Capítulo 14. Si alguien lee, me gustaría saber qué le parece! Desde ya, gracias.
Luego de una clase de Historia de la Magia particularmente aburrida, Lily, Brianna y Samantha subieron las escaleras charlando animadamente. Las dos muchachas parecían aliviadas de que la pelirroja ya estuviera de buen humor, lo cual no fue una sorpresa. A pesar de tener un carácter fuerte, el mal humor nunca le duraba demasiado a Lily. Una vez en el séptimo piso, las Gryffindor se dirigieron a la Torre Oeste en lugar de a su propia Sala Común, y antes de que pudieran acomodarse para esperar, escucharon la cantarina risa de Rebecca, que salía de la Sala Común de Ravenclaw colgada del brazo de Eli.
"¿Vamos?" preguntó el muchacho ofreciendo su brazo izquierdo a Sam, que rió ante el gesto. Bree los observó alzando las cejas y comentó con una sonrisa:
"Qué galante" El chico, aún con una muchacha en cada brazo, se acercó a ella como si fuera a decirle un secreto y murmuró.
"Es la única manera de mejorar mi reputación. La gente ya se piensa que soy algo anormal" Bree y Sam rieron, mientras que Lily puso los ojos en blanco y Becca le pellizcó el brazo, sonriendo.
"Esa reputación te la has ganado tú solito" dijo "Y mira que es raro que el resto de los Ravenclaw te consideren raro. Después de todo, todos lo somos."
"¿Y de qué clase acaban de salir?" preguntó Eli cambiando de tema luego de sacarle la lengua infantilmente a su amiga.
"Historia" suspiró Brianna alzando los ojos al cielo como si la palabra fuera sinónimo de 'Aburrimiento mortal'.
"Son unas exageradas. Historia es muy interesante" replicó Becca, y todos pusieron los ojos en blanco esta vez. "¡Vamos! Entran a la clase mal predispuestos, eso es lo que pasa,"
"Becca… la materia podría ser interesante, pero el Profesor Binns es simplemente incapaz de dar una clase más dinámica. Es mortalmente aburrido." contestó Lily. Rebecca era probablemente la única alumna en años que disfrutaba la clase del profesor Binns.
"Probablemente era aburrido incluso cuando estaba vivo." acotó Eli riendo.
Cuando llegaron al tercer piso, Eli liberó sus brazos y abrió la puerta del aula de Encantamientos, dejando pasar a sus amigas y cerrando la puerta tras de sí.
"Sigo pensando que debería haber una especie de Sala Común compartida" dijo Lily frunciendo el ceño.
"Por más que a Dumbledore también le gustaría, nunca la harían… Probablemente habría más peleas que otra cosa" contestó Sam sabiamente, encogiéndose de hombros.
"Al menos el profesor Flitwick nos deja usar su aula" dijo Bree "¡Es adorable! Si hasta nos ha dejado almohadones esta vez."
A fines de Segundo Año, cuando el profesor de Encantamientos se había enterado de que los cinco amigos se juntaban en los jardines o la biblioteca a conversar después de clase, les había ofrecido ese aula para los encuentros. "¡No me gustaría que se congelen en invierno!" Había dicho. "Pero debo pedirles que no se queden hasta muy tarde o la Profesora McGonagall me matará"
Rebecca se recostó boca abajo en el suelo sobre uno de los almohadones, y sus amigos se acomodaron a su alrededor. Lily, Sam y Eli sacaron además sus libros y pergaminos, para avanzar un poco con los deberes mientras charlaban. La rubia suspiró con resignación.
"Nerds. Pueden hacer eso cuando vuelvan a la Sala Común" Al final, Sam fue la única que le hizo caso.
"Creo que todos sabemos de qué tenemos que hablar hoy" Anunció Becca mirando sugerentemente a la pelirroja, quien levantó la cabeza de su libro de un respingo.
"¡No me gusta Lupin, y yo no le gusto a él!" Exclamó a la defensiva, provocando las carcajadas de todo el grupo, y sonrojándose al darse cuenta de su error.
"No era eso a lo que me refería, Lils" Aclaró Becca secándose las lágrimas una vez que pudo respirar normalmente otra vez. – Me refería al castigo.
"Ah" dijo Lily, bajando la vista a su libro nuevamente. "No hay mucho que decir de eso."
Rebecca la miró con los párpados entornados.
"¿Podrías empezar por explicarnos cómo pasó? " pidió Eli, tan educadamente que la pelirroja supo que le estaba tomando el pelo y lo fulminó con la mirada. El chico levantó las palmas de las manos, sonriendo. "Sólo pregunto. Nosotros no estuvimos ahí, ¿recuerdas?"
Lily suspiró y dejó la pluma a un lado.
"Ocurrió que Potter y Black hicieron una de sus estupideces, me enojé e hice reventar su caldero. ¿Contentos?" contestó cansinamente.
Sabiendo que no iba a agregar nada más, los Ravenclaw miraron a las otras dos chicas.
