Capítulo catorce – comprendiendo.

'i am up in the clouds,
and i can't, and i can't come down
i can watch but not take part
where i end and where you start
where you, you left me alone
you left me alone.' - radiohead, where i end and you begin


Caminar, correr, y saltar por el pantano acaban suponiendo más nostalgia.

El escenario es diferente, pero el significado es el mismo. Gale no puede evitar la sensación, y no está seguro de querer hacerlo. Le recuerda a muchas cosas; cuando le enseñó a hacer trampas y ella tenía catorce, quince años. Y cuando ella le mostraba lo maravillosa que era con un arco a la corta edad de doce.

Bueno, Catnip, robar está castigado con la muerte, ¿no lo habías oído?.

Piensa de nuevo en el día que la conoció; ella iba a tocar el cable que sujetaba un conejo en una de sus trampas, luego ella saltó hacia atrás al descubrir su mirada fija en ella, en su mano y en el conejo. ¿Realmente sucedió diez años atrás?.

La mira, y a su trenza, casi es capaz de encontrar la historia de ambos oculta en su longitud. Siente que la ha conocido durante media vida, incluso después de cinco años sin verla.

Tal vez es porque ella ha estado en su mente más de lo que quiere admitir, a lo largo de ese tiempo. Ella y Prim; simplemente dando vueltas alrededor de su corazón, como si estuvieran juagando a un juego.

Se internan en el bosque antes de comenzar a perseguir alguna presa. Katniss se percata antes que él, adoptando una postura en cuclillas, tomando lentamente una flecha del carcaj. Permanece rígida y silenciosa anticipando la trayectoria de su disparo.

Gale va detrás de ella, sus ojos atisban un jabalí joven, los colmillos apenas perforan la superficie alrededor de su hocico. El animalito sumerge la cabeza en el suelo, husmeando en las malas hierbas que crecen alrededor.

Se pone en cuclillas junto a ella. Está lo suficiente cerca como para escucharla respirar. Su flecha emite un silbido al transitar su mejilla. Vuela y se sumerge de lleno en el ojo del bicho. El impacto lo hace tropezar sobre las patas delanteras, negándose a morir; resistiéndose por última vez antes de caer al césped con un gruñido.

Gale observa cómo Katniss baja el arco, mirando el jabalí muerto con los ojos vacíos, indecisa, y se pregunta cuánto tiempo habrá pasado desde que ella salió a cazar por última vez. A cazar de verdad. No a acompañar a Vick al bosque. Contar eso sería como contar un entrenamiento.

Se pregunta si ella ha cazado sola, en el 12. Nunca barajó la posibilidad de que ella no lo hubiera hecho, puesto que parecía vivir allí; en el bosque – ella y su arco.

Al ver que no se mueve para comprobar el jabalí, Gale se pone de pié y se abre paso hacia el animal. Se agacha para examinarle el ojo. La sangre gotea desparramándose alrededor de la flecha, formando un charco en la hierba.

"¿Ves?", dice. "Sabía que aún lo tenías".

Ella coloca su arco en la espalda antes de enderezarse. Se acerca a él, mirando alternativamente a ambos, al Jabalí y a Gale.

"Te dije que sí".

Su voz tiene un tono desafiante, como si estuviera tratando de demostrar algo. Gale endurece el gesto, mirando a la cría de jabalí. Ella no tiene que demostrarle nada. Sólo tiene que demostrárselo a sí misma. Aunque tal vez, si ella es capaz de dejar ver a alguien más su mejora, algún tipo de mejora, eso va a ayudarla a largo plazo. Tal vez si alguien lo ve, será más creíble para ella misma.

Sin embargo, Gale los ha visto. Esos cambios sutiles. Son pocos todavía, pero están ahí. La forma en que se mueve y camina: menos mecánica y más consciente. Le recuerda menos a una estatua. Incluso actúa diferente; mejor en torno al Equipo y con a Annie. No es que haya encontrado muchas evidencias en cuanto a él. Pero lo que ella haga en torno a él apenas cuenta.

Así que cruza los brazos frente a ella, y dice: "No tienes que demostrarme nada, Katniss".

Ella frunce los labios. "No intentaba hacerlo".

"Cualquiera vería que sí lo haces".

Ella camina hacia la bestia, y tira de su flecha fuera del ojo. La acción causa un golpe húmedo que hace eco entre el silencio de ambos

"¿Vas a llevarlo tú o lo hago yo?", pregunta a Gale

Él actúa como si estuviera pensando en ello. "Bueno, es tu presa. Tienes derecho a cargarlo de vuelta".

Katniss suspira, y se dispone a mover las extremidades del jabalí, haciendo un gesto para colocarlo sobre su espalda. Gale interviene antes de que ella le tome en serio.

La empuja ligeramente en el hombro para detenerla. Ella se pone rígida ante el contacto.

"No creerás que voy a permitir que lo lleves, ¿verdad?".

Sus ojos dicen que lo hacía, que lo creía. Pero ella miente, y dice: "No, pero pensé que…".

Él le da una pequeña sonrisa. "Vamos, ¿cuándo te he dejado hacer eso?", niega con la cabeza. "Además, todavía estás dolorida por el entrenamiento".

Ella vacila. "Yo no tengo…. ningún tipo de dolor"

Él levanta el jabalí sobre sus hombros, luego detiene los ojos en ella. "No tienes por qué seguir mintiéndome, ya lo sabes".

