VOILA!!!!!! jajaja aquí esta el siguiente capitulo.... mmm... yo se que me quieren ahorcar por escribir tan poco y casi nada, lo que pasa es que estoy tratando de alargar las paginas y aparte no kiero que se aburran con tanto contenido en los capitulos... bueno de todas formas ya para el proximo sera un poco mas largo y por supuesto uno de los capitulos mas relevantes de este historia muajajajaa.... ojala sea de su agrado y esperare ansiosa los reviews... bueno sin mas que decir disfrutad de la lectura un beso para todos y mil gracias por todos sus comentarios y el apoyo que le han dado a esta historia, chauuu nos vemos luego....



-Srta. Sakura por favor cálmese.- Suigetsu la miró consternado debido a su reacción, por lo visto la joven estaba mas que preocupada por el Uchiha.

-Suigetsu, no entiendes, tengo que verlo…no puedo un segundo mas en esta angustia que me esta matando….- cerró sus ojos con fuerza tratando de disipar las lagrimas que inútilmente brotaron de sus afanados ojos.

-Sakura, cálmese por favor, puede empeorar su estado de salud.- Juugo se acercó al comedor mirándola seriamente. No podían poner en riesgo a la mujer del jefe, mucho menos ahora que se encontraba en prisión y dejando a la suerte a la mujer de cabellos rosas.

-Sakura, hemos venido aquí por que Sasuke nos envió mucho antes de que esto sucediera.- la miró con mesura el joven de cabellos grises.

-¿Q-que? ¿Cómo? ¿De que están hablando?- su rostro demostraba confusión, intriga, desconcierto… ¿acaso Sasuke tenía previsto todo lo ocurrido?

Juugo miró minuciosamente a Suigetsu, mientras este también le devolvía la mirada de forma escrupulosa. Algo escondían…

-Suigetsu dime… ¿Sasuke tenía conocimiento de que todo esto ocurriría con anterioridad?- su mirada se tornó ofuscada. Siempre tenía que ser cuidada bajo mentiras… nunca se enteraba de nada y eso le molestaba demasiado… siempre, siempre tenían que protegerla…

Agachó su cabeza, estaba molesta… ¿Por qué la gente tenía que creer que ella era un indefenso animal incapaz de cuidarse y velar por sí misma?...

-Maldito Uchiha…- musitó por lo bajo. –Dime todo lo que sepas Suigetsu… y no te atrevas a esconderme nada…absolutamente nada… ¿entendiste?-

-ehh…s-sí…- el joven de blancos cabellos no podría diferenciar el genio de Sasuke con el de ella, pero definitivamente le causaba gracia el hecho de que por lo menos hubiera alguien que pusiera de vez en cuando en su lugar al pelinegro…

-mucho antes de que, tu compañero, Naruto, viniera a la guarida de Orochimaru a buscarnos, Sasuke habló con todos nosotros…. Nos pidió que si Konoha lo atrapaba y lo llevaban preso, hiciéramos lo posible por permitirle verte…ya que lo más probable y de lo seguro que estaba, era que lo mataran.-

Sus rosados labios se entreabrieron tratando de articular alguna palabra, pero no…

-Sasuke tenía conocimiento de todo esto, debido a que vendrían a buscarla a usted Srta. Sakura… el estaba preparado para todo… incluso para….-

-¡SUFICIENTE!- se levantó despabilada de la butaca del comedor. Los dos hombres seguían sus enojados movimientos con la mirada.

¿Por qué demonios nunca le dijo nada? Así estuvieran distanciados de afecto, el tenía la obligación de haberle avisado… quizás no por ella, pero se hubiese tomado la maldita molestia de pensar en sus hijos…

Apoyaba su frágil mano en la pared mientras con la otra se tocaba la frente, convenciéndose de que Sasuke siempre fue así, reservado y que eso le irritaba de sobremanera a ella…

¿Pero, como era posible que el supiera todo….? ¡Por favor estamos hablando de Sasuke Uchiha!, el siempre tenía todo minuciosamente calculado… en ese momento no supo como recuperó tanta energía en su mano que dio un tremendo golpe haciendo que la casa temblara y dejara un perceptible hueco a la vista de cualquiera…

Sus padres después se lo cobrarían de seguro….

