ENTRE EL JUEGO Y EL AMOR
Por LadyLovelyMoon
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Mizuki e Igarashi
Esta historia se desarrolla en la actualidad.
Capítulo 14
Reencuentro
Era la mañana del lunes cuando Candy llegaba a las instalaciones de la Federación para la junta de cada mes. Una vez que llegó al piso donde se daría la reunión se dirigió rápidamente a los sanitarios.
-Bonita cara que traes- se dijo mientras se miraba al espejo.
El resultado de un domingo desolador estaba reflejado en su rostro, los ojos completamente hinchados de tanto llorar, el desvelo por no dormir y el desanimo estaban presentes. De su bolso sacó unas gotas para los ojos, sabía que en la junta no podría llevar los lentes obscuros.
-Por favor, que no me hagan preguntas-
Candy había decidido pasar de largo por cualquier puesto de revistas en su trayecto a la Federación, no quería mirar los periódicos con la gran noticia de la boda. No quería preguntas y mucho menos escuchar un: "Cómo estás?"
Cuando salió del baño de repente tropezó con alguien, logrando que su bolso y los papeles que llevaba salieran volando por todo el lugar.
-No puede ser, lo que faltaba- dijo la joven en voz alta
-Candy lo siento no te vi venir-
Candy enseguida se relajo, había chocado con su jefe, con Albert.
-Perdóname tu a mi- le dijo mientras comenzaba a recoger su bolso. – Yo tampoco te vi-
Albert: no te preocupes
La tensión en el ambiente se comenzaba a notar
Candy: veo que llegaste a tiempo para la junta – y mientras recogía las hojas del piso pensó: Seguramente tomaste el vuelo de regreso para Estados Unidos a primera hora, estoy segura que fuiste a la dichosa boda.
Albert: bueno al parecer ya están los demás en la sala de juntas, vamos?
Candy: si, está bien.
Mientras Albert daba el saludo y comenzaba con los temas de la junta Candy notó como un cierto resentimiento hacia su jefe estaba comenzando a manifestarse.
-Cómo es posible qué no me hayas dicho nada, qué no me dijeras que ya estaba con alguien más, qué se iba a casar?. Por qué Albert? Creí que éramos amigos, pero supongo que tomaste partido y debes de estar de su lado. – pensaba la joven.
George: nos escuchaste Candy?
Candy: eh? Qué decían?
Albert se extraño al ver a Candy tan distraída de la junta pero decidió no preguntar, se imaginaba que no estaba pasando por un buen momento.
George: que si tienes todo listo para el informe de tu área que se le dará a la presidencia para el próximo partido de la selección.
Candy: ah claro! Si ya está listo, pero cuando dijeron que será el partido?
George: creo que estas en otro mundo, es este fin de semana Candy, qué no te acuerdas? Eso lo dijimos la semana pasada.
Candy: tienes razón George, perdóname es que no he comido, y sabes que para mí eso es pecado, no carburo con la panza vacía – trato de sonreír pero lo que realmente buscaba era disculparse por su falta de concentración en su trabajo, la verdad es que ella no tenía cabeza para nada.
Albert: bueno pues la sede será en el Toyota Park (estadio ubicado en Bridgeview, Illinois). La concentración con los jugadores empieza el jueves en el hotel de siempre, así que de aquí nos iremos nosotros juntos el día miércoles, por favor sean puntuales, tenemos mucho que preparar y ….
Candy solo veía que Albert movía la boca pero no entendía nada de lo que decía, su mente se había percatado de la ausencia de Flammy.
-Seguramente se debe de haber quedado con la familia después de la boda- pensaba la rubia.
-Candy te piensas quedar ahí todo el día?- dijo George que la sacó de sus pensamientos.
Sus demás compañeros incluido Albert ya no estaban en la sala de juntas, la reunión había terminado y ella seguía perdida en sus pensamientos.
-No claro que no, tengo que ir al depa a preparar todo – dijo levantándose y sonriéndole a George.
George: No se te olvide, el miércoles a las 10 salimos rumbo a Bridgeview, espero que después del partido del domingo me presentes a la Srta. Pony y a los demás.
Candy: eh? Claro George así será- dijo mientras se alejaba rápidamente.
-Por qué habiendo tanto estadio en este país tenían que escoger ese? Decía mientras salía de la federación y comenzaba a caminar rumbo a su departamento.
-Ahora tendré que ver a la Srta. Pony, a Tom, a Jimmy y sobre todo a Annie que seguramente me hará preguntas, bueno, si no es que todos lo hacen al mismo tiempo, yo tanto que he intentado estar alejada y ahora tengo que ir allá y por lo tanto tendré que visitarlos- pensaba la rubia mientras que caminaba por las calles de Chicago.
