Quiero agradecer infinitamente su paciencia y los comentarios que me han dejado. Tuve una laguna mental del porte de… bueno estuve sin inspiración e indecisa con respecto a donde quería llevar el fic, pero aquí estoy, un capitulo corto y espero que el próximo sea pronto.

Disclaimer: Hawaii Five 0 no pertenece, si fuese así sería la fangirl más feliz del universo.

Acepto tomatazos cartas de odio y criticas constructivas y destructivas.

-H50-

Verdad o Consecuencia

Steve abrió los ojos mirando a su alrededor, esperando reconocer el lugar donde se encontraba, lamió su labio, sintiendo el sabor a oxido y sal de su sangre, ya había perdido la cuenta del tiempo que llevaba en ese agujero, atado a aquella silla.

Trato de recordar su última conversación con Danny, y de cuanto se estaba divirtiendo con Maggie en New York, si tan solo se lo hubiera visto venir. Nadie le podría haber augurado que solo en una semana fuera de su isla, pasaría más de lo que paso en un año en la marina…

Era de mañana en la casa Williams, Steve y Danny se habían dado un delicioso baño matutino cargado de caricias, y ahora se encontraban envueltos en toallas afeitándose para salir con Maggie y Jane respectivamente.

-Nunca me hablas del caso Danny, no he querido meterme en los famosos informes que guardas con tanto cuidado.

-Me alegra que por una vez no uses tus habilidades ninja para espiarme –dijo sin evitar darle una sonrisa a Steve a través del espejo- ¿Recuerdas mi historia de cuando viví con Connors?

-Me encantaría olvidarla –dijo el alto acercándose al rubio por la espalda- Odio pensar que te besaron antes que yo –dijo dando besos en los hombros del rubio.

-Steve, si pienso en ti y en esos 3000 marines, no creas que me siento muy bien… pero bueno…

-Flashback-

-¿De qué trata Danny?-Pregunto Johnny al ver a Danny con una carpeta- ¿Un nuevo caso?

-Casi. Es un caso frio de hace tres años. ¿Recuerdas las chicas que encontraron muertas vestidas de mucamas francesas?

-Sí, fueron tres ¿Hay un nuevo cadáver?

-Sí, pero no, aparecieron dos cadáveres con al menos un año de muertas. El tipo que habían encerrado, fue electrocutado hace dos años.

-Entonces…

-O era casi inocente… o tenía un cómplice… Ahora ayúdame a leer estos informes…

-Fin flashback-

-¿Así que volviste al trabajo por ese caso? –preguntó terminando de vestirse.

-Así fue, estuvimos como 3 meses envueltos en cajas y cajas de casos fríos buscando pistas. Hasta que dimos con el culpable. Sé desde que tipo de condón utilizaba para abusar de sus víctimas, hasta cuantos segundos mantenía sus manos en sus débiles cuellos, para dejarlas sin vida.

-Parece que en ese tiempo estabas obsesionado con asfixiar mujeres…

-Veo que Chin te contó… Dejémonos de juegos Steve es hora de que te vayas… Mamá te está esperando hace rato y papá debe estar reclamando por el gasto de agua caliente.

-No creo, fue una ducha de 5 minutos y compartida –dijo guiñando el ojo- Pero tienes razón, si quiero estar de vuelta para la cena, es mejor que nos vayamos ahora.

Giró a Danny y le besó apasionadamente dejándose algo de crema de afeitar en el rostro. Al separarse Danny le limpió la cara.

-Te amo neandertal.

-Y yo a ti, Daniel.

Se besaron una última vez, antes de que Steve se fuera con Maggie. Danny se sintió un poco desolado, pero solo lo atribuyo a que hacía bastante tiempo que no se separaba del comandante.

El comandante y su futura suegra se fueron felices en el auto del padre de Danny hacia la estación de buses, lo dejaron estacionado y tomaron el primer autobús que pudieron rumbo a New York. Conversaron durante todo el camino, de cuanto Steve quería a Grace, de lo enamorado que estaba de Danny y de como quería compartir el resto de su vida con él.

Maggie sonreía, mientras le pedía que cuidase a su hijo, y que ojala le dieran nietos y que cuidara mucho a Grace y la salud de Daniel. Le aconsejo que fuera un poco menos arriesgado, ya que había escuchado de boca de Matt algunas locas aventuras del Five 0, a lo que Steve tuvo que asentir en silencio prometiendo cuidar a su prometido y a sí mismo para no dejarle solo.

