Aquella mañana la entrada del Instituto Furinkan tenía algo de peculiar, ¿Sería tal vez el hecho de observar a múltiples estudiantes con los ojos morados, pómulos hinchados y hematomas... o tal vez verlos armados con fierros, bates, largas varas y hasta arcos y flechas?
Definitivamente algo fuera de lo común estaba pasando... ¿O sería más bien que finalmente las cosas estaban volviendo a ser como siempre y los pasados meses de tranquilidad fueron lo inusual?
Fuera como fuera Nerima sabía ahora que Ranma Saotome estaba de regreso
El fabuloso artista marcial odiado por unos y amado por otros
El chico que tenía tres hermosas prometidas y una que otra admiradora por allí
El maldito bastardo que había embarazado a la chica más deseada del Furinkan, a quien había abandonado luego de eso
Si, el desgraciado que se había burlado de la encantadora Akane Tendo, ícono de la escuela, el sueño imposible de muchos de los que ahora se encontraban allí esgrimiendo sus vengadoras armas y la amiga leal de muchas de las jovencitas que hoy defendían el honor de su compañera.
El engendro que ayer había pasado por la escuela y que se había salvado de su merecido castigo.
Eso no volvería a pasar, esta vez pagaría su culpa.
Esta vez no tendría salida
Si, esta vez...
-¡¡ALLI ESTA!!
Todos los ojos se fijaron en las puertas de la escuela donde, efectivamente, se vislumbraba la clásica camisa china perteneciente al joven de coleta.
Las manos apretaron más las armas, ojos inyectados con furia dirigidos a una sola persona, aquella que había lastimado a... ¿la chica que estaba a su lado?
Si, indudablemente, al lado de Ranma Saotome estaba la inconfundible figura de... Akane Tendo
-¿Akane Tendo?
La incertidumbre se apoderó de todos los allí presentes, quienes se miraban unos a otros sin poder decidir que hacer
¿Qué estaba pasando allí?
-¡Atrás!
De entre el montón de estudiantes avanzó uno a paso seguro, tan seguro como puede ser el paso de quien avanza rodeado de vendajes y ligeramente apoyado en el bokken que esgrimía fuertemente en la mano, que ahora usaba de bastón.
-¡Yo me enfrentaré al vil hechicero que osó mancillar la pureza de mi angel!
-Kuno...
Ranma dio un paso adelante pero fue detenido por Akane, quien rápidamente se situó entre los dos
-Detente Ranma, déjame hablar con él.
-Pero, este idiota...
Akane giró y lo miró con una mirada que hizo que Ranma detuviese cualquier otra cosa que fuera a decir. Luego de los eventos del día anterior, la joven Tendo no estaba muy a gusto con el chico pero, tal y como había dicho Nabiki, tenían que seguir con el plan -dije que hablaría con él...- y sin darle opción a más, se acercó al maltrecho Kuno y respiró profundamente. Había odiado por mucho tiempo sus muestras de afecto, las había detestado, pero también era consciente de la ayuda que había recibido de él, Nabiki se había encargado de hacerle saber su intervención en el asunto con Kodachi y por si misma había visto su cambio al enterarse de su embarazo. No podía decir que hubieran disminuido sus muestras de afecto, pero había cambiado sus formas de expresarlo, de abrazos forzados había pasado a regalar chocolates y rosas y eso no había dejado de complacerle... sobretodo porque la había tratado como siempre, ni una sóla vez viendola como menos por su condición.
Si, Kuno simplemente estaba tratando de protegerla, como todos los demás. No podía culparlos, nadie sabía que ella y Ranma estaban juntos, para todos él no era más que un malnacido que la había abandonado. ¿Cómo culparlos por su preocupación?.
-Mi dulce angel, yo...
Akane negó con la cabeza y manteniendo la mirada en alto, habló fuerte y claro.
-Ranma y yo nos vamos a casar, esta vez el compromiso es real- exclamó, al mismo tiempo que extendía la mano a la vista de todos. Un rayo de sol brilló en una cinta alrededor de su dedo, imperceptible para la mayoría de los allí presentes, pero no para todos...
-¡¡Es un anillo!! ¡¡Akane tiene un anillo!!
Nadie lo vio venir, mucho menos Kuno, quien de pronto se vio aplastado por una turba de jovencitas alborotadas que entre gritos y chillidos soltaron sus improvisadas armas y rodearon a Akane.
-¿Es un anillo?
-¿En verdad te pidió matrimonio?
-¡Tienes que contarnos como fue!
Los chicos observaban anonadados la escena, las chicas soltando mil y un preguntas que Akane trataba de responder en lo posible.
Ranma permaneció a un lado, completamente olvidado. Daisuke e Hiroshi se le acercaron
-¿En verdad se van a casar?
Ranma se encogió de hombros y lanzando una última mirada a Akane giró despreocupadamente, dirigiéndose hacia la entrada del edificio. Sus dos amigos se miraron entre si y sin más le siguieron, preguntándole más cosas mientras caminaban. El resto de chicos permaneció un momento más en el lugar, pero viendo que las chicas no tenían la menor intención de prestarles atención, decidieron seguir a los chicos, después de todo ahora se les hacía ridículo estar parados allí cuando ya no tenían a quien atacar.
-Si, como te dije, la otra semana es el estreno
-¿En serio?
Y las conversaciones de los muchachos continuaron desde allí, apagados por los cuchicheos que aún se escuchaban por parte de las chicas, sobre vestidos, fiestas y una que otra confidencia de Akane sobre lo que había sido su reunión con Ranma el día anterior...
La noche, a pesar de lo conmovedora y emotiva de la reunión, distó de ser sencilla.
La ausencia de Soun y Genma no sorprendió a nadie, pasada la alegría inicial se habían empecinado en casar a sus dos herederos y ahora se encontraban en búsqueda de un sacerdote que quisiera oficiar una ceremonia de matrimonio rápida e inmediata. Asi que, mientras Kasumi y Nodoka improvisaban una cena de festejo por el regreso de Ranma y por el compromiso ahora oficial del par de jóvenes, Nabiki, sentada en un pequeño sillón, se regocijaba de que las cosas finalmente empezacen a encajar según sus cálculos aunque, obviamente, no le diría a nadie que no se había esperado la segunda huida de su cuñadito, después de todo, el resultado había sido el esperado pese al pequeño incidente y ahora tenía otras cosas más importantes en que pensar porque, si de verdad quería que su hermana tuviese un esposo y su sobrino un padre, tendría que tomar cartas en el asunto.
La piel de su cuñadito cotizaba en alza en el mercado de Nerima, de hecho, si las cosas no hubieran salido como salieron, ella misma estaría a la cabeza de la lista de 'acreedores' de Ranma Saotome... y a ver quien no paga con creces una cuenta a Nabiki Tendo. Si, Ranma tenía problemas pero iban más allá del tipo del que se soluciona con golpes así que, si de cerebro se trataba, ella tendría que intervenir.