Ella se atreve a mirarle fijamente, aunque sea a medias. Se da media vuelta, y comienza el camino de vuelta. Gale la sigue a unos pasos.

"Me alegra que hayas disparado esto", dice Gale después de un rato. "Sin faltar al respeto al Distrito 4, pero el pescado no es precisamente mi comida favorita".

Katniss roza los dedos sobre la corteza de algunos árboles mientras camina. "La mía tampoco".

"Nos malacostumbramos con demasiado conejo y venado, ¿eh?", pregunta, y ella puede oír la sonrisa en su voz.

"Supongo que sí", le dice. "No había probado ningún pez de mar antes".

"¿Te gustó?".

Piensa en ello, y recuerda la textura mantecosa pero viscosa a la vez. Frunce el ceño un poco. "Estuvo bien. Annie le da buen sabor".

"Ella hace magia", dice él, ajustándose el jabalí sobre los hombros. "Lo intenté con ese tipo de pescados una vez, antes de que Annie los cocinase para mí. Los odiaba".

Katniss gira la cabeza hacia él. "¿Vienes mucho a ver a Annie?".

Él levanta la cabeza del suelo. "Sólo cuando estoy aquí. Ella es tan amable de prestarme una habitación".

Katniss ya sabe la respuesta, pero necesita preguntar, oírselo decir a él, aunque sólo sea para ver si miente; o simplemente por ver que dice.

"¿Cómo llegó a suceder?".

Gale suspira y sacude la cabeza. "Es una larga historia. Metí la pata la primera vez que estuve aquí. Accidentalmente la empuje a tener un episodio. Su hermano me odiaba después de eso, e hizo que me largara. Sin embargo, después de nacer Finnick, ella me envió una carta, y nos vimos la siguiente vez que vine". Trata de encogerse de hombros, pero se lo impide el peso del jabalí. "Ha sido así desde entonces."

"¿Es por eso que Finnick y tú estáis tan unidos?"

Gale sonríe ante la pregunta, y es una sonrisa sincera. No de las que utiliza para ocultarse, o de las que pone de cara a la galería. Katniss había olvidado cómo era cuando sonreía de esa forma.

"Sí. Es un buen chico".

Katniss permanece mirando su sonrisa. "¿Te recuerda a tus hermanos?".

Él levanta la vista hacia ella, bastante sorprendido por la pregunta. "¿Cómo lo sabes?".

"Una conjetura afortunada", dice encogiendo ligeramente los hombros.

"Simplemente…". Gale comienza, pero luego se va apagando. "No lo sé. Tal vez sea porque Posy, Vick y Rory están creciendo. Y siento que me lo pierdo". El arrepentimiento es demasiado intenso para no reflejarlo en su voz, por lo que no trata de detenerlo. "Tiene más o menos la edad de Posy cuando comenzó la Guerra".

Katniss se muerde el interior de la mejilla ante la tentación de seguir preguntando. Pero lo hace de todas formas. "¿Qué pasa con lo que dijo Anton sobre invitar a tu familia a ir al Capitolio?".

Gale pone una media sonrisa. "Puede ser peligroso estar en el Capitolio. Aún hay gente mala. Nos hemos llevado por delante un montón de tipos perversos. Además, Posy y Vick tienen que ir a la escuela".

Katniss arruga la frente. "Ellos tienen vacaciones, y Rory siempre puede pedir un día libre. Y tal vez, cuando todo esté más calmado, puedan visitarte".

"Tal vez", dice él.

Katniss deja de caminar. "¿No es eso lo que te gustaría?, ¿poder verles más?".

Él se detiene, también. "Sí", dice. "Eso es lo que quiero. Pero tendría que dejarles sin vigilancia si surge algún problema, o puedo estar demasiado ocupado con los contratos, o – ".

"Gale", dice ella."Piensa en ello. Paylor te daría un respiro. Quiero decir, ella me está dejando molestarte, y no parece ser un gran problema".

Él la mira, preguntándose por qué ella está tratando de convencerle. Suspira. "Quizá mi problema es que mi familia se preocupa. Les preocupa cuando no estoy allí, y se preocuparán cuando estén cerca de mí en el Capitolio. Es más fácil contigo", dice sonriendo. "Porque tú no te preocupas. Ya has dejado claro que no te gusto; ni siquiera te caigo bien. Podría morir mañana y no sería un gran problema para ti".

Ella abre ligeramente la boca, y luego balbucea: "Sería un gran problema".

Él levanta una ceja. "¿Lo sería?".

Su boca se vuelve a abrir, luego se cierra y entonces se abre de nuevo. "Sí. Tu familia estaría devastada y…, tú ni siquiera deberías de hablar de esa forma, y…".

Gale niega con la cabeza. "Sé que sería difícil para mi familia. Yo sólo estaba hablando de ti".

Parece que ella no está segura de que decir. Evita mirarle, desplazándola a los árboles de alrededor. Sus mejillas se van tiñendo poco a poco de rosa en una duda embarazosa.

"Incluso… incluso si no me gustas, no es como si tu muerte no fuera a afectarme", dice después de un tiempo.

Gale no puede saber si ella está mintiendo de nuevo, pero no quiere sentir el efecto completo de sus palabras si dice realmente la verdad. Por eso contesta: "Cómo te he dicho, no tienes por qué seguir mintiendo".

