Meltdown

28-08-2012

Capítulo especial

Primera parte: El encuentro de Stan y Craig

Craig es, siempre ha sido, y siempre será una persona sin complicaciones. Aunque muchos lo consideran aburrido, él es práctico. No gasta su tiempo en resolver problemas disparatados que le causen estrés o frustraciones, ya que prefiere aprovecharlo en hacer cosas que le gustan, por muy simplonas que parezcan a los ojos de los demás.

Y enamorarse es sin duda el punto que encabeza la lista de las cosas que se tienen que evitar para llevar un estilo de vida "simple" pero feliz.

Sin embargo, tal como no pudo evitar tener súper poderes una vez, sacar rayos de luz por los ojos y salvar el mundo (Lugar número dos en la lista de las cosas-por-no-hacer) tampoco pudo evitar enamorarse. Y ahí fue cuando todo su estilo de vida sin complicaciones se echó a perder.

Se había enamorado de Red, una chica pelirroja de bajo perfil, como él. No sobresalía demasiado ya que era demasiado callada. Apenas si hablaba entre clases, a pesar de ser amiga de Wendy y Bebe (Esta última considerada la chismosa del salón) y sus notas eran regulares, como las suyas. No era una belleza, pero tampoco era fea. En todos los sentidos, era una chica promedio. Y eso le gustaba.

La conocía desde que iban juntos en la primaria, como a todos los chicos en South Park. La única ventaja (y peor maldición) de ser un pueblo miserablemente pequeño era que todos se conocían entre todos. Pero por diferentes cuestiones de la vida, había perdido contacto con ella y apenas si se hablaban. Fue gracias a un proyecto escolar donde tuvo la oportunidad de acercársele de nuevo y conocerla mejor. Quedó encantado y no pudo dejar de pensar en ella. Era curioso el hecho de que no se sentía perdidamente enamorado, como el tonto de Clyde lo estaba por Bebe, o "seriamente comprometido" como Token y Nicole. Era un nivel mucho más bajo de "compromiso" pero que aún así requería cierta responsabilidad de su parte. Cuando se mentalizó compartiendo parte de su valioso tiempo, el que utilizaba para divertirse o relajarse, con alguien más, y en especial ella, se dio cuenta que estaba listo para pedirle que fuera su novia.

Aún recordaba el fatídico día.

Era muy raro que lloviera en South Park, y cuando la ocasión se presentaba, se caía el cielo...literalmente. Ese día había llevado un paraguas idiota color naranja con flores blancas que era de su hermana. Se le había hecho tarde y fue el primero que tomó antes de salir corriendo, aunque ella le gritó desde el marco de la puerta que era un imbécil por llevárselo. No la escuchó por el ruido de la lluvia.

McCormick fue el primero en burlarse de su paraguas. El primero de muchos que lo hicieron; él solo respondió gruñendo y dedicándoles ambas manos con los dedos medios bien en alto. El día escolar en la preparatoria fue deprimente y aburrido. La lluvia creaba una atmósfera pesada en todo el lugar; como si causara una depresión colectiva. A Red y a él les daba igual, cosa que lo hizo sentir un poco alegre; pues al menos alguien compartía su apatía por el clima.

Sin que él lo planeara, el destino los hizo juntarse para regresar a casa. Alguien le había robado su paraguas a Red; y como era de un simple color negro, como los de muchos otros alumnos en la escuela, era imposible saber quien lo había tomado.

-Me gustan las flores en tu paraguas. Son lindas- había comentado ella cuando iban a mitad del camino, haciéndolo sonrojar levemente. Ambos estaban tratando de mantenerse a salvo bajo el paraguas pero el agua caía tan copiosamente como si estuvieran vaciando cubetas justo sobre sus cabezas. Sus botas estaban arruinadas por culpa de los pequeños ríos torrenciales que se formaban en los cruces de las calles, que arrastraban nieve sucia, tierra y basura.

Como todo un buen caballero, comportamiento del todo inusual en él, la iba a acompañar hasta su casa para evitar que se mojara, aunque ambos parecían que habían atravesado el pueblo nadando.

-Ya llegamos- avisó ella, cuando estaban frente a su casa. Craig, un poco nervioso, no se le ocurrió otra cosa más que decirle de repente:

-Creo que estoy enamorado de ti-

Red abrió los ojos como platos y se sonrojó hasta el punto de que su piel igualó el tono exacto de su cabello, cosa que el chico interpretó como algo positivo. Pero estaba equivocado. La chica se cubrió la boca con las manos, muy apenada.

-L-lo siento, Craig- se disculpó- Pero...uhm. No siento lo mismo por ti. Eres un buen chico pero preferiría que solo fuéramos buenos amigos.

Craig no le dijo nada. Le puso el paraguas en la mano y él se fue caminando sin decirle nada más. Red se quedó parada con cara de tonta. Sin poder mover un músculo para alcanzarlo o hacer algo, solo se le ocurrió decir:

-¡Te olvidas de tu paraguas!-

Pero él ya no la escuchaba.

A pesar de que apenas eran las cinco de la tarde, ya había oscurecido por culpa de la intensa lluvia. Craig estaba sentado en la acera, tiritando de frío, con el trasero congelado y el alma en el fondo de alguna alcantarilla. La lluvia le pegaba de lleno en la cara y le dolía. El sonido del agua caer en el suelo era lo único que podía escuchar y se sentía muy triste por eso. El alumbrado público iluminaba pobremente la calle, dejando muy limitado el campo visual de cualquiera. Craig apenas si podía ver dos metros más allá, antes de que todo se volviera un borrón gris. Por eso era normal que se llevara un susto de muerte cuando escuchó que alguien gritara su nombre.