Un matrimonio sería la solución más fácil, pero no sabía que tan viable podría ser, al menos dudaba que pudiera hacerse de un día para otro considerando que se estaba hablando de dos menores de edad y de la necesidad de ciertos permisos gubernamentales, además de los paternos para realizarlo. Además, ¿Sería aquello lo que quería Akane? De acuerdo, había cometido un error al embarazarse siendo tan joven pero, ¿No podían darle una alegría después de todo lo mal que había llevado el embarazo en un principio? Tal vez no una suntuosa ceremonia pero al menos algo sencillo y significativo, algo que pudiera recordar más adelante. Asi que, si sus cálculos no fallaban, y conociéndose como se conocía aquello era más que improbable, no habría boda de momento, por lo tanto tendrían que encontrar un modo de mantener al novio vivo hasta que pudiera realizarse la ceremonia y eso significaba... que habría que improvisar un poco. Con las cosas decididas y con un plan en mente, se acercó a la mesa, a donde Akane competía mordida a mordida con su famélico prometido y llamando a la madre de Ranma y a Kasumi, les explicó lo que habría que hacer al día siguiente cuando la tropa atacara...
¿Por qué, Akane, porqué?
Ryoga caminaba lentamente con la mirada fija en el suelo y arrastrando pesadamente los pies
¿Qué sería ahora de su vida?
Se sentía derrotado, como si el peso de toda una vida de sufrimiento le estuviera cobrando factura y con creces
No tenía que ser así. No debía de ser así.
-Akane...
Maldición, su primer impulso había sido encontrar al idiota de Saotome y destrozarle por lo que le había hecho al honor de su dulce Akane, pero, luego de su charla con Ranma, ya no estaba seguro de que sentir, o de si envidiarle su posición. Vistas las cosas desde otro ángulo no parecían tan buenas, de hecho, no era algo que desease para si mismo.
¿Por qué?
Dolor, un gran dolor le acompañaba y la humillación de sentirse derrotado. El miserable de Ranma había ganado y, por la mirada que había visto en Akane, sabía que ya no tenía nada que hacer allí.
Si, odiaba a Ranma, y su primera intención había sido desquitar toda su furia en él, pero ahora sólo sentía una gran tristeza y la impotencia de no poder hacer nada contra lo ocurrido.
Akari...
Si, tal vez era tiempo de dejarlo ir, después de lo visto el día anterior, no le quedaba mucho que hacer al respecto...
Ryoga abrió los ojos y volvió a cerrarlos fuertemente, la luz reinante le cegó momentáneamente... o más bien dicho, cegó a P-chan ya que el joven Hibiki se encontraba aún en su forma maldita. Pese a todo ello reconoció de inmediato el lugar donde se encontraba, el dojo Tendo.
Efectivamente, su olfato no podía fallar, esa era una de las pocas ventajas de su maldición y a pesar del esfuerzo de Kasumi en mantener limpia e incólume su casa, habían ciertos olores y fragancias que eran dificiles de ocultar, sobretodo los 'olores característicos' de los habitantes del hogar. Las hermanas Tendo compartían un inconfundible aroma, aunque con sutiles diferencias y a pesar de poder hallarse enmascarado a veces por distintas fragancias de perfumes, era inequívoco para Ryoga que ellas siempre olieran a rosas en un día de verano. La señora Saotome, por su parte, le recordaba a las azaleas y los señores Tendo y Saotome a los robles añejos y aunque no quisiera reconocerlo, hasta tenía aprendido el aroma de Ranma, si, ese olor nauseabundo e irritante.
Haciendo un nuevo esfuerzo volvió a abrir los ojos y esta vez la luz no le lastimó tanto, se alegró, sin embargo al tratar de incorporarse el dolor hizo mella de él, menuda paliza la que había recibido... maldito Saotome. Con dificultad se puso de pie y aspiró profundamente, el aroma a comida cacera fue lo primero que asaltó sus sentidos, después de todo, habían pasado meses desde su última visita al dojo y realmente extrañaba el delicioso sabor de la comida hecha en casa. Lentamente empezó a caminar, tratando de discernir los otros olores que le rodeaban, en especial aquel de la chica de sus sueños, de aquella que mantenía un lugar muy especial en su corazón y una de las musas de su devoción. Nada. Resignado suspiró, tal vez Akane aún no había vuelto de la escuela o había salido a cumplir algún recado. Silenciosamente continuó avanzando y se detuvo un a corta distancia, ese era el olor de ella y sin embargo... no era del todo su olor ¿Habría usado una colonia demasiado fuerte?. Continuó olfateando, definitivamente era el olor de Akane, pero algo condimentado.
-Regreso en un momento
Las palabras de Kasumi lo sacaron de su trance y se limitó a observar a la joven salir de la estancia para regresar instantes después con una botella en las manos.
-¡Vamos a hacer un brindis!
La vio servir el líquido a todos los presentes en la mesa, a excepción de Akane
-Lo siento, Akane, pero sabes que por ahora no puedes beber- las palabras dichas por la joven Tendo lo desconcertaron un poco ¿Sería que su querida Akane se encontraba enferma? -toma un poco de refresco para que puedas acompañarnos- suspiró un poco aliviado, si Kasumi seguía sonriendo tan ampliamente no debía de haber razón para preocuparse ¿O si?
Nodoka se puso de pie y levantó un poco su copa -Por los futuros esposos
Ryoga tragó duro y sintió flaquear sus rodillas, eso no podía ser, no podían estar obligando a su dulce Akane a pasar por ese suplicio de nuevo, no lo permitiría, él la protegería de... Todo pensamiento voló de su mente cuando al posar la vista en su amada la vio intercambiar miradas con Ranma y sonreir mientras bebía de su refresco al tiempo que su rival sorbía poco a poco del pequeño vaso de licor que tenía en las manos.
No puede ser
Nodoka continuó -y por mi futuro nieto también
Las risas del ambiente y los murmullos quedaron en segundo plano para Ryoga
Futuro nieto futuro nieto futuro nieto
NO
Tenía que ser una broma, una broma de mal gusto, aquello era imposible, sencillamente demasiado absurdo para ser cierto. No, eso no podía estar pasando, Akane nunca...
El sonrojo simultáneo de Ranma y Akane y la suave sonrisa en los labios de la joven le hizo poner los pies en tierra. Era cierto, Akane estaba embarazada, embarazada de Ranma... y él la había perdido, la había perdido para siempre. Y de pronto el peso del mundo cayó sobre su pequeño lomo de cerdo y sintió que el vértigo se apoderaba de él, poco a poco fue perdiendo la conciencia de lo que le rodeaba mientras sentía cada vez mas lejana las voces de los allí presentes, la oscuridad terminó de rodearle mientras sentía que aquello era una pesadilla. ¿Cómo se había atrevido? ¿Cómo se había atrevido a tocarla?