Hay un destello en los ojos de Katniss. "¡No estoy mintiendo!".

Él se acerca un paso hacia ella. "¿Estás segura?"

"Sí", dice escueta.

"Así que si fuera a morir mañana", dice él lentamente, y ella agrieta los ojos con cada palabra. "¿Qué harías?. ¿Dejarías que te llamase Catnip, sólo por hoy?".

Gale tiene la sensación de que va a darle una bofetada, viendo la expresión de su rostro. Se sorprende cuando no sucede – y se sorprende aún más cuando observa su cara en conflicto.

"No… yo no estoy –", dice ella, justo antes de que Gale escuche algo. Sus ojos miran hacia abajo bruscamente, y da un paso atrás. Se agacha y baja el jabalí de sus hombros.

"¿Qué estás – ?", ella comienza a decir, pero es silenciada por su mirada.

Él levanta una mano. "No te muevas", dice en voz baja. Saca el cuchillo de su cinturón, luego se mueve más cerca de sus piernas. Ella se abstiene de dar un salto, en su lugar le sigue con los ojos, sobrecogiéndose al ver una serpiente enrollada por completo a lo largo de su pantorrilla. Jadea un poco.

"Shhh", le dice suavemente. "No te morderá si mantienes la calma".

"Bien", ella inspira profundo, aunque siente como su pierna se agarrota por momentos, sus músculos se ponen más y más rígidos. No cree haber estado tan cerca de una serpiente nunca.

Él hace el trabajo rápidamente, encontrando la cabeza del animal, presionando su pulgar en la parte superior de la misma y envolviendo los dedos alrededor de la línea de la mandíbula. La serpiente sisea, pero parece paralizada e imposibilitada para morder. Retuerce el cuerpo, y se sacude en un vano intento de soltarse, lo que permite a Gale desenrollarla fácilmente de su pierna.

Katniss da varios pasos hacia atrás al sentirse liberada, sin apartar la vista del reptil.

Gale está a punto de rebanarle la garganta, antes de colocar el cuchillo en su cinturón y lanzar al bicho a algún lugar del bosque.

Ella le observa caminar hacia el jabalí de nuevo. Cuando se para, encorva los hombros, y aún así supera el metro ochenta. No se había fijado en su estatura o en su complexión estos últimos días, pero es algo difícil de ignorar en ese instante. Quieto, frente a ella, sus ojos solo alcanzan su pecho, y tiene que inclinar la cabeza hacia arriba para poder encontrarse con los de él.

"Gracias", dice, un poco más bajo de lo que le gustaría.

"No me des las gracias", dice él. "Siempre te cubro la espalda, ¿recuerdas?". Incluso si no te importa, ni que decir tiene – piensa Gale.

Katniss no está segura de que hacer, y observa la forma en que se aleja de ella y comienza a caminar hacia la playa. Se queda mirando su espalda mientras le sigue, notando como se mueve bajo el peso del jabalí, y el peso de muchas otras cosas.

"No estaba mintiendo, ¿sabes?", dice después de un momento.

Él se detiene ante sus palabras.

"¿Seguro que quieres darme toda esa esperanza, Katniss?", pregunta un poco derrotado.

Sus palabras la dejan sin aliento, antes de darse cuenta de que… tal vez lo que él quiere en realidad, es lo que solían tener. Sin embargo, lo cierto es que nunca se lo ha dicho abiertamente. Tal vez estaba implícito en todo su discurso de anoche, pero no le ha dicho una sola palabra directamente, o con honestidad.

¿Es ese pensamiento, esa idea, ese deseo, algo que le asusta?, ¿algo que no quiere saber, para no tener que reconocerlo?. ¿Es ella realmente tan temible?.

Gale se vuelve para mirarla cuando ella no contesta, y sus ojos son profundamente oscuros, gris carbón. Sugieren algo, algo que trata de ocultar. Ella puede verlo a través de esa mirada tan directa e inflexible. Mantiene una postura a la defensiva, y ella se pregunta si lo que él está buscando es un no que deje intacta la situación entre ellos.

¿Por qué no quiere que ella le dé solo una idea para trabajar? Una base, una noción, un principio… Esperanza, ¿por qué él no iba a querer eso?. Sólo un asidero; un pretexto que les conceda la oportunidad de mejorar su relación.

Es curioso, porque ella lo hace. Ella lo quiere; quiere esa esperanza. Está allí, flotando en el aire, y ella lo siente entre ellos, en ese bosque, dentro de ese escudo protector de ramas y hojas. Está ahí, y su fuerza es enorme.

Pero no puede decir si él lo siente o no. Desde luego, actúa como si no lo hiciese. Y no está segura de si lo que ella percibe en su interior es decepción o alivio. Hace tanto tiempo que no siente ninguna de las dos cosas que es difícil diferenciar una de otra.

"Puedes llamarme Catnip", se escucha decir a sí misma.

Gale siente el impacto de las palabras en sus oídos. Los ojos de Katniss son ilegibles, y su propia determinación esta desmoronándose por momentos. Mirarla, a pocos pasos de distancia, con sus ojos tan abiertos y desgarradores, le hace flaquear. No sabe lo que ella está pensando, y está asustado de aventurarse en lo desconocido; más allá de lo que ya tiene. Ella es lo primero; siempre será lo primero. No hay manera de colocar sus deseos por delante de ella otra vez.