-¡¿Pero qué mierda haces ahí, Craig?!-

Era Stan. Tenía cargando una bolsa de supermercado y llevaba un paraguas idéntico al que él le había dejado a Red, que era de Rubí, y pensó en lo idiota que había sido; su hermana sin duda le patearía el culo por haberlo perdido porque él ni loco iría a pedirle a Red que se lo devolviera. Stan notó que se le quedaba viendo y pensó que se burlaría de él; como sin duda Cartman o Kenny lo hubieran hecho.

-¡No es mío!- se excusó, sonando alterado y con un leve sonrojo de vergüenza. Tenía que hablar a gritos para hacerse escuchar sobre el ruido de la lluvia- ¡Es de Shelly!-

Su hermana malvada lo había sacado a patadas de la casa, aventándole su paraguas y quince dólares para comprarle varias cajas de tampones porque se le habían terminado y los necesitaba con urgencia; por eso el más joven de los Marsh estaba en la calle, usando un estúpido paraguas y cargando una bolsa de supermercado, pero esos eran detalles que no necesitaba comunicarle a Tucker.

-¡¿Te lo puedo comprar?!- preguntó de repente el otro, también a gritos.

Stan casi se dejó caer al piso por la impresión.

-¿Qué dices?-

-¡Quiero tu paraguas!- repitió el otro, como si nada. Stan chasqueó la lengua.

-¡Que no es mío! ¡Es de mi hermana Shelly!- repitió y un poco desesperado añadió- ¿Podrías levantarte del borde de la calle? Un automóvil te puede pasar por encima, grandísimo idiota- farfulló, y hecho toda una furia, empezó a caminar. Craig se puso de pie y lo siguió. Tenía todo el cuerpo entumido por haber estado sentado mucho tiempo y por culpa del frío que le calaba hasta los huesos, pero sabía que su hermana no dejaría de joderlo hasta conseguirle un paraguas igual al que le había perdido. Stan se volteó a encararlo:

-¿Por qué me sigues? ¿De verdad quieres este paraguas?- preguntó, incrédulo; no estaba seguro si el otro le estaba tomando el pelo para hacerlo enfadar, pero vaya que lo estaba consiguiendo. Craig asintió. -¡Pues muévete, que Shelly debe estar loca por sus estúpidos tampones!- gruñó, echándose a caminar de nuevo, a pasos apresurados, protegiendo la bolsa como si cargara algo sagrado. Craig lo siguió de cerca, sin decir absolutamente nada. Hablar era completamente innecesario por el estruendoso sonido de la lluvia.

Tardaron cerca de veinte minutos en llegar a la casa de los Marsh, saltando charcos, esquivando pequeños ríos que se formaban al borde de las aceras y gritando una sarta de groserías a todos los idiotas que iban en carro y pasaban a su lado, salpicándolos por completo. El paraguas no le sirvió de nada a Stan, quien llegó igual de empapado que Craig; ambos escurrían agua y sus botas hacían un sonido chicloso al caminar, por culpa del agua que tenían en los calcetines y en las suelas.

-¡Stan, cariño!- era su madre, quien había ido a recibirlo con un trapeador cuando lo escuchó llegar.- ¡No me vayas a mojar la casa, acabo de limpiarla!-

La mujer se detuvo en seco al verlos.

-¡Craig Tucker!-exclamó sorprendida. Obviamente sabía quién era. La señora Tucker, una rubia menudita con cara de estar preocupada todo el tiempo, era su amiga. Ignoró por completo a su hijo y se puso enfrente de la inesperada visita- ¡Pero mira como estas! ¿Cómo atravesaron el pueblo, Stanley, nadando? - preguntó, enfadada con su hijo y dirigiéndole una mirada de reproche. Sin darle oportunidad de que alguno de los dos abriera la boca para poder responderle, le quitó la mochila y chamarra a Craig, las cuales escurrieron un chorro de agua sobre el piso- Stan, préstale un poco de ropa a tu amigo, que se nota que está a dos segundos de que le de hipotermia-

Stan arrugó el entrecejo y estaba a punto de reclamarle la orden (¡Craig no era su estúpido amigo y no le iba a prestar de su ropa!) cuando escuchó unas fuertes pisadas en el piso de arriba, acompañadas de un grito espeluznante.

-¡PEQUEÑO MOJÓN!-

Era Shelly.

Su hermana bajó las escaleras de dos en dos escalones para recibirlo. Sacaba chispas de furia por los ojos e ignoró olímpicamente a su madre y al extraño que también estaba ahí. Stan trató de no temblar.

-¡CINCUENTA Y CINCO MINUTOS!- chilló, arrebatando la bolsa que tenía su hermano en la mano- ¡TE ESTUVE ESPERANDO POR CINCUENTA Y CINCO MINUTOS! ¡ESTÚPIDO MOJÓN!-

La chica se volteó completamente indignada y subió de nuevo a su cuarto, azotando la puerta al entrar. Sharon encontró ese comportamiento totalmente razonable.

-¡Stanley, estas encharcando la entrada, vayan a cambiarse la ropa de una vez!- exclamó la mujer con impaciencia, dándole unos empujoncitos a su hijo. Stan gruñó y le dijo a Craig que lo siguiera. Ambos subieron al segundo piso de la casa, pasaron el cuarto de Shelly donde una canción de Justin Bieber sonaba a todo volumen, y entraron a la habitación del muchacho.