¡¡RANMA PREPARATE A MORIR!!
Como de costumbre, Hinako Ninomiya esperaba en el aula la llegada de sus estudiantes. Hacía una mañana calurosa y se encontraba tomando una malteada, bebida que actualmente había manchado su ropa y varios de los papeles que tenía sobre su escritorio, pero a ella no le importaba, el día había empezado demasiado bien como para incomodarse por tonterias. Si, había sido la primera en llegar a clase y no había ningun delincuente juvenil que intentara quitarle algún dulce o pasarse de listo, y no es que no supiera encargarse de la situación, simplemente no quería tomarse la molestia de ello. Tenía la sensación de estar olvidando algo importante, de hecho, recordaba que quería llegar temprano a clases para encargarse de un asunto, pero se había topado en el camino con la heladería abierta y el sabor de la malteada había borrado cualquier preocupación que trajera...
-¡BAKA!
-FEA
-TONTO
-MARIMACHO
-BOBO
-PECHO PLANO
-PERVERTIDOOOOOOO
-MIRA QUIEN HABLAAAA
De la impresión escupió lo que tenía de malteada en la boca, asi que eso era lo que estaba olvidando... Akane y Ranma estaban casi nariz a nariz, con un aura encendida a su alrededor. Sin pensarlo dos veces salió corriendo del aula con una moneda en las manos para regresar segundos después ya en su forma adulta.
-¿QUE SUCEDE? ¡¡TODO EL MUNDO A SUS ASIENTOS!!
Ante el grito de la maestra Ranma y Akane voltearon para encontrarse siendo el centro de las miradas curiosas de todos sus compañeros, inmediatamente bajaron sus rostros mientras se ponían completamente rojos.
-A SUS SITIOS HE DICHO
Cuando Miss Hinako levantó la moneda entre sus dedos, los estudiantes corrieron a sus asientos olvidándose momentáneamente del espectáculo, más preocupados de recibir el drenado de energía que podía hacerles la sensei que de seguir observando la discusión de la pareja. Ranma y Akane les imitaron.
Miss Hinako observó la clase por un momento para luego tomar asiento en su escritorio, limpiando lo más dignamente posible las manchas de malteada que tenía en su lugar.
-Nomiyo, de pie, tu también Kaeto- dos alumnos de la primera fila se pararon de inmediato ante el llamado de la maestra -Saotome, Tendo, de pie- los nombrados se pusieron de pie intercambiando una preocupada mirada.
-Cambien de lugares.
Los susodichos empezaron a protestar, pero la visión de una moneda de cinco yenes acalló cualquier reclamo sobre la libertad de elegir asiento y compañero. A regañadientas empezaron a mover sus cosas, sobretodo Ranma, a quien jamás en su vida se le hubiese ocurrido sentarse en primera fila.
-Ranma, yo me sentaré allí.
Ambos habian puesto sus cosas sobre el asiento que daba a la ventana.
-¡¿Pero porqué?! yo quiero sentarme al lado de la ventana
Akane apretó los puños y se limitó a responder entre dientes -Yo tengo preferencia, soy una dama.
-A veces ni lo pareces.
La chica quedó boquiabierta, junto con el resto de la clase. Apenas había regresado y ya estaba... sus ojos se empañaron y Ranma recibió lo que todos consideraron era bien merecido.
-¡¡BAKA!!
El mazazo lo clavó en el suelo literalmente.
Sus compañeros de aula menearon la cabeza desaprobatoriamente y los murmullos se elevaron por doquier ¿Cómo era posible que Ranma le dijera esas cosas a Akane sabiendo de su condición?. La sensei elevó la mirada al techo al tiempo que se masajeaba la sien, esto iba a ser más dificil de lo que esperaba. Al fin, tomando aire, decidió intervenir antes que las cosas pasasen a peores.
-Saotome, Tendo se sentará junto a la ventana
Ranma abrió la boca pero la mirada que le lanzó la maestra le hizo callar
-Cuando la señorita Tendo tenga nauseas me lo agradecerá
Ranma la miró desconcertado -¿Nauseas? ¿Y qué culpa tengo yo si ella misma empieza a comer las cosas que cocina?...
Los alumnos cerraron los ojos instintivamente y otro golpe de mazo se dejó escuchar en el aula. La pregunta quedó colgando en el aire ¿Quién sería más resistente, Ranma o Tatewaki?
Miss Hinako se restregó el rostro con una mano mientras sentía el inicio de un dolor de cabeza. ¿Cómo era que esos dos iban a ser padres? Ranma no tenía ninguna consideración para la 'futura madre de su hijo' y Akane tampoco estaba actuando con la delicadeza y cuidado que debía de esperarse en su condición de embarazada. Por lo visto el joven Saotome ignoraba por completo todo lo que tenía que padecer una mujer en cinta y sólo Kami sabía si estaba conciente de la importancia de su papel para que Akane pudiera llevar a buen termino su embarazo, del rol fundamental que le tocaba cumplir como apoyo para ella en estos momentos.
Debería de hablar con Nodoka y las hermanas Tendo lo más pronto posible, alertarlas de lo que estaba pasando. A este paso la joven Tendo tendría tantos disgustos que podría ser riesgoso para ella y el bebe, y también tendrían que aleccionar al joven Saotome sobre lo que significaba ser 'esposo', antes que quedara más idiota de lo que ya era a base de golpes propinados por su prometida...
Lo que Miss Hinako notó no había pasado desapercibido la noche anterior a los ojos de Nodoka, Nabiki y Kasumi. Luego del brindis los 'tortolos' procedieron a dar cuenta del improvisado festin que les había sido preparado, devorándolo todo cual si de una competencia se tratase. La sonrisa complacida de Nodoka y Kasumi distaba mucho del gesto de preocupación de Nabiki, quien calculaba ya el gasto que implicaría la alimentación de los futuros esposos que, al paso que iban, terminarían llevandolos a bancarota.
Todo iba muy bien, los sonrientes prometidos disfrutando de todos los manjares alegremente, todo iba muy bien hasta que sólo quedó un panecillo en una de las bandejas, todo iba muy bien hasta que dos manos se dirigieron simultáneamente a tomar dicho panecillo...
Ante el roce accidental ambos saltaron y retiraron sus manos precipitadamente, como si quemasen y sus rostros se sonrojaron intensamente. Ambos se miraron de reojo, tímidamente y luego desviaron la vista hacia sus respectivos platos, finalmente Ranma se atrevió a hablar.
-Cómelo tú.
Akane sonrió levemente, enternecida por la atención de su prometido -No, cómelo tú, acabas de llegar de tu viaje e imagino que no comiste muy bien en todo este tiempo- respondió sin atreverse a mirar directamente al chico, un poco avergonzada aún a pesar de la muestra de afecto que se habían dado en su habitación.