De repente comenzó una fuerte lluvia
-Bueno pero que fea suerte tengo últimamente- dijo mientras comenzaba a correr.
El aire que venía con la tormenta le trajo un olor bastante familiar a la joven, lo que hizo que se quedará inmóvil en medio de la lluvia a escasas dos cuadras del edificio de su departamento.
-Ese olor- dijo mientras miraba a todos lados- ese olor es de…- seguía volteando en diferentes direcciones pero por la lluvia no había nadie en la calle, solo ella. Los recuerdos que había intentado dejar guardados volvieron a la luz con ese olor, sin darse cuenta cerró sus ojos y su mente voló a esos días de la concentración para el mundial, a esos días felices en compañía de…
En ese momento un carro pasó rápidamente sobre un charco y la empapó más de lo que ya estaba pero logrando traerla a la realidad nuevamente.
-Pero qué te pasa niña tonta- se dijo mientras reaccionaba poco a poco. Estas alucinando, él no está aquí, seguramente alguien que está por aquí trae su loción pero eso es todo- y nuevamente inicio su camino hacia su departamento.
-Señorita Candy, pero mire nada más como viene- dijo Daniel, el guardia de seguridad de la recepción del edificio.
-Lo sé Daniel, me agarró la lluvia a medio camino- le contestó mientras se dirigía hacia el elevador.
-Tome un buen baño caliente- le dijo regresando a la puerta del edificio.
Gracias, eso haré- le contestó la rubia mientras las puertas del elevador se a abrían, apretó el número cuatro y justo cuando las puertas estaban cerrándose alcanzó a escuchar a Daniel bastante alterado.
-Óigame usted no puede entrar así como así, a quién viene a ver?-
En ese fracción de segundo Candy se agachó para recoger las llaves que se le acababan de resbalar de las manos por lo mojada que estaba, lo que hizo que no viera los jalones que Daniel tenía con una persona que se acercaba como alma que lleva el diablo al elevador, pero inmediatamente las puertas se cerraron.
-Quítame las manos de encima-
Daniel: mi trabajo es cuidar la entrada a este edificio, quién es usted y que quiere?
El joven se quitó la gorra y los lentes obscuros que llevaba dejando su rostro completamente al descubierto.
Daniel: es usted? Dijo extrañado pero exaltado al mismo tiempo.
No hubo necesidad de explicaciones, el guardia comprendió todo.
-Tú me vas ayudar- le dijo el joven a Daniel mientras lo tomaba de la camisa de su uniforme de portero y picaba el botón del elevador.
Mientras tanto Candy ya había entrado a su departamento, había sacado todas las cosas de su bolsa para ver si se había mojado, se dirigió al baño de su cuarto, se quito su ropa mojada y se disponía abrir la llave del agua de la tina cuando escuchó que llamaban a su puerta.
-Genial- pensó mientras tomaba una toalla y se fue a ver quien la interrumpía para tomar su baño caliente.
Se acercó a la mirilla de la puerta y ahí estaba Daniel, con una sonrisa algo poco común en él. Extrañada que el portero no la llamará por el intercomunicador preguntó en voz alta
-Qué pasa Daniel?-
De momento vio que el joven tragaba saliva, se veía bastante nervioso- todo bien Daniel?- volvió a preguntar Candy
-Este….. si, si señorita Candy, lo que pasa es que se me olvido entregarle un paquete que le dejaron en recepción- dijo por fin
Candy más tranquila, se amarró la toalla en el torso, quitó el cerrojo de la puerta y abrió la puerta con una amplia sonrisa.
Como si fuera en cámara lenta, Daniel solo dijo –lo siento señorita- antes de ser empujado hacia el pasillo, una persona se metió al departamento tomándola de la mano, azotando la puerta tras ellos para luego soltarla y una estela de un olor cruzó por la nariz de Candy.
Los sentidos de Candy se dispararon, que había pasado? Ese olor, esa persona que se había metido así a su departamento, era..
La rubia había reaccionado, el peor de sus miedos se estaba volviendo realidad, -qué estaba haciendo aquí, a qué había venido?- Pensaba y rápidamente se dio la vuelta corrió hacia la puerta y la abrió, pero en ese mismo momento y de reojo vio como un brazo azotaba de nueva cuenta la puerta, la joven se quedó inmóvil, estaba justo detrás de ella, embriagándola con ese olor que meses atrás la volvía loca.