Marsh farfulló toda una serie de insultos en voz baja mientras le buscaba un par de jeans viejos y una holgada playera a su "visita" en un montón de ropa que había en una esquina de su habitación. Le aventó las prendas en la cara y le dijo que se cambiara ahí. La ropa no era limpia, y Craig se dio cuenta al ponerse la camiseta; que olía a Stan. No era un dolor desagradable, tenía que admitir, aunque era una extraña mezcla entre colonia y un poco de sudor. Al parecer, ese montón de ropa eran prendas que Stan había usado alguna vez, pero que no consideraba lo suficientemente sucias para ponerlas a lavar. A Craig realmente le daba igual. Ambos se cambiaron y Sharon subió minutos después para recoger su ropa mojada y ponerla a secar; al igual que sus zapatos.

La tormenta seguía sin menguar un ápice y cada vez se ponía más oscuro.

-Seguro se va a inundar el pueblo- comentó Stan mientras se asomaba por la ventana de su cuarto- Tal vez la casa de Kenny se inunda. Ojalá no haya escuela mañana- agregó, esperanzado.

Craig no respondió nada. De hecho, notó que no había dicho palabra alguna desde la pequeña charla de la compra del paraguas de Stan. O más bien de su hermana, que era una loca colérica. A pesar de ya no usar brakets, que en teoría eran la causa de su comportamiento al provocarle dolor, seguía siendo una chica terriblemente violenta. Aunque claro, el único que seguía pagando todos sus arranques de furia era su hermano.

-Bueno, Craig, al carajo- habló el otro chico, acercándosele- ¿Quien te pateó el culo? ¿Te quitaron tu dinero?- preguntó, bastante curioso y de un modo algo ofensivo, buscando una reacción igual de ofensiva por parte de Craig; pero el chico se limitó a negar con la cabeza mientras se sentaba en la cama de Stan y veía un punto indefinido de la habitación.

Tal vez Craig no se daba cuenta, pero Stan si notaba que algo andaba muy mal con él. Por lo general, el chico reaccionaba a todo levantando el dedo medio, por lo mínimo, y con Stan en especial solía tener una lengua filosa para contestarle sus provocaciones. Pero no hacía nada. Nada. De repente, Craig dejo caer su espalda sobre la cama, acostándose parcialmente. Sus piernas colgaban desde un borde.

-Fue una chica ¿No?- preguntó Stan, recordado todas las veces que se había deprimido por culpa de Wendy; sentándose en el suelo, justo al lado de la cama, cerca de Craig. Como se recargaba en el mueble, le daba la espalda al muchacho, quien susurró un apenas audible "Sí, algo así" y suspiró aliviado de que no se vieran a la cara, porque sintió que los ojos le ardieron con fuerza, señal de que podría echarse a llorar de un momento a otro. Entonces empezó a hablar de cómo lo habían rechazado.

Stan y Craig, hasta ese entonces, no eran amigos cercanos. Les gustaba pelearse de vez en cuando, soltarse comentarios ponzoñosos y hacerse señas obscenas en el salón de clases, con la esperanza de que algún profesor pillara al contrario y lo castigara, pero eso no significaba que se llevaran mal. Por lo general, ambos compartían la misma opinión en muchos asuntos, y si Kenny también estaba presente, solían salir juntos a algún lugar. Pero solo eran "amigos", a secas, sin ningún grado profundo de intimidad. Pero todo fue diferente a partir de entonces.

Craig sintió, o al menos quiso imaginárselo así, que Stan hacia guardia de su pesar. Ambos se parecían muchísimo, pero la diferencia entre ambos era básicamente sentimental. Craig no le daba mucha importancia a las cosas. Sufría el tiempo que consideraba suficiente y después salía a la calle con la dignidad bien en alto, valiéndole todo un pepino. Stan en cambio, por su naturaleza hippie y fatídica, tenía que sufrir hasta que todos se dieran cuenta y se empaparan de su drama y sufrimiento. No podía conformarse con un periodo corto de "cinismo de mierda", por decirlo de alguna forma; tenía que estirar todas las situaciones a los extremos, involucrando a los demás y llevándoselos consigo. Era como si necesitara que los demás sufrieran con él para que se dieran cuenta del dolor que tenía que soportar, o si no se enfadaba con todo mundo porque nadie lo comprendía.

Y ambos se dieron cuenta, sin poder explicárselo muy bien, que crearon una conexión. Stan ayudó a Craig, tal vez sin proponérselo y a regañadientes, con darle un refugio y estar a su lado cuando atravesaba un mal momento. Y Craig estuvo tan agradecido por eso, que empezó a tenerle cierto respeto.

Desde entonces pensaba que era el menos pendejo del grupo con el que se juntaba, y eso era decir mucho, ya que consideraba a Kyle como un dolor intenso en el trasero, Cartman el rey de los imbéciles y a Kenny solo como un idiota.

La amistad de Craig y Stan se profundizó por la desgracia, pero su comportamiento seguía siendo el mismo. Seguían siendo groseros entre ellos cuando estaban en compañía de otros. Lo único que cambiaba era la atmósfera cuando se quedaban completamente solos. En vez del ligero sentimiento de rivalidad y ganas de molestarse mutuamente, había cierto toque de tranquilidad. De que todo estaba bien, e inclusive, de que Craig estaba en deuda con Stan.


Segunda parte: Donde Craig es el único que puede ayudar a Stan

Cuando Stan había recibido la desagradable noticia de que su mejor amigo estaba enamorado del peor idiota del mundo en vez de él, se sintió terriblemente desesperado. Salió corriendo de la casa de Kyle trastabillando con los escalones de la entrada y cayéndose estrepitosamente sobre la acera. Sus pantalones se rompieron a la altura de su rodilla izquierda y su boca se inundó con el desagradable sabor de sangre mezclada con tierra. Fue entonces que se echó a llorar por culpa del dolor, pero no se dio cuenta. Tan rápido como pudo, se puso de pie y se echó a correr.