Ranma extendió una mano y cogió el panecillo, depositándolo luego frente a su prometida -Akane, estás embarazada, debes comerlo tú.
Tres espectadoras miraban complacidas la escena, al parecer ya se respiraba un cambio en el dojo Tendo y en especial en la relación de Ranma y Akane.
-Ranma, el doctor Tofu y la obstetra me han dicho que coma según mi apetito, no que coma para dos- la joven tomó el panecillo y lo colocó frente a su prometido.
Ranma, por primera vez desde que bajaron juntos de la habitacion, se atrevió a mirarla directamente, se veía hermosa, como si un aura especial la rodease y algo más... Sus instintos protectores se activaron al pleno, ella sería pronto su esposa y estaba esperando a su bebe, era hora de asumir responsabilidad y cuidarla como se merecía, la había dejado sola mucho tiempo y ya era hora de compensarla en algo
-Tú lo necesitas más que yo- declaró firmemente, en un tono que no dejaba lugar a dudas, mientras que con un movimiento decidido lo volvía a colocar frente a su prometida.
-¿A qué te refieres?- preguntó Akane con una apretada sonrisa, fingida para cualquiera, menos para su prometido que pareció no darse por aludido.
-A que es obvio que ahora comes más que antes- Ranma se encogió de hombros, como si la pregunta estuviera de más.
Kasumi continuó con su sonrisa de siempre, Nabiki meneó la cabeza resignadamente y Nodoka empezó a orar porque su hijo no dijera nada más
-No se ni para que lo preguntas- Ranma miró nuevamente a Akane, notando por primera vez la cara roja de la chica y sus nudillos apretados
¿Y ahora qué hice?
La había tratado bien, le había cedido la comida, se había comportado como un perfecto caballero ¿Porqué diablos se molestaba? Él acababa de llegar de viaje, estaba cansado, ¿No podía darle un poco de paz?.
Akane lo fulminó con una mirada -¿Insinuas que estoy gorda?- preguntó forzadamente, mientras intentaba mantener la calma
-¿No te ves en el espejo?
La respuesta había salido automática, sin pensarla y Ranma se respingó al ver dispararse el aura de su prometida.
-Lo siento Akane, yo no...
-¡¡BAKA!!
Y la bandeja donde había reposado el panecillo se estampó en la cabeza del chico
-¡Hey! ¡¡Déjate de eso marimacho!!
Nodoka y Nabiki contemplaban la escena boquiabiertas, Kasumi seguía sonriendo ¿Cómo había degenerado todo de esa manera?
-¡¡Fenómeno!!
-Fea
-¡Idiota!
-Ladrillo
-¡Glotón!
-¡¡Mira quien habla!!
Akane calló y bajó la mirada. Ranma sonrió triunfal y giró dándole la espalda mientras señalaba la vajilla -Te lo acabaste todo. Mira, tu plato está más limpio que el mío.
Y efectivamente, el plato de Akane estaba casi reluciente mientras que el de Ranma aún portaba algún pequeño resto del menú.
-¿Lo ves? Yo tenía razón y...- cuando volteó nuevamente, Akane ya no se encontraba en la habitación.
Desconcertado miró a las aún presentes y Nabiki se limitó a señalarle la escalera con un dedo mientras lo miraba desaprobatoriamente. Sería la expresión de Nabiki, o el resplandor de la katana de su madre, pero Ranma decidió que sería buen momento para dirigirse un rato al techo a pensar... definitivamente un buen momento.
La media de las Tendo volteó hacia su tía y hermana y encogiendose de hombros preguntó -¿Eso significa que no habrá luna de miel esta noche?
Al llegar el recreo las cosas no andaban mejor entre la pareja de prometidos, era obvio que trataban de no hablarse, pero a pesar de la guerra fría instalada entre ellos Ranma no dejaba sola a Akane, se mantenía a tan solo unos pasos de distancia.
Ukyo les observaba a los lejos, con una mirada de añoranza en sus ojos. Hacía tiempo que no pensaba en finales felices, al menos no un final feliz para ella y Ranma, sus sueños de casarse con él habían terminado al confirmarle la misma Akane que estaba esperando un hijo. Sabía que aquello solo significaba una cosa, quisieralo o no Ranma se tendría que casar con Akane como materia de honor.
Suspiró, había pensado que tenía asumidas las cosas, pero al verle su corazón había dado un salto y memorias la habían asaltado, memorias de tiempos pasados y memorias que había idealizado en su mente de un futuro. Dolía, dolía mucho verle. Sacudió la cabeza, no podía permitirse volver a la depresión en que se había sumido luego de la noticia, ella era una chica fuerte y no dejaría que la gente le tuviese lástima, si tenía que fingir, lo haría.
El ruido de un timbre de bicicleta la sacó de sus pensamientos -Oh no...- meneó la cabeza -Shampoo...- inmediatamente se puso de pie. La amazona se había estado portando bien con Akane, incluso mejor que ella misma pero... ¿Qué tanto cambiarían las cosas ahora que Ranma estaba presente en escena?
Luego de nacer bebe Shampoo poder desafiar Akane, poder reclamar esposo e hijo.
Las palabras de Shampoo resonaron en su mente y la hicieron estremecer. ¿Hasta que punto sería capaz de llegar esa chica por sus leyes? Dio un paso adelante y se detuvo ¿Debería de intervenir? apretó fuertemente un puño, ya había salido muy dañada de todo ello ¿Para qué involucrarse más? Lo decidió, se limitaría a observar, después de todo, no era su problema, lo que pasase entre esos tres a ella no le concernía.
La exhuberante joven de cabello violáceo detuvo su bicicleta justo en medio de los futuros padres. Sus ojos cayeron en Ranma y por un segundo centellaron con la misma alegría de cuando se lanzaba a abrazarle en el pasado, instante fugaz que dio paso a una velada melancolía al notar a Akane a su lado. Cerró los ojos y al abrirlos nuevamente había recobrado su alegría inicial, con una gran sonrisa adornando su rostro. Ranma se tensó de inmediato y todos sus sentidos se dispararon alertas, atento a cualquier amenaza que pudiera presentar la amazonas.
-Shampoo ver que ai... Ranma regresar, comer delicioso ramen
Ranma se quedó sorprendido, la actitud de Shampoo le parecía irreal. Cierto era que ya le habian informado a grandes razgos en la noche de algunas de las cosas que habían pasado en su ausencia, sobretodo la actitud de sus prometidas, pero aún así no podía creer lo que veían sus ojos, una Shampoo bastante servicial y amable pese a saber del embarazo de su rival.
Le había costado, llamarle Ranma había sido duro. Ya se había enterado de su vuelta y había sido una verdadera prueba a su fuerza de voluntad no salir corriendo de inmediato al dojo a saludarle. Eso, y la mirada severa de su abuela que la había hecho retroceder de su deseo inicial.