-Tú no vas a ninguna parte entendiste?- dijo por fin esa voz rompiendo el silencio.
Candy abrió los ojos, al escuchar la voz de Terry –que no se supone que debería estar en su luna de miel? Pensó la joven y sin más se giró y con un brazo hizo a un lado al delantero sin dirigirle la mirada.
-Bonitas formas de llamar a la puerta- le dijo sarcásticamente mientras se dirigía a la sala.
Terry trato de controlarse ante el comentario de la joven – empezamos- pensó mientras ponía cerrojo a la puerta e iba a su encuentro. Llegó a la sala y sin más se tumbo en unos de los sillones.
-Quieres hacer el favor de levantarte, estas empapado, me arruinaras el sillón- le dijo aún sin verlo a los ojos.
-Estoy bastante cansado de andar por las calles de Chicago, no he dormido y además es un simple sillón- le contesto el joven secamente
-Quién te manda a andar caminando en plena lluvia- le dijo mientras se dirigía hacia su cuarto. Candy se dio cuenta que estaba en toalla frente a él, el rubor se estaba manifestando y no quería ser descubierta. Llego a su cuarto, cerró la puerta detrás de ella, y rápidamente se puso unos pants y trato de secarse un poco el cabello. Tomó aire, sabía que él estaba ahí, y ella tenía que seguir con la actitud de indiferencia, después de todo ella había sido la que había dejado en claro que no lo amaba –Se fuerte Candy- se dijo e inmediatamente abrió la puerta.
-Me lo dices tú, que estas igual o más empapada que yo?- Terry estaba ahí parado, esperándola, la joven no puedo evitar dar un pequeño brinco, la había sorprendido.
La media sonrisa de Terry estaba dibujada en su rostro, por más que la miraba no lograba hacer contacto visual, lo estaba evitando.
-En el baño hay toallas por si gustas- le contestó Candy mientras lo quitaba de su camino, se fue de nueva cuenta a la sala.
Terry entró al cuarto de Candy, lo recorrió con la mirada, la cual se detuvo en la mesita de noche…
-Puedo saber a qué has venido?- grito Candy desde la sala, haciendo que el joven reaccionara y fuera al baño, tomo una toalla, se secó la cara y sin más se quito la playera, la colgó en el cancel de la bañera y comenzó a secarse el cabello y el torso. De nueva cuenta salió al encuentro de Candy pero esta vez completamente serio, esa pregunta le había recordado su motivo, su enojo y las ganas enormes de hacerle ver que había sido descubierta.
En cuanto Terry se sentó en un sillón Candy se puso de pie y se dirigió hacia la cocina, –no me aguantas la mirada, sabes tú error, no puedes mirarme a la cara- pensó el joven mientras apretaba los puños. Por su parte Candy estaba aterrorizada detrás de la puerta de la cocina –Y por qué no? Quitarse la camisa- pensó nerviosa y completamente ruborizada. A qué viniste Terry, por qué estás aquí? Pensaba esta vez algo nostálgica.
-Te hice una pregunta Terry- dijo desde su escondite la rubia.
-Y yo estoy esperando a que vengas a sentarte para hablar, o qué voy estar hablándole a un pared?- le contestó
Candy: podrías por lo menos ponerte tu playera?
Terry sonrió – con que te incomoda verme así? Por qué será? Pensó sarcásticamente el joven. –Lo siento pero está completamente empapada y no tengo otra aquí conmigo.
Rápidamente Candy salió de la cocina, fue a su cuarto, tardo unos segundos más y regresó a la sala sentándose justo enfrente de él, no sin antes aventarle una sudadera en las piernas.
-Ese no es problema- le dijo aún sin mirarlo a los ojos, su atención estaba centrada en una revista.
Terry sonrió, tomo la sudadera, se la acomodo y sin previo aviso tomó a Candy de las manos y la levantó.
-Puedes dejar de evitarme y poner atención, si he venido aquí desde lejos es para hablar contigo, si sigues con esa actitud de esquivarme, incluso con la mirada… – sin más tomó con una de sus manos la barbilla de Candy y la miro fijamente.
Ahí estaban eses ojos verde esmeralda que tanto había amado, pero algo lo saco de sus pensamientos, un extraño temblor en el cuerpo de Candy se estaba manifestando sin que la joven pudiera hacer algo al respecto.
-Suéltame Terry- le grito la joven tratando de sonar convincente y volteando el rostro para dejar de ver los ojos de Terry.