Su mente estaba llena de ruido blanco, como en los televisores que no sintonizan ningún canal. Sus oídos no podían escuchar ningún sonido, tampoco. Y no sentía el dolor físico provocado por los golpes. Tenía unas ganas terribles de gritar, pero ningún sonido salía de su garganta. Era como si su mente hubiera apagado el switch de los sentidos. Una diminuta parte de su consciencia, una leve voz que no había sido aplastada por la nada, le decía que estaba en shock, completamente frito.

Quería estar en su casa y esconderse hasta el fin de los tiempos, como si negándose al mundo pudiera evitar la realidad y no aceptar que Kyle estaba enamorado de alguien más, pero esa diminuta voz racional le decía que no fuera un estúpido. Necesitaba estar con alguien más o sino terminaría enloquecido por la contundente mezcla de ira y tristeza. Sus piernas temblaron y no aguantaron su peso; cayó una vez más al piso, raspándose los brazos al querer meter las manos para suavizar el golpe. Gimió por el dolor y se dio cuenta que no estaba ni remotamente cerca de su casa. Por un momento no reconoció el lugar, y estúpidamente temió que había corrido tan lejos que había llegado a otro pueblo. Soltó una risotada amarga y tuvo un ligero chispazo de lucidez. Estaba en problemas y necesitaba ayuda.

Había sido un milagro que un coche no lo hubiera arrollado hasta ese momento, ya que no había tenido una pizca de cuidado en cruzar las calles. Fue entonces que reconoció donde estaba: un par de meses antes, en ese lugar un día lluvioso, se había topado con Craig Tucker justamente ahí. Casi le pareció una señal divina. No eran súper amigos, pero Craig lo entendería por que había sufrido la misma situación. Tenía que ir con él, aunque fuera para poder desquitarse a golpes.

Se sorbió los mocos y se puso de pie. Sollozó y enjuagándose las lágrimas que le nublaban la vista, se echó a correr en dirección a la casa de Tucker. En el trayecto se cayó un par de veces más, hasta que llegó hecho todo un desastre hasta su destino. Cuando tocó la puerta se dio cuenta que había cometido un error al hacerlo. Si la hermana menor de Craig, o su madre, le abrían, seguro gritarían al verlo. Pero no fue así. Craig abrió con cara de pocos amigos.

Stan gritó y se abalanzó sobre él con el puño derecho bien en alto, dispuesto a enterrarle un puñetazo en el estómago. No quería herirlo realmente. Deseaba que Craig se enfadara con él y lo golpeara para después charlar. Al fin de cuentas, los hombres resuelven así las cosas: primero los golpes y después la plática. Pero Craig pudo evitar fácilmente el golpe haciéndose a un lado y le propinó un puntapié que lo tiró al piso, dentro de la casa. Craig cerró la puerta, para evitar que sus vecinos vieran el espectáculo, y lo inmovilizó con una terrible facilidad sentándosele encima y pasándole un brazo por debajo del pescuezo.

-¡¿PERO QUÉ MIERDA TE PASA?!-exclamó, enfadado. La neutralidad e indiferencia que siempre lo dominaban habían valido un carajo cuando Stan había irrumpido con violencia en su puerta. Stan pataleó, forcejeó e hizo hasta lo imposible por quitarse al otro de la espalda, pero fue inútil. Aulló como si fuera un animal herido al admitir su derrota, mientras sus brazos se aferraban al brazo de Craig. El otro aflojó el agarre y se le quitó de encima; se arrodilló a su lado y lo obligó a incorporarse también sobre sus rodillas.

-¿Pero qué coño?- volvió a preguntar, jadeando por el esfuerzo. Stan no contestó y dejó caer su peso sobre el otro, en un extraño abrazo. Pasaron un par de segundos donde nadie dijo nada. Lo único que se escuchaban eran sus respiraciones agitadas y pesadas; no había nadie más aparte de ellos en la residencia Tucker.

La tregua de la pelea hizo que Stan se diera cuenta de todos los golpes que se había dado en su carrera al tratar de llegar ahí. Por un momento creyó que tal vez se había roto un hueso o algo y soltó otra risa histérica. "Mira, Kyle, me has roto" pensó, aferrándose más a Craig. El otro chico no tenía idea de lo que sucedía, pero estaba comenzando a asustarse un poco. Dos minutos de tensa calma después, Stan comenzó a hablar.

Le confesó a Craig todo lo que había pasado con Kyle, tal como lo haría tiempo después con Kenny en una sucia cafetería. ¿De dónde había salido ese repentino sentimiento de confianza? No lo sabía. Era pura desesperación de arrastrar a Craig a su nivel para hacerlo entender porqué estaba tan mal. Cada palabra salía atropelladamente de su boca, tartamudeando y balbuceando sin parar, apenas teniendo tiempo suficiente de tomar aire para poder respirar antes de comenzar con la nueva avalancha de palabras.

Craig se sentía terriblemente incómodo en ese momento. No era bueno escuchando los problemas de los demás, y realmente no tenía la paciencia si quiera para hacerlo, pero sabía que le debía una a Stan y tenía que pegársela poniendo cara de aflicción, darle unas palmaditas de ánimo para confortarlo y tal vez decirle que todo iba a estar bien, aunque a él le importaba un comino.

Las bocanadas de aire que Stan succionaba para poder respirar se hacían cada vez más cortas y rápidas, como si no tuviera suficiente oxígeno en sus pulmones. Le estaba dando un ataque de pánico y se estaba asfixiando. De repente, se dejó caer de espaldas al piso mientras sus manos se agitaban en el aire.