Tiene demasiado miedo de lo que pasaría si lo hace.

Gale aparta la vista. "¿No era amargada un sustituto agradable?".

Ella casi sonríe a su provocación, no importa que el vacio haga eco entre ellos en esos momentos. "No".

Él cierra los ojos por un segundo e inhala por la nariz. "Muy bien, entonces", dice. "Lo que tú desees, Catnip".

Y por alguna extraña razón, allí, sobre la cálida arena de la playa, el apodo resiste el peso de los años. Se encuentra a sí misma anhelando que lo haga, que pueda volver a llamarla así. Y en esta ocasión, aleja a su mente de la mentira. Esta vez, se deja creer en sus sentimientos.


Una vez que regresan a casa de Annie, Finn se pone como loco con el jabalí, tirando de la tela del pantalón de Gale mientras caminan hacia la puerta. Cuando Annie les ve, rápidamente les detiene y les obliga a salir.

"Eso no va a entrar en mi casa", exclama. "Lo pondré en el congelador una vez que lo destripéis".

"¿Destriparlo?", dice Katniss, arrugando la nariz.

"La carne es como el pescado", anuncia Annie, colocando sus manos en sus caderas. "Sólo que más masiva e inconveniente".

Gale pone los ojos en blanco mientras Katniss levanta las cejas. "¿Está la mesa aún en el cobertizo?", pregunta Gale mientras gira sobre sus talones.

Annie sonríe. "Sí. Debería estar limpia".

"¿Debería?", dice él arrastrando la voz.

"La uso para los peces realmente grandes", explica Annie, sacudiendo la cabeza y esquivándoles para ir al cobertizo. De espaldas a ellos, dice: "No os preocupéis, la limpié el otro día".

"Si tu lo dices, Annie".

Gale y Katniss la siguen. Finn va a su lado, haciendo todas las preguntas que se le ocurren sobre el jabalí. El niño finalmente se adhiere a la creencia de que sólo Gale ha podido derribarlo, y no piensa ni por un segundo que Katniss fuese capaz de matarlo con una sola flecha.

Katniss no trata de refutar sus afirmaciones, sólo echa un vistazo a Gale, vacila un poco y sonríe.

Al llegar al cobertizo, Gale coloca el jabalí a un lado de la mesa. Suspira, y mira a Annie, que está encendiendo todas las luces disponibles de la habitación.

"Los cuchillos más grandes están en esa pared lateral", dice señalándolos. "Los cambié de sitio desde la última vez que estuviste aquí. Y podéis usar esa gran pila para limpiar toda la sangre. Cuando hayáis acabado, ponedlo en esas bolsas". Annie apunta con el dedo hacia un extremo de la mesa, con rollos de papel transparente y bolsas de plástico. "Una vez que todo esté limpio y empaquetado, me lo lleváis y yo buscaré un sitio en el congelador para ello".

"Siempre tienes que obligarme a trabajar, ¿verdad?", Gale pregunta a Annie, aunque su tono es burlón. Annie simplemente se encoge de hombros.

"Prefiero el pescado. Además, no puedo dejarte sentado sin hacer nada todo el día. ¿Qué clase de anfitriona sería?", dice sonriendo, mientras escolta a Finnick fuera de la habitación. El niño protesta en voz alta.

"Nada de peros, Finnie. Este es un trabajo que estos dos deben hacer solos", le dice Annie. En seguida sus ojos buscan a Gale. "¿Verdad, Gale?".

La mirada que ella le da contiene un montón de sugerencias implícitas, y eso le pone nervioso – o ansioso. Ha pasado mucho tiempo desde que una tarea le puso nervioso por última vez. Cuando vio a Katniss después de tanto tiempo…, cree que habría estado nervioso, si todo no hubiera sucedido tan rápido, y si él no hubiera estado con la guardia tan baja.

Echa un vistazo fugaz a Katniss. Luego mira al jabalí sobre la mesa, y al cuchillo en su cinturón.

"Bien", dice lentamente. "Este trabajo puede ser un poco complicado para ti, Finn".

Él niño va a protestar de nuevo, pero Annie le obliga a salir del cobertizo y cierra la puerta.

Y de repente, están solos los dos, de nuevo. Excepto que esta vez es diferente.

Gale envuelve las mangas de su camisa hasta los codos antes de sacar el cuchillo de su cinturón. Mira a Katniss.

"¿Has troceado un animal antes?".

Ella pone los ojos en el jabalí. "¿Cuenta el pollo?".

Él suelta una pequeña carcajada. "Puede. Este tiene algunas piezas diferentes". Vacila antes de decir: "Si no quieres hacer esto, no tienes porque – ".

"No", le interrumpe. "Quiero hacerlo".

Gale la mira por un segundo, después coloca la punta del cuchillo sobre el pelo del jabalí, "Está bien. En primer lugar, hay que despellejarlo".

"¿Has hecho esto muchas veces?", pregunta observando sus manos.

"Algunas", responde. "Annie me obliga cada vez que traigo algo a su casa".

"¿No le gusta la carne?".

"Sí le gusta", dice él, descartando pedazos de piel a un lado. "Pero nunca la compra. Tengo la sensación de que sólo le gusta ponerme a trabajar".

"¿Y eso por qué?".

Gale sonríe con suficiencia. "Hace tiempo que renuncié a averiguar el funcionamiento interno de Annie".