-Haré lo posible por hacer feliz a su hijo.

-Lo sé –dijo Maggie apretándole la mejilla- Mas te vale hacerlo.

Se bajaron en la estación, estaba nevando bastante y había poca gente en los alrededores. Se fueron acercando a Central Park, mientras Maggie le describía la hermosa ceremonia que podrían tener en aquel lugar. De pronto se dieron cuenta que estaban bastante lejos del camino principal, cuando trataron de devolverse, fueron interceptados por un vehículo.

Steve puso a su suegra tras de sí, pero del auto salieron dos encapuchados apuntándole con uzis. Detrás de ellos se acercó un tercer tipo, también encapuchado. Quien adelantándose a los movimientos del castaño atrapo a Maggie poniéndole el arma en la cabeza.

-¡Déjala! ¿¡Qué es lo que quieren!? –preguntó poniendo las manos en alto. Mientras pensaba como liberar a la mujer.

-A ti –respondió el que tenía a la mujer- Ven con nosotros y ella estará a salvo.

-¿Cómo sabré que es verdad?

-No lo sabrás –respondió mientras uno de los que bajó del vehículo le golpeó con la culata de su arma dejándolo inconsciente. A Maggie le dieron un golpe eléctrico con un Taser, dejándola tirada en medio de Central Park, mientras que al comandante lo metían en la cajuela del auto. no sin antes amarrarlo y amordazarlo.

-H5-

-¿Hace cuánto que no venias a un campo de tiro Dan?

-Si no cuenta dispararle a los cocos en una isla… hace bastante.

Su hermana parecía ser una buena tiradora, ya le había ganado en tres papeletas de prueba, el rubio se estaba empezando a fastidiar. La pequeña rubia sonreía satisfecha de ser mejor tiradora que su hermano el detective, y eso la hacía estar feliz.

Como recompensa por vencerlo, Danny la llevó a almorzar a un lugar bastante lindo, pero pequeño que quedaba cerca de su ex precinto.

-Y bueno el idiota colgó al tipo del tejado, me sacó de quicio, solo quería golpearlo con un libro del reglamento en la cabeza.

-Me parece adorable.

-¿Adorable? Estás loca, no sé cómo se me ocurrió comprometerme con él. A veces creo que se irá de nuestra luna de miel a dárselas de Rambo a algún lugar en conflicto.

-Es solo que te preocupas por Steve, se me imagina tan apasionado…

-Eh, eh, eh suficiente, no pases esas cosas por tu cabecita por favor.

-¿Y esa tal Lori?

-Es un enlace con el gobernador, le coqueteaba descaradamente todo el tiempo, cuando fuimos a rescatarlo a la selva pensé que lo perdía, porque ella se atravesó para ir a abrazarlo.

-Sí que eres celoso.

-Yo no soy celoso…

En ese momento sonó el teléfono de Danny.

-Habla Williams… ¿Mamá? ¿Estás bien?... ¿Qué a Steve qué?

Steve despertó mareado, la cabeza le daba vueltas y solo podía sentir su ojo pulsar fuertemente y no podía dejar de saborear aquel sabor a oxido de su sangre. Trató de moverse pero seguía atado firmemente a una silla.

Trató de resolver el lugar donde se encontraba, pero la venda en sus ojos no le ayudaba en nada. El que lo había atrapado tomo todas las medidas necesarias para que no supiera donde estaba, ni reconociera el lugar. Lo último que pudo recordar fue que abrieron la cajuela del auto y le dieron con un dardo tranquilizante antes de alcanzar a reaccionar.

-Buenos días cielo –dijo una voz distorsionada- Espero que hayas dormido bien.

-¿Quién eres? –preguntó agitando la cabeza en dirección a la voz.

-Eso no es importante, lo importante es deshacerme de ti de una vez, pero ya estoy tomando medidas para ello.

-¿Deshacerte de mí? ¡Hazlo de una maldita vez!

-No me subestimes, no eres solo un idiota que pueda hacer dormir con los peces, debo sacarte algún provecho antes de eliminarte, así no serás mi problema.