No puedes interrumpir Shampoo, eso podría ser muy estresante para Akane... en su estado
Las palabras de su abuela se repetían en su mente y eran las únicas que la contenían de seguir sus impulsos, necesitaba tanto tocarlo...
-Tomar
Mientras le alcanzaba el cuenco sus manos rozaron las del chico por una fracción de segundo, pero fue lo suficiente para ocacionarle un estremecimiento, desvió la mirada y tomó un cuenco más grande aún.
-Tambien traer comida para futura mama y bebe, para alimentar bien
Akane aceptó la comida gustosa -Gracias Shampoo- y desapercibidamente soltó el aire que estaba conteniendo. Shampoo se había estado portando muy bien con ella últimamente, hasta habían entablado varias conversaciones que habrían sido imposibles antes de la partida de Ranma, pero aún le preocupaba la reacción de la joven china ante el regreso del motivo de sus afectos, no podía olvidar que habían sido rivales por el mismo chico.
Akane empezó a comer, contenta, hubiera odiado tener que volver a pelear con Shampoo como hacía antes. Le debía mucho, la había ayudado durante el ataque de Kodachi y eso no lo olvidaría nunca en su vida. Sabía que sus celos eran incontenibles y silenciosamente le agradecía a la joven camarera el que no se hubiera tirado sobre su prometido, eso le habría sentado fatal.
Ranma miró la escena aún descolocado, Shampoo estaba tratando muy bien a Akane y aquello no hacía más que darle un mal sentimiento. Debería estar feliz de que las cosas estuvieran asi de tranquilas, asi de bien, pero no lo estaba, algo debía de haber allí, algo que estaba pasando por alto, sus instintos se lo gritaban y sin embargo... Estaba cansado, después de todo lo pasado el día anterior necesitaba paz, por un momento dejaría las cosas como estaban y se permitiría relajarse, ya habría tiempo después para analizarlo todo. Miró su cuenco, la comida olía deliciosa. Sus ojos se posaron en Akane, que ya estaba engullendo su porción, sonrió, Akane podría querer negarlo pero realmente estaba comiendo más que él, eso alejó las últimas dudas de su mentes, después de todo, ¿Cómo rechazar un rico festín?
Shampoo sonrió mientras observaba comer a los prometidos, su vista se desviaba continuamente hacia Ranma aunque trataba de disimularlo. Toda la noche se la había pasado dando vueltas en su cama, lo había extrañado todo ese tiempo y ahora tenerle cerca era una verdadera tortura.
Tener que esperar
Sabía que tenía que esperar, que tendría su oportunidad luego del nacimiento del bebe
-Shampoo, está delicioso ¡Muchas gracias!
Akane le sonrió, una sonrisa sincera, y Shampoo se encontró devolviéndole el gesto. Luego frunció el seño
Ser temporal, no acostumbrar
Se dijo a si misma, regañándose mentalmente por expresar algún otro sentimiento que no fuera odio hacia su rival.
Akane continuó comiendo mientras observaba de reojo a su prometido, a Ranma no le pasó desapercibida su mirada y pausadamente se acercó a la chica.
-¿Quieres probar un poco de esto, Akane?
Le preguntó suavemente mientras le acercaba su tazón. Akane le miró con dudas un instante, para luego regalarle una de sus mas destellantes sonrisas -¡¡Gracias Ranma!!- exclamó con emoción mientras tomaba algunos de los fideos que le ofrecía su prometido -¿Y tú quieres un poco de esto?- le preguntó a su vez, mientras inclinaba un poco su propio cuenco, dejando a la vista algunas bolitas de carne, a Ranma se le hizo agua la boca.
-Me encantaría.
Los dos prometidos continuaron comiendo juntos, ambos ahora calmados y con el espíritu relajado.
Shampoo y Ukyo miraban desde sus posiciones, sin decir nada y el resto del alumnado sólo sonreía, complacidos de haber sido testigos de la primera muestra de 'cariño' de esos dos. Ranma sonrió para si mismo, tal vez las cosas no estaban tan mal después de todo, tal vez al final todo saldría bien
Las luces de la casa Tendo se apagaron y el resplandor de las estrellas y la luna eran la única compañía para Ranma que se encontraba sentado en el techo, pensando. Había querido ir a hablar con Akane y de ser necesario disculparse, pero no se sentía con fuerzas para hacerlo. En realidad estaba más que agotado, sentía como si el peso del mundo hubiera caido sobre sus hombros y no era para menos, jamás en su vida pensó en convertirse en padre... Bueno, de acuerdo, si lo habia pensado, pero para cuando fuera mayor, cuando ya hubiera hecho muchas cosas, no cuando sólo tenía 17 y ni un centavo en el bolsillo.
Maldita sea...
Elevó la vista al cielo. Estar solo era bueno, en soledad podia ser él mismo, sin necesidad de aparentar ser invencible, o insensible o 'un hombre entre hombres', rió de la ironía, con un hijo en camino ¿quién podría dudar de su hombría? Y sin embargo...
Un hijo
Esta vez la había hecho buena y no sabía que hacer. Su madre y Nabiki le habían hecho un resumen de las cosas y del escenario que tenía por delante, pero había sido demasiada información para poder asimilarla en tan poco tiempo. Esto no era como las artes marciales y el llegar a dominar una técnica, esto incluía vidas, su vida... y ahora las vidas de Akane y del bebe.
Voy a ser padre
Se estremeció y se dio cuenta que el pensamiento no le desagradaba y aún así le aterrorizaba. Durante su pequeña charla familiar había oído repetidas veces la palabra 'responsabilidad'
¿Acaso puedo ser responsable?
A su mente acudió la imagen de su padre y se dejó caer de espaldas en el techo, con la vista fija en las estrellas
¿Qué clase de padre voy a ser...?
Y así fue como le encontró Ryoga, luego de haber recorrido media Nerima y haber logrado recuperar su forma humana. Al posar los ojos en Ranma sintió renacer su furia, unas ganas locas de estrangularle y hacerle pagar todas sus culpas, sin embargo el chico de coleta ni se inmutó ante su presencia, siguió perdido en su propio mundo. Ryoga apretó los puños y empezó a avanzar hacia él, dispuesto a matarlo.
-RANMAAAAAA
Ranma ladeó la cabeza y fijó su vista en Ryoga y al chico perdido se le desvanecieron todas sus ganas de pelear. No le había visto esa mirada a Ranma desde lo ocurrido en el monte fénix. Con precaución se acercó al joven de coleta y se sentó a su lado.
-¿Por qué?
Ranma volvió a fijar su vista en el cielo
-No se que hacer hombre, no se que hacer
La mirada de Ryoga se volvió glacial -¿Cómo que no sabes que hacer?- todo su cuerpo tembló con furia contenida -¡Está embarazada! ¿Dónde quedó tu honor? ¿Cómo pudiste?