Terry la soltó pero al mismo tiempo le arrebató la revista de la mano, dejándola en la barra de la cocina. Candy se sentó y Terry no dejaba de observarla, de analizar su comportamiento. Se sentó de nueva cuenta justo enfrente de ella.
Terry: bueno pues te estoy esperando Candy
Candy extrañaba y nerviosa trataba de entender lo que acababa de escuchar
Candy: qué dices?
Terry: si, es que acaso no tienes algo que decirme? Por eso vine
Candy aún confundida: decirte? Pero de qué estás hablando?
Terry: creo que lo dije bastante claro, vamos, tú tienes algo que decirme
Candy comenzaba a irritarse, de qué estaba hablando? Había venido a restregarle lo de su boda, o por qué diablos estaba en su departamento atormentándola con su presencia.
Candy: pues si tienes razón, ya que estas aquí de una vez pues te aviso que el jueves empieza la concentración, no creo que tarden mucho en comunicarse contigo los de la Federación, el partido es el domingo.
Terry: eso ya lo sabía además eso no es lo que tienes que decirme.
Candy estaba cansada del juego de Terry, por que no iba de una vez al grano.
Candy: ok, entonces lo que estas esperando a que te diga es: "Felicitaciones por tu boda"?
Terry sonrió y sin más le dijo: en un principio pensé que eso me lo dirías el jueves cuando se supone que tu y yo nos viéramos por primera vez después del mundial en la concentración pero afortunadamente para mi, hubo cambio de planes, gracias de todas maneras.
Candy resopló hacia su frente, de verdad que no entendía nada, que quería decir con eso? Realmente esperaba sus felicitaciones? Quizás no le había dando la entonación correcta al sarcasmo de felicitarlo, pero no seguiría con ese tema, le dolía y mucho, su fin de semana se volvió un infierno con la noticia y ahora lo tenía enfrente y si seguía con el tema de su boda sus celos se saldrían de control y eso no le convenía.
Candy: ok lo que tu digas, pero sigo sin entender, creo que deje bien claro en Alemania que tu y yo ya no teníamos nada de qué hablar al menos por mi parte. Así que si tu estas aquí es porque el que tiene algo que decir eres tú, soy toda oídos.
Terry ya no aguantaba más la actitud de Candy, y menos que siguiera con la farsa de todo lo que había pasado en esos últimos días de concentración. Sin más se levanto y empezó a aplaudir.
Terry: bravo! Decía mientras aplaudía- increíble actuación Srta. Candy, mis respetos, quizás me trague la anterior pero esta vez no te saldrá el juego. No vas a jugar conmigo nunca más, te queda claro?
Candy por instinto se tensó, a qué se refería? Acaso sabía lo del plan para hacer que se fuera a Europa? Simplemente no le salían las palabras, no estaba segura, a eso se estaba refiriendo Terry?
Al ver que la joven se quedaba con la boca abierta, Terry decidió seguir y decirle el motivo de su visita. Camino hacia el ventanal donde se veía la ciudad de Chicago, tomó en su mano una de las cortinas del departamento, la apretó y comenzó hablar.
Terry: Sabes? Alguien alguna vez me dijo que solía confiar muy rápido en las personas, yo nunca lo acepté pero ahora le doy la razón. Acaso creíste que nunca me enteraría? Qué una farsa así podría durar mucho tiempo?
En ese momento Candy confirmó su sospecha, él lo sabía, sabía que lo había engañado, pero cómo era eso posible, sus nervios la traicionaron y sin darse cuenta el nombre de Stear salió de sus labios.
Terry apretó aún más el puño logrando que la cortina comenzara a ceder.
Terry: bingo! Así es Candy, Stear, ahora me vas a decir que no tienes nada qué decirme?
Candy no podía ni hablar, no podía dar crédito a lo que estaba sucediendo.
-Sorprendida? Seguramente debes de estar pensando que Stear te traicionó al contarme lo que sucedió ese día, pero no te preocupes, la traición no fue para ti sino para mi, ustedes dos me traicionaron con todo ese absurdo plan.
Candy apenas comenzaba a digerir lo primero cuando el joven siguió hablando al ver el silencio de la rubia. Pero esta vez soltó la cortina y se le paro enfrente, la tomo de un brazo y la levantó, logrando quedar completamente pegados. La agitación de Candy era evidente, el temblor involuntario seguía ahí, los ojos de Terry reflejaban odio, coraje y mucha tristeza.
Terry: te sigo esperando Candy, qué tienes que decirme? Le exigía mientras buscaba la mirada de la joven que a toda costa luchaba por soltarse del agarre del delantero.
