soltándose de mi agarre…

-Y por cierto… Me pareces mucho más sexy cuando actúas como tú misma, sin exagerar nada.

No pude evitar sonreírme feliz al verlo apartarse con el resto de los muchachos.

¡Arnold cree que soy sexy!

Así era Arnold y probablemente por eso lo amaba tanto… No era el amante loco que yo inventaba en mis fantasías: quien me rescataba de las fieras para proclamar que me amaba. No, Arnold era simple… Y maravilloso a la vez. Lograba hacerme sonreír… Siempre me contenía.

Ahora solo dependía de mí. Ahora solo debía poner a mis sentimientos en claro, y dejar de jugar juegos… Era el momento de pensar en otra oportunidad entre nosotros y por una vez, no echar las cosas a perder.

You know if you break my heart I'll go

Sabes que si rompes mi corazón me iré

But I'll be back again

Pero volveré de nuevo

Cos I told you once before goodbye

Porque ya, te dije adiós una vez

But I came back again.

Pero volví de nuevo.

..

I love you so…

Te amo tanto…

I'm the one who wants you

Soy el único que te quiere

Yes, I'm the one who wants you.

Sí, soy el único que te quiere.

Oh ho, oh ho, oh

..

You …

Tú …

Could find better things to do

Podrías encontrar mejores cosas que hacer

Than to break my heart again

En vez de romper mi corazón, de nuevo.

This time I will try to show that I'm

Esta vez, voy a tratar demostrarte que yo

Not trying to pretend.

No estoy intentando fingir.

..

I thought that you would realize…

Pensé que te darías cuenta…

That if I ran away from you

Que si me iba lejos de ti

That you would want me too

Que tú me querías también

But I got a big surprise

Pero me llevé una gran sorpresa

Oh ho, oh ho, oh

..

You…

Tú…

Could find better things to do

Podrías encontrar mejores cosas que hacer

Than to break my heart again

En vez de romper mi corazón de nuevo

This time I will try to show that I'm

Esta vez, voy a tratar demostrarte que yo

Not trying to pretend.

No estoy intentando fingir.

..

I wanna go…

Quiero irme…

But I hate to leave you,

Pero odio dejarte,

You know I hate to leave you,

Sabes que odio dejarte,

Oh ho, oh ho, oh

Oh ho, oh ho, oh

You….

Tú…

If you break my heart I'll go

Si rompes mi corazón me iré

But I'll be back again

Pero volveré de nuevo.

Continuará…

Hola! ¿Cómo están?... Esta vez no tengo mucho que decir, me parece que Helga y Arnold ya lo aclararon casi todo… ¿Arnold la convirtió en la reina de los inocentes o no?... Jajaja!... En fin, espero que les haya gustado este capítulo… Falta poquito para el final. La hermosa canción es de Los Beatles obviamente. Gracias a todos los que siguen el fic, y saludos a: JhungYuki, DiAnItA LiNdA, hel201, lupizz, angie93, esgoher, Kuruma Chidori.

Suerte! Nos estamos leyendo pronto…