Craig, que ya había pasado por ese tipo de situaciones, no tenía tiempo de ir a buscar una bolsa de papel y ayudarlo a normalizar su respiración poco a poco; tenía que sacarlo del trance o se ahogaría ahí mismo. Sin pensarlo muy bien, lo besó en la boca y trató de pasarle un poco de aire, tal y como había visto una vez en un aburrido programa de primeros auxilios. Stan jadeó y se dejó hacer. Cuando su garganta reaccionó y pudo volver a respirar; apartó a Craig de un empujón y tosió incontrolablemente por unos segundos, mientras trataba de ponerse de pie; inevitablemente cayó sobre sus rodillas.

-¡¿Por... qué...hiciste...eso?!- preguntó entrecortadamente, jadeando por el esfuerzo. El pecho le dolía y no sabía si era por culpa de Kyle o su estúpido ataque de pánico.

-Salvaba tu vida, imbécil- respondió el otro, también un poco agitado. Stan frunció el cejo, sin creerle demasiado, y Craig se defendió- Clyde también tiene esos ataques. A veces recuerda a su madre y se pone a llorar tan desesperadamente que no puede respirar...-

-¿Te besas con Clyde?- preguntó Stan, un poco burlón. Craig enrojeció y enfureció. Le plantó el dedo medio al otro muchacho muy cerca de la cara.

-¡Que te den por el culo, Marsh! ¡No me beso con Clyde!-gruñó- Si no fuera por mi seguirías asfixiándote, así que no te comportes tan chulo conmigo...-

Stan no respondió a su frase, solo se le quedó viendo fijamente. Aún en el trance de necesitar aire desesperadamente, los labios de Craig se habían sentido suaves y apetecibles. Y el único pensamiento que existía en su cabeza es que quería sentirse bien, porque Kyle había sido un idiota que le había destrozado el corazón.

Ambos estaban en el piso; de repente, Marsh se acercó lo suficiente como para que ambos rostros quedaran separados por escasos centímetros. Se quedaron viendo un par de segundos antes de que Stan besara al otro chico, quien no se apartó bruscamente ante el contacto. El beso fue una simple unión de labios de un par de segundos, sin ningún otro gesto de pasión o cariño; y aún así, la respiración de ambos se agitó.

A Craig no le molestaba besarse con otro chico. Dentro de su escalera de complicaciones en cuestión de gustos, el sexo de la otra persona no importaba mientras se sintiera bien estar a su lado. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que se había besado con alguien que los delgados labios de Stan le parecían deliciosos.

Ambos parecieron llegar a la misma conclusión ya que sin decirse absolutamente nada más, se acercaron mutuamente para volver a besarse, esta vez con más ganas. La respiración de ambos, de por si agitadas, se disparó hasta el grado de jadear entrecortadamente entre cada beso. Marsh tomó al otro por la nuca y lo acercó aún más para profundizar el beso, donde las lenguas de ambos se tocaron, acariciaron y jugaron. Tucker lo estrechó e hizo que sus entrepiernas se rozaran sin querer.
Stan se sonrojó al sentir como Craig se estaba excitando y descubrió que él también estaba empezando a tener una erección. Gimió por la sorpresa cuando unas frías manos se metieron dentro de su chaqueta y recorrieron sus costados, acariciando cada centímetro de su piel.

-C-Craig- jadeó, separándose para tomar una bocanada de aire. Quiso pedirle que se detuviera, pero él mismo se encontraba explorando el cuerpo del otro con la misma curiosidad. A pesar de ser delgado, Craig tenía cierta complexión musculosa que le hacía pensar que hacia ejercicio a escondidas o algo por el estilo, ya que nunca lo había visto correr por el parque o ejercitarse de verdad durante la clase de educación física.

En un brusco movimiento y con rudeza, Craig aventó al piso a Stan, quien se llevó un buen golpe en la cabeza. El pobre chico soltó un gemido de dolor y estuvo a punto de soltarle una patada en represalia, cuando el otro empezó a acariciarle la entrepierna. El gemido de dolor se convirtió en uno de placer mientras Tucker se colocaba entre sus piernas, acariciándole la entrepierna con la mano izquierda y con la mano derecha subiendo la chamarra y playera que le estorbaban para dejar el abdomen expuesto, el cual mordisqueó sin nada de delicadeza.

Stan jadeó. La brusquedad de Craig lo estaban excitando muchísimo; sus manos temblorosas trataban de desabotonar el pantalón que mantenía presa su erección, pero sus movimientos eran torpes e inútiles.

-Aquí no- susurró Craig mientras se quitaba de encima de Stan y lo ayudaba a ponerse de pie. Entre empujones, besos agitados y tropezones, llegaron a la habitación del chico.

Stan se quitó la chamarra y la playera en un instante, al igual que Tucker, pero cuando se tuvo que quitar el pantalón se dio cuenta que no estaba seguro de qué carajos haría después. ¿Tendrían sexo? ¿Una simple felación o "trabajo manual"? No tuvo tiempo de preguntarle a Craig qué pasaría porque el chico continuó con su ataque hacia su entrepierna y su piel. Stan prácticamente fue tacleado hacia la cama, arqueando toda la espalda ante la avalancha de sensaciones que su cuerpo estaba experimentando, facilitando que Craig besara y mordisqueara sus pezones.