-No deberías tomarte tantas molestias por mí –dijo sarcásticamente.

Una cachetada le volvió la cara haciéndole sangrar nuevamente.

-Espero que todo esto valga la pena –respondió Steve escupiendo su sangre- ¿Cómo está Maggie? ¿También la tomaste prisionera?

-La mujer no tenía ningún valor.

-¡Si le tocaste un solo cabello te juro que te mataré!

-Jajaja, debe estar despertando en el medio de Central Park con un chichón en la cabeza.

-¡Eres un cobarde!

-Tal vez, pero tú eres una maldita máquina de matar, y no arruinaré mis planes tratando de enfrentarte, pero no te preocupes, tu verdugo viene en camino.

-¿Mi verdugo? –preguntó, pero no obtuvo respuesta porque le volvieron a inyectar dejándolo nuevamente inconsciente.

Danny bajó del auto corriendo y se metió al hospital, Jane le siguió detrás.

-¿Dónde está Margaret Williams? La trajeron hace poco.

-¿Es usted pariente?

-Soy su hijo –Danny estaba casi sin aliento.

-En la habitación 102.

Danny corrió a la habitación sin obedecer las advertencias de las enfermeras, solo le importaba encontrar sana a su madre. Al entrar a la habitación, lo primero que hizo fue abrazarla, y luego mirarle el parche en la frente.

-¿Cómo estás? ¿Algún hueso roto?

-No hijo solo mareada, pero bien.

-Necesito que me digas todo lo que puedas recordar sobre el auto, los tipos, alguna marca, algún acento algo por favor.

Maggie le contó con la mayor cantidad de detalles que pudo la situación, le dijo que eran tres tipos, que el ultimo en bajar no dijo nada, que solo golpearon a Steve, que tal vez el auto era robado ya que no tenía patente. Al terminar Danny le besó la frente y salió de la habitación, sacó su teléfono y marcó larga distancia a Hawái.

-Chin, tenemos una situación, trae al equipo a Jersey, pídele favores a quien sea necesario, pero los necesito aquí. Han secuestrado a Steve.

Basta decir que Danny uso todos sus contactos, incluso una llamada a Catherine para conseguir un avión ultrasónico que llevara al equipo con prontitud al continente, ella no se negó e hizo todos sus esfuerzos para que el avión estuviera esperando al Five 0 en un aeródromo militar en menos de una hora.

A Maggie la dieron de alta y le recomendaron observarla por al menos veinticuatro horas, para saber si la electricidad del Taser había provocado alguna complicación.

Jane y Danny la llevaron a su casa, donde Matt y Tom los esperaban ansiosamente, estos últimos la llevaron a su cuarto y se quedaron acompañándola por el resto de la tarde.

El rubio se quedó en la sala siendo observado por su hermana que hablaba y hablaba por teléfono con su instructor tratando de obtener algún enlace con la policía de New York. La rubia solo observaba a su hermano que se movía de un lado a otro.

Ya habían pasado al menos 5 horas desde el secuestro, pero no tenían una llamada de rescate o alguna señal del teléfono de Steve. El pobre Danny estaba desconsolado, luego de horas de incertidumbre se sentó en el sofá y soltó las lágrimas. Jane se sentó a su lado y le abrazó, dejándolo llorar hasta que volviera a ser capaz de afrontar al cien por ciento la situación. Fueron los cinco minutos más largos que haya recordado Jane.

Pasado ese tiempo, Danny se secó las lágrimas y se levantó dispuesto a llegar a las últimas consecuencias con tal de recuperar lo que era suyo.

-H50-

Más que cinco

Steve no sabía cuántas horas habían pasado y menos que hora del día era, la venda en los ojos le impedía detectar si era de día o de noche. El que lo secuestro tenía claro su entrenamiento, por eso le habían atado fuertemente. A falta de su sentido de la vista, agudizó su oído tratando de definir algún sonido que le diera pistas de donde se podía encontrar o algún aroma.

Solo escuchó murmullos, voces que no podía identificar, trató de soltar las amarras una vez más, pero le fue imposible. De pronto pasos de varias personas se acercaron a él, solo sintió un nuevo pinchazo en su brazo y cerró los ojos nuevamente.