Katniss sonríe, y presencia cómo termina de eliminar la piel del jabalí. Como después lo levanta, y lo lleva a la pila, cortándolo por la zona del vientre y usando el chorro de agua para ayudar a drenar la sangre.

"¿Necesitas ayuda?", dice Katniss alzando la voz desde el otro lado del cobertizo.

"Puedes ayudarme cuando lo descuartice. ¿De acuerdo?".

Es apropiado que el jabalí no sea muy grande. El drenaje no necesita mucho tiempo, y Gale lo tiene sobre la mesa en cuestión de minutos. Hace caso omiso de los cuchillos de la pared, optando por el propio. Es lo suficiente grande para terminar el resto de la tarea.

Mira de reojo a Katniss antes de decir: "Podemos empezar por separar los órganos", y la expresión de su compañera hace que tenga que ocultar una risa floja. "Me parece que hay unos guantes en ese cajón".

Ella levanta la vista hacia él. "¿Tú vas a usarlos?".

"No".

"Entonces yo tampoco".

Él levanta las cejas. "Como quieras", dice con algo de escepticismo.

Katniss no tiene muy claro por qué renunció a los guantes, además de querer mantenerse a la par que Gale. La extracción de los órganos de un jabalí es mucho más viscosa y desagradable de lo que esperaba.

"¿Quieres sacar el hígado?", le pregunta, después de haber descartado las vísceras que no son comestibles. Ella quiere decir que no, pero no es necesario porque una mueca se dibuja por si sola en su cara.

"Puedo alcanzarte una bolsa para ponerlo".

Gale tuerce el gesto. "Nunca has superado tu fobia a este tipo de cosas, ¿verdad?".

Katniss arruga las cejas mirándole. "Me gusta venderlo, no su carnicería. Y no lo tengo fobia".

"¿Así que no tienes miedo del hígado?", le dice. Entonces lo suelta sobre sus manos. Ella inconscientemente las abre para sujetarlo. Ni siquiera ha visto cómo lo extraía.

Katniss da un chillido, soltando el hígado y dejando que rebote sobre la mesa.

Fulmina rápidamente a Gale con los ojos, pero se ablanda al ver su sonrisa. Es amplia y fácil, una de esas que no tienes que pensar. Trata de no mirarle fijamente, por si él se da cuenta y deja de hacerlo, de sonreír.

"No tengo miedo", ella se esfuerza por mirar la víscera. "¡Eso ni siquiera ha sido justo!".

"No eres muy convincente".

"Me has pillado desprevenida", dice ella mientras agarra el hígado y lo sostiene a la altura de los ojos de Gale. "¿Ves?, estoy bien".

Él levanta las manos y da un paso hacia atrás. "Vas a necesitar más que eso para convencerme por completo, Catnip".

La palabra se desliza en su boca más fácilmente de lo que imaginaba. Y a pesar de que ahora tiene permiso para usarla, él aún siente que es algo peligroso, como si de repente ella pudiera cambiar de idea y convertirlo en puntos en su contra.

Ella no lo hace. En cambio, le da una pequeña sonrisa que aplaca algunos de sus nervios. Otros multiplican su intensidad.

Él se mueve y actúa como si estuviera centrado en el jabalí. "Lo próximo será el estómago".

Siguen igual hasta que el jabalí está completamente limpio y vacio. Gale le enseña a hacer algunos de los cortes básicos, como el del lomo, o el jamón. También le muestra de dónde sale el tocino, aunque no está seguro de que ella esté muy ansiosa por aprenderlo.

Permite que ella seccione algunas partes, y vuelve a sonreírla cuando su concentración supera sus tendencias aprensivas. Los cortes de carne no están mal, así que felicita a Katniss por ellos.

"No es más que carne. Aún podría cocinarse incluso si lo hubiera hecho mal", dice ella en respuesta.

"Pero su sabor es aún mejor si se corta bien. Has hecho un buen trabajo".

Ella agacha la cabeza, pero le da las gracias.

Limpian la habitación lo mejor que pueden, tomando las partes que van a darle a Annie, y descartando las otras.

"Supongo que haré esto para cenar", dice Annie mientras separa el lomo del jabalí, colocándolo sobre la mesa, después de haber guardado el resto en la nevera.

Ha pasado más tiempo del que Gale pensaba; el reloj marca alrededor de las 6:30. ¿Cuánto tiempo han estado cazando o cuánto han tardado en descuartizar el jabalí?, ¿dos horas, tres?.

Echa un vistazo a Katniss desde la puerta de la cocina. Ella está acurrucada en un extremo del sofá, con ropa limpia. Finn está sentado en una silla cercana, con el mando del televisor en las manos. La pantalla emite servicios informativos.

Gale baraja sus opciones y entra en la habitación, sentándose en el otro extremo del sofá. El sitio del medio, tiene que admitir, es bastante tentador.

Finn, al verle, inmediatamente pierde el interés por la T.V. Salta de la silla y ocupa el espacio entre ellos.

"¿Por qué no me dejaste ir contigo?", es su primera pregunta mientras le mira fijamente a los ojos. "Yo soy fuerte, también".

"Sé que lo eres", dice Gale, revolviéndole el pelo. "Pero es un lugar muy peligroso. Incluso para mí".

"¿En serio?", pregunta. Su voz suena incrédula.

"Sí", dice Gale. "Pero prometo que te llevaré, uno de estos días".