No es que fuera la primera vez que alguien lo masturbaba; Wendy lo había hecho incontables veces antes, pero la fricción causada por la rudeza de las manos de Craig sobre su miembro lo estaban volviendo loco. Mientras jadeaba y gemía sonoramente, su pelvis se balanceaba de atrás hacia delante, acompañando con ligeras embestidas los movimientos de la mano del otro. Se enfadó al pensar que no se había quitado toda la ropa y que seguramente la sensación seria mil veces mejor si sus jeans de mezclilla no estuvieran en el camino.

De repente Tucker se detuvo y Stan gruñó en señal de protesta, logrando que Craig soltara una risita.

-Parece que tienes mucha prisa- se burló, limpiándose con el dorso de la mano un poco de saliva que tenía en el mentón. El otro se sonrojó por el enfado.

-Cállate, idiota- farfulló mientras se incorporaba un poco para alcanzar sus labios y besarlo. Sus manos buscaron el pantalón del otro chico y lo desabrocharon, bajando la prenda solo lo suficiente para poder liberar su pene. Craig jadeó ante el contacto e hizo acto reflejo con Stan. Unos segundos después, ambos falos se encontraban liberados y acariciándose.

Ambos gimieron por el contacto entre el beso. Al tomar una nueva bocanada de aire, Stan comprobó que Craig estaba igual de emocionado que él, ya que ambos miembros tenían grosor y erección parecidos. Soltando una risita, se deshizo de sus pantalones por completo, al encontrarlos demasiado engorrosos. Ya no le importaba que pasaría después, solo quería tener su orgasmo porque su cuerpo lo exigía. Craig también se quitó los pantalones y se acomodó entre las piernas de Stan, aprisionando ambos miembros dentro del abrazo que se dieron para seguir besándose.

La cama crujió por el peso y ambos se rieron ante la bochornosa situación. De repente, hubo un momento de calma donde no hicieron nada más que mirarse en silencio. A Craig le pareció que Stan era muy bonito, a pesar de ser un imbécil en todos los aspectos de su vida. Sus manos recorrieron con delicadeza sus rasgos faciales y se encontró besando con ternura sus mejillas antes de darse cuenta de lo que hacía. Stan suspiró ante el gesto y también lo besó tiernamente en la comisura de los labios. Era la parte de la exploración que se habían saltado por pasar a la acción desde el principio.

Un segundo después, y un poco incómodo por la momentánea sesión de ternura, Stan restregó su pelvis en la cadera del otro, recordándole que necesitaban terminar. Craig lo besó una vez más. Sin penetrarlo, comenzó a embestirlo; logrando que ambos falos se acariciaran dentro de la fricción de sus cuerpos. Stan jadeó y se unió al vaivén de caderas, gruñendo maldiciones al oído de Tucker y susurrando que se sentía jodidamente bien. Ambos seguían atrapados dentro del asfixiante abrazo y él solo podía arañar la espalda del chico para mostrarle lo mucho que estaba disfrutando la situación.

Craig volvió a besarlo mientras lo soltaba del abrazo y una de sus manos se dirigía donde estaban ambos miembros; Stan lo mordió en el cuello cuando sintió que lo masturbaba con rudeza. De nuevo, no le molestaba en absoluto la falta de delicadeza sino que lo encontraba fascinante. Craig gimió de dolor ante el mordisco y le hizo lo mismo al otro en represalia, con más fuerza. Stan soltó un gemido mezclado de placer y dolor, apretando más sus mandíbulas en la piel del otro. Sabía que estaba a punto de terminar, así que enterró sus uñas en los omóplatos del otro mientras eyaculaba entre ambos y suspiraba el nombre de su compañero. Liberó a Craig de la mordida que lo tenía sujeto y dejo caerse sobre el colchón.

El otro chico todavía no terminaba; acomodó sus manos entre la cabeza de Stan para tener mayor impulso y siguió embistiéndolo mientras jadeaba con su voz ronca. Marsh volvió a incorporarse sobre sus codos para besarlo y con un poco de timidez tocó su pene. La respiración de Craig se detuvo momentáneamente por la sorpresa y jadeó complacido. Stan empezó a masturbarlo, primero lentamente y después ganando la confianza suficiente para estrujar el miembro con la misma rudeza con la que el mismo había sido tratado. Craig lo besó en la boca con violencia mientras eyaculaba sobre sus manos y abdomen.

Stan jadeó cuando Craig volvió a tumbársele encima, esta vez para descansar después de toda la acción. Sus respiraciones agitadas se fueron normalizando poco a poco y cuando el menor de los Marsh quiso preguntarle a su compañero "¿Y ahora qué?" lo escuchó roncar sonoramente. Se enfadó y lo quiso patear en ese instante; Craig estaba prácticamente encima suyo, aplastándolo parcialmente. Como sus intentos de liberarse eran inútiles, suspiró y trató de dormir un poco, sintiéndose pegajoso y sin pensar un segundo en Kyle.

Eso vino después.

Cuando despertó en la madrugada, Stan sintió una terrible opresión en el pecho. Por un momento pensó que Craig seguía aplastándolo y le impedía respirar, pero el chico dormía a su lado, dándole la espalda. Entonces se acordó de como Kyle le había arrancado y machacado el corazón al decirle que le gustaba Cartman. Jadeó adolorido y sintió unas terribles ganas de echarse a llorar, haciéndolo un par de segundos después. Las lágrimas resbalaron calientes por sus mejillas y un hipido escapó de sus labios.

-No me jodas-pensó, apretando los labios con fuerza para evitar sollozar- No llores como niña al lado del jodido Craig Tucker.