Danny recorrió la sala de los Williams ya casi por millonésima vez, su hermana dormía en el sofá, ya era avanzada la noche y el rubio no podía dejar de pensar, si se detenía un minuto su cabeza se llenaba de las peores pesadillas con respecto a Steve o en su defecto, el cuerpo de Steve destrozado.

Sintió un vehículo, sacó su arma y se acercó a la ventana, una van negra se detuvo frente a su casa, descendiendo de ella al menos seis personas. Pronto reconoció a Kono y Chin, y para su decepción a Lori y Catherine. También venían con ellos los dos nuevos reclutas a prueba que había decidido reunir Steve, los mejores, recién salidos de la armada, lógicamente una decisión del moreno.

El rubio salió a recibirlos, Kono se le lanzó dándole un cálido y reconfortante abrazo, del cual Danny se zafó para no demostrar que estaba totalmente destrozado por dentro, aunque su exterior lo podía demostrar sin dificultad.

-Hey Bro –saludó Chin estrechándole la mano.

-Gracias a todos por estar aquí -dijo mirando principalmente a las mujeres- pasen al garaje.

Los recién llegados bajaron unas maletas plateadas de la van y le siguieron, donde el rubio ya tenía una mesa llena de mapas y su laptop.

-No tengo una mesa inteligente, pero seremos siete cabezas pensando.

-Ocho- interrumpió Jane, entrando desde la cocina.

-Ella es Jane, mi hermana, ellos son Chin, Kono, Catherine, Lori y ellos son Julian y Samanta.

Jane saludó a todos, pero no pudo despegar la mirada de Julian, ni siquiera para mirar a la otra chica.

-Parece que a los Williams le atraen los Marines -dijo Kono en un susurro a su primo.

-50 a que se lían -respondió bajito.

-Una apuesta a la vez.

Danny fingió una tos, para llamar la atención de su hermana, y le dio una mirada de reproche al pobre recluta.

-Como ya dije no hay muchas pistas, pero tengo trazado un perímetro desde donde se apagó el GPS del móvil de Steve, el radio es de aproximadamente unas 10 millas alrededor de este punto -dijo mientras señalaba Central Park en el mapa.

-Trajimos algo de tecnología -dijo Cat abriendo una de las maletas- Está conectado a uno de nuestros mejores satélites, de seguro minimizara el radio de ubicación.

-Tengo algunos contactos en el NCIS -dijo Julian dando una mirada furtiva a la hermanita de su superior- Podemos solicitar refuerzos si es necesario.

-Novato, estoy aquí -dijo Danny, haciéndole gestos con los dedos- Bueno, lo que ahora debemos hacer es tomar esa van e ir a New York, hay que rescatar a Steve, y el tiempo no corre a nuestro favor.

Se pusieron los chalecos antibalas, y se abrigaron, los isleños fueron los más afectados, ya que no estaban para nada habituados a aquellas temperaturas.

Se subieron a la van, Danny iba adelante con Catherine que conocía más la zona, y atrás los demás, preparando las armas, sin duda no estaba de acuerdo en que su hermana fuera, pero estaba desesperado, no sabía ni siquiera por donde comenzar así que cualquier ayuda extra les serviría.

Samanta y Julian eran dos hermanos de Washington, hijos de militares de elite, su padre y su madre habían servido en el ejército, su padre retirado del grupo seis* y su madre de la aviación. Steve los había observado en una de sus últimas operaciones, ambos de carácter firme y competitivo hizo que le llamaran la atención, claro que Julian un poco más, pero luego lo vio más como alguien a quien enseñarle, que a alguien a quien follarse. Así que cuando se le dio la oportunidad de aumentar las filas del Five 0, no dudó ni un minuto en incorporarlos. Su hermana, bastante silenciosa con muy buenas habilidades de observación, estaba a la par con su hermano, era un año menor que Julian, criada para ser buen soldado igual que el chico, ya había participado en operaciones de inteligencia con los Five 0, usando sus encantos, ya que a pesar de todo su entrenamiento, podía ser tan encantadora como letal, contaba ya con varios admiradores en la policía de Honolulu, por lo que aprovechaba la situación para beneficio de su equipo, y el suyo propio. Ambos excelentes elementos en el equipo.