-¡Suigetsu!- llamó exaltada al joven. –Necesito que veas la manera de que pueda ver a Sasuke, no me importa como… necesito verlo lo antes posible…- se dio la vuelta para ver a ambos jóvenes, estaba decidida de que correría el riesgo de verlo en la prisión, se negaba rotundamente a aceptar que lo perdería, tenía que hallar una forma de sacarlo de ahí…

Así tenga que traicionar a su aldea…pero no a su corazón…

3 horas mas tarde…

-Bien Srta. Sakura… entonces ya sabe lo que debe hacer…- la joven miró determinadamente a ambos hombres y asintió con la cabeza dando la aceptación a Juugo.

-Bien, es hora de irnos… entonces nos veremos luego Sakura.- todos caminaron hacia la puerta que fue abierta por la joven. Suigetsu y Juugo caminaron uno tras otro hacia la salida, pero la pelirrosa sujetó del brazo al peligris antes de permitirle salir.

-Suigetsu…- el joven la miró. – Gracias…- ella se sonrojó levemente y le regaló una dulce sonrisa, el joven le devolvió también una grata sonrisa y siguió caminando. Sasuke, la verdad no sabía cuan agradecido estaba por estar junto a una mujer así… es como el alguna vez le mencionó…

Sakura es única…

Los jóvenes ya estaban por partir pero Sakura los llamó… -esperen, ¿y los Anbu? ¿Qué hicieron con ellos?-

El joven de la niebla rió socarronamente. – Tranquila Srta. Sakura están durmiendo como dos angelitos… no recordaran nada de lo sucedido…- la pelirrosa solo asintió algo recelosa sobre ello, los espías no son tan tontos después de todo y se percatarían que algo andaba mal y lo primero que harían es interrogarla, vería la forma de zafarse de ese asunto…

Cerró la puerta y se dirigió a su cuarto, estaba sumamente cansada… al llegar, lo primero que vio fue la luz de la luna iluminar su cuarto, decidió dejar las luces apagadas y apreciar la belleza de la naturaleza…

Salió por el balcón de su habitación y sonrió tiernamente al ver las estrellas adornar la tenue noche. ¿Cómo estaría Sasuke en estos momentos? ¿Estaría bien? ¿Seguiría…? No, no podía pensar de manera negativa, ella iría a verlo y ambos verían la forma de salvarlo… tenía tantas cosas en la mente, estaba asustada, llena de miedo…miró nuevamente la luna y una lagrima rodó por sus mejillas…

Lo amaba y eso era innegable…

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Levantó su oscura mirada a la pequeña ventana de la celda y vio la resplandeciente luna iluminar todo el lugar.

Solo esperaba que ella estuviera bien y que pronto pudieran verse…

Cerró sus ojos y se la imagino… ahí en su mente se difundía la imagen perpetua de ella… sonriéndole…

-Sakura…- murmuró suavemente.

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A la mañana siguiente…

Era temprano todavía. En el horizonte se veía claramente la salida del sol… los pájaros cantaban su armoniosa melodía dándole la bienvenida a un nuevo día…

Pero este día era especial…

Por mas que hubiese querido dormir lo suficiente no pudo… hoy vería a Sasuke y eso la ponía demasiado nerviosa… no estaba segura de que el plan que había armado con Suigetsu y Juugo funcionara…

¿Y si los atrapaban?

¿Si los sentenciaban por traicionar la aldea?

¿Qué sería de Sasuke?

El plan estaba armado para esta noche….

Era todo o nada…

Dentro de dos días harían el juicio en contra del Uchiha, Hinata le comentó al respecto pues Naruto no tenía ninguna intención de hacérselo saber…

Suspiró algo nerviosa y se levantó de la cama para realizar las pocas labores del día. Sentía que su corazón estallaría en cualquier momento si no se tranquilizaba… tenía que pensar que era por el bien de ella, de Sasuke pero sobre todo por sus pequeños…

Ahora que pensaba en sus bebés se preguntaba si serían niños o niñas….¿como serían físicamente?

¿Igual a ella?

¿Igual a Sasuke?

Tendrían el cabello rosado y ojos negros o serían con ojos verdes y cabellos negros… una sonrisa asomó en su rostro mientras lavaba los platos en la cocina. Se encontraba sola, pero bastaba con meterse en su mundo e imaginarse como serían sus hijos… el destello del sol apareciendo en el cielo entraba por la ventana a un costado de la cocina brindándole compañía y seguridad en su soledad.

