XIV. RECUERDOS INDESEADOS
Sophie colgó el teléfono y regresó a la mesa con Seiya.
- ¿Todo está bien? - el joven tomó su mano nuevamente.
- Sí, es solo que había olvidado que hoy tenía una cita con el médico. - Seiya sabía que eso significaba ver a Darien, no podía impedir que sus recuerdos sigan su curso, si estaba empezando a recordar debía continuar, por mucho que la situación actual lo aventajara, pero él estaría siempre junto a ella, sea la decisión que tome después.
- Me gustaría acompañarte
- No te molestes, tienes que asistir a un evento con Yaten y Taiki, no quiero retrasarlos ni nada parecido. Pero aún tienes unos minutos ¿verdad? - ahora era Sophie quien se le acercaba.
- Sophie - nuevamente su mano rosaba sus delicadas mejillas - me gustas mucho, me gustas desde el primer momento que te vi - no podía decirle aún que la amaba y que la había estado esperando por años, pero esperaba que eso sea suficiente por ahora.
- A mí también me gustas, pero yo me iré en un mes de Tokio, no quisiera ilusionarme y luego... - uno de los dedos de Seiya se posó en sus labios.
- Por eso debemos aprovecharlo. ¿quisieras ser mi novia?
- Seiya yo tengo que hacerles un reportaje y mi subjetividades pueden afectar... - nuevamente la calló, pero ahora con un beso, ahora más apasionado, que la hiso olvidar que estaba objetando.
- Está bien, pero será un secreto - no pudo negarse ya que era algo que también deseaba, aunque fuese solo 1 mes.
El tiempo que les restaba lo pasaron en el sofá conversando sobre su vida. Entre risas, abrazos y besos el tiempo se les terminó y Seiya tuvo que irse, dejándola algo temprano en la clínica para que no tomara un taxi. Sophie llevó su laptop para ir avanzando su trabajo, mientras esperaba que fuese mediodía. Darien pasó por la sala de espera cuando la vio. Aún era temprano, pero allí estaba, concentrada en su computadora, le recordaba cuando él era el que se enfocaba y ella solo quería acercarse a él.
- Sophie has venido temprano ¿te sientes bien? - la pelinegra levantó la mirada, vio a Darien y cerró su laptop para no ser descortés.
- Sí, pero me trajeron antes para que no tuviera que tomar un taxi - la muchacha sonrió por recordar a su ahora novio, ese era un secreto que no podía divulgar.
- Ahora tengo un tiempo libre, ¿quisieras acompañarme a la cafetería a tomar un café? - Sophie no sabía si aceptar, pero esas imágenes que vio la vez anterior la llenaron de curiosidad.
- Claro, solo espera - guardó su laptop en su bolso y tomó las muletas. Ambos se sentaron en una de las mesas de la modesta cafetería. Darien tomó un café y Sophie un jugo.
- ¿Sueles tomar café con todos tus pacientes? - esa pregunta lo tomó por sorpresa, sin duda era directa.
- No, pero quería preguntarte por el ataque que sufriste el día del accidente. Esos monstruos que viste emanaban un gas oscuro ¿verdad?
- Sí, y no tenían boca.
- Nunca pregunté como se detuvieron.
- Fue extraño, yo intenté cubrirme con los brazos y una luz emanó, eso los contuvo.
- ¿Y volvieron a su forma humana?
- Sí, ¿cómo sabes todo eso?
- Yo también he visto esos ataques - Sophie se sorprendió que supiera tanto.
- Quisiera darte algo que te podía ayudar.
- Ya tengo gas pimienta, y sinceramente no creo que sirva - Darien rió.
- No es algo para que los ataques, pero sé que te servirá - sacó algo de su bolsillo y le entregó. Era un objeto dorado en forma de estrella, la joven la observó con curiosidad y lo tomó, el objeto se abrió y dejó escapar una tonada lenta y triste, se sintió hipnotizada por esa melodía, la había escuchado antes. De pronto todo se puso borroso y vio varias imágenes en las se veía con el doctor, algunas parecía muy feliz a su lado, mientras lo tomaba del brazo; en otras imágenes lo veía fastidiándola; en un par de ellas se estaba besando; pero fue la última la que la impactó más. Ella estaba con uniforme de escuela y él vestía una chaqueta verde, la joven empezó a gritar su nombre, escondió un examen con una muy mala calificación y se acercó para abrazarlo.
- No me agradan esas demostraciones de afecto - le gritó de forma muy molesta.
- Tienes razón, la gente puede pensar que...
- No es por eso. Serena, la verdad es que ya he dejado de quererte.
- ¿Qué estás diciendo, Darien?
- Que ya terminamos Serena.
Esta última oración remeció en su mente y la hiso volver a la realidad. ¿Serena? ese no era su nombre, ¿por qué continuaba viendo esas imágenes?¿quién era ese hombre que la había hecho sentir como si se le rompiera el corazón, aún con lágrimas en los ojos reaccionó para verse en el piso con Darien abrazándola. La levantó y llevó a su consultorio para revisarla, a lo que ella interrumpió.
- ¿Tú y yo ya nos conocemos? - Darien no pudo disimular la sonrisa en sus labios. Intentó tomar su mano, pero ella la rechazó - contéstame.
- Princesa, soy yo Darien, trata de recordar - se acercó y la besó sin que ella pudiera evitarlo. Pero lo que no vio venir fue cómo ella lo alejó.
- El único que puede besarme es mi novio, no tú - quiso levantarse pero él lo evitó.
- Lo siento, pero necesitas recordar, por favor recuérdame - Darien estaba descontrolado, la palabra novio lo preocupó.
- ¿De qué hablas?, estás loco - Darien evitó que se fuera del consultorio aprovechando su fala de agilidad.
- Sophie, inténtalo, yo soy Endimión y tú Serenity, ambos somos novios.
- Tú sí que estás loco, ahora déjame pasar o empezaré a gritar, y no creas que no iré a la policía a acusarte por acoso - Darien no tuvo más opción que dejarla pasar.
Sophie estaba realmente confundida, esas imágenes la dejaron con un sinsabor y un rencor hacia ese hombre, no es que no le agradara, había sido muy atento, además sabía qué le sucedió ese día, él tenía respuestas. Pero no estaba lista para enfrentarlas, no ahora. Otra cosa que no podía permitir era que un desconocido la besara, ¿qué se había creído ese hombre? Dijo algo sobre que era Endimión y ella Serenity, no terminaba de entender, tomó un taxi y llegó a su departamento. Tenía mucho que pensar.