Ranma suspiró
-No quería que esto pasara Ryoga- se sentó quedando al lado del chico de badana -le pedí matrimonio y ella dijo si- dijo mirandolo a los ojos
Ryoga apretó los puños -¡Eso no cambia nada!
-Lo se- Ranma cerró los ojos -créeme que lo se pero ¿Qué más puedo hacer?- su voz sonaba fatigada, perdida.
Ryoga se quedó callado, no tenía una respuesta.
-¿La quieres?
Ranma lo miró en silencio, por varios segundos, luego dejó escapar una leve sonrisa.
-Si...
Y Ryoga sintió que cualquier leve esperanza que pudiera tener moría con ellas.
-Ella también te quiere...
Aquello fue lo más dificil de decir en su vida. Era como admitir su mayor derrota frente a Ranma.
-Lo se, amigo
-¿Sabes que te mataré si no la haces feliz?
Ranma rió y el chico perdido pudo ver un leve brillo en sus ojos azules
-Jamás podrías ponerme un dedo encima p-chan.
-¿Quieres apostar, Saotome?
Los dos se miraron fieramente, retadoramente durante varios momentos, pero luego algo en Ranma se apagó y desvió la mirada
-¿Qué voy a hacer con un hijo, Ryoga? ¿Me ves como padre?
La desesperación era palpable en su voz, Ryoga quedó consternado
-Todo esto me preocupa, el niño... yo...- su mirada era nuevamente turbia -no quiero ser como papá, él falló. Mírame, de un modo u otro muchas de las cosas malas que me han pasado han sido por su culpa. ¿Cómo se que no haré lo mismo? ¿Cómo se que todo saldrá bien?- llevó las manos a la cabeza y recorrió sus cabellos con ellas -Últimamente esty actuando como él... No quiero Ryoga, no quiero lastimar a Akane ni a nadie... ¿Qué voy a hacer? El bebe, Ryoga, me preocupa no ser bueno para el bebe...
Y Ryoga por primera vez en todos los años que venía conociendo a Ranma deseó tener palabras de aliento para su otrora rival. Sin saber que más hacer, simplemente puso su mano en su hombro y le dio un leve apretón.
Definitivamente haber llenado el estómago les había sentado muy bien a Ranma y Akane, quienes ahora se encontraban caminando. Después de la partida de Shampoo, la joven Tendo se había puesto de pie siendo seguida de inmediato por su prometido, el ambiente entre ellos se sentía tranquilo, ya no más esa atmósfera pesada que los había acompañado toda la mañana.
Al llegar a los límites del instituto, Akane se apoyó contra una columna y Ranma se sentó negligentemente en el piso, junto a la joven y luego se tomó un tiempo en mirarla detenidamente. La joven, al sentir la mirada sobre ella, volteó con ojos interrogantes hacia el chico -¿Qué pasa?
Ranma sonrió
-No te vez gorda
La boca de Akane se abrió y su frente se frunció levemente, pero luego se relajó, eso debía ser lo más cerca a un cumplido que jamás le hubiera hecho Ranma.
-Sigo haciendo ejercicios, aunque no tanto como antes. Trato de mantenerme lo mejor posible.
Estaba sonriendo, tranquila, un leve sonrojo en sus mejillas. Ranma se alegró, aparentemente estaba por buen camino.
-Imagino que el bebe- hizo una pausa, la palabra había salido tan fácil -imagino que te está pidiendo mucha comida y a ti apenas se te nota el aumento de peso.
Akane se puso seria y Ranma cerró los ojos temiendo haber dicho algo malo, luego los abrió cauteloso, esperando un ataque, pero se relajó al verla serenarse y sonreír nuevamente.
-Al menos me veo mejor que tú... por poco y vuelves hueso y pellejo.
Ranma sonrió también y se reclinó un poco más, alcanzando a apoyar la cabeza en la pared, su expresión serena. Akane lo contempló unos segundos, preguntándose que estaría pasando por la cabeza del chico.
-¿En qué piensas, Ranma?
La pregunta había salido casual y en realidad no esperaba respuesta, Ranma nunca había sido demasiado comunicativo.
Ranma ladeó la cabeza y volvió a mirarla, sus ojos fijos en ella nuevamente -En ti- la seguridad y firmeza de su respuesta sorprendió a Akane y la dejó enmudecida por unos instantes.
-¿En serio?- lo miró expectante y con algo de aprehensión, temiendo una negativa de su parte. Ranma afirmó con la cabeza.
-Pensaba en ti, en como estarías...- suspiró -se sentía raro estar lejos de casa y me di cuenta que lo extrañaba todo- hizo una pausa -y me di cuenta que te extrañaba a ti.
La sonrisa de Akane brotó en todo su explendor, iluminando el rostro de la muchacha. Ranma continuó, ahora más seguro -incluso llegué a extrañar tus gritos y hasta las cosas que cocinas...- el joven sonrió de lado, cerrando los ojos, relajado, sin notar el cambio en la expresión de la joven que le escuchaba, cuya sonrisa había meguado considerablemente -y no me importa que Ukyo sea más dulce que tú, o que Shampoo sea bonita y que ambas cocinen muy bien...
Akane se puso de pie y el movimiento alertó a Ranma quien abrió los ojos
-¿Akane?- preguntó un poco contrariado
La joven no respondió, simplemente empezó a caminar en silencio, buscando alejarse rápidamente. A Ranma no le gustó nada eso, asi que se puso de pie y se lanzó a alcanzarla.
-¡Akane, espera!- le dijo tomándola del brazo y haciendo que se detuviera, ella tenía la cabeza gacha y se mantuvo en silencio
-Akane, ¿Qué pasa?
La joven negó con la cabeza y tiró un poco de su brazo, para liberarse, Ranma no la soltó.
-Suéltame...- la palabra salió muy queda, muy débil y ese temblor en su voz...
-¿Estás llorando?
La pregunta fue hecha sin malicia, pero sólo consiguió que la joven girara bruscamente y lograra liberar su brazo, echandose a andar sin dirigirle más palabras. Ranma la miró consternado sin entender que había pasado, habían estado hablando tan bien y de pronto...
-Pero dime que hice...
La siguió, no dejaría que se fuese así no más, no sin explicarle al menos la razon de su enfado. Akane se detuvo y volteó a verle, los ojos húmedos.
-¿Qué hiciste? ¿Acaso no te das cuenta?
Ranma la miró desconcertado ¿A qué ser refería? ¡¡Si no había hecho nada!! Lo absurdo de la situación empezó a incomodarle ¿Qué era lo que le pasaba ahora?
-Mira Akane, yo no...