Se imaginaba como serían dentro de unos dos años mínimo… ¿tendrían el mismo carácter frío y arrogante de su padre o la nobleza y la ternura de ella?

Reía divertida de las cosas que su mente ideaba… pasó su mano con ternura en su vientre que sintió como los pequeños pateaban en su interior dándole una reacción a sus caricias de madre…

-Sasuke…como quisiera ver tu rostro al descubrir que son gemelos…me pregunto…¿Qué harías? ¿Qué dirías? ¿En que pensarías al respecto?...- hablaba para sí misma… no aguantaba un segundo mas… quería verlo… pero debía ser paciente…

Pues el tiempo apremia…

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El día había transcurrido con total normalidad, había recibido las visitas de Ino, de Hinata y la de Naruto, claro sin dejar a un lado al resto de compañeros de equipo….Rock Lee, Neji, Ten Ten, Shikamaru, Chouji y los demás…

Estaba muy halagada y se sentía demasiado consentida por parte de todos… pero tras esa sonrisa de alegría, el miedo, los nervios y el temor se arrinconaban con gran facilidad en su ser al ver correr el tiempo…

Ya era de noche y la hora ya había llegado…

Esperó "paciente" en la sala, miraba aturdida el reloj que estaba pegado en la pared enfrente de ella. Pronto marcaría las 11 pm. Poco, solo faltaba poco tiempo para que llegaran e irse…

Un sonido en el patio la espantó y la hizo reaccionar del trance en el que se hallaba….

Tocaron la puerta de vidrio del jardín y sin dudar de quien se trataba se dirigió a ver. Ahí estaban parados Suigetsu y Juugo con unos abrigos que les llegaban hasta los tobillos.

Al abrir la puerta esta se dirigió a los jóvenes.

-Sauigetsu, Juugo…- su voz tiritaba al hablar con nerviosismo, algo que sin duda el peligris y el otro joven se pudieron dar cuenta.

-Srta. Sakura, todo estará bien- el tono de su voz le daba la seguridad que necesitaba, por que la verdad ya no sabía cuanto podría durar en este estado de nerviosismo intenso.

Ella solo asintió con la cabeza y agarró el abrigo que le estiró el pelirrojo. Después de un par de minutos Sakura y los demás salieron de la casa en suma cautela.

Los Anbus habían sido despistados con un leve incendio que se formó en el parque. Fue un amague que idearon Juugo y Suigetsu para poder huir con la pelirrosa en sus manos.

Mientras los espías se encargaban de apagar el fuego que se creó por un supuesto cigarrillo encendido en pleno parque, los tres jóvenes desaparecieron entre los arboles siendo la joven de cabellos rosas cargada por uno de ellos. Dentro de una media hora estarían en la cárcel de máxima seguridad de Konoha.

Dentro de poco lo vería y aclararía lo que no pudo decirle antes de que se la llevaran lejos de el en la cabaña donde estuvieron alojados por un buen tiempo…

Era hora de hacerle saber sus sentimientos…

-Sasuke-kun…- susurró en silencio.

Luego de un rato de estar saltando de rama en rama, una pequeña pregunta rondó por su cabeza.

-¿Suigestu? ¿Sasuke sabe que nos vamos a encontrar?.- mientras iba cargada entre los brazos del joven alto y musculoso, preguntó dudosa sobre la visita que le harían al Uchiha.

-Ehh… no el en realidad no sabe al respecto. Pues nos pidió antes de que fuera llevado a prisión como le comente que los hiciera ver, pero el no sabe que será hoy… así que será una visita sorpresa.- sonrió divertido por el comentario.

-ya veo- su cabello golpeaba su rostro por la velocidad en que iban y gracias al viento, ya estaban prontos a llegar.

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El timbre sonó dando aviso de que habían visitas… ¿a esta hora?

La puerta se abrió dejando ver a un joven muchacho el cual parecía ser el guardia.

-¿sí que desean?- apuntándoles la cara con una linterna les habló con cierta autoridad.

-Vengo a traer a este prisionero, me dijeron que lo trasladara a este bloque, aquí esta el acta firmada por la Hokage.- Juugo le entregó el papel con las firmas autorizadas.