"Le metieron la Solución Encogedora por la nariz a Snape" aclaró la muchacha de cabello negro, mientras Bree miraba a Lily con una expresión algo difícil de descifrar. Ninguno dijo nada por un momento; no entendían muy bien a quién se le ocurría arriesgarse a ser castigado por alguien como Snape, pero no iban a reprochárselo.
"Bueno, Lils, no es tan grave. Es Slughorn, te hará clasificar alguna poción o algo." la tranquilizó el chico.
"Ah, pero eso porque no han escuchado la peor parte. El castigo es con Potter y Black" contestó la pelirroja con resignación. "Me harán la vida imposible."
"O, podemos encontrar la manera de que tú lo hagas" dijo Becca, y se pasaron la siguiente hora planeando infinidad de maneras de meterse con los Merodeadores, muchas de las cuales consistían en cortar, teñir o incendiar su cabello. Obviamente, Lily no iba a hacer nada de eso, pero fue divertido. Al menos le serviría de amenaza.
Cuando se hizo la hora de regresar a sus respectivas Salas Comunes, los cinco chicos juntaron y acomodaron todo y se subieron nuevamente al Séptimo Piso.
"Nos vemos mañana." se despidió Bree, saludando con la mano a Eli y Rebecca y volteándose para caminar en la dirección contraria con sus dos amigas.
Al llegar al retrato de la Dama Gorda, no tuvieron tiempo de pronunciar la contraseña, ya que alguien salía del orificio en ese mismo momento.
"¿Qué hay, guapas?" Las saludó Sirius con una sonrisa seductora, pero sólo Brianna sonrió en respuesta. Peter salió tras de él, mirando a Lily con un poco de miedo, y por último atravesaron el orificio del retrato James y Remus, que parecía muy enfermo y apoyaba su brazo sobre los hombros del moreno. El muchacho con anteojos se revolvió el cabello cuando vio a la pelirroja, y luego sonrió con superioridad al notar que ella se aproximaba a él.
"¿Remus, estás bien?" dijo ella, poniendo el dorso de su mano sobre su frente con preocupación. Él le sonrió y asintió con la cabeza.
"¿Quieres que llame a Madame Pomfrey, Lupin?" preguntó Sam con el ceño fruncido. Bree parecía tan preocupada como Lily, y miró a Sirius a los ojos, interrogante.
"No, no, no se preocupen. Estoy bien." Dijo Remus, intentando tranquilizarlas. Sus ojeras oscuras le ensombrecían la mirada, y los huesos de sus pómulos parecían resaltar demasiado. Gotas de sudor eran visibles sobre su pálida piel, y sus ojos miel expresaban cansancio. Sam lo miró con escepticismo, alzando una ceja, haciendo sonreír a James.
"Ya lo tenemos nosotros, no se preocupen" dijo el muchacho de anteojos, guiñando un ojo a Perks. "Lo estamos llevando a la enfermería, probablemente sea sólo una indigestión." Ahora fue el turno de Lily de alzar a una ceja, pero los chicos se pusieron en movimiento antes de que pudieran preguntarles nada más. Mientras entraba a la Sala Común tras sus dos amigas, Brianna se volteó, preocupada, y sus grandes ojos azules se cruzaron con la gris mirada de Sirius, quien le dedicó una sonrisa tranquilizadora antes de volver a voltearse y seguir camino a la enfermería.
...
"Si tenía que escuchar a Binns por cinco minutos màs, saltaba por la ventana" comentó Sirius, tirándose sobre el cómodo sofá rojo oscuro y lanzando la mochila sobre la mesa. Una niña rubia de primero que estaba sentada allí lanzó un agudo chillido, se ruborizó y saltó del sillón, corriendo hacia las escaleras de las habitaciones de las niñas. Su amiga, que estaba sentada en un sillón frente a ella la observó subir y luego miró a Sirius, que miraba las escaleras con una sonrisita en el rostro. Cuando el chico le devolvió la mirada, la pequeña morena se puso como un tomate y se levantó de su lugar con los libros fuertemente apretados contra el pecho. Luego miró a James, que se había sentado junto a su amigo y la miraba con una sonrisa llena de dientes blancos, y con mucho autocontrol se alejó caminando lentamente en la misma dirección que su amiga. Cuando ya no pudieron verla, los chicos la oyeron subir rápidamente, y Remus suspiró, sentándose en el otro sillón. Peter se acomodó en el lugar en el que había estado la morena.
"Genial" dijo el muchacho regordete, mirando a los morenos con admiración.
"Lo somos, Petey" dijo James, sonriendo con suficiencia.
"Vamos a tener que aprender a vivir con ello" comentó Sirius con arrogancia, estirándose en su lugar y poniendo sus manos detrás de su cabeza.
"Guárdense eso para cuando estén en un lugar público" pidió Remus, recostándose sobre el respaldo del sillón. "Ya nos quedó claro. Son unos rompecorazones."