Finnick frunce el ceno en su dirección. "Dices eso todos los años".

"Finnick", dice, sacudiendo la cabeza. "Tienes cinco años. Habrá tiempo de sobra para hacerte más fuerte. Tal vez algún día, incluso serás capaz de darme una paliza".

"Puedo darte una paliza ahora mismo", exclama el niño, cambiando de cojín de un brinco y dando puñetazos a Gale sobre el hombro con todas sus fuerzas.

Gale mueve los brazos para protegerse, actuando como si Finn realmente le estuviera haciendo daño. "Au, Finn, eso duele".

Finn se ríe de él, abalanzándose a su regazo. Gale le agarra de los lados y ambos giran cayendo al suelo. Finn chilla de la sorpresa y hace extraños gritos mezclados con carcajadas. Katniss les sonríe mientras ruedan por la alfombra.

A Gale no parece importarle que el crío trepe por su espalda y le agarre del pelo. Se da la vuelta y hace gritar y reír más a Finnick, empujándole sobre el suelo, y haciéndole cosquillas en los costados.

Annie se pasa por la habitación poco después de que comience el ruido, con las manos en las caderas y diciendo: "Chicos, ¿cuántas veces tengo que deciros que no se puede jugar a peleas en la sala de estar?. Vais a rayar la madera del piso".

Ellos no parecen oírla.

"Katniss, ¿cómo has podido dejar que hagan esto?", pregunta Annie. "Ya no se puede confiar en nadie".

Katniss levanta la vista hacia ella. "Lo siento. Se están divirtiendo".

Ella da a Katniss una pequeña sonrisa, mirando a los muchachos unos momentos hasta que les separa llevándose a Finnick a la cocina.

"Vosotros dos podéis jugar más tarde, fuera de casa, gracias". Dice mirando a Gale mientras se gira

"Deja de actuar como una madre, Annie", exclama Gale en voz alta desde el suelo.

"Alguien tiene que ser responsable", dice ella en respuesta. Su voz hace eco desde la cocina.

Gale sonríe calladamente a eso, cerrando los ojos y extendiendo los brazos a sus lados. Katniss aprovecha la oportunidad para mirarle – con el pelo alborotado, y una breve sonrisa de bienestar apareciendo en su rostro. En realidad él nunca había parecido un muchacho – siempre tenía la apariencia de un hombre, desde el día en que se conocieron. No había nada que sacase el niño que llevaba dentro, y no hay mucho que le ayude a eso ahora. Sin embargo, puede que tenga el aspecto más joven que jamás le haya visto, tumbado sobre la alfombra arrugada, en medio de la madera oscura del suelo.

Le contempla hasta que él pone las manos detrás de la cabeza y abre los ojos al techo. Vuelve la cabeza para mirarla, y ella aparta los ojos, buscando los titulares en las noticias de la T.V.

"¿Tienes cosquillas?".

Ella pestañea hacia él. "¿Qué?".

"Cosquillas", repite. "¿Las tienes?".

Ella levanta una ceja. "Si las tuviera, ¿crees que te lo diría?".

Gale sonríe con condescendencia."Probablemente no", dice. "Pero no te preocupes, no voy a hacer nada". Mira de nuevo hacia el techo. "Me acabo de dar cuenta de que nunca lo supe".

La frase pone una nota triste dentro de ella. Se muerde el labio. "Una pocas, supongo. No me han hecho cosquillas desde que papá murió, creo".

La idea le extraña. El pensamiento le sacude. "¿Quieres decir que Peeta y tú no os hacéis cosquillas el uno al otro?".

Ella arquea las cejas. "En realidad, no. Tampoco creo que hayamos pensado mucho en eso".

"Oh", exclama él, sin saber que más decir. Tal vez siempre les imaginó siendo más… no lo sabe. Tal vez dio por hecho un montón de cosas acerca de ellos durante el tiempo que estuvo lejos. La vida de Katniss había sido tan intocable hasta ahora.

"¿Tienes cosquillas?", pregunta ella, después de unos momentos. Él vuelve los ojos hacia ella para verla mirándole de nuevo.

"Unas pocas…", él empieza. "En el estómago. Y si agarras justo aquí", dice, indicando el área justo encima de la rodilla. "Es lo peor".

"Ese es un lugar extraño", dice ella, con los ojos siguiendo su mano.

"Sí. No me preguntes cómo me di cuenta".

Ella inclina la cabeza hacia él. "¿Cómo te diste cuenta?".

"No lo recuerdo bien. Creo que fue Rory".

"¿Rory?".

"No suenes tan sorprendida", le dice. "Actuamos como niños de vez en cuando".

"¿Tú?".

Él entorna los ojos hacia ella hasta que se percata de que es una burla.

"Sí, yo".

"No creo que te haya visto alguna vez menos serio que hoy".

Gale vuelve a contemplar el techo, entrecerrando los ojos a sus pensamientos.

"Apuesto a que podríamos retroceder a un tiempo…", dice arrastrando las palabras. "Pensaba que era un tipo bastante divertido, en realidad".

Ella levanta una ceja de nuevo. "¿En serio?".

"Sí, claro", dice clavando los ojos en ella. "¿Qué?. ¿No piensas que lo fuera?".