Pero no pudo. Como el maldito-sentimentalista-necesitado-de-amor que era, se volteó y acurrucó en la espalda de Craig, hundiendo su cara en ella y abrazándolo con fuerza, tratando de no hacer mucho ruido para no despertarlo con sus sollozos. Lo que ignoraba es que Craig ni siquiera estaba dormido. Con el entrecejo fruncido y maldiciendo a imbécil de Kyle, trataba de ignorar el llanto de Stan mientras sentía como temblaba acurrucado en su espalda.

-Deberías soltarle un puñetazo en la cara cuando lo veas- le dijo Craig en la mañana, cuando iban a la escuela. Stan tenía los ojos un poco irritados por haber llorado.

-Por supuesto que no- gruñó, tallándose los ojos y empeorando la irritación. Caminaron en silencio un par de cuadras hasta que Stan volvió a hablar.

-¿Lo de anoche no significó nada, verdad?- preguntó, avergonzado. Se sobó la nuca con incomodidad, haciendo una mueca. La pregunta le calaba en las entrañas y necesitaba saber la respuesta para evitar terribles contratiempos después. Él seguía acostándose con Wendy de vez en cuando y lo hacía solo como diversión.

Craig asintió, frunciendo el entrecejo.

-No significó nada- contestó, sintiéndose un poco molesto- Pero eso no quita que seas un imbécil...- agregó, enseñándole el dedo medio.

Stan estaba a punto de contestarle cuando llegó Kenny a interrumpirlos, dando enterrado el tema hasta nuevo aviso.


Tercera parte: Donde Craig cae en crisis

Craig era la única persona que soportaba a Stan en su estado de cínico de mierda; por la sencilla razón de que el también lo era, en una versión diferente.

El aceptó desde un principio que todo a su alrededor era una cagada, aunque no llegaba al grado de paranoia de ver mierdas hablando y caminando por la calle. Solo ignoraba a todo mundo, incluido a Stan. Y como lo ignoraba, no se enfadaba como todos los demás que no podían soportar el pésimo humor del chico.

Stan podía pasar horas quejándose de lo amarga que era la vida, de como todos estaban en su contra, y de como Kyle era el estúpido más grande de la tierra. Craig podía escucharlo sin cambiar su estado de ánimo en lo más mínimo. Y eso le agradaba a Stan. Al menos Craig no huía como Kenny, quien había puesto tierra de por medio por no poder aguantarlo, aunque todavía se hablaban. Cuando Marsh se cansaba de escupir veneno fuera del horario escolar, hacían algo de provecho, que básicamente era jugar videojuegos.

Craig le pateaba el culo en Call of Duty y él, por más que trataba, no podía vencerlo. Y lo que más le desesperaba del otro es que no cambiaba su expresión neutral, como si le diera igual y no sintiera ni una pizca de adrenalina cuando lo vencía.

Las únicas veces que Stan lograba hacerle cambiar de expresión era cuando le decía cosas como "¿Lo hacemos?" cuando menos se lo esperaba. Por lo general cuando estaban solos.

-No seas idiota, quedamos en ya no hacer eso de nuevo- respondía Craig, dando un respingo mientras se enfadaba y enrojecía levemente; como si estuviera prohibido hablar del tema.

-Nunca quedamos en eso; habíamos dicho que no había significado nada- corregía el otro, mientras se regodeaba interiormente con su logro. Y eso era verdad: desde que Kenny los había interrumpido, nunca habían vuelto a sacar el tema a relucir. Craig le enseñó el dedo medio y él rió- Solo era una broma, no tienes que tomártelo enserio-

-Pues qué torcido sentido del humor tienes, Marsh- contesto Tucker, enfurruñado.

Lo que no sabía Stan es que estaba jugado con fuego. El terrible descaro que tenían sus "bromas" prendía a Craig de un modo silenciosamente obsceno. La experiencia que habían tenido le había gustado muchísimo, tanto que no se atrevía a admitirlo por la vergüenza. Sin embargo, sabía que no se repetiría ya que estaba bastante claro que Stan babeaba por Kyle, y cada vez que pensaba en eso, su creencia de que Marsh era el menos pendejo de su ex-grupo se hacía muy débil.

Stan le tenía tanta confianza que inclusive tomaba whisky en su presencia, a veces, cuando se quedaban jugando videojuegos hasta muy entrada la noche en la casa de Craig. Siempre se pasaba de tragos y el otro chico tenía que aguantar sus fases de borracho violento y amoroso. Tucker lo acompañaba fumando, pero sin tomar una gota del licor corriente que el otro bebía como si fuera agua. En esas ocasiones llegaban a besarse, aunque a Craig le daba nauseas el sabor del whisky barato que Stan tomaba, por la horrible mezcla de sabor que se formaba con el cigarro que él había fumado. Marsh siempre se acomodaba en su regazo, abrazándolo con tanta vehemencia y desesperación que le inspiraba ternura. Cuando el chico ebrio caía dormido, era donde se vengaba. Lo dejaba tirado en el piso de la habitación en una posición tan incómoda que al día siguiente le dolían todos los huesos al pobre, cosa que lo hacía quejarse aún más y lloriquear. Y Craig era el que tenía que consolarlo.

Los encontronazos entre Stan y Kyle enfadaban de sobremanera a Craig. Dado que el pelirrojo solo se dedicaba a dirigir miradas de odio, sentía la terrible necesidad de soltarle un puñetazo en la cara para darle una verdadera razón de verlos con enfado, dado que carecían por completo de sentido. Y Stan seguía en su lista, ya que no hacía nada más que poner una cara de idiota dolido.

-Pareces imbécil, Marsh- gruñía, cuando se lo llevaba a rastras lejos del pelirrojo. El otro no hacía más que asentir y dejarse hacer.