"Vaaamos, Remusín, que tú no tienes chicas porque no quieres" contestó Sirius en tono burlón. El licántropo no pudo evitar sonreír.
"Son imposibles" dijo.
"Pero nos amas" replicó James, haciéndolo reír. El moreno se enderezó los anteojos y observó a su amigo con detenimiento "Te ves mal, Remus."
"¿Hoy es luna llena, verdad?" preguntó Peter
"Baja la voz, Pete." dijo James, aunque la Sala Común estaba prácticamente vacía "En unas horas te llevamos con Madame Pomfrey."
"No necesitan acompañarme, James" contestó Remus con la sombra de una sonrisa en su rostro.
"Cállate, Moony." – replicó Sirius sin mirarlo, observando a dos chicas de quinto que acababan de entrar.
"¿Moony? – preguntó el licántropo con una sonrisa, alzando una ceja. Sirius lo miró con inocencia.
(*N/A Sí, dejé los motes en inglés porque me gustan más. Moony: juego de palabras con Moon, Luna, y con 'moony', distraído, soñador)
"Te llamaré así cada vez que te pongas pesado con eso. Va contigo, eres un soñador sin remedio, y tienes cierta relación enfermiza con la luna. Te atrae prácticamente más que las mujeres..." El moreno tuvo que esquivar un almohadonazo cortesía de Remus.
"Lo que no me atrae es llamar la atención, Sirius. Y a decir verdad, tampoco me atraen chicas como Mulroney o Barker." Contestó el chico de ojos miel "Además, ¿quién querría estar conmigo, si supiera lo que soy? No merecería a nadie."
"¿Y qué tipo de chicas te atrae, Remus?" preguntó James, ignorando el último comentario.
"Para empezar, chicas que piensen. Que se respeten a sí mismas y a los demás, que sean buenas personas. Que sean sinceras, y que tengan una personalidad propia."
"Vamos Remus, que no te está preguntando con quién te quieres casar. Se refiere a una chica para pasar el rato: qué tipo de chicas te atraen; ¿morenas, rubias, pelirrojas?" lo interrumpió Sirius.
"¿Altas, bajas, flacas, curvilíneas?" siguió James. Remus puso los ojos en blanco.
"Entonces, dices que te quieres casar con alguien como Evans, Boot, o alguna de ellas" comentó Sirius. El moreno con anteojos se puso tenso ante este comentario y Remus lo miró con cautela.
"Eso no fue lo que dije, Sirius." dijo, mirando al aludido con las cejas levantadas. "Pero ya que estamos en tema… Mira, James, entendemos que te guste Lily, pero no tienes que ponerte del humor que te pones cuando estás cerca de ella, porque los que la terminamos pagando somos nosotros. Además, no vas a conseguir nada comportándote de la manera en que te comportas. Lily no es como las demás."
"¿De dónde demonios has sacado que me…? – Empezó James, enderezándose en su asiento y fulminando al licántropo con la mirada.
"Ahórratelo, James." Interrumpió Sirius con expresión aburrida "Es obvio. Y te gusta desde primero. No te mientas a ti mismo, amigo." agregó, cuando vio que el moreno abría la boca para protestar "Puede que digas que nunca le prestaste más atención de la normal, y que simplemente es divertido molestarla, pero sabes que no es cierto." James no contestó y cruzó los brazos con el ceño fruncido.
"Durante primero y segundo simplemente te dedicaste a hacerle bromas como a cualquiera, pero sabes muy bien que desde un principio llamó tu atención" siguió Remus lo más delicadamente posible "Y está bien. Pero necesitamos que lo admitas, aunque sea en tu mente, para dejar de malhumorarte sin razón aparente cuando la ves con Snape, o cuando te ignora." El moreno con anteojos se removió en su asiento y miró al muchacho de ojos miel. "Cómo te comportas con ella, ya es otro cantar, y no es de nuestra incumbencia."
"Básicamente, James, te estamos pidiendo que dejes de ser un idiota con nosotros y con cualquiera a tu alrededor cuando la pelirroja aparece." Resumió Sirius. James miró a su amigo a los ojos y terminó por sonreír, recostándose con frustración sobre el sillón.
"Esa pelirroja me va a volver loco" dijo. Remus sonrió, satisfecho, y Peter esbozó una tímida sonrisita. Sirius, en cambio, lo palmeó en el hombro, diciendo:
"Eres un Merodeador, Jamie. En poco tiempo la vas a tener a tus pies."
Luego de un par de horas, Remus decidió que era hora de ir a la enfermería. Estaba muy débil y le dolía todo el cuerpo, y James tuvo que ayudarlo a levantarse del sillón.
"Gracias, James" dijo, mirándolo a los ojos. James le sonrió y guiñó un ojo.
"Gracias a ti, Remus" contestó. Sirius los miró con una fingida expresión de asco.
"Pero qué niñas son. Vámonos, antes de que se les caigan unas lagrimitas."
Respuestas a reviews:
Muchas gracias Naluma por pasarte a leer como siempre!