Ella evita una respuesta impulsiva, y los recuerdos aparecen fácilmente en su memoria. Se ilumina de forma intermitente un pan atravesado por una flecha, el lago y él la hundiéndola bajo el agua. Le recuerda tratando de perseguirla a un árbol, y su risa cuando perdió el equilibrio y cayó unas cuantas ramas hacia abajo sobre un montón de hojas secas.

Las imágenes están polvorientas y desgastadas. Las ve pasar como una vieja película a través de su mente, pero aún así la fascinan. Hay tantas que deja intactas, solo por temor a que puedan dañarla.

"Sí", le dice. "Pensaba que eras un tipo divertido. Si no fuera así, probablemente no habría pasado tanto tiempo a tu lado".

Él sonríe una pizca a sus palabras, y ella encuentra que le gusta cuando lo hace.

"Estoy seguro de que sólo te gustaba por los conejos que pillaban mis trampas".

"¿Me estás llamando superficial?"

"Por supuesto que no", dice, pero ella puede detectar el toque de sarcasmo. "No soy un cretino".

"Si no eres un cretino, yo no soy una margada".

"¿Estás segura?".

Ella agarra la almohada sobre la que se apoya, y la lanza a su cabeza. Gale apenas la evade.

"Esto es más aterrador que tus flechas", dice Gale, señalando el cojín.

Ella entorna los ojos. "Sé cómo hacerte cosquillas".

"¿Eso es una amenaza?".

Honestamente, no cree que ella vaya a tocarle por voluntad propia, aunque tiene una mirada desafiante, audaz, en su cara.

"¿Tú qué crees?".

La mente de Gale se queda un poco en blanco ante la idea de sus manos, sus dedos, sobre su estómago. "Yo, emm, lo retiro".

Dice eso un segundo antes de que los labios de Katniss se eleven sobre sus dientes, y una lenta sonrisa perfile su rostro. Después deja escapar una pequeña carcajada.

Gale primero siente un pinchazo en el estómago, luego en el corazón. Se apodera de la almohada y la lanza hacia ella. La golpea en el hombro antes de rebotar en el sofá. Ella le mira fijamente, sus ojos están muy abiertos.

Él se encoge de hombros. "Tu empezaste".

Ella se vuelve de lado, agarra la almohada y se la arroja de nuevo. Esta vez le golpea en la cara.

"Puede que necesitemos más de estas", dice él, recogiendo el objeto en cuestión y bajándolo hasta el pecho.

"No creo que Annie quiera plumas volando por todas partes".

"Tal vez no", dice Gale. "Pero siempre podemos intentarlo cuando no esté cerca".

Suena como si fuera el viejo Gale quien habla, con un toque de rebeldía en el tono. Sólo que esta vez es fácil de llevar. No hay nada oscuro tras sus palabras. Son desenfadadas e inocentes, deslizándose fuera junto a su sonrisa.

Ella le observa durante unos segundos.

"De acuerdo", le dice.


Hay pocas cosas que Gale no sepa sobre Annie. Por supuesto, él no está seguro acerca de cosas superficiales – como su color preferido, o cómo le gusta vestir. Pero conoce bien los detalles, las variaciones de su estado anímico y su vida familiar con Finn. Además, hay otra cosa que sabe.

Fue otra noche de horas sin dormir. Se había levantado para ir a la cocina, sentarse en uno de los taburetes y beber un vaso de agua. Se dirigía al porche para dar un paseo por la orilla, cuando escuchó la voz de Annie, en algún lugar sobre él. Ella hablaba libremente, con espontaneidad, como si tuviera una conversación con un amigo cercano.

Poniendo más atención, se dio cuenta de ella hablaba a Finnick. El Finnick muerto. Su Finnick.

Se permitió sentarse en una silla y escucharla a escondidas – a ambos – solo por un minuto. Tenía una conversación íntima, que ya no era íntima en absoluto. Una conversación entre amigos, como un reencuentro, como si Finnick no la hubiera dejado nunca.

Se encontró a sí mismo esperando que Finnick hablase, y contestase a sus preguntas. Para decir algo que ella no había mencionado. Pero él nunca lo hizo.

Y todavía no lo hace.

Gale sale al porche, una vez más, y en silencio cae sobre una silla. Sus oídos recogen las breves pausas en la conversación de Annie. Es un extraño hábito secreto que él ha adquirido, pero hay algo de libertad en hacerlo. Hay libertad en la voz de Annie. Él había tratado de hablar con Prim, en la oscuridad de su habitación, mirando el techo. Pero nunca fue tan abierto, tan libre como para permitir que las palabras fluyeran como lo hacen en la voz de Annie. La suya siempre era forzada y áspera. Siempre fue difícil pronunciar cada sílaba; cada vez que lo intentó.

Lo ha dejado por el momento, hasta que las palabras sean más fáciles de decir.

Escucha a Annie hablar sobre Finn, y la vida, y sobre él y Katniss, durante un rato. Luego habla de otras cosas; la playa o las constelaciones que están visibles esa noche. Gale mira el cielo nocturno, e intenta encontrarlas también.

Vuelve a la cocina un rato más tarde, sólo para ser sorprendido por Katniss sentada en uno de los taburetes de la barra, girando el vaso vació que él dejó.

"Hey", dice en voz baja, caminando detrás de la barra.

Ella levanta la vista, sus ojos delatan su desconcierto. "Hola".

"¿Qué estás haciendo aquí tan tarde?", pregunta.

Se encoge de hombros. "A veces el sueño es difícil de conseguir".