La pelirrosa podía escuchar a los dos jóvenes hablar. No podía distinguir ni ver nada. Sabía que Suigetsu estaba a lado de Juugo inventándose ese cuento de que el era un prisionero mas.

-sí, pero…¿Por qué a esta hora de la noche?.- preguntó algo confundido el guardia.

-recién lo trajeron esta tarde a la prisión y necesitaban cambiarlo de celda por lo que es del rango S. (PELIGROSO).- Juugo se comportaba demasiado serio, fulminaba al joven guardia con su atemorizante mirada pero su tono de voz sonaba tan compasivo que el joven no le veía nada de misterioso.

La cárcel se dividía en bloques, dependiendo del rango de peligro del cual era cada asesino. Sasuke estaba en el bloque S, era el lugar donde todos los asesinos más peligrosos se los encarcelaba bajo estricto y severa seguridad. Alrededor de los bloques se hallaban las infinitas murallas con enjambres de púas rodeándolas aparte de los cables eléctricos, las cámaras de seguridad, sensores y no se sabe cuantas cosas mas que tenía.

Lograron pasar ya que los dos hombres se transformaron en dos guardias que salieron a su hora de descanso. Estuvieron días atrás vigilando cuidadosamente el área y cada movimiento en el lugar. Se sabían los horarios y horas de transferencia de los prisioneros si es que era requerido, pero el problema era, que hasta altas horas de la noche no se podía transferir a ningún prisionero.

Pero como esto era orden del Hokage….

Para complicar mas las cosas, en cada piso y en cada sector había otros guardias de seguridad.

Con los subordinados de Sasuke, no había peros…. Y mucho menos dificultades…

El joven guardia vio al hombre alto, de cabellos rojizos y de proporcionada barriga sujetar al muchacho que traía entre sus manos. Un joven escuálido con la cabeza gacha cubierta por sus grises cabellos…

¿Y entonces, en donde se encontraba Sakura?

Ella estaba dentro del estomago de Juugo. Para su buena suerte, el joven cargaba un jutsu especial de reconstruir pieles por lo que crear otro supuesto estomago y llevar a la Srta Uchiha en su interior no era inconveniente, el problema era que no duraba mucho tiempo.

Solo tenían un par de minutos más para poder llevarla a ella en su interior. Tenían que llegar rápido a la celda del pelinegro o podrían ser descubiertos.

Al leer la notificación de la "Hokage" el guardia ingresó unos códigos en una maquina que fueron rápidamente procesados por el joven de la aldea de la neblina. La enorme puerta de hierro se abrió dando paso a todos.

En lo único que no tenían conocimiento los subordinados de Sasuke, era que no sabían en que piso se encontraba su líder. Pero tenían sabían que ya estaba próxima la hora para el cambio de turno de guardias por lo que tendrían que apurarse lo antes posible.

Las dificultades estaban previstas, tendrían que manejarlas a una velocidad inimaginable y a su manera. La joven tenía por lo menos media hora para ver a Sasuke, luego de eso… tendría que esperar en otra oportunidad si es que se le presentaba… sino… era de esperar a la hora del juicio…

O quizás… nunca…

Caminaron por unos largos pasillos que solamente eran iluminados por las tenues luces de unos faroles. Después se hallaron con otra puerta de hierro y por lo que se observaba de esta era el grosor que contenía.

"Quizás aquí ya se encuentran las celdas de los prisioneros"…pensó Suigetsu.

Nuevamente y mediante unos códigos ingresados en un pequeño computador pegado a la pared, entraron a unos pasillos oscuros, iluminados a penas con la linterna del guardia que los guiaba.

Los pasillos se dividían en más pasillos y así sucesivamente. Tenían que llegar a la celda cercana a la de Sasuke, para así poder realizar el plan. Cada celda tenía un guardia y estaban separadas por una prolongada distancia, pues al ser muy agresivos los prisioneros había la posibilidad que mediante un ataque estos pudieran romper las paredes de otros prisioneros.

La cárcel contenía jutsus de alta seguridad para manejar y controlar los ninjutsus de todos los encarcelados, pero siempre había ese temor de que alguno superara las barreras de seguridad e hiciera una fuga masiva.