-Basta, Terry, suéltame, me haces daño- no dejaba de decir Candy
Terry: lo sé todo, sin querer, sin buscarlo escuché cuando Stear les decía a Archie, Annie y Patty que ya no podía más con su secreto. Por qué metiste a Stear en todo esto?
Candy: he dicho que me sueltes-dijo desafiante
Terry: y qué si no lo hago? No estás poniendo atención, dímelo Candy, dime que preparaste todo para alejarme de ti, dímelo, porque aun una parte de mi me dice que tu no serías capaz de algo así- el joven apretó más su agarre.
La mano de Candy se estampó en una de las mejillas de Terry, por consecuente el futbolista la soltó y llevó una de sus manos a donde había sido golpeado, el ardor era muy fuerte.
-Vete de mi casa- grito Candy
El futbolista miró como Candy comenzaba a llorar, al mismo tiempo que veía la marca de su mano en el brazo de la joven, la había apretado demasiado fuerte, había dejado que el enojo se apoderara completamente de él.
-He dicho que te vayas, vete Terry no tienes por qué estar aquí, vete con tu esposa!- dijo la joven secándose las lagrimas de su rostro y retomando la postura.
-No me iré hasta que te oiga decir lo que vine a escuchar-
Candy para ocultar lo asustada que se encontraba ante la actitud de Terry, actuó de forma como si estuviera enojada, si él había venido a pelear eso mismo iba a tener.
-Mira Terry, lo hecho esta hecho, no hay marcha atrás así que no entiendo que haces aquí, que diablos quieres escuchar? Si, yo planeé todo y le pedí ayuda a Stear, porque yo no soy lo suficientemente fuerte para cargar a Neil yo sola. Tú más que nadie sabe que eres terco y tenía que hacer algo para cortar de tajo con todo.
-Te estás escuchando?, como puedes hablar de todo eso tan tranquila? Cortaste de tajo nuestra historia, nuestro compromiso? En qué estabas pensando? Por qué lo hiciste? Me hiciste pensar que eras una cualquiera, por qué llegar a ese extremo? Me debes una explicación Candy.
Candy sentía que se moría por dentro, por mas que había intentado dejar ese tema atrás el dolor seguía ahí, pero estaba convencida que fue lo mejor así que no iba a flaquear delante de él. Ahora estaba casado, no podría meterse en un matrimonio, no podía gritarle que lo amaba, no debía.
-Porque era lo mejor- le grito al futbolista
-Lo mejor para quién? Para mí? Montar todo ese teatrito para lograr que me fuera de tu vida, era lo mejor para mí? Acaso se te olvida que prometimos confiar el uno en el otro, por qué no acudiste a mi cuando te enteraste de la propuesta para irme a España?
-Y por qué tu no comentaste nada? Porque ya habías tomado la decisión de no ir, de echar tú sueño por la borda o me equivoco? Yo no lo iba a permitir por ningún motivo y menos ahora que veo lo bueno que eres en lo que haces, en lo bien que te ha ido allá, lo que has alcanzado en tan poco tiempo!
A Terry se le dibujo por un momento la sonrisa en el rostro al saber que Candy seguía su carrera tan de cerca. Pero inmediatamente el enojo le volvió.
Candy: además no sé cómo vienes aquí a reclamarme si tu ya seguiste con tu vida- dijo mientras se dirigía de nueva cuenta a la cocina, no aguantaba tenerlo de frente y mucho menos al verlo tan fuera de sí.
Terry la siguió, le ponía de malas ver que lo evadía
-Tarzan Pecosa esta celosa? Dijo llegando a la cocina
Candy se paró en seco, hace tanto tiempo que no oía ese apodo, sintió un vuelco en el corazón, quería enojarse como antes y gritarle que no la llamará así, pero la imagen de Susana le vino a la mente.
-Celos? Por favor Terry, como voy a sentir celos si lo nuestro ya se termino hace tiempo- le contesto mientras intentaba salir de la cocina pero el joven se lo impidió plantándose enfrente de ella.
-No te creo, y deja de andar de aquí para allá, estas nerviosa?-
Candy: pues si no me crees, ese ya no es mi problema. Realmente no entiendo qué haces aquí, ya me reclamaste, qué más quieres? Déjame tranquila ya por favor, vete, regresa a la vida que has empezado.
Terry un poco más calmado le preguntó –no crees que haya alguna posibilidad aquí?-
Candy abrió los ojos de par en par, ahora sí que no entendía nada, hace apenas unos minutos era un ogro y ahora tenía delante a ese Terry que sólo ella conocía perfectamente. A qué se refería con eso?