"Si", dice él. "Dímelo a mí". Mira el cristal del vaso. "¿Quieres beber algo?".

"Oh, no, gracias. No pensaba quedarme mucho rato".

"Está bien", dice él, cogiendo su vaso vacío y llenándolo con agua del grifo para sí mismo. Nota como ella le mira.

"¿Qué?", pregunta.

Ella parpadea, posando los ojos de nuevo sobre la barra. "Nada", le dice. "Sólo estaba pensando".

Si ellos estuvieran hablando en el pasado de esa forma, Gale seguro que no le pediría nada más.

"¿En qué?".

Ella vacila, colocando un mechón de pelo suelto detrás de su oreja. "Estaba pensando en… Finnick", admite. "Sé que él no te gustaba demasiado, pero yo… lo echo de menos. Y miro a mi alrededor", dice mirando las paredes. "Y es como si pudiera sentirle. Es como si él aún estuviera aquí".

"Es porque él todavía está aquí", dice Gale, tratando de capturar sus ojos. "Él vive dentro de Annie. Siempre está con ella, ya me entiendes".

A pesar de sus miedos, ella le mira. Él sólo puede darle una sonrisa sincera como respuesta.

Respira profundo y niega con la cabeza. "Ojalá… ojalá no pudiera sentirlo. Me gustaría no hacerlo. Sería mucho más soportable, y no tendría que lidiar con…". Ella calla. El dolor empieza a pasarle factura. Nota como los pensamientos golpean su cabeza, y como sus ojos se llenan de lágrimas. "Con Prim es suficiente".

Él la mira un rato antes de apartar la vista. "Lo sé", dice, apoyándose en la barra frente a ella. "Es muy doloroso. Pero ella está dentro de mí, también. La siento todo el tiempo, y a veces me pregunto si pensar en ella lo suficiente me ayudará a soportarlo mejor".

Ella pasa un dedo sobre el granito. "¿Te ha ayudado?".

"… No", dice él. "Pero los recuerdos pueden hacerme sonreír. Y pensando en ella, todavía veo como era su risa. Y recuerdo como regateaba con Sae algunos de sus mejores artículos. Me acuerdo de un montón de cosas buenas, y prefiero que sea así, antes que olvidarla. ¿No crees?"

Siente el calor de una lágrima deslizarse de su ojo, y la limpia bruscamente con la mano. "No", dice de inmediato. "Ha pasado mucho tiempo y todavía me siento igual. No debería ser así; ella no querría – ".

Gale se estira para poner las manos sobre sus hombros. "Retiro lo dicho, Katniss. ¿Qué diría Prim si supiera qué prefieres olvidar todo el tiempo que pasasteis juntas?".

"Pero ella ya no estará aquí nunca más, Gale". Sus ojos brillan por la humedad.

Gale libera una de sus manos, y aprieta la palma con fuerza contra el esternón de Katniss, golpeando su silencio. "Sí", dice. "Ella está aquí".

Otra lágrima cae de sus ojos, luego tres, luego cuatro, todas brusca y repentinamente, como si hubieran estado esperando a que les permitiesen salir.

Gale siente como ella palpita bajo su mano. Quiere consolarla, pero antes ella debe comprender, debe aceptarlo.

"Ella siempre ha estado aquí".

Katniss no aparta los ojos de él. Su respiración es irregular y su corazón se estremece. Una mano temblorosa alcanza y toca la de Gale, y la agarra, y la empuja con más fuerza contra ella.

Se pregunta si eso es lo que se supone que debe hacer; rechazar la ira y tratar de ver más allá. Envolverse en el resplandor de la sonrisa de Prim. Pensar que Finnick está también de alguna forma dentro de Annie. Pensar que ambos, Prim y Finnick, no están tan lejos como ella cree que están.

No libera la mano de Gale hasta que logra detener el llanto. Él le da algunos pañuelos en silencio. Gale no va a decirle que la tristeza desaparecerá, porque no está seguro de que lo haga. Pero le dice lo que sabe con certeza.

"Vas a estar bien, Katniss", dice, porque lo puede ver en ella: a esa chica y a esa mujer fuerte. Lo ve a través de de la rojez de su nariz, y de sus ojos, y de sus mejillas. Por primera vez en mucho tiempo, no tiene ninguna duda.

Ella no dice nada, pero le sigue mirando entre los pañuelos. La mirada es mucho más intensa tras sus ojos vidriosos. Él es capaz de mantenerla durante unos segundos, antes de volver los ojos al olvidado vaso de agua. Lo vacía y lo deja en el fregadero.

Permite que ella se recupere durante unos minutos, sin querer dejarla sola. Duda antes de decir: "Voy a volver a la cama. Puedo acompañarte a tu cuarto".

"Estoy bien", dice ella.

Él niega con la cabeza. "No, yo…". Luego se detiene para no continuar hablando. "Como quieras".

Camina alrededor de la barra. Lentamente se pone a su lado, y antes de que pueda impedírselo a sí mismo, envuelve sus brazos alrededor de los hombros de Katniss en un abrazo apresurado. Acaricia un momento su nuca antes de soltarla. Todo acaba tan rápido que ella no tiene la oportunidad de reaccionar.

"Buenas noches", dice mientras gira hacia el pasillo. "Te veré por la mañana".

Ella le observa, siguiendo sus movimientos. "Buenas noches", susurra a su espalda.