La pasividad de Stanley era irritante, pero le enfadaba más la petulancia de Kyle. Todo debía girar en torno al idiota pelirrojo, todos los problemas solo los podía tener él, todos tenían que atender sus caprichos. Odiaba tener que encontrárselo en los lugares más imprevistos y tener que actuar como un intermediario entre él y Stan.

-¿Por qué estás todo el tiempo con Stan? Pensé que no eran amigos, que no había nada entre ustedes, como me lo habías dicho-

El último encuentro a solas con Kyle había sido desastroso. ¿A él que le importaba lo que hacía con Stan? Tenía muchas ganas de restregarle en su pecoso rostro la verdad.

-Yo nunca dije que no había nada entre Stan y yo- respondió, sintiendo regodeo al ver que Kyle reaccionaba entornando los ojos con odio y temblando de rabia- No has hablado con él ¿verdad?- agregó, bufando.

-No-

-Te voy a dar un consejo, Kyle; aunque seas un pendejo- habló Craig, sintiendo como la rabia crecía en su estómago, silenciosa y peligrosamente- Stan es como un perro. Es como la versión humana de su jodido perro gay, Sparking.

-Sparky- corrigió automáticamente el otro, con enfado.

-Me da igual su maldito nombre. Como sea, Stan es como su perro. Necesita amor y lo va a buscar en donde sea. Deja de ser tan cerrado y dale un buen "red rocket". Si sabes a lo que me refiero- agregó, alzando ambas cejas picaronamente. Kyle abrió la boca tan desmesuradamente que pensó que la mandíbula se le había caído.

-¡ERES UN JODIDO ENFERMO!- chilló, indignado. Craig soltó una risita apenas audible y lo dejó solo. Pero estaba en lo cierto. Stan estaba con él porque era un necesitado de cariño físico, ya fuera en forma de besos, abrazos o caricias.

Si Kyle quería volver a estar con Stan, tenía que dejar de actuar como un imbécil y tener una pizca de humildad y disculparse. Y el día que eso pasó, no lo podía creer.

Un terrible sentimiento de aprehensión se anidó en su pecho la mañana que Kyle les cerró el paso, a él, Stan y Kenny, para hablar con quien fuera su mejor amigo. Mientras Kenny trató de llevárselo a rastras tuvo tantas ganas de quedarse ahí para impedir la reconciliación, que se sintió enfermo. Actuar como un novio desquiciado por los celos estaba tan fuera de lugar que se fue de ahí, incapaz de soportar lo que era inevitable.

Desde entonces, Kyle y Stan volvieron a ser amigos y él fue excluido de nuevo al papel de "Idiota con el que me llevo más o menos bien". Pero no quería estar así. Le tomó un tiempo darse cuenta, tal como había pasado con Red, que se había enamorado de Stan.

Un día que no podía dormir, cerca de las dos de la madrugada, lo notó.

Estaba acostado en su cama cuando tan solo de pensar que Stan prefería estar con el pelirrojo en vez de estar a su lado le dificultó respirar. Quería que todo fuera mentira, que el azabache apareciera en su puerta, tal como había pasado esa vez, pidiendo por él. Se cubrió la cara con ambas manos, con fuerza, ahogando un grito que quería escapar de su garganta.


¡AAAAAAHHHHH! –insertar grito fangirl-

¡Hora de confesiones! Llama a tus amigos, vamos a decir unas cuantas verdades.

Este es el capítulo más largo que he escrito nunca para un fanfic ¡Y fue hecho, en su mayoría, durante una travesía en Argentina! Pase ahogándome literalmente en fanfics Cran en todos los lugares que podía robarme alguna señal de Wi-fi. Reí, lloré y fui feliz.

¡Sí, incluí CraigxStan! Lo lamentó por los que esperaban Creek *se pone a cantar trololo*

Cuando estaba escribiendo esta historia, hace ya casi un año atrás, tenía bien claro que habrían tres parejas: Bunny, Cartyle y Cran (De hecho ¿Creo que lo mencioné por el capitulo dos…?) pero el desarrollo era bastante estúpido. Básicamente Craig le pagaba a Cartman para separar a Stan de Kyle y así quedarse con el azabache, pero era un comportamiento tan OoC que no me convencía (Y esta razón es doblemente tonta por que los personajes están plasmados bastante OoC en realidad XDDDDD) así que lo modifiqué a Bunny, Style, Candy y Creek.

SI, IBA A HABER CREEK.

En el capitulo donde corren muchas vueltas, el beso Style, puse ligerísimas insinuaciones de esa pareja que creo nadie notó. Al final, el Creek iba a tener un punto fundamental para la culminación del Bunny. En la planeación de este capítulo, hace mucho tiempo, estaba pensado que Craig sería rechazado por Tweek pero…

Lo inevitable sucedió.

Hay fan arts Creek bellos que conmueven mi alma pero fuera de eso… la pareja no me llama la atención. Estaría mintiendo si digo que soy fan de la pareja. No me desagrada pero tampoco me gusta. Estoy en una opinión neutra, por decirlo de algún modo. Y por lo regular algo que no me llama la atención suele ser ignorado por el resto de mis días (?) Y el CraigxStan seguía en mi cabeza, deseoso de aparecer. Así que todo fue modificado para que se adecuara a la historia.

¡El CraigxStan necesita amor! Perdonen lo patético del lemmon (?) Hace tanto que no escribo p0rn que seguro di pena XDDD

Pero no significa que sea la pareja definitiva, aún hay oportunidades para el Style. Jo.

¡Gracias por sus comentarios! Esta historia pronto se va a acabar ;_; Espero terminarla en los próximos cinco capítulos, a lo mucho. Lo peor ya pasó.