Terry: en el instante que me enteré de que todo había sido una farsa, no te niego que sentí una rabia inmensa, pero viéndote me doy cuenta que en ti no puede existir malicia alguna. Si lo hiciste fue porque querías lo mejor para mi, aunque sabes perfectamente que te equivocaste!
Candy: pues no parece que me haya equivocado, que rápido se te olvido todo, en tres meses Terry? De verdad? en tan solo tres meses encontraste a la mujer de tu vida como para casarte?
Terry no sabía que contestar, su boda había sido completamente una farsa para él, un acto de rebeldía que comprendía que le iba a salir bastante caro. Quizás Candy había puesto distancia entre ellos, pero él la había hecho más grande con su boda.
Candy: vete con ella Terry, créeme que lo que hayas venido a buscar aquí no cambia las cosas, ahora estas lejos, estas casado, cada uno sigue con su vida. Tal vez yo no escogí la mejor forma de convencerte que siguieras tu sueño, y te ofrezco una disculpa – las lágrimas comenzaban a salir del rostro de la joven- si te lastimé pero es que eres tan terco que no me dejaste muchas opciones.-
Terry: en eso tienes razón, soy demasiado terco pero déjame decirte que si encontré lo que vine a buscar, tú me sigues queriendo.
Candy: de qué estás hablando?
Terry: yo si veo una posibilidad aquí, y como soy tan terco no la voy a dejar pasar.
Candy: yo creo que el cambio de horario te ha afectado, basta Terry, eres un hombre casado. Además qué te hace pensar que te sigo queriendo? Tu también me has lastimado y mucho.
Terry: los dos nos hemos hecho daño pero yo te sigo queriendo Candy
Las piernas de Candy comenzaban a flaquear, estaba demasiada confundida, del enojo paso al amor? O qué era lo que estaba pasando por la mente de Terry? Una parte quería brincar a los brazos de Terry y comérselo a besos, pero la otra parte sentía una desconfianza inmensa hacia el jugador.
Candy: basta Terry, vete ahora mismo de mi casa, si no quieres que empiece a gritar- le dijo mientras lo empujaba para poder salir del encierro en el que la tenía. – Te casaste, vive tu vida y deja vivir. Además yo… -la rubia estaba buscando un pretexto que sonará más convincente- yo ya estoy saliendo con alguien.
Terry: pero si te encanta decirme mentiras verdad? pero por supuesto que no me trago ese cuento. Vamos Candy no seas orgullosa, yo sé que me sigues queriendo, acaso no fue por eso que me dejaste ir en busca de mi sueño?
En ese momento el celular de Terry comenzó a sonar
-Salvada por la campana- pensó Candy
Terry rápidamente sacó el teléfono, Susana lo llamaba, desde que había salido de España no había hablado con ella, solo se molesto en mandarle un recado diciendo que había sido llamado por la Federación en calidad de urgencia.
-No piensas contestar?- dijo Candy sacándolo de sus pensamientos. Seguramente debe de ser tu esposa. Anda, contesta y mejor ya sal de aquí para que puedas tomar la llamada sin remordimientos. –Le grito mientras se dirigía hacia su cuarto
Terry simplemente apagó el celular, no pensaba hablar con Susana en esos momentos. Fue en busca de Candy, ya estaba harto de que lo dejara hablando solo. En cuanto puso un pie en el cuarto pudo ver que Candy estaba marcando un número en el teléfono. Sin más se le abalanzó para arrebatárselo. Como en cámara lenta Candy no lo vio venir, fue sorprendida, perdieron el equilibrio y en un intento para que Candy no se lastimara Terry hizo un giro cayendo al piso en primer lugar, recibiendo a la rubia en sus brazos.
Sus miraras se encontraron, en la de Candy había confusión, -qué diablos había pasado?- pensaba la rubia; mientras que en la Terry se reflejaba un poco de travesura, estaba disfrutando tanto estar de nuevo con ella –por más que intente no puedo enojarme contigo- pensaba el jugador.
-Puedo saber a quién le marcabas?- dijo Terry rompiendo el encanto del momento.
-A Albert- Candy resopló al entender el motivo del por qué se le fue encima, pero estaba como ida, contestaba por instinto pero se encontraba perdida en la sensación de estar nuevamente en los brazos de Terry, sentía que se derretía, esos ojos azules la hechizaban.
En ese momento es escucho una voz que provenía del teléfono inalámbrico que había quedado a escasos centímetros de ellos
-Candy? Estas bien? Qué pasa, que fue ese golpe? Dijo Albert bastante preocupado.