-¡¡Tú no nada!! ¡¡Tú nunca haces nada!! Sabes que... si ellas son mejor que yo en todo ¿Porqué no te largas de una vez? Ya me las arreglé yo sola, no te necesito ¡¡Lárgate con ellas!!- el mazo apareció en sus manos y trató de golpearle con él, Ranma esquivó hábilmente, ya completamente frustrado con la actitud de la chica
-No se que diablos se te ha metido pero ¡¡Yo no hice nada!! Déjate de esas cosas marimacho, ya estoy cansado de estas cosas.
Akane se detuvo y lo miró dolida
Marimacho
Lo había dicho, había vuelto a insultarla después de recalcar las virtudes de las otras chicas. El dolor dio paso a una nueva ola de rabia, con la vista nublada, Akane atacó
Ranma empezó a esquivar, la gente empezó a concentrarse a su alrededor, contemplando impávidos la escena.
-¡Akane, amiga, detente!
Ranma miró hacía el gentío, sus compañeros nunca antes habían intervenido en sus peleas con su prometida... Aquella había sido una voz de chica.
-Ranma, hombre, para, Akane se va a lastimar.
Esa voz la reconoció de inmediato
-¿Hiroshi?
Aquello le hizo perder la concentración y se vio a punto de recibir el furioso golpe de su prometida, no tuvo tiempo de esquivar, simplemente la tomó por los brazos obligandola a soltar el arma que empuñaba.
-¡¡Sueltame, Ranma!!
Akane se movia furiosa, forcejeando, pero el chico la tenía firme en su agarre.
-Maldicion ¡¡Suéltame!!
-¡¡Cálmate!!
Durante varios minutos estuvieron asi hasta que finalmente Akane dejó de luchar, las energías la abandonaron y rompió a llorar.
Aquello era nuevo, a Akane no le gustaba que la vieran llorar y ahora lo estaba haciendo delante de mucha gente, a Ranma no le gustó eso.
-Akane...
Ella no respondió, continuó llorando mudamente en sus brazos, el agitar de su cuerpo el mayor indicativo del grado de pesar de la joven. Ranma no sabía que hacer, aquello era muy nuevo, y no estaba preparado para lidiar con algo como ello.
-Akane...
De pronto los sollozos calmaron y Ranma sintió un peso muerto en sus brazos -¿Akane...?- la llamó, pero no obtuvo respuesta -¿Akane...?- un sudor frío le recorrió la médula e inconscientemente apretó su agarre en la chica -¿Akane...?
-¡¡SE HA DESMAYADO!!
Yuka se adelantó de entre la multitud
-¡¡Idiota!! ¡¡Es tu culpa!! ¿Qué esperas? ¡Llévala a la enfermería!
Ranma no esperó que se lo repitiera dos veces, levantó a Akane en sus brazos y salió corriendo del lugar, perseguido por un gran número de sus compañeros
Dos chicas quedaron paradas en el lugar, contemplando la partida del resto de jovenes.
-A Nabiki no le va a gustar nada esto...
-Lo se...
Se miraron entre si y dieron media vuelta. Mientras mas pronto le informasen a la mediana de las Tendo, sería mejor, después de todo no querían lidiar por si mismas con una furiosa Nabiki Tendo.
Asuka Himura era enfermera del Instituto desde hacía cuatro años. Estaba acostumbrada a las extravagancias de Nerima, más aún desde la llegada de Ranma y su séquito de locos y sabía que con estudiantes como esos no podría tener un día de trabajo 'tranquilo'. Había sido la encargada de tratar a todos los 'pretendientes' de Akane luego de las peleas matutinas, tenía por visitantes asiduos a Tatewaki Kuno y al mismo Ranma Saotome y se había vuelto experta en tratar politraumatismos gracias a ellos y el día anterior había tenido que auxiliar a las decenas de estudiantes que habían salido dañados del día del 'Regreso de Ranma Saotome', como había sido bautizado por los tutores. De hecho, si los calculos de todos estaban en lo cierto, hoy debía de repetirse un suceso igual y ya estaba preparada para recibir a los pacientes que llegaran a recibir sus cuidados así que no dejó de sorprenderse al ver entrar por la puerta al popular Ranma Saotome, con la igualmente conocida Akane Tendo en brazos.
Eso si que no lo había esperado.
Ranma se le acercó con la joven en brazos -¡¡AYUDA!! ¡¡AKANE ESTA MAL!!
La desesperación que vio en los ojos del joven la sorprendió y la sacó del estupor en el que se encontraba.
-¡Por supuesto, ponla en la camilla!
Ranma obedeció de inmediato
Claro que sabía de la condición de la joven Tendo, dudaba que hubiera alguien en Nerima que no lo supiera, así que procedió a revisar los signos vitales de la chica y verificar que todo estuviera bien. Dejando de lado su estetoscopio dio la vuelta y se dirigió a los estudiantes que se amontonaban en la puerta de la enfermería.
-A clases todos, solo se ha desmayado- cuando vio que nadie le hacía caso procedió a empujar a los que estaban parados en primera fila -Akane necesita aire y si no se van llamaré a Miss Nanomiya.
En pocos segundos la enfermería quedó desierta, satisfecha, volteó a mirar al futuro padre que permanecía de pie, pálido, junto a Akane. Sonrió, claro que conocía a Ranma, y en el fondo le tenía cierto cariño, ¿como no encariñarse luego de llevar curandole casi diariamente por dos años?
-Tranquilizate, Akane está bien- le dijo conciliadoramente, luego endureció la mirada -pero no puede estar agitándose demasiado ni andar muy ansiosa- le indicó mirandolo fijamente. Ranma tragó y fijó su vista en Akane ¿Qué tantas cosas ignoraba del embarazo? se preguntó mientras la miraba, su piel pálida causandole remordimientos de haberle ocasionado el malestar. Himura, adivinando los pensamientos del joven, se acercó a su escritorio y sacó una barra de granola azucarada y se la dio a Ranma que la observaba sin entender.
-Cuando despierte Akane, dale a comer eso, la ayudará a recuperarse más rápido- ante la mirada de incomprensión del chico continuó a la vez que se dirigía a la entrada de la oficina -es que pueda ser también que no haya comido bien y cuando baja el nivel de azucar en la sangre a las embarazadas les puede producir mareos y desmayos, no te preocupes, se pondrá bien- le reafirmó sonriendo y cerró la puerta tras si.
Ranma se quedó allí de pie, con la granola en la mano. Estaba asustado, muy asustado. Con nerviosismo jaló una silla y se sentó al lado de la cama de Akane sin saber que más hacer. No había pasado ni un minuto cuando la puerta se abrió nuevamente y Nabiki Tendo entró en silencio. La joven se acercó a la cama y por los instantes en que su mirada se posó en su hermana, su expresión se volvió tierna, pero desapareció tan pronto como sus ojos se fijaron en su futuro cuñado.