A pesar de la preocupación que tenía Danny, no podía dejar de observar a su hermana y al recién llegado, si hubiese sido por él, se habría sentado entre Jane y Julian para marcar territorio como macho alfa, pero debía comandar la operación. Claro que Lori era otra cosa que le llamaba la atención, sus celos debían guardarse ya que necesitaba contar con todo el equipo y la rubia aun pertenecía al grupo muy a su pesar, Catherine era otra historia, a pesar de que no le agradaba la idea de que la morena se hubiese follado a su novio en todas las formas posibles, había actuado muy comprensivamente cuando Steve le reveló todo, fue de hecho la primera en saber, mucho antes que Kono.

-Steve estará bien -le consoló la morena, poniendo su mano en la pierna del rubio- Él sabe cuidarse.

-Lo que me temo es que descubrieran su kriptonita -respondió sonriendo tristemente.

-H50-

Steve levanto la cabeza, esta vez estaba en una habitación que pareció ser una sala de operaciones, lo cual pudo observar ya que no tenía la venda puesta esta vez. Ya no estaba en la silla si no que amarrado a una camilla, con una lámpara de quirófano frente a su rostro, por suerte para él estaba apagada.

Ya había perdido la cuenta de las veces que le habían inyectado, temía un poco que si sobrevivía, alguno de aquellos pinchazos le afectara a futuro.

La voz deformada habló nuevamente.

-McGarrett, muy pronto conocerás tu destino.

-Creo que has visto demasiado Saw -dijo lanzando una carcajada.

-Te recomiendo que no te burles -respondió la extraña voz a la distancia.

Mientras la lámpara se encendía frente a su cara, sin permitirle ver al que se acercaba.

-Eres solo un maldito cobarde que no sabe nada de mí.

-Claro que lo sé -respondió la voz desconocida- Tú me darás todo lo que quiero.

Steve trato de distinguir la figura que le hablaba, forzando sus ojos a la luz que parecía quemarle.

-¡¿Qué diablos te hice?! ¡¿Qué mierda quieres de mí?! -preguntó a gritos, forzando sus ataduras- ¡Ni siquiera eres capaz de mostrar tu asqueroso rostro!

-Todo a su tiempo Steve McGarrett.

Iba a contestarle cuando un choque eléctrico recorrió todo su cuerpo, no lo suficiente como para matarlo, pero si para provocarle convulsiones.

-Ten paciencia soldadito -dijo acercando su rostro al oído del marine que estaba reponiéndose del shock- Ya verás llegar tu futuro.

Pronto lo dejó solo, atado a la camilla apagando toda luz del lugar. Steve se quedó desolado, pensando en cómo librarse de aquella trampa y tratando de entender quién era su captor, cuando una idea cruzó su mente "Tú me darás todo lo que quiero". Había escuchado anteriormente aquella frase, y trató de recordar donde, pero estaba cansado, no estaba seguro de cuantas horas llevaba atado en aquel lugar.

Todo lo que podía animarle pero a la vez entristecerle, era recordar a Danny.

-H50-

Todo el Five 0, incluyendo a Cat y a Jane se bajaron frente a una comisaria en New York, el viaje fue largo y casi silencioso, la única parada había sido por café y algo de comer.

Eran casi las seis de la mañana, y habían conseguido un lugar donde trabajar y algo de apoyo gracias a la gestión del Gobernador con el alcalde de New York, quien gustoso les entregó respaldo y medios para rescatar a McGarrett.

Uno de los detectives les guio a una sala, no era muy grande pero tenía una mesa, sillas y un monitor, no era mucho pero era un buen comienzo. Kono y Samanta comenzaron a sacar cosas de sus maletines, mientras Chin y Cat preparaban municiones. Julián y Lori entraban y salían con cosas desde la van.

Jane preparó mucho café mientras hablaba con su Capitán, diciéndole en lo que se encontraba.

Danny marcaba una y otra vez en un mapa el punto donde se habían llevado a Steve, lo único que le consolaba era que su madre solo tenía un parche en la frente y que su amado Seal era capaz de sobrevivir a situaciones extremas, aunque el solo pensar en el sufrimiento de su compañero le producía un horrible nudo en la garganta y unas patéticas ganas de llorar. Debía ser fuerte para rescatar al hombre que amaba y eso era más poderoso que cualquier cosa que pudiese suceder en aquel momento.