En ese mismo instante Candy quiso ponerse rápidamente en pie y agarrar el teléfono, pero Terry al ver las intensiones simplemente la jalo y rodo sobre si, dejándola a ella contra el piso. Con una mano sostuvo las de Candy y con la otra tomó el teléfono.
-Albert, que gusto escucharte amigo- dijo sin más
Candy: dame ese teléfono Terry
Albert al otro lado de la línea: Terry? Qué estás haciendo ahí? Mejor dicho que haces en América? Que no se supone que..
Terry: cálmense lo dos, Candy no me dejas escuchar a Albert y tu querido amigo haces demasiadas preguntas para poder contestarte.
Candy: Terry Grandschester hazme el favor de quitarte de encima, soltarme y dame ese teléfono.
Albert: qué demonios está pasando ahí?
Terry que comenzaba a reír a carcajadas por la escena le dijo a su amigo: te llamo después vale? E inmediatamente colgó el teléfono.
-Recuerda que cuando te enojas te brincan más las pecas- le dijo a Candy
En ese momento la joven comenzó a desesperarse
-Tú lo quisiste Terry- y sin más Candy levantó una de sus rodillas dándole un golpe en los bajos al jugador quien la soltó inmediatamente gritando por el dolor y cayendo a un costado de la joven.
-Te lo mereces- dijo la rubia incorporándose rápidamente.
-Qué poco sentido del humor tienes- le contesto Terry entre dolor y risas.
Candy: dime qué es lo que tengo que hacer para que te vayas de una buena vez y me dejes tranquila? Ya te dije que estoy con alguien más y no quiero tener problemas, además si alguien más se entera de que estas aquí, se puede armar un escándalo. Piensa bien Terry, estas casado y a mí no me gustaría que me tacharan de algo que no soy.
Terry que se encontraba haciendo sentadillas para bajar el dolor dijo: vaya, ósea que tú ya das por hecho que aquí está pasando algo que puede perjudicar mi matrimonio, esa voz me agrada-
Candy estaba comenzando a frustrarse pero sobre todo a darse cuenta que estaba cayendo en el juego de Terry, no era tan fuerte como creía, pero el simple hecho de tenerlo cerca como antes, la hacía dudar bastante.
-En tus sueños Terry- le dijo mientras se sentaba en la cama
El dolor producido por el golpe ya había pasado así que se sentó junto a ella y se acercó a su oído y le susurró -No te imaginas cuanto te he extrañado y la falta que me has hecho- dijo mientras tomaba una de sus manos
El temblor involuntario del cuerpo de Candy no pasó desapercibido ante el futbolista lo que hizo que su tan conocida sonrisa se dibujara en su rostro y un intenso brillo se reflejara en sus ojos.
-Digamos que por un momento te creo que estas con alguien…-
Candy: y así es- lo interrumpió
Terry: si así fuera entonces dime por qué tu cuerpo reacciona así cada vez que te toco o estoy cerca?
Candy sentía que estaba a punto de ceder y dejar que pasará lo que tuviera que pasar, dejarse llevar. Pero de nueva cuenta la imagen de Susana y la voz de Stear diciendo "estoy en su boda" llegaron a su cabeza haciéndola reaccionar.
-Basta Terry- le gritó mientras se levantaba rápidamente de la cama – Ya te dije que estoy con alguien, que lo quiero, pero sobretodo que lo respeto, cosa que tu deberías aprender hacer.
Terry se irritó, era verdad? no dudaba que muchos se fijarían en ella pero no creía que si todo lo de Neil había sido un engaño hubiera podido sacarlo de su corazón para estar con alguien más.
-Bueno entonces dime, quién es ese al que dices querer tanto?-
Candy se quedó callada y comenzó a ponerse nerviosa, sabía que estaba en problemas, no sabía que contestar así que de nueva cuenta salió rumbo a la sala.
-Otra vez sales huyendo?- comenzó a gritar Terry que antes de seguirla se detuvo en la mesita de noche del cuarto de Candy para tomar algo entre sus manos.
Candy estaba parada frente al ventanal, comiéndose las uñas y pensando que iba a contestar, sabía que Terry venía por ella y no la iba a dejar tranquila hasta que le dijera quien era su supuesto novio.
En ese momento Terry la tomo del brazo y la giro hacia él –Dime quién es él? Porque de algo estoy seguro, sea quien sea, si es que existe, no creo que le gustaría saber que tus pensamientos y tu amor me pertenecen-
Candy: que rayos estás diciendo? Tú que sabes?
