Epilogo
10 años después
La mañana había llegado más rápido de lo que Dean hubiese deseado, la noche anterior tuvieron que salar y quemar a un fantasma y como siempre no fue una caza sencilla. Después de quemar los huesos, Dean solo había ansiado llegar al motel a dormir, pensando que Sam también haría lo mismo, se acostó sin preocuparse que su hermano aun no salía del baño del motel, ya dormiría después de darse una ducha, o eso fue lo que pensó.
-¿A qué hora te dormiste anoche? -Dijo Dean al ver claramente que su hermano no había pegado el ojo en toda la noche.
-No mucho después de ti –Mintió sin saber que su rostro lo traicionaba. Realmente él había intentado dormir, pero eso no sucedía muy a menudo desde el incendio que arraso con su único pedacito de normalidad, escupiéndolo a una vida de la cual había huido.
-Eres una mala mentirosa Samantha, ya hasta pareces un mapache –Recrimino Dean, observando las pronunciadas ojeras de su hermano.
-Idiota
-Perra
El silencio que se asentó en la habitación era como una bomba de tiempo, no duraría mucho y ambos lo sabían. Cuando Sam se quiso levantar para dirigirse al baño a tomar una buena ducha que relajase sus músculos, se detuvo al escuchar a su hermano hablándole.
-Sé que desde la muerte de Jessica, no estas durmiendo bien y no puedes seguir así… Sammy tienes que cuidarte un poco si quieres llegar hasta el final de esta cruzada –Dean suspiro queriendo desentrañar todas las dudas y culpas de su hermano para así poderlas solucionar.
-Fue por otra cosa, lo juro –Sam se sentía culpable por preocupar tanto a Dean, pero su culpa por la muerte de Jessica no lo dejaba descansar, aunque ciertamente la noche anterior su falta de sueño había sido totalmente distinta, algo que había tratado de olvidar hace años.
-No me vayas a salir nuevamente con que estaba muy buena una película y no podías dejar de verla, ya no me trago ese cuento ni mucho menos los otros.
-Fue por un libro –Confeso resignado con la terquedad de su hermano.
-Espera, ¿me estas queriendo decir que te desvelaste leyendo? -¿Acaso Sam quería que él lo pusiera a dormir por las malas? Porque si es así, él no se haría de rogar.
-Había algo en esa casa que llamaba mi atención, como si tuviese un imán y fuese atraído a ese viejo baúl –Dijo con voz apagada como si el revivir el recuerdo en su memoria le fuese a causar daño.
-¿Baúl? Pero si anoche no encontramos ningún baúl, de hecho del patio de la casa no pasamos o ¿tu si?
-No hablo de ayer, sino de hace diez años en la casa de los Morgan.
Dean gruño ante la sola mención de aquel apellido, había procurado que sucesos como esos no ocurriesen nuevamente o por lo menos lo había intentado hasta que Sam se había marchado a la universidad.
-Supongo que estás hablando de algún libro que encontraste en el baúl del que hablas.
-No, es un libro que Jessica me regalo el año pasado, ella pensó que me gustaría –Sonrió ante el recuerdo de su novia, como la extrañaba.
-¿Y no fue así?
-Sí y no, bueno me refiero a que la historia a pesar de ser muy corta era muy buena, pero me acordó de los ojos en la caja y pensé en los fantasmas que pudieron estar con los Morgan durante años, viendo lo que ocurría sin poder hacer algo y sin descanso eterno.
-Realmente me estas preocupando Sammy ¿Qué paso en aquel entonces que no nos dijiste? -Fuese lo que fuese él podría arreglarlo o por lo menos lo intentaría.
-Yo sabía que había algo malo con ellos, no sabía qué pero lo presentía así que indague un poco en la casa y en el sótano había un gran baúl y dentro habían muchas cosas de chicos y…
-Oye chico, sé que es difícil pero entre más rápido lo saques te sentirás mejor. Palabra de hermano mayor sexy –Levanto la mano en símbolo de juramento.
-Entonces creo que tendré que buscar a mi hermano mayor sexy que anda perdido por la vida, ya que solo te tengo a ti –Dean tenía esa forma de hacerlo sentir bien sin importar la situación y por eso lo quería aún más.
-Cállate perra, quiero escuchar tu historia y esos cortes a medio dialogo lo hacen ver como reality show barato.
-En la caja habían muchos ojos, Lauren había dicho que eran las ventanas del alma y que no estaba segura si quería ver lo triste que era mi vida –Sam continuo sin prestarle atención a los juramentos que soltaba su hermano –En el libro, la otra mamá guardaba los ojos de los niños y así los mantenía atados sin que sus almas pudieran descansar.
-Bueno tu y yo hemos aprendido que no tenemos que tomarnos nada a la ligera y mucho menos si sale en un libro.
-Dean, es ficción –Sam puso los ojos en blanco, a veces Dean se lo tomaba todo muy literal.
-Para ti es algo más si te mantuvo despierto toda la noche, así que salimos en 15.
-¿A dónde?
-A Kansas querida Dorothy, ¿no es obvio? Tenemos unos fantasmas que poner a descansar.
¿Acaso Dean le estaba tomando el pelo? Aunque sin lugar a dudas las palabras dichas más la mirada de determinación en el rostro de su hermano, no expresaban duda alguna.
-Mira Sammy…
-Es Sam.
-Me importa poco, para mí siempre serás Sammy. Ahora veámoslo de esta forma, si por alguna razón del destino nosotros no hubiésemos podido llegar a tiempo y tu hubieses muerto a manos de esa perra y tus ojos siguieran por allí, atando tu alma a una maldita vida sin descanso –Dean se aproximó a donde estaba su hermano y se sentó junto a él en la cama –Libro o no, me gustaría que pudieras descansar, y si realmente hay un cielo en el cual descansar de una vida difícil en la tierra, esos chicos se lo merecen mucho más que Gandhi y la madre Teresa.
Sam sentía un nudo en su garganta y sabía que si decía algo rompería vergonzosamente en un llanto ¿de dolor? O quizás ¿de cariño?, Dean siempre lo apoyo en todo y ahora entendía que no había consuelo más grande en su vida que el tener a su hermano sosteniendo parte del peso que el mundo les lanzaba encima.
Presintiendo los pensamientos de su hermano, Dean le dio un rápido abrazo para luego dedicarle una sonrisa sincera –Sabes que puedes contar conmigo siempre.
-Lo sé y gracias –Las últimas semanas Sam pensó que era su odio por el demonio que había matado a su madre y a Jessica lo que lo impulsaba a continuar día a día, pero ahora entiende que su único motor en la vida es su hermano, sin Dean no habría nada para él y eso dolería más que la muerte de su amada –Tenemos trabajo que hacer.
Sin saber cómo lo harían o si todavía habría algo que salar y quemar, ellos partieron a enfrentar alguno que otro fantasma del pasado, siempre juntos hasta que algo más fuerte que la muerte misma pudiera separarlos.
FIN.
Oficialmente hemos llegado al final, costo llegar hasta aquí pero fue posible (después de un parón de casi seis meses), espero que les haya gustado y gracias por los comentarios, favoritos (me hace feliz saber que aunque sea una persona disfruto el leer este fic ).
Los quiero.