Tenían que ser muy precavidos hasta en el último detalle…

-tenemos que enviarlo a esta celda.- Juugo le señaló el papel de la Hokage en donde decía el numero del calabozo al que tenía que ser llevado Suigetsu. El joven guardia lo miró y bufó algo molesto.

-sí, es al lado del Uchiha…- caminaron a otro pasillo que los llevó hacia el final de este. Era la única celda en ese sector mas la que tenían, era como otra de refuerzo, pues el papel decía que supuestamente Suigetsu sería llevado a otro cuarto al día siguiente dada las circunstancias de que era ya muy de noche y tenían que mantenerlo en esa mientras tanto. Por lo visto veían al pelinegro como un gran peligro para alojarlo en plena soledad.

Llegaron a la celda aledaña a la del cuarto del Uchiha…habían dos guardias… Juugo miró el reloj con cautela y vio que faltaban cinco minutos para el cambio de turno…

Estaban próximos a realizar su cometido…

Al igual que el jutsu que tenía a Sakura dentro de su cuerpo rápidamente acabaría….

Al mover varias manijas de seguridad, la puerta de la celda en la que estaría Suigetsu se abrió.

-¡Entra!.- empujó al peligris dentro de la gélida habitación haciendo que cayera al suelo. Juugo miró al guardia dándole a entender de que debía retirarse pues el lo vigilaría mientras viniera el siguiente centinela. El muchacho asintió con la cabeza y se retiró sin antes dejar bien asegurada la celda con el pelirrojo afuera.

Dos minutos…

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Acostado en el catre inmundo que había en su habitación trataba de conciliar el sueño. No había dormido en lo absoluto en estos últimos días que estuvo preso ahí. Aparte de su presencia, la luz de la luna era la única que le hacía amena compañía… el sol igualmente ingresaba en el lugar, pero le fastidiaba…

No sabía por cuanto tiempo seguiría encerrado ahí…

Sintió la presencia de los custodios retirarse… por mas que lo intentara no tenía chance alguno de escapar y mucho menos lo quería hacer… ¿para que? No serviría de nada… terminaría primero muerto que antes de volver a verla….

¿Cómo estaría?

¿Se encontraría bien?

¿Y su hijo o hija?

El chakra de tres personas acercarse a su celda lo alertó… nunca venían tres centinelas a vigilarlo y mucho menos tan rápido, siempre se demoraban media hora al regresar.

Algo no estaba bien…

Sus ojos se fueron tornando de un rojo carmesí…. Daría pelea si era necesario y no dudaría en matar a quien se atreviese a desafiarlo…

La puerta de hierro que protegía su celda se fue abriendo sigilosamente, tras varios movimientos y chillidos de hierro casi oxidado esta se abrió…

Escuchó los leves pasos de una sola persona ingresar al lugar. Dándole la espalda al inquilino inapropiado, desde su "cama" le habló.

-¿Quién se atreve a perturbar mi sueño?.- su tono de vos era arisco, serio y con demasiada frialdad. Aun así siguió acostado dándole la espalda al sujeto que ingresó. Pudo sentir como se detuvo en el inicio de la puerta y ahí se quedó.

El silencio reinó por unos breves segundos que sintió como si fuesen eternos…

-Sasuke-kun…-

Esa voz…

Imposible…

Se sentó despavorido del catre y giró a verla aun con el sharingan activado…

No podía creer que estuviera ahí parada enfrente suyo… tan indefensa, viendo como sus verdes ojos derramaban las primeras lagrimas de satisfacción al verlo… podía reconocer que no era un clon… era ella…

Desactivó el peligroso doujutsu y se levantó todavía pasmado y aturdido al verla tan inocentemente llorar…

Caminó a paso pausado y sin dejar de mirarla con los ojos totalmente abiertos… ella por su parte sollozaba al verlo ahí, tan demacrado y sucio… ¿Cómo podían haberle hecho esto?

-¡Sasuke!- acortó los pocos pasos que había entre ellos y lo rodeó con sus delgados brazos. Aun sobresaltado la abrazó igual de fuerte…

Su corazón palpitaba con tremenda fuerza y al recostar su rostro en el pecho de el mientras lloraba con fervor podía sentir lo mismo, ambos corazones palpitando con una emoción inimaginable y desbordante que los dos jóvenes sentían que se podían tocar y se volvían uno solo…un solo corazón…

-Sakura…- susurró…