Terry sonrió y levantó lo que tenía en la otra mano –lo digo por esto-
Candy abrió los ojos de par en par, Terry había visto la foto que tenía en su mesita de noche, era una fotografía de ellos dos juntos, abrazados, cuando estaban en la concentración y acababan de comprometerse, la misma fotografía que Terry había quemado antes de viajar hacia los Estados Unidos.
-Cómo pudiste olvidar ese detalle- se comenzaba a regañar Candy por dentro
-Con que derecho te pones en ese plan, tu estas casado, o ya se te olvido? Si ando o no con alguien no es de tu incumbencia- dijo Candy pero por más que trato no sonaba convincente, al menos no para Terry.
Terry: y me evades el tema de la fotografía?
Candy: esa foto no significa nada
Terry: y por qué estaba en tu mesa de noche?
Candy: simple adorno… pero qué bueno que me recordaste, quédatela si quieres. Ahora hazme el favor de soltarme y de una buena vez por todas vete de aquí.
Terry: respuesta incorrecta, tú me quieres a mí como yo muero por ti
Candy: eres un sínico, como puedes si quiera mirarme a los ojos, decirme eso cuando traes puesto tu anillo de casado. Yo si respeto a mi novio, ya te lo dije, déjame en paz.
Terry: dime quien fregaos es ese idiota!
Candy: para que quieres saber – dios mío y ahora qué hago?- pensaba la joven
Terry: seguramente quiero saber quién es para tomarme un café con él – dijo sarcásticamente.
Candy: a ti que más te da
Terry: dímelo- de nueva cuenta el joven estaba perdiendo el juicio, los celos lo estaban cegando como aquella vez que la vio en la cama con Neil, comenzaba a jalonear a la pobre rubia.
Sin poder siquiera pensarlo antes de decirlo y al verse entre la espada y la pared a Candy no le quedó remedio que decir: es Albert
Terry se quedó en shock. Candy al ver el efecto decidió continuar, de nueva cuenta iba a mentir pero mil veces prefería eso que ser la causante de romper un matrimonio.
Candy: el estuvo conmigo todo el tiempo y sin que nos diéramos cuenta se dieron las cosas.
En ese momento alguien llamaba a la puerta del departamento.
Terry que seguía sin reaccionar soltó a Candy, su mente trataba de entender las palabras que Candy había dicho, cómo era posible, Albert? Su amigo andaba con la mujer de su vida?
Terry: por eso no fue a mi boda, no podía verme a la cara, ese traidor.
Candy se había escabullido rápidamente a abrir la puerta pero casi se va para atrás al ver quién era al que tenía enfrente.
-Vine a ver qué es lo que está pasando aquí-
Candy intentó cerrar la puerta pero fue demasiado tarde, Terry había escuchado claramente esa voz. De momento Candy sintió que la jalaban y Terry pasó de ella inmediatamente para soltarle un derechazo a Albert quien cayó al suelo del pasillo
Terry: eres el peor de los traidores!
Albert: qué diablos te pasa?
Candy: Terry por favor, contrólate- le dijo agarrándolo para que no se le fuera a golpes
Terry: escúchame bien, me vale sorbete lo que haya entre ustedes Candy me ama a mí, lo entiendes? No la voy a dejar tranquila, por nada del mundo voy a permitir que este contigo, me escuchaste?
Albert no sabía qué era lo que estaba pasando, pero al ver tan alterado a su amigo prefirió guardar silencio.
Terry se volvió y miró a Candy –tienes razón soy demasiado terco, yo voy a recuperarte, tu y yo vamos a estar juntos cueste lo que cueste, viene a buscar algo y ese algo eres tú- y sin más el futbolista se fue.
Candy ayudo a Albert a incorporarse
Albert: me puedes explicar que fue todo eso?
Candy bastante apenada solo le dijo –tienes que ayudarme- mientras lo invitaba a pasar a su departamento.
BUENO CHICAS AQUÍ TERMINA ESTE CAPITULO, BASTANTE INTENSO DIRIA YO!
LES GUSTO? ESPERO SUS COMMENTS
NO SE ME TRAUMEN PERO SI VAMOS A LA MITAD NO TODO SE PUEDE SOLUCIONAR TAN PRONTO NO CREEN?
QUE PASARA CUANDO ESTEN LOS TRES JUNTOS EN LA CONCENTRACION?
QUE HARA SUSANA? BUSCARA A ELISA PARA PEDIRLE AYUDA? DE PLANO SU MARIDO SE FUE CORRIENDO Y NI EL RASTRO LE VIO
ESPERO ACTUALIZAR PRONTO
GRACIAS POR LEER!