-Ranma...
Tomándolo de la trenza lo sacó de la oficina. El joven no pudo más que contener los gritos y seguirla.
-No es lo que parece...- exclamó una vez afuera, tirando de su trenza para liberarse.
Nabiki se cruzó de brazos -Ranma, Ranma, Ranma...- le dijo mientras meneaba la cabeza -¿Qué crees que haces?
Ranma bajó la cabeza -No sabía que se iba a desmayar, no le dije nada malo...
Nabiki lo miró de pies a cabeza y suspiró
-Mira Ranma, sólo te lo voy a decir una vez y escúchalo bien porque la próxima vez no te saldrá gratis...- hizo una pausa y lo miró directo a los ojos -...y no estoy hablando de cobrarte en dinero ¿Entiendes?
A Ranma lo atravezó un escalofrío y tragó, sea lo que sea que Nabiki estuviera insinuando definitivamente no sería nada bueno...
-No puedes andar diciéndole a Akane que Ukyo es más dulce o que Shampoo cocina bien y es bonita- Nabiki levantó una mano indicandole a Ranma que guardara silencio -Escúchame Saotome, te recuerdo que el consejo es gratis
Ranma apretó los labios y no dijo nada.
-Si le dices cosas como esas se pondrá mal ¿Entiendes?
Ranma asintió. Nabiki sonrió
-Buen chico, te mereces un premio, si tuviera una galleta te la daría
Ranma frunció el seño
-Nabiki...
-Ya, ya, cuñadito, relájate...- la media de las Tendo sonrió y sacó unos cuantos billetes del bolsillo extendiéndolos hacia Ranma, quien la miró con desconfianza
-Es para que le compres algo bonito a mi hermana luego que despierte- Ranma la siguió mirando sin coger los billetes, Nabiki sonrió ladeadamente -siguen siendo gratis, cuñadito- añadió.
Ranma extendió la mano para tomar lo ofrecido, pero Nabiki retiró un poco la mano -Sólo recuerda, si vuelve a pasar algo así...- y finalmente dejó que Ranma tomara el dinero dando media vuelta para retirarse.
-Cuida bien de Akane, Ranma- añadió antes de empezar a andar -Creo que tía Nodoka tiene razón, ustedes no se conocen lo suficiente y por eso pasan estas cosas, Akane no puede llevar asi su embarazo, tendremos que hacer algo para solucionar ello...
Ranma abrió la boca para decir algo pero escuchó un ruido dentro de la enfermería, dejando de lado a Nabiki volvió al lado de Akane, que se encontraba despertando.
-¿Estás bien?- le preguntó mientras la ayudaba a sentarse
-¿Qué pasó?- preguntó una desorientada Akane, mientras se tomaba la cabeza
-Te desmayaste- contestó el chico a la vez que desenvolvía el dulce -Me dijeron que te diera esto, cómelo.
Akane, aún con los ojos entrecerrados empezó a comer el dulce ofrecido.
-¿Te ha pasado antes?
-Un par de veces aquí y otras en la casa.
Ranma abrió los ojos enormemente, no se esperaba una respuesta así, y con tal naturalidad.
-Pero no es algo que te interese...- añadió la joven mientras le lanzaba una dolida mirada a Ranma, por lo visto recordando el motivo de su discusión.
-Akane, yo no...
-Si, Ranma, ya lo se... Tú nunca quieres decir nada...
Ranma se quedó callado, mirandola fijamente, ella mantenía la cabeza a gachas ¿Acaso no podían las cosas ser más fáciles?
-Y de verdad, si prefieres irte con ellas yo no...
-¡BASTA!
Akane levantó la cabeza y clavó la mirada en su prometido
-No sigas con eso, Akane, ya te dije que te quie...- tragó un poco y apretó los puños -ya te dije que te quiero a ti.
-¿Entonces porqué me dices todas esas cosas?- la voz la tenía aun un poco quebrada y Ranma se sintió muy avergonzado.
-De verdad lo siento y no se porque te digo esas cosas, antes de darme cuenta ya las he dicho...
Akane suspiró
-A veces las digo porque me enfadas, ya sabes como es con nosotros...
Akane no pudo más que esbozar una sonrisa, Ranma le hablaba sin malicia, con sinceridad... y eso se sentía bien de algún modo.
-Y otras veces quisiera poder decir las cosas como Kuno, para hacerte sonreir...- se detuvo un momento -Por Kami... que bajo he caído.
Akane rió y Ranma se alegró de haber ocasionado esa risa
-¿Lo dices en serio?
-¿Lo de Kuno?... ¡Ni loco!
Ambos rieron suavemente y Akane empezó a bajar de la cama, un poco desbalanceadamente, Ranma se apresuró a ayudarla y al hacerlo un pensamiento lo golpeó duro.
Akane estaba embarazada
Akane era muy delicada ahora, más que siempre
A su mente vinieron imágenes de tiempos pasados, de peligros que había afrontado y en los que Akane había estado involucrada de un modo u otro... Si algo de eso hubiera ocurrido en la situación actual Akane...
NO
No podía permitir que eso ocurriese, no ahora que hasta él mismo temía dañarla
La tomó lo más suave que pudo de los brazos y luego de las manos para ayudarla a ponerse de pie, ella le miró con una sonrisa.
-Te agradeceré si me ayudas a llegar a la cafetería, me muero de hambre.
Ranma estuvo a punto de mencionar algo referente a la comida pero por una vez se contuvo de decir algo que tenía muchas posibilidades de resultar estúpido.
Al salir al patio, si bien caminaban en silencio, al menos lo hacían en paz y hasta con un dejo de satisfacción en sus rostros. El resto del alumnado del Furinkan los observaba asombrados, en lo que llevaba del día los habían visto pelear, reconciliarse, volver a pelear y nuevamente comportarse como cabía de esperar de unos prometidos y futuros padres.
En el trayecto, y haciendo caso omiso a las miradas que recibían, Ranma iba contandole a Akane lo que había pasado mientras estuvo inconsciente.
-¿Y sabes? Parece que todos en casa piensan que no nos conocemos bien... al menos eso fue lo que me dijo Nabiki
Akane lo miró, sorprendida.
-Tonterias, te conozco muy bien
-Lo se, yo también te conozco a ti.
Akane sonrió
-Ya se los demostraremos...
NOTAS:
Hugo el Unma: Que tanto conoces a quienes estan a tu alrrededor? Estas seguro de saber que molesta o duele a quienes comparten tu vida? Te lo has preguntado?
Danae: Las viejas costumbres son difíciles de dejar atrás y la gente no cambia de un día para otro... Ranma y Akane no son la excepción, un embarazo cambia muchas cosas y obviamente el status de su relación, pero no obra milagros ¡A que si!. He de agregar que intentamos alternar escenas presente-pasado y esperamos que no se les haya hecho confuso .