Se prometió a si mismo que lo rescataría con vida y que lo convertiría en su esposo, para no volver a separarse nunca y vivir para siempre feliz en aquella isla infectada de piñas.

Cat lo sacó de su ensueño, llevándolo de un brazo a un rincón levemente apartado, ya que el lugar no era tan grande.

-Quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que quieras y necesites.

-Muchas gracias Cat, yo… lamento mucho como se dieron las cosas… tú estabas en una relación con Steve…

-La única relación de Steve desde que lo conozco ha sido contigo, desde que te conocí supe que no podía competir contigo. Además Steve es mi amigo, y él siempre fue sincero conmigo, nunca prometió nada y yo tampoco se lo pedí. Solo tomé lo que él me ofrecía. Somos gente de armas Danny, nunca nos comprometemos porque sabemos que en cualquier momento no estaremos aquí. Pero te aseguro que él olvidó eso por estar contigo.

-Has sido demasiado buena y te lo agradezco. Si puedo hacer algo por ti alguna vez…

-No te preocupes, en algún momento tomaré tu palabra. Ahora vamos que Steve nos necesita.

Cerraron la conversación con un abrazo y un beso en la mejilla, si de algo podía darse cuenta Danny era que la castaña amaba a Steve más de lo que decía, pero a la vez no era egoísta por dejarlo ser feliz.

Antes de que pudiera seguir a la castaña, Lori le esperaba, pero en vez de quedarse con Danny en aquel rincón lo agarró y lo llevó al baño.

-¿Qué te sucede mujer? –preguntó el rubio arreglándose la ropa.

-Esto es una tregua Williams, después de rescatarlo me iré lejos.

-Te lo agradezco -respondió tratando de parecer sincero.

-Vamos, no es necesario que mientas. Lo único más molesto que eso, es que no me lo dijeran a tiempo.

-Te lo intentó decir en varias ocasiones, pero no escuchaste.

-Eso ya no importa. Lo único importante ahora es traerlo con vida.

Danny se quedó tieso, la rubia estaba en lo cierto, con sus estúpidos celos solo estaba olvidando lo importante, la abrazó dándole en silencio su perdón.

-Pueden salir de ahí de una vez, Danny, hay alguien que quiere hablar contigo -dijo la voz de Kono al otro lado de la puerta.

-Sí, saldré de aquí ahora.

Al abrir la puerta, se encontró de frente con Johnny Connors, la última persona que esperaba tener allí en aquel momento.

-¿Qué demonios haces aquí?

-Vine a ayudar.

-Gracias, pero ya tengo suficiente ayuda.

Salió del baño a toda prisa y comenzó nuevamente a mirar los jodidos mapas, tratando de ignorar a su ex compañero.

-Por favor Danny, sigo siendo tu amigo ¿verdad?

-No Johnny, no lo somos desde que abusaste de tu poder con Steve.

Todos los que estaban allí salieron sin que nadie se lo dijera, pero de verdad el ambiente estaba extraño y quisieron dejarlos solos.

-¿Algún ex de tu hermano? -pregunto Kono a Jane.

-No exactamente, fue su mejor amigo pero creo que aún tiene intenciones con Daniel. Nunca se rinde.

-Eso lo hace un sospechoso -agregó Chin- No me da buena espina.

-Entonces es mejor tenerlo cerca -agregó Julian.

-Me gusta como piensas -respondió Jane mirando al joven, que se giró sonrojado mientras ella hacia lo mismo.

-Entro en la apuesta -susurro Kono a su primo.

-50 a que ligan esta semana.

-100 a que se ligan en algún descuido.

-¿Disculpen? -preguntó Jane.

-Nada, será mejor que entremos entonces a ayudar.

Kono entró primero, interrumpiendo los gritos de Danny.

-Bien ¿Johnny verdad? Ayúdanos, quédate con nosotros.

-¿De qué hablas Kono? -dijo Danny mirándola con furia.

-El conoce la zona, y nunca esta demás tener gente para ayudar. Además no sabemos con cuánta gente cuenta el enemigo ¿Verdad?

-Vamos amigo, hemos trabajado antes. Podemos dejar ciertas cosas de lado por el bien común.

Danny se cruzó de brazos, miro a Kono y asintió.

-Bien. Estás adentro.

-H50-